El rock and roll en 10 temas

¿Qué es el rock and roll? ¿Sexo? ¿Alcohol? ¿Juergas? ¿Desamores? ¿Amistad? ¿Motos de gran cilindrada? ¿Peleas de bar? ¿Noches en comisaría?… Creo que un viaje a través de estas 10 canciones puede mostrar lo que el rock and roll, puede ser y siempre será.

  1.  Ace of Spades: Johnny Ramone la definió con la canción de punk rock definitiva, Scott Ian dijo que fue el thrash antes del thrash. Puede que Motorhead no puedan competir con Led Zeppelin, AC/DC, los Stones o los Beatles a nivel de fama y popularidad, pero seguramente son una de las bandas más respetadas de la historia entre los músicos. Su influencia se extiende entre el punk, el rock, el heavy metal, el hardcore, el metal extremo… Ace of Spades es una canción sucia, con un volumen infernal, con toneladas de distorsión y una letra que es toda una declaración de intencionesesto es lo que me gusta, nena, no quiero vivir para siempre”.
  2.  Johnny B Good: El rock and roll clásico, el rock and roll de los 50, el primer rock and roll, el rock and roll por antonomasia se define con esta canción. Chuck Berry nos dispara ese riff que entra directo a nuestros oídos y baja a nuestros pies, Elvis era el Rey pero Chuck es dios. Aroma a baile de fin de curso americano, a fiesta en un granero sureño, a bourbon en la barra mirando a las chicas del bar. Incluso fue inmortalizado en uno de los grandes clásicos de la ci-fi de los 80: “Regreso al Futuro”, en esa inolvidable escena en la que Michael J. Fox se toca el tema a lo Van Halen y que ha sido homenajeada en multitud de series. Seguramente una de las canciones más versionadas y más bailadas de la historia de la música.
  3. Stairway to Heaven: Todo lo bella que puede ser una balada es todo lo bella que es Starway to Heaven. Un tema que el vocalista de Led Zeppelin, Robert Plant, odiaba ya que decía que la letra no eran más que “ingenuidades hippies”. Aparte de esa aversión sufrida por Plant, este fue el tema que ayudó a catapultar definitivamente a Led Zeppelin como la banda más grande de su generación, y la que colocó el disco Led Zeppelin IV como un superventas. Su estructura, con su intenso final in crescendo, se acabó convirtiendo en casi un tópico, un standar para las baladas de hard rock y heavy metal.
  4. Freebird: El rock and roll puede ser nostálgico, y hasta algo místico. Eso es Freebird, una canción que los Lynyrd Skynyrd originalmente dedicaron a su fallecido ídolo y amigo Duane Allman y que se acabó convirtiendo en un homenaje a los propios miembros de la banda que han ido falleciendo a lo largo de los años (pocas bandas de rock han sido golpeadas tantas veces por la tragedia como los Skynyrd). Una canción que enfoca la muerte como un viaje, como la liberación del espíritu que se deshace del cuerpo para volar hacia un destino mejor, hacia un cielo libre de sufrimiento. La preciosa melodía que acompaña la triste letra acaba por explotar en un solo a tres guitarras de varios minutos, en uno de los grandes éxtasis guitarreros de la historia de la música.
  5. Fortunate Son: Las diferencias económicas de la sociedad estadounidense de los 60 inspiran esta letra de John Fogerty, uno de los clásicos de Creedence Clearwater Revival. La rasgada voz de Fogerty nos cuenta que él no es “un privilegiado”, mientas el riff principal y los arreglos de guitarra nos transportan al sudoroso sonido de los pantanos de Florida. La letra nos habla de cómo los ricos evaden impuestos y se libran de Vietnam por el mero hecho de ser hijos de senadores o militares, mientras que el resto se ven obligados a cumplir por no pertenecer a una clase privilegiada. Tan actual ahora como a mediados del siglo pasado.
  6. Iron Man: Pesado, oscuro, como la pesada puerta que da paso al infierno abriéndose poco a poco. Así es este riff que machacan la guitarra de Iommi y el bajo de Geezer Butler. Black Sabbath son para muchos no sólo los padres del heavy metal, sino también del doom metal. Su sonido, aterrador y sobrenatural, bebía no sólo del blues eléctrico sino también del cine de terror más clásico. La voz nasal de Ozzy Osbourne ayuda a dar esa sonoridad lastimosa tan peculiar que tiene este tema, uno de los que dio lugar al nacimiento de la música heavy.
  7. The End: Poética, larga, oscura, decadente, psicodélica, edípica. Seguramente The End no sea el tema más comercial de The Doors, pero sí una de las piedras angulares. El momento en que Jim Morrison grita aquello de “Mother, I want to fuck you” se ha convertido por derecho propio en uno de los más recordados del rock and roll. Como una mezcla de grito de agonía adolescente y odisea homérica, esta pieza de 10 minutos nos transporta al sórdido mundo de alcohol y alucinógenos de la banda americana más grande de finales de los 60.
  8. Whole Lotta Rossie: Sexo, fiesta, diversión, excesos. Bon Scott acaba en un local de alterne, acostándose con una prostituta enorme la cual no le reconoce, dado que se acuesta con varias personas al día. Y esto acaba inspirando una de las canciones más populares de la banda más importante que ha parido Australia. AC/DC son, por méritos propios, una de las bandas más grades y famosas de la historia del rock, y este tema es una de las mejores muestras de su sonido. Un rock and roll festivo, clásico, muy básico y con un Angus que demuestra que es un maestro a la hora de hacer uso del silencio.
  9. Whiskey In the Jar: Las raíces de la música tradicional irlandesa se funden aquí con el hard rock. Está claro que Thin Lizzy no son ni los primeros ni los únicos que han fusionado rock con el folklore, ni tampoco los primeros que dan un matiz rockero a un tema tradicional, pero en esta ocasión lo hicieron de una forma tan genial que el tema ha trascendido por encima de ser una versión para convertirse en uno de los grandes clásicos de esta banda. Este temprano single no es lo más representativo del sonido de la banda de Phil Lynnot, pero sí su primer éxito, el tema que les permitió salir de su irlanda natal, cuya maternal raíz se encuentra profundamente anclada en el corazón de su música.
  10. Stargazer: El rock puede ser majestuoso, puede ser épico, puede entroncar con los clásicos de la literatura fantástica sin tener que convertirse en una caricatura de El Señor de los Anillos. La poderosa batería de Cozy Powell da entrada a esta mayúscula pieza de rock duro, donde el bajo, el teclado y una orquesta añaden multitud de coloristas detalles a una melodía sobre la que Richie Blackmore explota sus influencias tanto medievales como arábigas, mientras Ronnie James Dio, con su voz inolvidable, nos habla del sufrimiento de un esclavo que se ve obligado a construir una faraónica torre para mayor gloria de un loco hechicero. Dentro de la corta etapa de los Rainbow con Dio a la voz (que abarcó sus tres primeros discos y un par de directos), seguramente Stargazer sea la pieza más trabajada y mágica de la producción de ese periodo, junto con Gates of Babylon.

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