Fake news: desinformación, intoxicación y propaganda

La proliferación de noticias falsas era uno de los temas de debate candentes antes de que comenzase la crisis de la COVID19 que con razón ha fagocitado toda la atención informativa en el último año y medio, lo que no quiere decir que la aparición del virus haya significado la desaparición de este fenómeno que, muy al contrario, parece incluso haberse desbocado con una cantidad inusual de teorías conspiracionistas presentes en ámbitos donde jamás habían llegado antes. En 1986 Alan Moore planteaba en su tebeo Watchmen que una catástrofe mundial uniría a la humanidad más allá de credos y fronteras, hoy podemos decir que Moore pecó o de ingenuo o de optimista y que el New Frontiersman, el panfleto que aparecía en el tebeo como parodia de los tabloides criptofascistas conspiranoicos, probablemente sería un digital del que te llegarían enlaces a través de un grupo de WhatsApp familiar o del trabajo.

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No es que el uso de la desinformación con objetivos políticos o militares sea algo nuevo, algo nativo de la era digital y el siglo XXI pues ya Tsun Tzu en su tratado El Arte de la Guerra reconoce el engaño con objetivo de desmoralizar a la tropa enemiga como una de las más poderosas armas de las que servirse, arma que fue perfeccionándose durante años, que cobró gran importancia durante la I Guerra Mundial y que alcanzó su estilo moderno en los años previos a la II Guerra Mundial, sirviendo la Guerra Civil Española como gran banco de pruebas de sus posibilidades. Posteriormente los años de la Guerra Fría nos dejarían cientos de ejemplos de cómo las dos grandes superpotencias utilizaban de manera habitual bulos y noticias falsas para desacreditar a su rival en lugar de lanzarse a un conflicto armado. Aunque estemos viendo en principio la propaganda como un arma entre dos naciones enfrentadas tenemos que tener presente que de su uso también se benefician partidos políticos y organizaciones empresariales, la concepción de la política como “guerra” del autor afín al nazismo Carl Schmitt fue clave para la popularización de ese tipo de estrategias.

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Las tecnologías disruptivas  que facilitan la comunicación masivas han sido claves también para incrementar la eficiencia de esta propaganda: el abaratamiento de los medios de imprenta a finales del siglo XIX o la irrupción de la radio en el periodo de entreguerras fueron grandes hitos para la democratización del acceso a la cultura pero también fueron grandes amplificadores de propaganda sin los cuales, por ejemplo, sería imposible explicar el ascenso de los fascismos en el Periodo de Entreguerras. A finales del siglo XX y comienzos del XXI internet tendría un papel fundamental al convertirse en el nuevo gran medio de comunicación masivo, si bien en un primer momento las noticias falsas más aberrantes y las teorías conspirativas más marcianas no acostumbraban a salir de círculos extremistas reducidos, distribuyendose a través de listas de correos primero y de foros después donde su impacto era relativamente pequeño. La aparición de las más importantes redes sociales (Facebook, Twitter y Youtube principalmente)  y de los sistemas de mensajería instantáneos (el omnipresente WhatsApp en Europa, Facebook Messenger, Telegram y Line en otras latitudes) en la década de 2010 ha dado un impulso definitivo a estas estrategias desinformativas. El general Valery Gerasimov, jefe del Estado Mayor ruso, destacaba la importancia de estas estrategias cuando estudiaba el surgimiento de las llamadas “Primaveras Árabes” y acuñaba el término “guerra híbrida” afirmando que la desinformación y la propaganda eran tan o más importantes que las armas, que las guerras del futuro se nutrirían cada vez más de estos elementos. Estos movimientos surgidos en el norte de África tuvieron en común la importancia de las redes sociales y los sistemas de mensajería como vertebradores de las acciones antigubernamentales, junto a herramientas para la navegación segura como proxys, VPN’s o la red TOR que eran mencionadas a diario en la prensa.

