10 consejos para bajistas novatos

No es que sea yo un profesional del bajo, la verdad, llevo tocando unos 8 años, nunca he asistido a clases, mis conocimientos de solfeo son mayores que -1 y menores que 1 y no es que mi técnica ni mi precisión sean legendarias. Estoy más cerca de Jerry Only que de Victor Wooten, sin lugar a dudas.

En todo caso mi corta experiencia me permite ofrecer algún consejillo para gente que decide meterse en el mundo de las cuatro cuerdas.

  • Amarás al metrónomo sobre todas las cosas.
  • A todos nos flipa un Fender Jazz Bass o un Warwick Corvette, pero en tu primer instrumento no te gastes un dineral. Tocar un instrumento es genial y gratificante, pero también puede ser muy frustrante. Si al poco tiempo decides colgar el instrumento o probar con otro cuanto más caro sea este más complicado te será venderlo sin perder una gran suma.
  • Corta lo que sobra de la cuerda al cambiarlas, calcula la longitud ideal ya que de lo contrario la afinación aguantará menos.
  • La posición de las manos sobre el bajo es esencial, no sólo para lograr una mejor digitación sino también para evitar más adelante dolores y lesiones.
  • Y siguiendo con el tema de las lesiones y la salud de tus manos no olvides calentar y estitar antes de tocar, mucha gente se lo toma a broma y al poco tiempo empiezan los dolores. También es bueno hacer estiramientos al acabar, piensa que forzarás tanto los músculos de tus manos como si estuvieras haciendo un deporte.
  • Youtube está lleno de vídeos tutoriales y ejercicios que te ayudarán a mejorar tu técnica y tu digitación.
    Marcus Miller
    Marcus Miller, leyenda del bajo jazzero
  • Hacer sólo ejercicios puede ser muy frustrante, lánzate a tocar algún tema que te guste. Programas de tablaturas como el software libre TuxGuitar te podrán ayudar dándote unas bases y una tablatura que seguir.
  • Para alargar la vida de las cuerdas lávate las manos antes de tocar y sécalas bien. Limpia las cuerdas y lubŕicalas con alguno de los múltiples productos que hay en el mercado cuando acabes. El gel de sílice que viene en las cajas de zapatos ayuda a chupar la humedad, guarda esas bolsitas para meterlas en el estuche del bajo y que se conserve mejor.
    Phil Lynott
    Maese Lynott, un grande del rock
  • Cuando cambies las cuerdas cámbialas todas, aunque sólo se te haya roto una o pienses que alguna está en mejor estado que el resto. El no cambiar todo el juego te dará problemas con la afinación.
  • La filosofía «Toca hasta que te sangren los dedos» de Ted Nugent está bien, pero piensa que nadie nace aprendido, siempre habrá temas que te costará tocar, en una semana no vas a poder con The Sinister Minister, por ejemplo (si en una semana, empezando de cero eres capaz, te asciendo a dios del bajo automáticamente). No dejes que la fustración te venza ni te obsesiones, porque eso acabará por desanimarte y acercándote a tirar la toalla.
Geezer Butler con Heaven and Hell
Geezer Butler

Y un añadido: El equipo no toca por ti, tú tienes que hacerlo sonar. He conocido a guitarristas que se gastan dinerales en cambiar cada dos por tres la cacharrada en busca del sonido ideal, sin darse cuenta de que tiene que salir de sus dedos y sus cabezas.

Mujeres en el heavy metal: más allá de Doro Pesch y Angela Gossow

A raíz de recuperar el artículo de voces infravaloradas del rock (y de un curioso debate unas horas antes Lee Aaron/Doro) he recibido una queja de que aquello era, figuradamente, un campo de nabos. Como ya dije en ese momento, yo creía que al no ejercer como historiador me libraba de debates revisionistas, pero al final también aparecen, y para que no se me acuse de escribir con un sesgo patriarcal tocará entonces hacer un recorrido por la historia de la mujer en el heavy metal.

