Crear una función en MySQL

Aunque se trate de algo muy básico a la hora de programar bases de datos, creo que no está de más hablar de la sintáxis para la creación de funciones definidas por el usuario en MySQL. Dicha sintaxis es la siguiente:

CREATE [AGGREGATE] FUNCTION function_name RETURNS {STRING|INTEGER|REAL}
       SONAME shared_library_name

Explicado rápidamente: function_name es el nombre con el que se va a invocar dicha función. RETURNS nos indica, por otra parte, qué tipo de dato recibiremos como respuesta. Y shared_library_name es el nombre del fichero del objeto compartido que guarda el código de la función. El modificador opcional AGGREGATE permite definir la función como una función de agregado (como SUM() o COUNT()).

Para poder crear una función se necesita tener permiso de INSERT en la base de datos, mientras que para eliminarla se necesitan permisos de DELETE. La sintaxis de borrado de una función es:

DROP FUNCTION function_name

MySQL además del uso de funciones SQL permite también el uso de funciones de C y C++ (como SQL-Server permite el uso de funciones contenidas en una .dll u Oracle el uso de Java). En caso de querer usar una función de C hay que recordar que los tipos de datos en C no se llaman igual que en SQL, para definir el retorno de la función. STRING sería char *, INTEGER sería long long y REAL sería double. También es interesante, aunque no obligatorio, definir una función nombredelafuncion_init() y nombredelafuncion_deinit(), el primero para reservar memoria y el segundo para liberarla. Recuerda que C no reserva memoria automáticamente, así que puede ser indispensable para el uso de la función si esta requiere algo de RAM. Las funciones en C o C++ deben compilarse e instalarse en el equipo donde corre el servidor.

Redes Zombi

Uno de los aspectos más interesantes de la seguridad en redes son las llamadas Redes Zombi, o botnets. Muchas veces nos encontramos con noticias en los medios sobre ataques DDoS o spam masivo, y detrás de esto suelen encontrarse las llamadas redes zombi.

Se trata de conjuntos de ordenadores infectados por software malicioso con una funcionalidad de puerta trasera (backdoor). Esto permite que el atacante tome el control de las máquinas sin disponer de acceso físico a las mismas y sin que el usuario lo sepa, pudiendo utilizarlas para su uso personal (lo que se conoce como drone o bot).

El ciclo de vida de una red zombi comienza con la fase de diseño del software malicioso, que se desarrolla con la intención de provocar una infección masiva. Tras esto llega la fase más importante, la implantación: se infecta a un primer equipo y se deja que el software, de forma vírica, vaya extendiéndose, infectando a más equipos (generalmente a través del correo electrónico, o de malware camuflado como si fuera sofware legítimo). Estas redes se explotan hasta que se detectan y corrigen las vulnerabilidades que lo permiten. Entonces llega una fase de decadencia y finalmente la inactividad de la red.

¿Por qué se crean bots? Tienen muchas formas de explotación, ilegales aunque no siempre ilegítimas. Pueden utilizarse por ejemplo para realizar ataques DDoS (peticiones masivas a un servidor para provocar su caída, a veces con fines económicos aunque en la mayoría de los casos estos ataques se hacen más como medida de protesta contra empresas que realizan prácticas inmorales, como pueden ser Facebook, Amazon, Apple, Microsoft…), aunque su utilización más habitual es para otro tipo de actividades con fines económicos:

  • Spam: Se utilizan las redes para hacer publicidad masiva (buzoneo on-line) por medio del correo electrónico.
  • Fraudes: Puede utilizarse para manipular encuestas, para mejorar estadísticas de jugadores en juegos on-line, para clickar en anuncios y generar beneficios por publicidad…

Otra de sus utilidades es servir como red de proxys para buscar el anonimato en la navegación, dificultando la traza de los datos desde el emisor hasta el receptor. Permiten además disponer de una red de computación distribuida para actividades que requieren mucha potencia, como para intentar romper contraseñas por fuerza bruta.

