The Aynsley Dunbar Retaliation – Remains to be heard

Aynsley Dunbar pasa por ser uno de los baterías más conocidos de los años 70. Conocido sobre todo por su trabajo con Jeff Beck, David Bowie, John Mayall, Frank Zappa o Whitesnake,  fue el típico mercenario que se ganó la vida de un lado para otro con docenas de bandas, al estilo de otros grandes de su generación como, Carmine Appice o Cozy Powell.

Y al igual que el malogrado Cozy, Aynsley también probó a sacar adelante su propia banda: Aynsley Dunbar Retaliation. Este Remains to Be Heard de 1970, el último disco que publicaron, es un disco de blues eléctrico pesado y elegante, muy en la onda de lo que hacía en esa época Cream, Ten Years After o incluso podría recordar a ciertas cosas de Led Zeppelin.

El disco se abre con Invitation to a Lady, tema de blues de inspiración sexual socarrona y ritmo ligero. El segundo tema, Blood on your wheels en cambio plantea un ritmo más pesado, más sudoroso. Downhearted, lenta, intimista, baladística, con un deje soul… sonaría perfecta en la voz de Joe Cocker o Chris Rea, un tema que pide ser desgranado con una voz de alma torturada. Whistlin’ Blues por su parte se acerca al lado más folkie del blues sureño, a la música de los campos de algodón, a John Lee Hooker, al primer Muddy Waters, al gran Robert Johnson, donde la distorsión se va para dejar sitio a las acústica y donde un silbido da sentido al título y lleva el grueso de la melodía. Keep your hands out vuelve a la temática y al ritmo más sexual, más ligero y divertido. Sleepy Town Sister, por su parte, juega con el soul y con una segunda voz femenina, con los arreglos de piano ganando terreno a la guitarra dando un tono muy honky tonk y con un solo de trompeta en medio de la canción, como momento álgido del tema. Fortune City también presenta una voz femenina para un tema de más rockero, sin dejar de lado el blues, con un impresionante trabajo de percusión de Dunbar. Put some love on you, con su ritmo pausado, sus arreglos psicodélicos en el solo de guitarra y sus armonías vocales podría recordar más a los Yardbirds, los Rolling Stones o incluso los Beatles. Bloody Souvenir es un tema de blues muy pesado e intenso, a pesar de contar sólo con una guitarra acústica y una voz. Toga por su parte comienza jugando con la percusión, la voz y una sección de cuerda, creando un ambiente muy relajado donde un violín irrumpe con una melodía oriental, en la canción más experimental del disco. En la reedición que he conseguido del disco aparecen dos temas más como bonus tracks que ignoro si formaron parte del disco originalmente, siendo la primera de ellas su single de 1967 The Warning, canción que luego versionarían Black Sabbath en su primer disco, un impresionante temazo de blues-rock pesado, sudoroso, intenso y pegadizo, en la onda de la época y que es un clásico por derecho propio con un pegadizo teclado y suaves arreglos. Cierra el disco otra gran pieza de blues eléctrico como es Cobwebs, de ritmo lento y con una guitarra de inspiración BB King jugueteando entre los acordes del órgano.

No se trata de uno de los discos más conocidos de la época, tampoco de los más originales, Dunbar plantea un trabajo de blues bien ejecutado y compuesto, sin alejarse mucho de lo que hacían otros grandes británicos del estilo como Cream o John Mayall pero acercándose a distintas formas de entender y componer este género musical. Tal vez no sea un disco indispensable, pero sí es un trabajo que merecería más repercusión, un disco para los amantes del “sonido Woodstock”, una combinación inteligente de elegancia con rudeza bluesy.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s