Encuesta de la quincena (03/16) ¿Qué época de Ritchie Blackmore prefieres?

Empezamos una nueva sección, tras El BandCamp de la Quincena vamos también a publicar una encuesta quincenal (se alternarán, una semana disco, otra semana encuesta) que, según la ocasión, variará sus temáticas dentro siempre de las tendencias del blog (rock, informática, baloncesto y a veces cine/tv/comic)

Una de las noticias musicales del año ha sido, como bien sabrás, el regreso de Ritchie Blackmore al rock con unos remozados Rainbow que se centrarán en la etapa Dio y donde el chileno afincado en España Ronnie Romero (de los Lords of Black, que han pegado un subidón a nivel internacional gracias a esta contratación) se encargará de las voces, junto al teclista ex-Yngwie/ex-Stratovarius/ex-Art Metal Jens Johansson y a la base rítmica de su proyecto folk Blackmore’s Night.

Mientras confiamos en que esto no se quede en sólo tres conciertos y podamos tener al menos un nuevo disco de Rainbow vamos a echar un ojo al pasado de Ritchie ¿qué época te gusta más?

El bandcamp de la quincena: The Black Wizards – Lake of Fire

Portugal, tan cerca, tan lejos. Al menos para el fan español rockero/metalero medio, que parece que, por obra y gracia de la prensa musical tradicional, vive más cerca de Finlandia, Alemania o los EEUU que del país vecino.

Para un fan gallego es más rápido y barato acercarse a Porto que a Madrid haciendo uso del coche o incluso del autobús y la posible barrera idiomática no es acusada (es fácil hacerse entender incluso no sabiendo ni papa de portugués), pero hay quien sigue planteándose como primera opción Barcelona o Madrid frente a cruzar la frontera del Miño.

No podría hacer un análisis profundo del circuito underground portugués porque tampoco lo conozco con profundidad, pero sí da la impresión de ser más activo que el español, o al menos que el gallego. Tienen festivales muy especializados, como el SWR Barroselas dedicado a las tendencias más extremas del metal, el Sonic Blast más orientado a la psicodelia, el doom y el stoner o el Amplifest en una rama más alternativa. Y tienen una buena cantidad de bandas muy interesantes pero de las que en España rara vez se oye hablar. No sólo estos The Black Wizards que hoy nos ocupan, también otras bandas como Vircator, Lâmina o Astrodome (que probablemente acaben saliendo en este blog también). Si os suenan sus nombres es porque probablemente los leísteis en mi crónica del Sonic Blast 2015 (este año creo que tocará repetir).

Como ya os decía, a esta banda la conocí viéndola en directo. Tocaban muy temprano en el escenario pequeño y allí me senté a verlos con mi girafa de Super Bock. En la primera canción ya me había enamorado: espíritu setentero, riffs pesados y fuzz a tope. Al frente del grupo Joana Brito, te la podría describir como la hija que nunca engendraron juntos Grace Slick y Tony Iommi, derrochaba carisma y presencia. Y el otro guitarra, Paulo Ferreira, tampoco le daba mal. En la batería otra mujer, Helena Peixoto, aportaba una buena dosis de empuje y contundencia y abría un debate sobre cual era la mejor batería femenina del festi: ella o la batería de Lâmina. Sobre el bajista que vi en aquel concierto no puedo deciros si era el que grabó este disco o la anterior demo, sólo que cumplió muy bien su trabajo aportando el extra de peso necesario para los temas, con un sonido cálido pero distorsionado.

¿Qué nos ofrecen The Black Wizards en su Lake Of Fire? Bueno, lo primero que verás es un bonito artwork obra del artista Vasco Duarte, y como te decía arriba fuzz, psicodelia, pasión por el blues rock más contundente de finales de los 60 y principios de los 70.

