Reductio ad Hitlerum y ley de Godwin en los medios españoles.

Los que llevamos años en el mundillo de blogs, foros, etc… y hemos tenido que moderar conversaciones conocemos la llamada la ley de Godwin, que afirma que «As an online discussion grows longer, the probability of a comparison involving Nazis or Hitler approaches 1», o traducido «Cuando una discusión on-line se alarga la probabilidad de una comparación que incluya a los Nazis o a Hitler tiende a uno«. Este recurso se llama Reductio ad Hitlerum, y si eres de los que acostumbran a ver debates donde los apaniaguados de los grandes medios ladran el discurso de sus amos estarás cansando de ver cómo utilizan este recurso.

¿En qué consiste el «Reductio ad Hitlerum»? Bueno, esta falacia, del tipo ad hominem (pretende desacreditar una opinión atacando a la persona que la emite) fue tipificada ya en los años 50 por el filósofo y profesor germano-estadounidense Leo Strauss. Según él el «Reductio ad Hitlerum» o «argumentum ad nazium» combina elementos de falacia de asociación y argumento ad nauseam. La primera, la falacia de asociación, consiste (grosso modo) en plantear que si X hace algo y tiene una propiedad todos los que hagan eso tienen esa misma propiedad (o viceversa, todos los que tengan esa propiedad hacen eso). Ejemplo de estos días, por ejemplo: «El FN de Marie LePen es antisistema y son nazis, luego Podemos como son antisistema son nazis«. ¿Suena a gilipollez suma? Desde luego, pero ponte cualquier tertulia política de esta semana. En cuanto al argumento ad nauseam este consiste en pretender que un razonamiento es válido si se repite muchas veces (curiosamente un recurso muy usado por el propagandista nazi Joseph Goebbels).

En la prensa española, y en el discurso de determinados partidos políticos conservadores, el «Reductio ad Hitlerum» podría ser rebautizado «Reductio ad ETA» o «Reductio ad Bildum«, o como dirían otros «Todo es ETA» (recurso con el que ironizaban El Reno Renardo). Esencialmente el recurso es el mismo, simplemente cambiando la referencia al líder nazi por el grupo terrorista vasco o por el partido de la izquierda abertzale. Además hay que pensar que en tanto en el código penal español se recoge un ambiguo delito de «Enaltecimiento del terrorismo» (que en su momento sustituyó al más claro y mejor definido «apología del terrorismo») el recurso tiene una lógica perversa mayor, ya que  no solo es un ataque para descalificar el argumento del oponente sino una insinuación de que este podría estar incurriendo en un grave delito y se expone a ser sancionado.

Como decía al principio, esta falacia es de uso habitual en discusiones en foros: suelto el «Sí, como los nazis» y ahí se acabó el debate, y por eso a principios de los 90 Mike Godwin formuló su famosa ley, que desde 2012 hasta goza de una entrada en el diccionario Oxford. Según dicha norma cuando en una discusión se llegaba al argumento ad Hitlerum era el momento de cerrar ese hilo, ya se habían agotado los argumentos lógicos, el razonamiento, y se recurría a este ataque personal para anular el debate. Esto generó bastante discusión entre moderadores pues, en algunos casos, la comparación o mención al nazismo podía ser aceptable, según la temática. Godwin argumenta que, aunque en algunos casos la relación pueda establecerse formando un ejemplo válido, la figura de Hitler, el gran villano del siglo XX, emana tal «fuerza» maligna que aplicar la comparación contra alguien que no sea un déspota genocida es injusto y desproporcionado, forzando así una apelación al sentimiento de rechazo por encima de la razón. Dependiendo del foro existen distintos corolarios para la aplicación de esta regla admitiendo solo estos comentarios en discusiones sobre la II Guerra Mundial, la Alemania nazi, genocidio, eugensia… según el criterio del moderador. Igualmente exagerado es cuando la prensa española utiliza el argumento de ETA contra, por ejemplo, unos huelguistas que cortan una calle: están igualando interrumpir el tráfico puntualmente unas horas durante una protesta con poner una bomba con objetivo de matar a varias personas.

