El Bandcamp de la Quincena: Windhand / Satan’s Satyrs – Split

La entrega de esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos lleva a darnos un repaso por el catálogo de Relapse para escuchar lo que nos traer de nuevo dos bandas importantes de la escena stoner-doom de Virginia.

Allá por 2015 recibíamos un discazo por parte de los Windhand: Grief’s Infernal Flower. Sus vecinos Satan’s Satyrs, también virginianos, publicaron ese mismo año Don’t Deliver Us. Y tras eso más de dos años de silencio discográfico por parte de ambas bandas, periodo por otra parte no exento de giras y demás presentaciones en directo. Pero ya echábamos en falta algo de material nuevo de ambos grupos, por lo que este pequeño aperitivo conjunto resulta más que jugoso.

Windhand Satan's Satyrs

En total son cinco temas para completar algo más de media hora de música. Arranca con las dos piezas de Windhand, con su sonido mezcla de doom metal, indie pop y dark folk siguiendo totalmente la onda de Grief’s Infernal Flower: Old Evil es una pieza de seis minutos dirigida por un riff pesado que nos lleva a una atmósfera evocadora de pasajes de magia negra, mientras que la monolítica Three Sisters nos ofrece un viaje musical de trece minutos donde fragmentos melancólicos y atmosféricos se combinan con partes más metaleras y sabbathicas.

Tras esos veinte minutos de oscurantismo místico llegan los tres temas de Satan’s Satyrs, con un espíritu más a lo Venom, más “heavy rock party” con extra de Satán que otra cosa. Su sonido orbita entre Witchfinder General, Orange Goblin y Turbonegro, una suerte de híbrido que podríamos bautizar como Stoner Glam. Arrancan con Alucard Ad 2018, una versión regrabada de uno de sus temas antiguos. Reconozco que es un temazo, una pieza sublime de rock sucio y macarra con un tremendo riff monumental, pero también es cierto que es ya la tercera vez que la regraban… casi con cada cambio importante en la formación han hecho una versión nueva de este tema. La seguirán la más heavy Succubus y el rocanrol de alma bluesera y extra de desenfreno de Ain’t that lovin’ you baby.

Material nuevo para los seguidores de ambos grupos y a su vez una muestra significativa del sonido de ambos para aquellos que lo desconozcan. Una entrega más que recomendable este split.

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El Bandcamp de la Quincena: Brant Bjork – Tres Dias

Esta semana semana no vamos con una novedad sino con una reedición, ya que la buena gente de Heavy Psych Sound Records nos han traído cosa rica este mes de marzo.

El día 21 llegaba la primavera cargada de frío y también llegaba al catálogo de este sello un buen puñado de discos de Brant Bjork, nueve para ser más concretos, diez si sumamos el disco de Ché. El sello italiano va ampliando su catálogo y poco a poco se hace con un listado cada vez más jugoso en lo que respecta a psicodelia y stoner.

Sobre Brant Bjork se puede decir mucho y se puede decir poco, es un músico con una trayectoria tan dilatada que basta citar los nombres de las bandas en las que ha participado como batería para hacerse una idea de su magnitud: Kyuss, Mondo Generator y Fu Manchu. Sumemos a esto proyectos de vida efímera como Vista Chino o Ché y sus distintas bandas en solitario: Brant Bjork and the Bros, Brant Bjork and the Low Desert Punk Band y, claro está, los diez discos de estudio que ha sacado simplemente bajo su nombre.

Tres Dias Brant Bjork

Con este Tres Dias (sí, “Dias” sin acento, así está en la carátula y así lo transcribo yo) nos adentramos en una curiosidad dentro de su carrera. El disco, entonces su quinto trabajoen solitario, se grabó en efecto en tres días, durante las navidades de 2006 en el estudio de Tony Mason de Joshua Three. Son ocho temas en formato acústico que nos presentan a un Bjork intimista, desnudo, minimalista y desértico, casi en un estilo de cantautor cercano a Sixto Rodríguez, Townes Van Zandt o Kris Kristofferson. Muchos de los temas son reinterpretaciones de canciones anteriores y otros serían regrabados, con modificaciones, en discos posteriores: tres temas aparecerían muy cambiados en el Somera Sól de Brant Bjork and the Bros y uno en el Punk Rock Guilt.

¿El disco ideal para iniciarse en la carrera de Brant Bjork? Realmente no. ¿Una joya de buen rock acústico? Sí, sin duda.

