Año 3 después de Ronnie James

Contando la fecha de su muerte como el año 1 después de Ronnie James Dio, hoy comienza el año 3. Hace ya dos años que nos dejó el más grande los vocalistas de heavy metal y hard rock de la historia, el único e irrepetible Ronnie James Dio. ¿Dónde estabas cuando te enteraste de la muerte de Dio? Yo cenando en el Baseado Nunha Historia Real. Conecté el ordenador a la wifi del local y allí leí la noticia publicada por su esposa.

Para el recuerdo siempre nos quedarán los discos de Rainbow, Black Sabbath, Elf, sus trabajos en solitario o colaboraciones varias como su aparición en la opera rock de Butterfly Ball o si aparición en la película Tenacious D and the Pick of the destiny

Trueba dijo que él sólo creía en Billy Wilder. El rock and roll tiende más al politeismo, pero en un panteón estilo grecolatino, Dio sería como Zeus o Apolo, una de las deidades principales. ¿Cómo non sentirse identificado con letras como

When there’s lightning – it always bring me down
Cause it’s free and I see that it’s me
Who’s lost and never found
I cry for magic – I feel it dancing in the light
But it was cold – I lost my hold
To the shadows of the night

There’s no sign of the morning coming
You’ve been left on your own
Like a Rainbow in the Dark

Do your demons – do they ever let you go
When you’ve tried – do they hide -deep inside
Is it someone that you know
You’re a picture – just an image caught in time
We’re a lie – you and I
We’re words without a rhyme

There’s no sign of the morning coming
You’ve been left on your own
Like a Rainbow in the Dark

When there’s lightning – it always brings me down
Cause it’s free and I see that it’s me Who’s lost and never found
Feel the magic -feel it dancing in the air
But it’s fear – and you’ll hear It calling you beware

There’s no sign of the morning coming
There’s no sight of the day
You’ve been left on your own
Like a Rainbow in the Dark

Su legado nunca será olvidado. Como siempre decíamos «Qué grande es Dio»

Nashville Pussy – Let them eat pussy

No me preguntes si el título es un referencia a Let them Eat Metal de The Rods o fue mera casualidad, para el caso es lo mismo. La portada explica muy bien el título del álbum.

Lo que sí es una clara referencia es el nombre de la banda. «This is a love song for the Nashville pussy», decía Ted Nugent en Double Live Gonzo. Aparecían a mediados de los 90 en Atlanta, tras la resaca de los Juegos Olímpicos. Eran los 90, una década que empezaba mal: en América los lloricas del grunge y las hordas de críos con pantalones piratas y bambas del rollito «me gusta Glenn Benton porque destripa perros», en Europa la gente del powermetal con su rollo D&D mal entendido, y las drag queens del infierno… Era el momento de que volviera el rock and roll de verdad, con pelotas, entre tanto cliché.

Blaine Cartwright, lider de la banda agropunk Ten pound Hammer, decició montar junto a su pareja, la guitarrista Ruyter Suys, una banda que recuperase la diversión, la insurrección y la mala hostia del buen rock and roll. Cerraron la formación original la bajista Corey Parks (hermana del mítico pivot de la NBA Cherokee Parks) y el batería Jeremy Thompson. Mezclando AC/DC, Motorhead, Rose Tattoo, Hanoi Rocks y los primeros Dictators buscaban volver al rock and roll divertido y macarra de los años 70.

El disco en si no tiene mucho que analizar, sigue la línea de rock and roll macarra y desenfrenado en la mayor parte de los temas, donde la voz rasgada de Blaine va desgranando canciones sobre cine porno, drogas, alcohol, tiroteos, peleas de bar… macarreo en general. Fried chicken and coffee fue el tema con más tirón comercial, logrando incluso una nominación a los Grammy de ese año. Otros temas como Johnny Hotrod, Go motherfucker go, All fucked up o Snake Eyes marcan las «highlights» de este disco, tan solo 27 minutos de rock and roll repartidos en 12 canciones. En Europa apareció conjuntamente al EP Eat More Pussy, que incluía bonus tracks varias, como versiones de Milkcow Blues o del Nice Boys de los Rose Tattoo, bastante más cañera que la publicada en los 80 por Guns ‘n Roses

Con este disco de 1998 los Nashville Pussy lograron ganarse un puesto entre las bandas grandes del rock and roll más macarra y sucio.

