Rudy Sarzo

Aunque dejé la sección Grandes Bajistas abandonada una temporada, eso no significa que no fuera a acabar con la lista. Notiene perdón de dios el tiempo que me he tirado, pero aquí va uno de los pocos que faltaban para terminar.

El joven Sarzo nació en Cuba, allá por 1950, y su primer trabajo destacable fue el Quiet Riot II de Quiet Riot. Alternó su estancia en la banda angelina con el puesto de bajista de Ozzy para el directo (recordemos que los discos los grababa Bob Daisley mientras otros hacían los directos) con quien grabó tres álbumes en vivo: Speak of the Devil, Tribute y el no hace mucho rescatado Live in Tokyo.  El éxito de Quiet Riot le hizo dejar de desemplearse, para acabar tiñéndose el pelo y metiéndose en la gira de 1987 de Whitesnake, sustituyendo a Neil Murray, y grabar el Slip of the Tongue junto a los de Coverdale, tras el previo paso por la superbanda MARS allá por el ’86. Tras eso poca chicha, reuniones de Quiet Riot, fracaso comercial con su banda Manic Eden y supervivencia como mercenario en las filas de Blue Oyster Cult, Dio o Yngwie Malmsteen. En los últimos años ha grabado con Ripper Owens y participado en la freak-metalada Animetal USA (más cornadas da el hambre)

Rudy Sarzo

Fue precisamente con Dio con quien pude verle en directo allá por 2008. ES un músico que principalmente destaca por su veloz ténica de dedos, de formación rockera clásica con dejes blueseros y muy dado a los arreglos setenteros. No destaca por abusar de trucos ni de armónicos, siendo un bajista de corte más tradicional.

Es duro tocar en Whitesnake, te dejas un dineral en tinte.

Influyente y destacado en la escena de los 80, a día de hoy parece haber quedado como un mercenario más sólo reconocido por los fans nostálgicos del hard rock.  Una lástima que no se recuerde más a este músico, que por otra parte en los últimos años ha moderado su actividad en directo para centrarse en su otra carrera: animador de imágenes digitales, siendo co-productor ejecutivo en Ocean Visual FX.

Año 3 después de Ronnie James

Contando la fecha de su muerte como el año 1 después de Ronnie James Dio, hoy comienza el año 3. Hace ya dos años que nos dejó el más grande los vocalistas de heavy metal y hard rock de la historia, el único e irrepetible Ronnie James Dio. ¿Dónde estabas cuando te enteraste de la muerte de Dio? Yo cenando en el Baseado Nunha Historia Real. Conecté el ordenador a la wifi del local y allí leí la noticia publicada por su esposa.

Para el recuerdo siempre nos quedarán los discos de Rainbow, Black Sabbath, Elf, sus trabajos en solitario o colaboraciones varias como su aparición en la opera rock de Butterfly Ball o si aparición en la película Tenacious D and the Pick of the destiny

Trueba dijo que él sólo creía en Billy Wilder. El rock and roll tiende más al politeismo, pero en un panteón estilo grecolatino, Dio sería como Zeus o Apolo, una de las deidades principales. ¿Cómo non sentirse identificado con letras como

When there’s lightning – it always bring me down
Cause it’s free and I see that it’s me
Who’s lost and never found
I cry for magic – I feel it dancing in the light
But it was cold – I lost my hold
To the shadows of the night

There’s no sign of the morning coming
You’ve been left on your own
Like a Rainbow in the Dark

Do your demons – do they ever let you go
When you’ve tried – do they hide -deep inside
Is it someone that you know
You’re a picture – just an image caught in time
We’re a lie – you and I
We’re words without a rhyme

There’s no sign of the morning coming
You’ve been left on your own
Like a Rainbow in the Dark

When there’s lightning – it always brings me down
Cause it’s free and I see that it’s me Who’s lost and never found
Feel the magic -feel it dancing in the air
But it’s fear – and you’ll hear It calling you beware

There’s no sign of the morning coming
There’s no sight of the day
You’ve been left on your own
Like a Rainbow in the Dark

Su legado nunca será olvidado. Como siempre decíamos «Qué grande es Dio»

Nashville Pussy – Let them eat pussy

No me preguntes si el título es un referencia a Let them Eat Metal de The Rods o fue mera casualidad, para el caso es lo mismo. La portada explica muy bien el título del álbum.

