El rock and roll en 10 temas

¿Qué es el rock and roll? ¿Sexo? ¿Alcohol? ¿Juergas? ¿Desamores? ¿Amistad? ¿Motos de gran cilindrada? ¿Peleas de bar? ¿Noches en comisaría?… Creo que un viaje a través de estas 10 canciones puede mostrar lo que el rock and roll, puede ser y siempre será.

  1.  Ace of Spades: Johnny Ramone la definió con la canción de punk rock definitiva, Scott Ian dijo que fue el thrash antes del thrash. Puede que Motorhead no puedan competir con Led Zeppelin, AC/DC, los Stones o los Beatles a nivel de fama y popularidad, pero seguramente son una de las bandas más respetadas de la historia entre los músicos. Su influencia se extiende entre el punk, el rock, el heavy metal, el hardcore, el metal extremo… Ace of Spades es una canción sucia, con un volumen infernal, con toneladas de distorsión y una letra que es toda una declaración de intencionesesto es lo que me gusta, nena, no quiero vivir para siempre”.
  2.  Johnny B Good: El rock and roll clásico, el rock and roll de los 50, el primer rock and roll, el rock and roll por antonomasia se define con esta canción. Chuck Berry nos dispara ese riff que entra directo a nuestros oídos y baja a nuestros pies, Elvis era el Rey pero Chuck es dios. Aroma a baile de fin de curso americano, a fiesta en un granero sureño, a bourbon en la barra mirando a las chicas del bar. Incluso fue inmortalizado en uno de los grandes clásicos de la ci-fi de los 80: “Regreso al Futuro”, en esa inolvidable escena en la que Michael J. Fox se toca el tema a lo Van Halen y que ha sido homenajeada en multitud de series. Seguramente una de las canciones más versionadas y más bailadas de la historia de la música.
  3. Stairway to Heaven: Todo lo bella que puede ser una balada es todo lo bella que es Starway to Heaven. Un tema que el vocalista de Led Zeppelin, Robert Plant, odiaba ya que decía que la letra no eran más que “ingenuidades hippies”. Aparte de esa aversión sufrida por Plant, este fue el tema que ayudó a catapultar definitivamente a Led Zeppelin como la banda más grande de su generación, y la que colocó el disco Led Zeppelin IV como un superventas. Su estructura, con su intenso final in crescendo, se acabó convirtiendo en casi un tópico, un standar para las baladas de hard rock y heavy metal.
  4. Freebird: El rock and roll puede ser nostálgico, y hasta algo místico. Eso es Freebird, una canción que los Lynyrd Skynyrd originalmente dedicaron a su fallecido ídolo y amigo Duane Allman y que se acabó convirtiendo en un homenaje a los propios miembros de la banda que han ido falleciendo a lo largo de los años (pocas bandas de rock han sido golpeadas tantas veces por la tragedia como los Skynyrd). Una canción que enfoca la muerte como un viaje, como la liberación del espíritu que se deshace del cuerpo para volar hacia un destino mejor, hacia un cielo libre de sufrimiento. La preciosa melodía que acompaña la triste letra acaba por explotar en un solo a tres guitarras de varios minutos, en uno de los grandes éxtasis guitarreros de la historia de la música.
  5. Fortunate Son: Las diferencias económicas de la sociedad estadounidense de los 60 inspiran esta letra de John Fogerty, uno de los clásicos de Creedence Clearwater Revival. La rasgada voz de Fogerty nos cuenta que él no es “un privilegiado”, mientas el riff principal y los arreglos de guitarra nos transportan al sudoroso sonido de los pantanos de Florida. La letra nos habla de cómo los ricos evaden impuestos y se libran de Vietnam por el mero hecho de ser hijos de senadores o militares, mientras que el resto se ven obligados a cumplir por no pertenecer a una clase privilegiada. Tan actual ahora como a mediados del siglo pasado.
  6. Iron Man: Pesado, oscuro, como la pesada puerta que da paso al infierno abriéndose poco a poco. Así es este riff que machacan la guitarra de Iommi y el bajo de Geezer Butler. Black Sabbath son para muchos no sólo los padres del heavy metal, sino también del doom metal. Su sonido, aterrador y sobrenatural, bebía no sólo del blues eléctrico sino también del cine de terror más clásico. La voz nasal de Ozzy Osbourne ayuda a dar esa sonoridad lastimosa tan peculiar que tiene este tema, uno de los que dio lugar al nacimiento de la música heavy.
  7. The End: Poética, larga, oscura, decadente, psicodélica, edípica. Seguramente The End no sea el tema más comercial de The Doors, pero sí una de las piedras angulares. El momento en que Jim Morrison grita aquello de “Mother, I want to fuck you” se ha convertido por derecho propio en uno de los más recordados del rock and roll. Como una mezcla de grito de agonía adolescente y odisea homérica, esta pieza de 10 minutos nos transporta al sórdido mundo de alcohol y alucinógenos de la banda americana más grande de finales de los 60.
  8. Whole Lotta Rossie: Sexo, fiesta, diversión, excesos. Bon Scott acaba en un local de alterne, acostándose con una prostituta enorme la cual no le reconoce, dado que se acuesta con varias personas al día. Y esto acaba inspirando una de las canciones más populares de la banda más importante que ha parido Australia. AC/DC son, por méritos propios, una de las bandas más grades y famosas de la historia del rock, y este tema es una de las mejores muestras de su sonido. Un rock and roll festivo, clásico, muy básico y con un Angus que demuestra que es un maestro a la hora de hacer uso del silencio.
  9. Whiskey In the Jar: Las raíces de la música tradicional irlandesa se funden aquí con el hard rock. Está claro que Thin Lizzy no son ni los primeros ni los únicos que han fusionado rock con el folklore, ni tampoco los primeros que dan un matiz rockero a un tema tradicional, pero en esta ocasión lo hicieron de una forma tan genial que el tema ha trascendido por encima de ser una versión para convertirse en uno de los grandes clásicos de esta banda. Este temprano single no es lo más representativo del sonido de la banda de Phil Lynnot, pero sí su primer éxito, el tema que les permitió salir de su irlanda natal, cuya maternal raíz se encuentra profundamente anclada en el corazón de su música.
  10. Stargazer: El rock puede ser majestuoso, puede ser épico, puede entroncar con los clásicos de la literatura fantástica sin tener que convertirse en una caricatura de El Señor de los Anillos. La poderosa batería de Cozy Powell da entrada a esta mayúscula pieza de rock duro, donde el bajo, el teclado y una orquesta añaden multitud de coloristas detalles a una melodía sobre la que Richie Blackmore explota sus influencias tanto medievales como arábigas, mientras Ronnie James Dio, con su voz inolvidable, nos habla del sufrimiento de un esclavo que se ve obligado a construir una faraónica torre para mayor gloria de un loco hechicero. Dentro de la corta etapa de los Rainbow con Dio a la voz (que abarcó sus tres primeros discos y un par de directos), seguramente Stargazer sea la pieza más trabajada y mágica de la producción de ese periodo, junto con Gates of Babylon.

