Vine a hablar de mis aficiones y acabé hablando más de mi trabajo porque parece que lo preferís. Informático de letras (de verdad, aunque parezca mentira), suelen echarme de todos los clubes: los fans de Manowar no me consideran metalero, los de Marvel me echan del mundillo tebeil y Victor Lenore me expulsa de la clase obrera.
Llevaba tiempo sin tocar el PHP, sumergido en el lado del mal (aka ASP y otras cosas de Microsoft), pero el otro día tuve que retomarlo. El PHP es como ese amigo de toda la vida que por vicisitudes laborales ahora sólo puedes ver una vez cada varios meses, pero con el que te sientas en la barra de un bar y parece que todavía os visteis ayer.
El caso es que tenía que modificar un formulario para que permitiera implementar una subida de múltiples archivos. ¿Cómo va esto? Bueno, vamos con el marcado HTML:
Puntos importantes: el enctype=»multipart/form-data» en la etiqueta form para que este envíe correctamente los archivos que subimos, el definir el nombre del input como un array poniendo los corchetes [] y la etiqueta multiple=»multiple» que nos permitirá seleccionar varios items a las vez.
Vamos ahora con el PHP con explicación línea a línea:
// RECORREMOS LOS FICHEROS
for($i=0; $i<count($_FILES['upload']['name']); $i++) {
//Obtenemos la ruta temporal del fichero
$fichTemporal = $_FILES['upload']['tmp_name'][$i];
//Si tenemos fichero procedemos
if ($fichTemporal != ""){
//Definimos una ruta definitiva para guardarlo
$destino = "./nuestraCarpeta/" . $_FILES['upload']['name'][$i];
//Movemos a la ruta final
if(move_uploaded_file($fichTemporal, $destino)) {
//imprimimos el nombre del archivo subido
printf("Se ha subido el fichero %s.",$_FILES['upload']['name'][$i]);
}
}
}
Vamos con otra lista de reproducción, que hacía tiempo que no caía una. Esta dedicada a la Gran Manzana, la ciudad de New York que ha inspirado múltiples temas. De esos cientos he seleccionado una veintena extremadamente variada. A disfrutar.
Hace uños años conmemoraba la muerte de Edgar Allan Poecon esta entrada. Por no repetirla, como todos los años desde que la subí, para este año os dejo unos enlaces a un par de vídeos de youtube para disfrutar de varios grandes homenajeando al maestro. Porque en el siglo XXI su legado sigue tan o más vivo que en el XIX:
Primero Vincent Price:
Seguimos con Christopher Lee:
Pasamos a Christopher Walken:
Y para acabar, un fan-film:
Tened un feliz día con cuervos, gatos negros, gorilas con navajas de afeitar y viejos con ojos de buitre de azul mortecino.
A Nashville nos vamos esta semana en El Bandcamp de la Quincena, una de las ciudades con más tradición musical del planeta.
Aunque esta vezno hablaremos de country, bluegrass o blues, esta vez vamos con una banda de fina psicodelia.
Hay grupos que son asequibles al oído y hay grupos que son más difíciles de escuchar, y All Them Witchesestán en el segundo grupo. Es una banda que o logra teleportarte a otra dimensión o te aburre profundamente, no hay término medio con su sonido. Si comulgas con su sonido entonces los disfrutarás cosa buena, si no lo haces te dormirás.
Esta nueva entrega, recogida en directo, es un regalo de la banda a sus fans. Literalmente, ya que si quieres puedes descargarlo sin pagar nada desde su cuenta de Bandcamp (aunque yo decidí hacer un pequeño aporte a sus arcas). El directo se grabó en el mes de marzo de 2016 en Bruselas y se publicó al término de su gira europea de verano, en septiembre. Se trata de un set list largo, con catorce temas, que más o menos viene a ser el que defendieron en eventos como el Sonic Blast, donde encabezaron el primer día. También puedes disfrutar de este directo en vídeo en youtube.
El sonido de All Them Witchesbebe del blues, de la psicodelia y del desert rock. Sus canciones tienen muchos elementos atmosféricos y ambientales y el magisterio de nombres como Jimi Hendrix, The Grateful Dead, The Allman Brothers Band, The Doors, algo de Pink Floyd o los Fleetwood Mac de la etapa de Peter Green se hace evidente. Incluso alguna gota de ZZ Top en algún arranque más guitarrero y alguna reminiscencia a Orquesta del Desierto o a los ya tristemente desaparecidos Graveyard, por citar a unas bandas más contemporáneas.
