Cinco jugadores a seguir en la NBA 2011

Al fin respiramos tranquilos y, como regalo de navidad, tendremos NBA. Cada año decido seguir a una serie de jugadores, no sólo novatos sino también gente que apuntó buenas maneras la temporada anterior o que creo que defraudó. Este año estos son mis cinco elegidos para no quitarse ojo:

  • Ricky Rubio: El que fue el jugador más prometedor del mundo lleva un par de temporadas grises. Su tiro ha generado dudas, y su rendimiento en el Barça estuvo por debajo del que mostró en la Penya. De todas formas siempre he pensado que tenía un juego más NBA que FIBA. ¿Podrá Ricky adaptarse a América? El equipo es propicio, a ver qué hace.
  • Jimmer Fredette: Creo que Fredette sería una estrella en el basket FIBA, un tío que en la NCAA hace esa exhibiciones anotadores no puede ser malo, pero su físico siembra dudas en la NBA (aunque ha ganado músculo en estos meses de lock out). El exterior de los Kings es uno de los novatos a seguir este año, yo apuesto por él y creo que puede ser una buena «metralleta» que ayude a la reconstrucción de la franquicia californiana.
  • Enes Kanter: El número tres del draft ya dio buena muestra en el Eurobasket de su clase. Este turco nacido en Suiza apunta a ser el nuevo Dirk Nowitzki. Si finalmente Kirilenko renueva por Utah podrá aprender mucho a su lado. Si tiene minutos puede llegar muy arriba.
  • Serge Ibaka: El año pasado fue de menos a más. De séptimo hombre a titular indiscutible. Sigue con la tradición de pivots africanos ágiles y temibles en defensa. Ya lo dije en su día, Ibaka puede ser el nuevo Mutombo, ojo a su progresión porque todavía es muy joven.
  • Kevin Love: Me parece un superclase, el año pasado se salió haciendo muchos partidos de más de 20-20. Llegó a hacer un 31-31… parecen estadísticas de los años 70. Love es un interior con la muñeca de un escolta, pero a veces peca de blandito (sí, suena raro llamarle blandito a un tío que ha sido máximo reboteador) y de cabra loca. ¿Se centrará y dará el salto a la «aristocracia» de la liga o se quedará en un tío que tuvo una temporada impresionante y se dejó llevar? Espero que lo primero, sería una pena que nos perdiéramos a un jugadorazo como parece que puede ser.

Y dejó fuera de lista a mi colega Rudy Fernández. Finalmente no será Dallas quien le disfrute sino Denver. ¿Tendrá minutos y balones que jugarse? Yo creo que Karl es un buen entrenador para su forma de jugar, puede que logre dar el salto.

¿Qué fue de los Juniors de Oro?

Hace doce años, en 1999, daba inicio la época más victoriosa del baloncesto español. La selección absoluta conquistaba la plata en el Eurobasket pero, sobre todo, la selección junior ganaba el mundial de Lisboa 99 tras haber sido, un año antes, campeones de Europa en Varna. ¿Y qué fue de esa generación? Demos un paseo jugador por jugador (ordenados por su dorsal)

Nota: El artículo se publicó originalmente en 2011, pero se actualizó en 2018 y de nuevo en 2021.