Viva el Doom!

No hay muchas empresas de videojuegos que liberen su software aunque haya pasado ya un tiempo desde que salió. En el caso de los juegos no creo que tengan que ser necesariamente software libre, dado que no me parece que aporten algo significativo al progreso humano tanto cultural como económico. Pero esto no quita que se agradezca que las compañías, de vez en cuando, liberen el código de sus juegos, o su motor gráfico. ID Software viene, desde hace un tiempo, haciendo esto, y gracias a la liberación de los motores de Quake (I,II y III), Wolfestein o, próximamente, de Doom III, podemos disfrutar de un buen número de shooters para Linux. De hecho el original Doom fue liberado en 1999.

Demonio araña
Arañita Arañita, yo no soy tu mosquita

A la hora de hablar de FPS, desde un punto de vista histórico, es imposible obviar la importancia de esta empresa tejana. Tal vez ID Software no sean los padres del género como tal (que nació a mediados de los 70, curiosamente muy orientados al modo multijugador como los actuales), pero sí lo son del FPS moderno y en 3D: Hovertank One, Catacombs 3D, Wofestein 3D, Herectic, Hexxen… los que fuimos jugadores en los 90 y todavía recordamos el tener que lanzar setup.bat en MS-DOS para configurar la gráfica y el sonido no podemos evitar sentir un cariño especial por esta empresa.

Pero por buenos que fueran aquellos juegos, en 1993 apareció el rey del género, el FPS que revolucionó el mundillo, el juego que devolvió la popularidad al género (perdida en los 80 frente a los beat ‘em up y los plataformas): Doom.

Me estáis jodiendo una resaca cojonuda

Estos días lo he estado recuperando, no la versión de PC sino la de Super Nintendo (explotando el zsnes), lo que me jode un pelín porque no puedo hacer la “trampa” (idkfa para tener todas las armas, armadura y munición e iddqd para activar el “modo dios”). Cierto que estos trucos le quitan la gracia del reto, pero una vez te lo has acabado “por lo legal” esto le da la gracia del “mata mata”.

Y es que el encanto de Doom está en que era un juego “en blanco y negro”. No, no tengo la gráfica mal configurada, mal pensados, sólo me refería a que en Doom no hay rehenes, no hay víctimas inocentes, no hay “fuego amigo”, en Doom todo lo que se mueve delante de tus narices es algo que va a intentar joderte, y también algo que tienes la obligación de cargarte.

Pura violencia descerebrante donde lo mejor, recordando aquella frase de Clint Eastwood, es tener “un pulso firme y mantener la calma”. Aunque el juego vaya a toda velocidad la clave está en escoger el arma adecuada y, con toda la parsimonia, ir disparando con buen criterio a los objetivos en orden de peligrosidad. Uno tras uno ir viendo caer a zombies y demonios varios como masas sanguinolentas, sin prisa, sin piedad, sin preocupación, como un lobo solitario que se recrea en su caza, y a la vez como una fiera acorralada, sintiendo el peligro a cada paso. Su alto nivel de violencia y su imaginería satánica hizo que Yahoo! Games lo incluyera en la lista de «Los 10 juegos más polémicos de la historia» y que estuviera prohibida su venta en Alemania hasta hace pocos meses (y la han permitido ahora porque consideran que es un producto cultural importante, al haber sido un juego pionero), incluso se culpó al juego de haber inspirado la Masacre de Columbine (yo he probado a jugar a Doom escuchando Mechanical Animals y Antichrist Superstar de Marilyn Manson, pero no he notado el tener más ansias asesinas de lo normal).

Y la historia hasta no era mala. Porque Doom tenía historia (al menos en el libreto de la versión para SNES venía una explicación): Encarnas a un militar rebelde en un futuro relativamente cercano (allá por el 2200), un soldado íntegro que se ganó su deportación a las lunas de Marte por agredir a un superior e ignorar la orden de disparar sobre civiles desarmados. Durante tu deportación marciana participas en el control de un experimento que trata de crear portales dimensionales entre ambas lunas. La cosa funciona hasta que repentinamente empiezan a aparecer demonios varios a través del portal. Por la radio, desde tu puesto de control, escuchas el ruido de la batalla, el crujir de huesos, el borbotear de la sangre, los gritos agónicos de tus compañeros, hasta que ya no se escuchan más que rugidos, sonidos ininteligibles e inhumanos. Ahí es cuando empieza el juego, cuando sales a jugarte la vida para huir del planeta y te encuentras con que tus antiguos compañeros ahora son zombies y que las bases están infestadas de criaturas infernales. Con un buen director al mando y unos guionistas serios la cosa podría haber acabado convirtiéndose en una digna mezcla de El Amanecer de los Muertos con Alien, pero los productores comerciales no tuvieron tanta visión y acabaron sacando adelante una aberración con The Rock como protagonista.

Doom II tenía hasta sitios donde hacer un picnic

El juego, además,  rompía el mito de “segundas partes nunca fueron buenas”; porque Doom II no sólo mejoraba en el aspecto gráfico, sino también en jugabilidad y cantidad de niveles, con una dificultad más progresiva, pero dejando intacta toda esa diversión sanguinolenta. Doom III ya me pilló en una época menos jugona y sólo lo probé en modo multijugador, y parece ser que están preparando un Doom IV.

Liberar el código permite cosas como esta

Después de Doom II llegó Quake, planteando una nueva revolución al ser el primer shooter con gráficos poligonales. Con el tiempo, y la aparición de Half Life, Unreal, Call of Duty, Counter Strike, Team Fortress… el género evolucionó en varias ramas, ya sea hacia más realismo, hacia el juego cooperativo o hacia una acción más vertiginosa y veloz. Pero una generación entera seguiría refiriéndose durante años a los FPS como juegos “tipo Doom”. Así que le robo la frase a Rajoy para adaptarla un poco: “Viva el Doom”.

Software libre en la administración y en la educación ¿por qué sí?