Bullet – Heading for the Top

Les descubrí por casualidad, allá por el otoño de 2008, viéndoles como teloneros de Backyard Babies en Vigo. En aquella gira presentaban su segundo disco, Bite The Bullet. Guitarras Gibson enchufadas a amplis Marshall, un Fender precisión marcando obsesivamente el ritmo, cuero, vaqueros… molaban. Me pillé el disco porque me dijo el del merchandising (en una de esas conversaciones tan complejas que podemos tener un gallego que no habla sueco con un sueco que no habla español ni gallego, ambos guachiguacheando en inglés) que era el último. Tras pegarle muchas vueltas al disco decidí hacerme con el primero, este Heading for the Top, de 2006.

Si te gustan los AC/DC más heavys de Bryan Johnson, si te gustaban los temas más rockeros de Accept (Midnight Mover, Burning, Living For Tonite…), si los Krokus te deleitan, si los Geordie te flipan, si disfrutabas de los TTQuick y, como no, si gozas con los Barón Rojo sin duda Bullet es tu banda: distorsiones cálidas, ritmos rockeros, voces chillonas y desgarradas, macarreo desde la fría Suecia demostrando que además de pajilleros de conservatorio también hay rockeros con pelotas, amantes del bourbon, las motos y la diversión promíscua.

El disco se abre macarreando con Midnight Riders (Riding free), canción de motero en ruta, para torpedear tu cabeza luego con la rockanrolera Turn it up Load. El tema título Heading for the Top suena como arrancado del mismísimo Back in Black de AC/DC y da paso al corto rock and roll básico y clásico de Rambling Man (nada que ver con los Allman Brothers). Hard Luck Lady es seguida por una de las piezas más heavys del disco: Speeding in the Night, tras la que vendrá One Deal With de Devil, de profunda inspiración Accept. Rock Steady devuelve la vena más AC/DC mientras que Leather Love se torna un pelín más heavy, recordándome a nuestros Barón Rojo. Termina con el rock and roll desenfrenado de Rise Hell y el tema más largo del disco, Bang your Head, el tema más metalero, que podría haber sido firmado por el triplete Wolf Hoffman/Peter Baltes/ Udo Dirkschneider en los 80, con un bajo cabalgante dirigiendo una pieza de heavy rock sucio y poderoso.

Bullet no han inventado nada, sus influencias son claras y marcadas. Hacen heavy metal de la vieja escuela, heavy rockero, macarrean y saben marcarse un buen directo. No van con pretensiones de ir a cambiar la historia de la música, simplemente hacen lo que les gusta, lo que han mamado (no olvidemos que algunos de sus músicos previamente han militado en bandas de death metal y grindcore) y lo hacen jodidamente bien.

Candlemass – Nightfall

Vamos a popular un poco la sección de «Joyas musicales», que de momento sólo cuenta con los Ghost. Y toca seguir con oscuridad, con una de las joyas del doom metal editada en los 80.

¿Doom metal cristiano? Suena raro como concepto, pero la temática letrística de este album apunta hacia ahí. Eso sí, esto tampoco es Stryper, Candlemass no están evangelizando a nadie, y mezclan esos conceptos cristianos con misticismo, magia negra y agonía, en un doom metal de proporciones épicas.

Y épico es ya el comienzo del disco. Tras la intro Gothic Stone la poderosa The Well of Souls se mete en tu cabeza, con Messiah Marcolin tremendamente dramático y poderoso, agonía épica para un tema pesado a la par que majestuoso. Luego la instrumental Codex Gigas nos lleva a la melódica a la par que oscura y agónica At the Gallows End y, tras esta, la joya de este discazo que es esa tremena pieza llamada Samarithan, un tema sobre amar al prójimo y recibir recompensas místicas rodeado de acordes hijos de Black Sabbath. Una versión de la marcha fúnebre da paso a otro de los clásicos de la banda, Dark are the Veils of Death, con un ritmo mucho más dinámico y menos pesado que las predecesoras. Mourners Lament nos devuelve a los tempos y cadencias sabbathicas, un tema con mucha tensión armónica en sus guitarras que será seguido por el riff hipnótico de Bewitched, para acabar claurusando el disco la instrumental y atmosférica Black Candles.

