Alternativas a Google Maps

Hoy por hoy Google Maps se ha vuelto casi un standar a la hora de consultar direcciones informáticamente, algo lógico por ser una aplicación gratuita, por su facilidad de uso y por el gran volumen de información que atesora. Pero no podemos olvidar que esta gratuidad no es tal, al final el usuario paga con sus datos, lo que lleva tanto a usuarios como a desarrolladores a querer prescindir de los servicios de esta compañía y buscar alternativas.

Actualmente diría que las dos más importantes y más usables son HERE y OpenStreetMaps.

HERE Technologies es una empresa actualmente radicada en Holanda pero con una larga trayectoria. Comenzó a mediados de los 80 en los EEUU como Navteq, en 2007 fue adquirida por la finlandesa Nokia para convertise en su división de servicios GIS quien la vendió en 2015 a un consorcio de fabricantes de automóviles alemanes (BWM, Daimler y Audi) interesados en no depender de terceros para sus aplicaciones de navegación y futuros vehículos autónomos. Su servicio de mapas para usuarios se llama HERE We Go y tiene app para PC, Android y Apple. En su acuerdo de privacidad la empresa se compromete a no comerciar con tus datos con terceros. No cuenta con una vista a pie de calle como el Street View de Google Maps y las direcciones de algunos negocios no están actualizadas al 100% pero a la hora de trazar rutas hasta una dirección, guiarnos y posicionarnos es tan fiable como Google Maps.

Here mostrando Santiago de Compostela

OpenStreet Map por su parte es un viejo conocido. Se trata de un proyecto abierto y colaborativo para la creación de mapas editables, se nutren tanto de fuentes públicas como de la colaboración de los usuarios, además de alguna aportación empresarial (Yahoo! y Microsoft han cedido imágenes satélite de sus aplicaciones, también Garmin y Apple han inyectado medios y dinero para mejorar los mapas pues se sirven de ellos en sus aplicaciones). Podéis consultar los mapas desde el navegador. No existe un app oficial para Android o iOS pero sí hay múltiples apps que utilizan sus mapas y su API. Aquí ya hablamos de OSMAnd hace tiempo, en la wiki oficial de OpenStreetMaps podéis ver una lista detallada de aplicaciones que hacen uso de OSM.

Open Street Map mostrando Santiago de Compostela
Anuncios

Exportar la configuración de las VPN de Windows a otros equipos

El otro día me cambiaron el equipo en el curro y me puse a pensar “Ahora a configurar el montón de conexiones VPN de los clientes ¿hay una forma más rápida?” Pues claro que la hay: puedes exportarla de un equipo a otro simplemente copiando el fichero rasphone.pbk ¿Cómo lo hago? Simplemente buscándolo, copiando y pegando, nada más. Te lo puedes llevar en un pendrive o guardártelo en una ubicación en la nube para descargalo de cualquier otro equipo.

¿Cuál es la ruta?

En Windows XP (si todavía lo usas): C:\Documents and Settings\All Users\Datos de programa\Microsoft\Network\Connections\Pbk\rasphone.pbk

En los Windows posteriores (Vista, 7, 8, 10) tienes dos rutas:

Redes creadas para todos los usuarios: C:\ProgramData\Microsoft\Network\Connections\Pbk\rasphone.pbk

Redes creadas para un usuario en particular: %userprofile%\AppData\Roaming\Microsoft\Network\Connections\Pbk\rasphone.pbk

Cuando lo copias en otro equipo Windows basta con ejecutarlo, un simple doble click, y ya realizará la conexión a la VPN.

Musiqueando 10 (20190907)

Tras la edición especial Sonic Blast volvemos a la tónica habitual del Musiqueando en su ya décima entrega, esta semana vamos con una aproximación musical de corte iberista. Empezando porque hace unos semanas el músico portugués José Cid se llevó un Grammy Latino reconociendo su larga trayectoria. Aunque generalmente yo de los Grammy paso millones porque no me parecen premios con mucho criterio y aunque no toda la trayectoria en global de Cid me entusiasme, siendo en general demasiado pop para mi gusto, sí le tengo que reconocer que su disco 10 000 Anos Depois Entre Vénus e Marte de 1978 es una verdadera joya del rock progresivo y sinfónico, un disco atemporal y sobresaliente, como también le reconozco el valor que tuvo al recuperar fados y otros géneros tradicionales portugueses y experimentar combinándolos con jazz, blues o pop.