Lake of Fire - The Black Wizards

El nombre de Black Sabbath es evidente, desde luego, al pensar en una banda así. Aunque su distorsión es más saturada que la que usaba el colega Iommi y a mi me trae más a la cabeza nombres como Blue Cheer, los primeros trabajos de Grand Funk Railroad o Sir Lord Baltimore. Incluso en algún momento mencionaría la influencia de Ten Years After, Cream o Jimi Hendrix (escucha el tema Lake of Fire que te he dejado arriba). Si queremos comparar con una banda más actual creo que Kadavar sería lo primero que me vendría a la cabeza.

El deje retro para nada te creas que le resta garra y contundencia a su sonido, o que hace que la banda no suene actual. Todo lo contrario, ofrecen un sonido muy fresco sin renunciar a sus raíces más old school.

El disco lo componen ocho cortes en una línea muy homogénea, sin sorpresas o grandes saltos estilístico entre un tema y otro: hacen muy bien lo que hacen y saben hacer y no se lanzan a otrs aventuras. Desde la inicial Pain hasta el cierren con Fallen Leaves la banda ofrece lo mismo: riffs densos, atmósferas pesadas, tempos lentos: como la primera birra después del trabajo, como el sexo en tu tienda de campaña tras una noche de festival, algo que hay que hacer con calma y deleitándose. A pesar de contener sólo 8 canciones no se trata de un trabajo para nada corto, ya que se trata de composiciones bastante largas, oscilando entre los 6:23 que dura el segundo tema, I don’t mind (la canción más corta del disco) y los 10:17 de Wicked Brain, el corte más largo, oscuro y funerario del álbum, 100% primeros Black Sabbath. Y aunque se trate de un trabajo compositivamente homogéneo tampoco peca de repetitivo como otras bandas del estilo, ofreciendo esos pequeños detallitos compositivos que dan vidilla y color a las canciones.

Para amantes del rock duro más pesado y denso Lake of Fire será una delicia, un disco debut que debería meter a esta banda en tu lista de «gente a la que tener en cuenta a medio plazo«. No te voy a vender que The Black Wizards son the next big thing, desde luego, pero si tienes la oportunidad de acercarte a su directo no deberías dudar. Y desde luego lo que no puedes perdonar es darle una escucha entera a este disco.

Jimmy Bain, a la derecha del padre.

Le robo la frase a un amigo, que la publicó en su facebook «Ahora está a la derecha del padre«, pero nos ha dejado hoy Jimmy Bain. A los 68 años el corazón de uno de los más fieles secuaces de Ronnie James Dio se paraba, dejándonos huérfanos de su talento (planeaba un disco para este año con una banda con otros ex-Dio) de forma prematura.

El nombre de Bain se asocia siempre con Dio, con quien hizo varias giras y grabó hasta 7 discos en distintas etapas. Se trataba de un bajista de estilo hard-rock clásico, de escuela setentera, de sonido cálido, líneas trabajadas y expresión lenta. Además era capaz de cantar con solvencia, aunque no nos regaló muchas muestras de su trabajo como vocalista. Su paso por Rainbow, con quienes grabaría el fundamental Rising y el directo On Stage, le puso en primera línea y le juntó con Ronnie James Dio por primera vez. Pero además de con la «Saga Dio» también se puede asociar su nombre a la historia de Thin Lizzy: en 1979 grabaría y compondría un par de temas para el Black Rose, colaboraría en los dos discos en solitario de Phil Lynott, giraría y grabaría el disco Dirty Fingers con Gary Moore y montaría junto a Robbo Robertson una banda llamada Wild Horses con la que grabaría dos discos ocupándose también de las labores de vocalista.

Un músico al que siempre he respetado mucho pero al que nunca pude ver en directo (vi a Dio dos veces, pero una con Jeff Pilson y otra con Rudy Sarzo) y del que siempre me pregunté por qué no había explotado más su faceta vocal (recordemos que hizo una de las mejores versiones en el tributo a Dio-This is your life).

