Musiqueando 11 (20190923)

Si la anterior entrega del Musiqueando estuvo en clave ibérica esta vez nos vamos a otra península europea: la Itálica. A nivel comercial las dos tendencias de la música italiana más conocidas fuera de sus fronteras han sido sus cantantes melódicos/moñas y su música disco bailable allá por los ‘70-’80 (con Raffaella Carrá siempre en nuestro corazón). También es la nación responsable de la más abyecta perversión del heavy metal: el power metal italiano de finales de los 90 encabezado por los entonces llamados Rhapsody, a secas (luego Of Fire, Luca Turillis’, etc.), y tuvo su muestra más caricaturesca e hiperbolizada con Skylark. Por otra parte los estudiosos del rock progresivo no dejarán de señalar que entre los 60 y 70 Italia gozó de una escena de tremenda técnica, creatividad y espíritu artístico que nos trajo a bandas como Biglietto Per L’Inferno, Premiata Forneria Marconi, Banco del Mutuo Soccorso, Alphataurus, Area o Le Orme capaces de parir verdaderas obras maestras del género que pueden mirar de tú a tú a los mejores trabajos de Pink Floyd o King Crimson. Y creo que para empezar este pequeño recorrido por lo contemporáneo lo mejor será arrancar con un clásico que recoge mucho de la tradición italiana, un camaleónico músico que ha tocado muchos de estos palos: Franco Battiato interpretando una de las baladas más bonitas y delicadas que se hayan escrito en los últimos 30 años: Le Sacre Sinfonie del Tempo

Fundados en 2014 en Padua en la región del Veneto, la patria del tiramisú, Messa son todo lo contrario al famoso postre italiano: si el dulce es una delicia que nos eleva el ánimo la música de Messa es una constante maldición intentando torpedearlo para que baje hasta las profundidades abisales. Combinan doom metal, black metal y algo de progresivo para un sonido que oscila entre partes cristalinas y melódicas con verdaderas tormentas de fango metalero inspiradas por nombres como Windhand o The Devil’s Blood. Hasta el momento presentan dos discos y un EP en su discografía y este mismo verano fueron una de las bandas que se unieron al proyecto fílmico Planet of Doom.

Mi historia con Giöbia es curiosa. Tocaban el tercer día del Sonic Blast, no los conocía y no pensaba verlos sino que aprovecharía el rato para sentarme y tomarme una birra con martini. Pero un colega alemán se cruzó en mi camino y me dijo que tenía que verlos, así que me fui con él al recinto de la piscina. Resultó ser una banda muy curtida, cerca de 20 años de carrera, de la zona de Milán. Han publicado cuatro LP’s, entre los que destacan Magnifier e Introducing Night Sound, varios 7” y un directo recogido en el Freak Valley de 2017. Su sonido es atmosférico, psicodélico y algo oscuro, beben del space rock de Hawkwind, del shoegaze británico de los primeros 90, el pop de inspiración Mod de los 60 y de una psicodelia de toques minimalistas. Recientemente ficharon por el sello Heavy Psych Sounds de Gabriele Fiori, con el que reeditarán varios de sus trabajos.

Los friulanos Lizard Queen desde la ciudad de Gorizia reparten toneladas y toneladas de humeantes riffs de stoner metal de inspiración desértica. Guitarrazos repetitivos, directos y machacones cargados de fuzz para una temática letrística muy marcada por las experiencias de evasión y alucinaciones derivadas del uso de alucinógenos. Comenzaron en 2013 como proyecto paralelo de un miembro de la banda de stoner DEEP y desde aquella han publicado dos discos, de los que el segundo fue reeditado en 2018 con todos los temas remasterizados. Un ep de tres temas con un regusto más blues completa una discografía que ofrecen de forma gratuita, pudiendo pagarse “la voluntad”, en su página de Bandcamp.

Segumos con un dúo modernillo de batería y guitarra inspirado por The White Stripes, The Dodos o The Black Keys, los Bud Spencer Blues Explosion, abreviado BSBE, se bautizaron con mucho humor  juntando a la banda legendaria del punk-blues alternativo Jon Spencer Blues Explosion con el mítico y nunca suficientemente ponderado actor italiano Bud Spencer. Nacidos en Roma en 2006, combinan blues-rock con pop indie y algún ramalazo de rocanrol. La banda formada por Adriano Viterbini y Cesare Petulicchio ha publicado ya cinco largos, el primero de los cuales se publicó solamente dos meses después de la formación del grupo, gozando de gran apoyo por parte de la prensa musical italiana.

