El Bandcamp de la Quincena: Naxatras – II

A la cuna de la civilización nos lleva esta semana El Bandcamp de la Quincena:

Este jueves llegaban las primeras confirmaciones para el Sonic Blast 2018 y uno de los cuatro grupos confirmados era este trío psicodélico griego, que cuenta con dos largos, un EP y un single. El disco que nos ocupa, II, es obviamente el segundo, publicado en abril de 2016.

Naxatras

El grupo fue fundado en 2012 en Salónica pero su sonido e influencias son totalmente setenteras. De hecho afirman grabar todo de forma analógica y en directo en el estudio, cosa que puede apreciarse en una grabación que no tiene apenas retoques y postproducción. Y es que su energía y estilo encaja con esto perfectamente, siendo una jam-band en toda regla, un grupo de esa raza que gusta de improvisar y extenderse. Nos presentan una intro seguida de cinco piezas, de las cuales cuatro son instrumentales. Con un sonido cargado de fuzz y sobre la base rítmica formada por el batería Kostas Harizanis y el bajista John Vagenas, que también se encarga de las voces, se explayan los riffs y arreglos del guitarrista John Delias. El grupo juega con sonoridades psicodélicas, funk, stoner, jazz, space rock y hasta con elementos del folclore balcánico y de oriente medio, con una vibración muy Blaak Heat.

Valga como ejemplo de lo antes afirmado el tema Garden of the Senses donde el grupo arranca con una melodía de corte oriental y desarolla durante diez minutos un tema que podría estar firmado por los geniales germanos de Colour Haze. En Sisters of the Sun podremos escuchar la voz de Vagenas, que siendo sinceros no es el fuerte del grupo pero que a su vez nos deja un toque garage a The Brian Jonestown Massacre. En otros temas como en The Great Atractor o Proxima Centauri incorporan sonoridades jazzeras, casi acariciando el sonido de los clásicos griegos de principios de los 70 Aphrodite’s Child, comandados por Demis Roussos y Vangelis.

Una banda prometedora que publicará nuevo material en 2018 y que espero poder disfrutar este verano. Un disco denso por su producción cruda y por sus largos temas instrumentales, pero con mucha chicha, ideal para freaks del género.

 

El Bandcamp de la Quincena: IMARi ToNES – Jesus Wind

En El Bandcamp de la Quincena de esta semana vamos con algo altamente freak, altamente freak y con regusto a heavy metal clásico. Y así damos por cerrada la sección para este 2017, ya que la próxima entrega nos pilla con 2018 despertando.

IMARi ToNES son una banda ya veterana, con varios discos en su haber y que practican un heavy metal melódico de marcada influencia clásica, con puntos de hard rock o hasta de pop. Son originarios de la ciudad de Yokohama, capital de la prefectura de Kanagawa… y son una banda de metal cristiano. Sí, una banda de metal cristiano japonesa. Aunque Japón es un país mayoritariamente sintoista y budista, el cristianismo tiene mayor penetración de lo que podemos llegar a pensar en la isla nipona: fue introducido en el siglo XVI por los católicos portugueses, que por entonces se instalaban en el Pacífico ocupando Macao, Timor Oriental o Bombai, y expandido posteriormente por los jesuítas y franciscanos españoles. Posteriormente, a principios del siglo XVII, el culto católico en Japón fue prohibido y perseguido hasta el siglo XIX, cuando el inicio de la era Meiji derrogó esa prohibición, que volvería temporalmente durante la II Guerra Mundial. Y de este contexto, de cristianismo como una religión minoritaria y perseguida en el pasado, nace también el sonido de estos IMARi ToNES, que se definen a si mismos como la primera banda de metal cristiano de Japón.

