El Bandcamp de la Quincena: El Jefazo – El Jefazo (19/03/2017)

¿El Jefazo? Eso me pregunté cuando me encontré con este disco en “Vídeos relacionados” en el youtube. ¿Esto de qué irá? Esta semana en El Bandcamp de la Quincena os lo cuento.

El nombre sonaba como a rapero o hasta como a reggaeton, pero nada de eso, esta banda peruana nos trae densas raciones de riffs extremadamente pesados y sucios.

Tres limeños forman El Jefazo: Bruno Sánchez se encarga de las seis cuerdas, Carlos French de las cuatro gordas y Renán Monzón de la batería. Se formaron en 2014 cuando publicaron una demo grabada en un ensayo y en junio de 2016 nos trajeron este trabajo autoproducido: media docena de temas instrumentales, 34 minutos de psicodelia, sonidos fangosos donde sludge y stoner se dan la mano con blues rock de los 70 y hasta algo de space rock. Una banda de pocas sutilezas pero sobrada contundencia, con canciones que suenan como un cocodrilo arrastrándose por el barro en busca de presa, como la más psicotrópica de las pesadillas, como lava brotando de un volcán para lentamente precipitarse a arrasar todo a su paso.

La distorsión y la saturación impregna toda la grabación, con volúmenes infernales casi al estilo de Hawkwind, intercalando fases de enorme intensidad con algún momento de atmosférica calma que da unos segundos de aire al oyente antes del siguiente ataque, como puede ser el caso del interludio del tema Estampida, cuando el bajo toma el primer plano.

João Orosco y Eduardo Albareda, de Fonoteca Studio han sido los encargados de la grabación, mezcla y masterización del trabajo. El arte de la portada y el libreto por su parte ha recaído en el ilustrador Carbunclo.

El Jefazo

Si bien en un principio la idea de su estilo instrumental me llevo a pensar en los primeros Earth o en Belzebong hay que decir que en el estilo de El Jefazo  se aprecian influencias de gente como Sleep, Kyuss o hasta los Melvins. Y cuando entran punteos de guitarra incluso citaría a Blue Cheer y, como no, a Black Sabbath (siempre presentes en todo lo que implique riffs pesados y desencajavértebras).

No conocía bandas peruanas más allá de los seminales Los Saicos, cuyo estilo garagero a mediados de los 60 se considera un precursor del punk, pero ahora me queda el gusanillo de investigar la escena del Perú a ver si encuentro más joyas ocultas como estos El Jefazo que nos han dejado aquí un buen puñado de temas espesos y oscuros como aceite de motor.

 

 

 

 

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Monolithic Fest 2017: Croniqueando.

Sábado 11 de marzo, Santiago DC, Sala Malatesta. Tocaba la segunda edición de una cita que debería ser ineludible para todo fan del stoner, el Monolithic Fest. Y llegaba esta edición marcada por el infortunio, ya que una huelga de controladores aéreos en Alemania forzaba a cancelar la actuación de uno de los cabezas de cartel, Wucan, con sólo un día de antelación. Finalmente se confirmó que la banda asturiana Aftermaths cubriría su baja. Esta caída de Wucan provocaba un cierto sinsabor en las bocas de los asistentes, ya que era un grupo muy esperado y que nunca habían tocado en la Península, y desde luego para los organizadores es un palo importante ya que conseguir una nueva banda con tan pocas horas de antelación es una tarea casi imposible de solventar.

Tras un calentamiento cervecil con lo más destacado de las huestes del rocanrol, que generaron fotos dignas de la sección Horror de Pelletier Horror (sería porque estaba con sus encargados de cubrir el evento), llegamos al recinto cuando Dagla tocaban su último tema, así que no podré hacer crónica del concierto de los coruñeses. Puntualizo que los cambios entre bandas se hicieorn con agilidad y sin provocar retrasos ni demoras.

Monolithic Fest 2017

Saltaban de segundos los portugueses Miss Lava con su hard rock stoneriano y guitarrero. Les había visto este verano en el Sonic Blast y me habían gustado, pero ayer ya sí que literalmente me encandilaron. Conciertazo de este grupón que sigue presentado su último trabajo, Sonic Debris, publicado el año pasado. En sala, con mayor cercanía al público, la banda lisboeta gana muchos enteros respecto a verlos en un festival, logrando su frontman/vocalista Johnny Lee una mejor comunión con el público que hasta cantó temazos como In the Arms of the Freaks.