Resumiendo ¿qué hacer cuando un tertuliano intenta sentenciar el tema jugando la carta Nazi o la carta de ETA? Pues lo mismo que en un foro de internet, cerrar el hilo o, en este caso, apagar la tele e ir a hacer algo más productivo. Hoy por hoy estas tertulias más que debates que confrontan ideas suelen ser intercambios de falacias e insultos, salpicadas con alguna cita para darle un aire erudito. Maldito Schopenhauer, que con su «Arte de Tener Razón» destruyó el debate real.

Apatrullando el interné y otros hits del gobierno

Llevamos unas semanas que toda la obsesión del ministro de interior es decirnos que la gente en twitter es muy malvada, que ya no se respeta nada, que ahora el terrorismo ataca en 140 caracteres, que hay mucha bilis flotando en flujos de datos binarios (bueno, lo diría si comprendiera los conceptos «binario» y «flujo de datos», no le supongo esa capacidad).

El asesinato de la presidente de la diputación de León poco después de la llamada «operación Araña» les ha venido muy bien para tener excusa a la hora de meter mano. «Ais, su pobre familia, encima de víctimas tener que leer insultos«, y claro, apelando al sentimiento se consigue más que apelando a la razón, es un hecho. Ahora varias asociaciones judías de Cataluña han denunciado comentarios antisemitas en el red la pasada semana, y no les faltan pruebas, perder la «novena» contra el Maccabi dolió a muchos madridistas, como se pongan tan serios con este tema como con los chistes sobre la señora Carrasco o Carrero Blanco algunos penales van a parecer una peña del Madrid.

Enrique Dans, siempre certero en estos temas, ya ha dado su opinión un par de veces, pero yo tengo la mía (que en muchos puntos coincide con la suya, no nos engañemos).

La cuestión es que aunque no les supongo mucha inteligencia a los que nos gobiernan tampoco les creo tontos de baba colgante. Y les empiezo a notar nerviosos porque se enfrentan a algo que no conocen. Ahora que el gobierno ha logrado que todos los grandes medios impresos les deban un favor gracias a su Tasa Google/CanonAEDE y que las televisiones tampoco pinten mucho ya que, al final, acaban perteneciendo a esos mismos grupos, se sentían muy cómodos, muy seguros: le habían echado un hueso a todos los perros, y con la mandíbula ocupada no iban a morder la mano que les alimenta. Entonces se topan con que la gente cada vez recurre menos a esos medios y más a redes sociales, y no sólo para buscar noticias e información, también en muchos casos para organizarse. Todavía recuerdan la primavera árabe, no hace tantos años, que no acabó como el cuento de hadas que algunos medios pintaban pero que sí sacó de la poltrona a unos cuantos. Y no están muy seguros los dos grandes partidos, algún miedo tienen cuando empiezan a hablar de «gran pacto de estado entre PP y PSOE» para 2015. Las redes sociales están ahí, fuera de su control. Si fueran Obama todavía, pero estos no tienen la infraestructura de la NSA para meter mano.

Entonces a alguien se le ocurre que no necesitan controlar estas redes ¿para qué si pueden recurrir al FUD? ¿Quién necesita censura pudiendo lograr que la gente se autocensure?. Decía Ken Loach en los 80 hacías una película con el miedo a que te pudieran hacer cortar una parte, o que incluso la distribuidora no la publicara, pero que ahora eso estaba tan interiorizado que los directores directamente ya ni se arriesgab a hacerla. Mete algo de miedo y que la gente se autocensure, porque estas cosas van poco a poco. Se empieza con algo que suene razonable, se dice «vamos a perseguir la apología del terrorismo en la red«. La mayoría de la gente dice «Joder, normal, lógico, terrorismo malo, yo no soy terrorista, yo no he puesto una bomba ni apoyo al que la pone.«, pero de ahí se pasa a la apología del delito, y la gente dice «bueno, yo tampoco apoyo que se comentan delitos«, pero ya se entra en la ambigüedad: ¿si doy difusión a una protesta ciudadana cometo un delito? ¿si apoyo el boicot a una empresa públicamente? ¿si dudo de la existencia de Resistencia Galega cometo un delito?. Miedo, desinformación, duda. FUD puro y duro a mayor comodidad de los partidos de la alternancia.