Lo que sí es una clara referencia es el nombre de la banda. «This is a love song for the Nashville pussy», decía Ted Nugent en Double Live Gonzo. Aparecían a mediados de los 90 en Atlanta, tras la resaca de los Juegos Olímpicos. Eran los 90, una década que empezaba mal: en América los lloricas del grunge y las hordas de críos con pantalones piratas y bambas del rollito «me gusta Glenn Benton porque destripa perros», en Europa la gente del powermetal con su rollo D&D mal entendido, y las drag queens del infierno… Era el momento de que volviera el rock and roll de verdad, con pelotas, entre tanto cliché.

Blaine Cartwright, lider de la banda agropunk Ten pound Hammer, decició montar junto a su pareja, la guitarrista Ruyter Suys, una banda que recuperase la diversión, la insurrección y la mala hostia del buen rock and roll. Cerraron la formación original la bajista Corey Parks (hermana del mítico pivot de la NBA Cherokee Parks) y el batería Jeremy Thompson. Mezclando AC/DC, Motorhead, Rose Tattoo, Hanoi Rocks y los primeros Dictators buscaban volver al rock and roll divertido y macarra de los años 70.

El disco en si no tiene mucho que analizar, sigue la línea de rock and roll macarra y desenfrenado en la mayor parte de los temas, donde la voz rasgada de Blaine va desgranando canciones sobre cine porno, drogas, alcohol, tiroteos, peleas de bar… macarreo en general. Fried chicken and coffee fue el tema con más tirón comercial, logrando incluso una nominación a los Grammy de ese año. Otros temas como Johnny Hotrod, Go motherfucker go, All fucked up o Snake Eyes marcan las «highlights» de este disco, tan solo 27 minutos de rock and roll repartidos en 12 canciones. En Europa apareció conjuntamente al EP Eat More Pussy, que incluía bonus tracks varias, como versiones de Milkcow Blues o del Nice Boys de los Rose Tattoo, bastante más cañera que la publicada en los 80 por Guns ‘n Roses

Con este disco de 1998 los Nashville Pussy lograron ganarse un puesto entre las bandas grandes del rock and roll más macarra y sucio.

Bullet – Heading for the Top

Les descubrí por casualidad, allá por el otoño de 2008, viéndoles como teloneros de Backyard Babies en Vigo. En aquella gira presentaban su segundo disco, Bite The Bullet. Guitarras Gibson enchufadas a amplis Marshall, un Fender precisión marcando obsesivamente el ritmo, cuero, vaqueros… molaban. Me pillé el disco porque me dijo el del merchandising (en una de esas conversaciones tan complejas que podemos tener un gallego que no habla sueco con un sueco que no habla español ni gallego, ambos guachiguacheando en inglés) que era el último. Tras pegarle muchas vueltas al disco decidí hacerme con el primero, este Heading for the Top, de 2006.

Si te gustan los AC/DC más heavys de Bryan Johnson, si te gustaban los temas más rockeros de Accept (Midnight Mover, Burning, Living For Tonite…), si los Krokus te deleitan, si los Geordie te flipan, si disfrutabas de los TTQuick y, como no, si gozas con los Barón Rojo sin duda Bullet es tu banda: distorsiones cálidas, ritmos rockeros, voces chillonas y desgarradas, macarreo desde la fría Suecia demostrando que además de pajilleros de conservatorio también hay rockeros con pelotas, amantes del bourbon, las motos y la diversión promíscua.

El disco se abre macarreando con Midnight Riders (Riding free), canción de motero en ruta, para torpedear tu cabeza luego con la rockanrolera Turn it up Load. El tema título Heading for the Top suena como arrancado del mismísimo Back in Black de AC/DC y da paso al corto rock and roll básico y clásico de Rambling Man (nada que ver con los Allman Brothers). Hard Luck Lady es seguida por una de las piezas más heavys del disco: Speeding in the Night, tras la que vendrá One Deal With de Devil, de profunda inspiración Accept. Rock Steady devuelve la vena más AC/DC mientras que Leather Love se torna un pelín más heavy, recordándome a nuestros Barón Rojo. Termina con el rock and roll desenfrenado de Rise Hell y el tema más largo del disco, Bang your Head, el tema más metalero, que podría haber sido firmado por el triplete Wolf Hoffman/Peter Baltes/ Udo Dirkschneider en los 80, con un bajo cabalgante dirigiendo una pieza de heavy rock sucio y poderoso.

