El Bandcamp de la Quincena: Church of the Cosmic Skull – Science Fiction.

Por los bosques de Nottingham se forjaba la leyenda de Robin Hood en los tiempos de las cruzadas. En pleno siglo XXI no hay héroes que devuelvan al pueblo lo saqueado por los corruptos, pero al menos hay gente que desde allí nos trae buen rocanrol para desconectar un rato de las cuitas diarias.

En los últimos años la reivindicación de los ’70 se ha vuelto habitual y rentable, y desde que Ghost reventaron el mercado metalero la temática ocultista ha vuelto a la primera línea lírica en las bandas contemporáneas. Church of the Cosmic Skull encajan en esos dos clichés, el de reivindicar los ’70 y el del ocultismo a lo Ghost, pero caeríamos en el más absoluto simplismo si nos limitásemos a etiquetarlos de banda de nicho que intenta hacer caja con dos tendencias en boga. Una escucha superficial de este Science Fiction ya nos lo indica.

En 2016 estos ingleses sorprendían al mundo con un Is Satan Real? que, de hecho, se coló en mi lista de 1001 discos esenciales. El pasado mes de mayo el septeto nos entregaba su segundo disco, titulado Science Fiction y siguiendo una coherente evolución con lo que había sido su debut.

Church of the Cosmic Skull

Como decía antes, Church of the Cosmic Skull están en la onda setentera y ocultista, pero no son un producto más de nicho para hacer caja de la creciente escena stoner, de hecho no les etiquetaría de stoner como ha hecho algún periodista de esos que redactan sus crónicas a partir de la lectura de notas de prensa en lugar de escuchar los discos. Sí, este grupo está dentro de la onda ocultista, pero su estética no es para nada sombría sino que se muestra con un halo luminoso al estilo de los glammies Angel, de los suecos Abba o incluso de la Kelly Family. Cuando uno ve la puesta en escena de la banda podría pensar, por sus fotos y estética, que está ante un grupo formado por los catequistas de una iglesia noruega. Musicalmente combinan algo de hard rock y algo de AOR con elementos sinfónicos, progresivos y con algo de art-pop. No en vano aparte de guitarra, bajo, batería y órgano, elementos habituales en las bandas de rock psicodélico, añaden también un cello electrificado. Por otra parte las melodías vocales están muy trabajadas, no solo cantan todos los instrumentistas sino que además tienen a dos vocalistas, sumando en total seis voces: tres masculinas y tres femeninas. No verás en este grupo las influencias típicas setenteras de Grand Funk, Black Sabbath, Jimi Hendrix, Lynyrd Skynyrd o Pentagram. Lo más típico en ese sentido sea, quizás, alguna línea vocal y algún arreglo de guitarra con clara reminiscencia a Thin Lizzy, Magnum, Blue Oyster Cult o Gary Moore. Pero aun siendo un grupo rockero sus melodías y, sobre todo, el trabajo de voces y el aura luminosa que envuelve los temas nos llevarían a pensar más en la música de Electric Light Orchestra, Strawbs, Abba, Kate Bush o hasta los musicales de Andrew Lloyd Webber, y puede que si encontramos paralelismos con Ghost estén estos fundamentos, principalmente, en la pasión de ambas bandas por los suecos Abba. Piezas hard rock como Timehole (Gonna Build a Rocket Tonight), Paper Aeroplane & Silver Moon o Cold Sweat (no es una versión de Thin Lizzy, aunque tal vez sea el tema que más recuerde a ellos) serán del gusto de los fans más metaleros y tradicionales. Otras como The Cards that You’re Playing o Revolution cames with an act of love nos acercarán a pasajes más psicodélicos, mientras que Science Fiction o The Others nos trasladarán a la cara más popera de esta banda.