Una cosa que eché bastante en falta en la gente del 15M fue un apoyo más abierto al uso de Software Libre en el ámbito público. Hablo del 15M por su supuesto carácter de movimiento anticonsumista y contrario al liberalismo económico exacerbado.

No sé si la cosa ha cambiado en los últimos años, pero hasta no hace mucho en la facultad de Historia compostelana no había opción de usar Linux (o BSD u otro sistema libre) en los equipos de las aulas, y en la asignatura de Iniciación a la Informática no se utilizaba nada de software libre (de hecho se usaba hasta una demo de un gestor de bases de datos en lugar de cualquiera de las muy válidas opciones libres). En 2009 la suite ofimática instalada en todos los equipos era Microsoft Office.

A pesar de esto hasta no hace mucho España estaba a la cabeza del uso y la promoción del software libre en las instituciones, así que la cosa podría ir peor y en muchos otros países claramente va peor. Pero siempre debemos luchar porque todo mejore.

Hay muchos motivos para que el software libre se utilice en la administración, motivos objetivos:

  1. Porque casa con las filosofías de ambas ideologías mayoritarias: Sí, con ambas. Porque por una parte el software libre defiende ideas de libertad, colaboración, compartir código y evitar los excesos depredadores del capitalismo, algo que en teoría defienden los partidos supuestamente de izquierdas en este país. Pero además, usar software libre es más barato que usar software privativo, algo que encantará a la derechona liberal tan amante de pasar la motosierra al gasto público. Tanto a la izquierda como a la derecha deberían convencerles el software libre, ya sea por razones filosóficas, económicas o por ambas. Claro, luego existe la posibilidad de que algún partido lo que quiera sea deturpar dinero público para moverlo a cuentas de empresas privadas… y no digo más, que cada uno saque conclusiones leyendo el BOE.
  2. Por seguridad: La única forma de estar seguros de que sólo la administración tiene acceso a los datos que maneja, de que nadie más puede meter mano ahí, es tener un total acceso al código fuente del programa, para comprobar que no tenga «sorpresas» escondidas. Las macrocorporaciones llevan años vendiéndonos la filosofía de «seguridad por oscuridad» y asustándonos conque el software libre es más inseguro porque al ser público el código es más fácil encontrar fallos a su seguridad. Pero en esta falacia «olvidan» comentar que el no tener acceso al código les permite a ellos espiar a sus usuarios y hacer «minería de datos» (uno de los grandes negocios del siglo XXI).
  3. Por independencia: Porque usando software privativo al final son las empresas las que tienen cogido por los huevos al gobierno. El usar software libre es un primer paso para deshacerse de la presión de las corporaciones. Y además la mayoría de estos fabricanes ni siquiera son europeos sino estadounidenses, otro punto importante a valorar por cualquier gobierno de la UE.
  4. Para generar empleo localmente: Porque el mantenimiento, la adaptación y la actualización del software correrá a cargo de empresas locales, no de macrocorporaciones extranjeras donde el software lo diseña un yankee, lo programa un indio, lo revisa un sudafricano y lo vende un inglés, y ni un duro se queda en tu ciudad/pueblo/país. Lo que gastas ayudará a reducir el paro y a aumentar la recaudación.
  5. Por ética: Porque la filosofía del software libre, abierta y no depredadora, es más ética que las de las macrocorporaciones, abiertamente favorables a la maximización del beneficio económico (y muchas veces repercutiendo en contra de la calidad del producto final). El uso del software libre en la educación y en la administración, además, llevaría a largo plazo a acostumbrar a los usuarios a esta tecnología, creando una alternativa a los grandes monopolios.
Es una dura batalla el conseguir esto, pero ahora que tenemos unas elecciones cerca sería un buen momento para recordarles a los partidos políticos que deberían pensar más en los intereses del pueblo que en los de Bill Gates o Steve Jobs. Si estás de acuerdo con estas ideas difúndelas, si conoces a un diputado, a un senador, a un alcalde, al rector de tu universidad… es el momento de que le preguntes ¿qué hay del software libre?

Juegos para Linux

Bueno, esto viene a raíz de otro artículo que acabo de leer en Aerilon (a cargo del señor Gaius Baltar).  Una de las cuatro críticas que más les oigo a la gente antilinux es «no hay juegos para Linux» (en muchos casos eso lo he oído de usuarios de Apple… que manda huevos). Pues aparte de que con Wine se pueden instalar una gran cantidad de juegos de Windows en tu Linux, existen cada vez más juegos para Linux, y cada vez de más calidad (la gran mayoría pensados para multijugador).

En este enlace podéis leer el artículo original de Aerilon que, además, incluye instrucciones para la instalación. A los ahí citados yo recomendaría estos dos:

Age of Conquest III: Una viciosa adaptación del clásico RISK para linux en contexto medieavl, de esos que te enganchan cosa mala al equipo durante horas.  La suscripción anual a la versión online cuesta menos de 20 dólares y creo recordar que permite partidas de unos 50 jugadores a la vez (puede que más en las últimas versiones). Además, suelen montarse torneos bastante bien remunerados.

Warsow: Un shooter con estética de tebeo bastante curioso. Este tengo pendiente el probarlo, pero parece bastante divertido, como podéis ver en el vídeo que pongo más abajo. Podéis descargarlo en este enlace

http://www.youtube.com/watch?v=H8tQLKxLc2Q

Y para los amantes de los juegos clásicos, como yo, casi todos los emuladores que te encuentras para PC están disponibles para linux (Genesis, SCUMM, zsnes, M.A.M.E.) por lo que no hay excusa para no echar unos vicios en tu SO Libre.

Feliz día del Software Libre!!

Hoy es el día del software libre. Muchos lectores de este blog ya lo saben, pero hay mucha gente que ignora qué es el software libre. La popularización del uso de ordenadores en los últimos años (que no de la informática) ha llevado a que actualmente haya muchos usuarios a los que todo esto les suene a chino. Gente que no se preocupa de dónde viene su software, cómo se distribuye, quién se lucra… y quién puede tener acceso a sus datos más confidenciales. En cierto modo este es un artículo dedicado a mi madre (que se ha subido hace poco a esto de la informática), a la que explicaba hace un par de semanas la diferencia entre software libre y software privativo.

El software, de forma natural, es libre. Nació libre, y durante los años 60 y 70 el intercambio, la modificación y la copia de software entre usuarios era algo habitual, algo que se hacía normalmente, naturalmente. Fue a finales de los 70 cuando las empresas empezaron a poner licencias privativas  a sus productos, amparándose en el «copyright» y los mal llamados «derechos de autor», para imponer restricciones a los usuarios en el uso de su software. Y en los 80, la década de Reagan y el ultraliberalismo despiadado, la cosa se desbocó todavía más, con grandes empresas como Apple, IBM, Microsoft u Oracle (por citar algunas que a día de hoy siguen dominando el mercado) defendiendo estas políticas.

