El bandcamp de la quincena: The Black Wizards – Lake of Fire

Portugal, tan cerca, tan lejos. Al menos para el fan español rockero/metalero medio, que parece que, por obra y gracia de la prensa musical tradicional, vive más cerca de Finlandia, Alemania o los EEUU que del país vecino.

Para un fan gallego es más rápido y barato acercarse a Porto que a Madrid haciendo uso del coche o incluso del autobús y la posible barrera idiomática no es acusada (es fácil hacerse entender incluso no sabiendo ni papa de portugués), pero hay quien sigue planteándose como primera opción Barcelona o Madrid frente a cruzar la frontera del Miño.

No podría hacer un análisis profundo del circuito underground portugués porque tampoco lo conozco con profundidad, pero sí da la impresión de ser más activo que el español, o al menos que el gallego. Tienen festivales muy especializados, como el SWR Barroselas dedicado a las tendencias más extremas del metal, el Sonic Blast más orientado a la psicodelia, el doom y el stoner o el Amplifest en una rama más alternativa. Y tienen una buena cantidad de bandas muy interesantes pero de las que en España rara vez se oye hablar. No sólo estos The Black Wizards que hoy nos ocupan, también otras bandas como Vircator, Lâmina o Astrodome (que probablemente acaben saliendo en este blog también). Si os suenan sus nombres es porque probablemente los leísteis en mi crónica del Sonic Blast 2015 (este año creo que tocará repetir).

Como ya os decía, a esta banda la conocí viéndola en directo. Tocaban muy temprano en el escenario pequeño y allí me senté a verlos con mi girafa de Super Bock. En la primera canción ya me había enamorado: espíritu setentero, riffs pesados y fuzz a tope. Al frente del grupo Joana Brito, te la podría describir como la hija que nunca engendraron juntos Grace Slick y Tony Iommi, derrochaba carisma y presencia. Y el otro guitarra, Paulo Ferreira, tampoco le daba mal. En la batería otra mujer, Helena Peixoto, aportaba una buena dosis de empuje y contundencia y abría un debate sobre cual era la mejor batería femenina del festi: ella o la batería de Lâmina. Sobre el bajista que vi en aquel concierto no puedo deciros si era el que grabó este disco o la anterior demo, sólo que cumplió muy bien su trabajo aportando el extra de peso necesario para los temas, con un sonido cálido pero distorsionado.

¿Qué nos ofrecen The Black Wizards en su Lake Of Fire? Bueno, lo primero que verás es un bonito artwork obra del artista Vasco Duarte, y como te decía arriba fuzz, psicodelia, pasión por el blues rock más contundente de finales de los 60 y principios de los 70.

Lake of Fire - The Black Wizards

El nombre de Black Sabbath es evidente, desde luego, al pensar en una banda así. Aunque su distorsión es más saturada que la que usaba el colega Iommi y a mi me trae más a la cabeza nombres como Blue Cheer, los primeros trabajos de Grand Funk Railroad o Sir Lord Baltimore. Incluso en algún momento mencionaría la influencia de Ten Years After, Cream o Jimi Hendrix (escucha el tema Lake of Fire que te he dejado arriba). Si queremos comparar con una banda más actual creo que Kadavar sería lo primero que me vendría a la cabeza.

El deje retro para nada te creas que le resta garra y contundencia a su sonido, o que hace que la banda no suene actual. Todo lo contrario, ofrecen un sonido muy fresco sin renunciar a sus raíces más old school.

El disco lo componen ocho cortes en una línea muy homogénea, sin sorpresas o grandes saltos estilístico entre un tema y otro: hacen muy bien lo que hacen y saben hacer y no se lanzan a otrs aventuras. Desde la inicial Pain hasta el cierren con Fallen Leaves la banda ofrece lo mismo: riffs densos, atmósferas pesadas, tempos lentos: como la primera birra después del trabajo, como el sexo en tu tienda de campaña tras una noche de festival, algo que hay que hacer con calma y deleitándose. A pesar de contener sólo 8 canciones no se trata de un trabajo para nada corto, ya que se trata de composiciones bastante largas, oscilando entre los 6:23 que dura el segundo tema, I don’t mind (la canción más corta del disco) y los 10:17 de Wicked Brain, el corte más largo, oscuro y funerario del álbum, 100% primeros Black Sabbath. Y aunque se trate de un trabajo compositivamente homogéneo tampoco peca de repetitivo como otras bandas del estilo, ofreciendo esos pequeños detallitos compositivos que dan vidilla y color a las canciones.

Para amantes del rock duro más pesado y denso Lake of Fire será una delicia, un disco debut que debería meter a esta banda en tu lista de «gente a la que tener en cuenta a medio plazo«. No te voy a vender que The Black Wizards son the next big thing, desde luego, pero si tienes la oportunidad de acercarte a su directo no deberías dudar. Y desde luego lo que no puedes perdonar es darle una escucha entera a este disco.