Jesus Wind

Fuera de la cuestión religiosa y centrándonos más en lo musical, Jesus Wind es el disco más metalero en la trayectoria de esta banda que firma ya 15 álbumes. La mención a Stryper no por evidente es menos justificada en este caso, como también lo es, por los modos del frontman Tak con la guitarra, hablar de Van Halen o de Quiet Riot. La influencia del pop asiático combinada con sonoridades más heavies también tienen un deje de B’z o Janne Da Arc, y en los temas más cañeros el peso de los míticos nipones Loudness no falta. Como buen grupo de metal asiático, su desempeño instrumental es impecable, con un metal muy de guitar-hero, dejando el foco en el virtuosismo en los solos y arreglos de guitarra del antes citado Tak, quien toma también las labores de vocalista. La base rítmica, formada por el bajista Hassi y el batería Jake, es sólida y se permite algún guiño complejo y progresivo en algún tema, un poco del palo de los también cristianos King’s X. Como curiosidad, en uno de sus anteriores trabajos el productor fue nada menos que el mítico Sascha Paeth.

En este Jesus Wind nos encontramos 15 cortes donde el heavy de temas como la inicial Jee-You, Repent o Bushido se dan la mano con canciones con sensibilidades más pop como The Peace, God’s People o la final New Jerusalem. IMARi ToNES afirman que este Jesus Wind es un recorrido por el pasado, presente y supuesto futuro de la historia de la espiritualidad y la religión en el país del Sol Naciente.

El concepto «metal cristiano japonés» resulta chocante, sobre todo desde una óptica occidental, pero más allá de cuestiones religiosas Jesus Wind es un buen trabajo de heavy metal, algunos dirían que hasta es divino.

El Bandcamp de la Quincena: MCC [Magna Carta Cartel] – The Demon King

Esta semana con El Bandcamp de la Quincena nos vamos a las frías tierras suecas, a hablar de una banda prometedora que desapareció durante un tiempo pero que ahora está de vuelta para alegría de muchos seguidores.

Hace unos meses Martin Persner acababa con el anonimato de los Ghost. Tras una salida que podríamos definir como «borrascosa» en verano de 2016, admitió públicamente haber sido durante siete años el guitarrista Ω y, ya de paso, desenmascaró a Tobias Forge como el Papa Emeritus (cosa que era un secreto a voces en el mundillo musical). Y también aprovechó para anunciar el regreso de estos Magna Carta Cartel, obviamente sin contar con Forge en la presente formación, presentar el single Sway y confirmar el lanzamiento de este EP titulado The Demon King.

Magna Carta Cartel habían nacido en 2006 y ya contaban con dos registros discográficos: el EP Valint Visions Dawn de 2008 y el LP Goodmorning Restrained, que sólo apareció en formato digital. La aparición de Ghost dejó el grupo en hiato durante 8 años y las tensiones y disputas tanto creativas como económicas lo han vuelto a sacar a flote. En mayo de 2017 finalmente veía la luz este EP formado por 5 temas.

MCC The Demon King

Algunos definen el sonido de MCC como indie pop, pero en este EP los derroteros se mueven más, creo, por el pop sinfónico y progresivo. Desde luego que si vas buscando un deje más metálico como el de Ghost no lo encontrarás. El arranque con el tema título The Demon King destila influencias de los Pink Floyd de los 80 por todos sus poros, Persner no oculta en ningún momento su devoción por David Gilmour y arranca con una canción que perfectamente podría haber sido cantada por Kate Bush. Sway, un tema antiguo que han regrabado con nueva letra, arranque con un rasgueo de guitarra y una línea vocal propia de los REM para dejar paso a una melancólica melodía de guitarra con marcado acento shoegaze.  Los temas se centran principalmente en la guitarra y los sintetizadores, encargados de crear tanto las melodías como las atmósferas, el bajo es prácticamente inexistente y la batería extremadamente sencilla, aunque los temas tampoco piden una más compleja. El tercer tema, Turn, es otra canción recuperada de las demos y modificada y, seguramente, sea el tema que más pueda recordarte a Ghost, con un riff un pelín más pesado que el del resto de composiciones, un sintetizador oscuramente ochentero y la batería más intensa del álbum. En Jennifer abrazan el folk al más puro estilo Lindisfane y acaban el EP con una instrumental, Mayfire, donde se hace más patente el halo de Mike Oldfield, una influencia que en todo caso impregna todo el disco. Tal vez sean las líneas vocales el punto débil del disco, faltando un gran cantante (lo que podría haber aportado Forge, pero era evidente que el horno para bollos no estaba).