Cuando nos remontamos a los orígenes del estilo es cierto que encontramos muy poca presencia femenina, tanto en los antecedentes como en los primeros años. ¿Se trata de un estilo que excluye de forma pretendida a las mujeres? Simplicándolo podrías dejarlo en una actitud machista, pero creo que sería importante profundizar en las raíces del estilo, en el contexto social y enconómico en el que nace esta música. Si en los 70 se empiezan a poner los pilares del metal, para mi destacando sobremanera tres grupos como son Black Sabbath, Rainbow y Judas Priest para entender esta evolución (habría que citar a muchas más bandas, pero a niveles de sonido, estética, temáticas… estas son las tres bandas que yo creo capitales para entenderlo). Luego será sobre todo la NWOBHM la escena musical que acabe de definir el sonido y la estética heavy. Tanto en la NWOBHM como en los orígenes de los Judas o de Sabbath encontramos como elementos comunes el tratarse de bandas formadas por jóvenes de clase obrera, trabajadores poco cualificados de la industria pesada. El heavy metal es una música que crece en ese ambiente de hombres jóvenes trabajadores, lo cual lleva a que tanto la temática de las canciones como los valores que buscan transmitir tengan ese contexto: masculino y de clase obrera. Por un lado lleva a actitudes machistas y homófobas entre algunos fans/bandas (fans que por otra parte no eran conscientes de la homosexualidad de Rob Halford ni de la relación de su sexualidad con los orígenes de su estética de cuero negro) y en otros casos, aunque no sea de una manera tan agresiva y consciente, sí provoca una situación hermética hacia la entrada de mujeres en las bandas y en la escena. La industria discográfica además potenciará esto, en su búsqueda del máximo beneficio se encargará de exagerar estas características para centrarse en el que creen su público masivo. No será hasta los dosmiles cuando esa misma industria decida dar más cancha a grupos con presencia femenina, en búsqueda de un ampliación de mercado.

Esta búsqueda de mercado ha llevado a que proliferen entre los grupos comerciales dos tipos de vocalistas: cantantes pseudo-operísticas vestidas de góticas y vocalistas de metal-core/death metal melódico de estilo gutural. Fuera de esta onda comercial de los últimos años, sin irse demasiado por el underground, podemos encontrar a bandas como Kobra & The Lotus, Battle Beast o Halestorm, y en una onda más heavy tradicional, aunque más underground, los polacos Crystal Viper capitaneados por la vocalista Marta Gabriel. Los tiempos actuales son menos excluyentes para los grupos con presencia femenina, al menos en el terreno más comercial del metal (los círculos underground serían otro cantar, pero a pesar de esto también se ha progresado bastante).

Imitando al artículo que ha suscitado esta entrada me remontaré al pasado para buscar a cinco ilustres pioneras, como dice el título más allá de Doro Pesch, la vocalista que suele verse como icono femenino del heavy metal clásico. Vamos con aquellas mujeres que allanaron el camino hacia la actual apertura.