En cuanto a este directo en Bruselas he de decir que se trata de un buen trabajo para tener una visión completa del sonido de la banda, aunque no acaba de capturar al 100% fielmente el sonido de la misma, seguramente sea por no escucharlo al mismo volumen y con la misma carga de graves que se pueden disfrutar en uno de sus directos, donde el sonido parece vibrar por todo tu cuerpo. Eso sí, piezas maestras como The Death of a Coyote Woman,Open Passaways (un tema que me relaja tanto que creo que la DEA va a meter mano y declararlo droga sonora), Dirt Preachers o la final My Last Name is the Blues. Una buena ración de la psicodelia elegante de All Them Witches que debería animarte a intentar vivir la experiencia del directo.
Si conoces y disfrutas ya a All Them Witches este disco debería estar en tu colección, si no los conoces podría ser una buena forma de acercarte a su sonido ya que presenta un buen equilibrio de temas representativos de la banda.
Seguro que más de una vez has estado trabajando con Javascript y has necesitado calcular un importe monetario. Y seguro que más de una vez a aplicar un descuento porcentual te ha salido un churro con 7 decimales (aprox) ¿Cómo se puede solucionar esto? pues con el método toFixed().
El método toFixed() existe de Javascript 1.5, se puede aplicar sobre todos los objetos numéricos y devuelve una cadena con el número seguido de tantos decimales como le pasemos a la función como parámetro. Si la cantidad de decimales que queremos es menor que la del número al que aplicamos el método realizará una operación de redondeo, en caso de que sea mayor entonces rellenará con ceros. Si no le pasamos ningún número como parámetro entonces redondeará a entero.
var n = 5.56998767123;
var num1 = n.toFixed();
var num2 = n.toFixed(3);
var num3 = n.toFixed(2);
//num1 tendrá el valor 6
//num2 tendrá el valor 5.570
//num3 tendrá el valor 5.57
Por tanto, si necesitas un formato monetario te basta con un .toFixed(2) para mostrar sólo dos decimales.
Robots armados patrullando aeropuertos chinos, drones estadounidenses programados para reconocer y atacar objetivos de forma autónoma, inteligencias artificiales entrenadas para rastrear y cazar objetivos… no son argumentos de ninguna de las novelas de las que voy a hablar, son noticias reales de periódicos actuales. El progreso tecnológico siempre es excitante pero preocupa a muchos la falta de ética, por acción o por omisión, de la gente que está detrás del mismo. Y no hablamos de conspiranoicos de foro de cuñaos sino de voces respetadas por la comunidad científica. Y lo curioso es que cualquier lector habitual de ciencia ficción ya tendría que ver que estos desarrollos de inteligencias artificiales militares son una mala idea, puesto que chocan contra las leyes de la robótica que el propio Isaac Asimov enunció en sus escritos hace más de setenta años. Por tanto creo que es justo afirmar que el mundo necesita hoy por hoy de la ciencia ficción más que nunca.
Nota: El artículo original de 2016 incluía siete libros, en 2021 lo amplié a 12 y corregí alguna cosa.
Es por esto por lo que toca esta entrada, aunque no voy a descubrir nada nuevo: todas las obras aquí citadas son de perogrullo, clásicos básicos. Pero al final los clásicos son clásicos por algo, así que si te vas a sumergir en el género mi recomendación es que empieces por esto:
Neuromancer, de William Gibson (en castellano Neuromante). La primera novela en ganar el mismo año los premios Nébula, Hugo y Philip K. Dick, considerada la madre del cyberpunk y obra fundamental en la cultura hacker marca el inicio de la llamada Trilogía del Sprawl. Con una ambientación post-apocalíptica tan propia de la época (se publicó en 1984) introdujo el concepto de ciberespacio y casa perfectamente con el tema del que hablaba en la introducción: inteligencias artificiales que se van de madre.