En resumidas cuentas, el regreso de MCC con este The Demon King, publicado por Lövely Records (en cuyo catálogo está todo el material del grupo), nos ofrece pop elaborado al detalle, minimalista, con atmósferas delicada y melodías de guitarra compuestas con mimo. Un trabajo cortito pero donde cada minuto cuenta mucho para nuestro disfrute.

El Bandcamp de la Quincena: The Wizards – Full Moon in Scorpio (26/11/2017)

Esta semana nos hacemos una escapadita a Euskadi para paladear uno de sus más deliciosos platos: una ración completa de buen heavy rock, cocinado al viejo estilo de los 70 y aliñado con un poco de épica.

Wizards gif

¿Habéis visto Wizards, de Ralph Bashki? Es una peli fantástica de animación de 1977 que nos sitúa en un mundo futuro post-nuclear donde los humanos supervivientes a la guerra se han convertido en mutantes degenerados, donde diversas criaturas fantásticas han surgido de las entrañas de la tierra para ocupar las regiones libres de radiación (sí, los creadores de Hora de Aventuras seguro que la vieron como diez o doce millones de veces) y donde los pueblos libres están amenazados por las ansias del poder totalitario. Un mundo donde la magia se da la mano con la tecnología militar pre-apocalíptica y donde se nos presenta el clásico relato de enfrentamiento entre fuerzas del bien y del mal.

¿A qué viene el párrafo de arriba? A que la música de estos chavalotes de Bilbao va muy en sintonía con las sensaciones que transmite esa película. En la música de The Wizards podríamos usar muchas etiquetas: hard rock, heavy metal, doom metal, epic doom, proto-metal, metal setentero, stoner, occult rock... y podría darte una idea aproximada, pero no puedes prejuzgarlos en base a rígidos etiquetados. Ellos tienen momentos en los que rinden pleitesía a la oscuridad de Black Sabbath y Pentagram, tienen otros donde se acercan más al rock de Blue Oyster Cult, los primeros Kiss o Thin Lizzy, y por momentos las líneas vocales nos acercan a los primeros trabajos de Danzig o a Ian Atsbury de los esenciales The Cult. Un sonido pesado, épico y setentero que les emparentaría directamente con bandas contemporáneas como Orchid y The Sword.

Full Moon in Scorpio

Este Full Moon in Scorpio es el segundo larga duración de The Wizards y salió hace unos meses al mercado, a principios del verano, aunque se comenzó a grabar en abril de 2016 en los euskaldunes estudios Gaua y se ha masterizado en los estudios de Jessie Cannon en New Jersey. Han contado con la producción y los arreglos de Dean Rispler, que también toca la guitarra en un tema, y para el artwork no se la han jugado y han apostado por una garantía de trabajo profesional como es Branca Studio.

El disco se abre con dos cañonazos hardrockeros setenteros como Avidya y Calliope (Cosmic Revelations), un tema donde la voz nos lleva a una versión metalizada del Sonic Temple. Con Odinist cambian de tercio y se van a unos terrenos más heavies entre Cirith Ungol y la NWOBHM, un sonido que también muestran en Who are you, Mr Gurdjieff?. Stardust por su parte se muestra como un tema de cadencia pesada, una composición larga y épica que, junto con la final When we were gods nos muestra  claramente la influencia del primer Danzig sobre esta banda, mientras temas como Leaving the past behind (en el que cuentan con la colaboración de toda una leyenda como Ross The Boss) o Halftones to Eternity  encajan más en la onda del primer proto-doom setentero.

Un disco muy completo Full Moon in Scorpio, redondo, muy bien elaborado y finalizado. Un trabajo que guiña el ojo a ese olde 70’s heavy metal pero sin caer en la copia ni en lo repetitivo. Entre tanta banda que ahora pretende mostrarse como «auténtica» y «con raíces» estos The Wizards son una deliciosa píldora de realidad.

