Jaco Pastorius

Uno puede ser más o menos amante del jazz, del funk o de los virtuosos (yo, de hecho, no soy muy de vituosos salvo determinados casos muy concretos) pero nadie puede negarle al César lo que es del César. Jaco Pastorius es un icono por méritos propios, equivalente a lo que ha sido Paco de Lucía para el flamenco fusión o Al di Meola para la guitarra en el jazz fusión. Destacar en los 70, la década más creativa del siglo XX a nivel musical era complicado, y Jaco lo hizo sobradamente: en solitario, con Pat Metheny o con Weather Report, se rodeaba de virtuosos pero lograba ser el más llamativo.

Se cuenta que de joven el chico iba para batería, pero que una lesión le obligó a dejar de tocar. Bendita lesión, que le llevó a reciclarse y convertirse en un referente en el mundo bajístico. Su uso del «fretless» (bajo sin trastes), del que no fue pionero pero sí máximo exponente y mayor explotador de todas sus posiblidades, su exploración de los armónicos como recurso habitual (tanto naturales como falsos) y su velocidad tocando con dedos hicieron de él un músico único. Por otra parte sus problemas mentales y su alcoholismo ensombrecieron su carrera. Padecía de trastorno bipolar y esto le llevaba a pasar de considerarse a si mismo el mejor bajista de la historia a caer en profundas depresiones. En ocasiones iba a conciertos de otras bandas con la idea de «trollear» al grupo que tocaba. Esta actitud fue la que le llevó a, en un triste día de 1987, recibir una paliza que le mandaría al hospital con varias lesiones en el cráneo, que acabarían por provocar el derrame cerebral que finalmente se lo llevó.

Su disco Jaco, junto a Bruce Ditmas, Pat Metheny y Paul Blay, o sus álbumes en Weather Report son obras clave para el estudio del bajo en el jazz fusión.

Jaco, locura y genialidad, admirado y controvertido, y siempre inolvidable.

Remapear el teclado (Windows y Linux)

Mucha gente puede no verle la utilidad a remapear un teclado. Yo hace dos años no se la habría visto, pero cuando una camarera torpe vertió cocacola sobre mi portátil y me jodió las teclas de shift izquierda y control. El shift va dando un poco igual, me queda el derecho y la tecla de bloqueo  de mayúsculas, pero el control ya me jodía, porque el portátil sólo tiene una tecla de control. Y ahí me busqué la vida para aprender a remapear un teclado en Windows Vista. También se del caso de un listillo que pilló un portátil tirado de precio en ebay, y luego se encontró que era un portátil alemán y el teclado era QWERTZ en lugar de QWERTY.  Aquí os dejo cómo hacerlo tanto en linux como en Windows.

  • Windows: La web 140Geek recomienda el uso de SharpKeys. Yo lo que utilicé fue KeyTweak, y no creo que merezca mucha explicación el uso de dicho programa porque es bastante simple e intuitivo. Te muestra un mapa de tu teclado, picas sobre la tecla que quieres cambiar y en un combo eliges la función que quieres que tenga ahora. Pulsas aceptar para seguir y vía, tirado.
  • Linux: En Linux es un poco más complicado, pero tiene la ventaja de que no tienes que instalar nada dado que el propio sistema te permite mapear el teclado. Lo primero que necesitamos es conocer el código de la tecla, que podemos conseguir si en el terminal escribimos el comando xev el cual nos abrirá una ventanita para pruebas. Si pulsas una tecla mientras se está ejecutando xev te devolverá un texto de cinco líneas en principio bastante incomprensible. Tranqui, tu busca por medio y verás que en un sitio pone keycode seguido de un número. Memoriza bien ese número y ejecuta el comando xmodmap -e «keycode ElNúmeroEnCuestión = La tecla que quieres que sea». Por ejemplo, para convertir la tecla de Windows izquierda en el espacio sería xmodmap -e «keycode 134 = space «(ojo, en mi teclado la tecla de windows es la 134, en otro teclado puede ser otra).

Otras opciones… podéis tirar el portátil, pagar al servicio técnico, enchufarle un teclado por usb e inhabilitar el que está escarallado,etc. Eso ya depende de vosotros, pero el remapeo es una opción barata. Todo depende, claro, de qué tecla se haya estropeado. Supongo que en determinados casos el arreglo compensa.