Bullet no han inventado nada, sus influencias son claras y marcadas. Hacen heavy metal de la vieja escuela, heavy rockero, macarrean y saben marcarse un buen directo. No van con pretensiones de ir a cambiar la historia de la música, simplemente hacen lo que les gusta, lo que han mamado (no olvidemos que algunos de sus músicos previamente han militado en bandas de death metal y grindcore) y lo hacen jodidamente bien.

Candlemass – Nightfall

Vamos a popular un poco la sección de «Joyas musicales», que de momento sólo cuenta con los Ghost. Y toca seguir con oscuridad, con una de las joyas del doom metal editada en los 80.

¿Doom metal cristiano? Suena raro como concepto, pero la temática letrística de este album apunta hacia ahí. Eso sí, esto tampoco es Stryper, Candlemass no están evangelizando a nadie, y mezclan esos conceptos cristianos con misticismo, magia negra y agonía, en un doom metal de proporciones épicas.

Y épico es ya el comienzo del disco. Tras la intro Gothic Stone la poderosa The Well of Souls se mete en tu cabeza, con Messiah Marcolin tremendamente dramático y poderoso, agonía épica para un tema pesado a la par que majestuoso. Luego la instrumental Codex Gigas nos lleva a la melódica a la par que oscura y agónica At the Gallows End y, tras esta, la joya de este discazo que es esa tremena pieza llamada Samarithan, un tema sobre amar al prójimo y recibir recompensas místicas rodeado de acordes hijos de Black Sabbath. Una versión de la marcha fúnebre da paso a otro de los clásicos de la banda, Dark are the Veils of Death, con un ritmo mucho más dinámico y menos pesado que las predecesoras. Mourners Lament nos devuelve a los tempos y cadencias sabbathicas, un tema con mucha tensión armónica en sus guitarras que será seguido por el riff hipnótico de Bewitched, para acabar claurusando el disco la instrumental y atmosférica Black Candles.

Algunos critican que de los 10 temas del disco cuatro sean cortas composiciones instrumentales a modo de intro/outro/interludio, pero para nada es un trabajo que se haga corto, dada la duración bastante larga de casi todos los temas no instrumentales (ninguno baja de cinco minutos y medio). Se puede decir que Candlemass combinan en esta época las dos vertientes de los años dorados de Black Sabbath: la agónica oscuridad de la etapa Ozzy con la poderosa épica más melódica de la etapa Dio. Era el debut de Messiah Marcolin con la banda y se mostró no sólo como un cantante poderoso y con presencia, sino también como un carismático frontman.

Tras este disco, el segundo de los suecos tras su debut Epicus Doomicus Metallicus, Candlemass se ganaron su lugar de oro en la historia del metal más oscuro, definiendo la etiqueta Epic-Doom junto con el sonido de los primeros trabajos de My Dying Bride. Dejo un par de enlaces para que disfrute de sus temas aquí y aquí. En fin, disfruta doomizándote.

Phil Lynott

A pesar de haber nacido en Inglaterra (concretamente en West Bromwich), este hijo de guyanés e irlandesa siempre será recordado por ser el músico que fundó la banda de rock más grande de Irlanda (me duele la espalda, debe ser Bono haciéndome vudú… la verdad duele).