Além do Minho: Siete bandas portuguesas que seguramente te estás perdiendo.

El otro día comentaba con un amigo que el estado-nación a veces crea una barrera difícil de saltar. En el estado español cuesta pensar en Portugal: a la hora de hacer negocios, a la hora de internacionalizar empresas, a la hora de plantear viajes vacacionales… Conozco a gente que cuando un grupo viene de gira a la península ignora las fechas en tierras lusas y acaba gastando un día de vacaciones en el curro para ir a Madrid, a ver un jueves a una banda que tocaba en Porto el sábado, una fecha que le convenía más en una ciudad que está más cerca. Pero la frontera, mental más que física o realmente cultural, para muchos está ahí.

Para la prensa musical española esa frontera también está muy presente, rara vez se habla de bandas portuguesas en ella. Dulce Pontes tuvo un cierto éxito mainstream en España a principios de los dosmiles, The Gift en el mundillo indie son importantes y en el metalero Moonspell son la banda portuguesa más conocida, aunque algunos recordarán también a Tarántula por un acuerdo de distribución que habían firmado con Locomotive Music y que les llevó a un par de festivales en España. Y finalmente nos queda la escena del metal extremo, donde sí que ha habido tradicionalmente más contacto y más flujo de bandas, al menos para la conexión concreta entre Galicia y Portugal, no siendo extraño poder escuchar a gente como Sacred Sin, Holocausto Caníbal, Dead Meat o Alcoholocaust, y siendo el SWR Barroselas un festival de referencia para todo fan de los géneros más brutales del noroeste peninsular. Como poco a poco también está convirtiéndose en referente el Sonic Blast para todo amante del stoner y la psicodelia,  y como lo han sido también durante años el NÓS Alive o Paredes de Coura para el público más pop.

En general parece que todo acaba en lo arriba citado. Bueno, a menos que seáis lectores de este blog donde la presencia de grupos portugueses es más habitual. Ya sea por mi tendencia política a un federalismo iberista, porque estudio portugués o por mi interés constante en ver nuevas bandas en directo, el caso es que me encanta saltar esa frontera. Y aprovechando estos días libres de los que dispongo he decidido preparar un pequeño artículo centrado en bandas portuguesas que, a pesar de ser muy interesantes, parecen pasar desapercibidas para la prensa musical del reino felipista. Un poco en la onda de los artículos que anteriormente había hecho sobre bandas gallegas. He intentado picar un poco entre varios géneros, aunque los lectores veteranos sabéis que dentro de mi eclecticismo hay una cierta línea coherente.

The Black Wizards: Una banda de la que ya hemos hablado varias veces en este blog y estamos viendo crecer. Con los 70 siempre entre ceja y ceja han ido pasando del protometal de su primer disco, Lake of Fire, a un sonido más psicodélico y setentero en …What the Fuzz?, girando por Europa para presentar ambos discos. Es un grupo para el que sólo tengo buenas palabras: su rock duro de tintes retro da la talla tanto en directo como en estudio, apoyándose en la destreza del cuarteto como instrumentistas y en la madurez de sus composiciones. Un caudal creativo donde el magisterio de Cream, Ten Years After, Jefferson Airplane, Black Sabbath o Grand Funk Railroad nos hacen pensar que los setenta están más vivos que nunca.

Billy Lobster: A lagosta do blues, el alter ego del músico portugués de ascendencia moldava Pavel Racu, se marca un “Juan Palomo” con su banda. Él se lo guisa, él se lo come. Guitarra en mano, micro en boca y batería a sus pies, no necesita más banda, él se encarga de todo para regalarnos un blues eléctrico y cargado de distorsión. Un blues honesto, sincero, auténtico, crudo, muy desnudo, directo. Su disco Boogie on the Fly, del que ya hablamos por aquí, es la mejor muestra de lo que te estoy contando. Esta sí que es honestidad brutal, y no la del Calamaro.