Galaverna son puro paganismo musical, un folk rock acústico y apocalíptico inspirado por gente como los reverenciados británicos Comus, que seguramente sean su referente más claro y directo, o los holandeses Omnia, incluso cercanos a Sangre de Muérdago o incluso a una versión oscura de Labanda e incluso la flauta me haría pensar en grupos más rockeros como Ñu o Jethro Tull. No hace mucho que publicaron su debut Dodsdans, un trabajo que nos transporta a oscuros bosques alpinos y a olvidados rituales pre-romanos a través de su sonido donde el folk de raíz centroeuropea se tiñe de sus matices más oscuros, con algún guiño a la psicodelia.

Y acabamos el recorrido itálico en Piamonte, en la ciudad de Tortona. Allí a finales de los 90 surgieron Ufomammut, una banda que ha oscilado entre el más pesado sludge metal y el más denso drone-doom. Han pasado 20 años sin cambios de formación, girando habitualmente por toda Europa y publicando la nada desdeñable cifra de 10 discos. Su estilo se caracteriza por el uso de ritmos de batería lentos y marcados, riffs complejos ejecutados con tremenda precisión, canciones compuestas por partes muy diferenciadas y voces muy agresivas y desgarradas. Por sus influencias y sonido les pondría en el barco de Neurosis, Eyehategod o algunas cosas de los Melvins.

Musiqueando 8 (20190720)

Este Musiqueando llega con retraso, pero ya sabéis que yo en julio suelo publicar poco porque es el mes en el que suelo meterme algún curso entre pecho y espalda intensivamente porque no trabajo por las tardes.

Este año no tocaba Resu pero sí Ortigueira y su Festival Internacional do Mundo Celta, que para esta edición contaba con un programa musical de excepción, cumpliéndose 41 años desde la primera entrega del evento. Por trabajo no pude ir el jueves, aunque me comentaron que Gwendal no flaquearon, como es habitual, y que la Yuki Kojima Band resultó una agradable sorpresa desde Japón entre los finalistas del concurso Runas. Para el viernes llegaba con la gasolina justa tras madrugón, oficina y bus pero al final solo me perdí a la última banda, Project Smok. Me quedé encantado con el conciertazo de la Anxo Lorenzo Band, ofreciendo un tremendo directo con jam incluida, y disfruté la fusión de folk con jazz o rock de los irlandeses Moving Hearts, quienes estuvieron precedidos por la tradicional Escola de Gaitas de Ortigueira quienes dieron un concierto cargado de colaboraciones. El sábado, tras la banda de gaitas bretona Bagad Kerlenn Pondi y el espectáculo de danza de la Dominic Graham School los míticos Shooglenifty no fallaron con su fusión de folk con elementos más eléctricos y, a ratos, electrónicos. Les siguieron Flook, ingleses muy sólidos en una línea más tradicional, y unos virtuosos Beltaine desde Polonia, cuyo sonido folk pica de elementos pop, fueron el cierre perfecto para ese tercer día. De nuevo por obligaciones laborales me tenía que volver y no puedo contar nada del domingo ya que me levanté demasiado tarde para ver los desfiles. Como críticas constructivas a la organización haré dos: deberían buscar una fórmula para incentivar la reutilización de vasos en las barras que reduzca el número de residuos y no estaría mal empezar los conciertos una hora más temprano para no tener problemas de retrasos en el horario disfrutando de tiempo suficiente para los cambios. Por lo demás ha sido una edición notable. (El vídeo que adjunto no es de este año, pero ilustra bien el directo Shooglenifty)

El 16 de julio de 2012 el teclista más grande de la historia del rock, Jon Lord, nos dejaba. Tenía 71 años y llevaba casi un año retirado de la música en directo batallando contra un cáncer. Lord comenzó su carrera como músico de sesión muy joven, mudándose a Londres en 1959. Tras ganar fama grabando en estudio con diversos grupos y tras un par de intentos de lanzar proyectos personales como Santa Barbara Machine Head o The Artwoods llegaría en 1968 su gran momento cuando se convierte en uno de los miembros fundadores de Deep Purple, banda en la que estaría presente en todas sus formaciones hasta 2003. Entre medias también militaría en los primeros discos de Whitesnake, montaría el grupo de funk-rock Paice,Ashton & Lord y se labraría una carrera como compositor realizando diversos trabajos orquestales donde la música clásica se daba la mano con el rock y otros músicas populares contemporáneas, siendo además pionero en la fusión de orquestas sinfónicas con bandas de rock con su Concerto For Group and Orchestra que grabó en 1969 con Deep Purple y la Royal Philarmonic Orchestra. Tras dejar Deep Purple cansado del ritmo de las grandes giras se mantendría activo tanto como compositor como realizando pequeñas giras con otra gente veterana como Anni-Frid Lyngstad (ex ABBA), Jimmy Barnes y Bob Daisley (en la banda The Hoochie Coochie Men con la que tocaba estándares de blues) o giras con sus trabajos orquestales acompañado de cantantes de la talla del famoso actor de musicales Steve Balsamo.