The Black Wizards tienen nuevo disco recién salido del horno y ya sabéis que aquí somos muy de The Black Wizards. Si las guitarras de Joana Brito y Paulo Ferreira comienzan a combinarse, enlazarse y llenar el silencio con su distorsión aquí estaremos para acercar la oreja hacia lo que nos puedan ofrecer. Continúan evolucionando de una forma lógica pero muy marcada de un disco a otro. Reflections nos trae un sonido menos retro que sus predecesores, menos pesado, más limpio y onírico, con menos blues rock y más psicodelia e incluso algún guiño al rock alternativo y al space rock. Hay piezas como Starlight que son un paseo por las nubes, también alguna descarga rockera más enérgica como Symphony of the ironic sympathy o Imposing Sun e incluso alguna verdadera orgía sonora como Kaleidoscope Eyes. Un paso más en la evolución de una de las bandas más punteras del panorama ibérico, todavía joven pero ya con unas tablas y una trayectoria a considerar.

Un descubrimiento de la última semana, por medio de un amigo que lo publicó en Facebook, fueron los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. Ellos definen su música como “kinkidelia” y combinan influencias del flamenco y el rock andaluz con géneros como la psicodelia, algo de progresivo y kraut rock. Tienen un solo disco, cortito en la duración pero una joyita de principio a fin. Diría que junto a Atavismo y Quentin Gas & Los Zíngaros conformarían el triunvirato que está recuperando y rejuveneciendo de manera más que notable el rock andaluz que llevaba demasiado tiempo olvidado.

Por cierto que buceando por el Bandcamp me encontré con single que no conocía de The Wizards, la que para mi es la mejor banda de metal de la Península Ibérica hoy por hoy. Valoraciones y fanatismos aparte me encontré con un single de dos temas tributo a Danzig. Versionan Soul on Fire y Tired of Being Alive. Dos buenas versiones de uno de sus grupos referentes (y de mis grupos referentes también, ya sabéis que los tres primeros discos de Danzig son bíblicos para mi). Indagué un poco y me encontré con que el sencillo fue editado en formato físico originalmente en 2017 como regalo para los 250 primeros asistentes a su concierto en el Kafe Antzokia de Bilbao en junio de 2017, posteriormente lo pusieron a la venta en descarga digital por “la voluntad”. Merece la pena darle una oída, no solo por completismo.

Y vamos a seguir por Euskadi con otra de las mejores bandas salidas de ese país: Su Ta Gar. Un grupo versátil que comenzó en el speed metal, se endureció por terrenos cuasi groove y que posteriormente ha llegado a publicar un disco de rock con material predominantemente acústico. Que son unos musicazos capaces de tocar diversos palos siempre con elegancia, calidad, buen gusto e impecable ejecución ya lo sabíamos desde hace años, como sabíamos algunos de su implicación con proyectos deportivos de su Eibar natal. Pero lo que no me esperaba es que llegaran a grabar un tema para el equipo de fútbol local, la SD Eibar que actualmente disputa La Liga, la máxima categoría del fútbol en España. Esta temporada además de los goles la hinchada también podrá corear un himno a golpe de heavy metal.

Y acabamos de nuevo en Portugal con Jesus The Snake. Ya los mencioné en la entrada sobre el Sonic Blast y esta semana vuelvo a traer a estos muchachos de Vizela al frente porque estuve escuchando más en profundidad su primer largo, publicado en el mes de julio: Black Acid, Pink Rain. Su rock psicodélico con influencias kraut, prog y space destila genuina devoción, casi fervor religioso, por Pink Floyd o Camel, aunque también con influencias más modernas como Colour Haze o Causa Sui. Ese sonido de guitarra no quiere ocultar la pasión por David Gilmour, no es que no lo disimulen, es que un tema se llama Floyd’s y va seguido de otro que se llama Floyd’s II. Su propuesta instrumental nos plantea un viaje íntimo, sutil y elegante a terrenos de plena evasión espiritual. Un disco para soñar y dejarse llevar.

Encontrar y matar procesos zombie en Linux

No sólo hay zombies en la ficción, también pululan por tu sistema Linux. Tranquilo, la pantalla de tu portátil no se cerrará de golpe mordiéndote la mano y convirtiéndote en un extra de peli de Romero, se trata de un estado en el que pueden entrar algunos procesos secundarios, que aunque terminan se mantienen en la tabla de procesos hasta que termina el principal, ocupando algo de memoria. No son especialmente problemáticos ni consumen mucho, aunque si un programa deja varios procesos hijo por ahí sueltos puede ser un problema para la RAM.

