El Bandcamp de la Quincena: Mandibulla – Bleeding Black

Os debía una entrada musical, pero el finde pasado rockeando en Porto con Wucan, Black Mirrors y The Vintage Caravan influyó en que esta crítica os llegue con retraso.

Pero tranquilos, que aunque pasasen unos días el primer disco de estos brasileños Mandibulla está todavía calentito, salió el 31 de octubre listo para la noche de Halloween. ¿Qué nos ofrecen en este Bleeding Black? Pues un trabajo que hace honor a su título, un disco que combina stoner con doom metal un poco en la misma onda que sus compatriotas de Black Witch pero con un aire menos retro, más metalero y sin tanto elemento de occult rock.

Mandibulla

Los riffs de Felipe Knoller que, según leo en los créditos, se ha encargado de guitarras y bajos para la grabación rugen y chisporrotean cargados de fuzz construyendo sólidos muros de vez en cuando salpicados con algunos punteos de influencia más rockera de la mano de Ricardo Siqueiro. Los cimientos los pone la contundente batería de Helder Tiso, músico polifacético que también se encarga de los pianos y arreglos y una apisonadora golpeando nuestras cabezas y llenando cualquier atisbo de silencio con sus platos cuando coge las baquetas, creando así la atmósfera adecuada para que Cristiano Maffra añada el peso melódico a los tema con su voz.

La tipografía del logo de la banda podría llevarnos a pensar que se trata de una mera imitación de los Pentagram, y aunque el magisterio de estos y el de Black Sabbath es evidente (algo por otro lado habitual en esto del stoner/doom) se aprecian otras influencias, como el hard rock oscuro de The Cult en la voz y determinados pasajes de A Dream Within a Dream o los riffs de influencia Black Label Society en Underwater Grave. También hay reminiscencias a los trabajos más sludge metal de Corrosion of Conformity y los Melvins, ¿puede ser por la mezcla de Jack Endino? El que fuera productor de Mudhoney, Nirvana y Soundgarden parece haberle cogido el gusto a Brasil, y tras trabajar con Titãs y Nando Rei ha mezclado el disco de estos paulistas.

Mandibulla es una nueva promesa del metal brasileñoa la que habrá que seguir la pista.

 

 

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Além do Minho: Siete bandas portuguesas que seguramente te estás perdiendo.

El otro día comentaba con un amigo que el estado-nación a veces crea una barrera difícil de saltar. En el estado español cuesta pensar en Portugal: a la hora de hacer negocios, a la hora de internacionalizar empresas, a la hora de plantear viajes vacacionales… Conozco a gente que cuando un grupo viene de gira a la península ignora las fechas en tierras lusas y acaba gastando un día de vacaciones en el curro para ir a Madrid, a ver un jueves a una banda que tocaba en Porto el sábado, una fecha que le convenía más en una ciudad que está más cerca. Pero la frontera, mental más que física o realmente cultural, para muchos está ahí.

Para la prensa musical española esa frontera también está muy presente, rara vez se habla de bandas portuguesas en ella. Dulce Pontes tuvo un cierto éxito mainstream en España a principios de los dosmiles, The Gift en el mundillo indie son importantes y en el metalero Moonspell son la banda portuguesa más conocida, aunque algunos recordarán también a Tarántula por un acuerdo de distribución que habían firmado con Locomotive Music y que les llevó a un par de festivales en España. Y finalmente nos queda la escena del metal extremo, donde sí que ha habido tradicionalmente más contacto y más flujo de bandas, al menos para la conexión concreta entre Galicia y Portugal, no siendo extraño poder escuchar a gente como Sacred Sin, Holocausto Caníbal, Dead Meat o Alcoholocaust, y siendo el SWR Barroselas un festival de referencia para todo fan de los géneros más brutales del noroeste peninsular. Como poco a poco también está convirtiéndose en referente el Sonic Blast para todo amante del stoner y la psicodelia,  y como lo han sido también durante años el NÓS Alive o Paredes de Coura para el público más pop.