Algunos critican que de los 10 temas del disco cuatro sean cortas composiciones instrumentales a modo de intro/outro/interludio, pero para nada es un trabajo que se haga corto, dada la duración bastante larga de casi todos los temas no instrumentales (ninguno baja de cinco minutos y medio). Se puede decir que Candlemass combinan en esta época las dos vertientes de los años dorados de Black Sabbath: la agónica oscuridad de la etapa Ozzy con la poderosa épica más melódica de la etapa Dio. Era el debut de Messiah Marcolin con la banda y se mostró no sólo como un cantante poderoso y con presencia, sino también como un carismático frontman.

Tras este disco, el segundo de los suecos tras su debut Epicus Doomicus Metallicus, Candlemass se ganaron su lugar de oro en la historia del metal más oscuro, definiendo la etiqueta Epic-Doom junto con el sonido de los primeros trabajos de My Dying Bride. Dejo un par de enlaces para que disfrute de sus temas aquí y aquí. En fin, disfruta doomizándote.

Ghost – Opus Eponymous

Reconocer la ralea de un metalero es fácil. Sólo tienes que preguntarle en cual de los países escandinavos se hace mejor música. Si te dice Noruega es que es un blackmetalero seguramente jovencillo, si te dice Finlandia es que es un frikazo así que puedes dejar de hablar con él, si te dice que Dinamarca es que King Diamond es su pastor (nada le falta). Si te dice Suecia puedes continuar la conversación.

Y de Suecia vienen estos Ghost. Nunca he sido papista, hasta que descubrí al Papa Emeritus I y sus huestes de Nameless Ghouls. Ghost es lo más satánico que me he echado a la cara desde que cayó en mis manos un disco de Diamanda Gaalas. Opus Eponymus es el disco que tiene a gente como Phil Anselmo, Rex Brown, Peeper Keenan y demás fumetas de la zona NOLA en un estado que no cagan. El disco revelación de 2010 (aunque se grabó en 2009).

Ghost - Opus Eponymous

El sonido de los Ghost es a la par clásico y fresco. Toma elementos de rock psicodélico, folk rock, doom metal, pop y death metal, mezclándolos de una forma elegante y amalgamada, no como otras bandas que mezclan vulgarmente estilos dispares sin orden ni criterio en un copia-pega evidente. En Ghost no verás partes metaleras al lado de partes psicodélicas, sino que estas se combinan perfectamente para dar un sonido que parece una mezcla de The Troggs, The Beatles o The Straws con Black Sabbath y Mercyful Fate.

El disco se abre con la intro Deus Culpa, seguida de Con Clavi Con Dio, un tema que empieza con un bajo distorsionado que da paso a este inicio de misa negra. Tras él la atmosférica Ritual y Elizabeth, seguramente el mejor tema que se ha hecho sobre la condesa Bathory. Stand By Him, Satan Prayer, Death Knell, Prime Mover… continúan esa senda de oscuridad psicodélica y elegante, demostrando que con su estilo melódico destilan más oscuridad que toda la dimmuborgiada berreando como si les hubiera pisado un testículo un coche. Y para cerrar el disco la instrumental Genesis, pura paranoia y genialidad in crescendo.

Papa Emeritus I

Y si su música es genial, su puesta en escena y su concepto como grupo no puede dejarse atrás. Está claro que no son los primeros que se enmascaran y ocultan sus identidades en directo tras unos personajes más teatrales (remitámonos a Kiss, Alice Cooper, Arthur Brown o más recientemente Slipknot, Mudvaine o Mushroomhead), si bien en su caso el concepto del enmascaramiento cambia. No buscan que su personaje asuma el protagonismo, sino que la ocultación de sus personalidades haga al público centrarse en la música y el espectáculo y no en la persona que está tras en instrumento. Todos los músicos ocultos como Nameless Ghouls, dejando que sea Emeritus I el que centre todas las miradas.

Pero todas las explicaciones que pueda dar sobre la puesta en escena y la música de esta banda no son suficientes, simplemente pincha en este enlace y disfruta de uno de sus directos.