Seguía la fiesta con otros portugueses: It Was the Elf. De estos todavía hablábamos aquí la semana pasada. Su concierto fue in crescendo, tal vez eligieron un tema demasiado pesado para el arranque pero luego cogieron velocidad de crucero y firmaron una actuación contundente y sólida, con riffs de puro hormigón stoneriano de la familia Kyuss (buena familia). Los da Serra da Estrela apuntan muy buenas maneras, son una banda a mantener en toda agenda.

It Was the Elf Fire Green

La joyita de la corona llegaba con Stoned Jesus como solitarios cabezas de cartel tras la caída de Wucan. Ojito a los ucranianos, que saben, saben mucho. Se tocaron Seven Thunders Roar entero, ya que era la gira del quinto aniversario de ese mítico trabajo, y temas como Electric Mistress, Stormy Monday o I am the Mountain fueron coreados por un público tristemente escaso en número pero masivo en entrega. Los del este reinaron en esta edición del Monolithic Fest mostrando su clase y talla mundial.

Con The Soulbreaker Company me pasó que el grupo me gustaba instrumentalmente, con un sonido muy rockero setenero con algún deje sureño. Pero el vocalista cuando cantaba en limpio no acababa de llegarme. Les vi tres temas pero no lograba meterme en su rollo y marché ya que me reclamaban en otra parte. Así que me perdí también a la última banda, la que había entrado para suplir la caída de Wucan y que al final no fueron los ovetenses Aftermaths sino los expermientales Breaking Dawn of the Blue Nebula, también asturianos.

Respecto a la primera edición he de decir que esta segunda sonó mucho mejor, no se si ha sido por un cambio en el equipo de la sala o en el personal técnico, pero todas las bandas sonaron de forma decente y profesional. Y muy bien por parte de la organización el tomar nota de la primera edición y poner un puesto de bocadillos, que para un evento de esa duración es más que necesario.

A pesar de la mala suerte quedó un cartel muy digno, aunque no alcanzó a congregar el público que merecía tal selección de bandas. Una pena, ya que el desinterés de cierta parte del público provoca que estos eventos acaben por no repetirse. Ahora sólo nos queda esperar que nos puedan traer a Wucan de gira por Galicia y rezar porque pueda haber una tercera edición.

 

 

El Bandcamp de La Quincena: It was The Elf – Fire Green (05/03/2017)

Vamos con una de las bandas que tocarán en el Monolithic Fest 2017 y de la que todavía no habíamos hablado por aquí en El Bandcamp de la Quincena: It Was the Elf.

Llevo un buen rato dándole al Firefox haciendo búsquedas, ya sea con el Google Maps, el OSM, el Bing Maps y hasta las imágenes por satélite de la NASA… hacedme caso, un rato largo con el tema que cierra este disco como banda sonora. Llevo ese ratillo intentando ver qué tienen en común Palm Desert con la Serra da Estrela, porque para componer estos riffs de inspiración Kyuss tiene que existir algún componente ambiental común. Pero no, mira por donde que ese distrito del noreste de Portugal que vio nacer a It Was the Elf no tiene mucho que ver con la patria de Josh Homme.

It Was the Elf Fire Green

Fire Green apareció el pasado verano y es el primer LP de It Was The Elf, tras un un EP publicado en 2014. Presenta un stoner con algunos dejes más heavies, orbitando entre el sonido desértico y el de NOLA. El magisterio de Kyuss y de sus bandas secuelas como Unida, Hermano o Mondo Generator se toca en esta banda con elementos más metálicos y agresivos como Down, los primeros Melvins, Crowbar o la etapa más stoner de Corrosion of Conformity. La banda nos presenta una colección de temas riff-driven, monolíticos y directos, canciones para desencajar cuellos a golpe de fuzz con una voz que orbita entre registros más rockeros a lo John García y arranques más agresivos y metaleros a lo Anselmo.

He de reconocer que el arte de la portada, a cargo de Vasco Duarte, me llevó a pensar más en una banda de hardcore en un primer momento que en el estilo stoneriano que practican estos chavales, pero con todo es un trabajo más que excelente.

It Was The Elf no inventan nada nuevo, pero en lo suyo, en dar temas contundentes y directos, tienen oficio y son efectivos. Si disfrutas del stoner desértico y pesado, si te va el palo más americano del género, es una banda que no deberías dejar pasar. Una oída y te convencerán.

El Bandcamp de la Quincena: Billy Lobster – Boogie on the Fly (19/02/2017)

Calentita viene la entrega de esta semana de El Bandcamp de la Quincena, hace sólo dos semanas que fue publicado este trabajo. Emulando a la infanta fugitiva nos acercamos al área de Lisboa para paladear un poco de blues (bueno, ella al blues imagino que no va):

No sé si Billy Lobster es un fan fundamentalista de Bob Esponja o de las películas de Yorgos Lanthimos, o si su nombre viene de alguna historia de infancia o adolescencia que jamás conoceremos. De Billy Lobster solo se lo que nos cuenta y lo que se puede escuchar.