  • Girlschool: Si antes hablaba de la importancia de la NWOBHM como el momento clave para acabar de definir/fijar los tópicos del heavy metal es de justicia empezar por la banda femenina por excelencia de esa escena. En América triunfaban ya bandas de rock duro como The Runaways, Suzi Quatro o Heart. Y el heavy inglés tenía su alternativa patria en estas londinenses que en verano de 1980 publicaban su primer disco, titulado Demolition, con singles como este Demolition Boys. Ganarían notoriedad girando por el Reino Unido junto a otros dos puntales del heavy metal como eran Motorhead y Saxon, practicando un heavy muy rockero y rudo. Con altos y bajos en su actividad, algunos cambios de formación y superando la muerte de su guitarrista original Kelly Johnson tras perder la batalla contra el cáncer, el grupo se ha mantenido girando desde finales de los 70 hasta la actualidadGirlschool
  • Lee Aaron: Vocalista canadiense de impresionante registro, comenzó a despuntar en la música practicando un heavy metal épico y melódico. Conforme su carrera fue avanzando abandonó el heavy metal en favor, en primer lugar, de un hard rock melódico y comercial a finales de los 80/principios de los 90, y posteriormente probaría suerte en otros campos como musicales, ópera o jazz comercial. Pero a pesar de estos cambios muchos fans la seguirán recordando por su etapa más metalera con himnos como este Metal Queen donde da buena muestra de sus épicas virtudes vocales.Lee Aaron
  • Wendy O. Williams:La reina del shock rock y una de esas historias trágicas que pueblan la historia del rock and roll. Nacida en los EEUU, emigró al Reino Unido a vivir como artista alternativa en 1976 y pilló de lleno toda la movida punk. En 1978 regresaría a los EEUU para montar la legendaria banda punk Plasmatics. Tras eso vendría una carrera en solitario, más orientada hacia un heavy rock muy americano, con tres discos en los que contaría con colaboraciones de primeros espadas del rock como Lemmy o los miembros de Kiss. En 1991 dejaría la música, abrazaría el cristianismo y se retiraría a una granja para dedicarse al cuidado y reahabilitación de animales heridos. En 1993 cometería su primer intento de suicidio, y acabaría por qutiarse la vida en 1998 tras varios intentos fallidos. Su actitud extrema y destructiva la convierten en influencia clave para otras carismáticas damas del rock como Ruyter Suys o Texas Terry.Wendy O. Williams  con Plasmatics
  • Sabina Classen: Mucho antes de que Angela Gossow pusiera de moda los guturales entre vocalistas femeninas Holy Moses surgían en la escena del thrash metal germano capitaneados por esta agresiva y carismática vocalista, que competía en brutalidad con Kreator, Sodom o Destruction sin amilanarse (y sin ayudas de pitchshifter y rever, como algunas de sus sucesoras). Una auténtica pionera en esas lides, una cantante adelantada a su tiempo que no está reconocida como debiera dentro del mundillo del thrash metal. Sabina Classen - Holy Mother
  • Azuzena Dorado: Y cerramos esta selección con otra historia triste del rock: la de Azuzena Dorado, la voz femenina del heavy metal español en los 80. Si era una época complicada para que una mujer triunfara en el heavy metal, mucho más en España. Sumemos que además se decía que era lesbiana (no olvidemos que en aquel momento todo un referente como Rob Halford no era capaz de atreverse a dar el paso de salir del armario) para complicar más la cosa. Pero tenía una gran voz y carisma a raudales, lo que le permitió derribar todos esos prejuicios y lograr un relativo éxito en España y Latinoamérica. Se cuenta que en un festival el público le empezó a gritar que enseñara las tetas, y su respuesta fue, señalando a Mariskal Romero «¿Por qué no le pedís a él que enseñe los huevos?«, puro macarreo vallecano de la época. Tras dos buenos discos de heavy metal decidió lanzarse en solitario dando un viraje hacia un rock más suave que no logró demasiado éxito. Intentó volver al heavy en su segundo disco, pero ya no era el mejor momento. A principios de los 90 decidió dejar la música por problemas económicos, dedicándose a la hostelería. Allá por 2005, cuando trabajaba en un posible regreso a los escenario, falleció a causa de un aneurisma pulmonar.Azuzena Dorado

Y desde luego que se queda una gran lista de nombres fuera de esta lista, como pasa siempre que se hacen listas. Pero al menos aprovechemos este recorrido como recuerdo de algunas figuras injustamente olvidadas en la historia del heavy metal, y como oportunidad para sumergirse en sus carreras.

Forbidden – Forbidden Evil

Tras muchas entradas consecutivas de informática vuelve la sección Joyas Musicales, que muchos esperáis con ansia.  Esta vez la entrada es un poco más cañera de lo habitual en la sección, con una banda de la oleada tardía del thrash de la Bay Area.

Los californianos Forbidden suelen ser recordados por ser la banda en la que empezó Rob Fynn de Machine Head (en este disco debut no toca, pero todavía hay tres temas que llevan su firma) y por ser también el «grupo madre» de Paul Bostaph, quien se encargaría posteriormente de los tambores en Slayer, Testament o Exodus. Y con Testament tiene mucho que ver el sonido de esta banda, que practica un thrash metal agresivo, no tan melódico como el de los primeros Metallica o Megadeth, sino más cercano a Testament e incluso a los primeros trabajos de Exodus. No les emparento con Slayer por la voz de Russ Anderson, más heavy y aguda, mucho más melódico que Araya. Forbidden Evil fue su primer disco, y seguramente el más conocido.