Las 25 bandas de metal que no debieron existir jamás

Tras ver esta lista, he decidido elaborar la mía propia. Pero como ya sabéis que me encanta destilar mala baba, en luga de las 25 mejores bandas voy a poner las 25 más prescindibles (con los apodos con los que les bauticé en su día). Grupos más peñazo que el cagar cuya aparición sólo me ha aportado ardor de estómago, dolor de cabeza y otros efectos secundarios chungueros. Ok, let’s go!:

  1. Stratovarius (EscrotOvarios)
  2. Edguy (Emotobias)
  3. Avantasia (Acagarsia)
  4. Opeth (Los pesados esos suecos)
  5. HIM (El Vile Falo)
  6. Sonata Arctica (Patata Artica)
  7. Hammerfall (Jamonfall)
  8. Primal Fear (la copia chunga esa de los Judas del Painkiller)
  9. Rhapsody (Crapsody)
  10. Tierra Santa (Tierra Facha)
  11. Kamelot (Cágalos)
  12. Dream Theater (Aburriater)
  13. Dragonforce (Ratonforce)
  14. Cellador (Felador)
  15. Children of Bodom (Children of Bodrio)
  16. Orgy (Ñorgy)
  17. Jaded (las tías chungas que teloneaban a los WASP)
  18. Tarja (la pesada de opereta)
  19. Terroristars (la mierda esta del Curtonates)
  20. Arch Enemy («miradme, hago guturales»)
  21. XWild (Copia Wild)
  22. Dimmu Borgir (Dimmu Burguer)
  23. Cradle of Filth (Caca de Phil)
  24. Bon Jovi (Fan Jovi)
  25. Amon Amarth (A monte y Mar)

Iba a poner «heavy metal» en el título, pero lo he dejado en metal, que es manchar el adjetivo «heavy» con algunos de estos grupúsculos

¿Cual es la banda de rock más grande en activo?

Bueno, explicaré los criterios, porque estas opciones siempre general polémica:

  • Las bandas han sido elegidas por sus cifras de ventas y por tener legiones de fans en casi todos los países del mundo. Ese criterio ha descartado a otras como Lynyrd Skynyrd, ZZ Top o Rush, leyendas de pleno derecho y con grandes ventas USA, pero que en Europa no tienen ese nivel de popularidad en todas partes. Considero en activo a las bandas que no han anunciado su retirada oficialmente, con las excepciones de abajo.
  • Black Sabbath se han caído porque no los considero en activo ya que el disco ha quedado en el aire y la gira reducida a un concierto.
  • A Queen no los considero en activo tras la marcha de Paul Rodgers, creo que su status no está claro.
  • A U2, Bob Dylan, Springsteen y Lou Reed les metería en la categoría pop.
  • A Thin Lizzy, a pesar de que hagan grandes shows en directo, les veo más como un grupo de versiones que como la prolongacion en la actualidad de la banda clásica (sin Phil no son Lizzy). Les pondría en la misma categoría de Riders of the Storm (banda continuación de los Doors)

The Answer, la respuesta irlandesa.

Se llaman “la respuesta”, y desde luego lo son. La respuesta a las plegarias de miles de fans del rock más clásico, que hacía tiempo echábamos de menos una banda con los cojones bien puestos para hacer buena música, sin avergonzarse de sus influencias blueseras y setenteras pero sin convertirse tampoco en una mera banda de imitadores. The Answer tienen personalidad, pero también un marcado toque de bandas como Led Zeppelin, AC/DC, Taste o los primeros Aerosmith. Incluso por momentos su sonido me recuerda mucho al de aquel efímero proyecto Coverdale/Page de principios de los 90, o a los temas más enérgicos de los Black Crowes.

La cantera irlandesa siga estando en plena forma, la pequeña isla esmeralda que nos dio a Thin Lizzy, Gary Moore y Rory Gallagher no descansa a la hora de parir rockeros de raza, bandas con regusto a whiskey destilado tres veces y madurado varios años en barril de roble, bandas con las que beber cerveza junto a los colegas o tapar el ruido de un apretoncillo sexual furtivo. Eso te ofrecen The Answer.

Y el concierto de ayer en Compostela no fue una excepción. Sin teloneros y con unos minutejos de retraso provocados porque la organización del ciclo Compostela Rock aprovechó para anunciar los próximos bolos (Diamond Dogs y Corizonas) saltaron los hijos de Boadicea a las tablas para descargar hora y media de rock and roll. Con un frotman que es un ciclón, un hippie que se mueve poseído como si Robert Plant bailara un tango con Jim Morrison, derrochando simpatía y complicidad con el público, lograron meterse a la sala en el bolsillo. Tampoco es por restar méritos al resto de la banda, que hacen un gran trabajo. En conciertos como este es cuando uno se da cuenta de lo mal acostumbrados que estamos de ver a tanta banda de mierda sobreproducida en festivales, que de tanto tragar a Children of Bodom, Dragonforce, Sonata Arctica, Edguy o Gamma Ray uno parece que se acostumbra a que la cagada, los fallos en la ejecución de los temas, sean lo habitual en un concierto. Claro, luego ves a un grupo de verdad y dices “joder, estos no han dado una nota fuera de su sitio”, como sorprendido. Y es que ser un virtuoso en los tiempos del ProTools está al alcance de cualquier Alexi Laiho de la vida, pero ser un guitarrista de verdad sobre las tablas es otro asunto.