¿Qué nos cuenta? Pues que nació bajo el nombre de Pavel Racu en Moldavia, país del que marchó a los 17 años rumbo a Portugal. Que desde crío, cuando jugaba a hacer air guitar con una escoba, siempre quiso ser músico. Que de adolescente se contagió de la rockin’ pneumonia y la boogie woogie flu y jamás se ha curado de esa bendita infección. Y que este Boogie on the Fly se la ha guisado y comido casi integramente él solito, ya que Billy Lobster es un hombre y a la vez toda una banda: guitarra, voz y percusión, lo toca todito. Como Muchachito Bombo Infierno, pero molando (ese es el punto diferencial). Cuenta con un armonicista en algunos temas, João Luz, y en los controles ha estado Tito Carreno de los Menos Um Studios, que coproduce, mezcla, masteriza y toca el órgano en un tema, tema donde encontramos la voz gospel de Sandra Tess acercándonos al género espiritual. El arte de la portada ha sido cosa de Zé Pereira, un retrato en blanco y negro de trazos angulosos que os dejo aquí debajo:

Billy Lobster

¿Qué podemos escuchar? Un blues desnudo y clásico. El señor Langosta nos dice que sus primeras influencias fueron John Lee Hooker, Muddy Waters y Howling Wolf. Nada que discutirle, están muy presentes en la grabación. Añadiría el regusto más rocanrolero de Bo Diddley, incluso un punto del Billy Gibbons más rockero o de grupos modernos con deje retro como Moreland & Arbuckle o Seasick Steve. Podrías pensar que siendo un solo músico la grabación sonaría vacía, pero con su voz y cargándole bien a la distorsión en su guitarra logra llenar la grabación, hacer mucho con poco es el espíritu primitivo de un bluesman, como el gran Son House. En la instrumental Tuna Fish esto es tan marcado que llega a sonar casi a un stoner-blues digno de Clutch.

El Este conoce al Oeste, la música no conoce fronteras. Un músico nacido en Moldavia, afincado en Portugal pero que ha absorbido como una esponja el sonido de gente llegada de Texas, Tennessee, Nashville, Nueva Orleans o Chicago nos presenta un disco para quemar rueda, para hacer kilómetros en la carretera, para comer cangrejos de río, para remojar el gaznate con bourbon o para cualquier otra actividad que se asocie tradicionalmente con los comportamientos de un bluesman.

Resumiendo, este Boogie On the Fly de Billy Lobster es cosa fina. Una escucha o dos se le dan de buena gana.

 

 

 

El Bandcamp de la quincena: Master Boot Record – C:\>CHKDSK /F (05/02/2017)

¿He encontrado a la banda más geek del planeta? Puede que sí o puede que no. Esta entrega de El Bandcamp de la Quincena se sumerge en el mundo del llamado chiptune.

Y es que Master Boot Record dice ser, en su perfil de Bandcamp, un i486DX a 33MHz que ha tomado conciencia propia e intenta procesador con su sintetizador una fusión de heavy metal y música clásica sinfónica. Y aunque yo crea que en algún momento las máquinas alcanzarán la singularidad no creo que eso esté al alcance de un querido 80486, así que rascando un poco más por Google encontré alguna cosilla más: Según Metal Archives la mente tras este proyecto es un multinstrumentista italiano de 37 años llamado Vittorio D’Amore, pero que responde al seudónimo de Victor Love. El músico itálico ha estado vinculado a múltiples proyectos además de al que hoy nos ocupa: Dope Stars Inc, Hacking the Wave o My Sixth Shadow.

¿Por qué me llamó la atención este proyecto? Bueno, esto es un blog donde principalmente se ha hablado de tecnologías informáticas, música y baloncesto (y algo de cine y comics, ok) así que encontrarme a un grupo con tantas referencias a MS-DOS me obligaba a escucharlo. ¿Y qué nos encontramos? Pues lo esperable en la descripción: baterías de maquinillo y sintetizadores tipo banda sonora de Doom o Duke Nukem. Y a base de esos sintetizadores con regusto a videojuego de principios de los 90 busca emular agresivas bases rítmicas con estructuras metaleras para luego por encima de ellas desplegar el grueso melódico de la composición. Tal vez lo de sinfónico sea exagerado, pero sí se aprecian guiños evidentes e influencias del heavy metal clásico (King Diamond, Iron Maiden), del industrial (Skinny Puppy, KMFDM) o del black metal (el primer tema me tiene dejes muy a Emperor) en este c:\>CHKDSK /F. Y las referencias informáticas no se quedan sólo en el nombre de la banda y del disco, todos los temas están nombrados como si fueran ficheros de un sistema informático.

