Al final soy Faulkneriano…

William Faulkner fue uno de los más grandes escritores en lengua inglesa del siglo XX, ganador del Nobel y dos veces del Pulitzer… pero no es de él de quien quiero hablar, sino de Richie Faulkner.

En uno de mis primeras entradas de este blog me lamentaba de la marcha de KK Downing de los Judas, afirmando que sin KK aquello no eran Judas ni eran nada. Tras verlos en directo en A Coruña (con un Rob Halford rejuvenecido), la hostilidad hacia Faulkner se disipó.

Cuando te dicen que la mejor pareja de guitarristas del heavy metal se ha roto, y que el sustituto de la leyenda es un pavo de 30 años que tocaba en la banda de Lauren Harris, es normal sentir una cierta hostilidad, o por lo menos miedo. No me enteré hasta después del concierto de que el colega Richie era el “niño prodigio” que años antes había visto como guitarrista de los Dirty Deeds. De haberlo sabido me habría preocupado bastante menos, no sólo por el gran trabajo que hizo en esa banda, una de las más interesantes del Reino Unido en los 90, sino por las tablas que da haberse comido una gira europea de telonero de los Maiden con 18 años.

La situación de Faulkner en los Judas es compleja. Se mueve entre el sueño hecho realidad de todos los que amamos la música, el tocar con una de las bandas con las que nos hemos criado, y el marrón de tener que sustituir a alguien insustituible, a uno de los grandes guitarristas del estilo. Desde luego es una papeleta de las malas, y ha sembrado el debate entre los fans de Judas Priest, ya que igual que ha convencido a muchos (como a mi) ha desagradado a otros, por el hecho de haber modificado los solos para adaptarlos a su estilo en lugar de haber respetado los originales de Downing. Esto es algo que siempre siembra controversia, dado que mucha gente no está dispuesta a tragar que le toquen su clásico solo de toda la vida, y lo ven incluso como una falta de respeto hacia el guitarrista original. Yo lo veo más como una muestra de respeto tanto hacia el músico original como hacia el público, una forma de no prentender ocupar el lugar del músico original y hacerle olvidar, sino de decir “Yo no soy KK Downing, soy Richie Faulkner y no quiero ser el nuevo KK, simplemente soy yo y hago mis solos, porque los suyos son suyos”.

Faulkner es un guitarrista con un estilo que suena bastante moderno en los arreglos, pero con una raíz muy clásica, con influencias que vienden del heavy metal y el hard rock británico de los 80 (Maiden, Saxon, MSG, Judas Priest…), además de declararse fanático admirador de Jimi Hendrix. A mi personalmente su estilo me recuerda bastante al del ex guitarrista de Dio, Hurricane y Lion, y actualmente en Whitesnake, Dough Aldritch, aunque un poco menos americanizado. Y además de una gran técnica y buen gusto, lo que más destacaría es que sabe estar en un escenario, no se le queda para nada grande el estar tocando con unas leyendas y muestra sus tablas en el escenario ganadas a base de más de una década de giras constantes teloneando a bandas importantes.

En definitiva, al final me he hecho Faulkneriano, y cuando su paso por los Judas toque a su fin espero que resucite a Deeds (nunca entendí por qué cambiaro su nombre, a mi me suena mejor Dirty Deeds) o que monte algún proyecto interesante (porque a Lauren Harris, con su pan se la coman, que si nunca he sido muy fanático del padre, y es una leyenda del heavy metal, no te digo de la retoña).

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