  • Francesc Cabeza (4): Ala-pivot catalán de la cantera del Barça, se ha movido por LEB, LEB2 y se retiró en 2013 en la EBA, en el Club Esport San Nicolau de Sabadell, al que siguió ligado como directivo tras su retirada. Llegó a debutar en ACB con el LagunAro Bilbao en 2006 pero contó con pocos minutos. Fue el jugador con menos presencia en el equipo y se trataba del  más joven de la convocatoria. Jugaba muy en su contra el ser un «cuatro» de sólo 1.98, una estatura muy corta para ese puesto (sacando que te llames Charles Barkley).
  • Berni Rodríguez(5): El escolta malagueño se formó en la cantera del Unicaja, formando parte después del primer equipo durante 14 temporadas, tras eso jugaría dos años más en Murcia y otros dos en Sevilla, siempre en ACB, para retirarse en 2016. Ha ganado la ya desaparecida copa Korack, la copa del rey y la liga ACB con su equipo, ha jugado varios años la Euroliga y con la selección absoluta se ha llevado el mundial y las platas del Eurobasket 2007 y la Olimpiada de 2008. Sin llegar al rango de estrella sí fue siempre un jugador con minutos en Málaga, destacando por su buena muñeca desde media distancia. Llegó a presentarse al draft de 2002 sin ser elegido. Tras retirarse en 2016 siguió ligado al baloncesto, primero como directivo y luego como comentarista.
  • Carlos Cabezas(6):  Él también salió de la cantera del Unicaja para jugar allí la mayor parte de su carrera, si bien en 2009 decidió dejar su club de toda la vida para irse al Khimki ruso y luego convertirse en un trotamundos del basket: Zaragoza, Murcia, Fuenlabrada, Vitoria o Sevilla fueron sus siguientes destinos en la ACB, pero también jugó en el Orleans Loiret de la liga francesa, en los Guaros de Lara de Venezuela y, a la hora de revisar este artículo, se mantenía activo en el Regatas Corrientes de la liga argentina. Con la selección no ha tenido la misma suerte que Berni, acudiendo a menos campeonatos, aunque logró colarse en el equipo que se llevó el oro en el Eurobasket 2009 por la renuncia de Calderón por problemas musculares y fue el tercer base de la selección que ganó el mundial 2006. Tras pasar por la liga húngara y la uruguaya puso fin a su carrera a finales de agosto de 2021.
  • Juan Carlos Navarro(7): Aunque la prensa cavernaria siempre llamó «el siete de España» a un delantero del Real Madrid de fútbol está claro que si alguien se merecía ese apodo, ese era Navarro. Campeón del Mundo, bicampeón de Europa, tres medallas Olímpicas… acabo antes diciendo que excepto el oro Olímpico y el anillo de la NBA tiene el resto de títulos que haya disputado alguna vez. Fue el MVP de la final de aquel Mundial Junior y quinteto ideal, como también lo fue del Eurobasket 2011, de una final de la ACB y de dos ligas regulares, además de un porrón de nominaciones a jugador de la jornada. Lo intentó en la NBA y no lo hizo mal como experto tirador saliendo del banquillo en los Grizzlies, pero problemas económicos por tener que pagar su cláusula para salir del Barcelona le impidieron continuar. Es indiscutible que ha sido uno de los mejores jugadores en torneos FIBA de la última década, para algunos el mejor. En septiembre de 2018 anunciaba su retirada, siguiendo su carrera en los despachos del FC Barcelona.
  • Julio Alberto González(8): Este alero de 1.98 no llegó a dar el salto ACB, pero se convirtió en un clásico de la LEB durante la primera década y media del siglo XXI, sobre todo ligado al Baloncesto León y al Tenerife. En el 2000 formó parte del equipo sub-20 que ganó el bronce en el campeonato de Europa. Buen defensor y aceptable tirador, le faltó un punto de talento para llegar a la máxima categoría. Se retiró en 2014 en Ourense.
  • Felipe Reyes (9): El cordobés recaló en la cantera del Estudiantes porque su hermano Alfonso («Robocop«, un veterano de la ACB y fijo de la selección española de finales de los 90) jugaba allí. Cuando el mayor se fue al Madrid Felipe logró hacerse un sitio en el Estu. Finalmente acabó siguiendo los pasos de su hermano para acabar en el Real Madrid. Fijo en la selección desde Turquía 2001 (con todo el palmarés que eso conlleva y que no voy a repetir) hasta los juegos olímpicos de 2016, ha sido dos veces MVP tanto de la liga ACB como de la final, y líder histórico de la ACB y de la Euroliga en rebotes. A pesar de medir sólo 2,03 su agresividad e intensidad hacían de él un jugador temible en la zona, pero es sobre todo su capacidad de trabajo y de añadir nuevos recursos a su juego lo que le ayudaron a mantenerse en la primera línea del baloncesto europeo durante años. Se retiró en junio de 2021 con un palmarés de títulos en Europa envidiable, siendo además el jugador con más partidos disputados y rebotes capturados en la ACB, la Copa del Rey y la Supercopa y el segundo de la Euroliga por detrás de Jankunas.
  • Souleymane Drame(10): A los que no recuerdan ese torneo les sorprenderá que Souley Drame fuera uno de los cinco titulares del equipo y uno de los jugadores más populares. El jugador de origen nigeriano era el 3 que disputaba más minutos, muy fuerte en el rebote, agresivo en defensa y con buenos muelles para jugar por encima del aro en ataque. Fue un grandísimo jugador en categorías inferiores, pero abusaba mucho de su poderío físico y al intentar dar el salto a la profesionalidad esta capacidad atlética no fue suficiente. Producto de la cantera de la Penya, estuvo varios años en el equipo como jugador marginal y jugó casi toda su carrera en la LEB y LEB Plata.
  • Antonio Bueno (11): Por desgracia se le recordará por las oscuras circunstancias que rodearon su vida en los últimos años y que le han obligado a retirarse del baloncesto tras el extraño accidente sufrido en 2010, cuyas circunstancias nunca quedaron del todo aclaradas y al que logró sobrevivir con múltiples lesiones. Una pena, dado que Bueno fue un pívot muy sólido en la ACB, siendo en 2003 nombrado jugador con mayor progresión de la liga y jugando ese año el europeo de Suecia, donde se llevó la plata. Aunque no logró el éxito con el Madrid fue un trotamundos que, a base de trabajo y entrega, disfrutó de minutos en muchos equipos ofreciendo un muy buen rendimiento.
  • Félix Herráinz(12): Mala suerte, eso fue lo que marcó la corta carrera de Félix Herráinz. Solo tres años duró su actividad como jugador tras granar el oro. Hizo un par de años buenos en la LEB2 pero los problemas de espalda le llevaron a la retirada. Tras eso se ha dedicado a forjarse una carrera como entrenador.
  • Germán Gabriel (13): El zurdo siempre se vio fuera de la selección absoluta por la proliferación de grandes jugadores interiores en sus años de actividad, pero curiosamente en aquel equipo era el cinco titular (por delante de Pau Gasol). Se llevó la Korac con el Unicaja y la Eurocup con el Akasvayu, y formó parte de la selección «B» que ganó los juegos del Mediterráneo en 2005 y de la selección absoluta que se alzó con el bronce en el Eurobasket 2013, ganando varios premios a «jugador del mes» y «jugador de la semana en la ACB«. Además de una sólida trayectoria en España también jugó un par de temporadas en la liga venzolana, país del que era originario y donde se retiró como jugador. Tras eso comenzó su trayectoria como entrenador ejerciendo como asistente en la liga de desarrollo de la NBA.
  • Raül López (14): No tuvo suerte con las lesiones, pero en aquella época se le consideraba el base más prometedor de Europa y la estrella del equipo junto a Navarro. Raül era un jugador impresionante, con una madurez impropia para un chaval de su edad y un talento sin par. Dos roturas de ligamentos en la rodilla derecha y una en la izquierda lastraron una trayectoria que parecía impecable. Fue elegido en primera ronda por los Utah Jazz, pero se pasó su primera temporada en blanco por la rotura de ligamentos (ya era la segunda) en la rodilla derecha. Tras un año rookie discreto, pero entendible por sus problemas físicos, su segunda temporada marchaba bastante mejor hasta que la lesión en la rodilla izquierda mandó al traste sus opciones NBA, pues limitaba mucho su excepcional lateralidad que le hacía un defensor de élite en Europa. Formó parte de la selección que se llevó la plata en Pekín y el Oro en el Europeo de 2009, además de haber ganado la Copa ULEB y la liga ACB con el Madrid y la VTB League Rusa con el Khimki. Tras su aventura por el este volvió a la  ACB para jugar varias temporadas en Bilbao, donde se retiraría en 2016. Posteriormente trabajaría como entrenador de tiro en los Utah Jazz.
  • Pau Gasol(15): Curiosamente este orden por dorsales deja de último a Pau. Coronarlo como «el jugador más grande del basket español» es una obviedad. No hay más que decir… pero si quieres más: Campeón de Liga con el Barça y campeón de copa , dos bronces, dos platas y tres oros en el Eurobasket, un bronce en el Europeo sub-20, campeón del Mundo, dos platas y un bronce Olímpico con España y dos veces campeón de la NBA con los Lakers. Y a nivel individual: MVP de la copa del rey, Novato del año en la NBA (con 3 premios a novato del mes), siete veces jugador de la semana en la NBA, cuatro veces jugador del mes, mejor quinteto de novatos, dos vez en el segundo mejor quinteto y dos veces en el tercer mejor quinteto, seis veces all star, MVP del mundial de Japón y quinteto ideal, máximo anotador de tres Eurobaskets, MVP del Eurobasket 2009 y del 2015, mejor quinteto de los Eurobasket 2003, 2009, 2011 y 2015, ha ganado los cuatro premios a mejor jugador europeo del año varias veces… Después de casi dos temporadas lesionado regresó a Cataluña para jugar sus últimos partidos con el FC Barcelona, proclamándose campeón de la ACB y quedándose a las puertas de la Euroliga. Tras sus quintos JJOO, donde España llegó hasta cuartos y cayó frente a los EEUU, Gasol se tomó un tiempo de reflexión que culminaría con su retirada en octubre de 2021.