Church of the Cosmic Skull seguramente no son lo que te esperas en un principio, pero una vez le has dado dos escuchas seguidas a sus discos ves que son una banda con un talento impresionante que logran dotar sus composiciones de una magia muy especial gracias al cariño que ponen trabajando hasta el último detalle. Poner el trabajo compositivo por encima de la exhibición virtuosa, un talento que parece olvidado por muchas bandas contemporáneas. Sciencie Fiction está claramente en mi top 10 de lo que llevamos de año, y un año en el que Ghost, Melvins y Sleep han sacado disco es un año en el que entrar en esa lista es complicado.

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El Bandcamp de la Quincena: Dusthead – No. 3

A Colonia nos vamos esta semana en El Bandcamp de la Quincena, a cabecear a golpe de riff guitarrero.

Dusthead no son una banda novata, este No. 3 es, como su nombre indica, su tercera entrega. La primera, Rust, llegó en 2009 y la que hoy nos ocupa tampoco es una novedad pues data de 2016. Una banda que lleva una década girando de forma continuada por su país.

Dusthead

Nos encontramos con un cuarteto que define su sonido como Groove Rock y que muestran un gran cariño por el metal alternativo y por el rock de los 70.  El guitarrista Dirk Eckel es de la vieja escuela, en sus riffs alterna influencias muy variadas, desde cosas que me recuerdan a Jack White hasta riffs que parecen una versión un poco desmetalizada de los de Victor Griffin con  Pentagram, momentos de rock sureño propios de ZZ Top o Lynyrd Skynyrd, partes atmosféricas a lo All Them Witches (el interludio psicodélico de The Road), macarreo elegante como Danko Jones y partes muy noventeras que podrían haber sido extraídas de Soundgarden o de la época de los Load/Reload de Metallica. En cuanto al vocalista Dejan Miladinovic, en los temas más lentos parece queren seguir la senda de los “crooners” del rock: Danzig, Iggy Pop, Jim Morrison, Ian Atsbury… pero también tiene partes donde canta en un tono más agudo y agresivo, y ahí de nuevo me remito a James Hetfield, o a Danko Jones en temas como Secret Obsession o Shines Like Gold. La base rítmica formada por Ralph Schmitter al bajo y Jörg Philipps a la batería es, por su parte, cumplidora y compacta sin alardes destacados.

Un más que válido disco de rock cañero conducido por riffs a cargo de una banda que no pretende reinventar la rueda, que en su veteranía tiene muy claro su papel y que parece disfrutar mucho con ello. Muy recomendable acercarle una oreja.

 

El Bandcamp de la Quincena: minimál Bogart – Bark Magic

 

Nos tomamos un vuelo a Szeged, en Hungría, para la entrega de esta semana.

La nación húngara está siendo noticia en las últimas semanas por las sanciones de la Unión Europea a su primer ministro criptofascista Viktor Orbán, pero no todo van a ser malas noticias desde ese bello país, del que también salen discazos como el que nos ocupa esta semana.

No es la primera vez que hablamos de los minimál Bogart aquí, una banda tremendamente prolífica que, hará cosa de un mes, lanzaba este trabajo de cuatro temas titulado Bark Magic. No te dejes engañar, ya que a pesar de ser 4 canciones la duración se va por encima de los 40 minutos de disco.

Bark Magic minimál Bogart

El esta ocasión el grupo se presenta en formación de cuarteto, han limitado los instrumentos de viento a solo harmónica (en los anteriores habíamos escuchado flautas, clarinetes y saxos también) y han añadido letras y voz, de la que se encarga el guitarrista The Stoned Hun, abandonando el formato instrumental. Se trata de su segunda entrega este año, tras el single de dos temas The Drinkbeast’s Tattoo que lanzaron en febrero. De nuevo el arte de la portada viene de la mano de Csaba Szőke, que ya había trabajado con ellos en anteriores discos.

