El Bandcamp De la Quincena: Sacri Monti – Sacri Monti (20/09/2016)

El Bandcamp de la Quincena llega con retraso en esta entrega ya que queríamos subir la crónica del Monolithic Fest antes, pero ya está aquí con sólo un par de días de retraso.

Y esta vez nos vamos a la soleada California, y más en concreto a San Diego. Y nos vamos con unos skaters que no hacen música de skaters sino un pesado y psicodélico rock de influencia setentera bajo el nombre de Sacri Monti. El repaso a su disco homónimo, publicado hace más de un año, llega en este momento en que la banda ha anunciado un parón en su actividad en directo para preparar un nuevo disco tras una intensa gira por Europa.

Aunque este sea su primer disco no se trata en absoluto de una banda novata: su bajista Anthony Meier toca también en los indispensables blueseros psicodélicos Radio Moscow y su batería, Thomas DiBenedetto, milita en la banda JOY. Del directo de Sacri Monti pude disfrutar este verano en el Sonic Blast de Moledo, y fueron de lo mejor del primer día junto a All them Witches.

Sacri Monti

Si eres fan de Radio Moscow seguro que estos Sacri Monti te enganchan, no sólo por compartir miembros sino también por hacer un trabajo guitarrero muy similar: melódico y clasicote setentero donde Black Sabbath y Blue Cheer se dan la mano con Led Zeppelin. Sólo que en Sacri Monti el trabajo del teclista Evan Wenskay (que no lo prueba) se hace omnipresente y añade matices de Deep Purple, Uriah Heep, Blue Öyster Cult, Hawkwind o hasta de bandas de krautrock como Magma, Amon Duul II o Birth Control. Su estilo les emparentaría directamente con sus compatriotas y compañeros de sello Earthless.

En este primer disco nos presentan seis intensos temas que se ajustan a las influencias arriba citadas. Seis canciones largas que suman más de 45 minutos de álbum de un rock pesado casi protometálico, con alma de blues y regusto ácido y psicodélico. Un disco que empieza con un cañonazo de hard rock setentero como Staggered in lies, que se lanza a transportanos a bordo de la Nostromo hacia rojos desfiladeros de desiertos marcianos con Glowing Grey, nos invita a olvidar penurias y levitar con Slipping from the Day o eleva nuestro espíritu con una epopeya épica y poderosa como en el homónimo tema final que sobrepasa la docena de minutos de duración.

Sacri Monti son una joya que permanecía oculta en su San Diego natal, pero que han decidido mostrarse al mundo como una fuerza de la naturaleza rockera. Si tu rollo está en los 70, en el hard rock más antiguo, en la psicodelia, en los ritmos pesados, en los viajes cósmicos, los teclados envolventes o las guitarras cargadas de wah y distorsión esto es lo tuyo. Date una vuelta en su máquina plateada, no te arrepentirás.

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El Bandcamp de la quincena: The Rising Sun Experience – Beyond the Oblivious Abyss (21/08/2016)

Todavía con el recuerdo del Sonic Blast 2016 aquí estamos de vuelta con El Bandcamp de la Quincena para traeros a otra banda portuguesa.

Que no os engañe el primer párrafo, no fue ninguna de las bandas presentes en nuestro querido festival de Moledo do Minho de este año, de hecho no tengo siquiera claro si el grupo sigue activo, pero este Beyond The Oblivious Abyss, publicado hace ya un par de años, es un trabajo completo y sólido: un discazo como la copa de un pino.

Una banda que se mueve por el revival del rock duro 60-70’s con elementos psicodélicos, blues, algún guiño progresivo y alguna parte que hasta podría pasar por grunge (ma non troppo). Y es que su sonido podría alinearse muy facilmente en la onda de bandas como Wight, Cachemira o Radio Moscow. Una banda que bebe de fuentes como Cream, Uriah Heep, Jimi Hendrix o Led Zeppelin, pero que parece que tampoco hace ascos a los 90, al lado más rockero de Soundgarden o Stone Temple Pilots y hasta, seguramente por la percusión, me traen a veces un aroma a algo de Santana.