Jimmy Bain, a la derecha del padre.

Le robo la frase a un amigo, que la publicó en su facebook «Ahora está a la derecha del padre«, pero nos ha dejado hoy Jimmy Bain. A los 68 años el corazón de uno de los más fieles secuaces de Ronnie James Dio se paraba, dejándonos huérfanos de su talento (planeaba un disco para este año con una banda con otros ex-Dio) de forma prematura.

El nombre de Bain se asocia siempre con Dio, con quien hizo varias giras y grabó hasta 7 discos en distintas etapas. Se trataba de un bajista de estilo hard-rock clásico, de escuela setentera, de sonido cálido, líneas trabajadas y expresión lenta. Además era capaz de cantar con solvencia, aunque no nos regaló muchas muestras de su trabajo como vocalista. Su paso por Rainbow, con quienes grabaría el fundamental Rising y el directo On Stage, le puso en primera línea y le juntó con Ronnie James Dio por primera vez. Pero además de con la «Saga Dio» también se puede asociar su nombre a la historia de Thin Lizzy: en 1979 grabaría y compondría un par de temas para el Black Rose, colaboraría en los dos discos en solitario de Phil Lynott, giraría y grabaría el disco Dirty Fingers con Gary Moore y montaría junto a Robbo Robertson una banda llamada Wild Horses con la que grabaría dos discos ocupándose también de las labores de vocalista.

Un músico al que siempre he respetado mucho pero al que nunca pude ver en directo (vi a Dio dos veces, pero una con Jeff Pilson y otra con Rudy Sarzo) y del que siempre me pregunté por qué no había explotado más su faceta vocal (recordemos que hizo una de las mejores versiones en el tributo a Dio-This is your life).

Ahora descansa ya, sentado a la derecha del padre, a la derecha de Ronnie James con quien recorrió numerosos países y repartió buen rock y metal a miles de personas. Y es que ambos ya desde hace mucho eran, y siempre serán, estrellas.

Sonic Blast Moledo 2015: La crónica express

Voy a intentar un ejercicio condensado para contaros cómo fue el Sonic Blast de Moledo de este año sin romperme ni romperos mucho la cabeza con largas crónicas. Así que me marco un análisis por partes:

horarios mapa sonic blast moledo 2015

  • Organización y ubicación:
    • La zona de acampada es grande y se pueden encontrar sitios a la sombra. En 10-15 minutos se llegaba caminando, dependiendo del aplomo.
    • Los precios bien, al menos desde el punto de vista de alguien que visita festivales españoles. Cañas a 1.50 en el recinto, te puedes cascar una feijoada en la puerta por 5 pavos. Comer y beber en el pueblo, más barato todavía (3.60 € por tres tercios de Superbock en terraza de primera línea de playa, 7 euros por una bandeja de pollo, ensalada, patatas y arroz que daba para dos personas).
    • El pueblo es bonito, una zona clásica de surf de Portugal. Una lástima el tiempo gris que coincidió este año, con un finde soleado habría sido increíble.
    • Sonido muy bien: le daría un 8/10, incluso en el escenario pequeño se podía escuchar todo con nitidez. El volumen tal vez un poco bajo, pero mejor eso que el que sea molesto o se convierta en una bola ininteligible. Horarios con puntualidad británica, aunque hubo algún cambio excesivamente largo (casi 50 minutos entre The Vintage Caravan y Pentagram, 40 minutos entre Greenleaf y My Sleeping Karma).
    • A mejorar: lo único diría que si hubiesen puesto el doble de duchas en la acampada y algunos retretes más (y los hubiesen limpiado con mayor asiduidad) habría quedado perfecta la zona. Otro fallo fue el no tener al final after party con música hasta el amanecer, porque llegaba la gente con ganas de fiesta al camping y para la gente que quería dormir era una putada. Mi propia experiencia en ese sentido fue que el viernes me metí en la tienda con idea de dormir temprano y ante la imposibilidad de hacerlo acabé quedándome hasta casi las seis tocando canciones de Motorhead con un ukelele junto a los de la tienda de al lado.
  • Bandas del viernes:
    • Pool Stage: El concepto de piscina junto al escenario es cojonudo, una pena que el astro rey no acompañara más para disfrutarlo al 100%. Diría que menos Nervous, que no me agradaron en absoluto con su hardcore californiano, el resto de las bandas cumplieron muy bien su papel. A los The Black Wizards, con un toque muy setentero, y a los The Attack of the Brain Eaters, con un rock guitarrero noventero con buena pegada, les dejo la etiqueta de «bandas a seguir en el futuro», ya que son grupos jóvenes y que me dejaron buenas sensaciones. Tampoco me desagradaron los Mantra, a pesar de tener un toquecillo muy grunge/alternativo en su sonido stoneriano. De Cuchillo de Fuego no me esperaba gran cosa porque lo que había oído no me había gustado pero su directo cambió totalmente mi percepción: locura y delirio, un directo con mucha fuerza y momentos surrealistas que me sorprendió muy gratamente.
    • Main Stage: Como dije antes, Nervous no me convencían y bajamos al pueblo a tomar unas cervezas. Nos perdimos a High Fighter y llegamos para Belzebong. Los polacos, con su stoner/doom instrumental, pesado y primitivo, mezclado con el humo, las imágenes malrolleras proyectadas detrás y la intensa iluminación verde sobre el escenario lograron un efecto hipnótico muy profundo con su directo. Para mi, los «subcampeones» del día. Vi un rato de Plus Ultra, aunque su propuesta extremadametne experimental no era muy de mi agrado y salí a cenar. Volví justo para ver como el cantante se ponía a destrozar el equipo en una vorágine destructiva. No son de mi gusto, pero desde luego el directo es intenso. Tras estos llegaron los que, para mi, fueron los campeones del primer día: Greenleaf. Los suecos, con una combinación de stoner con hard rock clásico, bromearon con que no eran ZZ Top por tener todos barba y luego nos regalaron una buena ración de riffs digna de Texas. Me quedé enamorado de su sonido y lamenté que no hubieran durado un ratito más. Quedaban My Sleeping Karma, pero 40 minutos de cambio sumados a una noche de camping y un día con mucho caminar y mucha cerveza hicieron mella en mi y me bajé al camping (el resto de la historia, ya la habéis leído arriba).
  • Bandas del sábado:
    • Pool Stage: El tiempo todavía acompañó menos el sábado en el pool stage. Por motivos diversos (gastronómicos) llegué cuando llevaban sólo un par de temas tocados mis vecinos los Puma Pumku, aunque por suerte ya había visto a los Galactic Superlords y a Astrodome el jueves en la warm up party, y he de decir que los primeros me gustaron mucho, otra banda con ticket de «a seguir» que juega con un sonido de rock pesado setentero pero con unas guitarras dobladas muy heavys, muy NWOBHM. Las dos bandas que cerraron este escenario estuvieron excelentes: Lámina descargaron una buena ración de stoner metal de riffs cañeros y ritmos obsesivos, pero la lluvia comenzó a caer más fuerte desplazando a la gente hacia la parte cubierta a la derecha del escenario. La lluvia continuó mientras los ucranianos Somali Yatch Club levantaban un poco el pie de nuestros aceleradores con su stoner rock más psicodélico. Como ya he dicho, estos dos últimos grupos también bandas «a seguir»
    • Main Stage:: Entré con la intención de pillar una camiseta (y pipear si andaba con los Pentagram el inefable Sean Pelletier) y de bajar al camping a por ropa de abrigo, pero Libido Fuzz me convencieron con su apuesta por la psicodelia con dejes clasicotes. Bajé a toda prisa pero a pesar de eso me perdí el comienzo de los Wight, otra banda que apostaba por la psicodelia old school pero jugando con alguna influencia del rock de los 90, muy buenos. Y llegamos a los platos fuertes: los ascendentes islandeses The Vintage Caravan (aunque no hagan tantos solos de ballena como deberían), si no se agotan ni echan a perder, son una banda que puede llegar muy lejos pues todavía son muy jóvenes (a pesar de que ya cuenten con tres discos, si contamos el autoproducido de 2009). Lo de Pentagram fue harina de otro costal. Impresionante el concierto de los discípulos de Bobby Liebling, tremendos. Superaron todas mis espectativas y se cascaron un set list con sus clásicos junto a algunas piezas de su último trabajo. Tras los años de frustración que vimos en Last Days Here al fin las cosas le sonríen musicalmente a Liebling y nos ofrece conciertos dignos de ese talento que las drogas sepultaron por tantos años. Acabaron Mother Engine, pero tras dos temas me recogí. Ojo, que el grupo no está mal, pero cerrar con una banda de psicodelia instrumental a mi no me acaba de levantar, si hubieran tocado a media tarde me los habría visto enteros porque estaban sonando bien, pero era el típico momento que el cuerpo te pideo o caña o cama.
The Vintage Caravan Moledo
Foto del concierto de The Vintage Caravan a cargo de mi colega Gaius Baltar

¿Una conclusión? Pues que si para el año el cartel trae algo de mi gusto (cof cof cof The Sword, Witchcraft o Graveyard sería un puntazo, cof cof cof y Sandford Music Factory cof cof cof) no dudaré en repetir. Un festival que de momento se ha posicionado muy bien entre mis preferencias.

Diez discos en directo que tienes que escuchar sí o sí

He de empezar esta entrada diciendo que me ha costado elegir sólo 10, hubo un momento en que llegué a 16 más o menos «cómodo», pero los 6 últimos descartes fueron «duros».