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¿Por qué son tan efectivas estas estrategias de propaganda basadas en bulos y noticias falsas? Principalmente por cuatro factores:

  • Explotan vulnerabilidades sociales ya existentes y previamente muy bien estudiadas. Se busca con ellas la polarización en debates públicos que ya estaban resultando polémicos y se aprovechen de las agendas mediáticas de partidos políticos y empresas tanto para reforzar su posición como para generar recelo hacia las posiciones opuestas. 
  • Son económicamente eficientes ya que los costes de generar y distribuir información de forma masiva cada vez son más bajos. Alcanzar audiencias de cientos de miles de personas pasó con la irrupción de las redes sociales a ser posible con unos pocos miles de euros en lugar de requerir inversiones millonarias. Tanto por el menor coste de la publicidad para lograrlo como por el abaratamiento de los medios técnicos: lo que antaño necesitaba de un fotógrafo profesional, un periódico y una cadena de televisión ahora se puede sustituir por aplicaciones de fotomanipulación, perfiles de redes sociales y un teléfono con capacidad de emitir vídeo en directo. Además la facilidad para compartir contenidos permite que las audiencias crezcan rápidamente.
  • Es complicado detectar una de estas campañas hasta que se vuelve masiva pues siempre se busca la apariencia de que los bulos son distribuidos por individuos. De hecho cuando la campaña ya ha cogido impulso eso acaba ocurriendo, una campaña exitosa acaba siendo distribuida por “tontos útiles” que desconocen estar sirviendo a los intereses de alguien. Esta forma de distribución además dificulta el poder establecer una relación directa para denunciar al promotor de la campaña, al ser altamente complejo demostrar que tras ella está una empresa, partido político o incluso un país.
  • Para las democracias liberales legislar contra este tipo de ataques es muy complejo dado que el control de la información puede chocar frontalmente con los derechos a la libertad de expresión y de opinión. Si bien para nosotros puede parecer fácil distinguir una opinión de una mentira descarada en el lenguaje jurídico, donde los veredictos además se basan en hechos y no en opiniones o sensaciones, esto se torna mucho más complejo. Cosas como manejar múltiples perfiles en redes sociales o crear canales de Telegram donde se difunden bulos no son delitos y muy probablemente no pueda legislarse de ninguna forma contra ello.

La metodología seguida en estas campañas siempre comienzan con el primer punto antes citado: detectar y analizar las vulnerabilidades sociales y políticas de un estado. Actualmente la cantidad de información pública disponible es mayor que en cualquier momento anterior de la historia, lo que antes se decía en la barra de un bar y “se lo llevaba el viento” ahora queda escrito en redes sociales y asociado a un perfil con muchos otros datos. Esta proliferación de información en medios públicos ha llevado también a que existan más herramientas que nunca para analizarla, esa información tiene valor no solo a nivel de marketing, también como arma estratégica y política: pueden crearse todo tipo de perfiles, desde segmentados por edades, género, ingresos, nivel de formación… hasta estudios individualizados, todo dependiendo de la capacidad técnica y, sobre todo, económica de quien realice dicho estudio

Una vez realizado este tipo de estudios quien quiera lanzar una campaña de desinformación poseerá un conocimiento muy valioso: saber qué le preocupa a la gente, saber qué atemoriza a la gente, saber qué enfada a la gente y conocer sus sesgos y prejuicios (todos los tenemos) para explotarlos de forma eficiente. Todo ese conocimiento nos lleva al siguiente punto: la creación de una narrativa, literalmente “escribir un guión”, un guión que resulte “creíble” en base a los sesgos y vulnerabilidades que ya han detectado y pensado para ser emitido a través de diversos medios y plataformas.