Para este Bark Magic los minimál Bogart nos muestran su cara más heavy, con un rock psicodélico de base bluesera más pesado, oscuro y distorsionado que en anteriores entregas, apretando más la distorsión del fuzz. La harmónica les otorga un sonido más americano y desértico, menos folkie/Jethro Tull que en el pasado, jugando ahora en una liga más a la moda de los primeros All Them Witches o hasta acercándose al proto-metal de unos Kadavar. Hay que reconocer que la voz no es la más poderosa o melódica que haya escuchado, pero encaja bien en esta aventura oscura y espacial. El tema Barkolepsy, or A Bestiary of Barkotic Sleep, que cierra el disco con sus 27 minutos de desatada locura psicodélica, es una muestra de que el grupo no ha perdido el espíritu de jam band desenfrenada a pesar de la adición de líneas vocales.

Una banda que sigue una sólida trayectoria, diez años ya, pero sin parar de evolucionar. Seguiremos atentos a las delicias húngaras que nos entregarán en el futuro.

El bandcamp de la Quincena: Atavismo – ValdeInfierno

Este recién pasado agosto cumplía con la tradición de ir al Sonic Blast a darme una buena ración de psicodelia. Y había una banda que iba marcada en rojo en mi listado para ese festival: Atavismo.

Viaje a 800 fueron una de las bandas más recordadas de la escena del palo stoner/psicodelia español. Fue de las cenizas de ese proyecto de donde salieron Atavismo, una joya de banda que en Moledo, tras sufrir problemas con el sonido en sus primeros minutos, sorprendió al público portugués.

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¿Estaba muerto el rock andaluz de gente como Triana, Gualberto o Smash? No, estaba de parranda, y con Atavismo queda claro que puede estar muy vivo, aunque a algunos les parezca que desde el Omega no se ha vuelto a hacer nada importante en este sentido.

Atavismo Valdeinfierno

En ValdeInfierno se combina con maestría ese viejo rock andaluz, totalmente patente en la inicial La Palmosa, con la psicodelia de Jimi Hendrix y Jefferson Airplane (escucha el guitarreo en Quejigo) o la compleja progresividad de Pink Floyd, Amon Duul II o Gentle Giant (el viaje espacial que nos ofrece el tema título ValdeInfierno, con demostración de percusión y melodía moruna incluidas). Destreza instruumental al servicio de un verdadero viaje lleno de amor cósmico y acidez pura y dura.

Atavismo son una apuesta segura, su trayectoria es sólida y este ValdeInfierno es la última muestra de su maestría. Una apuesta honesta por recuperar lo retro, pero de verdad, profundizando en sus orígenes sin complejo alguno. Rock progresivo, rock psicodélico, rock andaluz pero, sobre todo, rock de calidad.

El Bandcamp de la Quincena: Iron Hunter – Mankind Resistance.

Hace solete esta semana por las Rías Baixas, así que para allí nos vamos a tomarnos unos copazos de albariño mientras le pegamos una oída al primer largo de Iron Hunter.

Publicado hace cosa de un mes por Fighter Records, la división menos extrema del mítico sello madrileño Xtreemmusic, me veía en el dilema moral de si debía comentar un disco donde toca un ex-compañero de banda mío, ya que muchos dirán que es peloteo y amiguismo. Pero por otra parte, tampoco es que me haya importado un carajo nunca lo que digan cuatro pelagatos amargados, así que vamos a meternos en harina.

Iron Hunter es uno de los múltiples proyectos en los que milita el vocalista y fotógrafo gallego Emi Ramírez, en esta ocasión acompañado de otro pluriempleado del heavy metal gallego como Paco Paz a la guitarra, el guitarrista Alex Sixtrings, el bajista Anxo Silva y el batería Alex Outeiro. La apuesta musical se mueve entre el heavy metal más clásico de herencia NWOBHM y el speed metal de corte europeo de la última mitad de los 80, un poco en la onda de las bandas de la llamada New Wave of Traditional Heavy Metal, con momentos que pueden recordar a otros grupos contemporáneos de ese movimiento como White Wizzard, Cauldron o Skull Fist. En 2017 publicaron un EP titulado Killing Machine y este año nos traen con Mankind Resistance un trabajo de 8 nuevas canciones, más el tema que daba título al citado EP como bonus track.

