Elaborando tu licor de miel casero

Quería esperar a tener la cámara a mano para poner una foto del resultado, pero como no se qué escibir, tocará este tema. Ya hablamos sobre recetas de bebidas en la sección de coctelería y también os expliqué cómo aplicarle un delicioso licor de chocolate casero, pero ahora lo que toca es hablar del licor de miel, mi último experimento.

La idea original era hacer ronmiel casero, pero no tenía a mano ninguna botella de ron, por lo que opté por usar aguardiente blanca. Hice dos pruebas: una con miel de romero y otra con miel de brezo. Tras catar ambas pruebas la de romero, al ser una miel más suave, provoca que el sabor del aguardiente esté tal vez demasiado en primer plano, por lo que en futuras elaboraciones creo que apostaré siempre por el brezo, o cualquier otro tipo de miel oscura, fuerte y de sabor amargo. Además, que de color también queda mejor con brezo, con romero parece agua sucia.

Vamos con la lista de ingredientes:

  • Litro y medio de caña blanca (aguardiente, orujo blanco… son sinónimos)
  • 700 gramazos de miel (como ya dije, cuanto más amarga, fuerte y oscura… mejor!)
  • Tres ramitas de canela
  • La cáscara de medio limón (sin la parte blacuzca, que amarga, sólo el amarillo)

La elaboración es simple. Pon en un cazo medio vaso de agua , la canela y el limón y deja que caliente hasta la ebullición. Cuando esté burbujeante y aromatizada añade la miel (puedes calentarla un pelín en el horno antes, para que esté líquida, que en invierno puede ponerse como una piedra por el frío) y caliente revolviendo. Si ves que sigue muy densa añade un pelín más de agua, pero no te pases con el H2O. Deja enfriar, revolviendo un poco y cuando esté a temperatura ambiente mezcla el aguardiente con ella. Luego simplemente embotéllala y a la nevera a reposar tres o cuatro días.

Como chupito fresquito está fetén, ya verás.

Funciones de resumen (MD5, SHA-1)

Aunque ya hablé de MD5 en este blog (con una entrada que hasta está referenciada en la wikipedia), no expliqué de todo el funcionamiento y la utilidad de las funciones de resumen, o funciones hash, y también conocidas como huellas de mensaje o huellas digitales. Se utilizan para crear una cadena de longitud fija o resumen de mensaje a partir de una cadena de entrada de longitud variable.

Este tipo de funciones han de cumplir una serie de condiciones para ser consideradas seguras:

  • No debe ser posible averiguar el mensaje de entrada basándose sólo en su resumen. Ha de ser una función irreversible de una sola dirección.
  • Dado un resumen debe ser imposible encontrar un mensaje que lo genere.
  • Debe ser computacionalmente imposible encontrar dos mensajes que generen el mismo resumen.

Es por esto por lo que a día de hoy se está dudando del futuro de MD5, dado que existen posibilidades de colisión (incumple el punto tres) que le harían vulnerable a un ataque de tipo cumpleaños.

SHA-1, al tener una longitud de clave mayor (160 bits frente a los 128 de MD5), es más robusto y resistente a ataques, si bien también se ha planteado que en un futuro próximo puede tornarse inseguro a ataques de fuerza bruta.

Las utilidades de estas funciones son múltiples y varias, entre otras almacenar contraseñas de forma segura (almacenando el hash en lugar del texto plano), la autenticación de entidades en un control de acceso, la identificación y comparación rápida de contenidos (por ejemplo en redes P2P),  o para proteger la integridad de los datos ya sea como firma digital o generando un checksum.

Como ejemplo, si probamos a encriptar la cadena pepito con MD5 y SHA-1 obtendremos estos resultados:

  • MD5: 32164702f8ffd2b418d780ff02371e4c
  • SHA-1: e04820372e7f2ebb2d76987433579219b11c2ba5

Ya véis que la segunda cadena/resumen es sensiblemente más larga.

En fin, las funciones hash son un elemento clave en la seguridad informática, siendo muy utilizadas tanto en UNIX como en Internet.

Jon Lord (1941-2012)

Nacido Jonathan Douglas Lord en Leicester, pero más conocido como Jon Lord por toda la comunidad rockera, y como El Señor Purple por mi grupo de amigos, nombre que le oí por primera vez a mi colega Antonio allá por… no se, cuando estaba empezando el instituto, vamos.