Un dato curioso: Calderón había estado en el equipo que había ganado en Mannheim en el 98, y no formó parte de este equipo por problemas musculares que le obligaron a operarse para dar el salto a la ACB. Es curioso, porque esos mismos problemas le impidieron estar en la selección que ganó el oro en el Eurobasket 2009 y se perdió también el Mundial 2010.

Una muestra de que los torneos  Pero al menos todos pueden decir que son campeones del mundo, cosa que la mayoría no hemos conseguido en ninguna categoría.

Eurobasket 2011 ¿y si España no gana?

Si en la anterior entrada sobre baloncesto analizaba los puntos fuertes y débiles de la selección española para argumentar por qué la considero la favorita, no hay que olvidar que este Eurobasket va a estar muy competido. Se juegan dos plazas para las Olimpiadas y muchas estrellas de la NBA vuelven a jugar con sus selecciones por el lock-out, así que por muy favorita que veamos a España son varios los equipos que, o pueden optar a ganar el oro o por lo menos, en un día tonto, pueden sacarla del camino al oro. Este es el análisis de los que para mi son los 10 equipos más potentes del campeonato, junto con la selección española.

Analizando a los equipos realmente una cosa que podemos ver es que el basket continental no ha cambiado tanto desde los 80. En aquella década Yugoslavia y la URSS eran los dos equipos más potentes de Europa, aunque a veces podía colarse en la lucha por las medallas un equipo con una generación buena en un campeonato concreto (Grecia, Italia, España…). Si analizamos las plantillas actuales, algo que haré a continuación, resulta evidente que si ambos países no se hubieran desmembrado seguirían teniendo los equipos más potentes. ¿Cómo sería una selección con las estrellas de Lituania, Rusia, Georgia, Ucrania y Letonia?¿Y uno formado por las de Serbia, Montenegro, Croacia, Eslovenia y Bosnia? Serían las dos principales candidatas al oro. Y con todo, los equipos balcánicos y ex-soviéticos siguen siendo de los más peligrosos.

Lituania: La anfitriona y bronce en el pasado Mundial es, para mi, una de las tres favoritas. En su contra juega un posible exceso de presión por estar en casa (en un país donde el baloncesto es el pasatiempo nacional) y la baja de su estrella, Linas Kleiza, por una lesión. Aunque el jugar en casa también les da la ventaja de los arbitrajes, que en la FIBA tienden a ser muy caseros. En la preparación jugaron dos veces contra España, dando una de cal y otra de arena. Llegan con balance negativo, pero con un equipo muy compensado. Por fuera tienen tanto velocidad como tiro, con Kaukenas, Pocius, Jasaitis o Kalnietis, y con la experiencia del mítico Jasikevicius. Por dentro son fuertes, con el físico del “Tiburón” Javtokas, la muñeca de Lavrinovic o el talento de la promesa Valanciunas (número 4 del draft y que viene de hacer 23 puntos y 14 rebotes en el mundial sub-19), y luego está Darius Songaila, que puede alternar posiciones exteriores con interiores y que deberá asumir el rol del lesionado Kleiza. Además, Lituania no se ha perdido una Olimpiada desde su independencia y siempre hacen grandes papeles en los Eurobasket previos, y el mal papel de 2009 les motivará para intentar hacer un buen papel.

Serbia: La otra de las tres favoritas. Fue Serbia la que se cargó a España en el último mundial, y presenta uno de los mejores equipos del torneo. El vacío generacional provocado por la Guerra de los Balcanes se notó en torneos anteriores, perdiéndose las Olimpiadas de 2008, pero son un equipo ganador, por lo que llegan con hambre de medallas. El equipo se apoya en sus dos estrellas, el pivot de los Celtics Nenad Krstic y el base Milos Teodosic, el alumno aventajado de Papaloukas en el Olympiakos y, para muchos, el heredero de Jasikevicius como gran base europeo. Con un perro viejo en los banquillos, Dusan Ivkovic, y un equipo muy sólido y compensado entre interior y exterior, con jugadores como Perovic, Macvan, Bjelica, Tepic o Savanovic, Serbia debería ser el rival a batir a la hora de hacerse con el oro. La baja de Velickovic les hace perder profundidad en la zona, pero juegan como punto a favor con ser un bloque consolidado que llevan ya 3 años jugando juntos.

Alemania: Esta no es la Alemania de 2005, aquella de Nowitzki contra todos. Aunque Dirk será el referente (es imposible que un jugador de su talento no lo sea), esta vez no está solo. Formará una de las parejas interiores más poderosas junto a Chris Kaman, que pueden dominar la pintura en ambos lados de la pista. Además la generación del 89-90 (campeones de Europa sub-20 Division B en 2008) ha traído sangre nueva a este equipo, un equipo que aunque no tenga mucho talento en el interior sí puede compensarlo con trabajo y centímetros. Si se ponen las pilas en defensa, Benzing explota definitivamente y sus estrellas no tienen una pájara (y, si están libres de problemas físicos, son dos jugadores muy regulares) pueden llegar a semifinales, dependiendo de cómo se den los cruces.

Turquía: La irregularidad hecha equipo. Los actuales subcampeones del mundo son capaces de lo mejor y de lo peor. A pesar de las bajas de Okur y Gonlum tienen auténticos jugadorazos. Ilyasova y Turkoglu aportarán su versatilidad y sus centímetros, moviéndose tanto por dentro como por fuera, apoyados por el talento en el exterior de Tunceri y Preldzic y por los centímetros de Erden y Enes Kanter (número 3 del último draft) por dentro. En la preparación tuvieron actuaciones muy flojas, como cuando se quedaron en 38 puntos frente a Grecia, pero si logran centrarse pueden ser uno de los equipos a tener en cuenta. En primera ronda podremos ver cómo está este equipo cuando tenga que vérselas con España y Lituania.

Francia: El equipo más atlético del campeonato, flaquea mucho como conjunto. A pesar de la baja de Ronny Turiaf, lesionado durante la preparación, los franceses presentan una plantilla muy potente. Tony Parker asumirá el papel de líder, principal estrella y director de juego. Joakim Noah aporta centímetros, rebotes e intimidación, aunque en ataque es limitado. Nico Batum, a pesar de ser blando en defensa, desborda talento. Boris Diaw puede jugar en cualquier posición de la pista y es uno de los mejores defensores del mundo. Y aunque tengan menos nombre, no se puede olvidar a Nando de Colo y a Pietrus, el primero por su talento y muñeca y el segundo por su intensidad y trabajo en defensa. En la preparación acabaron con un gran balance de 7-1, pero dando mala imágen contra rivales fuertes, mostrándose como un equipo muy poco unido, jugando más como un conjunto de individualidades.

