Compilar e instalar Kernel 3.0 en Ubuntu

Bueno, mi artículo sobre compilar el kernel versión 2.6 en linux ha provocado que me llegue algún mail preguntándome cómo hacerlo con la versión 3 del kernel. He probado esta semana en Ubuntu 11.04 y la cosa ha salido bien, aunque fui siguiendo pasos de dos tutoriales distintos. Aquí os dejo realatado el proceso en cómodos pasos:

Instalamos las librerias y paquetes necesarios para compilar el código fuente del kernel, en caso de no disponer de ellas:

sudo apt-get install kernel-package build-essential libncurses5 libncurses5-dev

Así, de buen rollo, nos descargamos el archivo con el kernel comprimido y empaquetado:

sudo wget http://www.kernel.org/pub/linux/kernel/v3.0/linux-3.0.tar.bz2

Tras esto lo descomprimimos, accedemos a la carpeta donde lo descomprimimos y hacemos una copia de nuestra configuración actual (en caso de que todo nos esté funcionando bien):

sudo cp-vi/boot/config-`uname-r` .config
Ahora nos toca configurar el kernel:
sudo make menuconfig
Si hemos creado el .config en el paso anterior nos bastará con elegir la opción “Load an Alternate Configuration File” y cargamos el .config en cuestión. Si no, nos tocará modificar a mano.
Según otro manual que consulté si en vez de del make menuconfig ponéis :
sudo make oldconfig
se debería cargar la configuración antigua sin necesidad de crear el .config, pero a mi no me acabó de funcionar del todo bien.
Ahora sólo nos queda compilar e instalar, lo más tedioso porque le lleva un ratillo. Estos son los comandos en orden:
sudo make localmodconfig
sudo make-kpkg clean
sudo fakeroot make-kpkg --initrd --append-to-version=linux-kernel-3 kernel-image kernel-headers
cd..
sudodpkg -i *.deb
Ahora basta con reiniciar y ya debería ir todo como la seda. Podéis comprobar que la cosa ha salido bien usando el comando uname -r , que debería devolveros el nombre del kernel que estáis.
También podéis instalar desde el PPA, que  es más sencillo, pero pierde el encanto de la línea de comandos.

Dave Meniketti y sus lecciones de rock and roll.

Lo del señor Dave Meniketti no es de este mundo. Lleva 37 años liderando a Y&T y conserva una energía digna de un debutante. En su voz, su entrega y su pasión no se le notan los años, aunque si en sus sobradas tablas sobre el escenario, de las que disfrutamos ayer unos pocos afortunados en Compostela.

La sala presentaba un pobre entrada, indigna de unas leyendas del rock. Lo mismo que en el pasado con Riot o con Stryper. En fin, seguro que para Amorphis, Amon Amarth o alguna mierda de esas se llena. Lo malo es que si las productoras no logran hacer caja no se la jugarán con bandas clásicas, lo bueno es que al menos te libras de aguantar a lamers con camiseta de Slayer adictos a Spotify y Youtube metiendo codazos.

No hubo suerte al principio con temas técnicos. La iluminación fue de vergüenza, digna de lo más esperpéntico de Spinal Tap ¿quién estaba manejado los focos?. El bajista tuvo que cambiar de cable en la mitad del primer tema y, en la primera fila, el volumen era atronador (no se cómo estaría la cosa por atrás, aunque normalmente suena mejor por el medio).

La nota negativa llega hasta ahí, porque el resto fue inmejorable. Venían sin teloneros, pero se marcaron un concierto largo, con buena comunicación con el público y un tremendo setlist. Sonaron muchos clásicos: Hurricane, Black Tiger, Lipstick and Leather, I Belive in You, Meanstreak, Dirty Girl, Midnight in Tokyo, Rescue Me, Hell or High Water o esa piedra angular del rock and roll que es Forever, con la que cerraron el concierto. Por medio también varios temas de su último disco, que no desmerece para nada la carrera de la banda. Lejos queda aquellos mediocres Musically Incorrect y Endangered Species, por suerte, y Facemelter ha sido un regreso al sonido de los mejores años de la banda.

Sólo me sobró Summertime Girls, un innecesario hit single para sonar en el VH1 de la época totalmente falto de personalidad, que suena más a Van Halen que a ellos mismos. Me habría parecido más acertado haber incluido Open Fire o Beautiful Dreamer.

La banda se coordina a la perfección, grandes músicos para un gran directo destilando elegancia y fuerza. Se echa en falta al tristemente desaparecido Phil Kennemore, que murió a principios de este año tras una larga batalla contra el cáncer, pero el concierto estuvo cargado de homenajes a su memoria.