Con ese guión, con esa narrativa ya definida el punto final sería la comunicación/distribución de su discurso. Como ya comenté al principio, la aparición de nuevos medios de comunicación masivos ha facilitado mucho este paso. A nivel de marketing los medios de comunicación suelen categorizarse en tres grupos: medios propios, medios pagados y medios ganados. Los primeros serían los medios creados por una asociación/empresa/marca para comunicarse directamente con sus potenciales consumidores, ciñéndonos al tema de guerra informativa/propaganda política que tratamos pues podríamos pensar en un diario digital diseñado para hacer propaganda del ideario de un partido y esparcir rumores maliciosos contra los partidos contrarios, esto con un doble objetivo: movilizar a sus partidarios y desmovilizar a sus contrarios. Los medios pagados serían aquellos que difunden el mensaje de una asociación/empresa/marca a cambio de una compensación económica, ya sea directamente a través de anuncios publicitarios, ya sea de formas más soterradas publicando artículos supuestamente “libres” pero que están alineados con los intereses del pagador. Finalmente los medios ganados son los comentarios que hacen terceras personas influyentes sobre una asociación/empresa/marca sin que esta haya pagado por ello, por ejemplo cuando el que lanzó la campaña de desinformación logra hacer suficiente ruido y mete los temas que le interesan en debates y tertulias sin necesidad de tener que pagar a nadie. Normalmente las estrategias de información informativa avanzan en ese orden: empiezan en sus medios propios, si ven que logran captar interés invierten en medios pagados para amplificar ese mensaje y cuando ya han logrado que mucha gente hable de ello aparecen otros medios a reproducirlo porque creen que ganarán audiencia.

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Además de la facilidad para crear medios propios y canales de distribución que nos ha dado internet y la proliferación de dispositivos personales, hay otro factor a tener en cuenta a la hora de propagar esta información: la automatización. Existen múltiples herramientas, a veces bastante asequibles, para enviar y difundir su propaganda: a través de bots que repiten un mensaje en redes sociales o a través de canales previa suscripción se bombardea con titulares a sus potenciales partidarios.

Pero ¿por qué resultan tan creíbles y atractivas las noticias falsas? Como decía antes, primero se recopilan la mayor cantidad de datos públicos posible, luego se analizan y finalmente se crea un guión. Dicho guión está basado en los sesgos y prejuicios que se han detectado en el público objetivo de la noticia falsa, que estará diseñada para ser “confortable” para su consumidor, es decir, le dará la razón, le hará creerse más listo, perspicaz e informado porque está “confirmando” lo que ese lector “creía”. Para que la noticia sea eficaz tiene que tener algunos elementos de realidad, hablar de personajes reales famosos y de situaciones previamente conocidas para que el receptor se sitúe. Suelen estar redactadas con un lenguaje sencillo, directo y a veces incluso vulgar, con un estilo generalmente agresivo, apelando a los sentimientos por encima de la lógica o la razón y relatando hechos escandalosos y exagerados, un relato que explota los sesgos conocidos de su consumidor y que para alguien que no encaje en ellos seguramente resulten totalmente increíbles. También encontramos casos en los que la información no es realmente falsa, pero que es presentada de forma que lleve al consumidor a hacerse una idea alejada de la realidad, ya sea por la omisión de detalles claves para entenderla o por la descontextualización de la misma.

Otro elemento a tener en cuenta es que en muchos casos estas intoxicaciones informativas forman parte de estrategias a largo plazo. Si nos paramos a analizar estas estrategias y sus ecosistemas de fake-news nos encontraremos que en muchos casos las noticias falsas más antiguas no citan fuentes, pero si miramos noticias falsas recientes veremos que en ellas se reutilizan aquellas noticias falsas antiguas como fuente para las nuevas, dándoles un cierto aspecto de legitimidad y utilizando el recurso de la reiteración para hacer su discurso más sólido.