Fue por aquel entonces, en 1984, cuando nació el proyecto GNU de la mano de Richard Stallman (con quien algún ex profesor mío cabroncillo me ha comparado… xD), quien definió así el software libre:

The word «free» in our name does not refer to price; it refers to freedom. First, the freedom to copy a program and redistribute it to your neighbors, so that they can use it as well as you. Second, the freedom to change a program, so that you can control it instead of it controlling you; for this, the source code must be made available to you

Que traducido al castellano viene a afirmar que con «free» no se refieren a «gratis»  (en inglés la palabra free significa tanto gratis como libre) sino a «libre», a que el usuario ha de tener la libertad para copiar y redistribuir el software y ha de poder modificar su código. Esto se consigue aplicando las «cuatro libertades del software libre»:

  • Libertad 0: La libertad de ejecutar el programa, para cualquier propósito.
  • Libertad 1: La libertad de estudiar cómo trabaja el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera. Esto requiere tener acceso al código fuente.
  • Libertad 2: La libertad de redistribuir copias para que pueda ayudar al prójimo.
  • Libertad 3: La libertad de mejorar el programa y publicar sus mejoras, y versiones modificadas en general, para que se beneficie toda la comunidad.

Para proteger el software libre y evitar que las grandes empresas pudieran comprar proyectos libres que considerasen lucrativos para convertirlo en software propietario nació la licencia GPL. Con el tiempo han ido apareciendo diversas licencias libres (MIT, BSD, Apache, Mozilla…) creadas por distintas empresas y fundaciones, algunas compatibles con la GPL y otras no. También han nacido movimientos como el Open Source o Creative Commons, que aunque difieran en algunos puntos, están inspirados por muchas de las ideas del software libre primitivo. Con los años, incluso las grandes corporaciones han echado mano del software libre para sus productos: IBM, Dell, Oracle, Google, Nokia… incluso Apple ha utilizado software libre para su SO MacOS X (basado en BSD) y para su navegador Safari (basado en webkit).

Es cierto que el software libre no ha logrado una posición dominante en la informática a nivel usuario, donde el poder de la publicidad sigue siendo enorme y donde Microsoft se lleva casi todo el pastel (y lo que no se lleva Microsoft se lo lleva Apple, y Bill Gates tan contento que es el dueño del 4% de la compañía de la manzana), pero a nivel corporativo (y sobre todo en el campo de los servidores en internet y en el de los SGBD) el software libre cada día está más presente.

Teniendo en cuenta el uso que el usuario medio hace de su equipo a día de hoy, no puedo dejar de recomendar desde aquí el uso de Linux (o un SO BSD), dado que para los usos que este perfil de usuario suele dar a su equipo cumple perfectamente con todo y, hacedme caso, antes que tener un Windows pirateado (con todos los problemas de seguridad y estabilidad que da por la falta de actualizaciones) probad con un SO libre, os llevaréis una grata sorpresa.

 

Al final soy Faulkneriano…

William Faulkner fue uno de los más grandes escritores en lengua inglesa del siglo XX, ganador del Nobel y dos veces del Pulitzer… pero no es de él de quien quiero hablar, sino de Richie Faulkner.

En uno de mis primeras entradas de este blog me lamentaba de la marcha de KK Downing de los Judas, afirmando que sin KK aquello no eran Judas ni eran nada. Tras verlos en directo en A Coruña (con un Rob Halford rejuvenecido), la hostilidad hacia Faulkner se disipó.

Cuando te dicen que la mejor pareja de guitarristas del heavy metal se ha roto, y que el sustituto de la leyenda es un pavo de 30 años que tocaba en la banda de Lauren Harris, es normal sentir una cierta hostilidad, o por lo menos miedo. No me enteré hasta después del concierto de que el colega Richie era el «niño prodigio» que años antes había visto como guitarrista de los Dirty Deeds. De haberlo sabido me habría preocupado bastante menos, no sólo por el gran trabajo que hizo en esa banda, una de las más interesantes del Reino Unido en los 90, sino por las tablas que da haberse comido una gira europea de telonero de los Maiden con 18 años.

La situación de Faulkner en los Judas es compleja. Se mueve entre el sueño hecho realidad de todos los que amamos la música, el tocar con una de las bandas con las que nos hemos criado, y el marrón de tener que sustituir a alguien insustituible, a uno de los grandes guitarristas del estilo. Desde luego es una papeleta de las malas, y ha sembrado el debate entre los fans de Judas Priest, ya que igual que ha convencido a muchos (como a mi) ha desagradado a otros, por el hecho de haber modificado los solos para adaptarlos a su estilo en lugar de haber respetado los originales de Downing. Esto es algo que siempre siembra controversia, dado que mucha gente no está dispuesta a tragar que le toquen su clásico solo de toda la vida, y lo ven incluso como una falta de respeto hacia el guitarrista original. Yo lo veo más como una muestra de respeto tanto hacia el músico original como hacia el público, una forma de no prentender ocupar el lugar del músico original y hacerle olvidar, sino de decir «Yo no soy KK Downing, soy Richie Faulkner y no quiero ser el nuevo KK, simplemente soy yo y hago mis solos, porque los suyos son suyos».

Faulkner es un guitarrista con un estilo que suena bastante moderno en los arreglos, pero con una raíz muy clásica, con influencias que vienden del heavy metal y el hard rock británico de los 80 (Maiden, Saxon, MSG, Judas Priest…), además de declararse fanático admirador de Jimi Hendrix. A mi personalmente su estilo me recuerda bastante al del ex guitarrista de Dio, Hurricane y Lion, y actualmente en Whitesnake, Dough Aldritch, aunque un poco menos americanizado. Y además de una gran técnica y buen gusto, lo que más destacaría es que sabe estar en un escenario, no se le queda para nada grande el estar tocando con unas leyendas y muestra sus tablas en el escenario ganadas a base de más de una década de giras constantes teloneando a bandas importantes.

En definitiva, al final me he hecho Faulkneriano, y cuando su paso por los Judas toque a su fin espero que resucite a Deeds (nunca entendí por qué cambiaro su nombre, a mi me suena mejor Dirty Deeds) o que monte algún proyecto interesante (porque a Lauren Harris, con su pan se la coman, que si nunca he sido muy fanático del padre, y es una leyenda del heavy metal, no te digo de la retoña).