Pero a pesar de los grandes musicazos que forman ahora mismo Y&T, sigo siendo el “jefe”, Dave Meniketti, quien se encarga de llevar el timón. Pocas veces se reúnen tales cualidades en un músico: gran vocalista, excelente guitarrista, magistral compositor y letrista y carismático frontman. Le ha faltado la suerte para dar el paso hacia el nivel de megaestrella, pero al menos nadie le podrá arrebatar sus méritos como músico. Deberían coger a todos esos críos de conservatorio escandinavos que ahora reinan en el metal mainstream, sentarles frente a Meniketti y decirles “Mirad, así toca un guitarrista de rock”. Su técnica bebe del blues y el rock más clásico, de los Page, Clapton, Hendrix o Blackmore, llevada hacia un heavy rock de corte profundamente melódico.

Definitivamente, Dave Meniketti es un maestro del rock and roll y lo será “ayer, hoy y por siempre”

No vale de nada

No vale de nada que te quejes, que te manifiestes, que grites tu rabia. No vale de nada si hace diez días estabas llorando por la muerte de un tío que se lucraba a base de explotar trabajadores y contaminar pueblos enteros en China con el beneplácito de su tiránico gobierno. No vale de nada si mañana lo que te va a preocupar es tener el último gadget que veas en algún blog de alta tecnología. No vale de nada si cuando salga el próximo teléfono de última generación con una manzana mordida o un robotito verde tú vas a tirar el tuyo e ir corriendo a la tienda a por él. No vale de nada si el motivo por el que te quejas es porque crees que con tu formación tendrías que estar en el lado de los privilegiados. No vale de nada si quieres un mejor trabajo para comprarte un coche más grande, una tele de más pulgadas y una consola de videojuegos de 300 euros.

Créeme, no vale de nada que te quejes de las injusticias del sistema capitalista que has ayudado a mantener si luego vas a seguir alimentándole. Salir a la calle un día está bien, pero está mejor hacer pequeñas cosas todos los días. No te digo que renuncies totalmente al consumo, al ocio y a la tecnología, simplemente te digo que cuando vayas a comprarte algo pienses «¿por qué?». No supedites tu felicidad a adquirir más productos.

Dennis Ritchie, descanse en Paz

Elvis se murió tres días antes que Groucho, eclipsando así la muerte de uno de los mejores cómicos de la historia. A Eric Carr le coincidió morirse el mismo día que Freddy Mercury y la prensa rockera apenas se hizo eco del fallecimiento del batería más querido de los Kiss. Y Umbral no consiguió que se hablara de su libro incluso muriéndose, pues lo hizo el mismo día que un joven futbolista.

La historia está plagada de muertes de personajes mediáticos que eclipsan en la prensa las muertes de otros que, en muchos casos, han aportado bastante más a nuestra cultura pero que no logran ese reconocimiento. Es el caso de Dennis Ritchie, uno de los más grandes genios de la informática que murió siete días después de que lo hiciera Steve Jobs.

La importancia de Ritchie está en haber sido el creador del lenguaje de programación C a principios de los años 70. Este lenguaje, todavía usado a día de hoy y además estandarizado (ANSI-C), tenía como gran característica el moverse entre los lenguajes de alto nivel y los de bajo nivel (por lo que ha sido denominado muchas veces como un lenguaje de «medio nivel»). Además trabajó en el sistema operativo MULTICS y fue uno de los padres de UNIX. Puede que esto a una persona que no sepa de informática le suene a chino, así que lo podría resumir diciendo que es uno de los padres de la informática moderna y que su trabajo, además de seguir teniendo vigencia pasadas cuatro décadas (en un mundo tan cambiante como la informática) está presente de forma directa o indirecta en prácticamente todos los ordenadores del mundo. Además, el libro «El lenguaje de Programación C«, que coescribió en 1978 junto a Brian Kernighan, fue una obra pionera dentro de los manuales de informática, por su lenguaje conciso y ejemplos prácticos. El ejemplo del programa «Hello World» (simplemente imprimir en pantalla esa frase)  es uno de los más utilizados y populares de la historia de la informática.

A mi todo este tema me lleva a una reflexión sobre por qué el mundo está como está. Se muere Jobs, un empresario multimillonario que maximizaba beneficios con prácticas como llevar sus fábricas a China (donde los obreros apenas gozan de derechos y de buenas condiciones laborales), permitir y favorecer la creación de sistemas DRM (no olvidemos, además, que mr Jobs era el accionista mayoritario de Disney con un 7%) o fabricar productos «con fecha de caducidad» (véase Obsolescencia Programada), y lloran millones, abre telediarios, es portada en la prensa, internet se llena de homenajes, no hay más que babosos diciendo chorradas, como Spielberg soltando que «es el mayor inventor desde Thomas Edison» (ole tus huevos, Steven), y cabezamanzanas que dicen que el tío inventó el ordenador personal (el 8800 para esta gente debía ser una calculadora muy grande, supongo) o la tablet (¿Microsoft Tablet PC?, tampoco debe existir…). Bueno, no dicen que inventó el teléfono móvil y el reproductor de Mp3 de casualidad. Se muere Ritchie, un estudioso de la informática, una piedra angular de la programación y los sistemas operativos, una persona que ha sido para esta ciencia lo que Jimi Hendrix ha sido para la guitarra eléctrica, Konstantín Stanislavski a la interpretación o casi incluso Gutemberg para la difusión de la cultura escrita (bueno, estoy igual es un pelín exagerado pero… bueno, tampoco lo es tanto si lo piensas profundamente) y se hacen eco varios días más tarde en cuatro medios, con unas pocas líneas que casi parece que se haya muerto la señora de la limpieza del MIT… ¿Y nos extraña que estemos sumidos en una crisis? ¿Nos parece raro que el grueso de la población mundial en el último año se haya empobrecido un 10% mientras que los 500 hombres más ricos del mundo se han enriquecido un 14? Para poder hacer un cambio a mejor habría que empezar a pensar en a quiénes elegimos como ejemplos.