Desde que empecé con el podcast la verdad es que apenas he escrito sobre música, tal vez porque se me da mejor pincharla, pero llevo un par de días con este artículo en la cabeza, tal vez por el (tardío) descubrimiento que es esa joya de Live Bullet de Bob Seger al que llevo enganchado un par de semanas. Pero no adelatemos acontecimientos y vamos con este listado, este top 10 de directos.

  • Dee Purple - Made In Japan
    El Made in Japan de Deep Purple lo cambió todo, abre esta lista porque es el disco que cambia el concepto de «disco de grandes éxitos con cuatro aplausos» que hasta aquel momento reinaba en los discos de rock en directo por «capturar la energía del directo«. Esas épicas improvisaciones, ese sonido poderoso, esa locura entre el público nipón… una de las piedras angulares del rock y de la carrera de los legendarios Purple, con el no menos legendario Martin Birch a los controles, y eso que Ian Gillan decía que no había dado la talla, que estaba todavía convaleciente de una neumonía. Pero a pesar de eso su interpretación de Child in Time es uno de los pináculos del hard rock setentero.
  • Thin Lizzy - Live and Dangerous

    A pesar de que siempre se diga que este Live and Dangerous tiene demasiados overdubs (o retoques) en estudio sigue siendo una clara muestra, un vivo retrato, de la energía de aquellos imparables Thin Lizzy de mediados de los 70 sobre el escenario. Los temas fueron recogidos en Londres durante la gira del Johnny The Fox y en Toronto durante la de Bad Reputation (y se dice que algunas tomas también están sacadas de un directo en Philadelphia de esa misma gira), y fueron mezcladas y «retocadas» en Francia para acabar viendo la luz en verano de 1978. El set list se centra en los grandes clásicos de la banda, dejando como momentazo que todos recodamos la forma en que enlazan el último acorde de Cowboy Song con el inicio de The Boys are Back In Town, algo que dicho así puede sonar chorra, pero que escuchando el vinilo provoca una sensación de subidón tremenda.
  • Live Bullet de Bob Seger
    El inspirador de esta lista, este disco en directo, junto a su entrega de estudio de ese mismo año (1976) Night Moves, fue el responsable de que Bob Seger dejara de ser un músico importante en el noroeste de EEUU para serlo a nivel mundial. El fenómeno local comenzaba, con este Live Bullet, a dar el salto al siguiente nivel. Su rock and roll guitarrero, de la vieja escuela, sonaba todavía más enérgico y poderoso en esta entrega en vivo, capturada en el mítico Cobo Hall de Detroit. Temas como sus clásicos Ramblin’ Gamblin’ Man o Heavy Music logran una nueva dimensión, sin olvidar versiones como la inicial Nutbush City Limits de Tina Turner o el Bo Diddley del legendario bluesman de mismo nombre.
  • Rainbow - On Stage
    De nuevo Martin Birch en los controles, de nuevo Ritchie Blackmore en las guitarras, de nuevo temazos, de nuevo largas improvisaciones y solos… pero esta vez no son Deep Purple, aunque la leyenda está a su nivel: los Rainbow de Blackmore, Dio y Cozy Powell, un Big Three de verdad y no los de LeBron James. A día de hoy podemos encontrar más discos en directo de esa etapa, algunos con mejor set list, pero este On Stage se convirtió en su momento en la primera captura de la magia de esta banda sin par. Durante el medley de Starstruck con Man on the Silver Mountain, el momento en que Dio canta a capella, eso es increíble, es magia, es uno de los momentos insuperables del rock, de los momentos en los que recordamos por qué amamos la música.
  • UFO - Strangers in the Night
    Este disco marcaba el final de una época en los UFO, una de las bandas más infravaloradas del hard rock británico de los 70. Grabado en la gira de otoño de 1978 por los EEUU recoge temas de varios conciertos, incluyendo el último con Michael Schenker hasta su regreso en 1993. Y el carpetazo a la fructífera era Schenker, que tan buenos discos nos dejó, lo daban con este excelente album en vivo, que además nos muestra fielmente la labor del germano en las guitarras dado que se negó a regrabarlas en estudio por haber abandonado ya el grupo cunado se estaba masterizando y mezclando el disco, por lo que sus solos en Rock Bottom o Doctor Doctor no tienen truco. Strangers in the Night logró bastante éxito comercial en Reino Unido, llegando al número 7 de las listas de ventas, si bien en USA no acabó de despegar quedándose en el 42.
  • Motorhead - No Sleep 'till Hammersmith
    No creo que Lemmy pensara, cuando la prensa musical británica tildaba a Motorhead de ser «la peor banda del mundo» que menos de un lustro más tarde le estaría arrebatando el número uno de las listas de ventas británicas a UB40 con Ace of Spades. Tras un triunvirato mágico de discos conformado por Bomber, Overkill y Ace Of Spades el potente trío británico, con su formación más legendaria que no la más duradera ni la original, decidían grabar varias fechas de la gira de presentación de este último para lanzar un disco en directo. Irónicamente ningún tema del No Sleep ‘Till Hammersmith está grabado en el legendario Hammersmith Odeon, sino que se recogieron conciertos en Leeds, Newcastle, Norfolk y Belfast. El título viene de una frase que estaba escrita en el autobús de gira, ya que solían terminar las giras en ese legendario auditorio. A principios de los dosmiles la discográfica Metal-Is publicó una edición extendida de este directo con varias tomas descartadas y un libreto con fotos inéditas y anécdotas (como la del nombre de la gira o la reacción de Lemmy cuando le dijeron que el disco estaba de número 1).