The Rising Sun Experience

El trabajo tiene dos partes bien diferenciadas: Una primera mitad conformada por cuatro canciones independientes y una segunda donde tenemos cinco pistas que realmente conforman un solo tema llamado Wasted Dreams of Red Flowers y que, si bien pueden ser tomados como piezas independientes, se disfrutan en su plenitud si se escuchan como si fueran uno solo.

La adición de diversos instrumentos de percusión y de gran variedad de electrónica analógica y diversos tipos de teclado confiere al sonido unas atmósferas muy densas y una variedad y color en sus melodías más que interesante. Por otra parte la producción, el uso de afinaciones graves, las distorsiones con mayor compresión o las líneas vocales con ese deje arrastrado y como desganado en las partes más melódicas, tan propio de cantantes de los 90, hace que la banda suene como algo mas que un grupo revival sesentero.

Estos lisboetas presentan un más que interesante sonido entre el protometal y el stoner que en este Beyond the Oblivious Abyss nos regala momentos de gran brillantez y frescura dentro de su reivindicación setentera. Riffs cargados de fuzz acompañando a ritmos woodstockianos envueltos en mantos de órgano y moog. Una pieza que degustar acompañada de una buena birrita.

El Bandcamp de la quincena: Tarot – Reflections (06/03/2016)

Australia es un país de profunda tradición rockera, y en muchos estilos. Vete dándole a play.

Muchos creen que Australia se reduce a AC/DC. Lo enorme de esta banda parece eclipsar al resto de lo surgido de ese país, pero nada más lejos de realidad, ya que dentro de su mismo género nos encontramos a gente del nivel de los legendarios Rose Tattoo o sus herederos Airbourne. Y fuera del rock and roll más clásico y básico podríamos hablar de los setenteros Cold Chisel o de los proyectos en solitario de Jimmy Barnes, del pop ochentero de INXS y Midnight Oil, del garage de Radio Birdman (cuyo ex líder Chris Masuak ahora se ha afincado en Galicia), el sonido alternativo de The Screaming Jets o el thrash/speed de los Mortal Sin. La música australiana ha dado muy buenos frutos.

Tarot Reflections

Estos Tarot, que no deben ser confundidos con la banda finlandesa de los hermanos Hietala con la que comparten nombre, forman parte de la discográfica underground Heavy Chains Records and Tapes, a través de la que publicaron varias demos en formato cinta, una recopilación de todas estas muy decente titulada The Warrior’s Spell y ahora nos traen su primer largo: Reflections.

Esta banda es básicamente un proyecto de The Hermit: cantante, teclista, guitarrista, compositor y letrista principal del grupo e identidad tras la cual se esconde Will Fried, dueño del sello Heavy Chains que edita el disco y miembro de los también muy interesantes y “mercyfulfateianosDracula bajo el apodo de Will Spectre.

Pero olvídate de Mercyful Fate o de heavy clásico underground a la hora de acercarte a este disco. En este proyecto Will se lanza a un sonido más setentero, con el órgano hammond dominando las composiciones, en una mezcla de hard rock setentero con algún deje progresivo, folkie y medieval inglés. Uno empieza a escuchar el disco y muchas influencias van surgiendo acorde tras acorde: Rainbow y Uriah Heep son las más evidentes, y también Deep Purple. Son las influencias que la propia banda destaca en su web, pero no las únicas. Su barroquismo en puntos emparenta con el de los Magnum de la época de Kingdom of Madness o hasta los primeros Genesis, hay momentos en los que tocan la parte folkie de Led Zeppelin o incluso de Jethro Tull y su parte más oscura, sobre todo por las líneas vocales, me lleva a pensar en Pagan Altar. Pero si hay una banda, por influencias similares y por la idea de combinar eso con un sonido más heavy, que debiera citar esa sería Warlord y su disco …And the Cannons of Destruction Have Begun. Bueno, y porque al ser australianos imagino que nunca los habrán escuchado, pero todo metalero-rockero español apreciará en esta banda un regusto muy similar al de los Ñu de la época de No Hay Ningún Loco. Escucha el tema Mountain Throne que pongo a continuación para ver esto que te digo sobre Ñu:

A pesar de ser un trabajo underground el grupo ha cuidado los detalles y presentan un precioso artwork a cargo del germano Karmazid, uno de los dibujantes que más nombre están alcanzando en el mundillo del metal underground, y no es para menos. Adoro su estilo oscuro y monocromo.