Dennis Ritchie, físico, matemático, pionero de los sistemas operativos modernos, padre de C y UNIX, figura clave en la difusión de la informática y en el desarrollo de la informática moderna; descansa en paz y vive por siempre, a través de tu trabajo y en el recuerdo de todos los informáticos que nos hemos servido de tu trabajo.

Compilar el Kernel en linux (kernels versión 2.6)

Esta entrada huele a langostinos. Sí, a langostinos, a pescado al horno, a carne asada… Cuando empecé el ciclo, el primer año, el horario era de tarde, desde las cuatro hasta las once. La asignatura de sistemas operativos y redes la teníamos en las últimas horas, a partir de las nueve y viente. Y el tema del kernel lo vimos allá por primavera, así que ya hacía un relativo calorcillo. El caso es que este calor nos obligaba a tener abiertas las ventanas, y a esas horas llegaba el olor de las cenas que se preparaban en los restaurantes que hay detrás del instituto, inundando un aula de alumnos con el estómago vacío a esas últimas horas. De ahí que mi amigo Brais dijera siempre “no huele a comida, huele a Kernel”, por lo que sí, el kernel huele a langostinos.

Ahora nos centraremos en las versiones 2.6.x (siendo x el número de revisión de dicho kernel), que es con las que más he trabajado (bueno, con las 2.4 también, tal vez le dedique una entrada más adelante), a falta de ponerme algún día a cacharrear con las 3.0 (la última versión estable creo que es la 3.0.4 aparecida este verano). Lo primero es conseguir una versión del kernel, cosa que podéis hacer en la página www.kernel.org, que tiene además mirrors para varios países. Aquí podéis encontrar siempre la última versión, claro que debéis tener en cuenta que muchas veces esta puede ser una versión inestable. Por otra parte en muchos casos también puede ser interesante ir a la página del creador de nuestra distribución (Debian, Ubuntu, Red Hat…) para buscar allí el paquete del kernel, porque puede venir con modificaciones específicas para nuestra distribución.

Una vez descargado el kernel en el directorio que vamos a utilizar para la compilación, tras desempaquetarlo y tras comprobar las versiones necesarias de las utilidades básicas procedemos a la limpieza de anteriores con el siguiente comando:

 make clean mrproper

Parece un chiste, pero no. Ese es el comando que limpia rastros de anteriores compilaciones (igual un día me lanzo y hago una versión que se llame Don Limpio…). Una vez limpio, nos toca la configuración de parámetros. Si disponemos de un archivo .config previo nos ahorrará empezar de cero. Para esto usamos el comando

 make menuconfig

Ahora hay que construir la imagen binaria del kernel, que requiere de estos dos comandos:

 make dep

make bzimage

Y seguimos con la construcción de los módulos y su posterior instalación (/lib/modules/version):

 make modules

make modules_install

Y finalmente (bueno, finalmente todavía no, pero casi) copiamos de la imagen a su posición final, desde la carpeta provisional que hemos utilizado (en este ejemplo la arquitectura es la i386, así que adapta la instrucción a tu caso, y acuérdate también de cambiar x por el número de tu revisión del kernel):

 cp arch/i386/boot/bzimage boot/vmlinuz-2.6.x.img

Ahora nos queda crear la imagen initrd que consideremos necesaria, con las utilidades de rigor en cada versión. Y ajustamos el bootloader lilo o grub para que arranque con este kernel, según sea el utilizado.

Los últimos pasos (vmlinuz, system.map e initrd) de movimientos de archivos a /boot se realizan normalmente con el proceso

 make install

Pero hay que tener en cuenta que esto realiza todo el proceso, y que puede alterar los enlaces por defecto a /boot o modificar los bootloaders. Es algo que tenemos que tener en cuenta a la hora de guardar configuraciones pasadas.

El initrd en Fedora/Red Hat se crea automáticamente con install. En cambio en Debian y varios de sus derivados la cosa es bien distinta, y ahí tenemos dos opciones:

  1.  Crearlo usando mkinitrd (en las versiones anteriores al kernel 2.6.12) o con mkinitramfs (en las posteriores).
  2.  Construir el kernel desde el principio al estilo “Debian Way”, a la que tal vez dedique otra entrada, aunque si tenéis mucha prisa podéis consultar el manual que hay disponible en la web oficial de Debian.