Forbidden Evil

No es que Forbidden tuvieran una carrera espectacular, pero este disco siempre me ha parecido uno de los trabajos más finos del thrash americano de los 80. Se abre de manera fantástica con el cañonazo Chalice of Blood, una bala entre las cejas que pone a prueba tus cervicales y que invita al moshpit. La sigue Off the Edge con una intro de bajo que nos lleva hacia una sucesión de riffs más densos y oscuros para acabar derivando en un tema más épico, muy Overkill. Through Eyes of Glass en cambio juega con un tono más speed metal, con unos riffs que bien podrían haber formado parte del Painkiller de los Judas. De nuevo la épica se mezcla con la suciedad en Forbidden Evil, otro tema cercano al sonido Overkill. En March Into Fire un agresivo ritmo de batería nos lleva a una becerrada poguera moshpit sin descanso que te hará vomitar los higadillos y desenroscar la cabeza moviéndote como una maníaco. Más en la onda de Testament o Anthrax llega Feel The Pain, que da paso a un As good as death muy en esa onda. Cierra el disco Follow me, tema que comienza con un punteo limpio para evolucionar en un largo tema de speed thrash épico donde los agudos de Russ casi parecen querer emular a King Diamond (que seguro que ejerció gran magisterio en los inicios del vocalista).

No es un disco especialmente variado ni muy bien producido, pero sí una buena demostración de thrash metal en su más pura esencia, ofreciendo tralla a mansalva, guitarras vomitando solos de miles de notas y riffs cortantes como cuchillas. Un must hear para todos los amantes del thrash metal de la vieja escuela.

Ark – Burn the Sun

Tras muchas entradas seguidas sobre informáticas, tocaba volver al rock and roll y al a sección Joyas Musicales, que empieza a estar un poco abandonada. Hoy toca hablar de un must hear de principios de los dosmiles: Burn The Sun, de los Ark (me pregunto si el parecido con el título de un disco de ELF será casual). Un trabajo publicado por InsideOut music allá por 2001 y que en su día me repasé a conciencia.

No eran unos neófitos estos Ark en este su segundo disco. Todos eran músicos con una trayectoria más o menos dilatada, con un núcleo duro formado por el guitarrista Tore Østby (ex Conception), el baterista John Macaluso (trotamundos que había tocado en Powermad, Riot, TNT y por aquel entonces lo hacía con Yngwie) y el vocalista Jørn Lande (hasta aquel entonces había militado en Vagabond y The Snakes, y en esa época se convirtió en uno de los vocalista de moda en el metal/hard rock europeo). Junto a ellos dos invitados de lujo para completar la formación: el virtuoso bajista Randy Coven (Steve Vai, Leslie West, Yngwie Malmsteen, Holy Mother y profesor en Berklee) y el teclista Mats Olausson (Talisman, Yngwie Malmsteen). Lo dicho antes, una formación de músicos ya experimentados.

Ark Burn the Sun

En aquella época el progresivo comenzaba a ser la tendencia del momento dentro del metal melódico, y bandas como Dream Theater y Symphony X se convertían en las más populares del estilo. Podría parecer que Ark eran una superbanda creada ad-hoc para subirse al carro de la moda y hacer caja… pero para nada. Su primer disco además de un sólido experimento era la continuación lógica de los Conception de Østby.

El sonido de Ark combina un montón de influencias: en la base rítmica verás que han escuchado mucho Rush, hay pasajes ambientales heredados de King Crimson o los Led Zeppelin más experimentales, vocalmente las influencias metaleras de Dio y Coverdale en Lande se mezclan con pasajes más propios de Bjørk o armonías al estilo de Queen. En general es como si Neil Peart y David Coverdale intentaran componer el No Quarter de Led Zeppelin juntos.

Ark Formación segundo disco
La formación de Ark, con Lande como «Plantman»

El disco se abre con el temazo Heal the Waters, contundencia metalera donde los arreglos virtuosos no se pelean con las buenas melodías. El disco es oscuro, pero no cae en la falta de matices que suele llevar asociada esta etiqueta. Por así decirlo, oscuro en este caso no es negro sino más bien una enorme escala de grises que recorren con suma precisión. Torn, en cambio, se muestra como una canción ambiental con un impresionante trabajo bajístico de Coven en primer plano, tono ambiental que también escucharás en Walking Hour. En Absolute Zero o Noose en cambio es Jørn quien destaca explorando todo tipo de tesituras con su  voz, pasando de sus adorados clásicos del hard rock/metal (Dio/Plant/Coverdale) a cosas que recuerdan a Bjørk. Feed The Fire y I Bleed se alejan del corte más experimental y complejo del disco y se acercan a un rock duro más standar mientras que la pausada Resurrection o el tema título Burn the Sun se internan sin rubor en el metal progresivo más standar.