Iron Hunter

El disco se compone principalmente de temas de heavy metal tradicional donde el peso melódico recae sobre las guitarras dobladas, con algún medio tiempo como I’ll Die For you, algunos escarceos con el power/speed en The Deathbringer o Beyond the Black Hole o con un sentido homenaje al estilo de Mark Reale en la instrumental Starchaser. Hay momentos en los que el timbre de la voz puede recordar a Thomas Rettke de Heaven’s Gate, aunque con un deje más nasal y un agudo más suave a lo Jack Rucker de Warlord. Las iniciales In the Heat of the Night y Street Warriors, con un guitarreo que me ha recordado a Tokyo Blade, es un buen avance de lo que ofrecerá el disco en los siguientes 35 minutos: heavy metal donde no se reinventa la rueda y los temas se ejecutan con buen gusto y respeto por el género. Aunque mi tema favorito del disco ha sido Save The World, que me ha tenido un deje muy americano entre Fifth Angel y los Queensryche de The Warning. Como puntos positivos pondría el trabajo guitarrero y la composición de las melodías vocales y, como punto negro y más negativo, la producción de las voces y los coros es lo que me ha sonado más flojo.

Mankind Resistance suena a un disco de heavy metal realizado con un punto de madurez que lleva a los músicos a no buscar la filigrana gratuita, a no pretender abarcar más de lo que pueden morder y a no apuntar a metas a veces fantasiosas en las que caen bandas más jóvenes. Un disco hecho desde el conocimiento y el cariño al género, que no pretende vender nada revolucionario ni novedoso sino una serie de temas sólidos, compuestos con buen gusto y elegancia y perfectamente ejecutados. Es heavy metal que solo quiere ser heavy metal, y está perfecto siendo así.

Sonic Blast 2018: La crónica express

Otro año más viajamos a Moledo de Minho para asistir al festival de stoneradas varias referente en el noroeste peninsular, que este año además presentaba un sold-out ya en la venta anticipada (los dos años anteriores se habían agotado pero en taquilla).

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Este año el Sonic Blast me pillaba en medio de las vacaciones del curro, así que tras un viaje combinando tren y coche estábamos en Moledo tempranito para pillar las pulseras y meternos en el escenario de la piscina. Bajo un sol de justicia entrábamos con los últimos acordes de los psicodélicos old-school portugueses Solar Corona. Sorprendía lo lleno que estaba el escenario de la piscina para las horas tempranas que eran y nos costó hacernos un hueco con cierta visibilidad desde donde ver y escuchar el stoner instrumental de los también portugueses Desert’Smoke, una banda muy en la onda de Karma to Burn pero con algún toque avant-garde y que, como anécdota, comentaron que se habían conocido años atrás en este festival. Les siguió una banda que, para mi, fue una de las grandes sorpresas del festival a pesar de haber tenido problemas con el sonido en el arranque de su actuación, un grupo de Algeciras llamado Atavismo. Su sonido recoge la esencia del viejo rock andaluz de los años 60-70 pero añadiendo elementos más psicodélicos, fusionando con total naturalidad la influencia de Triana o Smash con la música de The Doors o los primeros Pink Floyd. img_20180810_155448_276Tras eso tuvimos que irnos a realizar las gestiones para entrar en nuestro alojamiento, lo que nos dejó sin ver a los rockeros espaciales portugueses Astrodome, aunque me comentaron que fueron de lo mejorcito que pasó en esta edición por el escenario de la piscina.