Musicalmente los temas tienen mucho colorido, mucha de aquella vieja magia setentera que reclamaba yo hace años y que parecía haber sido desterrada del rock duro a favor de producciones más oscuras, lineales y pesadas. Pero lejos de eso y recuperando un estilo muy de la vieja escuela, estos Tarot nos traen un trabajo lleno de pequeños detalles de orfebrería musical. Imposible no pensar en los nombres de Gary Moore, Ritchie Blackmore, John Lord, Ken Hensley o Stuart Smith al escuchar el trabajo de guitarras y teclado. Y tampoco habría que hacer de menos a sus acompañantes a la base rítmica, que realizan un trabajo muy sobrio, destacando el estilo del bajista The Hierophant, muy cabalgante, muy NWOBHM de Iron Maiden, Saxon, Angel Witch o Diamond Head, pero también con un cierto regusto a Gary Thain o Jimmy Bain.

Es tal vez el tema vocal el que pueda ser más controvertido, ya que el tono excesivamente nasal de Will parece pegar más en una banda con una orientación más doom o heavy underground que en un grupo de estas características. La música parece pedir más a un Dio, a un Bob Catley o a un John Lawton. Para intentar dulcificar su tono ha grabado varias líneas en cada tema que confieren un sonido más coral a las líneas vocales, dando un aire a las canciones muy eclesiástico, si bien lleva los temas a una atmósfera más etérea restándoles contundencia. A mi no me disgusta, pero puede hacerse árido a muchos oídos. Tal vez dando entrada a un vocalista más poderoso la banda alcanzaría un escalón superior, porque los temas son piezas preciosas y muy bien elaboradas.

Su estilo musical tan retro desde luego no jugará a favor de su popularidad en el mercado metalero/pajillero de camiseteros que coleccionan pulseras de Wacken, pero sí puede hacerles un lugar en los corazones de nostálgicos de aquella temática épico/fantástico setentera. Tarot todavía son un secreto muy bien guardado en el corazón de Tasmania, deberías correr a descubrirlos y hacerte con este trabajo. Son una banda que vale la pena tener debajo del ojo por lo que puedan hacer.

 

 

El bandcamp de la quincena: The Black Wizards – Lake of Fire

Portugal, tan cerca, tan lejos. Al menos para el fan español rockero/metalero medio, que parece que, por obra y gracia de la prensa musical tradicional, vive más cerca de Finlandia, Alemania o los EEUU que del país vecino.

Para un fan gallego es más rápido y barato acercarse a Porto que a Madrid haciendo uso del coche o incluso del autobús y la posible barrera idiomática no es acusada (es fácil hacerse entender incluso no sabiendo ni papa de portugués), pero hay quien sigue planteándose como primera opción Barcelona o Madrid frente a cruzar la frontera del Miño.

No podría hacer un análisis profundo del circuito underground portugués porque tampoco lo conozco con profundidad, pero sí da la impresión de ser más activo que el español, o al menos que el gallego. Tienen festivales muy especializados, como el SWR Barroselas dedicado a las tendencias más extremas del metal, el Sonic Blast más orientado a la psicodelia, el doom y el stoner o el Amplifest en una rama más alternativa. Y tienen una buena cantidad de bandas muy interesantes pero de las que en España rara vez se oye hablar. No sólo estos The Black Wizards que hoy nos ocupan, también otras bandas como Vircator, Lâmina o Astrodome (que probablemente acaben saliendo en este blog también). Si os suenan sus nombres es porque probablemente los leísteis en mi crónica del Sonic Blast 2015 (este año creo que tocará repetir).