El Bandcamp de la Quincena: Astrodome – II

Unos viejos de esta sección vuelven con toneladas de amor cósmico, etéreo y sideral desde el sur del Miño, desde el distrito do Porto. Todavía calentito, publicado el cuatro de marzo en formato digital, hace dos semanitas.

Y son viejos conocidos, ya les hemos disfrutado en directo varias veces y ya comentamos por aquí su primer disco hace casi dos años: Astrodome son una buena muestra de la efervescente producción portuguesa en los campos de la psicodelia y/o el stoner y nos traen ahora su segundo largo, titulado simplemente II. El disco se grabó a finales de 2017 en los ya habituales (habituales en esta sección) Hertzcontrol Studios de Caminha por el, también habitual, Marco Lima. La mezcla corrió a cargo del guitarrista y productor danés Jonas Munk, conocido por su militancia en Causa Sui y Manual. Y para redondear la edición el trabajo gráfico ha corrido de la mano de la artista y diseñador portuguesa Clara Pessanha, que ha realizado un trabajo un pelín surrealista y muy de la vieja escuela que me ha recordado a las míticas portadas de Mati Klarwein. ç

Astrodome II

El disco se compone de cinco temas para completar 41 minutos de intensidad psicodélica para construir un vertiginoso viaje por el cosmos, viaje donde nos relajaremos con pasajes idílicos y luego sentiremos como el corazón y el estómago se nos encogen a golpe de guitarrazos vertiginosos. Una lisérgica montaña rusa de riffs y solos a doble guitarra saturados de fuzz sazonados con algún arreglo de teclado que se desparraman sobre una magistral y monstruosa base rítmica conducida por el batería Bruno Silva y el bajista Michael Oliveira.

Musicalmente el grupo ha evolucionado hacia un sonido un poco menos doom metal que en su primera entrega, añadiendo más elementos rockeros y jazzísticos. Se aprecia cierta influencia de bandas como My Sleeping Karma o de Colour Haze con un toquecito más sucio. La intensidad y maestría a las seis cuerdas de José Costa y Kevin Pires es la que conduce al oyente por este psicodélico carrusel de emociones a través de sus guitarrazos nietos del gran Hendrix.

Según anuncian en su página de facebook se esperan próximamente ediciones físicas de este trabajo: una en casette por el sello portugués Ya Ya Yeah, que ya se encargaron de la edición de su primer trabajo, y otra en vinilo por HeviSike Records.

El grupo se encuentra hoy por hoy de gira por Europa, así que si se acercan por tu ciudad intenta pegarles una visual. Y si no pasan cerca, al menos puedes disfrutar de esta entrega discográfica.

El Bandcamp de la Quincena: Black Mirrors – Funky Queen

Nos vamos a Bélgica esta semana en El Bandcamp de la Quincena.

Este año el Monolithic Fest abandona Compostela y se va a la localidad portuguesa de Barcelos. La parte mala para mi es que lo tengo menos cómodo y la buena es que tengo una excusa para acercarme a Portugal, que siempre mola. El cartel tiene mucha cosa fina como los DeWolff, nuestros siempre queridos The Black Wizards o estos Black Mirrors que nos ocupan hoy.

Black Mirrors

Este Funky Queen publicado en marzo de 2017 por Napalm Records era el segundo trabajo de estos belgas, formado por tres temas propios y una versión, y de nuevo producido por ellos mismos. Tres temas propios con sonidos muy variados: la inicial Funky Queen, pegadiza y hasta bailable, ejemplo de catchy tune. La conjunción de blues, hard rock y stoner en The Mess, dando lugar a un tema intenso y directo de estribillo coreable. Y finalmente el tema más largo e intenso para cerrar el disco, la noventera Canard Venger Masqué que oscila entre la repetición maníaca del stoner y la energía más punk del rock alternativo de los 90. Como segunda pista una versión de Kick Out The Jams de los MC5 que, la verdad, considero que sin estar mal representa el momento más flojo del disco.

El sonido del grupo navega a golpes entre los 70 y los 90, picando a veces de Grand Funk Railroad, a golpes de Jimi Hendrix, a bocaditos de Queens of The Stone Age y a ratos muy largos de Soundgarden. La voz de Marcella di Troia ha sido comparada con Janis Joplin, pero yo le veo un tono menos agrio que la acerca más a Mariska Veres de Shocking Blue.

En resumen, tres temas muy potentes y con potencial de cañonazos en directo. Muchas ganas de poder ver a esta gente.

