Encuesta de la quincena (03/16) ¿Qué época de Ritchie Blackmore prefieres?

Empezamos una nueva sección, tras El BandCamp de la Quincena vamos también a publicar una encuesta quincenal (se alternarán, una semana disco, otra semana encuesta) que, según la ocasión, variará sus temáticas dentro siempre de las tendencias del blog (rock, informática, baloncesto y a veces cine/tv/comic)

Una de las noticias musicales del año ha sido, como bien sabrás, el regreso de Ritchie Blackmore al rock con unos remozados Rainbow que se centrarán en la etapa Dio y donde el chileno afincado en España Ronnie Romero (de los Lords of Black, que han pegado un subidón a nivel internacional gracias a esta contratación) se encargará de las voces, junto al teclista ex-Yngwie/ex-Stratovarius/ex-Art Metal Jens Johansson y a la base rítmica de su proyecto folk Blackmore’s Night.

Mientras confiamos en que esto no se quede en sólo tres conciertos y podamos tener al menos un nuevo disco de Rainbow vamos a echar un ojo al pasado de Ritchie ¿qué época te gusta más?

Jimmy Bain, a la derecha del padre.

Le robo la frase a un amigo, que la publicó en su facebook “Ahora está a la derecha del padre“, pero nos ha dejado hoy Jimmy Bain. A los 68 años el corazón de uno de los más fieles secuaces de Ronnie James Dio se paraba, dejándonos huérfanos de su talento (planeaba un disco para este año con una banda con otros ex-Dio) de forma prematura.

El nombre de Bain se asocia siempre con Dio, con quien hizo varias giras y grabó hasta 7 discos en distintas etapas. Se trataba de un bajista de estilo hard-rock clásico, de escuela setentera, de sonido cálido, líneas trabajadas y expresión lenta. Además era capaz de cantar con solvencia, aunque no nos regaló muchas muestras de su trabajo como vocalista. Su paso por Rainbow, con quienes grabaría el fundamental Rising y el directo On Stage, le puso en primera línea y le juntó con Ronnie James Dio por primera vez. Pero además de con la “Saga Dio” también se puede asociar su nombre a la historia de Thin Lizzy: en 1979 grabaría y compondría un par de temas para el Black Rose, colaboraría en los dos discos en solitario de Phil Lynott, giraría y grabaría el disco Dirty Fingers con Gary Moore y montaría junto a Robbo Robertson una banda llamada Wild Horses con la que grabaría dos discos ocupándose también de las labores de vocalista.

Un músico al que siempre he respetado mucho pero al que nunca pude ver en directo (vi a Dio dos veces, pero una con Jeff Pilson y otra con Rudy Sarzo) y del que siempre me pregunté por qué no había explotado más su faceta vocal (recordemos que hizo una de las mejores versiones en el tributo a Dio-This is your life).

Ahora descansa ya, sentado a la derecha del padre, a la derecha de Ronnie James con quien recorrió numerosos países y repartió buen rock y metal a miles de personas. Y es que ambos ya desde hace mucho eran, y siempre serán, estrellas.

Jon Lord: La clase del señor Purple.

Hace dos años el cáncer nos dejaba sin el enorme Jon Lord, uno de los superclase del rock and roll, pura elegancia tras su órgano Hammond. El mejor teclista que haya visto el rock and roll (apreciación totalmente personal pero que considero un axioma) como demostró con Deep Purple, Whitesnake y en sus diversos proyectos en solitario. Como decía un amigo mío, “el señor Purple”

