Candlemass – Nightfall

Vamos a popular un poco la sección de “Joyas musicales”, que de momento sólo cuenta con los Ghost. Y toca seguir con oscuridad, con una de las joyas del doom metal editada en los 80.

¿Doom metal cristiano? Suena raro como concepto, pero la temática letrística de este album apunta hacia ahí. Eso sí, esto tampoco es Stryper, Candlemass no están evangelizando a nadie, y mezclan esos conceptos cristianos con misticismo, magia negra y agonía, en un doom metal de proporciones épicas.

Y épico es ya el comienzo del disco. Tras la intro Gothic Stone la poderosa The Well of Souls se mete en tu cabeza, con Messiah Marcolin tremendamente dramático y poderoso, agonía épica para un tema pesado a la par que majestuoso. Luego la instrumental Codex Gigas nos lleva a la melódica a la par que oscura y agónica At the Gallows End y, tras esta, la joya de este discazo que es esa tremena pieza llamada Samarithan, un tema sobre amar al prójimo y recibir recompensas místicas rodeado de acordes hijos de Black Sabbath. Una versión de la marcha fúnebre da paso a otro de los clásicos de la banda, Dark are the Veils of Death, con un ritmo mucho más dinámico y menos pesado que las predecesoras. Mourners Lament nos devuelve a los tempos y cadencias sabbathicas, un tema con mucha tensión armónica en sus guitarras que será seguido por el riff hipnótico de Bewitched, para acabar claurusando el disco la instrumental y atmosférica Black Candles.

Algunos critican que de los 10 temas del disco cuatro sean cortas composiciones instrumentales a modo de intro/outro/interludio, pero para nada es un trabajo que se haga corto, dada la duración bastante larga de casi todos los temas no instrumentales (ninguno baja de cinco minutos y medio). Se puede decir que Candlemass combinan en esta época las dos vertientes de los años dorados de Black Sabbath: la agónica oscuridad de la etapa Ozzy con la poderosa épica más melódica de la etapa Dio. Era el debut de Messiah Marcolin con la banda y se mostró no sólo como un cantante poderoso y con presencia, sino también como un carismático frontman.

Tras este disco, el segundo de los suecos tras su debut Epicus Doomicus Metallicus, Candlemass se ganaron su lugar de oro en la historia del metal más oscuro, definiendo la etiqueta Epic-Doom junto con el sonido de los primeros trabajos de My Dying Bride. Dejo un par de enlaces para que disfrute de sus temas aquí y aquí. En fin, disfruta doomizándote.

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