Restaurar Grub2 con una jaula chroot

A veces, trasteando con el equipo es fácil cargarnos el MBR. Si tenemos un sistema Linux con Grub 1 restaurarlo es tan fácil como usar Supergrub Disk, pero con Grub2 no hay cristo bendito que se entere de cómo va la cosa.

En todo caso con estos cómodos pasos podemos lograr recuperar el sector de arranque:

Arrancamos con un live-cd con soporte para poder montar nuestro sistema de ficheros (ext3, ext4) y a continuación poner los siguientes comandos como root:

  1. mkdir linux
  2. sudo mount /dev/sdAB linux/
  3. sudo mount -t proc /proc linux/proc
  4. sudo mount --bind /dev linux/dev
  5. sudo chroot linux/

Con esto creamos un directorio llamado linux, donde montaremos nuestro sistema que usa el grub. Montamos la particion sdAB, siendo A el disco y la B el número de nuestra partición a montar, en el directorio linux. Montamos el sistema de ficheros «proc» en nuestro directorio linux, es decir en nuestro sistema operativo a enjaular.  Montamos la estructura del directorio /dev a nuestro directorio a enjaular para poder acceder a las particiones dentro de él y nos enjaulamos con chroot en el directorio Linux.

Despues de hacer esto y si todo ha ido bien, pasamos de estar al directorio ~, ha estar al directorio /, pero no del sistema con el que hemos arrancado, si no el del sistema al que nos hemos enjaulado.

Ahora simplemente ejecutamos el último paso, reinstalar Grub2:

  • grub-install /dev/sdA

Y con esto ya está listo y podemos reiniciar el sistema con el Grub2 otra vez funcionando perfectamente.

Los discos que nos hicieron pensar que en los 90 no estaba todo perdido

El heavy metal comenzó a gestarse entre las bandas de blues más pesado en EEUU y el Reino Unido a finales de los 60, sobre todo de la mano de Black Sabbath, pero desde luego otras bandas como Led Zeppelin, Deep Purple, Steppenwolf, Blue Cheer, Grand Funk Railroad, Hawkwind o Uriah Heep, ejercieron un magisterio importante. Luego otra banda de Birmingham, Judas Priest, redefinieron el estilo musical hacia ritmos más veloces y riffs más afilados a dos guitarras. Eran los 70, y otras bandas como Rainbow, UFO, AC/DC, Thin Lizzy, Kiss, BTO, Van Halen, Triumph, Scorpions o Motorhead iban surgiendo y haciéndose hueco con su rock enérgico y duro, que iba definiendo los elementos que conformarían el heavy metal de los 80.

De la primera mitad de los 80 poco se puede decir que no se haya dicho ya, seguramente la más prolífica de este estilo, con la NWOBHM en el Reino Unido y con una enorme actividad en diversas zonas de EEUU (Florida, New York, California y Texas principalmente), Canadá o Alemania. Ozzy Osbourne se lanza en solitario, igual que Dio tras su impresionante paso por Black Sabbath, bandas nacidas a finales 70 dan el salto al primer nivel como Saxon, Iron Maiden, Accept, Quiet Riot, Twisted Sister, Diamond Head, Riot o Y&T, y aparecen otras como Metallica, Manowar, Overkill, Savatage, Dokken, Warlock, Running Wild, Megadeth… La senda de virtuosismo iniciada por Eddie Van Halen es llevada un paso más adelante sobre todo por Randy Rhoads e Yngwie Malmsteen. Incluso en países sin tradición rockera como España, Francia u Holanda surgen bandas de bastante calidad.

Tras el hervidero de esta primera mitad la cosa empieza a decaer. En la segunda mitad de la década la MTV impone una dirección más melódica y de pelos cardados. En Alemania hay un boom del speed metal, pero no acaba de encontrar repercusión fuera de los medios especializados.

Los 90 no acaban de empezar mal del todo. Pantera, una banda de US metal del montón, deciden cambiar, plagiar el sonido de Exhorder y consiguen un par de discos bastante decentes, y algunas bandas siguen sacando material de calidad.

Pero Metallica se pasan a la radiofórmula de la mano de Bob Rock con su disco homónimo de portada negra (¿un guiño a Spinal Tap? ¿una vuelta de tuerca al concepto de los Beatles/ Diamond Head?). Y desgraciadamente aparecen Nirvana, RATM y los Guns’N’Roses monopolizando la presencia mediática. Más adelante Bruce Dickinson dejará Iron Maiden y Rob Halford los Judas, provocando una brutal caída de la popularidad de estas bandas. A mediados de la década el nü metal aparece en EEUU, mientras que en Europa el pastel se lo reparten bandas finlandesas, alemanas e italianas sobreproducidas, abusando de letras y melodías de patio de colegio recargadas con bombos de maquinillo y orquestas midi sampleadas.

Entre todo este desolador panorama (que duró casi hasta la mitad de la primera década del siglo XXI) hubo varios discos gloriosos. Yo he decidido rescatar aquí el recuerdo de los cinco que más me gustan, los cinco discos que en los 90 nos hicieron pensar que no estaba todo perdido.