¿Cómo puedo listar los procesos en estado zombie en mi equipo?

Es sencillo. Usando el comando ps podemos listar todos los procesos presentes en la tabla de procesos. Uno de los valores que tendremos en la salida de ps es el estado del proceso, que será Z para los procesos zombie. Por lo tanto, el siguiente comando listará todos los procesos zombie:

ps aux | grep 'Z'

¿Cómo eliminamos un proceso zombie?

En si no podemos matar un proceso zombie con el comando kill porque ya está muerto, la única opción sería hacerlo a través del proceso padre. Para eso necesitamos saber el pid del padre, por lo que haremos la búsqueda de procesos zombie de está forma:

ps ef | grep 'Z'

La tercera columna de la respuesta tendrá el id del proceso padre de nuestro proceso zombie. Para forzar la eliminación de estos procesos hijo zombificados usamos el siguiente comando:

kill -s SIGCHLD pid_del_proceso_padre

Añadir un pdf a un sitio web usando la librería pdf.js

Que por mayo era por mayo… cuando vimos cómo incrustar un pdf dentro de un sitio web usando HTML5. ¿El problema? Que requiere que el navegador tenga una extensión para visualizar este formato, cosa que puede resultar problemática con algunos dispositivos móviles, por ejemplo. ¿Alternativas? Pues Mozilla nos proporciona una: pdf.js

Existen más librerías, pero la de Mozilla es software libre, funciona en todos los navegadores modernos y no experimenta problemas graves ni de seguridad ni de rendimiento.

¿Cómo sería el marcado HTML para empezar? Pues algo así:

<script src="//mozilla.github.io/pdf.js/build/pdf.js"&gt;</script&gt;

<h1&gt;EJEMPLO DE PDF.JS</h1&gt;

<canvas id="canvas_pdf"&gt;</canvas&gt;

Básicamente son indispensables dos elementos: la línea donde cargamos la ruta de la librería y una etiqueta canvas dentro de la que se cargará el pdf, con un id definido para trabajar con ella cómodamente.

¿El necesario código javascript?

// Primero ponemos la ruta del fichero pdf.
var url = '//nuestraruta/fichero.pdf';

// Debemos especificar la ruta de worker.js (en este caso será la de github)
PDFJS.workerSrc = '//mozilla.github.io/pdf.js/build/pdf.worker.js';

// Carga del pdf asíncrona
var loadingTask = PDFJS.getDocument(url);
loadingTask.promise.then(function(pdf) {
  console.log('PDF cargado');

  // Carga la primera página
  var pageNumber = 1;
  pdf.getPage(pageNumber).then(function(page) {
    console.log('Page loaded');

    var scale = 1.5;
    var viewport = page.getViewport(scale);

    // Prepara el cambas según el tamaño que definimos en las variables
//scale y viewport
    var canvas = document.getElementById('canvas_pdf');
    var context = canvas.getContext('2d');
    canvas.height = viewport.height;
    canvas.width = viewport.width;

    // Pinta el PDF en el canvas
    var renderContext = {
      canvasContext: context,
      viewport: viewport
    };
    var renderTask = page.render(renderContext);
    renderTask.then(function () {
        console.log('Todo Correcto');
      });
  });
}, function (reason) {
  // Pinta el error en casode que se de
  console.error(reason);
});

Problema de Parada (o problema de Halting)

Vamos con un poco de teoría de la computación ¿Qué es el problema de paro, de parada o de Halting? Consiste en determinar si existe una máquina de Turing capaz de determinar si cualquier Máquina de Turing se va a detener o no. Dada una máquina de Turing M y una palabra w se determinará si M acabará en un número finito de pasos usando w como dato de entrada.

El problema es indecidible, según el propio Turing ninguna máquina de Turing puede resolverlo. Es decir, no puede existir un programa genérico que demuestre que todos los programas del mundo terminan, se puede hacer para un programa concreto pero no existe la solución general.

Existen varias demostraciones de por qué es indecidible, vamos a ver una demostración escrita en javascript.