La forma de explotar estas redes es muy variada. Puede ser realizada de forma personal por el creador de la red, puede alquilar sus servicios a terceros (manteniéndose él como administrador) o puede venderles el software para que ellos creen sus propias redes.

Los consejos para protegerse de este tipo de redes son los básicos consejos de seguridad de siempre:

  • Nunca, jamás, reveléis vuestras contraseñas a servicios dudosos (sí, seguid con esa mierda de «Qué superhéroe eres?» o «Qué tolay con espada de Juego de Tronos serías» en Facebook, que os va dar la risa).
  • El sistema operativo siempre actualizado (quita esa mierda de Vista/XP pirata y ponte un Linux, hombre, que es gratis y la actualización te dará un plus de seguridad)
  • El antivirus, actualizado también, nunca sobra.
  • Ojo con lo que descargas. Si es software libre bájalo desde la web del fabricante. Si estás crackeando algo privativo, intenta que sea de una fuente relativamente fiable.

Y pensad que aunque os molen los zombis, que os zombifiquen el ordenador no es nada bueno. Si queréis participar en un ataque DDoS o prestar algo de vuestro procesador para alguna actividad de red distribuida (legal o no), hacedlo pero sin perder el control sobre vuestro equipo.

West, Bruce and Laing – Why Dontcha

La historia de Felix Pappalardi es una de las más tristes del rock and roll. El tío era puro talento: un muy competente bajista, buen vocalista, gran compositor y excepcional productor. Trabajó produciendo el grueso de los discos de Cream, además de otras bandas como Hot Tuna, The Dead Boys, algún disco en solitario de Jack Bruce o  los discos de su propia banda, Mountain.  Pero la tragedia se cruzó en su vida, primero en 1972 cuando un problema en el tímpano le obligó a dejar la música en directo bajo riesgo de acabar padeciendo una sordera total, relegándole al rol de compositor, productor y músico de estudio, y forzándole a abandonar Mountain. En 1983 sería asesinado por su mujer en su piso de Nueva York, según parece de forma accidental.

¿A qué viene contar la historia de Felix Pappalardi aquí? Pues a explicar el génesis de esta banda: West, Bruce and Laing. Si conoces la carrera de Mountain te habrás dado cuenta de que hablamos de Leslie West y Corky Laing, guitarrista y batería respectivamente de la mítica banda estadounidense. Y el sustituto de Pappalardi no podía ser otro que Jack Bruce, el gran bajista de Cream. Porque a fin de cuentas eso es lo que es esta banda, la continuación de Mountain. Pero al contrario que otras bandas, en aquel momento tuvieron la decencia de cambiarse de nombre, si bien la onda es totalmente continuista. Picoteando en un hard rock que bebe muchísimo del blues sureño pero a su vez apunta en términos de distorsión y «densidad» a lo que luego sería el heavy metal. De hecho la formación de la banda se fraguó en el tour de Mountain de 1971 por Reino Unido, cuando Pappalardi anunció que dejaría la música en directo al acabar la gira.