Croacia: Compensados y talentosos, los croatas son siempre un equipo peligroso en los grandes torneos. Ya no tienen a un Petrovic, a un Kukoc ni a un Radja, y hasta su actual estrella, Ukic, está de baja. Pero con todo, cuentan con grandes talentos por fuera como Marko Tomas, Popovic, el nacionalizado Draper o un Bogdanovic que por fin ha dado el salto (tras su irregular paso por la ACB). Por dentro Tomic y Barac destilan talento y van sobrados de centímetros y kilos, pero ambos flaquean en lo mismo, la falta de agresividad y de entrega en defensa. Junto a ellos, en la rotación interior, la incógnita de cómo se adaptará Zoric, recién fichado por Unicaja, a no ser la estrella del equipo y Markota, un jugador tan genial como irregular y cabra loca. Un equipo muy joven que ha hecho un gran trabajo en la preparación, no son favoritos pero sí un equipo incómodo en un cruce, que con un poco de suerte podría colarse en las semifinales.

Grecia: Tsartsaris, Papaloukas, Diamantidis, Spanoulis, Mavrokefalidis y Schortsanitis: unos jugadorazos que les harían ser un equipo aspirante a todo… si no fuera porque no van a ir. La deserción masiva de estrellas deja a esta selección griega como una incógnita. Borousis debería ser el referente de este equipo en la pintura, aunque su tendencia a cargarse de faltas puede dejarle fuera en muchos partidos. Su sustituto natural, Kostas Koufos, se está destapando como un jugador de garantías, pero todavía genera dudas. Fotsis deberá asumir el rol de 3-4 versátil, capaz de anotar desde varias posiciones y, por la deserción de dos de los mejores bases de Europa, Nick Calathes se verá obligado a asumir el rol de creador de juego. Por fuera carecen de jugadores desequilibrantes y veloces en el uno contra uno, aunque Zisis y Vasileiadis aportarán puntos gracias a su tiro (los seguidores del Obradoiro sabemos muy bien de lo que es capaz el bueno de Kostas si se le dan balones). Con un equipo muy joven, habrá que ver si Grecia, sin sus estrellas, es capaz de hacer algo en este torneo.

Rusia: Si alguien juega “fuera de casa” en este torneo es Rusia. En Lituania hay mucho resentimiento hacia los rusos por la ocupación soviética, por lo que aunque vayan muchos rusos a animar a su selección la mayoría del público local apoyará, siempre, al equipo de fuera. Si un equipo va a sufrir la presión del público van a ser ellos. Con un entrenador muy curtido (David Blatt), experto en plantear sistemas defensivos muy sólidos, Rusia llega con jugadores muy jóvenes en su plantilla: Khvostov, Voronov, Shved… junto a los que estarán sus estrellas Sergev Monya, el talentoso Khryapa, el gigantón Mozgov, el desequilibrante Ponkrashov y la indiscutible estrella Andrei Kirilenko, uno de los mejores jugadores europeos de las últimas décadas. Su caso es similar al turco, hay talento pero también muchas dudas de si serán capaces de ser regulares. Tanto pueden caer en segunda ronda como plantarse en la final.

Italia: Italia tienen un “big three”, como está tan de moda decir últimamente: Belinelli, Gallinari y Bargnani. En un partido normal no deberían bajar de los 20 puntos y cualquiera de ellos puede pasar de los 30 sin despeinarse. Cualquiera de ellos tiene calidad y talento como para ser el máximo anotador del torneo. Y a pesar de esto Pianigiani tiene un marrón bastante grande entre manos. Italia no ha logrado hacer una buena actuación en un torneo desde que ganaron el Eurobasket del ’99 (ganando a España en la final), así que los transalpinos tienen hambre de victoria, pero sus grandes estrellas acusan una gran falta de sangre. De ninguno de los tres se puede decir que sea ni un buen defensor ni un jugador trabajador, y su falta de entrega defensiva llega hasta a mosquear a sus compañeros de equipo, que ven impotentes muchas veces como el rival anota con facilidad ante la indolencia de las tres estrellas. Vitali, Mordente, Datome o Mancinelli serán los que tengan que poner el trabajo en defensa, sacrificando su aportación en ataque. Además, existe el riesgo de que el ataque se acabe convirtiendo en una lucha de egos. Pero con todo, no se puede desechar a un equipo con esta capacidad anotadora, aunque estén encuadrados en el grupo más duro de la primera fase.

Eslovenia: Sin Beno Udrih, Primoz Brezec y Bostjan Nachbar son un equipo debilitado, desde luego, y en la preparación se les ha visto irregulares, jugando a rachas. Contra España tuvieron minutos muy buenos y otros de total debacle. Pero de todas formas siguen siendo un equipo a tener en cuenta. Entrenados por el endiosado Maljkovic, cuentan con jugadores de gran talento como Smodis, que vuelve tras un calvario de lesiones, el base blaugrana Jaka Lakovic, el «otro» Udrih (Samo) el anotador Goran Dragic (que a veces se pasa de amarrón) y su hermano, menos talentoso pero a pesar de todo un jugador a tener en cuenta, Zoran y, para terminar, el 4-5 virtuoso del piano Erazem Lorbek, un jugadorazo con unos perfectos fundamentos, una gran inteligencia y una muñeca privilegiada, una de mis debilidades en el basket FIBA actual, dado que puede anotar tanto por dentro como por fuera, y es capaz de dominar el juego en ambos lados de la cancha. Para mi unos claros cuartofinalistas, que en un momento dado pueden plantarse en las semis dependiendo de cómo se de el cruce.

Y creo que el resto de equipos ya no tienen el potencial suficiente como para tenerles en cuenta como equipos incómodos. Equipos como Georgia, Reino Unido, Montenegro o Macedonia presentan algunas estrellas en su plantilla, pero en condiciones normales no deberían poner en apuros a selecciones como Lituania, España o Serbia, aunque nunca se sabe, siempre puede haber algún tapado que de la sorpresa y acabe cargándose a un favorito contra pronóstico. Las lesiones, los días malos inesperados, los cruces entre dos favoritos… son factores que no se pueden tener en cuenta en un principio y que pueden desequilibrar un torneo. Lo verdaderamente importante es disfrutar de estos 19 días del mejor baloncesto en manos de los mejores jugadores de Europa.

La maldición de los Blazers

¿Qué tienen en común Greg Oden, Arvydas Sabonis, Bill Walton y Sam Bowie?

Obviamente todos son humanos, de sexo masculino para más señas. Todos son muy altos, todos han sido profesionales del baloncesto… caray, sí que tienen cosas en común, de hecho todos eran pivots. Y lo más curioso, todos fueron elegidos en primera ronda del Draft por Portland Trail Blazers.

