Una SOPA con auténtico sabor americano

Si nos paramos un segundo a pensar, la SOPA tiene todos los componentes repugnantes de la política norteamericana posterior a la segunda guerra mundial.

Stop On-line Piracy Act, para los españolitos de a pie que no están muy enterados del tema es la versión yankee de la Ley Sinde, y como todo lo yankee es más grande, más caro, más violento y más intrusivo. Richard Stallman ya avisó hace años que esto se nos vendría encima, y como siempre le llamaron paranoico y radical… y al final, aquí estamos, con el agua al cuello y la marea llevándonos mar adentro.

Y en el fondo es una ley 100% yankee. Tiene todos los componentes nefastos de la política americana de las últimas décadas: imperialismo, liberalismo económico por encima de libertad individual, multinacionales mangoneando al gobierno, interés privado sobre interés público, caza de brujas, violación impune del derecho a la intimidad… eso es el genuino sabor americano del siglo XX y no Marlboro.

United Fruit promovió guerras en América Latina para defender sus intereses. El contubernio de empresas petroleras hizo lo propio en Medio Oriente. Hollywood lo ha tenido más fácil, no han necesitado movilizar tropas, no han tenido que despertar críticas por las muertes de sus tropas porque les ha bastado con una nueva ley que recorte las libertades, otra más, algo a lo que ya se han acostumbrado porque desde los tiempos del Comité de Actividades Antiamericanas de McCarthy estos recortes, disfrazados de “seguridad nacional” y de “leyes patrióticas” son el pan de cada día.

La gran industria del entretenimiento, la que comandan FOX, Disney o Warner, la gente como Rupert Murdoch o el por suerte ya fallecido Steve Jobs exigen leyes para mantener sus privilegios. Porque no es tanto la piratería lo que temen, no son estas supuestas “pérdidas económicas” lo que les da miedo de verdad, lo que les tiene acojonados es perder el control sobre la distribución. Les da miedo perder el control sobre lo que compra la gente. Están acostumbrados a sus entregas de premios manipuladas, sus grandes campañas publicitarias, el que su producto sea el único que esté disponible en las grandes superficies comerciales. Con internet pierden esto, porque una persona creativa puede hacer una campaña publicitaria más efectiva que la que todos sus millones pueden pagar, porque la maqueta autoproducida de cuatro melenudos de Richmond está igual de disponible que la producción millonaria de la última imitadora de Madonna que se hayan sacado de la manga, porque es igual de fácil ver el corto de unos estudiantes de animación coruñeses que la última producción de Pixar. Eso les asusta todavía más. Les asusta que el escritor novel pueda ser tan leído como el escritor que tiene un Nobel. Les asusta que leas este artículo en este blog, en lugar del artículo que ellos han situado en su periódico. El cine y la televisión han sido armas básicas para el imperialismo cultural americano, para normalizar su modo de vida entre nosotros sin que nos demos ni cuenta, y temen perder eso. La PiPa además haría ilegal el publicar contenidos que permitan saltarse estas leyes (como yo ya he hecho aquí) o distribuir programas que rompan su software DRM. Incluso dejaría la puerta abierta a que fuera ilegal distribuir un software que te permita reproducir contenidos sin DRM… podría llegar un día en que saques una maqueta con tu grupo grabada en tu casa y nadie pueda escucharla porque no estás en una gestora de derechos de autor.

Y no sólo eso, la PiPA además, les permitiría prácticamente poder monitorizar y espiar a cualquiera por sospechoso de “piratería”. Prácticamente legalizaría la intromisión en la privacidad de la gente, sin consecuencia alguna para sus agencias de control. Para los no estadounidenses puede que sólo implique que un tipo del FBI te pueda leer los e-mails, pero allí combinado con el Acta Patriótica (una ley más propia de la Alemania nazi o la China más represora que de una democracia) les permitiría controlar movimientos como Ocuppy Wall Street.

Lo decía ayer mi amigo Brais: “Tenemos que ser como Mafalda y no tragarnos la SOPA”. Podemos elegir: podemos tener un internet libre, que nos garantice el acceso a conocimientos, opiniones, cultura y entretenimiento o podemos dejar que internet sea el nuevo centro comercial donde las cámaras sean software que espía nuestros correos y tráfico, y donde sólo tengamos tiendas como Amazon, iTunes o AndroidStore. Llamadme paranoico, también se lo llamaron a Stallman hace dos décadas…

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