Dune, de Frank Herbert. Publicada en 1965, Dune lograría ganar los premios Nébula y Hugo y marcaría el inicio de una de las sagas más importantes tanto en el campo de la fantasía como de la ciencia ficción, una historia épica cargada de conspiraciones políticas e intrigas familiares que dejan a Juego de Tronos en una partidilla de Cluedo, donde su protagonista Paul Atreides vivirá su historia como un rito de iniciación que le encaminará hacia intentar trascender a niveles mesiánicos. Luchas sin cuartel por controlar vastos desiertos plagados de gigantescos gusanos de arena donde crece la materia prima más valiosa del universo ¿No suena sugerente? Fue llevada al cine por David Lynch, tras un previo intento infructoso de Jodorowsky, con un resultado bastante caótico y mediocre, dado que tuvo que hacer un copia/pega de la película de siete horas que había filmado para dejarla en algo menos de tres. También hubo un videojuego inspirado en la saga bastante exitoso en la primera mitad de los 90, muy recomendable. Cuidado porque esta saga engancha mucho, si te devoras el primer libro no podrás parar.
Frankenstein; or, the Modern Prometheus, de Mary Shelley (en castellano Frankenstein o El Moderno Prometeo) es un libro que no incluí originalmente en esta lista por mi propia estrechez de miras. Siempre lo había etiquetado como terror gótico y no había pensado que era una obra pionera en la ciencia ficción hasta que debatiendo el tema me abrieron los ojos: en Frankenstein hai una tecnología disruptiva y se tratan las implicaciones morales y sociales de la misma, elementos clásicos de la ciencia-ficción que hacen que más de un experto considere que se trata de la primera obra moderna del género. No hace mucho que lo he releído pues la editorial Aira das Letras ha publicado una fantástica edición en gallego, ilustrada y en tapa dura.
Foundation, de Isaac Asimov (en castellano Fundación). Con este libro comienza el llamado Ciclo de Trántor. Está conformado por cinco capítulos que fueron publicados de forma autónoma durante los años 40. Hay conceptos muy interesantes en toda esta saga fundamental en la ciencia ficción y en esta novela en concreto: la idea de rodear a la tecnología de un aura religiosa, el comercio y economía como armas de guerra y dominación o el concepto de psicohistoria que en cierto modo anticipa lo que será el actual Big Data. Como con Dune se trata de una saga que engancha, creo que todo el Ciclo de Trántor son siete novelas, pero la que es fundamental es la llamada Primera Trilogía (Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación).
The Man in the High Castle, de Phillip K. Dick (en castellano El Hombre en el Castillo). Ha ganado mucha fama en el último año y pico por la serie que ha producido Amazon inspirada en ella (personalmente no la disfruté demasiado). El gran y enorme Dick (que ya sabéis que está mi Olimpo particular) en esta ocasión nos plantea una ucronía donde los nazis han salido victoriosos de la Segunda Guerra Mundial y han ocupado, junto a Japón, los EEUU. Dentro del libro tenemos una referencia a otra novela que plantea una ucronía distinta: los EEUU ganan la guerra del Pacífico, pero no llegan a combatir en Europa donde es Reino Unido quien derrota a los nazis. Hay una novela dentro de la novela, pero a su vez ¿hay otro mundo alternativo fuera de ambas novelas? ¿Son las novelas reflejos de otras realidades? Como es habitual en Dick la realidad puede no ser la única. Hay que añadir que fue su novela más exitosa, por la que recibió el premio Hugo.
Kindred, de Octavia E. Butler (en castellano Parentesco). Un libro que me provocó sentimientos muy encontrados, pues por una parte es una historia inteligentemente construída y fantásticamente redactada pero por otro tiene pasajes muy duros que dejan muy mal cuerpo. En los años 70 una mujer negra, escritora y activista comienza a viajar en el tiempo a Maryland antes de la Guerra Civil Americana, a una plantación de algodón donde salva la vida a un niño blanco que resulta ser un antepasado suyo, hijo del esclavista dueño de la plantación. La historia incidirá en la deshumanización que provoca la esclavitud, la violencia que se apoya en esa deshumanización, la supervivencia y la adaptación al horror cotidiano.
A Brave New World, de Aldous Huxley (Un mundo feliz para los castellanoparlantes). Una sociedad extremadamente materialista, superficial e hiperplanificada donde la gente consume a diario drogas que le ayuden a evadirse. Si se hubiera escrito hoy en día diríamos que es superficial y oportunista, pero como fue escrita en 1932 la percibimos como una obra visionaria, una revisión genial del mito de la Caverna de Platón que a mi, cuando la leí a los 14 años, me resultó increíblemente impactante a la par que deliciosa como lectura. La cantidad de bandas que han hecho referencia a esta obra en sus discos o las muchas referencias que se hacen en el cine a conceptos aquí presentados (desde Demolition Man hasta Matrix) es una clara muestra de lo vigente que continúa.