Y ya no me voy a meter en el sesgo ideológico que aplican los mandamases. Cuando en su día escribí este artículo en los comentarios me dejaron varios comentarios con amenazas de muerte e insultos varios (caray con la caridad cristiana). El que lo hizo no debía saber mucho de redes, se hacía pasar por distintos usuarios pero todo venía de la misma ip… Me planteé denunciar, aunque no me tomaba muy en serio la amenaza, por el mero hecho de tocarle un poco los huevos al personaje amenazador. El policía nacional con el que hablé me vino a decir que me iba a suponerme mucho quebradero de cabeza y que probablemente no iría a conseguir nada porque sería complicado demostrar quién realmente escribió eso. Total que lo dejé correr. El caso es que las amenazas ultraderechistas en las redes son pan nuestro de cada día desde hace años, como páginas que defienden la violencia contra la mujer, contra los homosexuales, contra los inmigrantes… y hasta ahora nunca habían movido un dedo. ¿Por qué ahora? Porque dentro de un año hay elecciones. Cierto, también la hay esta semana, pero viendo a Cañete y Valenciano de candidatos es evidente que mucho interés en ganarlas no tienen (o que tienen la certeza de que estas van a ser un descalabro y mandan a dos personajes prescindibles del partido para que se quemen), estas europeas les pueden valer de laboratorio, y mientras van legislando para paralizar las movilizaciones de cara a las que sí les importan y afectan. Dicen «Se siembra el odio desde twitter» mientras financian a medios de comunicación que hacen eso a diario.

En fin, que parece que Fernández Díaz quiere cambiar a Torrente por Johnny Mnemonic. Llamadme paranoico, pero rara vez desde el gobierno se da puntada sin hilo en este tipo de temas.

P2P ¿Qué es? ¿Por qué quiere cargárselo la industria del copyright? ¿por qué no hay que permitírselo?

Una red P2P, o peer to peer, es lo que podríamos traducir como red de pares o red punto a punto. Se trata de una red para compartir información donde los servicios no funcionan con la estructura típica de cliente/servidor sino como varios nodos que se comportan como iguales entre sí, permitiendo que un archivo puede descargarse a la vez desde varios nodos. Existen varias topologías de red P2P pero no es objeto de este artículo.

Las ventajas de las redes P2P sobre la estructura cliente/servidor para la descarga de archivos de gran tamaño se pueden ir adivinando sólo con ver el concepto de la propia red. Se trata de redes muy robustas, mientras que en la estructura cliente/servidor la caída del segundo deja el sistema inutilizado, en una red de pares es complejo que todo el sistema se venga abajo, la caída de un nodo no provoca la caída del sistema. Este punto nos lleva a la siguiente ventaja: la descentralización permite una enorme escalabilidad, cuántos más nodos conectados mejor funciona la red y esto sin necesidad de una enorme inversión en infraestructura, ya que el cliente hace a su vez de nodo. Incluso se pueden montar enormes bases de datos sobre una red P2P para ahorrar costos en un servidor central, con todas las ventajas que esto comporta para proyectos científicos (claro que cuando estos están auspiciados por la inversión privada su nivel de oscurantismo haría que fuera más propio llamarlos alquímicos).

A la hora de hablar de servicios famosos, BitTorrent o eMule son redes P2P mixtas, donde existe un servidor central que administra los recursos y funciona como concentrador pero que, en caso de caída, no es indispensable ya que podría pasar a funcionar como una red P2P pura. Por su parte Ares o GNUtella son redes P2P puras.

En los últimos días ha surgido por varios medios el rumor de que la industria del Copyright americana ha pedido al senado que aprueben el cierre de estos servicios para compartir archivos como ya hicieron con Megaupload, al comprobar que el cierre del servicio de Kim DotCom no les sirvió para paliar las descargas. Su nueva pretensión es acabar con este tipo de redes, en parte con la idea de limitar la cantidad de descargas y por otra con la de crear sus propias redes, bajo su control, como forma de distribución manejada por estas empresas con total control sobre los contenidos descargables. En resumen, ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Y no sólo estas presiones al gobierno (que no se cuánto tienen de ciertas y cuánto hay de factible en intentar capar el sistema) están siendo su única arma, pues no hace muchos meses Microsoft inyectó dinero a una empresa rusa que diseñaba un software para ralentizar redes de pares (lamento no poder aportar enlaces ahora mismo pero estoy falto de tiempo para buscarlos, si rebuscáis por blogs como Alt 1040 encontraréis información sobre el tema).