Metalhead cinema

Algún día llevaré a cabo el Metal City Weekeend. Es un proyecto que hace tiempo me ronda la cabeza y, ahora que estaré en el paro otra vez (espero que por poco tiempo) en un par de días puede que lo intente. Claro que en Compostela, con el Conde Droga de alcalde, vete tú a pedir dinero y apoyo para algo que tenga que ver con cultura y que no lleve asociado Lacoste y gomina…

El caso es que me estoy yendo por las ramas, que no era de eso de lo que quería hablar, sino de cine metalero, o rockanrolero si se prefiere, aunque en este caso tiene un perfil más metálico. Mi afición por consumir cine rockanrolero, ya sean documentales o películas, me ha llevado a ver unas cuantas en los últimos años. Como suele ser habitual, las más famosas no suelen ser las mejores: Rock Star, Casi Famosos, Metal: A headbanger’s Journey… no las verás aquí (obviamente Isi/Disi mucho menos).

  1. This is Spinal Tap: Te va a tocar leer o afinar tu nivel en inglés (bueno, con un nivel medio te enteras, medio de verdad no de currículo), porque creo que no existe doblada. Casi mejor, porque se suelen cargar los mejores chistes con los doblajes. Aparecida en la primera mitad de los 80, y dirigida por Rob Reiner (cuando hacía películas buenas, no como ahora), la película, a modo de “mockumentary” (falso documental, como la técnica que usan para narrar los capítulos de Modern Family) nos cuenta la historia de Spinal Tap, una ficticia y paródica banda formada por tres descerebrados que tuvieron su momento de éxito pero que empiezan a notar como su popularidad cae (antes de la película los mismos actores ya hacían de Spinal Tap en la televisión británica). La clave del fracaso no sólo está en la poca cabeza de los miembros, sino también en la mala suerte que les acompaña: baterías muertos de forma absurda constantemente, elementos escénicos accidentados, una novia mezcla de Sharon Osbourne con Yoko Ono, Paul Shortino encarnando al exitoso Duke Fame… y un manager de la vieja escuela que utiliza un palo de cricket para poner orden. Pégale un ojo y no me digas que no te partiste el culo con la escena del bajista en el aeropuerto.
  2. Lemmy, The Movie: Todo amante del rock and roll ha visto o leído historias de Lemmy. Muy punky para ser heavy, muy rockabilly para ser punky, muy heavy para estar bien visto por la crítica… pero ahí le tienes, puede que no sea el músico que más discos ha vendido, pero sí es uno de los más respetados de la historia. Pero ¿cuánto es cierto y cuánto es falso? Este documental nos acerca más a la figura del que probablemente sea el rockero más carismático y macarra que conserva la vida: alcohólico, ludópata (se pasa el día enganchado a videojuegos y tragaperras), coleccionista de artículos nazis (su casa parece un museo del Reich), padre orgulloso, promiscuo, defensor del speed frente a cualquier otra droga dura. Un tío que para tomarse las pastillas para la diabetes en lugar de agua utiliza Jack Daniels con cola. Dicen que una universidad quería hacer un estudio sobre Ozzy Osbourne para comprobar cómo había sobrevivido hasta ahora con tanto exceso… a la mierda Ozzy, deberían hacer el estudio sobre Lemmy, si hasta el propio Ozzy afirma que no entiende como el viejo “Lemm” ha aguantado tantos años sin reventar.
  3. The story of Anvil: Seguimos con documentales, y ese se adentra en la parte más dura del underground. Anvil, treinta años sobre los escenarios, fueron una banda influyente a principios de los 80 pero… se acabó. Empezaban a despegar y les cortaron las alas, tal vez la voz de Lips no fuera la adecuada para el éxito comercial, tal vez no tuvieron la mejor producción, ni el mejor manager, o les faltó cabeza, o fue la suerte lo que les traicionó. Puedes ver el documental y sacar tus propias conclusiones. El momento en el que “pierden el tren” (literalmente) en Murcia es una gran metáfora de su carrera. Muy buen documental sobre una banda que se ha ganado el status de leyenda del underground, con momentos que casi rozan el esperpento a lo Spinal Tap, pero con el agravante dramático de que en este caso es real.
  4. Still Crazy (Siempre locos): Amable comedia británica con una genial banda sonora sobre una banda de rock duro setentero que, tras más de dos décadas de retiro, decide volver a la actividad a mediados de los 90. “Si es cierto que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, entonces los baterías son de Plutón. A los demás les perseguía el pasado, a Wino le preocupaba que pudiera pillarle”. Una historia con un batería cincuentón que se comporta como un adolescente, un vocalista con delirios de grandeza y la cabeza ida por años de exceso (¿Ozzy Osbourne?), un teclista al que no le ha ido bien en sus negocios, un bajista reconvertido a techador, un guitarrista en el psiquiátrico (¿Peter Green?), un tour manager cabrón y una manager que no sabe si está más enamorada de su música o del recuerdo de su guitarrista. Una película sentimental, con momentos absurdos y final feliz que merece la pena disfrutar.
  5. The Decline  of  Western Civilization Vol II – The metal years: El verdadero documental referencial del heavy metal debería ser este. La única copia que conseguí fue una en vhs, grabada de una cadena local, doblada al sueco (¿por qué?) con subtítulos en inglés. Por lo que he oído, es posible conseguirla en versión original con los subtítulos en castellano porque algún colega mío la tiene. Pertenece a una serie de documentales, ya que hay otro sobre el punk y otro sobre el hardcore (al menos que yo sepa) y creo que fue reeditado no hace mucho. Momentos enormes como Chris Holmes borracho en su piscina tirándole una botella de vodka a su madre, Paul Stanley recibiendo a los entrevistadores en una cama rodeado de groupies, Ozzy cocinando sin ver ni qué coño está haciendo, Steven Tyler hablando de los millones que gastó en drogas en los 70 … basura de Sunset Boulevard en su más pura esencia, Los Ángeles en su momento creativo metalero (y excesivo) álgido.