Deep Purple son una de esas bandas esenciales en mi vida, como lo fueron Led Zeppelin, The Doors, Judas Priest, Rainbow, Black Sabbath, Aerosmith o Motorhead. Y desde luego Jon Lord fue parte fundamental del personal sonido de la banda, con su particular órgano Hammond. Fue Lord (es curioso, sigo escribiendo «es» y tengo que pararme a ponerlo en pasado) junto a Rick Wakeman, Keith Emerson y Ken Hensley, uno de los más influyentes y destacables teclistas de su generación. El sonido de su Hammond, cargado de distorsión al sonar a través de un Marshall, sigue siendo uno de los más bellos y reconocibles sonidos del rock and roll.

Aunque está claro que su paso por Deep Purple es lo más recordado y reseñable de su carrera, dejando singles tan memorables para la historia del rock como Highway Star, Speed King, Smoke on the Water, Child In Time, Fireball, Burn o Perfect Strangers; no sería justo olvidar el resto de su carrera. No debe obviarse que ya con Purple compuso él solo el Concerto for Group and Orchestra (pieza clásica en 3 movimientos), siendo uno de los pioneros en combinar una orquesta sinfónica con el sonido de una banda de rock; pero además parió otros proyectos sinfónicos como su Sarabande (muy recomendable), su Gemini Suite (muy en la onda del Concerto, e interpretado alguna vez por los Purple en directo), sus trabajos de blues junto a los Hoochie Coochie Men y al Jon Lord Blues Project, sus proyectos con Tony Ashton… hay mucho Lord que investigar, más allá de Deep Purple. No olvidemos que desde que dejó Purple en 2003 y hasta agosto del pasado año, cuando le diagnosticaron el cáncer que finalmente se lo llevó, nunca dejó de trabajar y de componer, y apostaría que entre sus notas nos dejó escritas muchas piezas que por desgracia ya no podrá escuchar grabadas. De hecho, hasta hace nada estaba trabajando con Ian Gillan, Tony Iommi, Jason Newstend y Nico McBain en una grabación que, seguramente, ya sabía que sería la última.

Bueno, y dejo para mención aparte un hecho que parece que hoy casi nadie recordaba, pero es que Lord fue el teclista de los Whitesnake originales, tras su salida de Deep Purple en 1978 y hasta la reunión del MKII para el Perfect Strangers de 1984, grabando los disco de la época clásica de Whitesnake y añadiendo a su sonido particular un piano eléctrico Yamaha y varios Moog, haciendo un papel más de intendencia que en Purple, sin tantos solos, sin tanto protagonismo, pero dando una magia especial a su sonido (magia que ser perdería en los discos más descaradamente comerciales y americanos, de la época del Coverdale teñido y rey de las nenas, 1987 y Slip of the Tongue).

Como datos anecdóticos, además de haber sido teclista de Deep Purple y Whitesnake y de su trabajo en solitario (de menor éxito comercial, pero no por ello de menor calidad), en su momento Lord también ejerció de músico de estudio. Siendo todavía muy joven, en 1964, trabajó con los Kinks en su mítico album homónimo, participando en el clásico single You Really Got Me (que posteriormente recuperaría Van Halen). También colaboró en 1974 con Nazareth, en el disco Rampant, grabando Shanagai’d in Shangai y Glad When you’re gone, y en aquella época se especuló con que podría unirse a la banda, idea que finalmente no cuajó.

Lord poseía esa magia que pocos músicos tienen, ese status de leyenda que da el tener una trayectoria intachable, sólidamente construída, con la honestidad por base, dejando a un lado modas y haciendo la música que ama. Es imposible no recordarle como  recordamos también a otros maestros como Ronnie James Dio o Warren Zevon, músicos que pueden tener altibajos de calidad en sus carreras, pero a los que nunca se les podrá acusar de venderse o de haber puesto el dinero por delante de sus principios.

Por todo esto, por su legado, por su elegancia, descanse en paz Jon Lord.

Algoritmos criptográficos más frecuentes

Un algoritmo criptográfico no es más (bueno, lo digo como si esto fuera poco… xD) que una función matemática usada en los procesos de encriptación y desencriptación. El algoritmo se sirve de una clave para encriptar y desencriptar datos.