Cowboy Bebop

No soy un fanático del anime. No es que sea anti-anime, pero no me trago cualquier cosa sólo porque esté firmada por un japonés. Tanto con los comics como con la animación suelo ver lo que me ha convencido, independientemente de su nacionalidad. Digo esto porque he conocido a mucho friki capaz de recomendarte hasta Sailor Moon si se tercia (o alguna aberración por el estilo), pero no es mi caso.

Cowboy Bebop es una serie japonesa de animación nacida a finales de 90, que combina acción, aventuras, ci-fi y hasta cine negro. Está ambientada en un futuro (año 2071) donde los viajes espaciales se han vuelto algo común, los humanos han colonizado y terraformado varios planetas y lunas y la Tierra definitivamente se ha ido al guano, siendo un yermo desierto bombardeado a diario por asteroides. En este contexto sobreviven Spike Spiegel, un antiguo sicario de la mafia experto en artes marciales, y Jet Black, un ex policía que dejó el cuerpo por los excesos de corrupción del mismo, ganándose la vida como cazarrecompensas recorriendo el universo en su nave, llamada Bebop. Conforme avanza la serie se unirán a la tripulación Strut (un perro superinteligente alterado genéticamente en un laboratorio, y cuyo nombre en la versión original es Ein), Faye Valentine (una hermosa y egoísta cazadora de recompensas y jugadora gitana) y Eduardo Radical (a pesar de su nombre es una chica de trece años hiperactiva, superinteligente y con unos enormes conocimientos de hacking).

Una de las cosas interesantes de esta serie es que no es demasiada larga, estando formada por 26 capítulos, los cuales son en su mayoría autoconclusivos (hay un par en los que la historia está en dos partes) pero que al verlos en conjunto conforman una historia totalmente enlazada y coherente (un poco como cuando ves las primeras temporadas de futurama enteras). Mediante flashbacks se nos dan datos del pasado de los personajes y mediante subtramas se crea una continuidad entre todos.

Grandes puntos a favor:  Primero la banda sonora, sublime, exquisita, a cargo de The Seatbelts, con temas de jazz, blues, bebop, scat, country, hip-hop, rock, heavy metal… una banda de tremenda versatilidad que grabó toda la producción musical de la serie (recogida en varios discos). Luego los títulos de los capítulos, ya que la mayoría hacen referencia a canciones de blues y rock and roll («Wild Horses», «Hard Luck Woman», «Black Dog», «Sympathy for the devil»…), de hecho la película se llama originalmente Cowboy Bebop: Knocking on Heaven’s Door, aunque la productora en algunos países lo abrevió por cuestiones de derechos de autor. En tercer lugar la narrativa visual, con escenas en algunos capítulos que son pura poesía (el final del capítulo 5, «Ballad of Fallen Angels», es simplemente impresionante) y en cuarto por los guiones, con buenas dosis de acción pero sin renunciar a un planteamiento inteligente.

Personajes carismáticos, mujeres fatales, mafiosos interestelares… una gran serie. Para mi gusto la mejor serie de anime no humorístico (aunque también tiene sus escenas hilarantes, sobre  todo cuando andan todos famélicos)

El regreso de los Tomates Asesinos: motivos para verla (o revisualizarla)

El Ataque de los Tomates Asesinos” es un clásico de la serie B. Una parodia en clave de humor absurdo de las películas de terror sobre invasiones masivas de animales. Cuando yo era crío recuerdo que en TVE se emitía una serie de animación inspirada por esta saga de películas.

La saga tiene cuatro partes, aparte de la antes citada: “El regreso de los Tomates Asesinos”, “Los Tomates Asesinos atacan de nuevo” y “Los tomates asesinos se comen Francia”. Estas dos últimas, por cierto, bastante infames. No es que las dos primeras sean lo que se suele llamar “un clásico del cine”, pero desde luego son dos películas que dan lo que prometen (el que quiera una superproducción comercial o una sesuda obra intelectual creo que por el título ya se da cuenta de que no es lo que se va a encontrar).

Yo, personalmente, me quedo con “El regreso de los tomates Asesinos”. Ya desde la intro, con el gag de “Bienvenidos a la película de un dólar” al estilo de tv-movie cutre de canal local yankee, queda claro que la película no tiene más pretensión que ser una parodia, no sólo del cine de terror sino hasta de la propia primera parte de la saga. Incluso repiten el gag de “Dios mío, pero si es Adolf Hitler”, adpatándolo a la época con un “Dios mío, pero si es Muamar El-Gadafi”, para introducir a Sam Smith, el maestro del disfraz.

Además de recuperar a los personajes carismáticos de la primera entrega, esta película nos presenta a TP (tomate peludo, la versión tomate-mutante de Lassie), un entrañable personaje que desearás llevarte a casa (sobre todo al ver el final). Esta vez el plan maléfico del doctor malvado consiste en convertir a los tomates en musculados soldados con los que dominar el mundo, y alrededor de eso tenemos una historia de amor entre el sobrino del héroe de la primera parte con una hermosa chica-tomate.

La película, sin ser una obra maestra, tiene unos cuantos gags absurdos con los que partirte un rato. El personaje de adolescente salido que interpreta un poco reconocible George Clooney (que aquí todavía no tenía el aspecto de “madurito interesante” que tanto gusta sus fans femeninas sino más bien de “fan de AC/DC con un Chevrolet El Camino”) da bastante juego, y gags como el de “Chicas de grandes pechos que van a la playa y se quitan sus tops”, el del sindicato de actores, el de la publicidad, la pelea en el bar (la pelea del bar más absurda del cine junto con la de Hot Shots) o el de la jukebox-transformador de tomates (con personajes conocidos de la época) van bien metidos y te harán partirte de risa. Por cierto, por si no la has visto y decides hacerlo, haz caso a la vieja (sabrás de qué hablo cuando llegue) porque hay sorpresa en los créditos.

En líneas globales la narración de la película es fluída, y aunque por momentos se puede hacer un poco pesada, los gags están bien repartidos para arrancarte una sonrisa cuando puede parecer que la cosa se alarga. La fotografía y los escenarios pretendidamente cutres (ya he dicho que la película lo parodia todo, hasta a si misma) y la música tópicamente ochentera a base de sintetizador le dan a todo un halo entrañable que te sacará una cálida sonrisa.