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Es realmente complicado no caer en las noticias falsas, por más que lo intentemos siempre se nos colará alguna, no hay que sentirse mal por ello porque están diseñadas para eso, para engañarnos, para ser mentiras confortables que encajan en nuestra cosmovisión y nos hacen sentir validados y “más listos que el vecino”. El bombardeo es constante, no hay tiempo para comprobar toda la información que nos llega, la profesión periodística está tan devaluada que incluso medios “serios” y “profesionales” publican noticias que por su descontextualización o marcado sesgo pueden ser calificadas de falsas y a veces estas noticias nos llegan a través de gente de confianza como amistades o familiares. 

Esto último es una opinión personal ya, yo tengo la teoría de que existen tres tipos de difusores de noticias falsas: el que cree que la información es real y no lo comparte de forma malintencionada, el que sabe que la noticia es falsa pero la comparte igual y el que hace un acto de fé para creerse la noticia. Con el primer tipo de difusor se puede razonar, se le pueden presentar pruebas de que lo que afirma es falso y debatir sobre la noticia, con los otros dos tipos de difusores no. El que comparte algo a sabiendas de que es falso lo hace solo por objetivo propagandístico, lo hace porque cree que tiene una utilidad política para su causa política/social/económica. Finalmente quien actúa “por fé”, quien elige creer algo simplemente porque aunque sea increíble encaja en su visión del mundo y eso hace que tenga una sensación de seguridad tampoco es alguien que vaya a razonar, alguien con quien se pueda debatir. En el caso de estos dos últimos personajes yo opto por no darles repercusión, no malgastar energías intentando cambiar un punto de vistas que no tienen interés en modificar y centrarse en limitar su capacidad para reproducir su propaganda, lo que viene siendo un “block” de toda la vida en foros y redes.

Cómo ver que Apps tienen acceso a nuestra cuenta de Facebook

Ya hemos hablado de varios temas de privacidad en este blog, como cuando vimos cómo descargar nuestros datos de varias redes sociales o cuando dimos consejos para proteger nuestra privacidad tanto en facebook como en general. Muchas de las brechas de seguridad en Facebook provienen de apps de terceros con demasiados permisos. ¿Cómo podemos verlas?

Desde la web podemos hacer click en el menú desplegable a la derecha de la cabecera, ir a Configuración y allí, en el menú de la izquierda, buscar Apps y Sitios web. Si te pierdes un poco con la explicación basta con que hagas click en este enlace en un navegador donde tengas tu sesión iniciada.

Desde el app para Androidla cosa es más o menos igual: despliegas el menú, vas a Configuración y allía a Apps y Sitios Web. Una vez dentro de esa pantalla tienes que pulsar en Sesión Iniciada con Facebook. Una vez allí ya verás todas las apps conectadas, en una pantalla como la siguiente.

Apps y Sitios Web

Tanto desde el ordenador como desde la app podrás seleccionar qué apps quieres eliminar para revocarles de esta forma el acceso a tus datos. De esta forma mejorarás un poco más tu privacidad.

¿Qué hacer si alguien distribuye imágenes íntimas nuestras en internet?

No es una entrada técnica, pero por lo que he visto hoy puede ser muy práctica.

Si algún desaprensivo tiene fotos o vídeos vuestros en una situación sexual y los hace públicos, a través de una red social, un sistema de mensajería, un foro o alguna web de vídeos es importante mantener la calma en el primer momento. Ok, tendrás ganas de matar a alguien y el impulso de insultar o amenazar, pero no es lo más práctico. Distribuir esas imágenes es un delito en España y en la mayoría de países de la Unión Europea.