Como ya os decía, a esta banda la conocí viéndola en directo. Tocaban muy temprano en el escenario pequeño y allí me senté a verlos con mi girafa de Super Bock. En la primera canción ya me había enamorado: espíritu setentero, riffs pesados y fuzz a tope. Al frente del grupo Joana Brito, te la podría describir como la hija que nunca engendraron juntos Grace Slick y Tony Iommi, derrochaba carisma y presencia. Y el otro guitarra, Paulo Ferreira, tampoco le daba mal. En la batería otra mujer, Helena Peixoto, aportaba una buena dosis de empuje y contundencia y abría un debate sobre cual era la mejor batería femenina del festi: ella o la batería de Lâmina. Sobre el bajista que vi en aquel concierto no puedo deciros si era el que grabó este disco o la anterior demo, sólo que cumplió muy bien su trabajo aportando el extra de peso necesario para los temas, con un sonido cálido pero distorsionado.

¿Qué nos ofrecen The Black Wizards en su Lake Of Fire? Bueno, lo primero que verás es un bonito artwork obra del artista Vasco Duarte, y como te decía arriba fuzz, psicodelia, pasión por el blues rock más contundente de finales de los 60 y principios de los 70.

Lake of Fire - The Black Wizards

El nombre de Black Sabbath es evidente, desde luego, al pensar en una banda así. Aunque su distorsión es más saturada que la que usaba el colega Iommi y a mi me trae más a la cabeza nombres como Blue Cheer, los primeros trabajos de Grand Funk Railroad o Sir Lord Baltimore. Incluso en algún momento mencionaría la influencia de Ten Years After, Cream o Jimi Hendrix (escucha el tema Lake of Fire que te he dejado arriba). Si queremos comparar con una banda más actual creo que Kadavar sería lo primero que me vendría a la cabeza.

El deje retro para nada te creas que le resta garra y contundencia a su sonido, o que hace que la banda no suene actual. Todo lo contrario, ofrecen un sonido muy fresco sin renunciar a sus raíces más old school.

El disco lo componen ocho cortes en una línea muy homogénea, sin sorpresas o grandes saltos estilístico entre un tema y otro: hacen muy bien lo que hacen y saben hacer y no se lanzan a otrs aventuras. Desde la inicial Pain hasta el cierren con Fallen Leaves la banda ofrece lo mismo: riffs densos, atmósferas pesadas, tempos lentos: como la primera birra después del trabajo, como el sexo en tu tienda de campaña tras una noche de festival, algo que hay que hacer con calma y deleitándose. A pesar de contener sólo 8 canciones no se trata de un trabajo para nada corto, ya que se trata de composiciones bastante largas, oscilando entre los 6:23 que dura el segundo tema, I don’t mind (la canción más corta del disco) y los 10:17 de Wicked Brain, el corte más largo, oscuro y funerario del álbum, 100% primeros Black Sabbath. Y aunque se trate de un trabajo compositivamente homogéneo tampoco peca de repetitivo como otras bandas del estilo, ofreciendo esos pequeños detallitos compositivos que dan vidilla y color a las canciones.

Para amantes del rock duro más pesado y denso Lake of Fire será una delicia, un disco debut que debería meter a esta banda en tu lista de “gente a la que tener en cuenta a medio plazo“. No te voy a vender que The Black Wizards son the next big thing, desde luego, pero si tienes la oportunidad de acercarte a su directo no deberías dudar. Y desde luego lo que no puedes perdonar es darle una escucha entera a este disco.

Jimmy Bain, a la derecha del padre.

Le robo la frase a un amigo, que la publicó en su facebook “Ahora está a la derecha del padre“, pero nos ha dejado hoy Jimmy Bain. A los 68 años el corazón de uno de los más fieles secuaces de Ronnie James Dio se paraba, dejándonos huérfanos de su talento (planeaba un disco para este año con una banda con otros ex-Dio) de forma prematura.

El nombre de Bain se asocia siempre con Dio, con quien hizo varias giras y grabó hasta 7 discos en distintas etapas. Se trataba de un bajista de estilo hard-rock clásico, de escuela setentera, de sonido cálido, líneas trabajadas y expresión lenta. Además era capaz de cantar con solvencia, aunque no nos regaló muchas muestras de su trabajo como vocalista. Su paso por Rainbow, con quienes grabaría el fundamental Rising y el directo On Stage, le puso en primera línea y le juntó con Ronnie James Dio por primera vez. Pero además de con la “Saga Dio” también se puede asociar su nombre a la historia de Thin Lizzy: en 1979 grabaría y compondría un par de temas para el Black Rose, colaboraría en los dos discos en solitario de Phil Lynott, giraría y grabaría el disco Dirty Fingers con Gary Moore y montaría junto a Robbo Robertson una banda llamada Wild Horses con la que grabaría dos discos ocupándose también de las labores de vocalista.