Y para el final me dejo dos piezas que merecen mención propia. La primera es el tema que cierra el disco, Missing you, una emotiva balada para lucimiento de Jørn que va creciendo en intensidad. La segunda, Just a Little, es una magistral pieza que bien podría haber sido firmada por los Queen más inspirados: jugando con una mezcla de jazz y flamenco en su inicio va derivando hace un tema de rock suave con unos impresionantes arreglos en la base rítmica y con un duelo guitarra/teclado digno de la elegancia de unos Purple de los 70.

Resumen general: Si no lo has escuchado hazlo ya. Jørn Lande hizo el mejor trabajo vocal de su carrera (junto a su colaboración en el Nostradamus de Kotzev, del que también os hablaré algún día). No es el típico disco de prog-metal de la época, es una intemporal obra maestra que puede medirse a los grandes del progresivo de los 70 sin despeinarse. Una lástima que el proyecto no tuviera continuidad después de esto.

Glenn Hughes – Soul Mover

Hace sólo un par de días que presencié un directo inolvidable del veterano bajista/vocalista, al que los 60 años parecen no pesar nada. Ni siquiera los excesos que apunto estuvieron de costarle la vida y la voz en los años 80 han hecho mella a este inglés cuya carrera ha sido como una montaña rusa. Comenzó a finales de los 60, muy joven, con Trapeze; una banda original, con calidad pero a la que siempre le faltó un hit single que les metiera en las listas. Aterrizó en Deep Purple para substituir en el bajo a Roger Glover y grabar tres discos: Burn, Stormbringer y Come taste the band. En 1977, tras la disolución de los Purple, lanza su primer disco en solitario, Play me Out, más orientado hacia el sonido Motown. Los 80 se convierten en una década oscura en la que las drogas y el alcohol le llevan a ser incapaz de mantener una carrera sólida: Saca el excepcional Hughes/Thrall y el pasteloso Seventh Star con unos Black Sabbath donde sólo quedaba Iommi, además de muchas colaboraciones, pero apenas gira o compone. Y entonces llegan los 90, logra superar sus problemas de adicciones y comienza su prolífica carrera solista, publicando casi a disco por año, experimentando con el hard rock, el soul, el funk o el blues, recuperando su nombre en la escena rockera y demostrando que su voz está tan bien como en sus años mozos. Por el medio además forma superbandas como Black Country Communion, Hughes-Turner Project o sus trabajos junto a Iommi.

Soul Mover
Destacar un disco entre toda esta trayectoria es complicado, pero creo que si tuviera que destacar uno sin duda sería este Soul Mover. Cabe destacar que, como es habitual en los discos de Hughes en solitario, las guitarras corrían a cargo de JJ Marsh (aunque Dave Navarro, ex Jane’s Addiction y Red Hot Chili Peppers, colabora en un par de temas) y que fue el primer disco de Hughes en el que las baterías corrían enteramente a cargo de Chad Smith (otro Red Hot). El disco lo abre el tema-título y single Soul Mover, una pieza excelsa de  funk rock, seguramente el tema más pegadizo que haya compuesto Glenn en uno de sus discos en solitario, y con un enorme trabajo de guitarra de Navarro. En la misma onda siguen She Moves Ghostly (también con colaboración de Navarro) y un High Road de la que se dice que originalmente la compuso Hughes para Lenny Kravitz, aunque finalmente se convirtió en un tema suyo por sugestión de Chad Smith. Orion y Change Yourself son más flojillas pero Let it go y Dark Star te devuelven el subidón. Es una gozada disfrutar de Chad Smith tocando otra vez con ese groove funky que por desgracia los Red Hot Chili Peppers abandonaron hace años para abrazar el pasteleo más facilón y hortera. Land of the Living vuelve a suponer un pequeño bajón, pero Miss Little Insane es un temazo de hard rock que da paso a la balada Last Mistake y al cierre del disco con Don’t Le me Bleed, una canción AOR que podría haber sido un tema de Hughes Turner Project perfectamente.

El «tito» Glenn

Dependiendo de qué versión del album caiga en vuestras manos podréis econtrar una versión del Nights in White Satin de los Moody Blues (aparece en la edición japonesa) o el tema Isolation, una canción que se mueve entre el hard rock y el soul, en la onda de su pasado en Trapeze.