Pero las coincidencias no acaban ahí. Porque todos llegaron a Portland con grandes espectativas. Sabonis estaba dominando el baloncesto FIBA y liderando a la Unión Soviética torneo tras torneo cuando le eligieron con el número 24 del draft del ’86. Oden, Walton y Bowie habían sido estrellas en el instituto y en la liga universitaria antes de llegar como elecciones muy altas del draft (Oden y Walton números 1, Bowie número 2 por encima de Michael Jordan). Sí, todos llegaron a Portland con la misma etiqueta, la de potencial «mejor pivot del mundo».

Y entonces encontramos la más trágica coincidencia entre todos. Ninguno de ellos llegó tan lejos como apuntaba, y todos por haberse lesionado al poco de ser elegidos por los Blazers.  Walton llegó a fracturarse a la vez la muñeca, una pierna, la nariz y el pie. Sabonis necesitó de unas plantillas especiales y terapia constante desde que dejó la URSS en el ’89, Bowie jamás llegó a ser un jugador importante y se fue sin haber logrado nada en Oregón tras cuatro años de lesiones y Oden, pues si seguís la NBA actualmente sabéis lo que hay: en su primera temporada no jugó un solo partido por una operación de rodilla, en la segunda logró jugar 61 a medio gas y con problemas físicos constantes, en la tercera 21 antes de lesionarse de gravedad y este año de nuevo se lo ha pasado en blanco. Algunos dicen que sigue siendo el pivot joven con más potencial de la NBA, otros afirman que no será capaz de volver y que tendrá que retirarse. Según Daimiel, le han visto renqueante necesitando un bastón para apoyarse.

En todo caso es un hecho muy curioso el que se haya dado el caso en el mismo equipo de que se hicieran en el draft con cuatro pivots que apuntaban a leyenda y que todos sufrieron graves lesiones (aunque Sabonis y Walton sí lograron ser jugadores muy importantes en la historia del baloncesto). Tal vez la moraleja sea «Si eres un pivot prometedor y los Blazers te eligen, niégate a jugar, pide el traspaso o ve reservando habitación en urgencias».

La clave está en la universidad

En el basket ACB tengo el corazón dividido entre dos equipos. Por un lado la «penya», el Joventut de Badalona, que fue mi equipo preferido desde que empecé a seguir el basket español (el año que ganaron la copa con Andy Toolson, Andre Turner, Tanoka Beard o Jackie Espinosa). Por otro lado el Obradoiro, el equipo de mi ciudad adoptiva, que tras años de litigios ha recuperado su puesto en la élite del basket. Hoy hablaré como seguidor del Obra.

El lock-out, el cierre patronal, en la NBA plantea un curioso panorama para el baloncesto europeo este año. La incertidumbre al respecto de si habrá liga o no ha llevado ya a un par de jugadores (Vujacic, Deron Williams) a firmar contratos en Europa. Y otros como Marc Gasol, Andrei Kirilenko o hasta Charlie Bell se han ofrecido a volver a Europa. La cuestión es que todos tienen sueldos muy altos, y además llevan años ganando millones en la NBA por lo que, si han tenido un poco de cabeza, deberían tener dinero suficiente para poder pasarse un año a la bartola.

Pero ¿qué pasa con los universitarios recién drafteados? ¿qué pasa con esos jugadores que todavía no han tenido tiempo de hacerse millonarios y que afrontan la posibilidad de un año en blanco en un momento crucial para el desarrollo de sus carreras? Son jugadores con poca experiencia, sí, pero muchos con un gran talento, y pueden ser atractivos para un equipo europeo. Porque jugadores como Kyrie Irving, Derrick Williams o Enes Kanter puede que aspiren a cobrar millonadas pero ¿y elecciones más bajas? Yo me he fijado en dos jugadores que podrían ser ideales para el basket europeo.

El primero es Jimmer Fredette. Número 10 del draft para Milwaukee Bucks, ha completado los cuatro años de universidad antes de dar el salto al draft. Este último año ha promediado casi 29 puntos por partido y más de 4 asistencias. Se trata de un falso escolta que, por su baja estatura (1,88) y poco músculo se ha visto desplazado al puesto de base. Su manejo del balón y su tiro son ejemplares, pero su físico ha sembrado muchas dudas para los ojeadores NBA, que dudan de si podrá sobreponerse a esta endeblez física y si será capaz de reciclarse, dado que creen que en la NBA debería abandonar el rol de anotador para intentar reconvertirse en un playmaker más clásico, al estilo de Stockton. A mi su forma de jugar me recuerda mucho a la de Juan Carlos Navarro, y creo que podría ser un jugador muy resultón en el baloncesto europeo, como especialista anotador.

El segundo es Kenneth Faried, elegido por Denver en el puesto 22. También ha completado los cuatro años en la universidad, promediando los tres últimos años más de 13 rebotes por partido, consiguiendo este año un promedio de 14.5 rebotes, el mejor desde que Tim Duncan saltó a la profesionalidad. El chico es muy atlético, agresivo en defensa y trabajador incansable en la cancha. Si ha caído tan bajo en el draft es por dos factores: El primero es que le ven muy bajo para ser un cinco NBA, con una estatura de 2.03, el segundo es que sus fundamentos ofensivos no son muy destacables, no es ni buen tirador ni buen pasador, simplemente la clase de jugador interior atlético que gusta de reventar tableros. Sus acérrimos seguidores le comparan con Dennis Rodman y Udonis Haslem.

Yo, si estuviera al mando de las operaciones de algún equipo europeo con objetivos de mantener la categoría o quedar en media tabla en su liga intentaría contactar con ambos, que creo podrían ser dos refuerzos foráneos muy válidos.

HOF: Clase del 2011

Acabo de ver quiénes van a entrar en el Naismith Memorial Hall of Fame, el salón de la fama del baloncesto americano, este año (el próximo 12 de agosto será la ceremonia), y la verdad es que me ha dado una alegría baloncestística por varios motivos.

El primero es que se reconoce a Tex Winter al fin. Este nombre para muchos no dirá mucho, pero si digo que es el creador del triángulo ofensivo, el asistente de sistemas de ataque de Phil Jackson en los seis anillos de Chicago y el primer «threepeat» de los Lakers, la cosa cambia. Winter, en su papel de asistente de Jackson fue en gran parte responsable de ganar esos nueve anillos, pero siempre había estado en un segundo plano, saboreando la gloria de los títulos y el reconocimiento de expertos y entrenadores, pero sin tener el del gran público.

Junto a Winter, este año entra la pareja interior de mi dream team (véase el artículos Mis Dream Teams, por si acaso): Arvydas Sabonis y Dennis Rodman. El mejor pivot europeo de la historia y el mejor reboteador de la NBA logran su sitio entre los más grandes de la historia. Lo de Sabonis podría esperármelo, por su intachable carrera tanto FIBA como NBA donde casi fue rookie del año habiendo pasado los 30, ya que aparte de considerarle el mejor «pivot pasador» de la historia también en la NBA le ven como uno de los que allanó el camino para la llegada de jugadores europeos a la NBA.