Master Boot Record

Pero si algo enamora es la presentación de la ediciones físicas. La edición en cassette te llevará más atrás en el tiempo, a los años de los juegos en cinta. Y la edición en vinilo imita un disquette de 5.25″, uno de aquellos viejos “discos de cartulina“.

También hay que destacar que el último tema, VIRTUAVERSE.GIF, es la banda sonora de un videojuego con el mismo nombre.

¿Chiptune? ¿Synthwave? Más allá de etiquetas gustará a los nostálgicos de las bandas sonoras de los videojuegos de 16 bits. Si eras fan del Doom (el videojuego, no el Doom metal) es muy posible que este trabajo te encandile. No vengas buscando un disco de metal o de rock, no hay guitarras, bajos ni baterías, todo está hecho con máquinas, es electrónica pura y dura pero está lejos del rollo txuntero. Master Boot Record es un proyecto tremendamente geek, una idea muy curiosa que se merece una buena escucha con los oídos y la mente muy abiertos.

 

El Bandcamp de la Quincena: Hijo de la Tormenta – El manto de la especie (22/01/2017)

Hace casi un año que empezábamos esta sección hablando de los Mutant y hoy nos vamos a volar hacia Argentina para una nueva entrega:

Si decimos Argentina y psicodelia todo el mundo pensará en Serú Girán. Si decimos Argentina y stoner la cabeza se nos irá a Los Natas. Si decimos Argentina y blues eléctrico y ruidoso será Pappo quien se venga a la cabeza. ¿Y qué nos sale si unimos todo eso en una banda argentina? Pues que no sale Hijo de la Tormenta.

Procedentes de la provincia de Córdoba estos tres chicos nos ofrecen una rendición al sonido más saturado de los 70 en El Manto de la Especie, haciendo lo que ellos definen con la etiqueta “psicodelia del monte“.  Un stoner que bebe de los clásicos, con  un bajo cálido y de sonido y deje clásico de la mano de Guido di Carlo, una guitarra con la distorsión llevada a niveles atronadores que hace honor al nombre del grupo en manos de Juan Cruz Ledesma y un batería que no hace ascos al jazz o al progresivo personificado en Santiago Ludueña. En la mitad de los temas cuentan también con el órgano de Fabricio Morás.

La música y las letras aparecen firmadas por todo el grupo, menos la de 53 Cosechas, a cargo de un tal Pablo Boris, y la de El Abuelo, que es una traducción de un poema de Walt Whitman (que cuando la escuché por primera vez pensé que era una trolleada, porque tardan bastante en empezar a cantar). La masterización va a cargo de Billy Anderson, cuyo nombre en el stoner es intocable por haber trabajado con Sleep, Acid Bath y Los Natas. El arte de la portada y el disco viene de la mano de Florencia Cossutta y Ángel Fundie Biela.

Hijo de La Tormenta

Como ya dije arriba, hacen un stoner que bebe del rock duro protometálico de los 70 y que, a veces, le pone ojitos al jazz o al progresivo, provocando también evocaciones al sonido del llamado krautrock.  Esto último es más evidente en los temas que han incluido teclados, donde la influencia de nombres como Magma o Amon Düül II parece hacerse patente. También hay sitio para otros compañeros de viaje, con esos escarceos jazz que podrían evocar nombres como Colosseum II o recordarnos al seminal Iommi en los primeros trabajos de Black Sabbath donde se dejaba llevar por la influencia de su admirado Django. El fuzz infernal machacándonos el riffs blueseros eléctricos hará pensar en Leaf Hound, Sir Lord Baltimore o Blue Cheer, y sus ambientes pueden hacernos pensar en el rock spacial de Hawkwind pero nos llevarán también al sonido de bandas contemporáneas como los enormes (y nunca bien ponderados) All Them Witches, banda con cuyo espíritu parecen estar muy en sintonía estos muchachotes argentinos.Incluso juegan con el folk más oscuro en algunos fragmentos, como en el corto tema instrumental que cierra el disco.

Hace casi un año de la publicación de El Manto de la Especie, que salió el 19 de febrero de 2016. Si todavía no lo has escuchado hazte un favor, póntelo ya. Déjate llevar por los devaneos psicodélicos de Hijo de la Tormenta, una banda con muchas alegrías que proporcionar.