Glenn Hughes – Soul Mover

Hace sólo un par de días que presencié un directo inolvidable del veterano bajista/vocalista, al que los 60 años parecen no pesar nada. Ni siquiera los excesos que apunto estuvieron de costarle la vida y la voz en los años 80 han hecho mella a este inglés cuya carrera ha sido como una montaña rusa. Comenzó a finales de los 60, muy joven, con Trapeze; una banda original, con calidad pero a la que siempre le faltó un hit single que les metiera en las listas. Aterrizó en Deep Purple para substituir en el bajo a Roger Glover y grabar tres discos: Burn, Stormbringer y Come taste the band. En 1977, tras la disolución de los Purple, lanza su primer disco en solitario, Play me Out, más orientado hacia el sonido Motown. Los 80 se convierten en una década oscura en la que las drogas y el alcohol le llevan a ser incapaz de mantener una carrera sólida: Saca el excepcional Hughes/Thrall y el pasteloso Seventh Star con unos Black Sabbath donde sólo quedaba Iommi, además de muchas colaboraciones, pero apenas gira o compone. Y entonces llegan los 90, logra superar sus problemas de adicciones y comienza su prolífica carrera solista, publicando casi a disco por año, experimentando con el hard rock, el soul, el funk o el blues, recuperando su nombre en la escena rockera y demostrando que su voz está tan bien como en sus años mozos. Por el medio además forma superbandas como Black Country Communion, Hughes-Turner Project o sus trabajos junto a Iommi.

Soul Mover
Destacar un disco entre toda esta trayectoria es complicado, pero creo que si tuviera que destacar uno sin duda sería este Soul Mover. Cabe destacar que, como es habitual en los discos de Hughes en solitario, las guitarras corrían a cargo de JJ Marsh (aunque Dave Navarro, ex Jane’s Addiction y Red Hot Chili Peppers, colabora en un par de temas) y que fue el primer disco de Hughes en el que las baterías corrían enteramente a cargo de Chad Smith (otro Red Hot). El disco lo abre el tema-título y single Soul Mover, una pieza excelsa de  funk rock, seguramente el tema más pegadizo que haya compuesto Glenn en uno de sus discos en solitario, y con un enorme trabajo de guitarra de Navarro. En la misma onda siguen She Moves Ghostly (también con colaboración de Navarro) y un High Road de la que se dice que originalmente la compuso Hughes para Lenny Kravitz, aunque finalmente se convirtió en un tema suyo por sugestión de Chad Smith. Orion y Change Yourself son más flojillas pero Let it go y Dark Star te devuelven el subidón. Es una gozada disfrutar de Chad Smith tocando otra vez con ese groove funky que por desgracia los Red Hot Chili Peppers abandonaron hace años para abrazar el pasteleo más facilón y hortera. Land of the Living vuelve a suponer un pequeño bajón, pero Miss Little Insane es un temazo de hard rock que da paso a la balada Last Mistake y al cierre del disco con Don’t Le me Bleed, una canción AOR que podría haber sido un tema de Hughes Turner Project perfectamente.

El “tito” Glenn

Dependiendo de qué versión del album caiga en vuestras manos podréis econtrar una versión del Nights in White Satin de los Moody Blues (aparece en la edición japonesa) o el tema Isolation, una canción que se mueve entre el hard rock y el soul, en la onda de su pasado en Trapeze.

El disco es una gran muestra de los palos que Hughes puede tocar con éxito en su carrera, desde el rock más duro al soul, el funky  o el blues, con una gran banda de apoyo. Es complicado decir si se trata de su mejor disco en solitario (Feel, Addiction o Hughes/Thrall pegan muy fuerte), pero al menos sí del más completo, más variado y del mejor resumen de los gustos y la ecléctica carrera de un hombre cuyo nombre debería estar más reconocido en la historia del rock.

Captain Beyond – Captain Beyond

Rod Evans es conocido principalemnte por haber sido el primer cantante de Deep Purple, con los que grabó tres discos (y algún single de más o menos éxito como Hush) antes de que Ian Gillan ocupara su puesto en 1969.  Tras su salida de Purple intentó lanzar una carrera en solitario, publicando un single con Capitol Records que pasó sin pena ni gloria. La mayoría de la gente piensa que entre eso y su “reunión” de Deep Purple de 1980 (“reunión” que consistió en él y cuatro mercenarios y que acabó con una demanda de los managers de los entonces separados Purple que hicieron que perdiera el derecho a cobrar royalties por sus grabaciones con el MKI de la banda) estuvo retirado de la música, pero nada más lejos de la realidad. Tras el fracaso de su primer (y último) single en solitario Evans decidió crear una nueva banda, y así nacieron en 1971 Captain Beyond.