¿Por qué esto es malo? Pues mayormente porque, como ya he dicho en muchas ocasiones, está guerra por el copyright no es tanto por el dinero que puedan perder supuestamente con las descargas como por su interés en controlar totalmente la distribución de contenidos. Para que sólo se venda lo que ellos quieran vender, porque en un sistema de distribución digital libre el disco autoproducido tiene el mismo número potencial de compradores que el lanzamiento de la gran discográfica (en el sistema tradicional no, porque el pequeño autor no podrá llegar a los grandes centros de distribución), en este sistema la película independiente está tan accesible como el gran superestreno. Y es que aunque sea cierto que la mayor parte de los usuarios utilizan estas redes para descargar material bajo licencias privativas, matar el P2P es matar una sistema ideal para la distribución de software libre o de obras creadas fuera del sistema de Copyright, ya que como afirmaba antes no requieren el costo extra de un gran sistema de servidores. Los que habitualmente descargamos distribuciones de Linux podemos dar fe de la diferencia de velocidad que se logra al hacer la descarga desde P2P (sistema de distribución muy habitual en este mundillo) o al hacerla desde un servidor directamente (y eso que suele haber muchos mirrors).

Por todo lo arriba expuesto queda claro lo nocivo de las intenciones de la industria, y que será necesario volver a pararles los pies, como con la PiPA, la SOPA y la ACTA.

Contabilidad creativa

Bueno, es una minientrada para colgar el enlace a esta noticia.

Estas estrategias de deslocalización y «contabilidad creativa» llevan años reportando millones extra en beneficios a las grandes multinacionales, esas que fabrican en China (o Tailandia, o Filipinas…) para pagar sueldos de mierda por jornadas eternas, y ahorrarse el dinero de bajas por enfermedad y de medidas de seguridad e higiena. Esas mismas empresas que crean entramados para acabar teniendo su sede central en algún paraíso fiscal donde pagan unos impuestos de risa, si los pagan. Millones para cuatro, miseria para millones. ¿Globalización? Es la libre circulación ¿de personas? no, de capitales.

Con un sistema que les ha permitido tener ya más poder que la mayoría de los gobiernos, por no decir todos ¿cómo luchar contra ellas? ¿Abandonando el consumo? Parece que es lo único posible, pero ¿hasta qué punto factible? Está claro que con determinados productos sí se puede pero ¿los bienes de primera necesidad? ¿y qué hacen los gobiernos mientras tanto? Seguramente buscar un puesto en alguna consultora o banco para cuando dejen el sillón, entrando en el entramado de esta gente.

Una SOPA con auténtico sabor americano

Si nos paramos un segundo a pensar, la SOPA tiene todos los componentes repugnantes de la política norteamericana posterior a la segunda guerra mundial.

Stop On-line Piracy Act, para los españolitos de a pie que no están muy enterados del tema es la versión yankee de la Ley Sinde, y como todo lo yankee es más grande, más caro, más violento y más intrusivo. Richard Stallman ya avisó hace años que esto se nos vendría encima, y como siempre le llamaron paranoico y radical… y al final, aquí estamos, con el agua al cuello y la marea llevándonos mar adentro.

Y en el fondo es una ley 100% yankee. Tiene todos los componentes nefastos de la política americana de las últimas décadas: imperialismo, liberalismo económico por encima de libertad individual, multinacionales mangoneando al gobierno, interés privado sobre interés público, caza de brujas, violación impune del derecho a la intimidad… eso es el genuino sabor americano del siglo XX y no Marlboro.

United Fruit promovió guerras en América Latina para defender sus intereses. El contubernio de empresas petroleras hizo lo propio en Medio Oriente. Hollywood lo ha tenido más fácil, no han necesitado movilizar tropas, no han tenido que despertar críticas por las muertes de sus tropas porque les ha bastado con una nueva ley que recorte las libertades, otra más, algo a lo que ya se han acostumbrado porque desde los tiempos del Comité de Actividades Antiamericanas de McCarthy estos recortes, disfrazados de “seguridad nacional” y de “leyes patrióticas” son el pan de cada día.