Ahora descansa ya, sentado a la derecha del padre, a la derecha de Ronnie James con quien recorrió numerosos países y repartió buen rock y metal a miles de personas. Y es que ambos ya desde hace mucho eran, y siempre serán, estrellas.

The man who sold the world

No hace mucho teníamos que decir «hasta la vista» a Lemmy y hoy otra leyenda del rock and roll se nos va: David Bowie. Al igual que el fornido bajista de Motorhead, lo hace por culpa de un cáncer y pocos días después de su cumpleaños. Acababa de publicar su último disco hace sólo un par de días.

Con 22 años Bowie lograba colarse en el top 5 británico con Space Oddity, un clásico tan universal que hasta los hermanos Calatrava se atrevieron a parodiar en un país que tradicionalmente ha repudiado el rock más clásico. Con 25 era el rey del glam escondido tras la piel del alienígena Ziggy Stardust. A los 27 dejaba esa faceta abrazando el funk y el soul con Diamond Dogs y convirtiéndose luego en The Thin White Duke. Acabaría los 70 compartiendo piso con Iggy Pop en Berlín, sumergidos en el mundillo artístico. En los 80 firmaba hits como Let’s Dance o el Under Pressure en colaboración con otras leyendas como Queen, y además afianzaba su carrera como actor: El Ansia, Absolute Beginners, Laberinto, La Última Tentación de Cristo, Twin Peaks… Tras todo eso Bowie ya era una leyenda, ya estaba por encima del bien y del mal.

David Bowie nos ha dejado antes de tiempo, pero siempre tendremos su voz para recordarnos que todos podemos ser héroes, aunque sea por un día.

Proto-metal y orígenes del heavy metal y/o el stoner.

Vamos con otra lista de reproducción, esta con cierta vista histórica: viajamos a finales de los 60 y principios de los 70 para buscar las raíces del heavy metal y el stoner en el rock más pesado y contundente de la época.

La conjunción de blues, rock pesado y psicodelia daría lugar a múltiples estilos, desde clasicos del rock como Cream o Jimi Hendrix a Black Sabbath, paradigma de este concepto, a la conjunción con la velocidad punk de Motorhead que influenciaría al primer thrash metal, a unos Pentagram considerados padres del stoner, a unos Judas Priest esenciales para la generación del heavy metal tal y como lo conocemos… una lista de 40 temas cargados de distorsión y fuerza para recorrer estos inicios.

Sonic Blast Moledo 2015: La crónica express

Voy a intentar un ejercicio condensado para contaros cómo fue el Sonic Blast de Moledo de este año sin romperme ni romperos mucho la cabeza con largas crónicas. Así que me marco un análisis por partes:

horarios mapa sonic blast moledo 2015

  • Organización y ubicación:
    • La zona de acampada es grande y se pueden encontrar sitios a la sombra. En 10-15 minutos se llegaba caminando, dependiendo del aplomo.
    • Los precios bien, al menos desde el punto de vista de alguien que visita festivales españoles. Cañas a 1.50 en el recinto, te puedes cascar una feijoada en la puerta por 5 pavos. Comer y beber en el pueblo, más barato todavía (3.60 € por tres tercios de Superbock en terraza de primera línea de playa, 7 euros por una bandeja de pollo, ensalada, patatas y arroz que daba para dos personas).
    • El pueblo es bonito, una zona clásica de surf de Portugal. Una lástima el tiempo gris que coincidió este año, con un finde soleado habría sido increíble.
    • Sonido muy bien: le daría un 8/10, incluso en el escenario pequeño se podía escuchar todo con nitidez. El volumen tal vez un poco bajo, pero mejor eso que el que sea molesto o se convierta en una bola ininteligible. Horarios con puntualidad británica, aunque hubo algún cambio excesivamente largo (casi 50 minutos entre The Vintage Caravan y Pentagram, 40 minutos entre Greenleaf y My Sleeping Karma).
    • A mejorar: lo único diría que si hubiesen puesto el doble de duchas en la acampada y algunos retretes más (y los hubiesen limpiado con mayor asiduidad) habría quedado perfecta la zona. Otro fallo fue el no tener al final after party con música hasta el amanecer, porque llegaba la gente con ganas de fiesta al camping y para la gente que quería dormir era una putada. Mi propia experiencia en ese sentido fue que el viernes me metí en la tienda con idea de dormir temprano y ante la imposibilidad de hacerlo acabé quedándome hasta casi las seis tocando canciones de Motorhead con un ukelele junto a los de la tienda de al lado.
  • Bandas del viernes:
    • Pool Stage: El concepto de piscina junto al escenario es cojonudo, una pena que el astro rey no acompañara más para disfrutarlo al 100%. Diría que menos Nervous, que no me agradaron en absoluto con su hardcore californiano, el resto de las bandas cumplieron muy bien su papel. A los The Black Wizards, con un toque muy setentero, y a los The Attack of the Brain Eaters, con un rock guitarrero noventero con buena pegada, les dejo la etiqueta de «bandas a seguir en el futuro», ya que son grupos jóvenes y que me dejaron buenas sensaciones. Tampoco me desagradaron los Mantra, a pesar de tener un toquecillo muy grunge/alternativo en su sonido stoneriano. De Cuchillo de Fuego no me esperaba gran cosa porque lo que había oído no me había gustado pero su directo cambió totalmente mi percepción: locura y delirio, un directo con mucha fuerza y momentos surrealistas que me sorprendió muy gratamente.
    • Main Stage: Como dije antes, Nervous no me convencían y bajamos al pueblo a tomar unas cervezas. Nos perdimos a High Fighter y llegamos para Belzebong. Los polacos, con su stoner/doom instrumental, pesado y primitivo, mezclado con el humo, las imágenes malrolleras proyectadas detrás y la intensa iluminación verde sobre el escenario lograron un efecto hipnótico muy profundo con su directo. Para mi, los «subcampeones» del día. Vi un rato de Plus Ultra, aunque su propuesta extremadametne experimental no era muy de mi agrado y salí a cenar. Volví justo para ver como el cantante se ponía a destrozar el equipo en una vorágine destructiva. No son de mi gusto, pero desde luego el directo es intenso. Tras estos llegaron los que, para mi, fueron los campeones del primer día: Greenleaf. Los suecos, con una combinación de stoner con hard rock clásico, bromearon con que no eran ZZ Top por tener todos barba y luego nos regalaron una buena ración de riffs digna de Texas. Me quedé enamorado de su sonido y lamenté que no hubieran durado un ratito más. Quedaban My Sleeping Karma, pero 40 minutos de cambio sumados a una noche de camping y un día con mucho caminar y mucha cerveza hicieron mella en mi y me bajé al camping (el resto de la historia, ya la habéis leído arriba).
  • Bandas del sábado:
    • Pool Stage: El tiempo todavía acompañó menos el sábado en el pool stage. Por motivos diversos (gastronómicos) llegué cuando llevaban sólo un par de temas tocados mis vecinos los Puma Pumku, aunque por suerte ya había visto a los Galactic Superlords y a Astrodome el jueves en la warm up party, y he de decir que los primeros me gustaron mucho, otra banda con ticket de «a seguir» que juega con un sonido de rock pesado setentero pero con unas guitarras dobladas muy heavys, muy NWOBHM. Las dos bandas que cerraron este escenario estuvieron excelentes: Lámina descargaron una buena ración de stoner metal de riffs cañeros y ritmos obsesivos, pero la lluvia comenzó a caer más fuerte desplazando a la gente hacia la parte cubierta a la derecha del escenario. La lluvia continuó mientras los ucranianos Somali Yatch Club levantaban un poco el pie de nuestros aceleradores con su stoner rock más psicodélico. Como ya he dicho, estos dos últimos grupos también bandas «a seguir»
    • Main Stage:: Entré con la intención de pillar una camiseta (y pipear si andaba con los Pentagram el inefable Sean Pelletier) y de bajar al camping a por ropa de abrigo, pero Libido Fuzz me convencieron con su apuesta por la psicodelia con dejes clasicotes. Bajé a toda prisa pero a pesar de eso me perdí el comienzo de los Wight, otra banda que apostaba por la psicodelia old school pero jugando con alguna influencia del rock de los 90, muy buenos. Y llegamos a los platos fuertes: los ascendentes islandeses The Vintage Caravan (aunque no hagan tantos solos de ballena como deberían), si no se agotan ni echan a perder, son una banda que puede llegar muy lejos pues todavía son muy jóvenes (a pesar de que ya cuenten con tres discos, si contamos el autoproducido de 2009). Lo de Pentagram fue harina de otro costal. Impresionante el concierto de los discípulos de Bobby Liebling, tremendos. Superaron todas mis espectativas y se cascaron un set list con sus clásicos junto a algunas piezas de su último trabajo. Tras los años de frustración que vimos en Last Days Here al fin las cosas le sonríen musicalmente a Liebling y nos ofrece conciertos dignos de ese talento que las drogas sepultaron por tantos años. Acabaron Mother Engine, pero tras dos temas me recogí. Ojo, que el grupo no está mal, pero cerrar con una banda de psicodelia instrumental a mi no me acaba de levantar, si hubieran tocado a media tarde me los habría visto enteros porque estaban sonando bien, pero era el típico momento que el cuerpo te pideo o caña o cama.
The Vintage Caravan Moledo
Foto del concierto de The Vintage Caravan a cargo de mi colega Gaius Baltar