Tal vez lo principal sea empezar por la diferencia entre sistemas de clave simétrica y asimétrica.  En el caso de la criptografía simétrica la explicación es simple: se usa la misma clave para encriptar y desencriptar, es decir, tanto el emisor como el receptor han de conocer la misma clave. La cuestión de la criptografía asimétrica es más compleja, utilizando dos claves: pública y privada, la privada sólo la tiene el receptor, y la pública todos los emisores. El emisor encripta el mensaje usando la clave pública, pero este sólo puede ser desencriptado con la clave privada (que sólo tiene el receptor y que nadie más ha de saber para que la seguridad sea eficiente).

Ahora, simplemente, incluyo una lista con los más utilizados.

  • DES:  Consistente en una serie de permutaciones y sustituciones, utiliza una clave simétrica de 64 bits, de los cuales 56 se usan para la encriptación y 8 para la paridad. Fue diseñado por IBM y declarado standar en 1977 por la NBS, y en esos tiempos el algoritmo estuvo rodeado de gran polémica: se consideraba que la longitud de clave era insuficiente y existían fuertes rumores de que la NSA había impuesto que este tuviera una puerta trasera. En 1992 se publicó el primer ataque teórico para romperlo, en 1998 una máquina diseñada específicamente para romperlo lo logró en 56 horas, y en 1999 un ordenador normal fue capaz de romperlo en 22 horas. A partir de ese momento se considera DES como inseguro, pero una nueva especificación, TripleDES o 3DES, una evolución de DES con clave de 128 bits y triple cifrado, lo sustituye. Desde 2001 se adopta como estandar AES, mucho más robusto.
  • RC5: Es la evolución de RC4, que consistía en hacer un XOR al mensaje con un vector aleatorio que se desprende de la clave. RC5 en cambio usa otra operación, llamada dependencia de datos. Como peculiaridad tiene un tamaño variable de bloque (16,32, 64 0 128 bits), de clave (de 0 a 2024 bits) y de número de vueltas (de 0 a 255)
  • IDEA: Trabaja con bloques de texto de 64 bits, operando siempre con números de 16 bits y usando operaciones como XOR, y suma y multiplicación de enteros. El algoritmo de desencriptación es muy similar al de encriptación, lo que lo hace muy rápido y fácil de programar. Actualmente se considera que es invulnerable a ataques por fuerza bruta, e incluso frente al criptoanálisis diferencial resiste muy bien, teniendo sólo vulnerabilidades las claves más cortas, pero con una clave fuerte es muy resistente. Además, se trata de un algoritmo de libre difusión, lo que permite que cualquiera pueda utilizarlo.
  • Diffie-Hellman: El protocolo criptográfico de Diffie-Hellman, llamado así por sus creadores, fue el punto de partida de los sistemas asimétricos, basados en clave pública y clave privada. Su validez para el intercambio de claves asimétricas hace que esté implementado en los diferentes sistemas seguros más habituales en Internet, como SSL o VPN. El algoritmo se basa en potencias de números y la función mod (módulo discreto), haciendo uso de las potencias discretas, fáciles de calcular pero siendo muy difícil obtener la función inversa. Este protocolo sí es sensible a ataques man in the middle, en los que alguien pueda interceptar la comunicación.
  • RSA: Aunque fue creado en 1977, RSA sigue siendo el sistema de clave pública más conocido y usado. Se trata de un sistema muy rápido y que se utiliza mucho en los sistemas mixtos (lo explicaré más abajo). Su seguridad radica en la dificultad de factorizar números enteros grandes. Los mensajes enviados se representan mediante números, y el funcionamiento se basa en el producto conocido de dos números primos grandes elegidos al azar. El cálculo de estas claves se realiza en secreto en la máquina en la que se va a guardar la clave privada.

Bueno, como ya comenté arriba, existen sistemas mixtos. Los sistemas de clave asimétrica requieren más coste de proceso que los de clave simétrica, este hecho ha llevado a buscar una solución híbrida que combine la seguridad de la transmisión de claves asimétricas con la mayor ligereza en el procesamiento de los sistemas simétricos. El concepto es sencillo: el mensaje se encripta utilizando una clave simétrica, la clave simétrica a su vez se encripta utilizando una clave pública y se envía todo en el mismo paquete. De esta forma sólo se requiere usar la clave privada para desencriptar la clave simétrica, y una vez se obtiene esta basta con utilizarla para descifrar el resto del mensaje.