Why Dontcha se convirtió así en el primer disco de West, Bruce and Laing, aunque podría haber sido el siguiente disco de Mountain o de Leslie West en solitario perfectamente. De hecho la primera gira de la formación fue previa a la grabación del disco, dando conciertos con temas de Cream, Mountain y versiones de clásicos del blues. Se dice también que el disco tardó en grabarse mucho más de lo esperado por culpa de los abusos del trío con las drogas y el alcohol. 
Este debut se abre pues con el tema/título Why Dontcha, una clara muestra de hacía donde discurrirá el trabajo: un riff de hard rock bluesero pegadizo, con esencia sureña, que sabe dejar mucho peso al bajo dentro de la composición (y es que con un titán como Jack Bruce al bajo no puedes taparle con guitarras sobrecargadas), sin alargarse en exceso y sin arreglos barrocos, con un sonido crudo como un buen chuletón. Out into the fields, por su parte, tiene un deje más hippie, más en la onda del sonido Cream, con un gran trabajo de guitarras de West. The Doctor es un rock and roll cargado de distorsión, muy en la onda de lo que podría ser el Mississippi Queen de Mountain, y que fue el single más radiado del disco en la época. La armónica es el instrumento predominante en la bluesera Turn Me Over, donde la guitarra con slide también tiene un peso capital. Cierra lo que sería la cara A del disco (si al vinilo nos remitimos) la versión del Third Degree de Eddie Boyd y Willie (como no!) Dixon, otro blues de la vieja escuela cargardo con una dosis extra de distorsión donde West hace llorar a su guitarra y Bruce se luce al final con un gran solo. Lo que sería la cara B comienza con Shake Ma Thing (rolling jack), rock and roll clásico, con piano, ascendencia blues y ritmo vacilón y sexual, para ponerse los zapatos de gamuza azul y mover los pies al ritmo de la distorsionada melodía. Una etérea y frágil balada como While You Sleep es lo que vendrá a continuación, con un cierto aire a los Allman Brothers o a Joe Cocker. Y tras el descanso vuelve el rock and roll old school de la mano de Pleasure, donde el piano vuelve a cobrar importancia (gran trabajo de Jack Bruce también como pianista) y donde la guitarra de West de nuevo lleva el tema al puro éxtasis.  Love is Worth the Blues, no me preguntes por qué, me recuerda al Play With Fire de los Rolling Stones, a pesar de que reconozco que no suena muy parecida, puede que use la misma progresión de acordes en la subida que hace en los estribillos. Cierra el disco Pollution Woman, un tema que se abre con un ritmo muy Sly Stone y que me recuerda, al igual que la segunda canció del disco, a los trabajos de Cream, con un toque más hippie y psicodélico por medio.

Un muy buen disco de blues rock/hard rock para amantes tanto de Cream como, sobre todo, de Mountain. De haber salido bajo la denominación de la banda primigenia habría logrado seguramente más repercusión, pero no debes dejarte llevar a engaño, es un discazo aunque lo veas como una banda nueva. Tanto Jack Bruce como Leslie West están al nivel que se les debe exigir a dos máquinas del rock and roll como ellos.

The Aynsley Dunbar Retaliation – Remains to be heard

Aynsley Dunbar pasa por ser uno de los baterías más conocidos de los años 70. Conocido sobre todo por su trabajo con Jeff Beck, David Bowie, John Mayall, Frank Zappa o Whitesnake,  fue el típico mercenario que se ganó la vida de un lado para otro con docenas de bandas, al estilo de otros grandes de su generación como, Carmine Appice o Cozy Powell.

Y al igual que el malogrado Cozy, Aynsley también probó a sacar adelante su propia banda: Aynsley Dunbar Retaliation. Este Remains to Be Heard de 1970, el último disco que publicaron, es un disco de blues eléctrico pesado y elegante, muy en la onda de lo que hacía en esa época Cream, Ten Years After o incluso podría recordar a ciertas cosas de Led Zeppelin.

El disco se abre con Invitation to a Lady, tema de blues de inspiración sexual socarrona y ritmo ligero. El segundo tema, Blood on your wheels en cambio plantea un ritmo más pesado, más sudoroso. Downhearted, lenta, intimista, baladística, con un deje soul… sonaría perfecta en la voz de Joe Cocker o Chris Rea, un tema que pide ser desgranado con una voz de alma torturada. Whistlin’ Blues por su parte se acerca al lado más folkie del blues sureño, a la música de los campos de algodón, a John Lee Hooker, al primer Muddy Waters, al gran Robert Johnson, donde la distorsión se va para dejar sitio a las acústica y donde un silbido da sentido al título y lleva el grueso de la melodía. Keep your hands out vuelve a la temática y al ritmo más sexual, más ligero y divertido. Sleepy Town Sister, por su parte, juega con el soul y con una segunda voz femenina, con los arreglos de piano ganando terreno a la guitarra dando un tono muy honky tonk y con un solo de trompeta en medio de la canción, como momento álgido del tema. Fortune City también presenta una voz femenina para un tema de más rockero, sin dejar de lado el blues, con un impresionante trabajo de percusión de Dunbar. Put some love on you, con su ritmo pausado, sus arreglos psicodélicos en el solo de guitarra y sus armonías vocales podría recordar más a los Yardbirds, los Rolling Stones o incluso los Beatles. Bloody Souvenir es un tema de blues muy pesado e intenso, a pesar de contar sólo con una guitarra acústica y una voz. Toga por su parte comienza jugando con la percusión, la voz y una sección de cuerda, creando un ambiente muy relajado donde un violín irrumpe con una melodía oriental, en la canción más experimental del disco. En la reedición que he conseguido del disco aparecen dos temas más como bonus tracks que ignoro si formaron parte del disco originalmente, siendo la primera de ellas su single de 1967 The Warning, canción que luego versionarían Black Sabbath en su primer disco, un impresionante temazo de blues-rock pesado, sudoroso, intenso y pegadizo, en la onda de la época y que es un clásico por derecho propio con un pegadizo teclado y suaves arreglos. Cierra el disco otra gran pieza de blues eléctrico como es Cobwebs, de ritmo lento y con una guitarra de inspiración BB King jugueteando entre los acordes del órgano.