Imaginemos que alguien escribe una función f que recibe como parámetros una función y sus argumentos, y que tiene un código capaz de comprobar si esta se detendrá o no.

var f = function (funcion, argumentos) { ... }; // Aquí iría un código correcto que supuestamente calcularía si la máquina para o no

Vamos a suponer que esa función está correcta, funciona y nos devuelve true si el programa termina, y false si caería en un bucle infinito. Entonces podríamos usarla como subrutina dentro de otra función más grande llamada g como la que viene a continuación:

var g = function (funcion) {
//Pasamos en el parámetro funcion la función y sus argumentos 
  if (f(funcion,funcion)) {
    while (true); //esto provoca un bucle infinito
  }
  else {
    return false;
  }
}

Esto vendría a decir que g(funcion) termina siempre y cuando funcion(funcion) nunca termina.

Entonces ¿qué ocurre si la pasásemos a la función g como parámetro su propio código? Es decir ¿qué pasa si g evalúa a g? Pues que llegamos a una contradicción: g(g) termina siempre y cuando g(g) nunca termina. Por tanto, al llevarnos a una paradoja dicho algoritmo no puede existir.

Musiqueando 9: Especial Sonic Blast 2019 (20190812)

Esta entrega va completa del Sonic Blast Moledo 2019, como ya es tradicional en el último lustro en este blog. Por seguir con las tradiciones los vídeos están sacados del canal de elgranguru666 quien documentó algunos de los conciertos de esta edición y donde podéis ver más vídeos que los aquí incrustados.

El jueves 8 llegaba al festival del “sun, beach, surf and heavy riffs”, pero el “sun” estaba oculto tras unos nubarrones de oscuro gris que te quitaban las ganas de “beach” y “surf” y que te hacían temer por cómo se desarrollaría lo de los “heavy riffs”. La previsión de lluvia obligaba a la organización a prescindir del icónico escenario de la piscina pasando todos los grupos al escenario principal. Tras escuchar de lejos y de fondo a unos muy interesantes Jesus The Snake (recomiendo profundizar en la trayectoria de esta banda) y tras un rato de relax nos encaminamos varios colegas hacia el escenario con la intención de ver a las suecas MaidaVale… y ahí nos encontramos con el primer punto negro del festival: bajo un intenso chaparrón el concierto no comenzaba, pasaban los minutos, arreciaba el temporal de viento y agua y allí no aparecía nadie. Tras 45 minutos de espera sobre la hora planificada, y tras la confirmación de uno de los técnicos de sonido de que literalmente no sabían a qué hora estaría el grupo, nos fuimos a nuestro alojamiento a cambiarnos la ropa empapada. Lógicamente no estoy diciendo que la organización tenga la culpa de que llueva ni de que el viento provocase retrasos en los vuelos de varios grupos, pero sí creo que visto el panorama y sabiendo que el grupo llegaría tarde (porque MaidaVale publicaron en su facebook que su vuelo se había retrasado y que no podrían llegar antes de las cinco en ningún caso) avisar al público de que habría un parón hasta que la banda pudiese llegar y se calmase un poco el tiempo habría sido lo lógico: había megafonía, había una pantalla encendida en el escenario y había redes sociales. Al final por cambiarnos la ropa y volver al recinto cuando se reanudó el festival, unos 100 minutos después de la hora planificada originalmente, solo pudimos escuchar un tema de las suecas. Tras ellas los fantásticos japoneses de Minami Deutsch hicieron un concierto muy corto, solo tres temas que apenas llegaron a la media hora seguramente recortado en un intento de reducir el retraso que se acumulaba. Rápidamente salían a escena The Devil and the Almighty Blues con su sonido psicodélico, bluesero y pesado estilo Clutch pero con un intenso toque de oscuridad y humedad de su Noruega natal, firmaron un concierto de nivel notable aunque creo que también algo más corto de lo esperado por el retraso que intentaban recortar. Seguíamos por tierras escandinavas, por su vecina Suecia, con Lucifer, el grupo de proto-metal setentero del legendario Nicke Andersson (batería de Entombed, guitarra/voz en Hellacopters, batería y voz en los efímeros pero icónicos Super$hit666 ¿se puede ser más mítico?) y su pareja la vocalista Johanna Sadonis (cantante de los tristemente olvidados y nunca bien ponderados The Oath, que tristemente solo duraron un disco). El concierto comenzaba repasando su segundo y más reciente trabajo mientras la lluvia se hacía más intensa, durante su versión del Snowblind de Black Sabbath puse en una balanza mi devoción por el señor Andersson, que estaba destilando clase tras los parches, y el riesgo de catarrazo por seguir mojándome así… y será cosa de la edad pero huí cobardemente a medio concierto, con mucho pesar y paso ligero para no mojarme más. Segundo cambio de ropa empapada y a esperar a que se calmase el tiempo cenando y comentando los primeros bolos vistos. Cuando paró la lluvia me había perdido a Monolord y ya comenzaban Earthless, quienes se marcaron un concierto que me pareció más ameno que el del año anterior, no se si por estar menos agotado yo o porque realmente sus largas jams salvajemente psicodélicas estuvieron en esta edición más inspiradas. Cerraron su concierto invitando a Nicke Andersson a tocar con ellos City Slang, una versión de Sonic’s Rendezvous Band que ya había versionado en su día con los Hellacopters. Tras ellos seguramente el grupo al que le tenía más ganas de esta edición: Graveyard. Su setlist se nutrió principalmente de su último trabajo, Peace, y de su obra más querida y reconocida, Hisingen Blues, del que recuperaron hitos como el tema título, The Siren o la mítica Uncomfortably Numb. Su añejo y rudo blues rock siempre resulta un regalo a través de la voz de Joakim Nilsson. Acabó el día con los portugueses Solar Corona ya casi a las tres de la mañana, una combinación de stoner y space rock con guitarras cargadas de efectos y el añadido de un saxo que dota de gran originalidad al grupo.