¿Una conclusión? Pues que si para el año el cartel trae algo de mi gusto (cof cof cof The Sword, Witchcraft o Graveyard sería un puntazo, cof cof cof y Sandford Music Factory cof cof cof) no dudaré en repetir. Un festival que de momento se ha posicionado muy bien entre mis preferencias.

La polémica y no definitiva lista de los 50 mejores guitarristas

A raíz de publicar en mi cuenta de Facebook esta lista de Los 50 mejores guitarristas, una de los cientos que hay rulando por internet, decidí que yo elaboraría mi propia selección para este blog (al igual que hay la de los 100 discos indispensables, que curiosamente son 101 y nadie se ha dado cuenta todavía). Para la elaboración de la lista me he basado en un criterio totalmente científico e imparcial llamado «voy a poner lo que me salga de los mismísimos pendientes reales», asumiendo que estas listas jamás contentan a todo el mundo ya que la música y la calidad de un guitarrista no se pueden medir de forma alguna, y al final todo el mundo cae en un criterio totalmente personal. Y tras esta breve introducción vamos con LA POLÉMICA Y NO DEFINITIVA LISTA DE LOS 50 MEJORES GUITARRISTAS DE LA HISTORIA (según mi criterio esta semana, la que viene podrían cambiar cuatro o cinco).

  1. Tony Iommi
  2. Rory Gallagher
  3. Jimi Hendrix
  4. Michael Schenker
  5. Ritchie Blackmore
  6. Richard Thompson
  7. Stevie Ray Vaughan
  8. Steve Cropper
  9. Albert King
  10. Duane Allman
  11. Ry Cooder
  12. Jeff Beck
  13. Al DiMeola
  14. Gary Moore
  15. Billy Gibbons
  16. Chris Oliva
  17. Sabicas
  18. John McLaughlin
  19. Paco de Lucía
  20. Randy Rhoads
  21. Alvin Lee
  22. Emily Remler
  23. Roy Harper
  24. Susan Tedeschi
  25. Glenn Tipton
  26. Bo Diddley
  27. Joe Walsh
  28. Steve Stevens
  29. Brian May
  30. Uli Jon Roth
  31. Peter Green
  32. Mick Ronson
  33. Johnny Winter
  34. Bert Jansch
  35. David Gilmour
  36. Jimmy Page
  37. Eddie Van Halen
  38. Mary Ford
  39. Paul Kossof
  40. Vernon Reid
  41. Richie Kotzen
  42. Eddie Hazel
  43. Jennifer Batten
  44. Steve Gaines
  45. T-Bone Walker
  46. Yngwie J. Malmsteen
  47. Malcom Young
  48. Andy LaRocque
  49. Dave Meniketti
  50. Sister Rosetta Tharpe

PD: Sí, he puesto a Malcom y no a Angus.