Painkiller

1.-Painkiller (Judas Priest): En cierto sentido tengo una relación amor-odio con este disco. Odio porque me parece que fue, junto con el “…And Justice for All” de Metallica, el responsable de la desaparición del bajo en los discos de metal. Amor por múltiples y evidentes motivos para todo aquel que lo ha escuchado: desde el sólo de batería inicial, que da paso al tema título Painkiller, hasta el épico cierre con One shot at glory recibimos temazo tras temazo: Nightcrawler, Hell Patrol, Between the Hammer and the Anvil, Leather Rebel, Touch of Evil, Metal Meltdown… Halford estaba como nunca, la pareja Tipton/Downing estaban como siempre, el recién llegado Scott Travis daba una lección de precisión y pegada tras los parches y gran damnificado era Ian Hill, viendo su bajo relegado a mero empaste entre bombo y riffs. La producción corrió a cargo del mítico Chris Tsangarides, que ya había formado parte del “parto” del seminal “Sad Wings of destiny” en los 70, y el heavy metal posterior se vería marcadísimo por este album (que se lo pregunten a Ralph Scheepers).

Nightbreaker

2.- Nightbreaker (Riot): En 1994 hacer una rendición al sonido Rainbow parecía un suicidio comercial. De hecho lo era, y este trabajo de los veteranos neoyorkinos no logró apenas repercusión, excepto en Japón donde las bandas de sonido blackmoriano siempre son bien recibidas. El señor Reale, uno de los guitarristas más talentosos e infravalorados del heavy metal, se marcaba un trabajo impresionante en este album apoyado por un Mike DiMeo, también un vocalista injustamente olvidado, impecable. Dejaban claras sus influencias versionando el Burn de Deep Purple, y se macaban temazos como la final Babylon, la incial y poderosa Soldier, la épica Nightbreaker, Magic Maker o Destiny. Riot jamás han logrado la fama o el éxito comercial, pero al menos pueden estar orgullosos de no haber renunciado nunca a sus principios y a su honestidad.

Stranger in Us All

3.- Stranger in Us All (Rainbow): Corría 1995 y Richie Blackmore nos regalaba su último disco de rock. Luego se casaría con Candice Night, montarían Blackmore’s Night y se dedicarían a girar por teatros y ferias medievales de toda Europa, grabando discos de música de clara inspiración renacentista. Pero antes de eso, el hombre de negro tuvo la decencia de regalarnos una última entrega de los Rainbow. Esta vez con un Doogie White como vocalista que, según se cuenta, rechazó una oferta de los Maiden para unirse a esta reencarnación del arcoiris blackmoriano (lo que llevaría a la entrada de Blaze Bailey en Maiden), lleva a la banda a un sonido híbrido entre el rock más melódico y comercial de la etapa Turner con el sonido más barroco y mágico de la era Dio. El disco se abre con una enérgica Wolf to the Moon, y tiene como momentos álgidos la extraña Hunting Humans (Insatiable), las barrocas Ariel y Black Masquerade (las más cercanas al sonido de la era Dio), el homenaje a Grieg en Hall of the Mountain King o una nueva versión del Still I’m Sad (la tercera que grababan los Rainbow, y las tres son distintas) de los Yardbirds. Blackmore dejaba el rock and roll por la puerta principal, y aunque algunos deseamos que regrese no se puede negar que es una despedida inmejorable.

Countdown to Extintion

4.- Countdown to Extintion (Megadeth): Entre Metallica y Megadeth siempre había existido un pique, una brutal competencia, por toda la historia común entre los primeros y Dave Mustaine, que se había pasado toda la vida resentido por su expulsión. En 1992 Metallica ya habían dejado claro que pasaban de los cuatro peludos que les habían aupado a la fama, pasándose descaradamente a un sonido más asequible. Y esta fue la respuesta de Megadeth, un disco que también se alejaba del thrash clásico, pero que al menos no se lanzaba en manos de la comercialidad más evidente, sino que nos sorprendían con un sonido más heavy, más clásico y melódico, pero no por ello especialmente asequible. La creatividad y los conocimientos musicales de Marty Friedman permitían una evolución hacia sonidos y estructuras poco habituales en bandas de metal, mientras que la capacidad de Mustaine para escribir riffs le daba el punto más heavy y pegadizo. Los cinco primeros temas del disco son una brutal patada en la cara: Skin O’ My Teeth, la adictiva Symphony of Destruction, Architecture of Agression, la preciosa e intensa balada Foreclosure of a Dream y las influencias del swing vertidas en Sweating Bullets… insuperable. A partir de ahí la cosa baja un poco, pero nos podemos encontrar grandes temas (aunque no tan conocidos) como Countdown to Extintion, High Speed Dirt o la final Ashes in my Mouth. Tal vez MegaDave no haya vendido tanto como sus antiguos compañeros, pero él al menos puede mirarse al espejo sin pensar “¿que he hecho?”.