  • Lo primero es recopilar pruebas: recoger los enlaces, descargar todo lo descargable y hacer capturas de pantalla, aunque teniendo en cuenta que no son una prueba definitiva. Es importante preservar estas pruebas ante notario o en el juzgado. Voy a matizar un par de cosas aquí: lo de descargar lo digo para cuando sean fotos nuestras, si son de terceras personas no lo hagas. Es decir, si te encuentras con que algún criminal ha compartido fotos, por ejemplo, de sexo con menores no se te ocurra descargarlas, aunque lo hagas con intención de denunciarlo, porque no eres un investigador y podrías meterte en un problema. En ese caso simplemente copia el enlace y envíalo a las fuerzas de seguridad pertinentes. Otra cosa, si es un caso de mucha gravedad (por ejemplo que implique a menores, o que derive en acoso) lo mejor es que contactes con el colegio de peritos forenses informáticos de tu comunidad.
  • Lo siguiente es hacer una denuncia ante las fuerzas de seguridad pertinentes o en el juzgado de guardia.
  • Con la denuncia presentada y las pruebas recopiladas y registradas es el momento de contactar con el servicio donde se ha publicado para exigir que corten la difusión del mismo. Si hay una denuncia de por medio seguramente se muestren colaborativos rápidamente, sobre todo si es un servicio que tenga una oficina en España, donde están obligados ante una orden judicial.

¿Por qué en este orden? Porque si en un primer momento amenazas, o insultas, le das la opción al delincuente de borrar su rastro. Es posible que esto detenga la difusión, cierto, pero también entorpece la investigación y puede que se vaya de rositas para volver a repetir su delito.

Entiendo que cuesta mantener la sangre fría en un momento de tal gravedad, pero es importante proceder bien para conseguir que el responsable acabe recibiendo una condena en el juzgado.

Comprobar la velocidad de conexión desde línea de comandos en Linux.

Hay múltiples webs que nos permiten ejecutar tests de velocidad, pero a veces estamos administrando un servidor sin entorno gráfico y resulta útil poder lanzar un comando que nos de el resultado. Con la siguiente línea puedes hacerlo sin tener que instalar nada:

curl -s https://raw.githubusercontent.com/sivel/speedtest-cli/master/speedtest.py | python -

Os dejo una captura del resultado desde casa de mis padres.

Teste de velocidad comandos

Browsh: un navegador web para Linux en modo texto desde la línea de comandos.

Con la idea de recuperar la esencia de los navegadores que usaban la interfaz de línea de comandos ha nacido Browsh. Se trata de un navegador web que funciona desde la línea de comandos, pero que abre una instancia de Firefox para poder poder mostrar páginas web en HTML5 con CSS3, JavaScript, vídeos, fotos y contenidos que tiran de WebGL. Se ha publicado bajo licencia GPLv3 y está disponible para varias plataformas: GNU/Linux, FreeBSD, OSX y Windows.

browsh the modern text-based browser

Los requisitos para instalar Browsh son tener una versión actual de Firefox (superior a la 57) y un cliente de terminal que soporte color real. Cumpliendo ambos solo tienes que descargar desde este enlace el instalador. Para Linux tienes paquetes .deb o .rpm dependiendo de tu distro.

Si te decides por los binarios estáticos recuerda que tendrás que darles permisos para que sean ejecutables: chmod a+x browsh_1.4.12_linux_amd64. Eso te permitirá ejecutar después el cliente TTY de Browsh: ./browsh_1.4.12_linux_amd64.

Está disponible también una imagen para Docker que incluye también una versión actualizada de Firefox, por lo que todo lo necesario para la ejecución ya está autocontenido en el paquete. Puedes ejecutar el cliente TTY con: docker run -it –rm browsh/browsh

Si no quieres instalarlo pero sí probarlo puedes utilizar el siguiente comando para acceder a una demo mediante ssh:

ssh brow.sh

Puedes revisar el código fuente de Browsh en la página de Github del proyecto y puedes también echarle un ojo a este vídeo-tutorial que he visto en youtube con el proceso de instalación:

Youtube de calidad: canales con contenidos interesantes (Volumen 1)

A veces da la sensación de que Youtube es una plataforma, literalmente, llena de mierda: por un lado tenemos un montón de contenido irrelevante, que a veces puede ser divertido o entretenido para desconectar un rato pero que realmente no es de gran calidad (que yo soy el primero que mira vídeos graciosos de gatos, ojo, que no podemos estar siempre ejercitando la mente y esta necesita descansar y relajarse). Por otro lado tenemos lo que podemos llamar contenido realmente peligroso, como la pila de zumbados ultraderechistas esparciendo noticias falsas para incitar al odio o para justificar sus comportamientos e inventando conspiraciones absurdas y delirantes, o los zumbados pseudocientíficos diciendo que pueden curar un cáncer con agua con azúcar, pensamiento positivo y ralladura de limón.