The Dispossessed: an ambiguous utopia, de Ursula K. Legin (en castellano Los Desposeídos), una novela de 1974 aclamada por la crítica, ganadora del Nébula, el Hugo y el Locus en el año de su lanzamiento. Aunque en el libro tenemos exploración espacial y tecnología futurista el peso de la historia está más bien en el choque entre dos organizaciones sociales, con diferentes evoluciones marcadas tanto por lo material como por lo intelectual y en la importancia que Legin da a la evolución y el uso del lenguaje para modificar nuestra cosmovisión y promover cambios sociales, añadiendo tanto una crítica a como un exceso de burocratización puede soterrar el espíritu revolucionario como el planteamiento de que el consumismo es una herramienta de narcotización social. La construcción de los personajes en esta obra y su evolución es sencillamente sublime.
2001: A Space Odyssey, de Artuhr C. Clarke (2001: Una Odisea Espacial en la lengua cervantina). Basada en su relato corto previo El Centinela, esta novela alcanzaría gran fama gracias a la adaptación que realizó para la gran pantalla el todavía más grande Stanley Kubrick. La película era puro cine, poesía en movimiento, y la novela es uno de los grandes clásicos del género por meritos propios. De nuevo tenemos una inteligencia artificial que ha logrado superar a sus controladores humanos, una historia con momentos de enorme tensión y un final totalmente inesperado que dejó la puerta abierta a un par de secuelas también muy interesantes.
The Martian Chronicles, de Ray Bradbury (Crónicas Marcianas, título arrastrado por el barro en España por culpa de un programa televisivo bastante sórdido de principios de los dosmiles). La colonización del vecino planeta rojo es una idea que sigue en la cabeza de muchos, ahí tenemos a billonarios oligarcas como Elon Musk o Jeff Bezos metiendo pasta en proyectos para lograr llegar a Marte (y también consiguiendo millones de dinero público para ello). En cualquier caso, si alguien ha tocado este tema con maestría ese ha sido Ray Bradbury en esta colección de relatos, donde a través de la colonización de Marte trata temas como la guerra, la sinrazón humana, el racismo o la insignificancia del hombre frente al universo.
The Handmaid’s Tale, de Margaret Atwood (en castellano El Cuento de la Criada), ha sido un título muy reivindicado en los últimos años no solo por el estreno de una muy valorada y acertada adaptación televisiva a cargo de Hulu que incluso animó a Atwood a escribir una secuela, Los Testamentos, sino también por el auge de una extrema derecha de corte religioso en los EEUU y América Latina que a ratos nos aterra recordándonos a los pasajes más oscuros de esta fantástica novela. La historia, escrita en 1985, discurre en un futuro distópico cercano en el que los EEUU, tras un conflicto bélico, se han convertido en una nación gobernada por un fundamentalismo cristiano. Los derechos de la mujer y el autoritarismo de corte religioso serán los dos puntos alrededor de los que gire el libro.
Трудно быть богом, de los hermanos Arkadi y Boris Strugatski (en castellano Qué dificil es ser Dios) es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción soviética. En su día ya había recomendado en otro artículo su adaptación al cine de 2013 a cargo de Aleksei German, una película que muestra una sociedad medieval sucia y desagradable que pocos directores se han atrevido a retratar. La novela nos pone en el lugar de unos observadores terrestres frente a una civilización tecnológicamente atrasada, brutal y totalitaria: ellos llegan de un mundo donde la humanidad ya está explorando el espacio a un planeta que parece estancado en la visión más cruel posible del siglo XII. Un libro complejo a la par que muy crítico y que toca muchísimos temas prácticamente universales: el contacto entre sociedades muy dispares en lo social y lo tecnológico, la fricción entre ciencia y fanatismo, las diversas concepciones de la idea de “libertad” o la idoneidad de que la civilización «avanzada» intervenga sobre la civilización «primitiva» (todo entre comillas, claro) para intentar hacerla avanzar.
