Bueno, lo justo sería comenzar diciendo que Linux no se reduce a estas tres distribuciones hay más «familias Linux». Pero como usuario estoy más familiarizado con las distribuciones de la familia Debian (puede que algún día me vaya al lado Red Hat y me saque un Fedora vs Red Hat vs openSuse vs Oracle Linux) voy a centrarme en esta rama y en sus tres distribuciones más populares.
- Debian: Lo justo es comenzar con la madre, con Debian. A fin de cuentas los otros dos derivan de este. El desarrollo de Debian se fundamenta en dos pilares: estabilidad y seguridad. Cada actualización y nuevo paquete conlleva un trabajo muy exhaustivo de testeo, un profundo escrutinio de su código en busca de fallos. Esto nos garantiza una enorme estabilidad, pero ralentiza varios meses la llegada de actualizaciones y paquetes, lo que puede ser muy coñazo para el usuario doméstico, que tal vez se encuentre con problemas varios de drivers. He conocido a ingenieros que han acabado desquiciados por problemas de drivers con Debian en sus portátiles. Debian es un gran sistema operativo, pero no es precisamente fácil de instalar y configurar, y es más recomendable para usuarios con una buena base de conocimientos y para su uso en cuestiones profesionales y laborales.
- Ubuntu: Un sistema radicalmente opuesto a Debian en muchos puntos, a pesar de derivar de él, por tener una filosofía muy distinta. Canonical pretende ser la Apple del software libre, por lo que Shuttleworth decidió que Ubuntu tendría que ser el Linux más bonito, más fácil de instalar y más fácil de utilizar. Y ciertamente Ubuntu con el escritorio Unity es muy fácil de usar. Lo instalas prácticamente a base de pulsar «aceptar» en varios pantallas e incluso puedes instalarlo desde Windows como si fuera un programa. Tienes un centro de software del que descargar todo tipo de programas y juegos recomendados por Canonical, algunos de pago y otros de gratis, sin contar con el caramelito de que Valve haya sacado Steam para Ubuntu. Obviamente todo esto trae consigo algunos problemas, como la inclusión a traición de publicidad en tus búsquedas, la inclusión de drivers privativos en el sistema operativo o el exagerado consumo de recursos que el escritorio Unity le va a provocar a tu equipo. En resumen, un Linux ideal para gente con pocos conocimientos de informática, que valore la comodidad por encima de todo, o para gente que nunca haya usado Linux.
- Linux Mint: El más joven de los tres y el que más rápido ha escalado en niveles de popularidad. Existen dos versiones de Mint, la basada en Ubuntu (el Linux Mint normal) y la basada en Debian. En este caso nos centraremos en la versión basada en Ubuntu porque es con la que he trabajado. Mint nos da el justo medio entre la sencillez de Ubuntu y la estabilidad de Debian. Es muy fácil de instalar, tanto como Ubuntu o más, y es más estable que Ubuntu (claro que esto es lógico, ya que al ser una distribución basada en Ubuntu aprovechan para parchear todos los errores de la distribución en la que se basan). Además, su escritorio basado en GNOME es mucho más ligero que Unity, no tiene tanto driver privativo de por medio y es compatible con los binarios de Ubuntu. A día de hoy, para mi, es el ganador de la comparativa, al menos para el desarrollador y el usuario con un conocimiento medio.
Linux Mint
En fin, con esto termino la comparativa entre los tres. Tres sistemas opeativos libres, totalmente funcionales. He de puntualizar también que me he basado en las últimas versiones a día de hoy y trabajando con sus escritorios por defecto, ya que a cualquiera de ellas le puedes incorporar otros como XCFE, LXDE, KDE… en fin, eso ya es cuestión de gustos.