A mediados de los setenta unos ya exitosos Queen decidieron llevarse a unos emergentes Thin Lizzy como teloneros. Al tercer concierto de la gira Freddie Mercury había exigido cambiar las condiciones del contrato:  Thin Lizzy sólo podrían tocar 45 minutos y no podrían hacer uso de todo su backline ni de todo el equipo de luces. El motivo era simple: en los dos primeros conciertos los irlandeses les habían pateado el culo, se habían comido con patatitas a unos Queen que empezaban ya a estar más domesticados por la industria discográfica (cosa que se haría patente en los ochenta, cuando dejaron de lado el rock de sus primeros años para grabar «Radio Gaga», «I want to Break Free», «Under Pressure» y demás hits facilones e infumables). Brian May dijo en aquella época que «Robbo» Robertson y Phil Lynott eran los dos tipos más excesivos que había conocido (y hay que recordar que Queen pretendieron hacer la mayor orgía de la historia en los 70). Philo era tan genial como autodestructivo, y sus constantes abusos del alcohol y la heroína acabaron por pasarle pronta factura.

El día de navidad de 1985 fue hospitalizado con una sobredosis y permanecería ingresado hasta que el 4 de enero de 1986, con diversos problemas cardíacos y aquejado de neumonía, se le paró el corazón.

Su voz peculiar y su genial creatividad, como compositor y letrista, hicieron de él una leyenda, inmortalizado con una estatua de bronce en medio de Dublín, la ciudad donde se crió junto a su abuela y donde dio sus primeros pasos en la música. Para el recuerdo nos quedan sobre todo su producción con Thin Lizzy, sus colaboraciones con Gary Moore y un par de discos en solitario que, la verdad, no son lo mejor de su factura.

Geezer Butler

Nacido en la ciudad del heavy metal, Birmingham, a finales de los años 40, Geezer no tuvo una infancia fácil. De una familia trabajadora, se sentía destinado a acabar trabajando en las fábricas siderúrgicas de su ciudad, hasta que Ozzy Osbourne se cruzó en su camino y formaron la banda Rare Breed. Luego montarían Polka Tulk, y finalmente unirían fuerzas con Bill Ward y Tony Iommi para formar Earth, que posteriormente saltarían a la fama tras cambiarse de nombre a Black Sabbath.

Aunque comenzó su carrera musical como guitarrista, Butler se reconvirtió a bajista al compartir banda con Iommi, desarrollando un estilo único, denso, hipnótico y muy melódico. Fue uno de los pioneros en el uso del wah wah con el bajo, y también uno de los primeros bajistas en tocar con una afinación extremadamente grave (C#), aunque eso venía más de la «mano» (literalmente) de Iommi. Destaca también como un gran compositor y letrista, siendo el autor de la mayoría de letras del MKI de Black Sabbath.

Aparte de haber pasado la mayor parte de su carrera con Black Sabbath (contando como Black Sabbath también las giras y discos de Heaven and Hell), ha grabado tres discos en solitario y dos con Ozzy Osbourne (el directo Just Say Ozzy y el Ozzmosis). Sus trabajos en solitario, la verdad, no aportan gran cosa. Si bien haber sido el bajista de Black Sabbath durante tantos años deja el listón excesivamente alto para cualquiera.

Otros datos curiosos sobre Butler es el hecho de que sea vegano y haya cedido su imagen a varias campañas pro defensa de los animales, que viva rodeado de gatos en su mansión de Los Ángeles o que sea un gran hincha declarado del Aston Villa.

Una de mis asignaturas pendientes en el rock and roll es no haberle visto todavía en directo, pero espero que la reunión de los Sabbath anunciada para 2012 acabe con esta situación.

Victor Wooten

«Mr. Años 90». Son muchos los que le llaman así a Victor Lemonte Wooten, un músico que ha pasado su vida pegado a un bajo. Dicen que su hermano le enseñó a tocar con dos años, y durante los setenta siendo niño tocó con los «Wooten Five», una banda infantil junto a sus hermanos, al estilo de los «Jackson Five» pero con mejor repercusión.

Sin duda es famoso por su trabajo con la banda de jazz-bluegrass Bèla Fleck and the Flecktones, donde su hermano Roy también participa como percusionista (bajo el apodo de Future Man). También ha participado en proyectos como Howe-Wooten and Chambers, Vital-Tech Tones o la superbanda de bajistas que montó junto a Marcus Miller y Stanley Clarke para grabar el disco «Thunder» en 2007 y girar por todo el planeta. Además tiene una amplia colección de discos en solitario.