No se trata de uno de los discos más conocidos de la época, tampoco de los más originales, Dunbar plantea un trabajo de blues bien ejecutado y compuesto, sin alejarse mucho de lo que hacían otros grandes británicos del estilo como Cream o John Mayall pero acercándose a distintas formas de entender y componer este género musical. Tal vez no sea un disco indispensable, pero sí es un trabajo que merecería más repercusión, un disco para los amantes del “sonido Woodstock”, una combinación inteligente de elegancia con rudeza bluesy.

Traidor en el Infierno

Aunque el título parezca una referencia a Mariano Rajoy no voy a hablar del que nos ha tocado por presidente/marioneta del Bundesbank. Aunque de Bündesbank hay algo, porque esta excepcional película de Billie Wilder está ambientada en un campo de prisioneros de la Alemania nazi.

Pero no nos adelantemos. Mi idilio con esta película comienza de casualidad una noche de jueves, mientras cenaba con la idea de bajar a tomar unas copas. Comenzaron a ponerla en Paramount Channel y comencé a verla, aunque me fui de casa sin ver el final (había quedado, el tiempo apremiaba). Como la susodicha cadena tiene por costumbre repetir la película varias veces, otro día acabé cogiéndola empezada, pero pude ver el final. A la tercera fue la vencida y en esa ocasión logré verla completa, de principio a fin… y desde aquella tres veces más, la última esta semana, que me pilló despierto a altas horas después de estar chapando un rato lo del curso del DNIe (hay que decir que la suelo ver además porque a esas horas no ponen nada mejor).

Metiéndonos ya en el terreno más técnico esta película en blanco y negro,originalmente titualada Stalag 17, data de 1953, recibió 3 nominaciones a los Oscar y se llevó uno (William Holden, mejor actor).  Se trata de una película con un guión sublime e inteligente, como toda buena obra de Wilder, sin cabos sueltos y sin insultar al espectador. Una película que mezcla el drama, la comedia y el suspense.

En un campo de prisioneros de guerra alemán, durante las navidades de 1943, comienza la historia con dos soldados, Manfredd y Johnson, que intentan fugarse infructuosamente. Su muerte aviva la teoría de que en el barracón cuatro del campo de prisioneros 17 hay un traidor. Esta sospecha sirve como excusa para mostrarnos la vida de los soldados encerrados, el cómo intentan burlar a sus centinelas captores, el como intentan mantenerse animados a base de bromas para no derrumbarse, para soportar la comida repugnante, la suciedad, los castigos arbitrarios… En cuanto al traidor todas las sospechas caen sobre Sefton, un sargento cínico y flemático que se dedica a comerciar con los centinelas del campo para darse una vida más cómoda. Él será quien tenga que buscar al verdadero culpable para exculparse y salvar su vida, el presunto villano que se convierte en ¿héroe?… antihéroe más bien. 