Lâmina: Lâmina no son sutiles, no son frágiles. Su stoner-doom es pesado y sólido, directo, el equivalente sonoro a darte de morros contra un bloque de hormigón. Sus canciones se construyen sobre riffs primitivos y monolíticos y ritmos de batería intensos y obsesivos. En su último trabajo, Lilith (que ya reseñamos por aquí) se nos muestran como dignos continuadores de la esencia que parieron en los 90 bandas como Monster Magnet, Melvins y, en general, todos aquellos que intentan alargar el legado musical comenzado en los 70 por Black Sabbath o Pentagram. Metal pesado de verdad, con raíces y mala leche, directo al grano para deleite del oído y perjuicio de las cervicales de sus creyentes.

Midnight Priest: Si algo ha quedado claro pasados casi 40 años del comienzo de la NWOBHM es que el heavy metal clásico, por muchos altibajos por los que pase, acaba perviviendo. El hard rock de pelos cardados, la depresión grunge, el un-metal korneado, el power metal bombástico de orquestas pregrabadas… se los lleva el viento mientras siguen apareciendo bandas clasicotas en el underground metalero. En caso de que el norcoreano y el cowboy irascible de la Casa Blanca se líen a petardazos nucleares sólo sobrevivirán al holocausto las cucarachas, los tardígrados y un centenar de bandas con elásticos de rayas y chalecos de parches. Midnight Priest son de esa raza de bandas, comenzaron siendo más speedicos y cantando en portugués, como una suerte de Running Wild de la costa atlántica. Hoy por hoy se han tornado más maidenianos y cantan en inglés desde su segundo larga duración, Midnight Steel. Aunque pienso que la banda ganaba mucha frescura cuando cantaban el portugués siguen siendo una muy buena banda de heavy metal a la que seguir la pista, con la que cabecear un rato como maníacos.

 

Quinta do Bill: Una banda veterana y de las más exitosas en Portugal. Fundada hace 30 años, publicaron su primer disco hace 25 y desde aquella han sumado varios discos de oro a su trayectoria, siendo un grupo que allí suele gozar de mucha presencia mediática, con sus singles en rotación constante por las radios. Su estilo folk rock con tintes pop de profunda influencia estadounidense, muy en la onda de Garth Brooks, te podría llevar a pensar que vienen del propio Nashville si no fuera porque cantan en portugués. Uno de sus temas más exitosos, Filhos da Nação, se convertiría en 2003 en el himno extraoficial del Porto de Mourinho, con la letra convertida en Filhos do Dragão. En 2013, también en Porto, darían un concierto para más de 100.000 personas en la Avenida dos Aliados y, en 2016, repetirían otro concierto masivo en dicha plaza para las fiestas del 25 de abril. Este 2017, durante su trigésimo aniversario, en Galicia han sido condecorados con el premio aRi[t]mar a la mejor canción en portugués.

Vircator: Entre el post-metal y el progresivo se mueven los Vircator, una banda de cuyo primer disco ya os hablamos por aquí y cuyo segundo trabajo, Sar-i-Sang fue publicado el pasado mes de septiembre. Su música atmosférica y compleja hace viajar al oyente por paisajes marcianos envuelto en ondas de amor cósmico, intercalando pasajes etéreos y psicodélicos con intensos crescendos de energía metalera. Un género que algunos etiquetarían de metal intelectual o de banda para mesarse las barbas mientras se degusta un café, pero también una propuesta musical con profundidad y criterio, densa pero no por ello aburrida.

Vítor Bacalhau: Liderando a un power trío cargado de buen blues rock eléctrico, el sureño (del sur de Portugal, no de los USA, que os veo venir) Vítor Bacalhau no pretende disimular la influencia del último Gary Moore, del Albert King más eléctrico, del siempre presente Jimi Hendrix y, de forma más que evidente, de Joe Bonamassa. Hace nada que ha publicado su último disco, Cosmic Atraction, una excelente pieza de blues rock más que disfrutable, con aroma a gasolina quemada y sabor a bourbon de Kentucky. No se pierde en pajas mentales, va al grano, no vuelve a inventar la rueda porque no hay que inventarla, esta ya gira tal y como está, como giran los grandes discos de los grandes guitarristas que le influencian. Un buen disco y un buen guitarrista.