Ya a las seis de la tarde volvíamos al escenario grande para la descarga brutal de los Conan. Su sonido, que ellos definen como “caveman battle doom“, es denso, lastimoso, agónico, sucio y arrastrado. Bajo aquel calorazo esa combinación que practican entre doom y sludge se convierte en toda una experiencia épica mientras te preguntas cómo puede resistir la voz de Jon Davis una hora de concierto desgañitándose de esa forma. Una pura demostración de fuerza doom-metalera donde hasta nos adelantaron algún tema del álbum que lanzarán el mes que viene. Tras un cambio donde ya se empezaban a acumular minutos de retraso salieron los italianos Ufomammut, otros veteranos de la escena doom/sludge europea, con casi 20 años de trayectoria y 8 largos a sus espaldas. Su estilo es más técnico que el de Conan, con más cambios de ritmo y estructuras más complejas pero logrando crear atmósferas igual de densas y opresivas. Subyugaron al público con su propuesta aplastante y fuerza destructiva, como un titán aplastando a la propia humanidad.img_20180810_192950_197 Tras dos horas de doom metal tocaba un cambio que refrescara un poco al público y Nebula eran el encaje perfecto para esta situación por su sonido más rockero. Tras haberse deshecho en 2009 parecía que Eddie Glass no tenía interés en recuperar a esta vieja máquina de hacer stoner rock, pero en 2017 anunciaba su retorno a los escenarios siendo este verano de 2018 su regreso a Europa. Sin nada nuevo que presentar repasaron sus grandes éxitos mientras Glass se convertía en el centro de todas las miradas con su energía desenfrenada sobre el escenario.

Los minutos de retraso seguían acumulándose y  los daneses Causa Sui aparecían en el escenario con 20 minutos de retraso. Pero cuando la psicodelia de influencias krautrock de los escandinavos empieza a sonar todo se olvida, su concierto es una experiencia instrumental evasiva, un auténtico viaje musical que actúa sobre tu cerebro como una droga liberadora. Llenaron de color musical el ambiente con sus impresionantes jams y su destreza y virtuosismo como instrumentistas. Pero tras su concierto el cansancio del viaje y de las horas de festival comenzaba a hacer mella y el retraso acumulado no ayudaba, así que me recogí sin ver a Samsara Blues Experiment ni a Mantar.

El segundo día madrugamos para poder disfrutar del directo de la que, para mi, es la mejor banda estatal con la etiqueta metal del último lustro: The Wizards. Su combinación entre epic doom, heavy y proto metal suena genial en disco, pero es que en directo saben defender esa propuesta con una ejecución impecable y una gran presencia escénica. Geniales los vascos.img_20180811_134610_407-animation Les seguían en el escenario de la piscina los tripeiros Talea Jacta, un dúo que apuesta por la fusión entre electrónica, world music y psicodelia para crear una experiencia instrumental evasiva. Ya desde lejos y mientras comíamos pudimos escuchar el sludge metal trallero a lo Crowbar de unos Greengo que me quedó pena de no haber podido disfrutar más a fondo.

Con los últimos acordes de los psicodélicos griegos Naxatras llegábamos preparados para la recta final cargada de stoner del segundo día de festival. The Atomic Bitchwax saltaban a una hora al escenario que para mi, por su trayectoria, era tal vez demasiado temprana. Para mi su disco debut es uno de los pináculos del stoner y su bajista y cantante Chris Kosnik toda una bestia de los escenarios. Culminaban su gira Europea de presentación de su disco Force Field en el Sonic Blast y encendieron a toda la asistencia con su stoner hard rockero, repasando sus clásicos con versión de Deep Purple incluida. Provocaron los primeros pogos y crowdsurfings de la tarde, demostraron tablas, talento y valía sobre el escenario y dejaron al público caliente y con ganas de más rock.img_20180811_192659_631 Y con la papeleta de tener que tocar tras el conciertazo de The Atomic Bitchwax pero con la ventaja de tener ya al público enardecido saltaron a escena los griegos 1000Mods. Dos canciones necesitaron para dejar claro que con su stoner desértico de regusto a Kyuss la fiesta iba a seguir a tope ¿El mejor concierto del festival? Podría admitir discusión entre si fueron ellos, Causa Sui o The Atomic Bitchwax, pero desde luego sí fue el concierto que mantuvo al público más enloquecido y animado.