Un músico al que siempre he respetado mucho pero al que nunca pude ver en directo (vi a Dio dos veces, pero una con Jeff Pilson y otra con Rudy Sarzo) y del que siempre me pregunté por qué no había explotado más su faceta vocal (recordemos que hizo una de las mejores versiones en el tributo a Dio-This is your life).

Ahora descansa ya, sentado a la derecha del padre, a la derecha de Ronnie James con quien recorrió numerosos países y repartió buen rock y metal a miles de personas. Y es que ambos ya desde hace mucho eran, y siempre serán, estrellas.

Sonic Blast Moledo 2015: La crónica express

Voy a intentar un ejercicio condensado para contaros cómo fue el Sonic Blast de Moledo de este año sin romperme ni romperos mucho la cabeza con largas crónicas. Así que me marco un análisis por partes:

horarios mapa sonic blast moledo 2015

  • Organización y ubicación:
    • La zona de acampada es grande y se pueden encontrar sitios a la sombra. En 10-15 minutos se llegaba caminando, dependiendo del aplomo.
    • Los precios bien, al menos desde el punto de vista de alguien que visita festivales españoles. Cañas a 1.50 en el recinto, te puedes cascar una feijoada en la puerta por 5 pavos. Comer y beber en el pueblo, más barato todavía (3.60 € por tres tercios de Superbock en terraza de primera línea de playa, 7 euros por una bandeja de pollo, ensalada, patatas y arroz que daba para dos personas).
    • El pueblo es bonito, una zona clásica de surf de Portugal. Una lástima el tiempo gris que coincidió este año, con un finde soleado habría sido increíble.
    • Sonido muy bien: le daría un 8/10, incluso en el escenario pequeño se podía escuchar todo con nitidez. El volumen tal vez un poco bajo, pero mejor eso que el que sea molesto o se convierta en una bola ininteligible. Horarios con puntualidad británica, aunque hubo algún cambio excesivamente largo (casi 50 minutos entre The Vintage Caravan y Pentagram, 40 minutos entre Greenleaf y My Sleeping Karma).
    • A mejorar: lo único diría que si hubiesen puesto el doble de duchas en la acampada y algunos retretes más (y los hubiesen limpiado con mayor asiduidad) habría quedado perfecta la zona. Otro fallo fue el no tener al final after party con música hasta el amanecer, porque llegaba la gente con ganas de fiesta al camping y para la gente que quería dormir era una putada. Mi propia experiencia en ese sentido fue que el viernes me metí en la tienda con idea de dormir temprano y ante la imposibilidad de hacerlo acabé quedándome hasta casi las seis tocando canciones de Motorhead con un ukelele junto a los de la tienda de al lado.
  • Bandas del viernes:
    • Pool Stage: El concepto de piscina junto al escenario es cojonudo, una pena que el astro rey no acompañara más para disfrutarlo al 100%. Diría que menos Nervous, que no me agradaron en absoluto con su hardcore californiano, el resto de las bandas cumplieron muy bien su papel. A los The Black Wizards, con un toque muy setentero, y a los The Attack of the Brain Eaters, con un rock guitarrero noventero con buena pegada, les dejo la etiqueta de “bandas a seguir en el futuro”, ya que son grupos jóvenes y que me dejaron buenas sensaciones. Tampoco me desagradaron los Mantra, a pesar de tener un toquecillo muy grunge/alternativo en su sonido stoneriano. De Cuchillo de Fuego no me esperaba gran cosa porque lo que había oído no me había gustado pero su directo cambió totalmente mi percepción: locura y delirio, un directo con mucha fuerza y momentos surrealistas que me sorprendió muy gratamente.