 

  • Mención especial: El corto Heavy Metal Parking Lot, que no lo he citado como película por aquello de que es un corto. Cuando a mediados de los 80 la prensa americana se dedicaba a vender el mundo del heavy metal como un cocktail de drogas, violencia y delincuencia del que hay que mantener alejados a los jóvenes (luego se pondría de moda el rap y ya dejarían el tema para dedicarse a machacar a ese mundillo), dos jóvenes estudiantes de cine, que curiosamente no tenían ni idea sobre el mundillo metalero, se fueron a grabar los alrededores de un estadio en Seattle donde esa noche tocaban Judas Priest. Dado que su conocimiento del heavy metal venía de lo vendido por los medios de comunicación esperaban encontrarse atracos, intentos de violación, heroína… pero a lo que se encontraron fue a un montón de jóvenes compartiendo cervezas, echándose unas risas, escuchando música en sus coches… no es que precisamente fueran lo que la sociedad estadounidense llamaría “jóvenes ejemplares”, pero todo estaba muy alejado de la visión sórdida y manipulada de las medias. Bueno, cualquiera que haya estado “parkineando” antes de un concierto sabe cómo es esto (de hecho no puedo negar que para mi esas birras antes del bolo son una de mis partes favoritas del ritual de un buen bolo). Dave Grolh decía que acostumbraban a ver ese vídeo antes de cada concierto de Nirvana, y que creía haberse visto a si mismo en una toma. Un curioso documento que vale la pena ojear.

 

Instalar SCUMMVM en Linux (porque yo lo valgo)

Voy a hacerle la competencia a Aerilon (la verdad es que no he comprobado si ya había una entrada sobre esto en su blog) y voy a dar una pequeña y rápida lección de cómo instalar ScummVM en Linux, que os permitirá utilizar en vuestro sistema libre los juegos de LucasArts creados para el motor Scumm (Maniac Mansion, El Día del tentáculo, la saga Monkey Island…).

Lo primero es crear un directorio para guardar los juegos y otro para las partidas salvadas.

mkdir /home/$TuUsuario/scummvm

mkdir /home/$TuUsuario/scummvm/juegos/

mkdir /home/$TuUsuario/scummvm/savedGames

Lo siguiente, claro, es descargar el scumm (bueno, podrías haber hecho esto antes que lo anterior.

sudo apt-get install scummvm

Ya está todo lo difícil (eso era lo difícil, sí, así que imaginaos la parte fácil… bueno, no la imaginéis porque viene a continuación). Ahora sólo nos queda ejecutar el Scumm y configurarlo.

Bueno, tras ejecutar el programa os llevará a una consola para seleccionar juego e iniciar. Sólo tenéis que pulsar Add Game y buscar el directorio donde está el .exe del juego (el que deberías haber creado en el paso uno). Una vez seleccionado el juego pulsamos «Choose».