Muchas críticas recibió esta película por el uso de desahogos cómicos de Wilder, tildando de frívola su visión de la guerra (aunque parte de su familia muriera en Auswitzch), si bien yo creo que lo que Wilder busca es por un lado reivindicar el humor como vía de escape ante una situación extrema y, por otra parte, dar al espectador momentos de relajación en una trama verdaderamente tensa. Mientras muchos pedantes cuentan historias banales con enorme trascendencia, Wilder cuenta historias trascendentes de una forma relajada. Tal vez no sea tan conocida como Testigo de Cargo, El Apartamento o Un, dos, tres pero sin duda está al nivel de la leyenda del genio. No te la pierdas, vale la pena disfrutarla, una película esencial.

Parsear un XML en Ruby

Ando mirando cosillas de Ruby ya que mañana empiezo un curso de SAAS y entre otras cosas he encontrado cómo parsear un xml tirando de Ruby. En Yahoo respuestas me he encontrado dos opciones: Usar REXML o XML-Simple.

En el caso del primero comentan que es lo más típico, ya que REXML es parte de la librería estandard de Ruby. Y como ejemplo de su uso explican cómo utilizarlo para parsear los datos devueltos por el API de Yahoo Web Search.:

require 'net/http'
require 'rexml/document'

# Búsqueda web de la palabra "madonna"
url = 'http://api.search.yahoo.com/WebSearchService/V1/webSearch?appid=YahooDemo&query=madonna&results=2'

# obtener los datos xml como una cadena
xml_data = Net::HTTP.get_response(URI.parse(url)).body

# extraer la información del evento
doc = REXML::Document.new(xml_data)
titles = []
links = []
doc.elements.each('ResultSet/Result/Title') do |ele|
   titles << ele.text
end
doc.elements.each('ResultSet/Result/Url') do |ele|
   links << ele.text
end

# imprimir todos los eventos
titles.each_with_index do |title, idx|
   print "#{title} => #{links[idx]}\n"
end

En fin, la cosa no parece muy compleja. Para XMLSimple tampoco hay mucha complicación. Se trata de un port de la librería de Perl XMLSimple que os podéis descargar en este enlace y que para muchos es más intuitivo que REXML. En el ejemplo se haría la misma operación que en el anterior, para que compruebes las diferencias en la sintaxis:

require 'net/http'
require 'rubygems'
require 'xmlsimple'

#buscamos "madonna" y lo cogemos como XML
url = 'http://api.search.yahoo.com/WebSearchService/V1/webSearch?appid=YahooDemo&query=madonna&results=2'
xml_data = Net::HTTP.get_response(URI.parse(url)).body

data = XmlSimple.xml_in(xml_data)

#Pateamos los datos y los imprimimos.
data['Result'].each do |item|
   item.sort.each do |k, v|
      if ["Title", "Url"].include? k
         print "#{v[0]}" if k=="Title"
         print " => #{v[0]}\n" if k=="Url"
      end
   end
end

XMLSimple lo que hace es transformar los datos XML a una estructura de datos nativa de Ruby.

En fin, son dos ejemplillos simplones de cómo funcionan ambas librerías para parsear XML. En este enlace tenéis más info sobre REXML y en este sobre XMLSimple para profundizar.

Instalar el módulo para DNIe en un servidor Apache

Estos días estoy realizando el curso de INTECO de desarrollo de aplicaciones del DNIe (os recomiendo que si estáis en paro os paséis por la sección de formación de su web, hay múltiples cursos gratis, que quieras que no ayudan a engordar el CV y a ampliar conocimientos) y, como ejercicio práctico, me he puesto a instalar el módulo para autenticación con DNIe en un servidor Apache.

La idea es instalar el módulo mod_ssl para que apache trabaje con certificados digitales para la autenticación cliente/servidor.

La idea es descargar el módulo, guardarlo en la carpeta /libexec de Apache y ejecutar estos comandos:

cd usr/local/modssl
./configure\
-- with-apache=../apache\
-- with-ssl=../openssl\
-- enable-shared=ssl\

make
make install

Se recompila y reinstala Apache con la opción –enable-module=modssl y ya está. A partir de ahora, para arrancar Apache con ssl se ejecutará el comando

/usr/local/apache/bin/apachectl startssl

Tras esto toca configurar el Apache. Debéis buscar el fichero http.conf, donde estarán todas las directivas de MOD_SSL para su gestión.