Pero, como todo en internet, al final está en la mano del usuario o espectador el darle un mejor uso. Porque en Youtube también hay canales muy interesantes con los que podemos disfrutar de un contenido educativo y formativo. Hoy vamos a ver cuatro de esos canales, y habrá otras entregas con más canales que ya he ido seleccionando.

Langfocus: Empezamos con este canal, con más de medio millón de suscriptores, dedicado a los idiomas. En este canal podremos ver vídeos con curiosidades sobre distintos idiomas explicadas en inglés por Paul, el presentador de todas las entregas.

Minuto de Física: El título del canal es muy descriptivo, ya que se trata de una colección de vídeos cortos donde se explican varios conceptos de la física en castellano, acompañados de unos simpáticos dibujos. Ciencia fácil para todos.

Alfonso Teodoro Pimienta García: En este caso el nombre del canal no nos dirá mucho, pero este hombre tiene una buena colección de vídeos tutoriales sobre cuestiones técnicas de sistemas informáticos, mantenimiento de equipos y redes.

Território Conhecimento: Y vamos a cerrar con un cuarto canal, en este caso un canal brasileño dedicado a la filosofía donde podemos encontrar vídeos en portugués con ponencias y disertaciones de filósofos, profesores o escritores.

¿Puedo descargar una copia de mis datos de Facebook? ¿y de Linkedin? ¿y de Twitter?

Estos días, tras todo el escándalo alrededor de la privacidad en Facebook y del uso de datos de los usuarios por parte de Cambridge Analytica algunas personas me han preguntado ¿puedo ver qué datos tiene Facebook almacenados sobre mi? Su recelo, además, alcanzaba a otras redes sociales.

En principio es posible descargar un fichero con todos los datos que, a priori, dichas redes dicen tener sobre ti. Veamos:

Facebook:

En la parte superior derecha de la web tienes un icono de una flecha señalando hacia abajo, justo a la derecha de un icono con una interrogación. Si pulsas en dicho icono se despliega un menú, donde debes pinchar sobre Configuración.

facebook1

En dicho menú tienes un enlace sobre el que pinchar, como puedes ver en la imagen de debajo, que te llevará a una pantalla desde que la que te solicitarán tu contraseña de nuevo para enviarte a tu correo de contacto un fichero con los datos solicitados.

Facebook: Enlace descargar fichero

LinkedIn:

Si pulsas sobre el icono con la miniatura de tu foto en la parte superior derecha se despliega un menú. En dicho menú eliges Ajustes y Privacidad.

Linkedin menú

Dentro ya de la ventana de Ajustes marcas la pestaña Privacidad que te aparecerá arriba y buscas entre las opciones que te da debajo la opción Descarga tus Datos, dentro del título Cómo utiliza LinkedIn tus datos.

Linkedin datos

Twitter:

Si pulsas sobre el icono con la miniatura de tu foto en la parte superior derecha se despliega un menú. En dicho menú eliges Configuración y Privacidad.

Twitter menú

En el menú de la derecha eliges Tus Datos de Twitter y allí ya sigues las instrucciones para descargarte tu fichero de datos.