El disco es una gran muestra de los palos que Hughes puede tocar con éxito en su carrera, desde el rock más duro al soul, el funky  o el blues, con una gran banda de apoyo. Es complicado decir si se trata de su mejor disco en solitario (Feel, Addiction o Hughes/Thrall pegan muy fuerte), pero al menos sí del más completo, más variado y del mejor resumen de los gustos y la ecléctica carrera de un hombre cuyo nombre debería estar más reconocido en la historia del rock.

Neil Young – Americana

Aunque la percepción del público en general es la de situar a Neil Young un escalón por debajo de nombres como Knopfler, Clapton o Springsteen, tal vez porque en los medios de comunicación españoles no se da tanto bombo a sus giras, no se puede negar que el viejo Neil Tiene una de las carreras más sólidas del rock.

Americana es un disco extraño, que ha generado división entre la crítica: genial para unos y totalmente prescindible para otros. En este disco Young decide reunirse de nuevo con los Crazy Horse (9 años después del conceptual Greendale) para lanzarse a un trabajo de arqueólogo de la música tradicional estadounidense. Para este disco se han recuperado 10 temas compuestos entre mediados del XIX y principios del XX, canciones de dominio público, temas de acampada y patio de colegio o canciones de tasca de patroneo pasadas por su filto de rock sudoroso y eléctrico. Añade a modo de cierre una versión del himno británico, que deja descolocado al oyente. ¿Puya o broma?

Y es que reconvertir en clave de rock algunos de estos temas es una tarea mastodóntica, y hay que tener el buen hacer y la clase de Neil Young para lograr un disco que pueda tomarse en serio y no una fallida broma sónica.


Empezando por el principio, el disco lo abre Oh, Susannah reconvertido a una pieza de rock cargado de distorsión casi grunge. Le sigue el clásico de acampada de boy scouts Clementine, un tema que hasta yo canté de crío en clase de inglés. Ambas canciones fueron incluidas en una película muda de 40 minutos que Young realizó conjuntamente al album, recorriendo imágenes y cuadros sobre la historia americana de principios del siglo XX. En dicho mediometraje aparecen otros dos temas del disco: Jesus’ Chariot (She’ll be coming round the mountain), que todos los fans de Futurama recordaréis como la canción que canta Bender cuando le acercan un imán, y el himno británico God Save The Queen que cierra el disco. Como otros puntos álgidos del disco diría que el blues Gallows Pole, que ya electrificaron en su día Led Zeppelin, Travel On, High Flyin’ Bird (en los sesenta blueserizada por Jefferson Airplane) y el This land is your land de Woodie Guthrie. Por medio hay algún temilla que ha quedado más flojo como Get a Job, la excesivamente alargada Tom Dula o la insulsa Wayfaring Stranger. Pero en general el resultado es un gran disco de rock: eléctrico, sucio, pesado, sudoroso, reptante

El tono general del disco es más similar al de una Jam que a una grabación de estudio tradicional, suena como si el grupo lo hubiera grabado en directo, espontáneo y salvaje. Además, fue la semilla del siguiente disco con Crazy Horse, que se publicó sólo cuatro meses después. Y es que tras 34 discos no es fácil mantenerse tan fresco como Neil.

Topo – Topo

Hace un par de años tuve la suerte de trabajar como pipa en Compostela para esta mítica banda vallecana. Unos rockeros de impecable trayectoria, enorme elegancia escénica  y gente cojonuda.

Además de ser unos tipos majos y muy profesionales, Topo también han sido una de las bandas fundamentales para entender el rock español. Nacieron como escisión de Asfalto, tras la salida del primer disco de estos, cuando José Luis Jiménez y Lele Laina decidieron desarrollar por su cuenta su carrera, orientada a un sonido más duro que el de Asfalto. Estaba mediado 1978 y junto a la constitución comenzaba a gestarse el primer disco de Topo, en un país donde había muerto el dictador pero donde todavía vivía la dictadura.