La configuración de SSL estará entre una etiqueta ifDefine SSL, dentro de la cual debéis comprobar si está habilitado el protocolo SSL (SSLEngine on). Comprobad por allí que está definido el certificado de servidor y su clave privada (SSLCertificateFile /usr/local/apache/conf/ssl.crt/certificatSERV.crt para el certificado y SSLCertificateKeyFile /usr/local/apache/conf/ssl.key/clausSERV.key ). Luego hay que indicar el directorio donde se guarda la CA (autoridad de certificación) del DNIe, directiva que se utiliza para comprobar si se confía en el emisor del certificado cliente. Busca SSLCACertificateFile acraiz-dnie.cer y SSLCACertificatePath /usr/local/apache/conf/ssl.crt/, el primero es el nombre del certificado y el segundo la dirección donde debe estar guardado. Para cargar el resto de Autoridades de Certificación subordinadas en las cuales se confiará, el procedimiento es el siguiente:

  • Ubicar el certificado en el directorio antes indicado en formato PEM
  • Crear un nombre simbólico de la forma “hash.N” para cada certificado. Se puede hacer con el comando Makefile que proporciona el mismo mod_ssl

Para acabar comprueba que la autenticación del cliente está habilitada (SSLVerifyClient require) y la profundidad de verificación, que para el caso del DNIe se encuentra en las CA subordinadas y la CA Raiz (SSLVerifyDepth 2).

Con todo esto ya tienes el módulo instalado para usar una conexión segura SSL en tu Apache, usando el DNIe para la verificación.

SuTaGar – Jaiotze Basatia

Por mucho que joda a la mayoría de poweretas que no cagan con Arwen, Dark Moor y los primeros de Alaplanch, el mejor disco de power/speed metal que se ha grabado en el estado español (y en toda la Península Ibérica) es sin lugar a dudas el primero de SuTaGar.

Puede que esto suene raro a muchos, ya que el sonido de la banda se ha separado mucho en la actualidad del power/speed de corte germano que marcó sus inicios, con una evolución que bebió del thrash metal, el hardcore y fuentes más alternativas. De hecho el fuerte contenido ideológico de sus letras, de clara inclinación hacia el independentismo vasco y siempre en euskera, ha tenido más repercusión en los últimos tiempos que la parte musical, a pesar de que esta sea increíblemente buena.

Jaiotze Basatia deja bien claro desde el primer segundo que en 1991 estos chavales de Eibar tenían bien estudiada la lección de Judas Priest, Accept, Running Wild, Rage o Helloween. El disco empieza con un batería painkilleriana que dará paso al riff de Begira, de clara inspiración speedica germana. Un bajo maideniano dará paso a la más NWOBHM Sistematik ihes, con unas guitarras muy de los Judas de British Steel mientras el bajo juega más con reminiscencias a Steve Harris. Un teclado preciosista dará paso a la lluvia de notas a doble guitarra de Mari, uno de los clásicos de la banda, puro metal épico que podrían haber firmado los Helloween de Walls of Jericho sin problema, con la batería y las guitarras a ritmo desenfrenado muy en la onda de los Riot de la época Thundersteel. David eta Goliath, otro clásico, comienza con afiladísimo riff de influencia Judas Priest para presentar un tema de speed metal melódico con estribillo épico. El tema título Jaiotze Basatia recuerda a los primeros tiempos de Metallica, comienza lento, con arreglos a doble guitarra muy lentos y limpios, para dar paso a riffs de thrash metal en una muy válida canción instrumental. Y tras ella, y con una clara impronta de Runnig Wild, Zure Atzetik llega a nuestros oídos volviendo a la senda del metal germano de la época. Oinazerean Indarra se torna de nuevo thrashmetalera en su riff, pero la voz nos devuelve al palo más melódico, tal vez en un palo que podría compararse con los primeros Metal Church. El medio tiempo medio baladístico Zure aurrean makurtzen naiz nos da un momento de descanso, comenzando muy relajado y evolucionando hacia un tempo pesado e hímnico por medio. Etsi Gabe nos devuelve a la caña, un corto tema de thrash metal onda Megadeth que además será antesala del gran clásico de los SuTaGar, el tema Jo Ta Ke, seguramente la composición más original y personal del disco y que por sonido y temática mejor define lo que es SuTaGar, épico sin dejar la reivindicación en ningún momento. Diruaren Esklabu nos ofrece un sonido más heavy metal clásico de nuevo, más orientado a los Judas Priest/Saxon de los 80. Y cierra el disco otro clásico, Haika Mutil, donde de nuevo juega con la intro relajada y en limpio para dar paso a un riff speed thrash, entre Metallica y los Helloween.