Twitter descargar datos

Pluto.tv: servicio de televisión gratis por Internet

Primera pregunta que te vendrá a la cabeza ¿Qué es Pluto.tv? Se trata de un servicio de televisión por internet gratuito con más de 100 canales. ¿Dónde está la trampa? Muy simple: Pluto.tv se nutre de material que ya está disponible en la red de forma gratuíta: vídeos de youtube o material de acceso libre de la plataforma Hulu, con la que tiene un acuerdo desde este año. ¿Entonces qué nos aporta Pluto? Bueno, nos da material con buena calidad de imagen y ordenado por canales temáticos. Un poco a modo de “me abruma la cantidad de contenido a elegir, vamos a ver qué ponen por aquí“.

Listado de canales de Pluto.tv

Puede accederse a Pluto.tv a través del navegador, aunque existen apps nativas para iOS, Android, MacOS y Windows. En el caso de Linux no hay app, aunque sí está disponible como app para los navegadores Chrome/Chromium. En todo caso, no hay limitación para usar ningún navegador (no como ocurre con Netflix, donde no es posible usarlo con Firefox). Su característica más atractiva es poder ser utilizado en televisores con conexión a la red, estando disponible para AppleTV, AndroidTV, Roky, Amazon’s Fire TV, televisores de Sony o dispositivos Chromecast.

Pluto.tv

La mayor parte del contenido que oferta la plataforma está en inglés, exceptuando uno de los canales infantiles donde vi que había varios capítulos de una serie manga con audio latino. Se agredecería la opción de contar con subtítulos, como una mejora de cara al futuro y que podría darle una mayor penetración en mercados fuera de los EEUU a esta plataforma. En los canales musicales echo en falta un mayor número ya que, dada la cantida de videoclips que hay disponibles en youtube, no sería difícil meter canales temáticos con más estilos. Que hay un canal dedicado a Nicky Minaj pero no existe ninguno de rock clásico, blues, heavy metal o jazz, por Dio!!!! Y ya puestos no estaría de más algún canal de tutoriales y cursos, que youtube está lleno, y alguno de noticias internacionales. Yo, por pedir, que no quede.

En resumen, no es la panacea ni una revolución, pero se trata de una plataforma interesante para consumir contenidos. De momento le daré una oportunidad, y habrá que esperar a ver cómo evoluciona, qué opciones van agregando y cómo evoluciona su oferta.

Os dejo para finalizar un vídeo tutorial de cómo integrar Pluto.tv en Kodi (el media center antes conocido como XBMC):

Seguridad: Protege tu privacidad en sencillos pasos.

Es evidente que este mundo de internet no es todo lo seguro que debería, y que las leyes que pretenden “mejorarlo” no son más que excusas para hacerles el juego a determinados lobbies y multinacionales.

Nadie está libre de ser hackeado ni de sufrir un disgusto con sus datos en línea, pero aunque no se pueda conseguir una seguridad del 100% eso no quiere decir que no se puedan minimizar los riesgos, solo has de seguir estos consejos para disfrutar de las redes sociales y otros servicios de internet de forma segura:

  • Conéctate siempre en redes seguras. Intenta no utilizar redes públicas en la medida de lo posible, y si te estás enganchando sin permiso a la red del vecino asegúrate de que este no sea informático (tengo colegas que se han divertido mucho a causa de un vecino listillo que les estaba auditando la red).
  • En tu casa fortifica siempre tu red, y vigila que no haya intrusos en la misma. Es importante que nuestra red doméstica esté bien monitorizada, sobre todo con el advenimiento del IOT.
  • Mantén tu sistema operativo limpio de virus y malware. No hace falta que te gastes una pasta pero tampoco vayas por ahí sin antivirus. Recuerdo la frase de una “genia” de la informática que me decía “Los antivirus son una mierda, antes en el trabajo no tenía y funcionaba todo, ahora cada dos por tres me está dando avisos” (olé!!!! igual los datos de tu empresa ya los tienen a la venta hasta en un rastro de Taiwan, por guay).
  • Ten un sistema operativo seguro y siempre actualizado. Ya seas usuario de Android, Linux, Windows, Apple… da igual, las actualizaciones de seguridad siempre instaladas para minimizar riesgos. Ojo con los dispositivos IOT, que suelen ser vulnerables al tener pocas posibilidades de actualización.
  • Los pagos con tarjeta, por dios, siempre en páginas seguras. Si la página tiene el https tachado, publicidad de sitios porno y los alerts de windows salen en chino o en cirílico… pues mejor no pagues ahí. Ojo a las que te pidan tu contraseña de Paypal sin redirigirte antes a su plataforma. Puedes mirar esta guía para compras en línea.
  • Cuidado con lo que instalas. Bájate las cosas siempre de sitios de confianza, mejor de la web del fabricante que de páginas de terceros. En caso de apps para móviles mira siempre que tengan sentido los permisos que te solicitan.
  • Si transportas datos en un dispositivo de almacenamiento externo, tipo pendrive o disco duro, lo mejor es cifrarlo.