Captain Beyond disco debut
Captain Beyond – 1972

No era Rod el único famoso veterano en esta formación, donde también militaban el ex batería de Johnny Winter, Bobby Caldwell, y los ex bajista y ex guitarrista de Iron Butterfly, Lee Dorman y Larry ‘Rhino’ Reindhart respectivamente. La banda no obtuvo demasiado éxito comercial con ninguno de sus tres discos, a pesar de lo cual podemos considerar este disco debut como una verdadera joya y uno de los precursores del heavy metal.

El disco muestra claramente tres vertientes en sus temas: una hard rock bluesero, otro prog y con ciertos toques de pop heredados de los Beatles y una más psicodélica con algunos toques de jazz. Piensa en el sonido de las antiguas bandas de los miembros (sobre todo los primeros Purple y Iron Butterfly) y en las que parecen sus mayores influencias: Cream, Vanilla Fudge y Jimi Hendrix.

El disco está concebido como una sola canción, sin existir separación entre los temas, que en algunos casos se entrelazan y en otros tienen una pequeña pieza instrumental como nexo de unión. En total 13 pistas, si bien su disfrute completo se logra con la escucha del álbum seguido y ordenado. Entre los temas podrás disfrutar de las partes más duras en la inicial Dancing Madly Backwards, con Mesmerization Eclipse o la oscura I can’t feel nothing (part I); mientras que la parte más psicodélica vendrá de la mano de Myopic Void, As The Moon Speaks To The Sea o Astral Lady. El lado más prog y artístico caerá de la mano de Raging River of Fear, Frozen Over y Thousand Days of Yesterdays. En todo caso, sería mejor hablar de fragmentos que de canciones, porque la “canción” es todo el álbum y algunos fragmentos por si solos además parecen no tener mucho sentido.

Captain Beyond

No son tan duros como Deep Purple, Uriah Heep o Black Sabbath ni tienen ese toque folkie de Jethro Tull o Led Zeppelin, y desde luego a nivel de ventas y repercusión mediática estaban a años luz de los cinco grupos citados, pero Captain Beyond son una banda que encandilará a aquellos fans de la saga Purple y del rock británico más duro de los 70. Al igual que otros contemporáneos suyos, lograron un trabajo que 40 años después sigue sonando fresco e interesante. Por desgracia tras el siguiente disco, en 1973, se separarían a causa de las bajas ventas. En 1976 volvieron (sin Rod Evans) para sacar un tercer disco y volver a deshacerse tras la gira; y en 1998 hubo un nuevo regreso con Reindhart, Caldwell y varios mercenarios que daría al traste en 2003. Reindhart no paró de intentar una reunión de la formación original durante años, hasta que el cáncer se lo llevó en enero de 2012. Evans en cambio siempre se negó a recuperar esta banda y volver a intentar lanzarse con grandes giras (cuentan las leyendas que entre su salida de Captain Beyond y su intento de Deep Purple ejerció de médico en los EEUU y que, posteriormente al fracaso y el juicio purpeliano, volvió a ejercer la medicina). Una pena, porque habría sido interesante verles interpretar una última vez esta gran obra, 35 minutos de inspiración repartidos en fragmentos muy variados.

Jon Lord (1941-2012)

Nacido Jonathan Douglas Lord en Leicester, pero más conocido como Jon Lord por toda la comunidad rockera, y como El Señor Purple por mi grupo de amigos, nombre que le oí por primera vez a mi colega Antonio allá por… no se, cuando estaba empezando el instituto, vamos.