El Bandcamp de la Quincena: Earth Drive – Stellar Drone (13/11/2017)

Desde Montijo, en la portuguesa península de Setúbal, nos llega el disco de esta semana para el Bandcamp de la Quincena:

Nacidos en 2007 estos Earth Drive fueron publicando varias demos, publicando hasta 2015 tres EP’s: Ink StormKnown by the Ancients y Planet Mantra, girando constantemente por locales portugueses y tocando en festivales como Reverence Valada, Vagos Open Air o Under The Doom. Muy dados a los viajes astrales y las descargas de amor cósmico, este verano nos hicieron entrega de este Stellar Drone, primer larga duración que nos llega a través del sello Raging Planet.

Nos encontramos con una formación en cuarteto, con Sara Antunes encargada de las labores de vocalista principal, Hermano Marques a la guitarra y voces y una base rítmica formada por dos Luises: Luis Silva al bajo y Luis Eustáquio en la batería.

EarthDrive

En cuanto a sonido podríamos ser vagos y dejar la descripción del trabajo de Earth Drive en un genérico stoner/psych, pero no haríamos justicia ni honor a la verdad. Hay un gran batiburrillo de influencias en esta banda: la voz de Sara Antunes a mi me tiene muchas reminiscencias al rock alternativo de mediados de los 90, aunque también al sonido de los estadounidenses Windhand. El trabajo guitarrero es lo más stoneriano de la banda, haciéndome pensar en los Masters of Reality muy de primeras, pero oscilando entre la psicodelia de My Sleeping Karma y los cañonazos de intenso rock desértico de Hermano, casi como unos modernos Hawkwind. Pero luego la base rítmica tiene algunas estructuras sincopadas y progresivas que casi me van recordando a Tool. Como ya decía, una curiosa mezcla de influencias que les confiere un sonido intenso, catártico a ratos y visceral en otras ocasiones.

Centrándonos ya en el contenido de este Stellar Drone, el disco se abre con una intro de tintes space rock para dar paso a media docena de temas largos, oscilando entre los poco más de 5 minutos del más corto y final Magical Train  hasta los casi 11 de la pieza que da título al disco, Stellar Drone. La longitud de las canciones les permite dividirlas en distintos pasajes y oscilar entre varios sonidos en cada canción, creando atmósferas tranquilas y psicodélica para, de golpe, sacudirnos con ondas de guitarrazos salvajes y desatados. Una muestra puede ser el tema We Are Drowning in digits, donde empiezan con un sonido cristalino que nos lleva a un estado letárgico del que nos despiertan con una ración de riffs maníacos e intensos de pura escuela Melvins.

Una interesante colección de temas y un apasionante viaje musical el que nos ofrecen Earth Drive en este Stellar Drone. Un trabajo notable y una banda a tener en cuenta para futuras visitas a festivales al otro lado del Miño.

 

El Bandcamp de la Quincena: Squadra Omega – Altri occhi ci guardano (29/10/2017)

Son italianos y contemporáneros, pero suenan a alemanes de hace 50 años. Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos embarcamos rumbo a los delirios de Squadra Omega.

Altri occhi ci guardano es un disco que tiene un par de años y de hecho no es ni siquiera el último trabajo de los italianos, que el pasado verano publicaron no uno sino dos discos titulados «Materia Obscura» y «Nervosa«. Pero he preferido centrarme en esta entrega, un disco doble de 2015 donde el grupo mostró una formación con dos baterías, al estilo de los Melvins o los Allman Brothers.

La banda se sustenta sobre los hombros de sus dos líderes y fundadores, OmegaMatt y OmegaG8, y nos ofrece en este trabajo una colección de temas donde diversos géneros se van dando la mano: la psicodelia, el jazz, el space rock, el krautrock, el progresivo o hasta el surf.