La gran industria del entretenimiento, la que comandan FOX, Disney o Warner, la gente como Rupert Murdoch o el por suerte ya fallecido Steve Jobs exigen leyes para mantener sus privilegios. Porque no es tanto la piratería lo que temen, no son estas supuestas “pérdidas económicas” lo que les da miedo de verdad, lo que les tiene acojonados es perder el control sobre la distribución. Les da miedo perder el control sobre lo que compra la gente. Están acostumbrados a sus entregas de premios manipuladas, sus grandes campañas publicitarias, el que su producto sea el único que esté disponible en las grandes superficies comerciales. Con internet pierden esto, porque una persona creativa puede hacer una campaña publicitaria más efectiva que la que todos sus millones pueden pagar, porque la maqueta autoproducida de cuatro melenudos de Richmond está igual de disponible que la producción millonaria de la última imitadora de Madonna que se hayan sacado de la manga, porque es igual de fácil ver el corto de unos estudiantes de animación coruñeses que la última producción de Pixar. Eso les asusta todavía más. Les asusta que el escritor novel pueda ser tan leído como el escritor que tiene un Nobel. Les asusta que leas este artículo en este blog, en lugar del artículo que ellos han situado en su periódico. El cine y la televisión han sido armas básicas para el imperialismo cultural americano, para normalizar su modo de vida entre nosotros sin que nos demos ni cuenta, y temen perder eso. La PiPa además haría ilegal el publicar contenidos que permitan saltarse estas leyes (como yo ya he hecho aquí) o distribuir programas que rompan su software DRM. Incluso dejaría la puerta abierta a que fuera ilegal distribuir un software que te permita reproducir contenidos sin DRM… podría llegar un día en que saques una maqueta con tu grupo grabada en tu casa y nadie pueda escucharla porque no estás en una gestora de derechos de autor.

Y no sólo eso, la PiPA además, les permitiría prácticamente poder monitorizar y espiar a cualquiera por sospechoso de «piratería». Prácticamente legalizaría la intromisión en la privacidad de la gente, sin consecuencia alguna para sus agencias de control. Para los no estadounidenses puede que sólo implique que un tipo del FBI te pueda leer los e-mails, pero allí combinado con el Acta Patriótica (una ley más propia de la Alemania nazi o la China más represora que de una democracia) les permitiría controlar movimientos como Ocuppy Wall Street.

Lo decía ayer mi amigo Brais: “Tenemos que ser como Mafalda y no tragarnos la SOPA”. Podemos elegir: podemos tener un internet libre, que nos garantice el acceso a conocimientos, opiniones, cultura y entretenimiento o podemos dejar que internet sea el nuevo centro comercial donde las cámaras sean software que espía nuestros correos y tráfico, y donde sólo tengamos tiendas como Amazon, iTunes o AndroidStore. Llamadme paranoico, también se lo llamaron a Stallman hace dos décadas…

La perversión de los «derechos de autor»

Los derechos de autor y la propiedad intelectual, como concepto, nacieron en los EEUU (cómo no, en el paraíso del liberalismo capitalista). La Copyright Act de 1790 fue la primera ley de derechos de autor creada en el mundo, aunque ya se reconocían «derechos sobre la propiedad creativa» en su constitución (creada tres años antes). En cualquier caso había ya precedentes y litigios sobre los derechos de impresión de las obras.

Porque fue la imprenta la que creó el problema. Antes de que hubiera imprenta a nadie le preocupaban los derechos sobre las copias, si querías una te la hacías a mano. Fue el invento de Gutember el que hizo que, de repente, a los autores les preocupara quién imprimía o no sus obras, y ya en el siglo XVII hubo disputas en Inglaterra, España y Francia sobre derechos de impresión, que se alargaron hasta bien entrado en el siglo XVIII.

Como ocurre a día de hoy, a la ley norteamericana de 1790 le siguieron las europeas, siendo Francia la pionera en el viejo continente sólo un año después.

Al principio el copyright tenía una duración corta (14 años) y se creó para evitar que los editores publicaran sin permiso del autor sus obras. Luego se fue extendiendo para abarcar traducciones, obras derivadas y alargándose en el tiempo, hasta la actual ley que abarca toda la vida del autor y 70 años más (en los EEUU, y por obra y gracia del imperio mediático Disney, que presionó al gobierno para no perder los derechos de varios personajes allá por 1998). Los derechos de autor nunca pretendieron limitar el derecho del usuario a compartir o intercambiar la obra completa o parte de su contenido.