Terry Reid – Seed of Memory

Para muchos biógrafos y estudiosos del rock and roll Terry Reid es el hombre más desafortunado de la historia del rock. Pudo haber entrado en Purple antes que Gillan, pudo haberlo hecho en Led Zeppelin antes que Plant, pero decidió seguir por su camino en solitario. Con una voz increíble y un talento que siempre le hizo popular entre críticos y compañeros de profesión (Keith Richards se considera uno de sus mayores fans) el éxito comercial, en cambio, siempre le fue esquivo.

Aunque en un principio se orientó hacia el blues rock que imperaba en la escena inglesa de aquellos tiempos, este Seed of Memory de 1976 camina hacia sonidos más folk, por la producción del legendario Graham Nash (Crosby, Stills, Nash & Young) que le llevó hacia su campo, hacia los discos de su banda, los acústico de Neil Young, Donovan, America o los Eagles más light.

Aunque el disco presenta temas como Ooh Baby (Make me feel so young), con un deje muy funky, o rendiciones al blues rock influenciado por Free y Cream de sus primeros discos en canciones como The Way you Walk o The Frame; son los temas folkies los que más fuerte pegan en este disco: la inicial Faith to Arise y el triunvirato formado por Brave Awakening, Seed of Memory y la preciosa balada To Be Treated Rite, que fueron utilizadas todas por Rob Zombie para su película Los Renegados del Diablo. El tema que cierra el disco, Fooling You, incluso nos deja algún sabor soul y jazz por medio.

Aunque para muchos Reid sea ese tipo que pasó de Led Zeppelin, debería recordársele como uno de los mejores musicos de blues y soul británicos, un grande en lo musical que nunca llegó a serlo en lo comercial por su mala suerte con discográficas y productores, que en ese sentido no supieron explotar lo que tenían entre manos. Sus tres anteriores discos son muy recomendables, y este simplemente no puede faltar en la discoteca de un buen amante del sonido setentero.

Witchcraft – The Alchemist

Antes de dejaro y pirar «asobal» como el balonmano (que ya son horas) creo que es un buen momento para añadir a la lista otra «joya musical». Joyita escandinava y de los dosmiles, década infravalorada en lo musical por culpa de un mainstream que no vale para ver (metalcore, melodeath, emocosa, «post power metal»,  mierdaymedia…) pero con un underground que genera muy buenas opciones. Aunque por el Facebook me apremian a meter en esta lista al Hisingen Blues de los Graveyard, creo que antes le toca el turno a este disco de los suecos Witchraft:

El sonido es lo primero que llama la atención de este disco: la producción, sin dejar de ser moderna, tiene color. Es old school pero con la tecnología de la new school, todo suena tremendo. Como si Cream hubieran viajado en el tiempo para sacar otro disco. Y es que Witchcraft no son una banda de doom metal al uso, van allá de Black Sabbath y se acercan a la psicodelia y el blues blanco previos. Beben tanto de Cream y Blue Oyster Cult como de Steppenwolf, pican un poco de The Doors y Pink Floyd pero no dejan de lado a Grand Funk Railroad ni a Led Zeppelin. Blue Cheer y Pentagram dándose la mano con Jethro Tull y Terry Reid (nota mental: otro disco que tengo que meter en la lista, el Seed of Memory de Reid)… en serio, un discazo como la copa de un pino.

Con una colección de riffs que son cosa seria y la voz penetrante de Magnus Pelander nos introducen en el Walk Between the Lines que abre el disco, enorme comienzo para enorme discazo. Pero si esta corona tiene un verdadero diamante engarzado ese es If Crimson was your color, de temática fantástica y riff digno de Clapton antes de empezar a dar asco, es un tema que te incita a cabalgar a lomos de un dragón entre coloridas nubes de humos varios sobre un paisaje marciano, mientras el viento mece tu melena y hace aullar a tu espada. Puestos a destacar más temas, Hey Doctor destila esencia Black Sabbath/Pentagram, si bien con un toque un pelín menos metalero, más bluesero, mientras que Samaritan Burden me recuerda a los James Gang o la Jimi Hendrix Experience, tal vez por un toquecillo de groove funky. El tema título del disco, dividido en tres partes para cerrar el álbum es otro de los megamomentazos: jugando con momentos folk Zeppelianos, se desliza en pasajes relajados dignos de The Doors, Pink Floyd y hasta The Straws, para golpearnos repentinamente con arrebatos Sabbathicos.

