Nashville Pussy – Let them eat pussy

No me preguntes si el título es un referencia a Let them Eat Metal de The Rods o fue mera casualidad, para el caso es lo mismo. La portada explica muy bien el título del álbum.

Lo que sí es una clara referencia es el nombre de la banda. “This is a love song for the Nashville pussy”, decía Ted Nugent en Double Live Gonzo. Aparecían a mediados de los 90 en Atlanta, tras la resaca de los Juegos Olímpicos. Eran los 90, una década que empezaba mal: en América los lloricas del grunge y las hordas de críos con pantalones piratas y bambas del rollito “me gusta Glenn Benton porque destripa perros”, en Europa la gente del powermetal con su rollo D&D mal entendido, y las drag queens del infierno… Era el momento de que volviera el rock and roll de verdad, con pelotas, entre tanto cliché.

Blaine Cartwright, lider de la banda agropunk Ten pound Hammer, decició montar junto a su pareja, la guitarrista Ruyter Suys, una banda que recuperase la diversión, la insurrección y la mala hostia del buen rock and roll. Cerraron la formación original la bajista Corey Parks (hermana del mítico pivot de la NBA Cherokee Parks) y el batería Jeremy Thompson. Mezclando AC/DC, Motorhead, Rose Tattoo, Hanoi Rocks y los primeros Dictators buscaban volver al rock and roll divertido y macarra de los años 70.

El disco en si no tiene mucho que analizar, sigue la línea de rock and roll macarra y desenfrenado en la mayor parte de los temas, donde la voz rasgada de Blaine va desgranando canciones sobre cine porno, drogas, alcohol, tiroteos, peleas de bar… macarreo en general. Fried chicken and coffee fue el tema con más tirón comercial, logrando incluso una nominación a los Grammy de ese año. Otros temas como Johnny Hotrod, Go motherfucker go, All fucked up o Snake Eyes marcan las “highlights” de este disco, tan solo 27 minutos de rock and roll repartidos en 12 canciones. En Europa apareció conjuntamente al EP Eat More Pussy, que incluía bonus tracks varias, como versiones de Milkcow Blues o del Nice Boys de los Rose Tattoo, bastante más cañera que la publicada en los 80 por Guns ‘n Roses

Con este disco de 1998 los Nashville Pussy lograron ganarse un puesto entre las bandas grandes del rock and roll más macarra y sucio.

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