Pero llegó el siglo XXI, la expansión de internet y la posiblidad de compartir conocimientos y cultura a nivel global (espíritu con el que nació internet en los años 60, ser una red para compartir conocimientos entre las universidades americanas y otras agencias) empezó a asustar a los editores. NAPSTER, y todo el juicio a su alrededor fue el primer paso en la carrera hacia el cierre de webs. Ahora, una década después nos encontramos con la SOPA en EEUU y con la ley Sinde en España (finalmente aprobada por el mismo PP que cuando estaba en la oposición utilizó a su prensa afín para criticar dicha ley, afirmando que era una regalía para los actores y músicos «de la ceja» afines añ PSOE), leyes restrictivas, arbitrarias y draconianas más propias de China o Turquía que de una supuesta democracia. Leyes para mayor beneficio de los propios editores contra cuyos abusos pretendía luchar el Copyright.

Y no seamos ingénuos, lo que se están creando son peligrosos precedentes legales, y no sólo en el ámbito de los derechos de autor. El cierre de webs empieza por aquí, pero de ahí a censurar «contenidos ofensivos» no habrá nada, y contenidos ofensivos será todo lo que al gobierno de turno, llámese PP o PSOE en este país, incomode o amedrente.

Como bien remarcó Stefan Zweig en su autobiografía «El mundo de ayer», desde el periodo de entreguerras en Europa hemos ido perdiendo libertades paulatinamente.

¿Reixa a la SGAE?

Antón Reixa, mediocre poeta, sobrevalorado músico, amigo de sus amigos (sobre todo de los amigos que le pueden engordar la cuenta corriente) y empresario del mundillo musical. Este vigués casi sesentón comenzó su carrera como escritor a mediados de los 70 y ganó fama como músico y videoartista en los 80, en la banda Os Resentidos, con bastante repercusión en el mundo gafapastoso, sobre todo por sus trabajos como videoartista. En los 90 su carrera musical va entrando en barrena, pero logra afianzarse como productor audiovisual.

Y ahora Reixa se postula como candidato a la presidencia de la SGAE, mientras la antigua directiva intenta no acabar entre el plural de su apellido («reixas» en gallego significa rejas, explicar el chiste le quita su gracia, pero imagino que los no galegofalantes no lo pillarían sin la traducción). Da el perfil la verdad, da totalmente el perfil. Músico venido a menos que se mete a empresario, que hace más de una década que no saca un disco y que curiosamente también ha estado metido en el mundillo cinematográfico y editorial. Dicen las malas lenguas que tiene el «monopolio» del doblaje en Galicia, que si no trabajas para él olvídate de ser doblador. Esto no puedo confirmarlo ni afirmarlo tajantemente, sólo hablo de cosas que he oído a gente del mundillo, pero no es un tío que tenga muy buena fama. En Ortigueira nos quiso despojar del festival celta hace unos años y llevárselo para Vigo, tras una cagada de la corporación municipal entonces reinante, y al final tuvo que dejar de llamarse Festival Internacional Do Mundo Celta por aquellos litigios. Hace unos años, cuando el bipartito BNG-PSOE logró quitarnos al Don Manuel de encima, el mismo Reixa intentó colar que habría que hacer una gestora de derechos de autor independiente de la SGAE en Galicia (que él pretendía dirigir, of course)… cosas de la vida, si ahora sale elegido me pregunto si pensará lo mismo.

Le salva de la quema total y absoluta en el averno de los personajes chungueros de la cultura el haber dirigido O Lapis do Carpinteiro y las primeras temporadas de Mareas Vivas, cuando estaba Tosar de juez, que fue de lo más digno que pasó por la telegaita. Supongo que todo el mundo ha hecho algo bueno en su vida, no todo va a ser negativo, hasta Hitler o Steve Jobs seguro que también hicieron algo positivo. ¿Cambiará algo en la SGAE si Reixa es presidente? Es posible. ¿El cambio será a mejor? No lo creo.

Foxconn: Esclavitud en el siglo XXI e hipocresía en occidente.

No se si conocéis algo de la empresa china FoxConn. Por los datos que aparecen al respecto de esta empresa uno puede imaginarse que su presidente tiene cuernos y rabo y que su consejo de administración huele a azufre.

 

FoxConn es una empresa china dedicada a la fabricación de componentes electrónicos. Una de tantas empresas chinas que fabrican productos para las multinacionales europeas y americanas que deslocalizan su fabricación para maximizar beneficios. En concreto fabrican para Sony, Apple y HP.