Renovador del jazz y el funk, se hizo conocido por crear varias técnicas percusivas, basadas en el clásico «slap» y en las técnicas de pulgar utilizadas por los pioneros del soul. Durante los 90 se le consideró el continuador del trabajo de otros grandes bajistas de la música negra como Marcus Miller o Doug Wimbish.

Victor Wooten es, principalmente, la razón de que yo quisiera tocar el bajo desde que le vi tocando con Bela Fleck and the Flecktones en el Festival Celta de Ortigueira. Lo que aquella noche hizo este hombre supera lo humano y roza con lo divino. Una sublime demostración de técnica, de velocidad, se slap y de «¿cómo coño se puede tocar tan rápido con esos dedacos que parecen pollas de actor porno?»

Os dejo una «leccioncilla» suya enlaza aquí

Chuck Garric

Un «rockanrolla» de los que quieren «el pack completo», Chuck Garric es el típico producto de macarrismo californiano. Tatuado, con cara de mala hostia y voz cazallosa curtida a chupitos de bourbon.

Bajista de estilo sucio y agresivo, tocando con púa y mucho ataque, muy marcado tanto por la escuela del rock sucio de Detroit (Stooges, MC5) como por el rollo angelino ochentero (Mötley Crüe, RATT, LA Guns), Chuck comenzó su carrera en las cloacas de rock and roll en la banda Turd, fuertemente influenciada por el sonido garajero de Iggy Pop y el primer Alice Cooper. Tras esto se convertiría en un «soldado de fortuna»: LA Guns, Billy Bob Thornton, Dio, Eric Singer Project y, finalmente, su admirado Alice Cooper.

Fue girando con Alice con quien pude ver a este fenómeno del bajo, y es en el directo donde mejor se le aprecia. Chuck no para, se mueve de un lado a otro, mira desafiante al público, se sube a los monitores, hace coros (con una voz, por cierto muy similar a la de Alice Cooper), dobla voces…

Además, se ha destapado también como un gran compositor, trabajando activamente en la creación de temas tanto con Dio como con Alice Cooper (y en su primera banda, Turd, claro). Actualmente además milita en dos bandas propias: The Barons (con un sonido muy rock setentero) y The Drüts, con una onda más Motorhead. Ambas bandas totalmente recomendables.

Geddy Lee

Si te digo Gary Lee Weinrib, hijo de judíos polacos supervivientes del campo de Dachau, seguramente no sepas de quién narices estoy hablando.

Pero si te digo Geddy Lee, bajista, vocalista, productor y teclista canadiense ya es más probable que te hagas una idea.

Geddy ha sido citado como gran influencia por multitud de bajistas de pop, rock y heavy metal; desde Steve Harris hasta Nikki Sixx pasando por John Myung, y sobre todo es conocido por su trabajo con la legendaria banda canadiense Rush, la única banda de rock que ha recibido la Orden de Canadá (allá por 1996), y que él fundó en 1968 (siendo la tercera banda que ha conseguido más discos de platino consecutivos, sólo superada por los Beatles y los Stones). Dentro del rock progresivo siempre será considerado una de las grandes leyendas del estilo.

Si bien su tono de voz extremadamente agudo (intentando imitar la técnica de Robert Plant, pero más estridente)  tira «p’atrás» a más de uno su técnica bajística es, simplemente, impecable.  De formación clásica y jazzística, cabe destacar que sea un músico capaz de tocar complejas líneas de bajo a gran velocidad y con una precisión y limpieza sublimes mientas canta (la mayoría de bajistas/cantantes tocan con púa y no suelen meter arreglos tan complejos).

Del sonido de Lee me enamoré al escuchar el primer directo oficial de Rush, All The World’s A Stage, donde ya da buena muestra de su impresionante técnica en temazos como Bastille Day, Anthem o Working Man. Ahí todavía no se habían vuelto tan progresivos y tiraban hacia un hard rock más standar, de influencias Zeppelianas, pero ya se veía a una banda de técnica sublime e impecable.

Geddy Lee, uno de esos bajistas que todos debemos tener como músico de cabecera. Por desgracia todavía no he podido verle en directo, por esa miopía musical que padecen los productores españoles que nunca les han traído a la península… habrá que coger un avión, porque es una banda que merece sus buenos cientos de kilómetros.