Si te gustan los 70, si lo tuyo es el rock, el blues, la música con la que beber cerveza, reir y llorar… The Alchemist de Witchcraft es un disco que tienes que escuchar. Son los deberes, una obligación. Hazte un favor, escúchalo y me lo agradecerás.

Miniordenadores ¿qué opciones hay?

Todavía no he probado ninguno de estos miniordenadores, pero tras el susto que me llevé con el portátil hace unos días he estado pensando en hacerme con uno. A fin de cuentas, para lo más básico (consultar el correo electrónico, picar código) permiten ir tirando.

De momento los procesadores ARM se están llevando la palma en estos dispositivos, generalmente con SO Android o Linux. Aunque Intel ha anunciado la idea de sacar un modelo con arquitectura x86 bajo el nombre de NUC, pero en principio parece que este diseño iba destinado sólo a sistemas embebidos.

El proyecto inglés Raspberry Pi ha recibido muchos aplausos en los últimos timpos. Se trata de un proyecto orientado al campo educativo, pretendiendo ofrecer un sistema funcional a muy bajo coste orientado a la enseñanza de la programación a jóvenes estudiantes. Con 256 MB compartidos entre la RAM y la GPU, un CPU ARM mononúcleo a 700 MHz, salida vídeo HDMI y RCA y almacenamiento en tarjeta SD, se comercializan dos versiones: una de 25$ con un solo puerto USB y sin conexión a la red, y otro a 35$ con conexión 10/100 Ethernet RJ-45 y dos puertos USB (2.0). Aunque la idea de la fundación es que funcione con RISC-OS, existe soporte de Arch Linux, Debian o Fedora.

Como no, cuando se trata de producto barato los chinos tienen que sacar la cabeza. Los Allwiner 10 MK802, con aspecto de un usb grande (en esto ganan al Raspberry Pi por goleada), son equipos pensados originalmente para operar con Android (soportan la versión 4.0) aunque no deberían dar problemas con las versiones de Linux para procesadores ARM. Con un precio alrededor de los 74$, son bastante más potentes que el Pi: procesador mononúcleo de 1.5 GHz, 512 megas de RAM, GPU Mali 400, un puerto USB 2.0, un mini USB y una ranura para MicroSD. La salida de vídeo es HDMI e incluye receptor wifi interno.

La taiwanesa VIA Technologies también ha sacado una placa estilo Raspberry Pi por 49$. Montra un procesador ARM de 800 MHz, 512 megas de RAM DDR3, 2 gigas de memoria flash interna ampliable mediante tarjetas micro SD, salida de video VGA y HDMI, entrada y salida de audio por jack de 3.5», cuatro USB 2.0, Ethernet LAN RJ-45… En principio viene con Android 2.3 y lo que no está claro es cómo será de abierto el sistema, si permitirá actualizar el Android libremente o habrá que esperar a que lo haga el fabricante, o si se podrán instalar versiones de Linux para ARM.

Finalmente la TXI Cotton Candy presenta un precio más caro (alrededor de los 199$) acompañado de un diseño atractivo, similar a un pen USB de 8 centímetros, con un conector USB macho que permite conectarlo a televisores, monitores o equipos que tengan puerto USB sin necesidad de cable HDMI. En todo casi también incorpora salida de vídeo HDMI para dispositivos sin USB, puerto micro USB, posiblidad de ampliar la memoria interna con tarjeta MicroSD hasta 64 gigas, 1 giga de RAM, GPU Mali-400 y procesador ARM de 1,2 GHz. Además permite conectividad wifi y bluetooth. Trabaja con SO Android y Ubuntu, e incluye un cliente de vitualización para Windows, MacOS y Linux.

¿Utilidad? Son equipos baratos y muy portátiles. Para mucha gente que sólo necesita el ordenador para surfear por la web pueden ser sobradamente potentes, y para otra pueden funcionar como un equipo de repuesto.