Muchos podréis argumentar que faltan un buen puñado de clásicos y yo no podré negarlo, pero era evidente ya en el título. Si sólo iba a hablar de siete novelas (finalmente 10), muchas se quedarían fuera. Para mi estas son las más importantes, mucha gente dirá que deberían estar El Juego de Ender de Orson Scott Card o Starship Troopers de Robert E. Heinlein, otros dirán que de Dick o de Asimov habrían escogido otras obras. Argüirán también algunos que me paso de pro-anglosajón y que me he dejado fuera al excepcional Stanislav Lem. La ciencia ficción es un género denostado por los críticos más gafapasta e intelectuales, pero está plagada de joyas. En fin, me ha quedado una lista muy básica, con clásicos muy elementales pero que, como he dicho antes, son clásicos por algo. Muchas escritas hace más de medio siglo pero capaces de tocar temas que deberían estar en el debate a día de hoy. No me he explayado demasiado en las descripciones para no caer en el spoiler. Si hay alguno que no hayas leído mi recomendación es que lo hagas lo antes posible, creo que esta lista es una buena introducción al género.
Edito esto otra vez para hacer un pequeño inciso e incluir cinco obras del campo cómic/novela gráfica. Varias de las novelas antes citadas han tenido su adaptación a formato tebeo en los últimos años, Renée Nault llevó a ese campo El Cuento de la Criada con poco éxito de crítica, Damian Duffy y John Jennings por su parte hicieron una muy buena adaptación de Parentesco (la he leído hace poco y la recomiendo), de Frankenstein ha habido varias adaptaciones pero siempre se destaca la que dibujó Bernie Wrightson y recientemente, para aprovechar el tirón de la nueva película, ha comenzado a publicarse la edición en novela gráfica de Dune, con guión a cargo de Brian Herber y Kevin J. Andersson e ilustrada por los vallisoletanos Raúl Allén y Patricia Martín. Pero aparte de estas adaptaciones de obras citadas anteriormente voy a recomendar otras ocho que ya fueron concebidas como tebeos desde su inicio:
L’Incal (en castellano El Incal), con guión del chileno Alejandro Jodorowsky y dibujo a cargo del genio francés Moebius, comenzó como una forma de dar salida a muchas de las ideas que habían creado juntos cuando trabajaban en una adaptación de Dune que no llegó a salir. Seguramente la obra más importante de Jodorowsky, que aunque desliza su peculiar filosofía a través de la historia no nos machaca con ella y nos permite disfrutar de una mezcla de historia detectivesca, álbum de aventuras clásico francés y space opera, donde el trabajo gráfico de Moebius luce con tremenda perfección.
Ronin, de Frank Miller, fue en su momento «el tebeo que nadie quería publicar«. Miller tenía cierto nombre por su trabajo para Marvel Cómics con Daredevil, pero las editoriales grandes se mostraban reticentes a publicar lo que a priori parecía un extraño desbarre mezcla de fantasía de ambientación japonesa feudal con futurismo cyberpunk, con un samurai peleando contra un demonio en un oscuro New York futuro de estética totalmente Blade Runner, donde además Miller pretendía usar recursos atípicos en el cómic USA como páginas desplegables. Al final nos encontramos con una maravillosa narrativa gráfica del mejor Miller, apoyada por el coloreado siempre excepcional de Lynn Varley. Los resultados económicos del momento parecieron confirmar las reticencias de las editoriales, pues fue un fracaso en ventas a pesar de su éxito de crítica. El paso de los años acabó corrigiendo el fracaso comercial, pues las sucesivas reediciones sí han logrado buenas cifras.
Space Riders, de Fabian Rangel y Alexis Ziritt, una de las obras del comic indie más aclamadas de los últimos años. Al momento de escribir esto he leído los dos primeros tomos: Space Riders y Space Rides: Galaxy of Brutality. Mi impresión tras la primera lectura fue «¿Se puede dibujar Paranoid, de Black Sabbath? Se puede y lo han hecho.» Con mucho amor por Jack Kirby, pocas pretensiones y sobrados de exceso y macarrismo, nos presentan las aventuras del Capitán Peligro a bordo de su nave/calavera Santa Muerte, acompañado de un simio superevolucionado y místico y de una alienígena androide, a través de un universo en el que se cruzarán con oscuros dioses cósmicos, sicarios despiadados, seductoras brujas extraterrestres o vikingos moteros espaciales (sí, vikingos moteros espaciales, yo también exclamé «es lo más jodidamente glorioso que he visto en el último lustro«). Un tebeo extremadamente divertido, con una presentación muy cuidada y un uso del color propio de quien desayuna escuchando discos de stoner/doom.