Bueno, quedo a la espera de las feroces críticas.

Sabicas & Joe Beck – Rock Encounter (1966)

Ya hacía mucho que no escribía una reseña de un disco para la sección Joyas Musicales, pero os había prometido que dicha sección volvería con fuerza ahora que no hay podcast. Y reenganchamos con esta curiosidad de 1966,

Sabicas en España ha sido un músico maltratado. Mientras Paco de Lucía o Camarón han sido encumbrados a lo más alto del panteón del flamenco, mientras el navarro Agustín Castellón Campos «Sabicas» ha permanecido en un segundo plano. No tanto así en el panorama internacional, donde su nombre sí suele citarse como uno de los más grandes del flamenco. Nacido en 1912, se exilió durante la Guerra Civil, primero a Francia y luego a Argentina, país en el que viviría hasta que la llegada de los gobiernos militares le llevaron a marcharse a Nueva York. Durante los años 40 y 50 fue el principal responsable de la popularización del flamenco en el continente americano mientras en su país de origen era ignorado por motivos políticos.

Allá por 1966 varios músicos de jazz ya trabajaban en proyectos de fusión con el flamenco. El productor y guitarrista Joe Beck se plantea hacer lo propio con el rock, y aprovecha sus contactos en el mundillo musical para llegar hasta Sabicas, que es convencido por su hermano para participar en un proyecto que, según declararía él más adelante, no le interesaba demasiado. La idea es fusionar el sonido de la guitarra flameca de Sabicas con el estilo blues-rock de la época de Joe Beck, contando con una banda de eficientes mercenarios, entre los que destaca como bajista el virtuoso Toni Levin.

Sabicas Joe Beck Rock Encounter

El resultado final fue un disco innovador y valiente, que no sería muy bien recibido comercialmente y que tardaría unos años en ser publicado. Se abre con Inca Song, donde el flamenco se combina con melodías andinas que tras un par de minutos dan paso a un tema de rock bastante standar para la época donde la guitarra flamenca pierde peso y no reaparece hasta los úlimos segundos. En Joe’s Tune el tema comienza como una pieza de flamenco más clásica, con la guitarra española en primer plano y el resto de instrumentos sumándose poco a poco a la canción. Zapateado hace honor a su título, comenzando con ese típico ritmo de taconeo para ir derivando hacia un tema de rock de más de 9 minutos. Zambra seguramente sea el tema que más me gusta del disco, y donde la guitarra flamenca mejor se integra con el sonido del grupo de rock. Handclaps da un momento de respiro con unas palmas flamencas que introducen el tema Flamenco Rock, donde Sabicas se marca una impresionante demostración técnica. Bulerías es el único tema cantado del disco, adelantándose muchos años al concepto de La leyenda del tiempo de Camarón. Cierra el disco el otro tema que creo que mejor integra los sonidos de rock y flamenco, La Farruca.

En general da la impresión en varios temas de que se han pegado las partes de rock junto a las de flamenco, pero también hay que valorar que se trate de un experimento, previo a la irrupción de Smash y del rock andaluz. Tal vez Joe Beck no fuera el músico ideal para este proyecto, dada la gran diferencia a nivel técnico existente entre él y Sabicas, pero en general es un trabajo muy valioso tanto por su importancia histórica como por su calidad musical, destacando tanto las líneas de bajo de Levin como la guitarra flamenca.