  • The Allman Brothers Band - At Fillmore East
    Duane Allman estaba llamado a ser uno de los grandes de la historia de la guitarra (bueno, y realmente lo fue) hasta que un accidente de moto se lo llevó. Su dominio de slide y su feeling bluesero le colocaban como el sucesor natural de Jimi Hendrix en el Olimpo de la guitarra del rock estadounidense, pero no tardó en unírsele en el camino de la desgracia. La Allman Brothers Band marca el comienzo de la transición del blues hacia el llamado southern rock que tendrá su culminación en los Lynyrd Skynyrd, y en este trabajo nos dan una muestra del virtuosismo de sus miembros. Porque si Duane era enorme, su pareja guitarrística Dickey Betts no se quedaba atrás (como guitarrista, no entremos en escabrosos temas personales). Las interpretaciones del Stormy Monday de T-Bone Walker, In Memory of Elizabeth Reed o la rendición final de 23 minutos con Whipping Post capturan y maravillan al oyente en esta joya del blues rock. ¿Y de qué se ríen en la portada de este At Fillmore East? Hay varias versiones, y todas tienen que ver con lo que oculta Duane entre sus manos… y lo dejo a tu imaginación.
  • Bruce Springsteen & the E Street Band - Live 1975/85
    Cuando Springsteen decidió sacar un disco en directo junto a la E-Street Band lo hizo a lo grande. Una caja con múltiples vinilos recogiendo 40 canciones, grabadas a lo largo de una década, entre las giras de Born To Run y Born in the USA. La verdad es que no entendía el fanatismo de los seguidores de el boss hasta que le vi en concierto, sobre las tablas hay pocos que puedan competir con su intesidad y profesionalidad. Este disco recoge los elementos típicos de sus conciertos, como las improvisaciones por parte de los músicos o las largas presentaciones habladas en los temas. Los pelos como escarpias en la inicial Thunder Road (personalmente, creo que el mejor tema de la larga trayectoria de Springsteen) o en su homenaje a Woody Guthrie versionando This Land is Your Land, la canción que casi manda al bueno de Guthrie al talego en los tiempos de la caza de brujas. Este Live 1975-1985 se convirtió también en el primer quíntuple album en alcanzar el top 10 en ventas en los EEUU (y supongo que no debe haber muchos más).
  • The Last Waltz
    The Last Waltz es a la vez un disco en directo y una banda sonora. La despedida de The Band, grupo que había grabado en estudio y girado con múltiples artistas como Ronnie Hawkins o Bob Dylan, fue grabada por Martin Scorsese para realizar un documental, y publicada a su vez como triple vinilo. El concierto cuenta con una docena de colaboraciones ilustres, con nombres como Joni Mitchell, Muddy Waters, Bob Dylan, Neil Young, Van Morrison o Eric Clapton. Es tan obligada la escucha del disco como el visionado del propio concierto/documental.
  • Cheap Trick - At Budokan
    Y vamos a cerrar este listado con los divertidos y beatleianos Cheap Trick y su At Budokan. En 1978 no eran una banda especialmente famosa todavía, excepto en Japón. En el país del sol naciente estos geniales músicos despertaban devoción y locura casi al estilo de sus adorados Beatles. Epic Records decidió que debían grabar un directo allí, que en principio iría destinado en exclusiva al mercado japonés. Algunas copias llegaron a los USA como rarezas de importación y allí empezó a crecer la demanda. Varios meses después Epic, viendo el filón, lanzaba el disco en el resto del mundo, convirtiéndose en aquel momento en el disco más exitoso de Cheap Trick, vendiendo 3 millones de copias y catapultando al grupo a un nuevo nivel de fama, convirtiendo los singles I Want you to Want Me, Surrender y Ain’t That Shame en los favoritos del público. Años después se publcaría una «secuela», titulada At Budokan II con los temas que no habían sido incluídos en el disco, y finalmente una reedición de 1998 incluiría el concierto completo bajo el título de At Budokan: The Complete Concert.

En el tintero se quedan joyas como el Alive! de Kiss, el excepcional Live… In the Heart of the City de Whitesnake, el poderoso Staying A Life de los Accept, la selvática descarga de Ted Nugent en Double Live Gonzo, el mítico The Song Ramains the Same de Led Zeppelin, la clase de Rory Gallagher en su Irish Tour o el Unleashed in the East de los Judas Priest, es lo malo de elegir sólo 10, que te dejas cien fuera de la lista. En todo caso, estos 10 son de obligado cumplimiento, diez auténticos mandamientos del rock and roll que se resumen en que amarás a la distorsión sobre todas las cosas y compartirás la birra con el prójimo.