Siete temas constituyeron este disco debut, editado por el sello Chapa y producido por Teddy Bautista, conocido por sus papeles bíblicos: Judas en Jesucristo Superstar y Satanás cuando presidía la SGAE. Comenzaba con Autorretrato, una canción sobre las sensaciones del músico en el escenario con un claro deje al hard rock británico de principios de la década. Pasan a la crítica al imperialismo estadounidense en Abélica, una canción donde el teclado toma el primer plano, con dejes progresivos. Y es que como a muchas otras bandas criadas durante la dictadura (mismamente Ñu) se les ve en sus primeros discos una mezcla de hippismo inocente, anti-imperialismo y ganas de decir a gritos lo que durante años tuvieron que susurrar para evitar a la brigada político-social. La Catedral trae aires al Bowie más espacial, un tema de space rock psicodélico que dejará paso al rock and roll más tradicional, de riff marcado, punteo cálido y arreglos de piano en Mis amigos Dónde Estarán (nada que ver con el tema de título similar de Extremoduro). De nuevo un cambio radical de estilo para Qué es la vida, una canción de corte minimalista y preciosista, con ese toque hippie-ecologista que citaba antes, con influencia de banda como America o Crosby, Stills, Nash and Young. Con El Periódico de nuevo vuelven los cortes sinfónicos-progresivos y la sensación de que la prensa (y España en general) ha cambiado demasiado desde aquellos tiempos pre-democráticos. Y finaliza el disco su tema más clásico: Vallecas 1996, una melodía purpleiana, una letra basada en 1984 de Orwell y una crítica al consumismo capitalista, al lavado de cerebro mediático junto a una defensa del ecologismo.

José Luis Jiménez, de Topo
José Luis Jiménez en la actualidad

Un disco que merece ser escuchado con unos buenos altavoces o auriculares, para apreciar en su totalidad la calidez del bajo de José Luis Jiménez, uno de los bajistas más elegantes y creativos del rock español. Un gran trabajo de rock de una banda fundamental para el rock español, un grupo que merece todo el respeto y la atención de los grandes, por su elegancia, su saber hacer y su status de pioneros.

Atomic Rooster – Death Walks Behind You

Por variar un poco, que iba mucha informática seguida, toca retomar la serie de joyas musicales. Y toca retomarla con otros olvidados de los años setenta: Atomic Rooster.

Este Death Walks Behind You era su segundo disco y salía pocos meses después del primero. La banda estaba formada originalmente por ex miembros del grupo de Arthur Brown, siendo el teclista Vincent Crane el centro de la banda y único miembro fijo a lo largo de los años.

Con una perturbadora portada que usaba un dibujo de William Blake  presentaron un disco muy de la época: blues rock psicodélico que apuntaba hacia el hard rock y el progresivo. El disco mantiene un tono oscuro y sobrenatural desde el inicio con Death Walks Behind You, tema que posteriormente sería versionado por Paradise Lost. La sigue VUG, un tema instrumental más cercano al progresivo. Tomorrow Night muestra un sonido más hippie pero sin alejarse de un blues rock standar que en algún momento podrías emparentar con Free y que, claramente, era el tema «single» del disco. Seven Streets nos devuelve a un tema más oscuro y pesado, sensación de oscuridad que se perpetúa con Sleeping for Years, cuyo inicio podría parecer algún experimento de alguna banda drone actual, para dar paso a un tema de blues rock con dejes de funk. I can’t take no more por su parte trae de regreso los arreglos progresivos de teclado sobre una base de hard rock bluesero. Dos instrumentales cierran el disco: primero la melódica Nobody Else y luego la experimental, paranoica y extaña Gershatzer.

Un gran disco de una banda que no conoció el éxito comercial, pero que se ha mantenido activa muchas décadas en el underground.

Charles Bradley – No time for Dreaming (2011)

Sacar tu disco debut a los 62 años… pues es algo que no suele verse en el mundillo musical. Bien es cierto que aunque No time For Dreaming es el primer LP de Charles Bradley este ya había publicado singles con anterioridad, y con regularidad, desde 2002, pero con todo no era un chaval cuando se lanzó a esto de la música. Nacido en Gainesville, Florida, criado en Brooklyn y curtido a lo largo de toda América, la cual recorrió alternando trabajos como cocinero, camarero, mozo de almacén e imitador de James Brown. Y es que Bradley comenzó en la música haciendo temas del padrino del soul.

No time for Dreaming
No son tiempos para los soñadores

No hay sitio para modernismos en la música de Bradley, una escucha a su sonido y pensarás que estás escuchando un disco de principios de los 60. Es clásico, es old school, es un tío que no oculta su pasión por James Brown, Wilson Pickett, Ike Turner o Marvin Gaye. Si ves cualquier vídeo suyo en directo alucinarás, el tío es un huracán al más puro estilo Brown, corre, salta, vibra… un showman pero a la vez un elegante vocalista de soul.