Pero lo de Rodman es sorprendente. Su carrera desde luego es de Hall of Fame: siete veces máximo reboteador, dos veces mejor defensor, siete veces en el mejor quitento defensivo de la liga, una en el tercer mejor quinteto de la liga, un premio a jugador del mes y cinco anillos de campeón siendo titular en esos equipos. Se retiró promediando 0.45 rebotes por minuto jugado. Pero su actitud agresiva, su estética radical, su comportamiento excesivo fuera de la cancha y su «mala fama» para la sociedad puritana americana me hacían pensar que nunca recibiría el reconocimiento como jugador de baloncesto que se ganó en la pista a base de trabajo duro. Finalmente me equivocaba y sólo queda esperar a ver si hace algo divertido en la entrega de premios.

Junto a estos tres también destaca que se incluye a la leyenda de los 70-80 Artis Gilmore (23 años después de su retirada) y Chris Mullin, el alero tirador blanco del Dream Team de Barcelona 92, uno de los jugadores NBA más «europeos», con tremendos fundamentos, gran tiro y una carrera que estuvo a punto de irse al traste por su afición al alcohol. Podéis ver la lista completa aquí

Ahora que está Sabonis sólo queda esperar a que les hagan justicia a Toni Kukoc y le incluyan junto a Petrovic y Sabonis en el trono de los grandes jugadores europeos de los años 90.

¿Por qué Ibaka?

Wayne Brabender, Chicho Sibilio, Txetxu Biriukov, Clifford Luyk, Juan Domingo de la Cruz, Chuck Kornegay, Mike Smith, Johnny Rogers… algunos periolistos deportivos parece que se olvidaron de los muchos jugadores extranjeros que vistieron la elástica de la selección española de baloncesto en el pasado. No se si en un arrebato racista patriotero, o por un complejo de “nuevo rico” ahora que España lleva unos años siendo un equipo poderoso en el baloncesto mundial, muchos de ellos, cuando se empezó a hablar de la posibilidad de que Serge Ibaka jugara en la selección española, se rasgaron las vestiduras. “No le necesitamos”, decían, “España no necesita a un congoleño por mucho NBA que sea”.

Pero más allá de los incoherentes balbuceos de tres o cuatro apaniaguados de As, Marca e Intereconomía cuyo mérito para ocupar sus plazas se basa, simplemente, en ser hooligans del Real Madrid con una total ausencia de vergüenza ajena y criterio, cualquier aficionado al baloncesto puede ver con facilidad lo que un jugador de las características de Ibaka puede aportar a una selección de las características de la española.

El sólo poder llevar a un jugador nacionalizado a este Eurobasket planteó pronto una duda. ¿El engominado elegiría al prometedor Mirotic o al poderoso Ibaka? Mirotic desde luego es un gran proyecto de futuro, un tres/cuatro “a la europea”, desgarbado, ágil, con fundamentos y muñeca. Un jugador de la escuela Kukoc/Kirilenko/Nowitzki, seguramente el recambio natural para el retirado Garbajosa. Pero, en el contexto de un Eurobasket como este, ¿aporta algo Mirotic que marque la diferencia con el resto de selecciones?. A día de hoy, casi todas las selecciones europeas potentes tienen a un jugador de esas características. En cambio ¿qué selecciones Europeas tienen a un jugador de las características de Ibaka? Francia y para de contar.

Porque Serge, que empezó este su segundo año en la NBA como un potencial jugador de banquillo y acabó haciéndose con el puesto de titular, evidentemente no es el típico pivot europeo. Entre otras cosas porque es africano, y con un estilo de juego y unos modos que recuerdan a otro gran pivot de su continente: Dikembe Mutombo. Y es que África, durante años, ha dado muchos grandes cincos al baloncesto, desde “Aniceto” Lavodrama en la ACB, que fue un pionero, a Sitapha Savanè (del cual se rumorea que podría fichar por el Obradoiro este año), y en la NBA es imposible olvidar al gigantón Manute Bol, al antes citado Mutombo o, como no, al legendario Hakeem Olajuwon. Y es que hasta los todopoderosos, baloncestísticamente hablando, Estados Unidos recurrieron a jugadores nacionalizados en sus selecciones.

En los tiempos de los Angulo, Herreros, Orenga y Alfonso Reyes, que no son tan lejanos, no creo que nadie se planteara que si España pudiera contar con un pivot titular en la NBA, con unos promedios de más de dos tapones y ocho rebotes por encuentro, considerado uno de los mejores defensores interiores de la liga más grande del mundo, algún periolisto diría que no es necesario. El musculado e imponente físico de Ibaka, que combina un gran tamaño y una poderosa musculatura con una impresionante velocidad y agilidad, es un activo importante en un contexto europeo. Es cierto que, a la hora de hablar de bote, tiro y fundamentos ofensivos con balón, no es que Ibaka sea un dechado de recursos; pero si nos metemos en cuestiones como defensa, ataque sin balón, juego de pies, movimientos cerca del aro o capacidad para taponar ahí sí que apreciamos el verdadero talento de Ibaka. Es un jugador que si sigue progresando en esos puntos blandos puede llegar a ser muy importante en los próximos años en la NBA. Si trabaja su manejo de balón y su tiro de media distancia podría ser, como ya dije más arriba, el nuevo Mutombo. Con los hermanos Gasol e Ibaka seleccionados, la rotación interior de España es una de las mejores del mundo. ¿Qué otra seleeción, aparte de EEUU, puede permitirse llevar a tres pivots titulares en la NBA en equipos que, además, este año han jugado play-offs?

A falta de los descartes de última hora, Ibaka es un firme candidato a participar en este Eurobasket, y si el gominas tiene dos dedos de frente lo debería convocar (sobre todo teniendo en cuenta que el regreso de Pau le ha llevado a dejar fuera de la preselección a Fran Vázquez en favor de un Felipe Reyes que, aunque siempre haya sido un jugador entregado y trabajador, no ha tenido su año). Ibaka puede ser un jugador que marque un salto, una diferencia, en este Eurobasket. No puede quedarse fuera porque tres fachas iluminados le vean demasiado “bronceado”.

Talento sin premio (equipos que merecían el anillo)

Hoy me pasado un rato largo buscando quién fue el primer europeo que ganó el anillo de campeón de la NBA. He llegado a la conclusión de que fue el eslovaco Richard Petruska, que jugó en los Rockets del ’94, aunque como jugador marginal desde el banquillo. Pero no es de los pioneros europeos de lo que quiero hablar, aunque sí continuaré hablando de otro: del lituano Sarunas Mariciulionis. Porque creo que él debería haber sido el primer europeo en ganar un anillo.