Ahora nos saldrá una pantalla con varias pestañas para configurar el juego. En la primera (GAME) podemos configurar lo más básico, como con qué nombre aparecerá en el menú, en qué plataforma se ejecuta (normalmente suele ser DOS) o el idioma.  En la pestaña PATHS podéis elegir la ruta para las partidas guardadas (directorio que también hemos creado en el paso uno). El resto son la configuración gráfica y de sonido. A mi siempre me ha funcionado bien a la primera, así que primero probad, y si va bien pues sin problema. Si tenéis algún conflicto de sonido o gráficos ya tenéis que trastear por ahí, pero si habéis configurado alguna vez las opciones de sonido y gráficas de un viejo juego de MS-DOS no deberíais tener ningún problema.

Y así ya está instalado ScummVM en vuestro sistema. Si tenéis los juegos originales podéis desempolvar el viejo cd y jugar, por cierto. Y si no, a buscarse la vida toca.

Phil Lynott

A pesar de haber nacido en Inglaterra (concretamente en West Bromwich), este hijo de guyanés e irlandesa siempre será recordado por ser el músico que fundó la banda de rock más grande de Irlanda (me duele la espalda, debe ser Bono haciéndome vudú… la verdad duele).

A mediados de los setenta unos ya exitosos Queen decidieron llevarse a unos emergentes Thin Lizzy como teloneros. Al tercer concierto de la gira Freddie Mercury había exigido cambiar las condiciones del contrato:  Thin Lizzy sólo podrían tocar 45 minutos y no podrían hacer uso de todo su backline ni de todo el equipo de luces. El motivo era simple: en los dos primeros conciertos los irlandeses les habían pateado el culo, se habían comido con patatitas a unos Queen que empezaban ya a estar más domesticados por la industria discográfica (cosa que se haría patente en los ochenta, cuando dejaron de lado el rock de sus primeros años para grabar «Radio Gaga», «I want to Break Free», «Under Pressure» y demás hits facilones e infumables). Brian May dijo en aquella época que «Robbo» Robertson y Phil Lynott eran los dos tipos más excesivos que había conocido (y hay que recordar que Queen pretendieron hacer la mayor orgía de la historia en los 70). Philo era tan genial como autodestructivo, y sus constantes abusos del alcohol y la heroína acabaron por pasarle pronta factura.

El día de navidad de 1985 fue hospitalizado con una sobredosis y permanecería ingresado hasta que el 4 de enero de 1986, con diversos problemas cardíacos y aquejado de neumonía, se le paró el corazón.

Su voz peculiar y su genial creatividad, como compositor y letrista, hicieron de él una leyenda, inmortalizado con una estatua de bronce en medio de Dublín, la ciudad donde se crió junto a su abuela y donde dio sus primeros pasos en la música. Para el recuerdo nos quedan sobre todo su producción con Thin Lizzy, sus colaboraciones con Gary Moore y un par de discos en solitario que, la verdad, no son lo mejor de su factura.

Implementar Trim, LeftTrim y RightTrim en Javascript

Todo informático ha tenido que pelearse alguna vez con los espacios en blanco que a algunos usuarios les da por meter antes o después de una cadena de texto. Prácticamente todos los SGBD y varios lenguajes implementan la función trim, que simplemente elimina dichos espacios (trim a ambos lados, leftTrim a la izquierda y rightTrim a la derecha). Por desgracia Javascript no incorpora este método, pero don’t worry, que aquí estoy yo para echaros una mano. Porque haciendo uso de una expresión regular esto se soluciona con dos líneas de código por cada función.

//Función trim

function trim(strAModificar)
{
return strAModificar.replace(/^\s+|\s+$/g,"");
}

//Función rightTrim

function righTrim(strAModificar)
{
return strAModificar.replace(/\s+$/,"");
}

//Función leftTrim

function leftTrim(strAModificar)
{
return strAModificar.replace(/^\s+/,"");
}

En las versiones más antiguas de Javascript, que no soportaban expresiones regulares, la cosa era un pelín más coñazo (tenías que hacer un bucle for que fuera haciendo substrings eliminando la última letra o la primera letra si era un espacio en blanco), pero a partir de la versión 1.2 ya véis que no tiene problema alguno.

Marilyn Manson = Enrique Bunbury ¿?