5.- Purpendicular (Deep Purple): Cuando todo el mundo daba por enterrados a los grandes dinosaurios británicos, cuando nadie apostaba por el sonido Purple, cuando no se daba un duro por unos de los grandes de los 70, cuando se decía que sin Richie Blackmore aquello no podía ir a ningún lado, cuando se les acusaba de intentar seguir en un mercado que les había dejado atrás, cuando su trayectoria en los 80 y primeros 90 no sembraba más que dudas… en ese momento unos Purple que estrenaban guitarrista, el virtuoso Steve Morse (Kansas, The Dixie Dreggs) le callaron la boca a todo el mundo. Con un Gillan con una voz irreconocible por sus excesos con el alcohol en el pasado, pero con la tripleta Lord/Glover/Page con más peso que nunca dada la ausencia de Richie Blackmore y con todo el talento de Morse a su servicio los Purple nos sorprendían con uno de los discos de rock más elegantes de la década, donde el blues, el country, el honky tonk, el jazz o el funky se dan la mano con el rock duro para regalarnos temazos como Rosa’s Cantina, Ted The Mechanic, Hey Cisco o Sometime’s I Feel Like Screaming que ponían a Deep Purple de nuevo en la primera plana del rock en los 90. Un “zas en toda la boca” a aquellos que querían enterrarlos prematuramente. No era Deep Purple en estado puro, todo lo contrario, eran unos nuevos Purple que recogían no sólo su sonido pasado sino también el de todo lo que habían escuchado con los años para regalarnos el disco que les catapultaba al siglo XXI.

Y me dejo en el tintero muchos discazos, la verdad: Knights of the Cross y Excalibur de Grave Digger, Masquerade y Rivalry de Running Wild, Facing the Animal de Yngwie Malmsteen, Nive Lives de Aerosmith, Revenge de Kiss, Objection Overruled de Accept, Imaginations from the Other Side de Blind Guardian, Vulgar display of Power de Pantera, Kingdom of XII de Molly Hatchet, No More Tears de Ozzy, Ballbreaker de AC/DC… Los discos que nos hicieron pensar que en los 90 no estaba todo perdido.

Las 5 mejores bandas sonoras rockeras

Antes de empezar este artículo, una aclaración: No estoy considerando bandas sonoras rockeras ni la música de musicales rockanroleros (como The Rocky Horror Picture Show), ni discos que luego han sido llevados al cine (como The Wall, Quadrophenia o Tommy). Me centro en recopilaciones de canciones que se han realizado para ambientar películas, ya sea con temas preexistentes o con canciones realizadas exclusivamente para el film.

Carátula de Heavy Metal

1- Heavy Metal (1981)

Heavy Metal fue una película de animación de 1981, producida en Canadá, basada en las historias de la popular revista de comics del mismo nombre. Algunos destacados colaboradores de la publicación colaboraron como dibujantes, diseñadores de personajes o guionistas. Se compone de varias historias cortas de fantasía, terror y ciencia ficción. Existe una segunda parte con una sola historia, “Heavy Metal 2000”, y se rumorea que diversa gentuza del Hollywood más mainstream quieren sacar un nuevo remake (claro, un remake de manos de gente como Zack Snyder, James Cameron, Gore Verbinski y David Fincher… ¿alguien se espera que pueda salir algo que mínimamente tenga que ver con el espíriuto del comic? Al menos puede que Jack Black, Kevin Eastman, Tim Miller y Guillermo del Toro logren hacer un fragmento apañadito que salve un poco la imágen) para 2012. Lo que desde luego no va a ser igual en la nueva versión será esa joya de banda sonora, que comenzaba con la versión original del tema Heavy Metal de Sammy Hagar y contenía joyas como Open Arms de Journey, The Mob Rules de Black Sabbath o Veteran of the Psychic Wars de Blue Öyster Cult, además de algunos temas menos conocidos pero igualmente tremendos como Heavy Metal (Taking a ride) de Don Felder, Queen Bee de Grand Funk Railrod o Prefabricated de los franceses Trust.

Curiosamente, el haber negociado mal los derechos de uso de las canciones hizo que la publicación en vídeo de la película y de la BSO en cd se demorara hasta mediados de los 90.

The Devil's Rejects Soundtrack

2-Los renegados del Diablo (2005)

La segunda película de Rob Zombie, la continuación de La Casa de los 1000 Cadáveres, continúa mostrándonos las desventuras de la familia Firefly. Con un reparto muy mitómano (Mamá Firefly era la rubia explosiva y dominante de Loca Academia de Policia, Otis fue Chop Top Sawyer en La Matanza de Texas 2 y el motero más duro que el granito no podía ser otro que Dany Trejo), con su más que deseable y excitante mujer con un papel estelar (Sheri Moon Zombie) y abandonando el género slasher para irse hacia una mezcla de road movie con película de acción, sin abandonar el aire a La Matanza de Texas que ya rodeaba a la original.