Concretamente en la temporada 90-91, cuando miliataba en los Golden State Warriors de Don Nelson. Me costó mucho conseguir vídeos de partidos de esa época, pero vale la pena, porque hacían un baloncesto precioso. Y es que la historia de la NBA está llena de equipos que encandilaban con su juego pero luego nunca daban la puntilla. Estos Warriors, donde aparte del sexto hombre lituano militaban otros grandes jugadores como Chris Mullin, Mitch Richmond o Tim Hardaway, al final fueron eliminados en la semifinal de conferencia por los Lakers. El gran interés que me suscita este equipo viene de dos innovadores conceptos de Don Nelson: el point-forward, o alero con la capacidad de subir el balón como si fuera un base y que mayormente juega por fuera, y el hecho de jugar sin un pivot real. Un equipo de marcada vocación ofensiva que realizaba un baloncesto directo.

Pero prefiero centrarme en equipos que viví «en directo» y no por  medio de referencias de videoteca NBA. Y empezaré, por orden cronológico, hablando de los Indiana Pacers de la temporada 99-00. Entrenados por Larry Bird, una de las pocas megaestrellas del baloncesto que también ha sido un grandísimo entrenador, estos Pacers acabaron la liga regular liderando el Este por encima de Miami Heat y New York Knicks. Tras sudar más de lo esperado contra los soprendentes Bucks en primer ronda, eliminar sin mucho problema a unos Sixers que jugaban íntegramente para el lucimiento de Iverson y finiquitar, por 4-2, a los Knicks con un Reggie Miller ejerciendo de malvado en New York y encarándose con la grada, acabaron derrotados por unos Lakers que venían de sufrir hasta el séptimo partido contra Portland, donde «Diesel» Shaq se bloqueó en los últimos partidos ante un Sabonis que veía que su carrera terminaba y jugó para intentar llevarse el anillo. Por desgracia para estos Pacers, carecían de un cinco que pudiera hacer eso en la final, y cayeron 4-2, aplastados por el tonelaje de un O’Neal en su mejor momento. Estos Pacers de Bird jugaban una rotación anormalmente larga para la NBA, contaba mucho con su «segunda unidad», siendo Jalen Rose y Reggie Miller los únicos jugadores con más de 30 minutos de media por partido. Era una plantilla larga de veteranos especialistas, con mucho oficio, y sin estrellitas. El ofensivamente talentoso pivot holandés Rick Smits, el cuatro reboteador Dale Davis, el jovencísimo proyecto de estrella Al Harrington, el impredecible playmaker Mark Jackson, el duro alero blanco Austin Croshere (que estaba haciendo una de sus dos temporadas buenas en la NBA), el croata Zan Tabak (aunque las lesiones le acabaron mandando al fondo del banquillo) y las antiguas estrellas reconvertidas a veteranos aportando pocos minutos pero de calidad Chris Mullin y Sam Perkins. Y los dos antes citados Rose y Miller como puntales anotadores. Un equipo sólido con los minutos muy repartidos, pero al que le faltó potencial interior para llevarse la liga.

Un par de años después, en la temporada 2001-2002, de nuevo los Lakers volvieron a barrer a un equipazo que llegaba con opciones de hacer historia, pero quedaron sin premio. «Slam Magazine» les había otorgado el título de «Mejor Equipo del Mundo» esa temporada a unos New Jersey Nets dirigidos por Byron Scott en el banquillo y por Jason Kidd en la cancha. El base californiano estaba en su mejor momento de forma, y muy bien rodeado por un equipo serio y sólido: Kenyon Martin, que había sido el número uno de uno de los peores drafts de la historia (el del 2000), Keith Van Horn, que se había reconvertido en un jugador de equipo tras sus años de intento de estrella, Kerry Kittles, un especialista en defensa, el gigantón canadiense Todd McCulloch, que hacía la mejor temporada de su vida, y desde el banquillo Richard Jefferson, Lucious Harris y Aaron Williams. Era una plantilla muy seria en defensa y con un ataque muy ordenado, gracias a los grandes estrategas que tenían como entrenador y y base. De nuevo, como les pasó a los Pacers dos años atrás, el problema estuvo en la pintura. Ningún jugador interior de la plantilla tenía la capacidad de parar a O’Neal, y fueron barridos por un 4-0 en la final contra LA.

Y aunque al año siguiente los Nets volvieron a la final, para mi el justo ganador de la 2002-2003 habrían sido los Sacramento Kings de Rick Adelman. Unos Kings que eran excitantes, jugaban a toda velocidad y de forma totalmente abierta. Se habían deshecho ya del espectacular pero descerebrado Jason Williams, y contaban como base con un Mike Bibby mucho más capaz para dirigir a un equipo ganador, equipo entrenado por Rick Adelman, que volvía a saborear las mieles del éxito tras sus años en Portland, y que se cimentaba en los puntos de Chris Webber y Peja Stojakovic y en la veteranía del sobrio Dough Christie y del siempre versátil Vlade Divac (parece mentira que el entrenador que tuvo a Drazen Petrovic chupando banquillo dos años acabara teniendo a dos serbios como titulares en su equipo), y además contaban con la aportación de Bobby Jackson (el «sexto hombre»), Hedo Turkoglu, Keon Clark y el veterano tirador Jim Jackson. Parecía que iban directos al título, hasta que en el segundo partido de la semifinal de conferencia, contra Dallas Mavericks, Chris Webber se lesionó. A pesar de la baja del máximo anotador y reboteador del equipo lograron forzar el séptimo partido contras los tejanos, pero finalmente cayeron derrotados.

Y cerramos esta lista de equipos que debieron ser campeones con los Phoenix Suns de 2007. Llevaban ya una racha de buenas temporadas desde la llegada de Steve Nash y Mike D’Antoni al equipo. La ex estrella del basket italiano hizo un equipo increíble, veloz y contundente en ataque pero a la vez sólido defensivamente. Casi podría decirse que era un equipo casi perfecto. En 2005 pagaron la novatada en la final de conferencia, en 2006 fueron las lesiones las que les apartaron del título (y a pesar de eso llegaron de nuevo a las finales de conferencia) y 2007 parecía su año. El equipo ya jugaba de memoria en su tercera temporada con D’Antoni en el banquillo y con una plantilla ya totalmente amalgamanda. Nash dirigía el juego con maestría, Stoudemire y Marion dominaban el rebote y se dedicaban a machacar aros. Raja Bell imponía su ley defensivamente ayudado por Boris Diaw. Y finalmente Leandrinho Barbosa ponía ritmo de samba saliendo desde el banquillo para aportar su pontencial ofensivo, siendo el mejor sexto hombre de la temporada. En el banquillo además, contaban con veteranos como Jalen Rose, Kurt Thomas o Eric Piatkowski. Parecía que nada les podía apartar del anillo, y más tras la caída del equipo con mejor balance del Oeste (los Dallas Mavericks) en primera ronda frente a los Warriors de Don Nelson. Pero en la semifinal de conferencia sufrieron, frente a los finalmente campeones San Antonio Spurs, con uno de los más polémicos arbitrajes de los últimos años en una eliminatoria NBA, tras no poder disputar Nash el último minuto del primer partido porque no le dieron tiempo a cerrar una brecha sangrante pero sobre todo por el altercado del cuarto partido, cuando Robert Horry agredió a Nash, lo cual provocó una tangana y acarreó una sanción para Horry (suplente en San Antonio) por dos partidos pero que les costó perderse el siguiente partido a Stoudemire y Diaw (ambos tituales en Phoenix) por «abandonar el espacio más cercano al banquillo». A pesar de las críticas de la prensa deportiva de todo el mundo, la sanción se ejecutó y los Suns fueron eliminados.