¡Universo!, de Albert Monteys, un webcómic que comenzó en 2014 y que en 2017 fue nominado al Eisner en la categoría de tebeo digital para posteriormente ver la luz en papel en formato de tomo recopilatorio. Durante años Monteys había sido uno de los grandes del humor gráfico en España, destacando en las páginas de El Jueves con jueves como «Tato, con Moto y Sin Contrato» o «Para ti que eres Joven«. Tras su turbulenta salida de la mítica cabecea semanal y su intento de seguir con el digital Orgullo y Satisfacción, de efímera vida, se lanzó a producir ciencia ficción, destacando esta serie formado por historias cortas de ciencia ficción muy clásica que aunque son independientes acaba viéndose cómo están conectadas entre ellas. Tras esto dibujó una adaptación de Matadero 5 de Kurt Vonnegut también sobresaliente.
Ranx, de Tanino Liberatore y Stefano Tamburini, se trata de uno de los tebeos más desagradables y perturbadores que te puedas echar a la cara. Originalmente esta obra italiana se llamaba Ranx Xerox, pero la empresa fabricante de impresoras exigió que no se vinculara su marca con esta serie ¿por qué? Pues porque Ranx es algo así como si Terminator y Robocop fueran guionizados por Charles Bukowski (aunque es anterior a ambas películas), en Ranx no vemos una historia de «buenos y malos» porque no hay buenos ni inocentes, todos los personajes son a su manera despreciables. La violencia es continua, brutal, gratuita y sin sentido, el sexo está omnipresente, pero se presenta como violento y carente de sentimiento ¿El futuro que nos muestra? Es desigual, machista, opresivo, oscuro y salvaje, es la realización de la utopía neoliberal hasta sus últimas consecuencias, donde los billonarios miran desde altos rascacielos como una juventud pobre y desesperanzada se echa en brazos de la droga, en unas calles en las que tanto los disparos de la policía como las bombas del terrorismo antisistema al final siempre matan a los pobres. Ranx es aquel No Future sobre el que cantanban los Sex Pistols, la mirada de una juventud italiana cansada, hastiada y desesperanzada.
The Seeds, de Ann Nocenti y David Aja (en castellano Semillas) se mueve entre los terrenos de la ci-fi ecologista y el terror apocalíptico, con crisis ecológicas, alienígenas y mucha reflexión sobre las relaciones entre humanos y tecnología. El guión de Nocenti es notable aunque toque temas ya muy trabajados en el género, ofreciendo una historia muy simple donde la construcción del entorno y la evolución de los personajes es lo principal. El apartado gráfico a cargo de Aja es tremendamente envolvente, destacando su eficiente coloreado en tres tonos y una narrativa donde en muchos casos aparta el foco de los personajes para centrarlo en elementos del entorno con fuerte valor simbólico, generando una sensación de nebulosa desorientación en el lector.
El Eternauta, de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, una de las obras más importantes y básicas del tebeo argentino. Usando como excusa una invasión alienígena planetaria al más puro estilo La Guerra de los Mundos de H.G. Wells, situando la acción en el Buenos Aires de 1963 (un «futuro cercano» pues la obra se publicó como tira de prensa entre 1957 y 1959), Oesterheld se servirá de esta narración y este contexto para desgranar conceptos como la lucha de clases, el militarismo, el autoritarismo o la propaganda, presentando una sólida historia de ciencia ficción que a veces peque un poco de sobreexplicar con texto lo mostrado en las viñetas. Oesterheld fue siempre un autor con gran compromiso social, acentuándose este durante los años posteriores, sus hijas serían asesinadas en actos de terrorismo de estado durante los primeros meses de la dictadura militar que gobernó argentina entre 1976 y 1983, mientras que él mismo sería secuestrado en 1977, torturado y asesinado en algún momento de 1978.
Bitch Planet, de Kelly Sue DeConnick y Valentine De Landro. De momento solo he leído el primer volumen, subtitulado «Máquina Extraordinaria» y editado por Astiberri en España. Como un cruce cargado de acción entre Isaac Asimov y la antes citada El Cuento de la Criada, nos presenta una colonia penal para mujeres en un futuro donde el machismo, el racismo y la misoginia se han hecho con el poder de forma totalitaria. Obra subversiva, descarada y contundente que deja patente que Kelly Sue DeConnick es una de las mejores guionistas de tebeos de la última década.
El título es largo, sí, pero era lo que quería intentar en mi equipo: copiar unos ficheros de la carpeta Home a la carpeta /usr/share/games. Ok, podría hacerlo por línea de comandos, pero entonces no estaría escribiendo aquí. ¿Se puede hacer desde el entorno gráfico? Pues sí. Pulsas Alt+F2para abrir el lanzador y allí tecleas gksu nautilus. Tan simple como eso, lanzas gksu nautilus, te pedirá contraseña, y tras insertarla ya puedes crear, mover o borrar ficheros de ahí en el entorno gráfico. Como siempre en estos casos hazlo con precaución, no borres lo que no debes.
