Cómo destruir un disco duro

Bueno, con el tema de la destrucción de los discos duros del ordenador de Bárcenas por parte del Partido Popular y las declaraciones de Celia Villalobos seguro que más de uno va a buscar en Google cómo destruir un disco duro. Desde luego el método usado por el PP está bien para conseguir la destrucción de los datos de los discos: 35 formateos, rallado de la superficie y martillazo a tentetieso. Creo que es el protocolo determinado por INTECO. Pero siendo sinceros, aunque sí es un método eficaz creo que no ha sido muy eficiente. A mi alguna vez me ha tocado destruir algunos que tenían que ir para el punto limpio.

Como primera nota: aunque quede muy de pro y de hacker de peli, usar un imán no es una solución. Hace años que los discos duros vienen muy bien apantallados contra campos magnéticos, así que necesitarías uno muy potente para poder destruir los datos. Por lo que, sacando que vivas cerca de un desguace de coches que tenga un electroimán muy potente, jugar a ser Magnus Lensherr no es la mejor opción.

Habría que pensar en qué interés puede tener alguien en recuperar tus datos para calcular cómo de concienzuda debe ser la destrucción de los discos. Recuperar datos tras varios formateos es complicado, por lo que para el usuario medio puede ser una solución. Tras una docena de formateos a bajo nivel el proceso de recuperación requiere de procedimientos largos y costosos que para la mayoría de usuarios son complejos en extremo, así que para la mayoría de la gente esto debería valer. Por otra parte, puede que sea más rápido soltarles un par de martillazos contundentes y tirarlos a un cubo de agua que formatear varias veces en profundidad. No garantiza al 100% la destrucción del disco, pero seguramente lo dañe lo suficiente para que no merezca la pena el esfuerzo de la recuperación.

Si lo que tienes entre manos es un SSD la cosa es básica: martillazo limpio. Le pegas hasta que se te canse la mano, que si bien estos discos son más fiables en el tema de impactos mientras están en funcionamiento, contra golpes directos y con mala leche caen antes. Si casca una celda de memoria ya queda irrecuperable. Por cierto, hay modelos que traen un sistema de autodestrucción que mediante un botón o incluso el uso de un comando envían una señal al disco para forzar que se sobrecargue y se queme.

Además existen máquinas especificas para realizar este trabajo, como trituradoras o prensas de discos. Eso sí, las buenas valen una pasta que no compensa sacando que tengas una empresa dedicada al tema de la seguridad y destrucción de documentos. Es más, las de gama más baja creo que andan por los 4000 euros hoy por hoy.

En el caso de Bárcenas la cosa es distinta. Ahí hablamos de datos sensibles, que interesan a la justicia que investiga el caso, a los partidos de la oposición y a millones de ciudadanos españoles. También debería interesar a la prensa española, pero están a lo suyo, a por el mendrugo. En fin, que no estamos hablando de un usuario cualquiera, aquí es de suponer que se dispondrían de los métodos más completos para la recuperación de datos.

En ese caso, ¿si tengo una información sensible y quiero asegurarme de que nadie accede a ella tras descartar el disco duro? Pues lo mejor es seguir el ejemplo de los profesiones, véase lo que hicieron los servicios de inteligencia del Reino Unido cuando fueron a destruir los discos duros del diario The Guardian con la información filtrada por Snowden: abrir los discos duros, sacar los discos magnéticos que los forman, lijarlos a base de bien con una lijadora, taladrarlos varias veces y finalmente quemarlos. Este proceso garantiza la destrucción de la información. También podría valer machacarlos a martillazos tras el lijado, o aplicarles un soplete sobre la superficie. Por eso digo que fueron efectivos, pero no muy eficientes ya que si se va a destruir el disco duro físicamente no acabo de ver la lógica a gastar tanto tiempo en realizar 35 formateos.

Aquí te dejo un vídeo con dos tíos vestidos como predicadores mormones explicando cómo destruir un disco duro:

Vamos con la última duda, que seguramente a muchos les interese ¿es normal destruir un disco duro? Sí, es normal en caso de que se trate de un disco que va a desecharse. ¿Obliga la LOPD a ello? En caso de que vaya a desecharse el disco, sí, lo indica el artículo 92.4 del Real Decreto 1720/2007 aunque de una forma no muy clara: “Siempre que vaya a desecharse cualquier documento o soporte que contenga datos de carácter personal deberá procederse a su destrucción o borrado, mediante la adopción de medidas dirigidas a evitar el acceso a la información contenida en el mismo o su recuperación posterior. “. Por otra parte la norma DIN 66399 nos da unas directrices más claras de cómo hacerlo según el nivel de confidencialidad de los datos y el tipo de soporte a destruir. ¿Es obligatoria la destrucción física de un disco duro si el ordenador cambia de usuario dentro de una misma empresa? No, en esos casos lo habitual es realizar un formateo con varias pasadas ya que  a fin de cuentas el equipo sigue perteneciendo a la misma empresa, aunque una empresa o administración puede establecer un nivel de seguridad más alto si lo considera conveniente.