Segundo disco de los californianos Sacri Monti,  del que ya avanzamos un tema hace unos meses en otro Musiqueando, al fin a la venta: Waiting Room for the Magic Hour. En menos de un mes espero estar viendo cómo lo presentan en Moledo en el Sonic Blast, si ninguna desgracia lo impide. ¿Qué nos presentan aquí? Pues evolución sin revolución: han cambiado lo justo desde la primera entrega para no repetirse pero manteniendo su esencia de revival musical de los 60-70, aunque ahora los elementos progresivos y de jam-band, como si hubieran añadido un extra de Can y de King Crimson al sonido de su primer trabajo. Tal vez haya perdido algo de frescura respecto a su primera entrega al estar conformado por temas más largos y con mayor carga de psicodelia, complejidad y efectos de space-rock, lo que por otra parte lo puede hacer también más interesante para un público menos rockero pero más ávido de experimentación y saturación en el campo instrumental. La apuesta por el sonido más pesado y experimental de los setenta es clara y patente y la sensación old-school está muy lograda.

Si Quentin Tarantino quisiera dirigir un remake de Alentejo Sem Lei (serie que le encantaría si alguien se la hiciese llegar) seguramente la banda sonora caería en manos de O Bom, O Mau eo Azevedo. Formación natural de Porto, nacidos en 2015, se presentan en formato cuarteto y se mueven entre el surf californiano y el western, elaborando una música instrumental donde las influencias de gente como Link Wray, Dick Dale, The Ventures o The Tornadoes se rodea de alguna ligera influencia más oscura y psicodélica, logrando un sonido 100% banda sonora de la Familia Munster más que disfrutón. Hasta el momento cuentan con un EP aunque ya hay nuevos temas en el horno. Otros que estarán presentes en el Sonic Blast 2019 inaugurando algún día el escenario de la piscina y que merecen una buena escucha.

El Bandcamp de la Quincena: Comus – Out of the Coma.

Esta semana vamos con un disco que ya tiene unos años, pero que yo descubrí hace poco. Nos ponemos folkies este domingo.

Comus son una banda muy veterana, fundada en 1968 y activa en su primera encarnación hasta 1974. En esa etapa publicaron dos discos: el esencial First Utterance y el también excelente To Keep from Crying. Tras eso desaparecieron y la banda parecería definitivamente enterrada durante años. Durante los 90 algunas bandas reivindicarían el legado de Comus, siendo Mikael Åkerfeldt de Opeth uno de sus más grandes defensores, incluyendo referencias a canciones del First Utterance en algunos de sus temas. Cuentan que el propio Åkerfeldt fue responsable de convencer a Roger Wootton y Bobbie Watson de devolver la vida al grupo. En 2005 llegaba a las tiendas una caja que recopilaba mucho material del grupo y que traía su sonido a una nueva generación. Y así, en 2008 y sin hacer mucho ruido los Comus se reunían para tocar en un festival sueco para grabar un DVD en directo y, ya en 2009, dar su primer concierto en suelo británico 37 años después de su última presentación. Tras más conciertos ganando repercusión decidirían grabar nuevo material, y eso nos llevaría al disco que tenemos entre manos.