    • Main Stage: Como dije antes, Nervous no me convencían y bajamos al pueblo a tomar unas cervezas. Nos perdimos a High Fighter y llegamos para Belzebong. Los polacos, con su stoner/doom instrumental, pesado y primitivo, mezclado con el humo, las imágenes malrolleras proyectadas detrás y la intensa iluminación verde sobre el escenario lograron un efecto hipnótico muy profundo con su directo. Para mi, los “subcampeones” del día. Vi un rato de Plus Ultra, aunque su propuesta extremadametne experimental no era muy de mi agrado y salí a cenar. Volví justo para ver como el cantante se ponía a destrozar el equipo en una vorágine destructiva. No son de mi gusto, pero desde luego el directo es intenso. Tras estos llegaron los que, para mi, fueron los campeones del primer día: Greenleaf. Los suecos, con una combinación de stoner con hard rock clásico, bromearon con que no eran ZZ Top por tener todos barba y luego nos regalaron una buena ración de riffs digna de Texas. Me quedé enamorado de su sonido y lamenté que no hubieran durado un ratito más. Quedaban My Sleeping Karma, pero 40 minutos de cambio sumados a una noche de camping y un día con mucho caminar y mucha cerveza hicieron mella en mi y me bajé al camping (el resto de la historia, ya la habéis leído arriba).
  • Bandas del sábado:
    • Pool Stage: El tiempo todavía acompañó menos el sábado en el pool stage. Por motivos diversos (gastronómicos) llegué cuando llevaban sólo un par de temas tocados mis vecinos los Puma Pumku, aunque por suerte ya había visto a los Galactic Superlords y a Astrodome el jueves en la warm up party, y he de decir que los primeros me gustaron mucho, otra banda con ticket de “a seguir” que juega con un sonido de rock pesado setentero pero con unas guitarras dobladas muy heavys, muy NWOBHM. Las dos bandas que cerraron este escenario estuvieron excelentes: Lámina descargaron una buena ración de stoner metal de riffs cañeros y ritmos obsesivos, pero la lluvia comenzó a caer más fuerte desplazando a la gente hacia la parte cubierta a la derecha del escenario. La lluvia continuó mientras los ucranianos Somali Yatch Club levantaban un poco el pie de nuestros aceleradores con su stoner rock más psicodélico. Como ya he dicho, estos dos últimos grupos también bandas “a seguir”
    • Main Stage:: Entré con la intención de pillar una camiseta (y pipear si andaba con los Pentagram el inefable Sean Pelletier) y de bajar al camping a por ropa de abrigo, pero Libido Fuzz me convencieron con su apuesta por la psicodelia con dejes clasicotes. Bajé a toda prisa pero a pesar de eso me perdí el comienzo de los Wight, otra banda que apostaba por la psicodelia old school pero jugando con alguna influencia del rock de los 90, muy buenos. Y llegamos a los platos fuertes: los ascendentes islandeses The Vintage Caravan (aunque no hagan tantos solos de ballena como deberían), si no se agotan ni echan a perder, son una banda que puede llegar muy lejos pues todavía son muy jóvenes (a pesar de que ya cuenten con tres discos, si contamos el autoproducido de 2009). Lo de Pentagram fue harina de otro costal. Impresionante el concierto de los discípulos de Bobby Liebling, tremendos. Superaron todas mis espectativas y se cascaron un set list con sus clásicos junto a algunas piezas de su último trabajo. Tras los años de frustración que vimos en Last Days Here al fin las cosas le sonríen musicalmente a Liebling y nos ofrece conciertos dignos de ese talento que las drogas sepultaron por tantos años. Acabaron Mother Engine, pero tras dos temas me recogí. Ojo, que el grupo no está mal, pero cerrar con una banda de psicodelia instrumental a mi no me acaba de levantar, si hubieran tocado a media tarde me los habría visto enteros porque estaban sonando bien, pero era el típico momento que el cuerpo te pideo o caña o cama.
The Vintage Caravan Moledo
Foto del concierto de The Vintage Caravan a cargo de mi colega Gaius Baltar

¿Una conclusión? Pues que si para el año el cartel trae algo de mi gusto (cof cof cof The Sword, Witchcraft o Graveyard sería un puntazo, cof cof cof y Sandford Music Factory cof cof cof) no dudaré en repetir. Un festival que de momento se ha posicionado muy bien entre mis preferencias.