Captain Beyond – Captain Beyond

Rod Evans es conocido principalemnte por haber sido el primer cantante de Deep Purple, con los que grabó tres discos (y algún single de más o menos éxito como Hush) antes de que Ian Gillan ocupara su puesto en 1969.  Tras su salida de Purple intentó lanzar una carrera en solitario, publicando un single con Capitol Records que pasó sin pena ni gloria. La mayoría de la gente piensa que entre eso y su «reunión» de Deep Purple de 1980 («reunión» que consistió en él y cuatro mercenarios y que acabó con una demanda de los managers de los entonces separados Purple que hicieron que perdiera el derecho a cobrar royalties por sus grabaciones con el MKI de la banda) estuvo retirado de la música, pero nada más lejos de la realidad. Tras el fracaso de su primer (y último) single en solitario Evans decidió crear una nueva banda, y así nacieron en 1971 Captain Beyond.

Captain Beyond disco debut
Captain Beyond – 1972

No era Rod el único famoso veterano en esta formación, donde también militaban el ex batería de Johnny Winter, Bobby Caldwell, y los ex bajista y ex guitarrista de Iron Butterfly, Lee Dorman y Larry ‘Rhino’ Reindhart respectivamente. La banda no obtuvo demasiado éxito comercial con ninguno de sus tres discos, a pesar de lo cual podemos considerar este disco debut como una verdadera joya y uno de los precursores del heavy metal.

El disco muestra claramente tres vertientes en sus temas: una hard rock bluesero, otro prog y con ciertos toques de pop heredados de los Beatles y una más psicodélica con algunos toques de jazz. Piensa en el sonido de las antiguas bandas de los miembros (sobre todo los primeros Purple y Iron Butterfly) y en las que parecen sus mayores influencias: Cream, Vanilla Fudge y Jimi Hendrix.

El disco está concebido como una sola canción, sin existir separación entre los temas, que en algunos casos se entrelazan y en otros tienen una pequeña pieza instrumental como nexo de unión. En total 13 pistas, si bien su disfrute completo se logra con la escucha del álbum seguido y ordenado. Entre los temas podrás disfrutar de las partes más duras en la inicial Dancing Madly Backwards, con Mesmerization Eclipse o la oscura I can’t feel nothing (part I); mientras que la parte más psicodélica vendrá de la mano de Myopic Void, As The Moon Speaks To The Sea o Astral Lady. El lado más prog y artístico caerá de la mano de Raging River of Fear, Frozen Over y Thousand Days of Yesterdays. En todo caso, sería mejor hablar de fragmentos que de canciones, porque la «canción» es todo el álbum y algunos fragmentos por si solos además parecen no tener mucho sentido.

Captain Beyond

No son tan duros como Deep Purple, Uriah Heep o Black Sabbath ni tienen ese toque folkie de Jethro Tull o Led Zeppelin, y desde luego a nivel de ventas y repercusión mediática estaban a años luz de los cinco grupos citados, pero Captain Beyond son una banda que encandilará a aquellos fans de la saga Purple y del rock británico más duro de los 70. Al igual que otros contemporáneos suyos, lograron un trabajo que 40 años después sigue sonando fresco e interesante. Por desgracia tras el siguiente disco, en 1973, se separarían a causa de las bajas ventas. En 1976 volvieron (sin Rod Evans) para sacar un tercer disco y volver a deshacerse tras la gira; y en 1998 hubo un nuevo regreso con Reindhart, Caldwell y varios mercenarios que daría al traste en 2003. Reindhart no paró de intentar una reunión de la formación original durante años, hasta que el cáncer se lo llevó en enero de 2012. Evans en cambio siempre se negó a recuperar esta banda y volver a intentar lanzarse con grandes giras (cuentan las leyendas que entre su salida de Captain Beyond y su intento de Deep Purple ejerció de médico en los EEUU y que, posteriormente al fracaso y el juicio purpeliano, volvió a ejercer la medicina). Una pena, porque habría sido interesante verles interpretar una última vez esta gran obra, 35 minutos de inspiración repartidos en fragmentos muy variados.

Triana – El Patio

Corría 1975, año clave en la historia contemporánea española por ser el comienzo del fin de la dictadura franquista, cuando Triana lanzaban su primer disco, El Patio. Si bien no eran los pioneros de la prolífica escena del rock andaluz, donde ya habían destacado previamente otras bandas como Smash, sí marcaron un hito en este género con su primer LP. Previamente ya habían publicado como single los temas Luminosa mañana y Recuerdo de una noche, por lo que no era una sorpresa lo que genio de Jesús de la Rosa, teclista y vocalista, era capaz de concebir. (aclaro que en la Wikipedia pone que el disco se grabó en 1973 y se publicó en el 74, pero en la edición que tengo en CD pone que se grabó en marzo de 1975).