 

El motivo por el que esta empresa saltó a la palestra durante 2010 fue por los múltiples suicidios de algunos de sus trabajadores, dándose 13 casos en un año. Un periodista de investigación se infiltró en la empresa y, además de las típicas jornadas laborales inacabables (uno de los “atractivos” de China para los explotadores occidentales) encontró también brutales presiones psicológicas, que arrastraban a los trabajadores a profundos problemas de depresión, e incluso maltrato físico para “motivarlos” (el decir que trabajaban a golpe de látigo no es, en efecto, ninguna exageración). Meses más tarde, ya en 2011, un informe de una ONG china llamado “The Other Side of Apple” volvía a poner a FoxConn en el punto de mira. Dicho informe señala a varias empresas suministradoras de Apple como culpables de graves casos de vertidos contaminantes en la zona, y FoxConn aparecía en dicho informe marcada como culpable de varias «intoxicaciones extrañas» en plantas de China y la India, provocando graves perjuicios a la salud de los habitantes de la zona también con vertidos incontrolados varios.

 

Todas estas polémicas salpicaron a sus clientes occidentales, los cuales se defendieron con la boca pequeña y total hipocresía. Apple, esa empresa que dice enorgullecerse de ser “un ejemplo de trato a sus trabajadores” (de hecho muchos lo comentaron durante la muerte de Jobs) comentó por medio de sus portavoces que estaban “apenados”, que “desearían un trato mejor para todos los trabajadores de sus proveedores” y que “encargarían un informe”. Sony, ante las acusaciones de contaminación dijeron simplemente que “tomarían medidas”. A día de hoy ambas empresas siguen trabajando con FoxConn. De hecho, recientemente Apple ha retirado de su tienda online un juego llamado “Phone Story” en el cual se criticaba el proceso de producción del iPhone, comenzando por la extracción en África de los materiales necesarios para hacer los componentes del teléfono y con una última fase en la que tienes que evitar que los trabajadores que ensamblan los teléfonos se suiciden tirándose del tejado de la empresa.

 

Tristemente empresas como estas son las que hacen que los “mercados” tengan “confianza”. Empresas que garantizan el beneficio por encima de la ética, empresas con la que los europeos ya no podemos competir a nivel de productividad, dado que siempre va a gastar menos una empresa que ni se preocupa de no llenar de mierda la zona en la que está situada y que tiene a trabajadores en régimen de semiesclavitud. Claro que China crece… con prácticas empresariales así como para que no crezcan, y con las empresas occidentales haciéndoles el juego y yéndose a producir allí para incrementar sus ya de por si obscenos beneficios la cosa no va a ir a mejor.

 

¿Solución? Optar por no consumir nada de Sony, Apple y HP. Y seguramente el resto de grandes compañías estén trabajando con socios similares, pero bueno de momento sería un primer paso, aunque seguro que muchos que se indignaron en las primeras líneas ahora ya se lo piensen mejor a la hora de renunciar a su iPhone y su PlayStation. Por desgracia cada vez hay más gente que necesita el último teléfono, dos ordenadores y una consola para se feliz. Gente que en una reunión de amigos pasa más tiempo colgada de youtube que de la conversación.

Abusos telefónicos

Hoy quiero hablar de dos cosas que le han sucedido a mi madre. Me gustaría poder nombrar abiertamente a la compañía que se lo hizo, pero por desgracia no tiene grabadas las conversaciones para poder reclamar. La estafa, o intento de estafa, vino de parte de una compañía telefónica que opera en España, una de las más grandes operadoras del país. No es de extrañar que esta empresa esté perdiendo clientes en favor de las nuevas pequeñas operadoras como Yoigo, Symio o PepePhone, dado que llevan años haciendo uso de prácticas poco honestas y abusivas, tanto la empresa que nos atañe y que no quiero citar, como otras grandes como Orange o Vodafone, que tienen una cantidad de letra pequeña y ambigüedad en sus contratos que da miedo. Pensadlo bien, pensadlo un segundo ¿a cuánta gente conocéis a la que le han cobrado de más un mes? ¿a cuánta gente le han hecho una oferta que luego no se les ha aplicado en la tarifa? Suelen decir que es porque “no ha dado tiempo a que entre la oferta” y chorradas así. Cualquiera que conozca el funcionamiento de una base de datos relacional sabe que eso es una tontería. Claro que la mayoría de la gente no sabe cómo funciona un sistema gestor de bases de datos, así que estas empresas se escudan en esto para justificar sus indecentes chanchullos.