Out of the Coma salía a la luz en 2012 y traía nuevo material de la banda 38 años después de su última entrega: tres canciones nuevas, grabadas en estudio, y un largo tema en directo inédito rescatado de uno de sus conciertos de los 70. Uno podría tomarse como algo decepcionante que tras tantos años para su siguiente disco sólo compongan tres temas, que en total suman algo más de 22 minutos de nueva música, pero la primera escucha borra toda sombra de decepción: cada canción es una pieza de orfebrería musical finamente arreglada, cuidada con detalle y mimo, cargada de locura y perfeccionismo. Sí, son solo tres temas, ¡Pero qué tres temas! Las voces masculina y femenina armonizándose, trepando como una enredadera por tu oído en todos los temas, dando el contraste de lo bello y angelical con lo brutal y mundano. Los ambientes logrados a través de las combinaciones melódicas de guitarras, violines e instrumentos de viento nos trasladan a paisajes aterradores propios de un película de horror rural inglesa. La percusión cuasi ritual en temas como Out of the Coma o The Sacrifice bien podría ser la banda sonora del clásico The Wicker man. Y en The Return hasta nos insertan un  pasaje más jazzero en medio de una pieza de folk preciosista, en la que de golpe unos susurros nos llevan a un ambiente de bosque hechizado o casa maldita.

comus

El tema que cierra el disco es una pieza de 15 minutos, como ya dije arriba rescatada de uno de sus conciertos de 1972, titulada The Malgaard Suite. En este caso hay que reconocer que el sonido de la grabación desluce el tema, a fin de cuentas es un bootleg de principios de los 70, poco se puede hacer en producción para arreglarlo. Podrían haberlo regrabado, pero por otra parte habría perdido valor documental por tratarse de una pieza grabada por aquella formación con Lindsay Cooper tocando el fagot (posteriormente se uniría a proyectos como los míticos Henry Cow o las reivindicativas Feminist Improvising Group y grabaría flautas y oboes en el sobrasaliente Hergest Ridge de Mike Oldfield).

El sonido de Comus combina folk, rock progresivo y psicodelia. En una primera escucha mi impresión es que sonaban como si Luar Na Lubre practicaran ritos de magia negra puestos de setas. Podría compararlos con los Straws por su folk progresivo, pero en Comus hay una vena más oscura, como si Pentangle se dieran la mano con The Velvet Underground o The Doors, casi como si fueran el punto intermedio entre dos de sus legendarios contemporáneos, como si ellos fueran lo que hay entre Black Sabbath y Fairport Convention, lo que quedaría justo en medio. Sus letras y ambientes oscuros son más propios de una banda de metal que de una de folk.

La recomendación de hoy no es solo este Out of the Coma, la recomendación es que hagáis todo lo posible por escuchar todos los discos de estos Comus, una decisión de la que no os arrepentiréis.

El Bandcamp de la quincena: Black Claw – Thieving Bones (01/05/2017)

Con un día de retraso pero llega ya El Bandcamp de la Quincena de esta semana:

Y esta semana volamos a Canadá con un disco que ya tiene casi un par de años, este Thieving Bones de Black Claw.

Tras este proyecto está un banjista y guitarrista canadiense que se hace llamar Reverend Black Claw y que define su música como Canadian Death Roots. El country en los últimos años ha desarrollado una cantidad de etiquetas y subgéneros que recuerda un poco a lo pasado con el metal, que uno casi necesita un croquis para enterarse. Otros han descrito la música de este mocetón de los fríos bosques del norte de América como black country, dark roots o gothic country.

Black Claw - Thieving Bones

Intro, outro, y en medio seis temas donde la oscuridad se abraza con el folclore americano. Those Poor Bastards o los proyectos más experimentales de Hank Williams III ejercen una suerte de magisterio sobre este album, en una onda similar a sus contemporáneos italianos L’Ira dell’Agnello, los estadounidenses Dog Hand String Band o Jeremiah Crow’s Insufferable One Man Show.

Banjos que se enredan con voces cavernosas, ritmos folkies que evocan a criaturas nocturnas bailando en lo más profundo de bosques por donde no ha pisado pie humano hace mucho. Este Reverend Black Claw nos presenta en este Thieving Bones una banda sonora perfecta para un aquelarre en lo más profundo de las montañas canadienses, genuina y perturbadora oscuridad.

El Bandcamp de la Quincena: Scott Kelly, Steve Von Till & Wino – Songs of Townes Van Zandt vol. 1 (02/04/2017)

Esta semana nos ponemos tan americanos en El Bandcamp de la Quincena que hasta el mismo Ronald Reagan nos daría la ciudadanía.