Kaleidobolt

Viernes 9, la lluvia nos da una tregua y solo nos deja unos puntuales chaparrones mañaneros. Mientras comemos escuchamos de fondo a los más que recomendables O Bom O Mau e o Azevedo con su fusión entre surf y psicodelia y, tras ellos, el stoner con enérgicos dejes punk de la banda de Braga Mr. Mojo. Los destrozos del viento del día anterior provocaron que el icónico escenario de la piscina permaneciera cerrado también ese día tocando de nuevo todos los grupos en el escenario principal. Al recinto subí puntual para disfrutar de unos de los pioneros del stoner ibérico: los andaluces Viaje a 800, una banda que lleva activa en el mundillo de la música pesada y psicodélica desde principios de los 90, de depurada ejecución técnica estuvieron sobresalientes en el plano instrumental llevando al público a levitar por dimensiones paralelas (aunque por veces en sus letras sea una banda que me cojea bastante). Con un volumen atronador, puede que la banda que sonó más alta en toda la edición, les siguieron los finlandeses Kaleidobolt que presentaban su reciente trabajo Bitter, publicado en mayo, fusionando complejos elementos de jazz y rock progresivo con descargas más agresivas de rock psicodélico de inspiración retro, alumnos de unos King Crimson a los que rindieron homenaje con una versión extremadamente personal de 21st Century Schizoid Man para cerrar su show. No me fijé en los cambios en los horarios anunciados a través del Facebook del festival y decidí aprovechar el siguiente concierto para buscar una sudadera para protegerme del frío nocturno y comer algo. Pensaba que me perdería parte de Stoned Jesus pero resultó que estos habían intercambiado su posición con Belzebong, por lo que me quedé sin escucahr casi entero el concierto de los polacos, con gran pesar. Tras ellos el refrescante combo entre hard rock y heavy metal macarra y motero de los británicos Orange Goblin puso una nota de color en el festival, repitiendo un enérgico espectáculo como el que dieran dos años atrás en ese mismo escenario, repasando temas de todas sus épocas como Red Tide Rising, Some you Win Some you Lose o Demon’s Whip y rindiendo tributo a sus amados Mötörhead con una versión de No Class. Tras el fiestón de Orange Goblin llegaban unos Stoned Jesus que también repetían en el festival y que realizaron un concierto bastante irregular. Creo que los polacos eligieron un set list demasiado pausado tras la avalancha de rocanroleo anterior y que la coñita del guiño al tan cacareado nuevo tema de Tool durante I am the Mountain arruinó, por lo menos para mi, el que creo que es el tema más destacable de esta banda. Era la cuarta vez que les veía y creo que la que menos me gustó, aunque intentaron levantar los ánimos cerrando con uno de sus temas más directos y sencillos, Here Comes the Robots, yo ya me había venido abajo. Me recogí y el concierto de los quebequeses Dopethrone lo escuché ya desde cama, no soy gran fan de su brutal sludge metal pero reconozco que sonaron bastante enérgicos y que ejecutaron muy bien sus temas. Cuando salía del recinto percibí el otro gran problema de esta edición: la zona de las letrinas apestaba, los baños estaban extremadamente sucios y la empresa contratada para la instalación y mantenimiento de los mismos no se había molestado lo mínimo en limpiar. Una falta imperdonable para un festival de esta trayectoria, con varios años ya a la espalda y que este año encaraba su primera edición de tres días.