El Bandcamp de la Quincena: Naxatras – II

A la cuna de la civilización nos lleva esta semana El Bandcamp de la Quincena:

Este jueves llegaban las primeras confirmaciones para el Sonic Blast 2018 y uno de los cuatro grupos confirmados era este trío psicodélico griego, que cuenta con dos largos, un EP y un single. El disco que nos ocupa, II, es obviamente el segundo, publicado en abril de 2016.

Naxatras

El grupo fue fundado en 2012 en Salónica pero su sonido e influencias son totalmente setenteras. De hecho afirman grabar todo de forma analógica y en directo en el estudio, cosa que puede apreciarse en una grabación que no tiene apenas retoques y postproducción. Y es que su energía y estilo encaja con esto perfectamente, siendo una jam-band en toda regla, un grupo de esa raza que gusta de improvisar y extenderse. Nos presentan una intro seguida de cinco piezas, de las cuales cuatro son instrumentales. Con un sonido cargado de fuzz y sobre la base rítmica formada por el batería Kostas Harizanis y el bajista John Vagenas, que también se encarga de las voces, se explayan los riffs y arreglos del guitarrista John Delias. El grupo juega con sonoridades psicodélicas, funk, stoner, jazz, space rock y hasta con elementos del folclore balcánico y de oriente medio, con una vibración muy Blaak Heat.

Valga como ejemplo de lo antes afirmado el tema Garden of the Senses donde el grupo arranca con una melodía de corte oriental y desarolla durante diez minutos un tema que podría estar firmado por los geniales germanos de Colour Haze. En Sisters of the Sun podremos escuchar la voz de Vagenas, que siendo sinceros no es el fuerte del grupo pero que a su vez nos deja un toque garage a The Brian Jonestown Massacre. En otros temas como en The Great Atractor o Proxima Centauri incorporan sonoridades jazzeras, casi acariciando el sonido de los clásicos griegos de principios de los 70 Aphrodite’s Child, comandados por Demis Roussos y Vangelis.

Una banda prometedora que publicará nuevo material en 2018 y que espero poder disfrutar este verano. Un disco denso por su producción cruda y por sus largos temas instrumentales, pero con mucha chicha, ideal para freaks del género.

 

El Bandcamp de la Quincena: The Wizards – Full Moon in Scorpio (26/11/2017)

Esta semana nos hacemos una escapadita a Euskadi para paladear uno de sus más deliciosos platos: una ración completa de buen heavy rock, cocinado al viejo estilo de los 70 y aliñado con un poco de épica.

Wizards gif

¿Habéis visto Wizards, de Ralph Bashki? Es una peli fantástica de animación de 1977 que nos sitúa en un mundo futuro post-nuclear donde los humanos supervivientes a la guerra se han convertido en mutantes degenerados, donde diversas criaturas fantásticas han surgido de las entrañas de la tierra para ocupar las regiones libres de radiación (sí, los creadores de Hora de Aventuras seguro que la vieron como diez o doce millones de veces) y donde los pueblos libres están amenazados por las ansias del poder totalitario. Un mundo donde la magia se da la mano con la tecnología militar pre-apocalíptica y donde se nos presenta el clásico relato de enfrentamiento entre fuerzas del bien y del mal.

¿A qué viene el párrafo de arriba? A que la música de estos chavalotes de Bilbao va muy en sintonía con las sensaciones que transmite esa película. En la música de The Wizards podríamos usar muchas etiquetas: hard rock, heavy metal, doom metal, epic doom, proto-metal, metal setentero, stoner, occult rock... y podría darte una idea aproximada, pero no puedes prejuzgarlos en base a rígidos etiquetados. Ellos tienen momentos en los que rinden pleitesía a la oscuridad de Black Sabbath y Pentagram, tienen otros donde se acercan más al rock de Blue Oyster Cult, los primeros Kiss o Thin Lizzy, y por momentos las líneas vocales nos acercan a los primeros trabajos de Danzig o a Ian Atsbury de los esenciales The Cult. Un sonido pesado, épico y setentero que les emparentaría directamente con bandas contemporáneas como Orchid y The Sword.

Full Moon in Scorpio

Este Full Moon in Scorpio es el segundo larga duración de The Wizards y salió hace unos meses al mercado, a principios del verano, aunque se comenzó a grabar en abril de 2016 en los euskaldunes estudios Gaua y se ha masterizado en los estudios de Jessie Cannon en New Jersey. Han contado con la producción y los arreglos de Dean Rispler, que también toca la guitarra en un tema, y para el artwork no se la han jugado y han apostado por una garantía de trabajo profesional como es Branca Studio.