Parece que uno se esperaría una banda sonora a base de metal y punk industrial, viendo la carrera musical del señor RZ, pero en lugar de esto el polifacético señor Zombie nos presenta una buena selección de blues, country, rock sureño y setentero americano: La película empieza con el Midnight Rider de los Allman Brothers y termina con Freebird de Lynyrd Skynyrd, dos piedras angulares del southern rock. Por medio temazo tras temazo: Funk #49 de The James Gang, Rocky Mountain Way de Joe Walsh, I can’t Quit you baby de Otis Rush, Brave Awakening de Terry Reid o Satan’s Got To Get Along Without Me de Buck Owens & his Buckaroos.

Rock'N'Rolla Soundtrack

3.-Rock’n’Rolla (2008)

La película que nos devolvió al Guy Ritchie más macarra y divertido también nos trae una gran selección musical. Una nueva mezcla de thriller de mafiosos barriobajeros con comedia gamberra, continuando con el estilo que le definió en sus primeras obras: Lock&Stock y Snatch.

Muy orientada hacia el rock alternativo y de revival retro, tiene como pieza principal la tremendamente pegadiza I’m a man de Black Strobe, y nos presenta otros temas recordables como Dopylsia, de unos reformados Sektor Gaza para la ocasión, Rock&Roll Queen de The Subways (que además aparecen en la película tocándola), Bankrobber de The Clash (que parece escrita expresamente para la escena en la que sale), Have Love Will Travel versionada por The Sonics o The Gun, de Lou Reed.

Last Action Hero Soundtrack

4- El último Gran Héroe (1993)

La película no tiene perdón de Dios. La sacaron para aprovechar el tirón que tenía Schwarzenegger en ese momento tras el éxito de Terminator 2. Se gastaron un dineral en publicidad, lanzaron bulos a tutiplén, utilizaba un nuevo sistema de sonido creado por Sony que les dio multitud de problemas técnicos… al final se calcula que la película perdió 26 millones de dólares (el Goberneitor cobró 15 por su papel principal).

La banda sonora se mueve por lo más mainstream del metal y el rock alternativo de la época, incluyendo varios temas compuestos específicamente para la película como Big Gun de AC/DC (que tuvo hasta un videoclip), Angry Again de Megadeth, Real World de Queensryche (orquestada por Michael Kamen), Two Steps Behind de Deff Leppard, What the Hell Have I de Alice in Chains, Jack and the Ripper de Buckethead o Last Action Hero de Tesla. Además incluía una versión en directo y orquestada del Dream On de los Aerosmith, el Swim de los Fishbone, Poison my Eyes de Anthrax o Cock the Hammer de Cypress Hill. Desde luego mucho más aprovechable que la película.

Still Crazy Soundtrack

5.-Siempre locos (1998)

Emotiva comedia británica sobre una banda de rock de los años setenta que intenta reunirse para un revival a finales de los 90. Aunque no es una película muy conocida, estuvo nominada a dos globos de oro en 1999, y creo que se trata de un film muy disfrutable por todos los amantes del rock and roll (seguramente una persona menos metida en este mundillo no aprecie tanto ni el humor ni la parte sentimental de la película). En el reparto contaban además con dos actores con gran formación musical: Jimmy Nail, que interpreta al bajista/segunda voz Les y que además de su carrera como actor logró un cierto éxito a principios de los 90 en el Reino Unido con su tema Ain’t No Doubt (no muy rockero ciertamente, pero demuestra que al menos el tío sabe componer y tocar un instrumento), y que en la película mantiene una eterna pugna con Bill Nighy, que interpreta al vocalista pasado de vueltas Ray Simms y que en el pasado demostró sus virtudes vocales interpretando el papel principal en el musical El Fantasma de la Ópera.

Aunque la banda sonora presenta algún tema de otros artistas como el A woman like That de Bernie Mardsen (infravaloradísima la carrera en solitario de este hombre), lo verdaderamente interesante son los temas que se compusieron para la banda ficticia Strange Fruit, que son cantados por ambos actores/vocalistas antes citados. Estos fueron compuestos mayormente por Mick Jones (Foreigner), Chris Difford (Squeeze) con algunas colaboraciones. Es complicado quedarse con algún tema en concreto: La balada The Flame Still Burns, la pesada y uriaheepica (toma palabro) Scream Freedom, la rockanrolera All Over the World o la más americana Dirty Town. Una película que vale la pena ver y una banda sonora que vale la pena escuchar.

Cambiar la Mac Adress (Windows y Linux)

MAC son las siglas, en inglés, de media access control, un identificador de 48 bits que corresponde de forma única a una tarjeta de red (para más info tenéis la wikipedia ).

Algunas veces, como medida de seguridad (o por putear) el administrador de una red puede bloquear la entrada de nuestra Mac en la red, con lo que nos puede interesar cambiarla. A priori, al ser el identificador único de un dispositivo físico, esto no debería ser posible. Pero no debemos olvidar que es la capa del sistema operativo la que maneja esta dirección a la hora de identificarse en una red, por lo que en este nivel puede ser modificada.