Entonces, y a la vista de lo anterior, y saliéndonos del tema de la destrucción de discos duros para irnos al tema de la noticia que inspira este artículo ¿ha cometido un delito el PP al destruir los discos duros del ordenador de Bárcenas? No podría afirmarlo. Primero habría que saber en qué fecha se destruyeron los discos: si fue después de que el juez reclamase los ordenadores desde luego sí comenten un delito al estar destruyendo una prueba de forma deliberada e incumpliendo la petición del juez. Si fue antes de la petición pero se hizo con dolo, sabiendo que había información que podría dañar al partido y destruyéndola para ocultar el delito, entonces también sería un delito, pero sería más complicado demostrarlo. Si fue antes pero se hizo como un procedimiento de seguridad estándar, sin conocer que los discos contenían pruebas de una actividad delictiva pero suponiendo que sí incluían datos sensibles, entonces no habría delito.Por otra parte, el real decreto 1720/2007 antes citado, también en su artículo 92, en el punto 1, dice que “Los soportes y documentos que contengan datos de carácter personal deberán permitir identificar el tipo de información que contienen, ser inventariados y solo deberán ser accesibles por el personal autorizado para ello en el documento de seguridad” por lo que el argumento esgrimido de que no sabían qué documentos había en el disco duro me parece débil, sobre todo porque necesitan esto para justificar la destrucción del disco duro de acuerdo con la LOPD.

En fin, en cuanto a la destrucción de discos la cosa está clara: Si tienes un SSD lo pulverizas a martillazos. Si tienes un disco duro magnético lo desmontas, rallas las caras de los discos que lo forman (lijadora si tienes, si no una lija gorda) y los rompes, ya sea a base de martillo, taladro, sierra o soplete. En cuanto al tema Bárcenas, es a la fiscalía y al juez a quien compete dirimir si hay o no delito, habrá que confiar en la independencia de la justicia, aunque en los últimos años no hayan dado motivos para ello.

Ubuntu: Recuperar contraseña wifi ya almacenada

Tienes un equipo con Ubuntu, estás conectado a una red de la que no recuerdas cual es la contraseña y tienes que decírsela a alguien ¿puedes ver la contraseña wifi almacenada? Sí, es muy fácil:

Si haces click sobre el icono de la wifi se despliega un menú donde tienes la opción de Editar las conexiones. Marcado esa opción te vas a la sección de Inalámbricas, seleccionas la wifi que quieres ver, pulsas Editar, allí te vas a Seguridad Inalámbrica y te mostrará la contraseña oculta, en principio, tras unos asteriscos. Pero si seleccionas la opción de Mostrar Contraseña la verás en texto plano.

Te adjunto una captura de los menús que hay que abrir, aunque en ElementaryOS, con la clave de una de mis wifis viejas.

Ver contraseña en ElementaryOS

El Bandcamp de la Quincena: Sangre de Muérdago – O camiño das mans valeiras (24/07/2016)

Resaquilla después de ver ayer un conciertazo de Charles Bradley en Compostela, pero resaquilla que no nos hará olvidar el Bandcamp de la Quincena. Esta vez recorreremos fragas y carballeiras de la mano del viaje musical que nos ofrecen Sangre de Muérdago.

Se trata de una banda gallego-alemana, cuyo núcleo está formado por Pablo C. Ursusson, Emma Skemp y Georg Börner. El primero es el vocalista principal, compositor de la mayor parte de la música y las letras y guitarrista. La segunda se encarga de la flauta y de la voz femenina, mientras que el tercero toca la viola, el dulcimer y la nyckelharpa (ese instrumento escandinavo que muchos descubrimos gracias a los enormes y nunca suficientemente ponderados Hedningarna). Cuentan para este disco con un segundo guitarrista en varios temas, acreditado como Bubu en los créditos del disco.

A pesar de que los miembros principales de la banda sean gente proveniente del mundo del black metal y el crust lo que este trabajo, publicado hace ya un año, nos ofrece es una buena colección de temas acústicos de impecable belleza, ejecutados con brillante precisión pero sin caer el virtuosismos innecesarios y con un trabajo de armonía vocal tremendamente cuidado. No hablamos de música elaborada en serie, como en un McDonalds de hit-singles, sino de una pieza deliciosa donde los ingredientes de toda la vida de la mejor calidad se cuecen a fuego lento.