Viaje a 800

Y llegaba el sábado 10, por fin el sol asomaba entre las nubes y por fin escenario de la piscina. No llegué a escuchar más que apenas dos temas de Maggot Heart, la nueva banda de Linnéa Olson, quien fuera compañera de Johanna Sadonis de Lucifer en la banda The Oath, que presentaba su reciente trabajo Dusk to Dusk donde el heavy metal y el hard rock se dan la mano con el post-punk en una oscura conjunción. La fiesta en la piscina seguía con los mexicanos Cardiel, un power-duo de sludge metal con dejes punk, hardcore y hasta dub en cuyo directo destaca la impresionante presencia y energía de la batería Samantha Ambrosio. Les siguieron los italianos Giöbia para dar carpetazo al escenario pequeño, una veterana banda con más de 20 años de carrera a sus espaldas que tocaba por primera vez en Portugal y que navega entre el space-rock y el sonido kraut de finales de los 60, creando cortinas de sonidos evasivos con los que hacer viajar a la audiencia. Tocaba moverse al escenario grande para la gran traca final del festi. Arranca el post-metal instrumental de zapatilla blanca con dejes progresivos de los madrileños Toundra que hicieron que el público moviera sus cabezas a ritmo fúnebre. Tras ellos volvían también a Moledo los californianos Sacri Monti, presentando nuevo disco donde mantienen su pasión por la psicodelia de corte setentero y donde a base de guitarrazos cargados de fuzz y chaparrones de teclado nos desgranaron los temas de su segundo trabajo, Making Room for the Magic Hour. El doom metal wiccano de Windhand nos llevaba a un relajado paseo por devaneos de satanismo jipi envueltos en sus hipnóticos riffs de guitarra para completar un show tremendamente sólido que habría sido la banda sonora perfecta para un orgía salpicada de magia negra. Les seguían las leyendas del sludge metal Eyehategod desde Nueva Orleans: Jimmy Bower es un grande capaz de crear algunos de los riffs más cabrones del planeta, el batería Aaron Hill es otra tremenda bestia y el cantante Mike Williams aunque es bastante bocachancla en su interacción con el público, puede que como secuela de tantos años de exceso, es la única voz que puede uno imaginar para sus completamente desquiciados y caóticos temas cargados de cambios. Concierto brutal, pero yo diría que corto pues quedaron casi 50 minutos vacíos hasta la hora programada para la salida de Om. El grupo que nació como power-duo y proyecto paralelo de la base rítmica de los legendarios Sleep es ahora un trío donde el legendario Al Cisneros (es mi señor, nada me falta) se lleva el centro del escenario como bajista-vocalista, acompañado de un excepcional Emil Amos que ya hace más de una década que tomó el relevo de Chris Hakius en el grupo. Completa la formación el multiinstrumentista Lichens, quien se encarga de los coros, percusión, sintetizadores o algún instrumento de cuerda según el tema. Durante más de hora y media ofrecieron una experiencia evasiva al público a través de su sonido donde el drone y el doom se dan la mano con sonoridades minimalistas, sinfónicas o folclóricas orientales, indias o mediterráneas. A ratos cerré los ojos y me dejé llevar. Al acabar su concierto me recogí y a Domkraft les escuché ya desde la cama.

Eyehategod

Vamos con el resumen final. Empezamos con los puntos negativos: no avisar a tiempo de los retrasos del primer día por la lluvia, el exceso de celo del personal de seguridad que provocó colas largas por situaciones tan surrealistas como no dejar entrar a una persona con dos plátanos y, por encima de todo, la suciedad y el olor literalmente putrefacto en la zona de los baños. Tampoco habría estado de más una carpa dado que la lluvia se sabía más que probable con dos semanas de antelación, pero no se si era viable técnica y económicamente en ese recinto, aunque deberían tomar nota por si el año que viene se plantea similar.

Los puntos positivos: el cartel como siempre elaborado con un excelente criterio y variado dentro de un género definido, el ambiente tanto por parte de la gente del pueblo como del resto del público, la cerveza Imperial Porter del festival, que era un pelín cara pero deliciosa y con un ligero toque tostado a café (la IPA no llegué a probarla porque siempre que preguntaba en la barra me decían que ya estaba agotada) y los vales de bebida más chulos que haya visto nunca en ningún evento (Iommi manda, punto). 


Hasta aquí lo que ha dado de sí esta edición del Sonic Blast