En Linux, y por extensión en FreeBSD y OpenBSD, esto está tirado. Podéis instalar macchanger, pero es tontería porque desde línea de comandos podemos hacerlo fácilmente. El procedimiento es echar abajo la tarjeta, cambiar la Mac y  volver a levantar la tarjeta. Los comandos concretos en Linux son:

ifconfig ethX down

ifconfig ethX hw ether XX:XX:XX:XX:XX:XX

ifconfig ethX up

Sustituyendo la X por los números pertinentes. En BSD en lugar de eth sería wlan (seguida del número de la tarjeta, wlanX vamos) y el comando para modificar no necesita lo de hw, sería ifconfig wlanX ether XX:… Teóricamente, dado que MacOs está basada en BSD, debería funcionar también, aunque ahí ya dependes de lo que los verdaderos propietarios del SO (Apple) quieran dejarte hacer con él (no he probado, la verdad, pero si sois Appleheads podéis intentarlo).

Para que el cambio sea permamente nos basta con modificar el script de inicio, que en la mayoría de distribuciones Linux (no diré en todas porque no estoy seguro, pero al menos sí coincide en todas las que he probado) es /etc/init.d/bootmisc.sh, incluyendo esos comandos, para que cada vez que se reinicie cambie la Mac (si no, al reiniciar volvería a coger el valor por defecto). Para volver a la configuración original basta con borrar las líneas del script de inicio, y si no se ha modificado ya he comentado que cambia con el reinicio.

En Windows la cosa tampoco es muy complicada, aunque ahí sí que necesitamos ayuda de software externo. Según la wikipedia se puede modificar en el Panel de Control, pero a mi, haciendo pruebas en Virtual Box, no me ha acabado de furrular la solución que dan ahí. Lo más fácil es instalar Technitium MAC Changer (hay otras opciones, pero la prueba la hice con este, que me funcionó tanto en XP, como en Server2003 y Server2008). Cuando lo lancemos veremos esta ventaña:

Ventana del programaAhí es tan simple con pulsar en el botón Change MAC. Nos aparecerá un cuadro donde insertar a mano la nueva MAC y un menú desplegable donde cambiar también el fabricante. Tras configurar lo que queramos basta con pinchar en Change Now!

Es posible que nos diga que hay que «reiniciar la red». Basta con desactivar la red y volverla a activar. Si queréis restaurar la dirección original, basta con ir a Change MAC de nuevo y pulsar Original MAC.

En fin, que ya véis que no hay que ser ingeniero para hacer estas modificaciones. Una advertencia, tened cuidado de no meter una Mac duplicada en la red, porque si no crearéis un conflicto y os quedaréis sin conexión. Ya sabéis, usadlo con sentidiño.

Cambiar la contraseña de Windows con Hiren’s 9.9

Seguramente os habéis dado cuenta de que dejáis el ordenador a reparar al servicio técnico y estos no os piden la contraseña. Básicamente es porque cambiar una contraseña de windows que se desconoce es relativamente fácil haciendo uso de la suite Hiren’s Boot CD. Si queréis saber cómo se hace, os lo explico en 8 sencillos pasos (9, si contáis el requisito de hacerse con el Hirens)

Lo primero que tenéis que hacer es haceros con una copia de Hiren’s (fácilmente descargable desde mil sitios) copiarla a un cd o un usb arrancable y arrancar el equipo desde ahí.

Para este ejemplo he utilizado el Hiren’s 9.9 (que usábamos en el San Clemente cuando di la asignatura de Sistemas):

  1. Elige «Start Boot CD»
  2. Elige «Password & Registry Tools»
  3. Elige «Active Password Changer» (hay otros cinco programas más, pero vamos a usar este en el ejemplo)
  4. Ahí elige la opción 2, que pone algo así como «Search for an MS SAM database on all disk devices» (no recuerdo si era así exactamente)
  5. Espera hasta que encuentro la base de datos, y cuando te salga el mensaje de que la ha encontrado pulsa enter.
  6. Ahora te saldrá la lista de usuarios. Elige con cual quieres entrar al sistema (obviamente lo mejor es hacerlo como administrador para tener todos los permisos).
  7. Ahora selecciona «Clear this user’s password» de la lista de opciones que te da, siguiendo las instrucciones que te aparecen en la parte de abajo de la pantalla. Cuando esté seleccionada esa opción pulsa la tecla «Y».
  8. Volverás al menú principal del programa. Selecciona Exit y luego en la consola de comandos escribe reboot para reiniciar. Retira el cd o el usb para que arranque desde disco duro y comprueba que puedes entrar como administrador sin contraseña.
Que yo sepa, esto funciona con XP, Vista y Server2008. No se si con Windows7 también funciona o si hay que utilizar alguno de los otros programas de recuperación de contraseñas, pero supongo que no habrá problema.
Y por favor, no lo uséis para cotillearle los archivos a vuestra pareja, como hizo un colega mío. Un poquito de confianza.