Deep Purple son una de esas bandas esenciales en mi vida, como lo fueron Led Zeppelin, The Doors, Judas Priest, Rainbow, Black Sabbath, Aerosmith o Motorhead. Y desde luego Jon Lord fue parte fundamental del personal sonido de la banda, con su particular órgano Hammond. Fue Lord (es curioso, sigo escribiendo “es” y tengo que pararme a ponerlo en pasado) junto a Rick Wakeman, Keith Emerson y Ken Hensley, uno de los más influyentes y destacables teclistas de su generación. El sonido de su Hammond, cargado de distorsión al sonar a través de un Marshall, sigue siendo uno de los más bellos y reconocibles sonidos del rock and roll.

Aunque está claro que su paso por Deep Purple es lo más recordado y reseñable de su carrera, dejando singles tan memorables para la historia del rock como Highway Star, Speed King, Smoke on the Water, Child In Time, Fireball, Burn o Perfect Strangers; no sería justo olvidar el resto de su carrera. No debe obviarse que ya con Purple compuso él solo el Concerto for Group and Orchestra (pieza clásica en 3 movimientos), siendo uno de los pioneros en combinar una orquesta sinfónica con el sonido de una banda de rock; pero además parió otros proyectos sinfónicos como su Sarabande (muy recomendable), su Gemini Suite (muy en la onda del Concerto, e interpretado alguna vez por los Purple en directo), sus trabajos de blues junto a los Hoochie Coochie Men y al Jon Lord Blues Project, sus proyectos con Tony Ashton… hay mucho Lord que investigar, más allá de Deep Purple. No olvidemos que desde que dejó Purple en 2003 y hasta agosto del pasado año, cuando le diagnosticaron el cáncer que finalmente se lo llevó, nunca dejó de trabajar y de componer, y apostaría que entre sus notas nos dejó escritas muchas piezas que por desgracia ya no podrá escuchar grabadas. De hecho, hasta hace nada estaba trabajando con Ian Gillan, Tony Iommi, Jason Newstend y Nico McBain en una grabación que, seguramente, ya sabía que sería la última.

Bueno, y dejo para mención aparte un hecho que parece que hoy casi nadie recordaba, pero es que Lord fue el teclista de los Whitesnake originales, tras su salida de Deep Purple en 1978 y hasta la reunión del MKII para el Perfect Strangers de 1984, grabando los disco de la época clásica de Whitesnake y añadiendo a su sonido particular un piano eléctrico Yamaha y varios Moog, haciendo un papel más de intendencia que en Purple, sin tantos solos, sin tanto protagonismo, pero dando una magia especial a su sonido (magia que ser perdería en los discos más descaradamente comerciales y americanos, de la época del Coverdale teñido y rey de las nenas, 1987 y Slip of the Tongue).

Como datos anecdóticos, además de haber sido teclista de Deep Purple y Whitesnake y de su trabajo en solitario (de menor éxito comercial, pero no por ello de menor calidad), en su momento Lord también ejerció de músico de estudio. Siendo todavía muy joven, en 1964, trabajó con los Kinks en su mítico album homónimo, participando en el clásico single You Really Got Me (que posteriormente recuperaría Van Halen). También colaboró en 1974 con Nazareth, en el disco Rampant, grabando Shanagai’d in Shangai y Glad When you’re gone, y en aquella época se especuló con que podría unirse a la banda, idea que finalmente no cuajó.

Lord poseía esa magia que pocos músicos tienen, ese status de leyenda que da el tener una trayectoria intachable, sólidamente construída, con la honestidad por base, dejando a un lado modas y haciendo la música que ama. Es imposible no recordarle como  recordamos también a otros maestros como Ronnie James Dio o Warren Zevon, músicos que pueden tener altibajos de calidad en sus carreras, pero a los que nunca se les podrá acusar de venderse o de haber puesto el dinero por delante de sus principios.

Por todo esto, por su legado, por su elegancia, descanse en paz Jon Lord.