En la historia de la comedia hay películas como “Un, dos, tres” de Billy Wylder, “La vida de Bryan” de los Monty Phyton, “Sopa de Ganso” de los Marx, “Bananas” de Woody Allen, “El Gran Lebowsky” de los Cohen o “Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú” de Stanley Kubrick, con sus nombres grabados en letras doradas como grandes clásicos del género. Desde luego “El regreso de los tomates asesinos” no está entre ellas, pero es una opción cojonuda para ver con los colegas o con tu pareja en una noche lluviosa, acompañada de una Pepsi y un Crunch (si no lo has entendido… lo entenderás).

Y si la vas a ver con tu novia ten cuidado, podría enamorarse de TP para siempre.

Eurobasket 2011 ¿y si España no gana?

Si en la anterior entrada sobre baloncesto analizaba los puntos fuertes y débiles de la selección española para argumentar por qué la considero la favorita, no hay que olvidar que este Eurobasket va a estar muy competido. Se juegan dos plazas para las Olimpiadas y muchas estrellas de la NBA vuelven a jugar con sus selecciones por el lock-out, así que por muy favorita que veamos a España son varios los equipos que, o pueden optar a ganar el oro o por lo menos, en un día tonto, pueden sacarla del camino al oro. Este es el análisis de los que para mi son los 10 equipos más potentes del campeonato, junto con la selección española.

Analizando a los equipos realmente una cosa que podemos ver es que el basket continental no ha cambiado tanto desde los 80. En aquella década Yugoslavia y la URSS eran los dos equipos más potentes de Europa, aunque a veces podía colarse en la lucha por las medallas un equipo con una generación buena en un campeonato concreto (Grecia, Italia, España…). Si analizamos las plantillas actuales, algo que haré a continuación, resulta evidente que si ambos países no se hubieran desmembrado seguirían teniendo los equipos más potentes. ¿Cómo sería una selección con las estrellas de Lituania, Rusia, Georgia, Ucrania y Letonia?¿Y uno formado por las de Serbia, Montenegro, Croacia, Eslovenia y Bosnia? Serían las dos principales candidatas al oro. Y con todo, los equipos balcánicos y ex-soviéticos siguen siendo de los más peligrosos.

Lituania: La anfitriona y bronce en el pasado Mundial es, para mi, una de las tres favoritas. En su contra juega un posible exceso de presión por estar en casa (en un país donde el baloncesto es el pasatiempo nacional) y la baja de su estrella, Linas Kleiza, por una lesión. Aunque el jugar en casa también les da la ventaja de los arbitrajes, que en la FIBA tienden a ser muy caseros. En la preparación jugaron dos veces contra España, dando una de cal y otra de arena. Llegan con balance negativo, pero con un equipo muy compensado. Por fuera tienen tanto velocidad como tiro, con Kaukenas, Pocius, Jasaitis o Kalnietis, y con la experiencia del mítico Jasikevicius. Por dentro son fuertes, con el físico del “Tiburón” Javtokas, la muñeca de Lavrinovic o el talento de la promesa Valanciunas (número 4 del draft y que viene de hacer 23 puntos y 14 rebotes en el mundial sub-19), y luego está Darius Songaila, que puede alternar posiciones exteriores con interiores y que deberá asumir el rol del lesionado Kleiza. Además, Lituania no se ha perdido una Olimpiada desde su independencia y siempre hacen grandes papeles en los Eurobasket previos, y el mal papel de 2009 les motivará para intentar hacer un buen papel.

Serbia: La otra de las tres favoritas. Fue Serbia la que se cargó a España en el último mundial, y presenta uno de los mejores equipos del torneo. El vacío generacional provocado por la Guerra de los Balcanes se notó en torneos anteriores, perdiéndose las Olimpiadas de 2008, pero son un equipo ganador, por lo que llegan con hambre de medallas. El equipo se apoya en sus dos estrellas, el pivot de los Celtics Nenad Krstic y el base Milos Teodosic, el alumno aventajado de Papaloukas en el Olympiakos y, para muchos, el heredero de Jasikevicius como gran base europeo. Con un perro viejo en los banquillos, Dusan Ivkovic, y un equipo muy sólido y compensado entre interior y exterior, con jugadores como Perovic, Macvan, Bjelica, Tepic o Savanovic, Serbia debería ser el rival a batir a la hora de hacerse con el oro. La baja de Velickovic les hace perder profundidad en la zona, pero juegan como punto a favor con ser un bloque consolidado que llevan ya 3 años jugando juntos.

Alemania: Esta no es la Alemania de 2005, aquella de Nowitzki contra todos. Aunque Dirk será el referente (es imposible que un jugador de su talento no lo sea), esta vez no está solo. Formará una de las parejas interiores más poderosas junto a Chris Kaman, que pueden dominar la pintura en ambos lados de la pista. Además la generación del 89-90 (campeones de Europa sub-20 Division B en 2008) ha traído sangre nueva a este equipo, un equipo que aunque no tenga mucho talento en el interior sí puede compensarlo con trabajo y centímetros. Si se ponen las pilas en defensa, Benzing explota definitivamente y sus estrellas no tienen una pájara (y, si están libres de problemas físicos, son dos jugadores muy regulares) pueden llegar a semifinales, dependiendo de cómo se den los cruces.

Turquía: La irregularidad hecha equipo. Los actuales subcampeones del mundo son capaces de lo mejor y de lo peor. A pesar de las bajas de Okur y Gonlum tienen auténticos jugadorazos. Ilyasova y Turkoglu aportarán su versatilidad y sus centímetros, moviéndose tanto por dentro como por fuera, apoyados por el talento en el exterior de Tunceri y Preldzic y por los centímetros de Erden y Enes Kanter (número 3 del último draft) por dentro. En la preparación tuvieron actuaciones muy flojas, como cuando se quedaron en 38 puntos frente a Grecia, pero si logran centrarse pueden ser uno de los equipos a tener en cuenta. En primera ronda podremos ver cómo está este equipo cuando tenga que vérselas con España y Lituania.

Francia: El equipo más atlético del campeonato, flaquea mucho como conjunto. A pesar de la baja de Ronny Turiaf, lesionado durante la preparación, los franceses presentan una plantilla muy potente. Tony Parker asumirá el papel de líder, principal estrella y director de juego. Joakim Noah aporta centímetros, rebotes e intimidación, aunque en ataque es limitado. Nico Batum, a pesar de ser blando en defensa, desborda talento. Boris Diaw puede jugar en cualquier posición de la pista y es uno de los mejores defensores del mundo. Y aunque tengan menos nombre, no se puede olvidar a Nando de Colo y a Pietrus, el primero por su talento y muñeca y el segundo por su intensidad y trabajo en defensa. En la preparación acabaron con un gran balance de 7-1, pero dando mala imágen contra rivales fuertes, mostrándose como un equipo muy poco unido, jugando más como un conjunto de individualidades.