Hank III – Damn Right, Rebel Pride

Banjos, steel guitars, contrabajos, acústicas, acordeones, violines… country rebelde de la vieja escuela mezclado con actitud punk e intensidad metalera. A Hank Williams III le viene de casta el ser músico, no en vano lleva el nombre de su abuelo, leyenda del country.

La carrera de Hank III se mueve por varios frentes: sludge, doom rock, hardcore.. la música que le enganchó en su adolescencia, pero donde realmente destaca con maestría es con su country old schoool. Esto no es Dolly Parton, Garth Brooks o Billy Ray Cirus, Hank III hace country rebelde, macarra, con un toque oscuro. Busca sus raíces en los discos de su abuelo Hank Williams, en los de su padre Bocephus o en el Johnny Cash más oscuro. Está claro que este chaval ha mamado country y buena música sureña desde la cuna.

El disco comienza con una reinvidicación familiar, con el tema The Grand Ole Opry (Ain’t so grand), donde ataca al veterano programa de radio criticando, muy visceralmente y sin ahorrar insultos, que sólo den cancha al country más comercial y dejando fuera a los músicos más rebeldes, su padre y su abuelo incluídos, y criticando que en su día no querían ni al mismísimo Johnny Cash. Al escuchar Wild & Free no puedo evitar pensar en los discos más clásicos de Johnny Cash, con un toquecillo más blues en la parte final. Me & My Friends es toda una reividicación de su orgullo rebelde, del rock and roll way of life en clave de suaves sonidos sureños. Tras esta relajación una fiestera Six Pack of Beers nos devuelve un toque de desenfreno y humor. I Wish I know, en cambio, es un clásico tema de desamor, de borrachera en una barra lamentando un amor perdido, preguntándose qué hizo mal, qué la hizo escapar. Stoned and alone y 3 Shades of Black son dos temas country muy apañaditos, que podrían sonar en cualquier emisora comercial del estilo (como el Grand Ole Opry criticado al principio), pero con un deje sufridor y depresivo. Pero para mi el momento más intenso del disco viene con la dupla de temas If you can’t help your own y Candidate to Suicide. Suenan seguidas en el disco, y si la primera nos introduce en un country con dejes de folk blues la segunda deriva hacia un country más oscuro. Marcan como un punto de inflexión en el disco, ya que los temas más optimistas están en la primera parte y los más oscuros comienzan a partir de la segunda. Vale la pena destacar también H8 Line, con una producción bastante agobiante y psicodélica, y PFF, un homenaje a GG Allin donde la palabra fuck se repite constantemente.

Este Damn Right, Rebel Pride puede ser un buen disco para que un amante del rock se introduzca en el sonido country, asequible pero sin la babosidad comercial de algunos artistas hit del estilo. A fin de cuentas, Hank además de venir de una familia country es un tío que toca con Phil Anselmo y gente de Eyehategod. ¿Un metalero haciendo country? ¿un músico country haciendo metal? ¿un punky amante de los banjos? ¿o simplemente un músico con influencias muy variopintas que intenta abarcar todos los palos que disfruta?

Enforcer – Into the Night

En 2008 los suecos Enforcer hicieron su aparición en el mundillo heavymetalero. Desde sus frías tierras nos trajeron toda esa frescura en un soplo de aire que hizo estremecerse de placer a los seguidores del estilo.

Enforcer, en cierto modo, representan el concepto que muchas veces defiendo de recuperar una vía muerta de la evolución musical. Esto suena raro, así que me explico: A lo largo de la historia del rock a veces aparecen bandas innovadoras, con un sonido original, pero por cambios en el mercado o en la percerpción de las discográficas nadie sigue la senda marcada por ese sonido. Enforcer beben de las bandas más melódicas y a la vez speedicas de la NWOBHM: Raven, Angel Witch, los primeros Cloven Hoof, Tank, Grim Reaper o los Iron Maiden de la etapa DiAnno…

Enformcer - Into the Night

Pasando de producciones saturadas modernillas, Enforcer nos ofrecen un bajo Maideniano y distorsiones old school (Marshall / Engl), una voz aguda y limpia bombos graves.