En general parece que todo acaba en lo arriba citado. Bueno, a menos que seáis lectores de este blog donde la presencia de grupos portugueses es más habitual. Ya sea por mi tendencia política a un federalismo iberista, porque estudio portugués o por mi interés constante en ver nuevas bandas en directo, el caso es que me encanta saltar esa frontera. Y aprovechando estos días libres de los que dispongo he decidido preparar un pequeño artículo centrado en bandas portuguesas que, a pesar de ser muy interesantes, parecen pasar desapercibidas para la prensa musical del reino felipista. Un poco en la onda de los artículos que anteriormente había hecho sobre bandas gallegas. He intentado picar un poco entre varios géneros, aunque los lectores veteranos sabéis que dentro de mi eclecticismo hay una cierta línea coherente.

The Black Wizards: Una banda de la que ya hemos hablado varias veces en este blog y estamos viendo crecer. Con los 70 siempre entre ceja y ceja han ido pasando del protometal de su primer disco, Lake of Fire, a un sonido más psicodélico y setentero en …What the Fuzz?, girando por Europa para presentar ambos discos. Es un grupo para el que sólo tengo buenas palabras: su rock duro de tintes retro da la talla tanto en directo como en estudio, apoyándose en la destreza del cuarteto como instrumentistas y en la madurez de sus composiciones. Un caudal creativo donde el magisterio de Cream, Ten Years After, Jefferson Airplane, Black Sabbath o Grand Funk Railroad nos hacen pensar que los setenta están más vivos que nunca.

Billy Lobster: A lagosta do blues, el alter ego del músico portugués de ascendencia moldava Pavel Racu, se marca un “Juan Palomo” con su banda. Él se lo guisa, él se lo come. Guitarra en mano, micro en boca y batería a sus pies, no necesita más banda, él se encarga de todo para regalarnos un blues eléctrico y cargado de distorsión. Un blues honesto, sincero, auténtico, crudo, muy desnudo, directo. Su disco Boogie on the Fly, del que ya hablamos por aquí, es la mejor muestra de lo que te estoy contando. Esta sí que es honestidad brutal, y no la del Calamaro.

Lâmina: Lâmina no son sutiles, no son frágiles. Su stoner-doom es pesado y sólido, directo, el equivalente sonoro a darte de morros contra un bloque de hormigón. Sus canciones se construyen sobre riffs primitivos y monolíticos y ritmos de batería intensos y obsesivos. En su último trabajo, Lilith (que ya reseñamos por aquí) se nos muestran como dignos continuadores de la esencia que parieron en los 90 bandas como Monster Magnet, Melvins y, en general, todos aquellos que intentan alargar el legado musical comenzado en los 70 por Black Sabbath o Pentagram. Metal pesado de verdad, con raíces y mala leche, directo al grano para deleite del oído y perjuicio de las cervicales de sus creyentes.

Midnight Priest: Si algo ha quedado claro pasados casi 40 años del comienzo de la NWOBHM es que el heavy metal clásico, por muchos altibajos por los que pase, acaba perviviendo. El hard rock de pelos cardados, la depresión grunge, el un-metal korneado, el power metal bombástico de orquestas pregrabadas… se los lleva el viento mientras siguen apareciendo bandas clasicotas en el underground metalero. En caso de que el norcoreano y el cowboy irascible de la Casa Blanca se líen a petardazos nucleares sólo sobrevivirán al holocausto las cucarachas, los tardígrados y un centenar de bandas con elásticos de rayas y chalecos de parches. Midnight Priest son de esa raza de bandas, comenzaron siendo más speedicos y cantando en portugués, como una suerte de Running Wild de la costa atlántica. Hoy por hoy se han tornado más maidenianos y cantan en inglés desde su segundo larga duración, Midnight Steel. Aunque pienso que la banda ganaba mucha frescura cuando cantaban el portugués siguen siendo una muy buena banda de heavy metal a la que seguir la pista, con la que cabecear un rato como maníacos.