Squadra Omega

El crisol de influencias de estos italianos se hace patente desde el arranque del disco: tras una intro de más de cuatro minutos, IL BUIO DENTRO, perturbadora y casi de peli de John Carpenter, se arrancan con un tema de 8 minutos titulado SOSPESI NELL´ OBLIO donde los aires western oscilan entre las bandas sonoras de su compatriota Ennio Morricone y el sonido original de los míticos rockeros instrumentales ingleses The Tornados. Se sienten cómodos con los temas largos, metiendo tres piezas de más de once minutos que recorren distintos paisajes musicales: IL LABIRINTO, IL GRANDE IDOLO y el tema que da título al disco ALTRI OCCHI CI GUARDANO. Las influencias de Hawkwind, Magma o Amon Düül II están a flor de piel en esta Squadra Omega, para dar a luz un sonido que ellos denominan «Spaceage Cubist-Free-Jazz clashes with Pygmy-Percussion-No Wave-Kraut Rock«. Incluso no temen a componer piezas delicadas con arreglos acústicos y escalas mediterráneas en la onda de los Blaak Heat, como en HYOSCYAMUS. Por momentos hasta el sonido de Mike Oldfield, de las bandas sonoras de Fabio Frizzi o de los germanos Faust parece haberles tocado. Hasta por momentos diría que hay guiños que me recuerdan a los españoles Bloque o a Nik Pascal Raicevic.

En este Altri occhi ci guardano son diversas las sonoridades con las que se experimenta: al bajo, las guitarras y la batería se le unen sintetizadores varios, efectos electrónicos, percusión electrónica o saxo. Todo para lograr un efecto de viaje ácido a la par que cósmico. Un disco profundamente complejo y experimental, denso y difícil de clasificar.

Un disco para escuchar cuando necesites una completa evasión, la banda sonora para una tarde de pura y dura atrapada.

Martin Eric Ain (18/07/1967 – 21/10/2017)

Ayer nos dejaba uno de los pioneros del metal extremo europeo, el bajista Martin Eric Ain. Nacido en los Estados Unidos en 1967 ganó fama como bajista de las míticas bandas suízas Hellhammer y Celtic Frost. Un paro cardíaco segaba su vida prematuramente.

Tuve la oportunidad de verle dos veces con Celtic Frost, ambas en la gira de presentación del que fue el último disco de los suízos, el Monolith. Y fue en la segunda, tocando junto a Kreator en Madrid en 2007, en la que se me quedó grabada una absurda anécdota, una anécdota que me apeteció compartir con vosotros al enterarme de la noticia: Durante todo el concierto era Martin quien se dirigía al público entre las canciones. En un momento dado empezó a bromear con que España era «el país de la inquisición y del Opus Dei«. El público aplaudió. Entonces comentó que él hacía años que no pisaba una iglesia, y que la última vez que lo había hecho fuera para asistir al entierro de su madre. En ese momento el público volvió a aplaudir, a rabiar. Estábamos casi en primera fila y pudimos ver la cara de poker de Martin ante la reacción, mientras tomaba conciencia de que la mayoría del público no entendía una palabra de lo que decía en inglés y simplemente aplaudían a cada pausa. Creo que no volvió a hablar en lo que restaba de concierto. Ahora me pregunto si hoy le habrá tocado pisar de nuevo una iglesia, de cuerpo presente, o si su voluntad sería tener un entierro laico. En cualquier caso, quede para el recuerdo su aportación al black y al thrash metal.

El Bandcamp de la Quincena: Xan Campos – ESD (15/10/2017)

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena no volamos muy lejos, nos quedamos en Galicia con un disco complejo y tremendamente elaborado.