Supongamos que tienes un local con WIFI, o que a tu casa suelen ir invitados y les dejas conectarse a tu red. En esos casos puede resultar un poco coñazo andar diciéndoles la contraseña cada dos por tres, sobre todo si como yo eres de los que usan una contraseña fuerte. De hecho el otro día me comentaba el dueño de un bar que estaba harto de repetir la contraseña de 19 dígitos de su establecimiento. Una solución rápida es imprimir un código QR que la persona pueda enfocar con su cámara y leer y que le conecte a la wifi automáticamente.
Tanto la web Zxingcomo qr4 nos ofrecen unas herramientas que generarán este código QR. Tenemos que pasarle el SSID de la red, la contraseña y el tipo de encriptación, y nos devolverán un código que pueda ser escaneado por cualquier app gratuita para leer códigos QR.
Lo he testeado con Android, pero no os puedo garantizar si en Windows o iOS funciona correctamente.
Y esta vez nos vamos a la soleada California, y más en concreto a San Diego. Y nos vamos con unos skaters que no hacen música de skaters sino un pesado y psicodélico rock de influencia setentera bajo el nombre de Sacri Monti. El repaso a su disco homónimo, publicado hace más de un año, llega en este momento en que la banda ha anunciado un parón en su actividad en directo para preparar un nuevo disco tras una intensa gira por Europa.
Aunque este sea su primer disco no se trata en absoluto de una banda novata: su bajista Anthony Meier toca también en los indispensables blueseros psicodélicos Radio Moscow y su batería, Thomas DiBenedetto, milita en la banda JOY. Del directo de Sacri Monti pude disfrutar este verano en el Sonic Blast de Moledo, y fueron de lo mejor del primer día junto a All them Witches.
Si eres fan de Radio Moscow seguro que estos Sacri Monti te enganchan, no sólo por compartir miembros sino también por hacer un trabajo guitarrero muy similar: melódico y clasicote setentero donde Black Sabbath y Blue Cheer se dan la mano con Led Zeppelin. Sólo que en Sacri Monti el trabajo del teclista Evan Wenskay (que no lo prueba) se hace omnipresente y añade matices de Deep Purple, Uriah Heep, Blue Öyster Cult, Hawkwind o hasta de bandas de krautrock como Magma, Amon Duul II o Birth Control. Su estilo les emparentaría directamente con sus compatriotas y compañeros de sello Earthless.
En este primer disco nos presentan seis intensos temas que se ajustan a las influencias arriba citadas. Seis canciones largas que suman más de 45 minutos de álbum de un rock pesado casi protometálico, con alma de blues y regusto ácido y psicodélico. Un disco que empieza con un cañonazo de hard rock setentero como Staggered in lies, que se lanza a transportanos a bordo de la Nostromo hacia rojos desfiladeros de desiertos marcianos con Glowing Grey, nos invita a olvidar penurias y levitar con Slipping from the Day o eleva nuestro espíritu con una epopeya épica y poderosa como en el homónimo tema final que sobrepasa la docena de minutos de duración.
Sacri Montison una joya que permanecía oculta en su San Diego natal, pero que han decidido mostrarse al mundo como una fuerza de la naturaleza rockera. Si tu rollo está en los 70, en el hard rock más antiguo, en la psicodelia, en los ritmos pesados, en los viajes cósmicos, los teclados envolventes o las guitarras cargadas de wah y distorsión esto es lo tuyo. Date una vuelta en su máquina plateada, no te arrepentirás.
No había pisado la Sala Malatesta desde su inauguración hace casi un año, y no se por qué tenía el recuerdo de que cuando era la sala NASA era más grande, como si tuviera más fondo. Claro que la última vez que había estado allí fue un concierto de Sex Museum en mayo de 2011, por lo que me puede fallar perfectamente la memoria.
Puntualmente saltaban a escena Big Red Panda que se comieron el marrón de abrir el evento. Y digo marrón porque en Compostela el público no es puntual, así que cuando esta más que interesante banda portuguesa comenzó a desgranar su rock pesado con detalles progresivos y arreglos espaciales de ciencia ficción la afluencia de público no llegaba a las 50 personas. Muy buen concierto de estos chavales, a los que veía por tercera vez, que quedó deslucido por la falta de público y por un sonido bastante mejorable.