Ayer hablaba con un amigo mío sobre Marilyn Manson, su trayectoria, sus salidas de tono y lo que reprensentó como personaje en el rock de finales de los 90. Cuando volvía para casa seguí dándole vueltas al asunto por el camino y llegué a una conclusión: Manson es muy similar a Bunbury.

Ok, como afirmación aislada y sin explicar no parece tener mucho sentido. Físicamente no se parecen en nada, musicalmente tampoco tienen mucho en común y desde luego no tienen una trayectoria para nada similar, parecería que lo único en común es que sean dos músicos de rock and roll mainstream, controvertidos y polémicos, y que conocieron sus mayores cotas de popularidad a mediados de los 90. Sin embargo yo veo un punto de conexión común muy fuerte entre ambos personajes, desde un punto de vista conceptual.

Es todo cuestión de pararse a pensarlo un segundo. Ambos músicos se han hecho famosos por interpretar a sus personajes (bueno, en el caso de Bunbury a veces no está claro si es un personaje o es que el pobre es directamente gilipollas, pero confío en que sea lo primero) hasta las últimas consecuencias (en el caso de Manson más sonadas, que a fin de cuentas él no viene de un país donde la música latina y el pop de herencia ochentera lo inunda todo).

 Ambos, yo creo, son estudiosos de las biografías más célebres del rock, y han aprovechado este estudio para construir a su alrededor un aura de glamour decadente, de excesos de cabaret y de celebrada autodestrucción. Cada uno, a su manera, adapta en sus camaleónicas transformaciones las poses y actitudes de grandes estrellas de antaño. Analizando la puesta en escena de Manson o su estética, por ejemplo, no es difícil ver que todo ese personaje se construye mezclando a Ziggy Stardust (el personaje «espacial» de Bowie en los 70) con el Alice Cooper más tenebroso de los 70, el circo de los horrores de Arthur Brown, la provocación sexual de GG Allin, el descerebre del Mike Patton más desquiciado, el criptofascismo de su mentor Trent Reznor y la estética de Adam Ant, un cruce de glam rock con tintes oscurillos. El personaje de Bunbury, de gustos más rockeros estandar, bebe también de Bowie, pero mezclado sobre todo con su amado Jim Morrison, el Mick Jagger más andrógino y el Lou Reed más distante y altivo, jugando a pretender ser el rey lagarto amorrado a su botella. Han hecho todo lo posible por convertirse en los que fueron sus ídolos de juventud, seguramente no llegando a igualar sus mayores excesos (porque si no, imagino que ya estarían muertos de sobredosis o intoxicación etílica).

Manson y Bunbury, ¿Maestros del marketing?¿Estrellas prefabricadas para una época de consumo rápido? ¿O simplemente dos niños que querían ser como su ídolo y que acabaron cumpliendo su sueño? Consideraciones musicales aparte, no se puede negar que comercialmente les ha funcionado bien.

Geezer Butler

Nacido en la ciudad del heavy metal, Birmingham, a finales de los años 40, Geezer no tuvo una infancia fácil. De una familia trabajadora, se sentía destinado a acabar trabajando en las fábricas siderúrgicas de su ciudad, hasta que Ozzy Osbourne se cruzó en su camino y formaron la banda Rare Breed. Luego montarían Polka Tulk, y finalmente unirían fuerzas con Bill Ward y Tony Iommi para formar Earth, que posteriormente saltarían a la fama tras cambiarse de nombre a Black Sabbath.

Aunque comenzó su carrera musical como guitarrista, Butler se reconvirtió a bajista al compartir banda con Iommi, desarrollando un estilo único, denso, hipnótico y muy melódico. Fue uno de los pioneros en el uso del wah wah con el bajo, y también uno de los primeros bajistas en tocar con una afinación extremadamente grave (C#), aunque eso venía más de la «mano» (literalmente) de Iommi. Destaca también como un gran compositor y letrista, siendo el autor de la mayoría de letras del MKI de Black Sabbath.

Aparte de haber pasado la mayor parte de su carrera con Black Sabbath (contando como Black Sabbath también las giras y discos de Heaven and Hell), ha grabado tres discos en solitario y dos con Ozzy Osbourne (el directo Just Say Ozzy y el Ozzmosis). Sus trabajos en solitario, la verdad, no aportan gran cosa. Si bien haber sido el bajista de Black Sabbath durante tantos años deja el listón excesivamente alto para cualquiera.