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El proto-metal setentero de los germanos Kadavar era la siguiente entrega, una banda que en los últimos años ha logrado hacerse un nombre dentro de la escena de los riffs pesados. Músicos de gran técnica y marcada influencia de Black Sabbath, completaron un concierto muy bueno y cumpliendo muy bien teniendo que tocar tras dos conciertazos tan brutales como los de sus predecesores. Aquí os dejo uno de los vídeos de elgranguru666, en cuyo canal podéis encontrar documentos audiovisuales de algunos conciertos más de esta edición (y de muchos otros festivales)

Se acercaba el final del festival y arrancaba la recta final con otra de las bandas más esperadas, los Earthless llegaban a Portugal tras unos años de parón y descanso para presentar su nuevo trabajo, editado con Nuclear Blast. Si bien pensaba que se mandarían un concierto íntegramente instrumental intercalaron un par de temas cantados, pero fueron las largas jams psicodélicas con solos de la vieja escuela recorriendo pentatónicas las que marcaron su actuación. La clausura del festi llegaría de la mano de unos viejos conocidos tanto del festival como de los lectores de este blog: el hard rock setentero de The Black Wizards cerraba una edición más del Sonic Blast, y es que no podían no presentar su …What The Fuzz? y no pasar por la que es su segunda casa.

Y así acababa la edición de 2018, con más público que nunca, mostrando la buena salud del festival, con grandes aciertos como poner rampas y escaleras para acceder a la zona elevada a la derecha del escenario o la reubicación de barras y puesto de merchandising, pero abriendo algunos interrogantes al respecto de logística y crecimiento para la próxima edición ¿Es viable mantener el escenario de la piscina con tanta gente? ¿Por qué se hicieron este año tantas colas para salir del recinto? ¿No debería iluminarse mejor la zona de las letrinas? ¿Hay alguna solución para que el área donde están los puestos de comida esté mejor organizada? Esperamos comprobar todo eso en el Sonic Blast 2019

El Bandcamp de la Quincena: The Heartwood Institute – Secret Rites

Un manto de oscuridad se cierne sobre nosotros en esta calurosa mañana de verano, este Secret Rites encapota los cielos.

Es posible que el nombre de The Heartwood Institute no te diga mucho, se trata de un proyecto musical de electrónica oscura que lleva muy activo, publicando múltiples EP, singles y discos desde 2015. Nos llegan desde Cumbria, en el norte de Inglaterra y nos trae a un veterano de la música electrónica: Jonathan Sharp.

Sharp tiene a sus espaldas una larga carrera que comienza a principios de los años 90, usando durante estos años los alias de Bio-Tek, Datura, Gunhed, Lashtal, New Mind, Nova, Psionic, Tyrophex 14, VENTZodiac, lo que complica un poco seguirle la pista y seguir sus múltiples cambios de estilo, ya que aunque se ha movido siempre dentro de la música electrónica ha orbitado entre géneros más agresivos, como en sus inicios con New Mind allá por 1991, acercamientos a sonoridades góticas como en Cyber-Tec y el puro industrial con Hexedene.

The Heartwood Institute

Inspirado por lo gris de los cielos de su ciudad, lo agreste de sus montes y por el cine de terror italiano de los 70 y las películas de folk horror inglesas de esa misma época (valga como ejemplo esa portada cargada de brujería que se ha currado Nick Taylor, de Spectral Studio) en este Secret Rites no encontraremos la agresividad de antaño, no veremos ese sonido industrial intenso y machacón. Con este proyecto, este The Heartwood Institute, lo que encontramos es música electrónica old-school ambiental y oscura, más en la onda de una banda sonora de Lucio Fulci cargada de sintetizadores analógicos.

The Heartwood Insitute nos ofrece en este trabajo un paseo por universos y ambientes inquietantes, música que mantiene una tensión constante y una oscuridad perpetua.  Un viaje al lado más oscuro de la mente de Jonathan Sharp.