Lo que traemos esta semana es un “split” a tres bandas, con tres primeros espadas del rollo denso, pesado y psicodélico metiéndose en un terreno más minimalista y acústico. De Scott Kelly, ya conocíamos esta faceta por sus trabajos en solitario o con Blood & Time, alejado de los sonidos más densos que practica con Neurosis, Tribes of Neurot o Shrinebuilder. Kelly es también el nexo de unión con los otros dos músicos del tributo: Steve Von Till ha compartido escenarios con él en Tribes of Neurot y en Neurosis, y al igual que Kelly disfruta lanzándose a una faceta más folkie en sus trabajos en solitario. La leyenda del stoner/doom Scott “Wino” Weinrich, líder de The Obsessed y vocalista de varios trabajos gloriosos de Saint Vitus, también fue compañero de Kelly en Shrinebuilder y también se destapa en este trabajo con una tríada de interpretaciones muy desnudas.

Songs of Townes Van Zandt

El disco se publicó por medio de Neurot Recordings, el sello fundado por los miembros de Neurosis, en 2012 para conmemorar el 15 aniversario del fallecimiento de Van Zandt. En este 2017 se cumplen ya 20 años sin el cantautor estadounidense así que es un buen momento para recuperarlo. Townes es un músico de culto, no muy conocido pero adorado hasta el extremo por sus seguidores: un compositor que conjugaba con maestría su herencia folkie de los cantautores post-depresión como Woody Guthrie o Pete Seeger con los grandes bluesmen como Son House o Lighnin’ Hopkins. Y en la parte literaria fue un poeta cuyos versos  se convertían a veces en puñales y otros en sollozos, como si Bob Dylan se hubiera puesto el negro atuendo de Johnny Cash. Townes Van Zandt es un músico a estudiar, un hombre que ha sido fuente de inspiración  para gente de diversos estilos, reivindicado tanto por gente tan dispar como los músicos que aquí nos presentan este tributo, Norah Jones, Steve Earle, Nanci Griffith o los Mudhoney, y reconocido como genio por contemporáneos suyos de la talla de Terry Reid, Robert Plant o Bob Dylan.

Sobre las interpretaciones de los temas, son mayormente versiones acústicas (menos en el caso de la revisión de The Snake Song que hace Von Till donde usa distorsiones para conseguir un sonido atmosférico) en casi todos los casos con poca instrumentación adicional sobre la voz y la guitarra, muy en la onda de la producción que hizo Rick Rubin para los American Recordings de Johnny Cash. Como apunte más personal diría que de las tres voces es el tono más desgarrado y lastimero de Von Till es el que mejor pega con los temas, aunque los tres realizan buenas ejecuciones de los mismos.

Tres leyendas del sludge/doom/stoner metiéndose a hacer americana para homenajear a uno de los grandes del country. Tres canciones para cada uno. Un disco que puede servir para traer la música de Van Zandt a los seguidores de sonidos más brutales y pesados, o que puede hacer que los amantes del cantautor se interesen por las carreras de los que aquí le rinden tributo. Pero, sobre todo, un disco minimalista que es una pequeña y sincera joya. Un trabajo para disfrutar en casa, con una buena pinta de cerveza negra.

El Bandcamp de la quincena: Jamie Fifthring – The Pilgrimage (25/12/2016)

Feliz día de la resaca post-cumple de Lemmy (aka Navidad por algunos descreídos). Aunque parecería que lo lógico en este caso sería hablar de un disco con toneladas de distorsión NO VA A SER ASÍ. Nos volvemos a Ferror  (sí, acabado en R) en El Bandcamp de la Quincena, tierra que siempre nos trae cosas interesantes (muchas veces también terroríficas, pero hoy vamos con las interesantes).

Para repartir sabiduría de vaquero no hace falta nacer en Nashville ni que en tu familia lleven cuatro o cinco generaciones llamándole a alguien Hank Williams, ni siquiera tienes que aparecer en The Grand Ole Opry. Aquí Jamie Fifthring nos demuestra que el oeste de Europa es también buen lugar para cultivarlo, a fin de cuentas Galicia práticamente haría frontera con los EEUU… con un océano por medio, claro, pero si te pones a nadar en línea recta acabas tocando tierra americana.

Jamie Fifthring The Pilgrimage

Más allá de estas divagaciones sobre marcos, límites y fronteras nos encontramos con un trabajo excelente, con canciones elaboradas con arte y mimo, con atención al detalle. The Pilgrimage, publicado en este 2016 que ya agoniza fue el segundo trabajo de Jamie Fifthring tras el LP debut Torches in the Alley, y el primero con banda ya que su debut se lo había grabado él solito, a lo Juan Palomo. Añado que a día de escribir esta entrada se está realizando una campaña de captación de fondos en Verkami para financiar el tercer trabajo, segundo larga duración, del cantautor ferrolano y su banda.