Siempre ha habido, y siempre habrá, equipos que no logren el premio merecido, porque el deporte no siempre es justo. Y además, la manía de recordar siempre al ganador hace que muchas veces queden olvidados. Pero algunos seguidores siempre recordaremos más al equipo que nos hizo disfrutar que al que finalmente alzó el título.

Anthony Bonner

Estaba buscando vídeos en youtube de Anthony Bonner, uno de los jugadores ACB que más me han impresionado, y apenas encontré nada, aparte de un solitario mate de sus años en los Knicks, una entrevista de esa misma época y un vídeo dándoles una charla a unos niños en Liberia.

No es la primera vez que me pasa, se echa en falta mucho material en vídeo de la ACB de la década pasada. Buscando vídeos de André Turner, Jackie Espinosa o Tanoka Beard me he encontrado con el mismo problema: no encuentras apenas nada.

Quizá sea un buen momento para recordar a este exquisito 3-4 que maravilló durante dos temporadas a la afición luguesa, convirtiéndose en la estrella del Breogán en aquellos años. Bonner, que había sido una estrella en la universidad (siendo el máximo anotador y reboteador histórico de la universidad de St Louis) y en el instituto no logró, en cambio, triunfar en la NBA. Tres años se pasó en el banquillo de Sacramento y dos más en el de los Knicks, logrando alcanzar la final de la liga con estos últimos pero sin tener mucha presencia. Tras eso se dedicó a vivir de trotamundos del basket entre Puerto Rico y Europa, donde jugó en la ACB, la suproliga Rusa, el «pallacanestro» italiano, la liga turca y la griega. Aquí le recordamos sobre todo por su primer año ACB, con el TAU, cuando ganó la Copa del Rey haciendo una muy sólida temporada, pero sobre todo por sus dos temporadas liderando al Breogán, entre 1999 y 2001.

Podría decirse de él que era un jugador total. Tal vez le faltaran centímetros para la NBA, pero para el baloncesto europeo era ideal. Serio y trabajador en la pista, buen defensor, sólido reboteador y con buenos fundamentos ofensivos, sobre todo cerca del aro, creo que fue juntoa Charlie Bell el jugador con más talento que vi en el Breogán. Su tremenda capacidad atlética, e incluso su capacidad para subir el balón y correr el contraataque siendo un jugador interior eran impresionantes.

En fin, ojalá el Obradoiro este año consiguiera traerse a un jugador de este nivel, un crack que muchos ya han olvidado, pero que algunos todavía recordamos por las horas de basket que nos hizo disfrutar.

Motiejunas: ¿Nowitzki o Milicic?

Donatas Motiejunas parecía llamado, junto a Ricky Rubio, a ser el próximo gran jugador europeo de su generación. Un alero de 2,13 cuya desgarbada delgadez hacía recordar a los grandes forwards europeos NBA de los últimos años: Kukoc, Nowitzki, Kirilenko o incluso Gasol (aunque este último sea más un 4-5). Hace un año todo el mundo apostaba por él como uno de los 5 cabezas del draft de 2011, pero finalmente ha caído hasta el número 20, seleccionado por los T-Wolves y traspasado a Houston Rockets a cambio de los derechos del prometedor Nikola Mirotic, otro alero alto europeo del mismo palo.

A pesar de esta caída en su popularidad parece que D-Mo, como le han rebautizado en EEUU por cuestiones de facilitar la pronunciación, tendrá su oportunidad a corto plazo, puede que la próxima temporada o dentro de dos; en los próximos días lo sabremos, dependiendo de cómo avancen las negociaciones.

¿Por qué este protegido de Arvydas Sabonis ha pasado de posible número 5 a, finalmente, número 20? Al final, otros jugadores de ligas europeas con los que en un primer momento nadie contaba, como su compatriota Valanciunas, el checo Vesely, la sopresa turca de la NCAA Enes Kanter o mi apuesta ACB de este año, el congoleño Bismark Biyombo, han quedado bastante por encima de él. Como ya dije antes, son muchos los ojeadores que creen que tiene potencial para ser el próximo Nowitzki, pero también los que opinan que puede ser el próximo Bargnani. Motiejunas es bueno y lo sabe, pero eso ha hecho que durante estas dos temporadas en el “pallacanestro” se haya relajado en defensa, mostrándose como un jugador blando y poco sufridor en partidos importantes.

Ofensivamente Motiejunas es un dechado de virtudes: buen juego de pies, ágil, manos rápidas, tremendo control de balón, muy efectivo en el tiro de media distancia, con un gran arsenal de movimientos cerca del aro, aunque no es un especialista puede tirar de tres con más o menos solvencia, tiene una gran visión de juego, un gran pase y sabe jugar sin balón. Prácticamente carece de defectos en cuanto de ataque se trata. Las flaquezas le llegan por otros puntos, uno de ellos la defensa, y más por falta de intensidad que por falta de capacidad. El saberse tan bueno en ataque le lleva a no esforzarse. La falta de músculo es otro de sus defectos, aunque eso se le ha achacado a muchos otros jugadores y luego, en pocos meses, habían ganado ya varios kilos. Los discretos resultados de su equipo, el Benetton, que no ha jugado Euroliga tampoco han ayudado. Además también se le ha acusado de falta de capacidad de liderazgo y de esconderse en los momentos clave, como en los partidos de la Final Four de la Eurocup contra Cajasol y el Cedivita.

En todo caso tendremos la gran oportunidad de verle y juzgarle el próximo septiembre en el Eurobasket, donde su selección es la anfitriona. Y frente a lo más granado del baloncesto europeo veremos su progresión, entrega y efectividad. Sólo el tiempo dirá si Donatas Motiejunas se queda en eterna promesa, como Darko Milicic, o si por el contrario se convertirá en un “robo del draft”, quitando la razón a todos sus detractores.