Esto son consejos generales, ahora me permito unos para redes sociales y foros:

El más importante para mi: Si no quieres que algo no sea público, no lo subas. Esto es así, todo lo que alojes en cualquier servicio es susceptible de acabar llegando a malas manos. Así que si hay algo que quieras mantener como privado, lo mejor es no publicarlo por muchas medidas de seguridad que pretendas ponerle. Recuerda esta máxima: la red no olvida, las cosas que subes no “se pierden en los mares de internet” sino que permanecen durante años almacenadas en servidores que no están bajo tu control. Añado además una serie de consejos:

  1. Si no estás haciendo algo que repercuta en tu “marca personal” online mejor usa un seudónimo.
  2. Para el curriculum utiliza un e-mail que sólo uses recibir información laboral, no mezcles ese correo con otras cuentas para intentar minimizar el spam.
  3. Ten una cuenta de correo “basura” para registrarte en redes sociales, foros o para usar en concursos on-line y otras chorradas que creas que pueden derivar en exceso de spam. Si tienes dudas del servicio pero quieres probarlo y necesitas un correo, esta cuenta “burn-out” es lo ideal.
  4. No subas fotos donde aparezcan terceras personas sin su permiso. Tampoco subas fotos tuyas si no estás muy seguro de que quieres que sean públicas a largo plazo.
  5. No des demasiada información sobre tu lugar de trabajo, empresa, dirección postal… Si estás en una red social orientada al empleo, como LinkedIn es normal que pongas tu lugar de trabajo, pero en Instagram o Twitter no suele ser relevante y podrías estar revelando demasiada información sobre ti.
  6. No aceptes amistad de nadie si no sabes quién es.
  7. Cuidado con las aplicaciones tipo “juegos“, “tests” y demás que enlazan con tus cuentas en redes sociales. Las aplicaciones de terceros podrían tener acceso a datos que no quieres que conozcan, recuerda que el escándalo de Cambridge Analítica vino por esas aplicaciones.
  8. Ten cuidado con las cosas que piden geolocalización, he visto conseguir la dirección de una persona simplemente cruzando datos de Foursquare con los de Facebook.
  9. Controla qué cosas están como públicas y cuales como privadas, aunque recordando la máxima que aunque estén como privadas no implica que estén totalmente seguras.
  10. Si tienes la opción de “resetar” tu cuenta (borrar los mensajes antiguos en masa), hazlo cada seis meses. Recuerda que lo escribes en la red queda en la red para siempre.
  11. Y recuerda, ten siempre una buena contraseña, una contraseña fuerte. Los servicios de gestores de contraseñas son muy cómodos para esto.

Y si no quieres seguir estos consejos pues haz como Richard M. Stallman, no tengas cuentas y no tendrás que preocuparte de casi nada (porque nada te libra de que otra persona cuelgue una foto tuya “comprometedora“, aunque también te contamos cómo actuar en ese caso.).