 

Quinta do Bill: Una banda veterana y de las más exitosas en Portugal. Fundada hace 30 años, publicaron su primer disco hace 25 y desde aquella han sumado varios discos de oro a su trayectoria, siendo un grupo que allí suele gozar de mucha presencia mediática, con sus singles en rotación constante por las radios. Su estilo folk rock con tintes pop de profunda influencia estadounidense, muy en la onda de Garth Brooks, te podría llevar a pensar que vienen del propio Nashville si no fuera porque cantan en portugués. Uno de sus temas más exitosos, Filhos da Nação, se convertiría en 2003 en el himno extraoficial del Porto de Mourinho, con la letra convertida en Filhos do Dragão. En 2013, también en Porto, darían un concierto para más de 100.000 personas en la Avenida dos Aliados y, en 2016, repetirían otro concierto masivo en dicha plaza para las fiestas del 25 de abril. Este 2017, durante su trigésimo aniversario, en Galicia han sido condecorados con el premio aRi[t]mar a la mejor canción en portugués.

Vircator: Entre el post-metal y el progresivo se mueven los Vircator, una banda de cuyo primer disco ya os hablamos por aquí y cuyo segundo trabajo, Sar-i-Sang fue publicado el pasado mes de septiembre. Su música atmosférica y compleja hace viajar al oyente por paisajes marcianos envuelto en ondas de amor cósmico, intercalando pasajes etéreos y psicodélicos con intensos crescendos de energía metalera. Un género que algunos etiquetarían de metal intelectual o de banda para mesarse las barbas mientras se degusta un café, pero también una propuesta musical con profundidad y criterio, densa pero no por ello aburrida.

Vítor Bacalhau: Liderando a un power trío cargado de buen blues rock eléctrico, el sureño (del sur de Portugal, no de los USA, que os veo venir) Vítor Bacalhau no pretende disimular la influencia del último Gary Moore, del Albert King más eléctrico, del siempre presente Jimi Hendrix y, de forma más que evidente, de Joe Bonamassa. Hace nada que ha publicado su último disco, Cosmic Atraction, una excelente pieza de blues rock más que disfrutable, con aroma a gasolina quemada y sabor a bourbon de Kentucky. No se pierde en pajas mentales, va al grano, no vuelve a inventar la rueda porque no hay que inventarla, esta ya gira tal y como está, como giran los grandes discos de los grandes guitarristas que le influencian. Un buen disco y un buen guitarrista.

El Bandcamp de la quincena: Lâmina – Lilith (26/07/2017)

Otra vez llega tarde El Bandcamp de la Quincena, pero otra vez llega también cargado de calidad y con un disco recientito del todo.

Nos volvemos a Portugal esta semana, ya sabéis que en este blog nos encanta cruzar el Miño en dirección sur, para traer un disco largamente esperado… al menos por mi, que desde que vi a este banda en 2015 estaba esperando por una entrega en estudio de su música. Y es que Lâmina no se habían prodigado mucho en grabaciones, desde su nacimiento en 2013 y hasta este trabajo apenas había dos temas subidos a youtube, grabados en directo en su local de ensayo. Esos dos temas, Cold Blood y Big Black Angel, son los que abren ahora este Lilith.

Lâmina Lilith

Se han hecho esperar y han cocinado a fuego lento este disco debut, pero el resultado no podría haber sido más óptimo: siete piezas de contundente stoner doom, una ración de buen y sólido metal edificado sobre riffs a doble guitarra llenos de distorsión y wahwahs de alma psicodélica. La labor de frontman recae sobre Vasco Duarte, vocalista y guitarrista, aunque en sus directos es imposible no fijarse en la batería Catarina, aka Katari, una percusionista que no sólo empuja los temas con su contundente pegada sino que también aporta una dosis importante de carisma y presencia. Felipe Homem Fonseca completa la base rítmica con su bajo y Sérgio Costa se ocupa de la guitarra gemela que les da ese punto de fuerza.

Aunque su sonido bebe del rock duro de los 70, y los teclados añadidos al disco refuerzan esa influéncia, Lâmina tienen unos riffs y estructuras más metaleros que la mayoría de bandas de palo retro, valgan como ejemplo los riffs de los dos primeros temas antes citados o el de Education for Death. Tampoco temen lanzarse a largos desarrollos de temas complejos, presentando un tema de influencias indo-orientales y de más de 20 minutos como Maze o cerrando el disco con In the Warmth of Lilith, una canción de 9 minutos que han convertido en uno de los singles del álbum.  En total 7 temas para este LP.