En cuanto a los temas, combina las clásicas canciones de desamor, que desgrana con una voz grave y masculina, como Heartaches and pain o I believe in your Love con temas más positivos como Loving you baby o In You (I Found a Love). Pero donde da verdaderamente la intensidad es en las canciones de temática más social, sobre los barrios marginales en los que se ha criado. Sobre la violencia de los ghettos, sobre el duro día a día del trabajador. Golden Rule, Why it’s so hard o The World (Is Going Up in Flames), canciones que hablan sobre nacer pobre y morir pobre, canciones que sólo el que se levanta antes de que salga el sol y camina entre la lluvia y el frío para encerrarse en el trabajo sabe transmitir. Ojito también a los temas instrumentales, sobre todo los dejes latinos de Since Our Last Goodbye, sorprendente temazo, aunque la breve Trouble in the Land tampoco está mal.

En fin, un curioso disco de soul añejo a cargo de un músico con una vida dura detrás que hace que los temas sean verdaderas canciones sentidas y no meros productos embalados para su venta en serie. Música hecha con sinceridad y con calidad, de lo mejor que salió en 2011. No es rock and roll, cierto, pero es un trabajo excelso que no debes perderte.

Danzig – Danzig

Corría el año 1987 cuando Glenn Danzig entraba en la nómina de Rick Rubin. Atrás quedaba el horror punk de Misfits y los trabajos más experimentales de Samhain. Rubin vió en el musculoso vocalista un potencial tremendo: poseía una presencia escénica indudable y una voz que parecía un cruce entre Elvis y Jim Morrison.

No pasaban entonces Black Sabbath por su mejor momento. La etapa Tony Martin, a pesar de ofrecer discos muy dignos, no acababa de reverdecer los laureles de los tiempos pretéritos en los que Ozzy o Dio se encargaban de las voces. La escena doom/sludge americana era extremadamente underground: Pentagram, Trouble, Saint Vitus, The Obsessed… apenas tenían presencia mediática. En Europa despegaba el speed metal germano mientras en EEUU todo era laca y luminosidad.

Danzig

Pero Rubin era un tío con cultura, un tío que sabía que las raíces del heavy metal estaban en Black Sabbath, estaban en gente como Blue Cheer, Pentagram o Grand Funk Railroad. Y sabía que los riffs marcados y pesados de ese protometal casarían perfectamente con la cavernosa voz del vocalista de New Jersey. Y tenía en el guitarrista John Christ y el bajista Eerie Von (que ya había militado en Samhain) a los perfectos obreros para construir esa música.

Con un cruce de crudo guitarreo blues con la influencia de los riffs de Tony Iommi nos llegó este primer disco de Danzig. Un disco que se abre con los hipnóticos armónicos de Twist of Cain, que conforman un riff sobrenatural, mágico, imponente. Un tema perfecto para abrir el disco, que sigue con los tintes épicos de Not of This World. She Rides por su parte es un tema lento, pesado, sudoroso, que se arrastra por tu piel. Soul on fire sigue con la línea pesada pero sugerente desgranada por la voz de Glenn. Am I Demon representa, en cambio, un disparo a nuestra cabeza, un cañonazo directo de puro rock and roll. Y entonces llega la joya de la corona, Mother, seguramente el tema más famoso que haya grabado Danzig. Tras el magistral single el disco decae un poco, aunque es complejo no decaer tras una joya de ese calibre: Possession probablemente es el tema más flojo del album, End of Time nos trae otro tema pesado y susurrante, The Hunter ahonda en las raíces más blueseras de la banda y cierra el disco una chirriante e hipnótica Evil Thing, un tema que nos devuelve a los mejores momentos del disco.

Glenn Danzig
Glenn Danzig, posando a lo Jim Morrison.

En los 90 reivindicar el legado de Black Sabbath se convirtió en lo más habitual entre las bandas metaleras de todo el planeta, sobre todo tras el paso del grunge, pero en aquel momento los riffs pesados y oscuros eran algo más propio del underground, y Danzing logró llevarlos a un mercado más mainstream de forma magistral, guiado por la sabia mente del productor Rick Rubin. Un disco básico en la historia del heavy metal, aunque a menudo muy olvidado, sobre todo en Europa.