Talento sin premio (equipos que merecían el anillo)

Hoy me pasado un rato largo buscando quién fue el primer europeo que ganó el anillo de campeón de la NBA. He llegado a la conclusión de que fue el eslovaco Richard Petruska, que jugó en los Rockets del ’94, aunque como jugador marginal desde el banquillo. Pero no es de los pioneros europeos de lo que quiero hablar, aunque sí continuaré hablando de otro: del lituano Sarunas Mariciulionis. Porque creo que él debería haber sido el primer europeo en ganar un anillo.

Concretamente en la temporada 90-91, cuando miliataba en los Golden State Warriors de Don Nelson. Me costó mucho conseguir vídeos de partidos de esa época, pero vale la pena, porque hacían un baloncesto precioso. Y es que la historia de la NBA está llena de equipos que encandilaban con su juego pero luego nunca daban la puntilla. Estos Warriors, donde aparte del sexto hombre lituano militaban otros grandes jugadores como Chris Mullin, Mitch Richmond o Tim Hardaway, al final fueron eliminados en la semifinal de conferencia por los Lakers. El gran interés que me suscita este equipo viene de dos innovadores conceptos de Don Nelson: el point-forward, o alero con la capacidad de subir el balón como si fuera un base y que mayormente juega por fuera, y el hecho de jugar sin un pivot real. Un equipo de marcada vocación ofensiva que realizaba un baloncesto directo.

Pero prefiero centrarme en equipos que viví “en directo” y no por  medio de referencias de videoteca NBA. Y empezaré, por orden cronológico, hablando de los Indiana Pacers de la temporada 99-00. Entrenados por Larry Bird, una de las pocas megaestrellas del baloncesto que también ha sido un grandísimo entrenador, estos Pacers acabaron la liga regular liderando el Este por encima de Miami Heat y New York Knicks. Tras sudar más de lo esperado contra los soprendentes Bucks en primer ronda, eliminar sin mucho problema a unos Sixers que jugaban íntegramente para el lucimiento de Iverson y finiquitar, por 4-2, a los Knicks con un Reggie Miller ejerciendo de malvado en New York y encarándose con la grada, acabaron derrotados por unos Lakers que venían de sufrir hasta el séptimo partido contra Portland, donde “Diesel” Shaq se bloqueó en los últimos partidos ante un Sabonis que veía que su carrera terminaba y jugó para intentar llevarse el anillo. Por desgracia para estos Pacers, carecían de un cinco que pudiera hacer eso en la final, y cayeron 4-2, aplastados por el tonelaje de un O’Neal en su mejor momento. Estos Pacers de Bird jugaban una rotación anormalmente larga para la NBA, contaba mucho con su “segunda unidad”, siendo Jalen Rose y Reggie Miller los únicos jugadores con más de 30 minutos de media por partido. Era una plantilla larga de veteranos especialistas, con mucho oficio, y sin estrellitas. El ofensivamente talentoso pivot holandés Rick Smits, el cuatro reboteador Dale Davis, el jovencísimo proyecto de estrella Al Harrington, el impredecible playmaker Mark Jackson, el duro alero blanco Austin Croshere (que estaba haciendo una de sus dos temporadas buenas en la NBA), el croata Zan Tabak (aunque las lesiones le acabaron mandando al fondo del banquillo) y las antiguas estrellas reconvertidas a veteranos aportando pocos minutos pero de calidad Chris Mullin y Sam Perkins. Y los dos antes citados Rose y Miller como puntales anotadores. Un equipo sólido con los minutos muy repartidos, pero al que le faltó potencial interior para llevarse la liga.

Un par de años después, en la temporada 2001-2002, de nuevo los Lakers volvieron a barrer a un equipazo que llegaba con opciones de hacer historia, pero quedaron sin premio. “Slam Magazine” les había otorgado el título de “Mejor Equipo del Mundo” esa temporada a unos New Jersey Nets dirigidos por Byron Scott en el banquillo y por Jason Kidd en la cancha. El base californiano estaba en su mejor momento de forma, y muy bien rodeado por un equipo serio y sólido: Kenyon Martin, que había sido el número uno de uno de los peores drafts de la historia (el del 2000), Keith Van Horn, que se había reconvertido en un jugador de equipo tras sus años de intento de estrella, Kerry Kittles, un especialista en defensa, el gigantón canadiense Todd McCulloch, que hacía la mejor temporada de su vida, y desde el banquillo Richard Jefferson, Lucious Harris y Aaron Williams. Era una plantilla muy seria en defensa y con un ataque muy ordenado, gracias a los grandes estrategas que tenían como entrenador y y base. De nuevo, como les pasó a los Pacers dos años atrás, el problema estuvo en la pintura. Ningún jugador interior de la plantilla tenía la capacidad de parar a O’Neal, y fueron barridos por un 4-0 en la final contra LA.