Recuerdo, hará cosa de 5 años, haber estado hablando con Aitor Gorosabel cuando tocaron en la sala Capitol y haberle dicho “Vuestro primer LP es uno de mis discos favoritos de power/speed, y sin duda el mejor que se ha grabado en la Península”. Y es que por mucho que algunos vendan a los portugueses Tarantula como la quintaesencia del power metal… dejan que desear. En cuanto a España, sin desmerecer a Muro (por su lado más speed), a Dark Moor y a los primeros Avalanch ninguno le llega a la suela de los zapatos a este Jaiotze Basatia. Ya he dicho, puede sonar raro a estas alturas hablar de SuTaGar como una banda de speed metal, pero lo fueron y lo hicieron de forma sobresaliente. ¿Merecieron más? A nivel europeo es complejo triunfar no cantando en inglés, y en España el cantar en euskera tampoco ayuda a vender discos. Por otra parte si cantaran en castellano su contenido letrístico perdería mucha credibilidad, y al menos queda claro que no son SA, que tragan con lo que sea para firmar un contrato (recordemos cómo cambiaron la letra de Nos Vimos en Berlín para firmar un contrato con Roadrunner). Un discazo de power-speed impresionante, aunque joda a los flower power y al juez Garzón.

Triana – El Patio

Corría 1975, año clave en la historia contemporánea española por ser el comienzo del fin de la dictadura franquista, cuando Triana lanzaban su primer disco, El Patio. Si bien no eran los pioneros de la prolífica escena del rock andaluz, donde ya habían destacado previamente otras bandas como Smash, sí marcaron un hito en este género con su primer LP. Previamente ya habían publicado como single los temas Luminosa mañana y Recuerdo de una noche, por lo que no era una sorpresa lo que genio de Jesús de la Rosa, teclista y vocalista, era capaz de concebir. (aclaro que en la Wikipedia pone que el disco se grabó en 1973 y se publicó en el 74, pero en la edición que tengo en CD pone que se grabó en marzo de 1975).

El disco bebe tanto del rock sinfónico/progresivo como del flamenco, deleitándonos con una música muy elaborada tanto en el aspecto compositivo como en el letrístico. Una gran muestra está ya clara en el primer tema, Abre la puerta, donde todos los músicos tienen sus momentos de lucimiento, no sólo Jesús de la Rosa con su voz y su excelente trabajo de teclados digno de cualquier grande del estilo (y con grande estoy hablando del nivel de bandas como Emerson, Lake and Palmer, Pink Floyd, King Crimson o Yes), sino también la batería de Juan José Palacios «Tele», que cuenta con un pequeño solo, la guitarra flamenca de Eduardo Rodríguez, el bajo de Manolo Rosa y los impresionantes solos con la guitarra eléctrica de Antonio Pérez. Casi 10 minutos de éxtasis musical para arrancar uno de los mejores discos que se hayan grabado en la Península Ibérica. El disco continúa con Luminosa Mañana, donde la guitarra flamenca toma el protagonismo junto al teclado más psicodélico, por encima de los ritmos de batería progresivos de Palacios. Recuerdo de una noche sigue con la misma tendencia flamenca, con una letra más folklórica pero sin dejar los ritmos heredados del progresivo ni los teclados de tradición más rockera. Con un espíritu más hippie llega Se de un lugar, donde el rock de tradición progresiva y psicodélica vuelve a tomar el primer plano, en una tema complejo con varios pasajes, múltiples fragmentos que se entrelazan y donde la sublime guitarra eléctrica de Antonio Pérez recupera el protagonismo que tenía en el primer tema. Con un colorido musical digno de los mismísimos Yes entra Diálogo, un medio tiempo medio baladístico que dejará paso al teclado en onda The Doors que inicia En el Lago, otra pieza maestra llena de múltiples arreglos. El cierre del disco nos lo da el canto del gallo y la guitarra flamenca en Todo es de Color, la pieza más corta del disco (poco más de dos minutos) que despide la grabación.