 

Lilith es un gran disco debut para unos Lâmina que no han tenido prisa y han logrado grabar un trabajo excelso de calidad y sobrado de frescura. Una buena dosis de stoner doom pesado y metalero desde las orillas del Tajo.

El Bandcamp de la quincena: Argonath – Journey to the Other World (17/05/2017)

El WannaCry me tiene sin dormir desde el viernes, así que esta semana vamos con mogollón de retraso, pero aquí llega la entrega ya de El Bandcamp de la Quincena, aprovechando que en Galicia estamos de celebración (bueno, menos Gloria Lago).

Y nos acercamos hasta la isla esmeralda, un viaje en barco a la tierra de los druidas y de San Columba y San Patricio para darle un repaso al último trabajo del proyecto Argonath: Journey to the Other World.

Argonath es un proyecto musical a cargo de Taoiseach Ceoldubh, encargado de la composición, interpretación y grabación de toda la música, y que cita a Summoning o Celtachor grandes influencias. Pero el sonido de Argonath no es black metal sino que es definido por el autor como Celtic Inspired Dungeon Synth.

Argonath

Este Journey to the Other World nos trae media hora de música ambiental donde los conceptos minimalistas del neofolk se juntan con elementos de música medieval, música celta y hasta hay un par de piezas, como Honour in Death, donde la música acaricia las bandas sonoras de Basil Poledouris. Todo esto ejecutado a base de sintetizadores, como mandan los cánones del género y muy en la onda de los discos de gente como Chaucerian Myth.

Un interesante disco instrumental y ambiental llegado desde Irlanda con aroma a banda sonora de un dungeon crawler ochentero, a partida de Runequest o a tebeo de Conan. Un trabajo donde los sintetizadores se juntan al medievo y a la música tradicional irlandesa.

El Bandcamp de la Quincena: Old Tower – The Rise of the Specter (16/04/2017)

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos vamos a tierras holandesas y a sonidos ambientales.

Torres del Oeste

¿A qué viene esa foto sin relación alguna con el disco? Bueno, son las Torres del Oeste de Catoira. ¿Por qué? Porque este disco es perfecto para esa ubicación. Para sentarte en sus muros derruídos mirando al mar. Escuchar Old Tower en una vieja torre.

Musicalmente se etiqueta a Old Tower dentro del género conocido como “dungeon synth“, un estilo que nació como subgénero ambiental del black metal noruego y austríaco en los años 90, de la mano de gente como Varg Vikerness o Mortiis, pero que con el paso de los años se ha desarrollado como un género propio que en la actualidad goza de mucha salud y que hasta se fusiona con otros géneros como el folk o el chiptune. No es tan raro esto último, ya que las bandas sonoras de los viejos RPG de MS-DOS también ejercieron su magisterio en el nacimiento de este género.

Old Tower The Rise of the Specter

Pero en The Rise of the Specter lo que nos ofrecen Old Tower no tiene nada de fusión, no trae nada nuevo. No, Old Tower bebe de las raíces del género y nos presenta composiciones que beben del medievo europeo, de la música sacra parida en monasterios de medio continente: suena oscuro, desolado, melódico, ambiental y tiene algún pasaje realmente épico, huyendo además de la repetición a veces excesiva de otras bandas del género que transmiten la sensación de estar en un bucle. Se mueve muy en la onda del primer Mortiis o de gente como Cerunnos Woods, Balrog o Fief.

¿Hay guitarras? ¿Hay riffs? No, en The Rise of the Specter todo son sintetizadores. Pero combinados con buen gusto para llevarte a un viaje relajante y evasivo evocando antorchas y corredores de piedra,  repartido en dos pistas que nos traen casi media hora de música. ¿La banda sonora para una partida de HeroQuest? ¿Un disco ideal para crear ambiente en una partida de AD&D o Runequest? ¿Música relajante para ponerte en los auriculares mientras trabajas? Dejarse llevar al oscuro mundo de Old Tower es una buena opción, dales una buena escucha y déjate llevar.