Croacia: Compensados y talentosos, los croatas son siempre un equipo peligroso en los grandes torneos. Ya no tienen a un Petrovic, a un Kukoc ni a un Radja, y hasta su actual estrella, Ukic, está de baja. Pero con todo, cuentan con grandes talentos por fuera como Marko Tomas, Popovic, el nacionalizado Draper o un Bogdanovic que por fin ha dado el salto (tras su irregular paso por la ACB). Por dentro Tomic y Barac destilan talento y van sobrados de centímetros y kilos, pero ambos flaquean en lo mismo, la falta de agresividad y de entrega en defensa. Junto a ellos, en la rotación interior, la incógnita de cómo se adaptará Zoric, recién fichado por Unicaja, a no ser la estrella del equipo y Markota, un jugador tan genial como irregular y cabra loca. Un equipo muy joven que ha hecho un gran trabajo en la preparación, no son favoritos pero sí un equipo incómodo en un cruce, que con un poco de suerte podría colarse en las semifinales.

Grecia: Tsartsaris, Papaloukas, Diamantidis, Spanoulis, Mavrokefalidis y Schortsanitis: unos jugadorazos que les harían ser un equipo aspirante a todo… si no fuera porque no van a ir. La deserción masiva de estrellas deja a esta selección griega como una incógnita. Borousis debería ser el referente de este equipo en la pintura, aunque su tendencia a cargarse de faltas puede dejarle fuera en muchos partidos. Su sustituto natural, Kostas Koufos, se está destapando como un jugador de garantías, pero todavía genera dudas. Fotsis deberá asumir el rol de 3-4 versátil, capaz de anotar desde varias posiciones y, por la deserción de dos de los mejores bases de Europa, Nick Calathes se verá obligado a asumir el rol de creador de juego. Por fuera carecen de jugadores desequilibrantes y veloces en el uno contra uno, aunque Zisis y Vasileiadis aportarán puntos gracias a su tiro (los seguidores del Obradoiro sabemos muy bien de lo que es capaz el bueno de Kostas si se le dan balones). Con un equipo muy joven, habrá que ver si Grecia, sin sus estrellas, es capaz de hacer algo en este torneo.

Rusia: Si alguien juega “fuera de casa” en este torneo es Rusia. En Lituania hay mucho resentimiento hacia los rusos por la ocupación soviética, por lo que aunque vayan muchos rusos a animar a su selección la mayoría del público local apoyará, siempre, al equipo de fuera. Si un equipo va a sufrir la presión del público van a ser ellos. Con un entrenador muy curtido (David Blatt), experto en plantear sistemas defensivos muy sólidos, Rusia llega con jugadores muy jóvenes en su plantilla: Khvostov, Voronov, Shved… junto a los que estarán sus estrellas Sergev Monya, el talentoso Khryapa, el gigantón Mozgov, el desequilibrante Ponkrashov y la indiscutible estrella Andrei Kirilenko, uno de los mejores jugadores europeos de las últimas décadas. Su caso es similar al turco, hay talento pero también muchas dudas de si serán capaces de ser regulares. Tanto pueden caer en segunda ronda como plantarse en la final.

Italia: Italia tienen un “big three”, como está tan de moda decir últimamente: Belinelli, Gallinari y Bargnani. En un partido normal no deberían bajar de los 20 puntos y cualquiera de ellos puede pasar de los 30 sin despeinarse. Cualquiera de ellos tiene calidad y talento como para ser el máximo anotador del torneo. Y a pesar de esto Pianigiani tiene un marrón bastante grande entre manos. Italia no ha logrado hacer una buena actuación en un torneo desde que ganaron el Eurobasket del ’99 (ganando a España en la final), así que los transalpinos tienen hambre de victoria, pero sus grandes estrellas acusan una gran falta de sangre. De ninguno de los tres se puede decir que sea ni un buen defensor ni un jugador trabajador, y su falta de entrega defensiva llega hasta a mosquear a sus compañeros de equipo, que ven impotentes muchas veces como el rival anota con facilidad ante la indolencia de las tres estrellas. Vitali, Mordente, Datome o Mancinelli serán los que tengan que poner el trabajo en defensa, sacrificando su aportación en ataque. Además, existe el riesgo de que el ataque se acabe convirtiendo en una lucha de egos. Pero con todo, no se puede desechar a un equipo con esta capacidad anotadora, aunque estén encuadrados en el grupo más duro de la primera fase.

Eslovenia: Sin Beno Udrih, Primoz Brezec y Bostjan Nachbar son un equipo debilitado, desde luego, y en la preparación se les ha visto irregulares, jugando a rachas. Contra España tuvieron minutos muy buenos y otros de total debacle. Pero de todas formas siguen siendo un equipo a tener en cuenta. Entrenados por el endiosado Maljkovic, cuentan con jugadores de gran talento como Smodis, que vuelve tras un calvario de lesiones, el base blaugrana Jaka Lakovic, el «otro» Udrih (Samo) el anotador Goran Dragic (que a veces se pasa de amarrón) y su hermano, menos talentoso pero a pesar de todo un jugador a tener en cuenta, Zoran y, para terminar, el 4-5 virtuoso del piano Erazem Lorbek, un jugadorazo con unos perfectos fundamentos, una gran inteligencia y una muñeca privilegiada, una de mis debilidades en el basket FIBA actual, dado que puede anotar tanto por dentro como por fuera, y es capaz de dominar el juego en ambos lados de la cancha. Para mi unos claros cuartofinalistas, que en un momento dado pueden plantarse en las semis dependiendo de cómo se de el cruce.

Y creo que el resto de equipos ya no tienen el potencial suficiente como para tenerles en cuenta como equipos incómodos. Equipos como Georgia, Reino Unido, Montenegro o Macedonia presentan algunas estrellas en su plantilla, pero en condiciones normales no deberían poner en apuros a selecciones como Lituania, España o Serbia, aunque nunca se sabe, siempre puede haber algún tapado que de la sorpresa y acabe cargándose a un favorito contra pronóstico. Las lesiones, los días malos inesperados, los cruces entre dos favoritos… son factores que no se pueden tener en cuenta en un principio y que pueden desequilibrar un torneo. Lo verdaderamente importante es disfrutar de estos 19 días del mejor baloncesto en manos de los mejores jugadores de Europa.