The Pilgrimage ofrece una peregrinación a prados verdes, sensación de gotas de rocío en la nuca, aire fresco y sin polución, conducir entre la nieve en el paisaje de un film de los Cohen, los grandes espacios abiertos que retrata S. Craigh Zahler en Bone Tomahawk, bañarse en pelotas en un río en verano… son canciones que cuando entran por el oído bajan hacia las tripas, música de verdad, de un artista que dice algo porque tiene algo que decir. Cuatro temas (más uno) donde rehacen dos del primer disco con nuevos arreglos para formar un EP que se va por encima de los 20 minutos. Canciones que parecen beber de las fuentes de alternativos de los 90 como Elliot Smith o Blind Melon y que debería gustar a los que disfrutan de propuestas actuales del panorama folk como Austin Lucas, Emily Barker, Chuck Ragan o hasta de los inicios de Mumford & Sons (antes de que se tornaran unos cansinos).

¿Puede continuar el legado de Pete Seeger y Woody Guthrie más allá de las fonteras americanas? El talento no conoce fronteras, por mucho que algunos se empeñen en que sí. Algunos se escandalizarán cuando vean a un japonés tocando flamenco o a una caboverdiana bailando una muiñeira. Yo prefiero disfrutar la música, y disfruto de este discazo de Jamie Fifthring.

 

 

El Bandcamp de la Quincena: Sangre de Muérdago – O camiño das mans valeiras (24/07/2016)

Resaquilla después de ver ayer un conciertazo de Charles Bradley en Compostela, pero resaquilla que no nos hará olvidar el Bandcamp de la Quincena. Esta vez recorreremos fragas y carballeiras de la mano del viaje musical que nos ofrecen Sangre de Muérdago.

Se trata de una banda gallego-alemana, cuyo núcleo está formado por Pablo C. Ursusson, Emma Skemp y Georg Börner. El primero es el vocalista principal, compositor de la mayor parte de la música y las letras y guitarrista. La segunda se encarga de la flauta y de la voz femenina, mientras que el tercero toca la viola, el dulcimer y la nyckelharpa (ese instrumento escandinavo que muchos descubrimos gracias a los enormes y nunca suficientemente ponderados Hedningarna). Cuentan para este disco con un segundo guitarrista en varios temas, acreditado como Bubu en los créditos del disco.

A pesar de que los miembros principales de la banda sean gente proveniente del mundo del black metal y el crust lo que este trabajo, publicado hace ya un año, nos ofrece es una buena colección de temas acústicos de impecable belleza, ejecutados con brillante precisión pero sin caer el virtuosismos innecesarios y con un trabajo de armonía vocal tremendamente cuidado. No hablamos de música elaborada en serie, como en un McDonalds de hit-singles, sino de una pieza deliciosa donde los ingredientes de toda la vida de la mejor calidad se cuecen a fuego lento.

Sangre de Muérdago

Hay una gran mezcla de influencias en su estilo, que suele etiquetarse genéricamente como neofolk. A mi la nyckelharpa me trae siempre a la cabeza a Hedningarna (aunque siempre lo hace porque asocio a ese grupo con ese sonido) aunque también creo que el aire de misticismo que rodea a la música de esta banda tiene algo que ver con los finlandeses, y con los primeros trabajos de Sol Invictus antes de que estos se dieran la mano con la psicodelia de los 60 en los últimos trabajos. Y no podemos dejarnos a los renovadores del folk gallego de finales de los 70: Fuxan os Ventos, Xocaloma y Milladoiro, y los posteriores Luar na Lubre, Matto Congrio o Berrogüeto. Y en algunos puntos me viene un regusto al primer Alan Stivell o de los inicios de los Planxty.

O Camiño das mans Valeiras es su tercer largo, aunque cuentan con algunos EP y splits más, y con un trabajo titulado Lembranzas dende o Lado Salvaxe en el que regrabaron algunas de sus primeras piezas.

Íntimo, introspectivo, bello, oculto, mágico. Esta banda lleva casi una década ofreciéndonos una cuidada producción musical, piezas delicadas de elaborada orfebrería musical. Si te va el folk debería echarles un oído. O si simplemente quieres hacer caso a ese consejo que de vez en cuando nos daba Ramón Trecet: “Buscad la belleza, es lo único que merece la pena de este mundo“.