El Bandcamp de La Quincena: It was The Elf – Fire Green (05/03/2017)

Vamos con una de las bandas que tocarán en el Monolithic Fest 2017 y de la que todavía no habíamos hablado por aquí en El Bandcamp de la Quincena: It Was the Elf.

Llevo un buen rato dándole al Firefox haciendo búsquedas, ya sea con el Google Maps, el OSM, el Bing Maps y hasta las imágenes por satélite de la NASA… hacedme caso, un rato largo con el tema que cierra este disco como banda sonora. Llevo ese ratillo intentando ver qué tienen en común Palm Desert con la Serra da Estrela, porque para componer estos riffs de inspiración Kyuss tiene que existir algún componente ambiental común. Pero no, mira por donde que ese distrito del noreste de Portugal que vio nacer a It Was the Elf no tiene mucho que ver con la patria de Josh Homme.

It Was the Elf Fire Green

Fire Green apareció el pasado verano y es el primer LP de It Was The Elf, tras un un EP publicado en 2014. Presenta un stoner con algunos dejes más heavies, orbitando entre el sonido desértico y el de NOLA. El magisterio de Kyuss y de sus bandas secuelas como Unida, Hermano o Mondo Generator se toca en esta banda con elementos más metálicos y agresivos como Down, los primeros Melvins, Crowbar o la etapa más stoner de Corrosion of Conformity. La banda nos presenta una colección de temas riff-driven, monolíticos y directos, canciones para desencajar cuellos a golpe de fuzz con una voz que orbita entre registros más rockeros a lo John García y arranques más agresivos y metaleros a lo Anselmo.

He de reconocer que el arte de la portada, a cargo de Vasco Duarte, me llevó a pensar más en una banda de hardcore en un primer momento que en el estilo stoneriano que practican estos chavales, pero con todo es un trabajo más que excelente.

It Was The Elf no inventan nada nuevo, pero en lo suyo, en dar temas contundentes y directos, tienen oficio y son efectivos. Si disfrutas del stoner desértico y pesado, si te va el palo más americano del género, es una banda que no deberías dejar pasar. Una oída y te convencerán.

Si las bandas de rock y metal fueran desayunos…

Si las bandas de rock/metal fueron desayunos:

Asking Alexandria serían un batido de soja y pomelo con semillas de chía.
Alter Bridge serían chococrispies con batido de chocolate.
Mastodon serían una tostada con aguacate.
Metallica serían una caja de muesli que lleva abierta como seis meses pero que varios de tus colegas se empeñan en afirmar que sigue estando crujiente.
Ted Nugent sería un café largo, plato de tortitas con sirope de arce, bacon y una banderita americana decorando todo.
Black Sabbath serían un café con leche, croissant y zumo de naranja natural recién exprimido.
AC/DC serían un café con leche y unas tostadas
Hanoi Rocks serían un brunch.
Topo serían una tapa de tortilla.
Barón Rojo serían un bocata de calamares.
Overkill serían huevos fritos con bacon y una cerveza.
High on Fire serían un chupito de whisky y una ración de chicharrones.
Electric Wizard serían unas magdalenas de mariguana
Sleep serían una tortilla de hongos alucinógenos.
Primus serían la cena, pero por algún motivo te las estás tomando a la hora del desayuno.
Emerson, Lake and Palmer serían la cena, pero por algún motivo te las estás tomando a la hora del desayuno mientras estás sentado bocabajo en una silla de oficina.
Nashville Pussy serían pasar de desayunar y tomarte otra cerveza porque llegas de reenganche.
Motorhead serían pasar de desayunar y tomarte otra botella de Jack Daniels porque llegas de reenganche.
Red Fang serían pasar de desayunar porque estás de resaca.
W.A.S.P. serían pasar de desayunar e irte a una sesión de bondage.
Mercyful Fate serían pasar de desayunar para unirse a un aquelarre.
Burzum serían pasar de desayunar e ir a apuñalar a Euronymus.