Hacer una backdoor en tu sistema Linux

Creo que cuando se escribe algo así hay que decir que uno no se hace responsable del mal uso que pueda darse a esta información. En fin, no se si cambiaría algo si pusiera “Yo me hago totalmente responsable de vuestros actos presentes y futuros si decidís usar esta información para putear a vuestra antigua empresa o a vuestro centro de estudios”, supongo que ante un juez no colaría, la verdad. En todo caso, tal vez lo deje escrito en mi testamento por si alguien quiere probar frente a la ley (si cuando me muera, espero que dentro de muchos años, todavía se pueden meter backdoors de esta forma, que me imagino que no, es más, como Apple siga creciendo así y dando por culo con demandas de patentes igual de aquella ya ni siquiera hay software libre).

¿Qué es un Backdoor? No es una jugada de baloncesto que consiste en desmarcarte por la espalda de un rival para recibir cerca de la canasta, sino una “puerta trasera” al equipo. Si os gusta el cine de ci-fi o el de espionaje, habréis visto muchos películas donde hábiles y/o malvados hackers utilizan estas puertas traseras para acceder a equipos ajenos, todo rodeado de un misticismo y secretismo al más puro estilo SPECTRA, pero realmente no es muy difícil crear una puerta trasera en un sistema Linux. En principio sólo necesitas un equipo (con un sistema operativo Linux, aunque creo que esto debería funcionar en la mayoría de sistemas basados en UNIX) donde meterla y una cuenta de usuario (en este caso, además, que la cuenta tenga permisos de root).

¿Por qué utilizar una puerta trasera en tu equipo? Bueno, aparte de las aplicaciones malvadas expuestas en el primer párrafo (y que son pecado y, en muchos casos, delito, así que ya sabéis, no lo hagáis malos malos malosos) es una medida de seguridad por si por algún motivo alguien logra hackear tu sistema y pierdes tu contraseña de root. Simplemente con un sencillo script de pocas líneas, un archivo de contraseñas y el uso del Cron puedes hacerte una puerta trasera a tu sistema.

Lo primero que tienes que hacer es un archivo de contraseñas propio, ya sea una copia de seguridad del archivo original o un archivo distinto, pero el caso es que tenga una contraseña de root que tú conozcas. En este caso lo puedes crear en /var/spool/mail/ (puedes meterlo en cualquier sitio realmente, pero la idea es esconderlo para el hacker/administrador no lo encuentre) y ponerle un nombre que no llame la atención como .stampcfg (la idea es que parezca un archivo más de configuración secundario, no le llaméis password ni backdoor, ni cualquier cosa cantosa).

Ok, ya tenemos dentro del sistema, y bien camufladito, un archivo de contraseñas con una contraseña de root que nosotros conocemos. Lo siguiente es hacer un script tal que así, al que llamaremos .cleaning y guardaremos en /bin/usr (como ya he dicho antes, le puedes poner el nombre que quieras y guardarlo donde quieras, pero la idea es que pase desapercibido en el sistema):

#!/bin/sh

cp /etc/passwd /etc/.tmppssw

cp /var/spool/mail/.stampcfg /etc/passwd

sleep 180

mv /etc/.tmppssw /etc/passwd

 

Explicando por encima el script, lo que hace es hace una copia de del archivo de contraseñas del sistema, sobreescribir el archivo de contraseñas del sistema con el vuestro, esperar 3 minutos (sleep 180, es decir “espera 180 segundos”, y podéis poner la cantidad de segundos que creáis necesaria, pero cuanto menos mejor por aquello de no llamar la atención) y finalmente restaurar el archivo de contraseñas del sistema. De esta forma disponéis de tres minutos para entrar como root y, en caso de que no lo hagáis, borra vuestras huellas para que el administrador no lo detecte. No olvides darle permisos al script después de crearlo para que sea ejecutable.

Finalmente tenéis que hacer que el script se ejecute en un momento determinado, por lo que vamos a usar el Cron. El Cron es un demonio ‘temporal’, o sea, se encarga de hacer que el sistema ejecute la orden que tú quieras cuando tú quieras. Si pones crontab en el shell te dirá cómo introducir, eliminar y ejecutar crons. El fichero de configuración, en Ubuntu, es /var/spool/cron/crontabs/root (si trabajas con otra distro de Linux o con Solaris o BSD sólo te puedo decir que investigues si es el mismo o está en otra parte). La idea es que metas en ese archivo una línea similar a la siguiente:

30 2 * * * /bin/usr/.cleaning

Bueno, os explico un poco qué implica esto: cada tarea que metéis en Cron tiene 6 parámetros, los cinco primeros nos permiten definir la fecha en que queremos que se ejecute y el sexto es el script a ejecutar. El primer parámetro es el minuto en que queremos que se ejecute, y el segundo la hora (en este caso, hemos puesto 30 y 2, es decir, a las dos y media, pero podéis poner la hora que queráis). Los siguientes serían el día del mes(1-31), el mes del año(1-12) y el día de la semana(0-6), y al introducir un asterisco lo que decimos es que no queremos definir ninguno en concreto. De esta forma esa línea lo que dice es “ejecuta lo que hay en /bin/usr/.cleaning todos los días a las 2:30”.

Así que, si todo va bien, todos los días, entre las 2:30 y las 2:33 (ya que el script está configurado para restaurar la contraseña original), vosotros podréis acceder como root al sistema y hacer lo que queráis (la idea es recuperar el control del sistema, pero bueno, lo dejo a vuestra imaginación). No es un sistema indetectable, pero si el administrador/hacker mira la lista de tareas del crontab sólo verá que, a una hora intempestiva (pensando siempre en horario comercial/de oficina/de estudios), se ejecuta un proceso llamado .cleaning (nombre que incita a pensar que se trata de una tarea de mantenimiento simple, que limpia el sistema de archivos temporales, o basura, o algo así), y si no coincide que tenga que usar la contraseña de root durante el tiempo que esta cambia (y teniendo en cuenta la hora elegida y los pocos minutos que dura el cambio, es muy posible que no ocurra) no debería darse cuenta de que está actuando.

Ahí tenéis una puerta de atrás simple pero efectiva, así que si decidís meterla en vuestra equipo… “con sentidiño”, que no se diga que yo he incitado a usar esto para robar datos de una empresa, modificar notas en un centro de estudios o simplemente dejar sin acceso a un usuario. Y por supuesto, cuando tengáis el control del sistema de nuevo aseguráos de que no os hayan dejado otras backdoors funcionando.