Cayeron temas de sus tres discos, centrándose sobre todo en el “Revival”, que era el que presentaban en esta gira, pero sin olvidarse de “Rise” y “Everyday Demons”, de los que cayeron temas como Come Follow Me, Under the Sky, Evil Man o Never Too Late. No se entretuvieron demasiado con solos interminables, dejando simplemente algún guiño para un mínimo lucimiento de pocos segundos y centrándose en la música, en las canciones, dejando a un lado el pajillerismo.

Fueron la respuesta a muchas preguntas y a muchas plegarias, una banda que si hay justicia en el rock and roll algún día debería poder llenar grandes pabellones, aunque parece que esos tiempos ya pasaron. Una banda que parece haber viajado en el tiempo desde los setenta a nuestros días, secuestrando la esencia del buen rock.

John Entwistle

Le llamaban «The Ox» (el buey). Murió en 2002, a los 58 años, en un hotel de las Vegas con dos mujeres en su cama víctima de sus excesos con las drogas… o sea, que con casi 60 años el tío se seguía metiendo la misma caña que con 30, y murió arruinado mientras que sus compañeros supervivientes de The Who están entre la lista de los músicos más ricos del Reino Unido.

John fue excesivo de principio a fin en todo, tanto en sus gastos y en sus vicios como a nivel musical. Su solo, cargado de distorsión, en el tema My Generation marca un antes y un después en la historia del bajo. No en vano se le considera para las cuatro cuerdas el equivalente a lo que fue Hendrix para la guitarra eléctrica. Su velocidad tocando a tres dedos, su uso de distorsiones y su presencia en el sonido del grupo (Townshend decía que Entwistle era el verdadero «guitarra solista» del grupo). Seguramente fue el primer bajista solista del rock and roll.

Aunque su discografía en solitario fue bastante notable, queda ensombrecida por su paso por The Who, una de las bandas más grandes de la historia del rock and roll.

Nibbs Carter

Siempre se dice que los Maiden superan a los Saxon en bajista por mucho… Bueno, seguramente esto sería cierto a principios de los 80 pero a partir de 1988 mis dudas tengo. Porque la deserción de Paul Johnson durante la gira de Destiny (que había sustituído al original Steve Dawson un par de años antes) facilitó la llegada de un entonces jovencísimo Nibbs Carter (contaba con 22 años) al seno de la banda. Contaba con poca experiencia (había grabado con Fastway un año antes, como mercernario) y muchos pensaron que se trataría de un temporero para acabar la gira… Y 23 años después ahí sigue el chaval, que ya está más cerca de los 50 que de los 40 y que presenta una solidísima carrera a sus espaldas.

Porque tal vez Saxon no hayan logrado nunca ser la más popular de las bandas de heavy metal. No han tenido hits en la MTV y nunca han liderado las listas de ventas en ningún país. Pero todo el que los ha visto en directo te dirá que son una de las banda más aplastantes desde el escenario. Y eso se debe en gran parte a la actitud de este bajista que no para de correr de un lado para otro, de animar al público, de saltar y de hacer headbanging como un poseso (debe tener las cervicales como un piano).

Con una forma de tocar influenciada por los grandes de los 70 (Neil Murray, Bob Daisley, Phil Lynnot, Geezer Butler) pero con un cariz más metalizado, es un bajista que gusta de un sonido limpio y con presencia. Suele tocar con amplificadores MarkBass y bajos Gibson Thunderbird, tocando habitualmente con dedos.

Está claro que no ha sido tan influyente en la historia del heavy metal como Steve Harris, pero al menos ha logrado que ya no se pueda decir que el bajista de los Maiden se merienda al de los Saxon. Todo un ejemplo de profesionalidad y actitud sobre el escenario, claro que siendo el bajista de Saxon durante más de dos décadas ambos atributos son más que lógicos y necesarios.