Puedes llamarlo rock andaluz, rock progresivo, rock flamenco… la etiqueta da igual. A mucha gente las raíces andaluzas y el acento del vocalista les llevan a repudiar a esta banda, pero más allá de absurdos prejuicios se trata de un disco indispensable para cualquier amante del rock progresivo, de la música trabajada y elaborada y del rock español.

Graveyard – Hisingen Blues

Uno de los mejores discos de lo poco que llevamos de década, de lo más destacable de 2011. No confundir con los deathmetaleros catalanes del mismo nombre ni con los poweretas alemanes de los 90, pues esta gente ni desayuna cerebros a la plancha ni acero azucarado. No, estos Graveyard suecos son una banda de rock and roll que beben tanto del stoner como del blues para llevarnos a un paseo por la psicodelia old school, un viaje cuarenta años atrás para remorar a Cream, Hendrix, Jeff Beck, The Doors, Joe Cocker, Led Zeppelin o los Faces…

Esta vuelta a los años de Woodstock y la Isla de Wight está además abalada por una colección impresionante de temazos. Ya la inicial y rocanrolera Ain’t fit to live here da el primer paso con una oda stoneriana al lado más jipi de Led Zeppelin. No good Mr. Holden en cambio nos trae un tempo pausado para un blues que les reivindica como nietos bastardos de T-Bone Walker, con un tema pesado y sudoroso. Hisingen blues tira de intro psicodélica para dar un groove luego más rockero, con más ritmo, pero que de nuevo irá seguido de otra pausa, Unconfortably Numb, cuyo título no se si es una referencia a Pink Floyd pero cuyo sonido debe muchísimo a los grandes discos de The Doors. Buying Truth (Tack & Förlat) juega con sonidos space rock en una pieza de rock pesado excelentemente ejecutado con curiosos juegos de percusión en su parte intermedia. Por su parte Longing parece que quiere ser una balada cristalina, con unos ritmos de fondo casi subacuáticos, con un hipnótico silbido 100% banda sonora de Ennio Morricone que introuduce la canción en nuestras cabezas, la cual evoluciona hacia un tema de inspiración western con rasgos psicodélicos. De nuevo un título  que se adivina referencial: Ungrateful are the dead, donde empiezan con un medio tiempo cargado de hammonds que me recuerda a los Yardbirds, y que va creciendo en intensidad para dar paso al intenso rock and roll de RSS, un tema que podrían haber firmado perfectamente los Faces de Rod Stewart y Ronnie Wood y que si hubiera sido grabado por The Hives o White Stripes habríamos acabado hata el ojete de escucharlo en fm’s y garitos varios. Cierra el disco The Siren, otro ejercicio de blues psicodélico donde las acústicas juegan a tejer melodías relajadas por encima de la línea de bajo, para dejar entrada a la distorsión en golpes de fuerza espasmódica al estilo de Joe Cocker, Robert Plant o Jim Morrison.

Un disco que parece compuesto hace 40 años, donde la esencia del mejor blues eléctrico se da la mano con la psicodelia. Un producto de esa nueva escuela doom sueca donde destaca otra gente como los también retro Witchcraft o los más heavys Grand Magus. Un discazo de cabo a rabo, poco más se puede decir.