 

Pero pasemos a la historia en cuestión. Para poneros en contexto mis padres son autónomos, cada uno regenta un negocio, por lo que tienen dadas de alta dos líneas de ADSL y teléfono con la misma empresa. El caso es que hace unos meses dicha empresa llama a mi madre a uno de los negocios para ofrecerle un “servicio de seguridad totalmente gratis”, consistente en un antivirus y un firewall. Dado que le han dicho totalmente gratis mi madre decide aceptar. A mi padre también le llaman al trabajo ese mismo día con la misma oferta para esa línea, también “totalmente gratis”. El primer mes todo va bien, pero el segundo mes les viene un recargo de varios euros en la factura (sobre 20 euros en cada línea). Cuando llaman para reclamar a la compañía en esta le dicen que la oferta era gratuita sólo por un mes. Ante la reclamación de mi madre de que le habían dicho que era totalmente gratis y no había especificado ninguna temporalidad estos le dicen que “habrá entendido mal”. Casualmente “entendieron mal” ambos.

 

El caso es que cosa de un mes después reciben otra llamada de la compañía telefónica en cuestión. Esta vez para hacerle una nueva oferta: cambiar los dos modems por un modelo nuevo y ponerle su servicio de televisión por satélite en casa. Pero ahora ya no le dicen totalmente gratis no, lo que la comercial le suelta es todavía mejor:

 

“Ahora le vamos a poner con un instalador. Él le va a decir que le van a cobrar una cantidad, pero usted diga que acepta todo, que luego se lo descontaremos”

 

Suena raro, muy raro, todo el chanchullo. Cuando la ponen con el instalador suena el típico mensaje “La siguiente conversación va a ser grabada por posibles futuras reclamaciones”. Es decir, que la parte en la que la comercial le dice “diga a todo que sí” no está grabada, pero sí van a grabar la parte en la que acepta todo. Claro que mi madre ni es tonta ni nació ayer, y cuando el instalador le dice “le vamos a instalar tal y cual, y a ponerle la tele y le vamos a cobrar X euros ¿acepta usted las condiciones?” ella le dice “Mira, la comercial me ha dicho que te diga que sí a todo y que luego ese dinero se me va a reembolsar con la próxima factura, así que sólo aceptaré si se me garantiza que eso es cierto”. La respuesta del instalador fue contundente “El comercial le ha mentido”, con lo que mi madre le dice que en ese caso no le interesa pagar por ello. Tras colgar, unos minutos después, vuelve a recibir una llamada del mismo departamento comercial que quieren preguntarle por qué ha declinado la oferta…

 

¿Cómo puede extrañarnos que se vaya a la mierda la economía de este país si una de sus empresas más grandes recurre a estratagemas al nivel del timo del tocomocho y de la estampita? ¿Cuándo algún partido político hará algo contra estos abusos de las grandes multinacionales contra el consumidor?

No vale de nada

No vale de nada que te quejes, que te manifiestes, que grites tu rabia. No vale de nada si hace diez días estabas llorando por la muerte de un tío que se lucraba a base de explotar trabajadores y contaminar pueblos enteros en China con el beneplácito de su tiránico gobierno. No vale de nada si mañana lo que te va a preocupar es tener el último gadget que veas en algún blog de alta tecnología. No vale de nada si cuando salga el próximo teléfono de última generación con una manzana mordida o un robotito verde tú vas a tirar el tuyo e ir corriendo a la tienda a por él. No vale de nada si el motivo por el que te quejas es porque crees que con tu formación tendrías que estar en el lado de los privilegiados. No vale de nada si quieres un mejor trabajo para comprarte un coche más grande, una tele de más pulgadas y una consola de videojuegos de 300 euros.

Créeme, no vale de nada que te quejes de las injusticias del sistema capitalista que has ayudado a mantener si luego vas a seguir alimentándole. Salir a la calle un día está bien, pero está mejor hacer pequeñas cosas todos los días. No te digo que renuncies totalmente al consumo, al ocio y a la tecnología, simplemente te digo que cuando vayas a comprarte algo pienses «¿por qué?». No supedites tu felicidad a adquirir más productos.