El disco bebe tanto del rock sinfónico/progresivo como del flamenco, deleitándonos con una música muy elaborada tanto en el aspecto compositivo como en el letrístico. Una gran muestra está ya clara en el primer tema, Abre la puerta, donde todos los músicos tienen sus momentos de lucimiento, no sólo Jesús de la Rosa con su voz y su excelente trabajo de teclados digno de cualquier grande del estilo (y con grande estoy hablando del nivel de bandas como Emerson, Lake and Palmer, Pink Floyd, King Crimson o Yes), sino también la batería de Juan José Palacios «Tele», que cuenta con un pequeño solo, la guitarra flamenca de Eduardo Rodríguez, el bajo de Manolo Rosa y los impresionantes solos con la guitarra eléctrica de Antonio Pérez. Casi 10 minutos de éxtasis musical para arrancar uno de los mejores discos que se hayan grabado en la Península Ibérica. El disco continúa con Luminosa Mañana, donde la guitarra flamenca toma el protagonismo junto al teclado más psicodélico, por encima de los ritmos de batería progresivos de Palacios. Recuerdo de una noche sigue con la misma tendencia flamenca, con una letra más folklórica pero sin dejar los ritmos heredados del progresivo ni los teclados de tradición más rockera. Con un espíritu más hippie llega Se de un lugar, donde el rock de tradición progresiva y psicodélica vuelve a tomar el primer plano, en una tema complejo con varios pasajes, múltiples fragmentos que se entrelazan y donde la sublime guitarra eléctrica de Antonio Pérez recupera el protagonismo que tenía en el primer tema. Con un colorido musical digno de los mismísimos Yes entra Diálogo, un medio tiempo medio baladístico que dejará paso al teclado en onda The Doors que inicia En el Lago, otra pieza maestra llena de múltiples arreglos. El cierre del disco nos lo da el canto del gallo y la guitarra flamenca en Todo es de Color, la pieza más corta del disco (poco más de dos minutos) que despide la grabación.

Puedes llamarlo rock andaluz, rock progresivo, rock flamenco… la etiqueta da igual. A mucha gente las raíces andaluzas y el acento del vocalista les llevan a repudiar a esta banda, pero más allá de absurdos prejuicios se trata de un disco indispensable para cualquier amante del rock progresivo, de la música trabajada y elaborada y del rock español.

Graveyard – Hisingen Blues

Uno de los mejores discos de lo poco que llevamos de década, de lo más destacable de 2011. No confundir con los deathmetaleros catalanes del mismo nombre ni con los poweretas alemanes de los 90, pues esta gente ni desayuna cerebros a la plancha ni acero azucarado. No, estos Graveyard suecos son una banda de rock and roll que beben tanto del stoner como del blues para llevarnos a un paseo por la psicodelia old school, un viaje cuarenta años atrás para remorar a Cream, Hendrix, Jeff Beck, The Doors, Joe Cocker, Led Zeppelin o los Faces…

Esta vuelta a los años de Woodstock y la Isla de Wight está además abalada por una colección impresionante de temazos. Ya la inicial y rocanrolera Ain’t fit to live here da el primer paso con una oda stoneriana al lado más jipi de Led Zeppelin. No good Mr. Holden en cambio nos trae un tempo pausado para un blues que les reivindica como nietos bastardos de T-Bone Walker, con un tema pesado y sudoroso. Hisingen blues tira de intro psicodélica para dar un groove luego más rockero, con más ritmo, pero que de nuevo irá seguido de otra pausa, Unconfortably Numb, cuyo título no se si es una referencia a Pink Floyd pero cuyo sonido debe muchísimo a los grandes discos de The Doors. Buying Truth (Tack & Förlat) juega con sonidos space rock en una pieza de rock pesado excelentemente ejecutado con curiosos juegos de percusión en su parte intermedia. Por su parte Longing parece que quiere ser una balada cristalina, con unos ritmos de fondo casi subacuáticos, con un hipnótico silbido 100% banda sonora de Ennio Morricone que introuduce la canción en nuestras cabezas, la cual evoluciona hacia un tema de inspiración western con rasgos psicodélicos. De nuevo un título  que se adivina referencial: Ungrateful are the dead, donde empiezan con un medio tiempo cargado de hammonds que me recuerda a los Yardbirds, y que va creciendo en intensidad para dar paso al intenso rock and roll de RSS, un tema que podrían haber firmado perfectamente los Faces de Rod Stewart y Ronnie Wood y que si hubiera sido grabado por The Hives o White Stripes habríamos acabado hata el ojete de escucharlo en fm’s y garitos varios. Cierra el disco The Siren, otro ejercicio de blues psicodélico donde las acústicas juegan a tejer melodías relajadas por encima de la línea de bajo, para dejar entrada a la distorsión en golpes de fuerza espasmódica al estilo de Joe Cocker, Robert Plant o Jim Morrison.