Sangre de Muérdago

Hay una gran mezcla de influencias en su estilo, que suele etiquetarse genéricamente como neofolk. A mi la nyckelharpa me trae siempre a la cabeza a Hedningarna (aunque siempre lo hace porque asocio a ese grupo con ese sonido) aunque también creo que el aire de misticismo que rodea a la música de esta banda tiene algo que ver con los finlandeses, y con los primeros trabajos de Sol Invictus antes de que estos se dieran la mano con la psicodelia de los 60 en los últimos trabajos. Y no podemos dejarnos a los renovadores del folk gallego de finales de los 70: Fuxan os Ventos, Xocaloma y Milladoiro, y los posteriores Luar na Lubre, Matto Congrio o Berrogüeto. Y en algunos puntos me viene un regusto al primer Alan Stivell o de los inicios de los Planxty.

O Camiño das mans Valeiras es su tercer largo, aunque cuentan con algunos EP y splits más, y con un trabajo titulado Lembranzas dende o Lado Salvaxe en el que regrabaron algunas de sus primeras piezas.

Íntimo, introspectivo, bello, oculto, mágico. Esta banda lleva casi una década ofreciéndonos una cuidada producción musical, piezas delicadas de elaborada orfebrería musical. Si te va el folk debería echarles un oído. O si simplemente quieres hacer caso a ese consejo que de vez en cuando nos daba Ramón Trecet: “Buscad la belleza, es lo único que merece la pena de este mundo“.

Ver la fecha de instalación de Windows

¿Cómo podemos ver en qué fecha se ha instalado un sistema Windows? Bueno, hay varias opciones, pero la más universal es usando este comando desde el símbolo de sistema (cmd)

wmic os get installdate

Esto nos devolverá un churro ininteligible en principio, pero si te fijas bien es la fecha: los cuatro primeros dígitos son el año, los dos siguientes el mes, los dos siguientes el día, los dos siguientes la hora, luego otros dos para los minutos y acabamos con los segundos.

resultado get installdate
Sí, parece un churro incomprensible, pero realmente pone que se instaló en 2016, el 01 (enero) el día 29 a las 10:02:08.

Dos semanas de rock

En ese invento del demonio llamado Facebook me etiquetaron en un reto consistente en hacer “una semana de rockponiendo una canción cada día. Y me etiquetaron tanto en mi perfil personal como en una de las páginas que administro. Total, que decidí no poner los mismos temas en una y en otra, y así acabé con dos semanas de rock, 14 canciones que dan para una minilista de reproducción. A disfrutarla:

El Bandcamp de la quincena: Slomatics – Estron (10/07/2016)

Esta semana viajamos a Belfast, y a 2014, en El Bandcamp de la Quincena. Puedes darle al play.

No es una novedad este disco de Slomatics, y de hecho dentro de un par de meses tienen anunciado sacar un nuevo disco (para septiembre de 2016). Una banda veterana, fundada en un ya lejano 2004, la propuesta de estos chicos de Belfast busca ofrecernos unos ritmos y riffs crudos y primitivos, muy básicos y cargados de sucia distorsión que surge de sus amplificadores Dunwich (con un nombre tan Lovecraft está claro que tienen que sacar un sonido totalmente primigenio).

Como comentaba nos vamos a 2014, a febrero, que fue cuando se publicó este disco que llegaba precedido de tres álbumes y de múltiples EP y splits y que se cocinó durante el otoño de 2013. Respecto a sus predecesores este Estron aportaba al sonido una serie de influencias del rock progresivo y setentero que añadían más variedad a su estilo denso y contundente.

Si bien la inicial Troglorite nos presentaba el sonido ya conocía de la banda en anteriores entregas, Tunnel Dragger nos presentaba esos ambientes más espaciales, psicodélicos y setenteros, entre esos riffs claustrofóbicos de hormigón, que progresan lentos como las gotas de sudor goteando desde la frente en una tarde de verano. La tralla de Lost Punisher o el largo y majestuoso final con los más de 10 minutos de The Carpenter marcarían los otros momentos álgidos del disco.

Llámalo doom metal, llámalo sludge, pero sobre todo llámalo discazo, discazo que no te debes perder. Con ambientes que por momentos llegan a emular la sensación de agobio de Sunn O))), pero sin el deje hipster/gafapasta de estos, y un sonido para amantes de propuestas como las de Belzebong, Bongripper y, como no, Conan. Estos últimos están bastante hermanados con Slomatics, habiendo publicado juntos un split que tiene la mejor portada que jamás haya visto para un disco de doom metal (en serio). Y es que hasta el arte de la portada me encanta en este disco, a cargo de Anthony Roberts al que es posible que conozcas por su trabajo con Electric Wizard, Cathedral o Conan.

Stron Slomatics

Doom pesado que te dejará sin aliento, banda sonora para Lovecraft, Robert Bloch, August Derleth, Robert Howard o Clark Ashton Smith. Ciencia ficción, sacrificios rituales y terror primigenio aderezados con buenos y densos riffs y empujados por una maníaca percusión. ¿Lo vas a dejar pasar?