El disco se abre con dos cañonazos hardrockeros setenteros como Avidya y Calliope (Cosmic Revelations), un tema donde la voz nos lleva a una versión metalizada del Sonic Temple. Con Odinist cambian de tercio y se van a unos terrenos más heavies entre Cirith Ungol y la NWOBHM, un sonido que también muestran en Who are you, Mr Gurdjieff?. Stardust por su parte se muestra como un tema de cadencia pesada, una composición larga y épica que, junto con la final When we were gods nos muestra  claramente la influencia del primer Danzig sobre esta banda, mientras temas como Leaving the past behind (en el que cuentan con la colaboración de toda una leyenda como Ross The Boss) o Halftones to Eternity  encajan más en la onda del primer proto-doom setentero.

Un disco muy completo Full Moon in Scorpio, redondo, muy bien elaborado y finalizado. Un trabajo que guiña el ojo a ese olde 70’s heavy metal pero sin caer en la copia ni en lo repetitivo. Entre tanta banda que ahora pretende mostrarse como “auténtica” y “con raíces” estos The Wizards son una deliciosa píldora de realidad.

Além do Minho: Siete bandas portuguesas que seguramente te estás perdiendo.

El otro día comentaba con un amigo que el estado-nación a veces crea una barrera difícil de saltar. En el estado español cuesta pensar en Portugal: a la hora de hacer negocios, a la hora de internacionalizar empresas, a la hora de plantear viajes vacacionales… Conozco a gente que cuando un grupo viene de gira a la península ignora las fechas en tierras lusas y acaba gastando un día de vacaciones en el curro para ir a Madrid, a ver un jueves a una banda que tocaba en Porto el sábado, una fecha que le convenía más en una ciudad que está más cerca. Pero la frontera, mental más que física o realmente cultural, para muchos está ahí.

Para la prensa musical española esa frontera también está muy presente, rara vez se habla de bandas portuguesas en ella. Dulce Pontes tuvo un cierto éxito mainstream en España a principios de los dosmiles, The Gift en el mundillo indie son importantes y en el metalero Moonspell son la banda portuguesa más conocida, aunque algunos recordarán también a Tarántula por un acuerdo de distribución que habían firmado con Locomotive Music y que les llevó a un par de festivales en España. Y finalmente nos queda la escena del metal extremo, donde sí que ha habido tradicionalmente más contacto y más flujo de bandas, al menos para la conexión concreta entre Galicia y Portugal, no siendo extraño poder escuchar a gente como Sacred Sin, Holocausto Caníbal, Dead Meat o Alcoholocaust, y siendo el SWR Barroselas un festival de referencia para todo fan de los géneros más brutales del noroeste peninsular. Como poco a poco también está convirtiéndose en referente el Sonic Blast para todo amante del stoner y la psicodelia,  y como lo han sido también durante años el NÓS Alive o Paredes de Coura para el público más pop.

En general parece que todo acaba en lo arriba citado. Bueno, a menos que seáis lectores de este blog donde la presencia de grupos portugueses es más habitual. Ya sea por mi tendencia política a un federalismo iberista, porque estudio portugués o por mi interés constante en ver nuevas bandas en directo, el caso es que me encanta saltar esa frontera. Y aprovechando estos días libres de los que dispongo he decidido preparar un pequeño artículo centrado en bandas portuguesas que, a pesar de ser muy interesantes, parecen pasar desapercibidas para la prensa musical del reino felipista. Un poco en la onda de los artículos que anteriormente había hecho sobre bandas gallegas. He intentado picar un poco entre varios géneros, aunque los lectores veteranos sabéis que dentro de mi eclecticismo hay una cierta línea coherente.

The Black Wizards: Una banda de la que ya hemos hablado varias veces en este blog y estamos viendo crecer. Con los 70 siempre entre ceja y ceja han ido pasando del protometal de su primer disco, Lake of Fire, a un sonido más psicodélico y setentero en …What the Fuzz?, girando por Europa para presentar ambos discos. Es un grupo para el que sólo tengo buenas palabras: su rock duro de tintes retro da la talla tanto en directo como en estudio, apoyándose en la destreza del cuarteto como instrumentistas y en la madurez de sus composiciones. Un caudal creativo donde el magisterio de Cream, Ten Years After, Jefferson Airplane, Black Sabbath o Grand Funk Railroad nos hacen pensar que los setenta están más vivos que nunca.

Billy Lobster: A lagosta do blues, el alter ego del músico portugués de ascendencia moldava Pavel Racu, se marca un “Juan Palomo” con su banda. Él se lo guisa, él se lo come. Guitarra en mano, micro en boca y batería a sus pies, no necesita más banda, él se encarga de todo para regalarnos un blues eléctrico y cargado de distorsión. Un blues honesto, sincero, auténtico, crudo, muy desnudo, directo. Su disco Boogie on the Fly, del que ya hablamos por aquí, es la mejor muestra de lo que te estoy contando. Esta sí que es honestidad brutal, y no la del Calamaro.