Otros datos curiosos sobre Butler es el hecho de que sea vegano y haya cedido su imagen a varias campañas pro defensa de los animales, que viva rodeado de gatos en su mansión de Los Ángeles o que sea un gran hincha declarado del Aston Villa.

Una de mis asignaturas pendientes en el rock and roll es no haberle visto todavía en directo, pero espero que la reunión de los Sabbath anunciada para 2012 acabe con esta situación.

Bob Daisley

Bajista y productor australiano de dilatada carrera en el campo del hard rock y el heavy metal más clásico. Bob Daisley comenzó a sacar la cabeza en el mundillo rockero de la mano de Richie Blackmore en el genial e inolvidable Long Live Rock and Roll de los Rainbow. No era su primer trabajo, pero sí el primero que tenía éxito, llegando al número 7 de las listas británicas y al 89 de las americanas.

Daisley se convirtió entonces en un músico muy reclamado para grabaciones de estudio, no sólo por su estilo como bajista sino por su gran capacidad como compositor. Ozzy Osbourne le reclutó para sus seis primeros discos de estudio por esto mismo, si bien luego Daisley no participó en ninguna de las giras. Pasó por Uriah Heep en Abominog y Head First, grabó el Eternal Idol de Black Sabbath (y dicen las malas lenguas que el Heaven And Hell, pero siempre quedará como una de las grandes especulaciones de la historia del rock), y trabajó durante toda la segunda mitad de los 80 con Gary Moore, entre Victims of the Future y After Hours. Además de trabajos menos conocidos con Mother’s Army, Takara o hasta con Yngwie Malsmteen (aunque con el sueco ha sido al revés que en la mayoría de su carrera, ha estado tocando más en directo que en estudio). En los últimos años volvió a grabar con Gary Moore (en Power of the Blues) y ha trabajado con John Lord y su proyecto bluesero. Según parece, a finales de año o principios de 2012 saldrá su biografía.

De la forma de tocar de Daisley se puede decir que es muy similar a la de Neil Murray. Es de esa escuela de bajistas de hard rock setenteros de gusto bluesy, de esos que saben estar en un segundo plano pero metiendo arreglos que llenan la canción de matices, color y profundidad. Suele combinar dedos y púa, dependiendo del tema. Su trabajo en Long Live Rock and Roll o en Blizzard of Ozz es una buena muestra de este estilo tan clasicote.

Implementar la función Split en Transact-SQL

Prácticamente todos los lenguajes de programación que tienen un tipo de datos string tienen una función split. Dicha función recibe como parámetro una cadena o un caracter con el separador que queremos usar y corta la cadena sobre la que lo aplicamos por ese caracter, devolviendo generalmente un array de cadenas. Es decir, si tenemos una cadena «hola, soy, Manolito» y aplicamos un split que recibe como parámetro la coma («,») obtendríamos un array que tendría en su posición cero «hola», en su posición uno «soy» y en su posición dos «Manolito».

El caso es que en T-SQL no existe esta función, una soberana putada porque muchas veces nos va a hacer falta. Imaginad que desde un programa le tenéis que pasar un array de enteros para una comprobación ¿cómo lo hacéis? Pasáis el array a una cadena y lo metéis como parámetro, ok. Pero en ese caso lo que tenéis como parámetro no es una array de enteros, sino una cadena con enteros, y para determinadas comparaciones puede fallar. Pero tranquilos, implementar la función split no es difícil.

CREATE FUNCTION Split(@Cadena varchar(150), @Limite char(1))
RETURNS @Resultado table (word varchar(50))
AS
BEGIN
  DECLARE @Indice INT
  DECLARE @AUXILIAR varchar(200)
  SELECT @Indice = 1

  WHILE @Indice !=0
  BEGIN
    SELECT @Indice = CHARINDEX(@Limite,@Cadena)
      IF @Indice != 0
        SELECT @AUXILIAR = LEFT(@Cadena,@Indice - 1)
      ELSE
        SELECT @AUXILIAR = @Cadena

      insert into @Resultado(word) values(@AUXILIAR)

      SELECT @Cadena = RIGHT(@Cadena,LEN(@Cadena) - @Indice)
      IF LEN(@Cadena) = 0 BREAK
  END

RETURN
END

Si copiáis y pegáis debería funcionar a la perfección (sólo la he testeado en SQL-Server pero debería tirar en MySQL, PostgreSQL y, en general, en todos los SGBD que tiren de T-SQL). Edito para comentar que obviamente esto devuelve una tabla, no un array ni un string.