Xan Campos es un pianista nacido hace treinta años en Cangas, de formación académica como pianista clásico y de jazz y de sobrada y contrastada reputación en el mundo jazzero. A pesar de su juventud cuenta ya con una buena serie de álbumes publicados.Xan Campos

Pero en este disco, ESD, no vamos a encontrarnos a ese músico de jazz más clásico, pues aquí nos ofrece un trabajo más rockero, un rock instrumental complejo, progresivo, sinfónico y con influencias de su estilo jazzero, pero un disco de rock a fin de cuentas. Tenemos dos formaciones para el disco que, además, definen dos tipos de temas: hay tres temas grabados por Xan Campos y los guitarristas Virxilio da Silvia y Yoel Molina que se dejan llevar por ramas más atmosféricas y psicodélicas, con mucho improvisación y a veces adentrándose en sonoridades de eso que algunos llaman post-rock. Los otros seis temas están firmados grabados por los antes citados Xan y Virxilio, junto al guitarrista Wilfried Wilde y el batería Iago Fernández. En esos temas el sonido se mueve por unos derroteros más rockeros y sinfónicos clásicos, con la influencia de gente como Yes, Gentle Giant, los primeros Genesis o Emerson, Lake and Palmer más que presente en sus composiciones, con algún deje por momentos a Return to Forever o a los proyectos de Jan Hammer junto a guitarristas como Jeff Beck, Neil Schon o Steve Lukather.

Este ESD ya tiene un tiempo, se grabó a finales de 2015 y se publicó en diciembre de 2016, pero reconozco que no fue hasta este verano que pude disfrutar de su directo en el festival Feito a Man cuando les descubrí y pude disfrutar de su música.

Un disco variado, experimental, que se mueve entre lo progresivo clásico de los 70 y las tendencias avant-garde. Una pequeña joya, un regalo para los oídos y a su vez un disco que cuesta algo de «trabajo«, que no entra fácil pero que cuando lo hace se disfruta como una inyección de lujuria para los oídos.

El Bandcamp de la Quincena: Wucan – Reap the Storm (01/10/2017)

Unos viejos conocidos de esta sección vuelven a ella con fuerza, con nada menos que un doble LP de más de 70 minutos de duración. Este pasado viernes 29 de septiembre salía a la calle Reap the Storm, el nuevo disco de los alemanes Wucan.

Con una descarga brutal nos alcanzan en el primer tema Wie die Welt sich dreht, una descarga de casi diez minutos que comienza cargada de fuerza y con Francis Tobolsky cantando más en un tono más agudo y heavy que nunca, por momentos casi como si de Lee Aaron se tratara. Pero a medio tema ya nos encontramos con un interludio más relajado que nos recuerda a qué hemos venido aquí: a por una buena ración de rock majestuoso y épico de la vieja escuela.

Wucan Reap The Storm

Si el disco arrancaba muy heavy sigue con una pieza, Ebb and Flute, donde la flauta tomo el protagonismo sobre una base de rock pesado que deja paso a ritmos soul y funk un tanto en la onda de Tomy Bolin. Como no, la flauta hará que no pensar en Focus y Jethro Tull sea imposible. En 8 temas despachan más de una hora música, abriendo con un tema de 10 minutos y cerrando con una pieza de más de 20 minutos y otra de 18. Dentro de unas influencias de marcado carácter setentero el disco discurre entre varios estilos: teclados con efectos muy space-rock, piezas épica y majestuosas con dejes progresivos, largas jams con elementos tanto blues como krautrock, momentos en los que el hard-rock deja paso a elementos sinfónicos o funk-soul, y hasta heavy metal clásico en una onda NWOBHM, como se aprecia en algunos pasajes de la larga Aging Ten Years in Two Seconds o en Out of Sight, Out of Mind… un completo recorrido musical donde Uriah Heep, Amon Düül II, Deep Purple, Jethro Tull, Led Zeppelin, Terry Reid o Big Brother and the Holding Company se abrazan en una auténtica orgía de influencias.

Reap the Storm representa el trabajo más ambicioso de Wucan hasta el momento, un verdadero batiburrillo musical lleno de piezas épicas y muy elaboradas, donde apreciamos una gran evolución como vocalista de Francis Tobolsky, que ataca distintos tonos y registros con solvencia y potencia sobrada a lo largo de todo el disco. Una de las piezas más destacables del presente año.