Lâmina: Lâmina no son sutiles, no son frágiles. Su stoner-doom es pesado y sólido, directo, el equivalente sonoro a darte de morros contra un bloque de hormigón. Sus canciones se construyen sobre riffs primitivos y monolíticos y ritmos de batería intensos y obsesivos. En su último trabajo, Lilith (que ya reseñamos por aquí) se nos muestran como dignos continuadores de la esencia que parieron en los 90 bandas como Monster Magnet, Melvins y, en general, todos aquellos que intentan alargar el legado musical comenzado en los 70 por Black Sabbath o Pentagram. Metal pesado de verdad, con raíces y mala leche, directo al grano para deleite del oído y perjuicio de las cervicales de sus creyentes.

Midnight Priest: Si algo ha quedado claro pasados casi 40 años del comienzo de la NWOBHM es que el heavy metal clásico, por muchos altibajos por los que pase, acaba perviviendo. El hard rock de pelos cardados, la depresión grunge, el un-metal korneado, el power metal bombástico de orquestas pregrabadas… se los lleva el viento mientras siguen apareciendo bandas clasicotas en el underground metalero. En caso de que el norcoreano y el cowboy irascible de la Casa Blanca se líen a petardazos nucleares sólo sobrevivirán al holocausto las cucarachas, los tardígrados y un centenar de bandas con elásticos de rayas y chalecos de parches. Midnight Priest son de esa raza de bandas, comenzaron siendo más speedicos y cantando en portugués, como una suerte de Running Wild de la costa atlántica. Hoy por hoy se han tornado más maidenianos y cantan en inglés desde su segundo larga duración, Midnight Steel. Aunque pienso que la banda ganaba mucha frescura cuando cantaban el portugués siguen siendo una muy buena banda de heavy metal a la que seguir la pista, con la que cabecear un rato como maníacos.

 

Quinta do Bill: Una banda veterana y de las más exitosas en Portugal. Fundada hace 30 años, publicaron su primer disco hace 25 y desde aquella han sumado varios discos de oro a su trayectoria, siendo un grupo que allí suele gozar de mucha presencia mediática, con sus singles en rotación constante por las radios. Su estilo folk rock con tintes pop de profunda influencia estadounidense, muy en la onda de Garth Brooks, te podría llevar a pensar que vienen del propio Nashville si no fuera porque cantan en portugués. Uno de sus temas más exitosos, Filhos da Nação, se convertiría en 2003 en el himno extraoficial del Porto de Mourinho, con la letra convertida en Filhos do Dragão. En 2013, también en Porto, darían un concierto para más de 100.000 personas en la Avenida dos Aliados y, en 2016, repetirían otro concierto masivo en dicha plaza para las fiestas del 25 de abril. Este 2017, durante su trigésimo aniversario, en Galicia han sido condecorados con el premio aRi[t]mar a la mejor canción en portugués.

Vircator: Entre el post-metal y el progresivo se mueven los Vircator, una banda de cuyo primer disco ya os hablamos por aquí y cuyo segundo trabajo, Sar-i-Sang fue publicado el pasado mes de septiembre. Su música atmosférica y compleja hace viajar al oyente por paisajes marcianos envuelto en ondas de amor cósmico, intercalando pasajes etéreos y psicodélicos con intensos crescendos de energía metalera. Un género que algunos etiquetarían de metal intelectual o de banda para mesarse las barbas mientras se degusta un café, pero también una propuesta musical con profundidad y criterio, densa pero no por ello aburrida.

Vítor Bacalhau: Liderando a un power trío cargado de buen blues rock eléctrico, el sureño (del sur de Portugal, no de los USA, que os veo venir) Vítor Bacalhau no pretende disimular la influencia del último Gary Moore, del Albert King más eléctrico, del siempre presente Jimi Hendrix y, de forma más que evidente, de Joe Bonamassa. Hace nada que ha publicado su último disco, Cosmic Atraction, una excelente pieza de blues rock más que disfrutable, con aroma a gasolina quemada y sabor a bourbon de Kentucky. No se pierde en pajas mentales, va al grano, no vuelve a inventar la rueda porque no hay que inventarla, esta ya gira tal y como está, como giran los grandes discos de los grandes guitarristas que le influencian. Un buen disco y un buen guitarrista.