Se llenaba algo más sala y salían a escena Supa Scoopa. Ojocuidao con esta gente. En este cuarto trabajo se han tornado más pesados y metaleros, rozando casi el slugde. Ya os comenté que eran una de las bandas gallegas a tener más en cuenta de la actualidad: suenan bien, tienen temas muy potentes y sobre el escenario les sobran tablas y actitud. Nos regalaron un directo intenso, potente y ejecutado con quirúrgica precisión, sin parar de moverse y animar mientras desgranaban sus temas. Una historia de violencia que dejaba al público sediento de más rocanrol.
A The Black Wizardsles había visto hace un mes en el Sonic Blast de Moledo. De aquel concierto dije que muy bien, aunque se notaba que la vocalista Joana Brito no tenía la voz al 100% ese día. Ayer por suerte sí estaba en plenitud de facultades y nos brindaron un concierto redondo, casi una hora de su rock pesado y Woodstockiano cargado de fuzz. Saben llenar el escenario, no se les queda grande, tienen una base rítmica muy contundente (cabe destacar el solo con el que cerró el concierto la batería Elena Peixoto), el trabajo de ambas guitarras es muy bueno, aunando influencias de Iommi, Hendrix, Clapton o Alvin Lee, y si siguen esta progresión pueden llegar a un techo muy alto. Sigo insistiendo: son una banda a seguir, son una gente con mucho potencial tanto en estudio como en directo.
Una vista de la sala durante el concierto de Mondo Generator
Tras las descargas contundentes de Supa Scoopa y The Black Wizards (y de ingentes cantidades de licor café) estaba listo para recibir a los cabezas de cartel por todo lo alto: Mondo Generator. Dentro del stoner Nick Oliveri tiene el honor de haber tocado en Kyuss y Queens of the Stone Age, si lo traducimos a términos baloncestísticos eso es como haber jugado con Lakers y Celtics, así que podríamos decir que Oliveri es el Shaquille O’Neal del stoner. En su set list, junto a los temas de Mondo Generator, se entrelazan otros temas de sus bandas junto a Josh Homme. Cuando se lanzó a tocar una versión de Green Machine la sala enloqueció. Oliveri (NO LO PRUEBA) es un veterano de los escenarios y, con la ayuda de sus secuaces, supo subyugar a la audiencia. Un concierto que tuvo tintes de clase magistral.
Si decía al principio que los Big Red Panda se comían el marrón de tener que tocar de primeros, el que les venía encima a Desert Storm tampoco era desdeñable. Si las tres primeras bandas habían estado muy bien, Mondo Generator acabaron por poner el listón en la excelencia, por lo que los británicos necesitarían firmar una actuación superlativa para salir airosos. Y si tengo que ser sincero creo que no lo lograron. A decir verdad fueron la banda que menos me gustó, tal vez por su estilo más metalero-contemporáneo. Esto derivó en que me centrara más los líquidos placeres del licor café que en su actuación, con las funestas consecuencias que estoy sufriendo ahora.
Foto borrosa de Black Smoke Dragon, como mis recuerdos de esa hora.
Cerraban la noche, con cierto adelanto sobre la hora anunciada, los Black Smoke Dragon. Lo tardío, rozando lo intempestivo, de la hora junto a que gran parte del público compartió mi impresión sobre Desert Storm provocó que la sala estuviera muy vacía durante su concierto. Una pena porque fueron un más que digno fin de fiesta, recorriendo ese discazo que es el Earth Have Jaiah y dislocando nuestros pescuezos al ritmo de sus riffs.
Haciendo balance fue una noche muy divertida y muy disfrutable en lo musical, aunque algo falta de público. La coincidencia con un festival de photocall gratuito organizado por la empresa láctea Deleite también en Compostela se notó y se llevó a parte del público local. Como nota negativa diría que el sonido de la sala es mejorable, y como futura consideración para organizar eventos tan largos en una sala añadiría que poder disponer de un puesto donde comer estaría bien. En cualquier caso, poco malo se puede decir a nivel organizativo del trabajo de Black Moon Creep Agency, al menos visto desde el público: los horarios se cumplieron y ninguna banda tuvo que recortar su actuación. Una pena la poca respuesta a nivel de público porque el proyecto de este festival es más que interesante, y estaría bien que pudiese tener continuidad.