Y aunque al año siguiente los Nets volvieron a la final, para mi el justo ganador de la 2002-2003 habrían sido los Sacramento Kings de Rick Adelman. Unos Kings que eran excitantes, jugaban a toda velocidad y de forma totalmente abierta. Se habían deshecho ya del espectacular pero descerebrado Jason Williams, y contaban como base con un Mike Bibby mucho más capaz para dirigir a un equipo ganador, equipo entrenado por Rick Adelman, que volvía a saborear las mieles del éxito tras sus años en Portland, y que se cimentaba en los puntos de Chris Webber y Peja Stojakovic y en la veteranía del sobrio Dough Christie y del siempre versátil Vlade Divac (parece mentira que el entrenador que tuvo a Drazen Petrovic chupando banquillo dos años acabara teniendo a dos serbios como titulares en su equipo), y además contaban con la aportación de Bobby Jackson (el “sexto hombre”), Hedo Turkoglu, Keon Clark y el veterano tirador Jim Jackson. Parecía que iban directos al título, hasta que en el segundo partido de la semifinal de conferencia, contra Dallas Mavericks, Chris Webber se lesionó. A pesar de la baja del máximo anotador y reboteador del equipo lograron forzar el séptimo partido contras los tejanos, pero finalmente cayeron derrotados.

Y cerramos esta lista de equipos que debieron ser campeones con los Phoenix Suns de 2007. Llevaban ya una racha de buenas temporadas desde la llegada de Steve Nash y Mike D’Antoni al equipo. La ex estrella del basket italiano hizo un equipo increíble, veloz y contundente en ataque pero a la vez sólido defensivamente. Casi podría decirse que era un equipo casi perfecto. En 2005 pagaron la novatada en la final de conferencia, en 2006 fueron las lesiones las que les apartaron del título (y a pesar de eso llegaron de nuevo a las finales de conferencia) y 2007 parecía su año. El equipo ya jugaba de memoria en su tercera temporada con D’Antoni en el banquillo y con una plantilla ya totalmente amalgamanda. Nash dirigía el juego con maestría, Stoudemire y Marion dominaban el rebote y se dedicaban a machacar aros. Raja Bell imponía su ley defensivamente ayudado por Boris Diaw. Y finalmente Leandrinho Barbosa ponía ritmo de samba saliendo desde el banquillo para aportar su pontencial ofensivo, siendo el mejor sexto hombre de la temporada. En el banquillo además, contaban con veteranos como Jalen Rose, Kurt Thomas o Eric Piatkowski. Parecía que nada les podía apartar del anillo, y más tras la caída del equipo con mejor balance del Oeste (los Dallas Mavericks) en primera ronda frente a los Warriors de Don Nelson. Pero en la semifinal de conferencia sufrieron, frente a los finalmente campeones San Antonio Spurs, con uno de los más polémicos arbitrajes de los últimos años en una eliminatoria NBA, tras no poder disputar Nash el último minuto del primer partido porque no le dieron tiempo a cerrar una brecha sangrante pero sobre todo por el altercado del cuarto partido, cuando Robert Horry agredió a Nash, lo cual provocó una tangana y acarreó una sanción para Horry (suplente en San Antonio) por dos partidos pero que les costó perderse el siguiente partido a Stoudemire y Diaw (ambos tituales en Phoenix) por “abandonar el espacio más cercano al banquillo”. A pesar de las críticas de la prensa deportiva de todo el mundo, la sanción se ejecutó y los Suns fueron eliminados.

Siempre ha habido, y siempre habrá, equipos que no logren el premio merecido, porque el deporte no siempre es justo. Y además, la manía de recordar siempre al ganador hace que muchas veces queden olvidados. Pero algunos seguidores siempre recordaremos más al equipo que nos hizo disfrutar que al que finalmente alzó el título.

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