Un disco que parece compuesto hace 40 años, donde la esencia del mejor blues eléctrico se da la mano con la psicodelia. Un producto de esa nueva escuela doom sueca donde destaca otra gente como los también retro Witchcraft o los más heavys Grand Magus. Un discazo de cabo a rabo, poco más se puede decir.

 

Dust – Hard Attack

Quería escribir sobre criptografía, pero estoy vago, así que creo que es un buen día para añadir un nuevo disco a la sección Joyas Musicales, que poco a poco crece.

Mi historia con este Hard Attack de los Dust es curiosa. Un día lo vi en una estantería de una tienda de discos, y la portada de Frank Frazzetta, que muestra a Conan peleando contra dos guerreros vanires me llamó la atención. Era épica, impactaba, muy chula pero ¿qué tal estaba el grupo?

Con esa portada uno podría esperarse a una especie de Manowar/Virgin Steele, una banda de heavy metal épico, pero si alguien se acerca a esta banda esperando a una suerte de Cirith Ungol va a llevarse una decepción o, en el mejor de los casos, una sorpresa. Porque estos Dust beben del rollito hippie sesentero, salpicado con gotas de Jethro Tull y los The Who más rockeros, recordándome por momentos a Wishbone Ash. La combinación de guitarra acústica con eléctrica es una constante en todo el trabajo, un discazo de 1972 que ejerció gran magisterio en el nacimiento del posterior heavy metal americano, junto a otras bandas como Steppenwolf o Grand Funk Railroad.

Este disco fue el segundo, y a la postre el último de esta banda, que a pesar de haber logrado dos trabajos excelentes siendo un grupo formado por miembros muy jóvenes, no lograron el éxito comercial. Eran un «power trio» (lo cual debía hacer complejo llevar los temas al directo con la gran cantidad de arreglos a dos guitarras que tienen) que se movía entre el rock más duro de la época con otras sonoridades más suaves. La base rítmica de la banda fueron los que mayor éxito cosecharon en su carrera posterior: Puede que el nombre del batería, Marc Bell, no te diga mucho, pero si te digo que en el ’78 se lo cambió por Marky Ramone ya sabes por dónde van los tiros. Por su parte, el excelente bajista Kenny Aaronson, que firma un espectacular trabajo a pesar de su corta edad (18 años en el primer disco y 20 en este) se ganó la vida como músico de gira y sesión, siendo votado en 1988 «Bajista del año» por la revista Rolling Stone, y trabajando para Bob Dylan, Billy Idol, Lita Ford, Foghat, Joan Jett, Sammy Haggar, Brian Setzer, Tony Iommy… en fin, un curriculum de esos de varias páginas.

Pasando ya al disco en si, se abre con la fantástica Pull Away, como ya he dicho cargada de reminiscencias a Jethro Tull, con una gran combinación de acústica con eléctrica. La sigue Walk in the Soft Rain donde de nuevo el sonido acústico vuelve a estar presente recordando un poco en su inicio al Bowie de la época. La balada Thusly Spoken, cargada de arreglos de cuerda y piano me parece el punto más flojo del disco, un tema al uso para intentar hacer caja, y que en su línea vocal me trae a la cabeza a Simon & Garfunkel. Pero tras la calma llega la tormenta con Learning to Die, un ataque de hard rock desenfrenado, casi rozando el rollo garajero, que evoluciona en un tema épico de casi 7 minutos con varias partes, un tema que podría estar perfectamente el cualquier disco de los primeros Led Zeppelin. All in All por su parte me recuerda a lo más agresivo de The Who con una pizca de la mala hostia de Cream. I been Thinkin nos ofrece un descanso tras la descarga más cañera, con suaves líneas sureñas sobre la base acústica. Pero tras este tema llega una selvática descarga digna de todo un Ted Nugent como es Ivory, un desenfrenado tema instrumental, que dará paso a una relajada How Many Horses, de nueva con toques de folk rock y rock sureño, incluso algo de soul, y un tremendo solo de por medias. Y finalmente el tema Suicide devuelve al primer plano la distorsión y el rock más duro, en la onda de Grand Funk Railroad, para terminar con el corto outro de menos de 30 segundos que es Entrances, una sucesión de acordes de influencia mediterránea.

Duraron poco estos Dust, pero no sería bueno olvidar el legado de una banda que en su corta existencia (1969-1972) nos regaló dos discos de tanta calidad. Este Hard Attack es un disco disfrutable por todo fan del rock setentero, de la época en la que las bandas podían hacer temas variados en sus discos y en la que no sonaban todos a copia de la copia. Tal vez no sean indispensables como Rainbow, Purple, Sabbath, Kiss o Zeppelin, pero cuando menos deberías darle una oportunidad a este disco.