El disco se abre con un speedico ataque cargado de buen humor, con el tema Black Angel clara muestra de lo que se nos presentará a lo largo del álbum y que viene seguido de un Mistress from Hell con unas guitarras con aroma a los Judas de los setenta. Sin dar ni un segundo de descanso Into the Night es el tercer tema del disco, siguiendo la misma receta de velocidad extrema sin renunciar a la melodía y al rock, pues no son unos vulgares Dragonforce o Cellador haciéndole pajas al mástil. El riff de Speed Queen, por su parte, podría traer recuerdos al speed metal americano, a los canadienses Exciter o a los Riot de Thundersteel. En On the Loose levantan un poco el acelerador, mostrando un poco lo que sería el sonido de su también excelente segundo disco, y nos ofrecen un tema con una cadencia más maideniana de los tiempos Dickinson. La instrumental City Lights ya sí que nos transporta al primer disco de Maiden, con un fuerte aroma al Transylvania. Scream of the Savage podría recordarnos a unos primos más melódicos de SDI, con un riff algo más thrash metal, pero con una producción más clásica. Curse the Light no se por qué me recuerda a Spotlight Kid de Rainbow en su riff principal (tocada a triple tempo, claro). Y para cerrar una joya como Evil Attacker, una canción de puro headbanging, un hit por derecho propio.

Si te gusta el heavy metal clásico, la NWOBHM o simplemente las guitarras tocadas a toda hostia, este disco de Enforcer aporta humor, frescura y unos temazos impresionantes. Para no perdérselos.

Blue Oyster Cult – Fire of Unknown Origin

Educados en la psicodelia y el blues blanco de los 60, con matices de ciencia ficción, terror y fantasía épica, tanto cinematográfica como literaria, Blue Oyster Cult son, por derecho propio una de las bandas más inolvidables del rock americano de los 70.

Pero toda su trayectoria previa no valía mucho en 1981. Tras la resaca del punk, el heavy metal empezaba a pegar fuerte y el rock de tintes psicodélicos, elegante y épico de Blue Oyster Cult parecía quedarse muy lejos de las tendencias radiofónicas. Con una serie de discos muy extraños, con temas muy variados, muchos apostaban a que no serían capaces de sobrevivir a los 80, a una década donde el estilo del que habían sido pioneros había cambiado y amenazaba con enterrarles, a la década que se encargó de uniformar a las bandas frente al colorido musical de los 70.

Para sorpresa de muchos, Fire of Unknown Origin se convirtió en uno de sus clásicos. Para muchos el último gran disco de los BOC, para otros su mejor trabajo, pero en todo caso el fin de una era. El éxito comercial se les había escapado, a pesar de dos singles famosos en los 70 como fueron Godzilla y, sobre todo, Don’t fear the Reaper que apareció en la banda sonora de Halloween, pero siempre habían sido una banda con reconocimiento entre la crítica y con una buena legión de fans.

Este disco marca un giro más melódico, hacia un hard rock más standarizado y con algunas influencias pop y aor. Fire of Unknow Origin, el tema título, es el que da comienzo al álbum, con sus guitarrazos suaves y mucha presencia de teclados más sintetizados y menos psicodélicos que en anteriores entregas. Tras ella aparece el gran hit del disco, el segundo número uno de su carrera Burnin’ for you, la canción más popular de la banda junto a la legendaria Don’t fear the Reaper. Y si hablamos de bandas sonoras, en este caso hay que comentar que tres temas fueron compuestos para la banda sonora de la película de animación Heavy Metal: Veteran of the Psychic Wars, Heavy Metal y Vengeance (The Pact); aunque finalmente sólo la primera, y seguramente el tema del disco más similar a sus canciones más clásicas, apareció en el filme. Pero la temática ci-fi no desaparece del album ni siquiera en los temas ajenos a esa banda sonora: Sole Survivor, con teclados atmosféricos y un bajo hipnótico nos transporta a un desierto alienígena, mientras que Joan Crawford ya nos deja bien claro en su título la idea del «homenaje» y nos apabulla con un impresionante trabajo de teclados. Finalmente After Dark nos muestra unas ciertas influencias new wave y Don’t turn your back es, probablemente, la canción menos memorable del álbum.

Aunque seguramente no lo recomendaría como el disco para iniciarse en Blue Oyster Cult, sí diría a todos los que han escuchado algún temilla que se acerquen a este trabajo, que da la impresión de no haber logrado el respeto de los anteriores a pesar de sus grandes temas. Tal vez por sus influencias más poperas, o tal vez por ser la década equivocada, pero se trata de un disco 100% disfrutable.