Musiqueando 6 (20190603)

La música es como la gastronomía, esto es algo que razonaba el otro día en el bus. Porque hay muchas formas de disfrutar de la gastronomía: tenemos los platos tradicionales de toda la vida que nunca nos fallan, tenemos cosas experimentales o innovadoras que pueden resultarnos chocantes pero que están sorprendentemente buenos, podemos encontrar el sabor más delicioso en las cosas más sencillas y también en las más elaboradas y tenemos diversas recetas tradicionales del resto del planeta que no conocemos, que recogen la tradición de su cultura. Todo un mundo de comida que disfrutar para que luego muchos se empeñen en gastarse la pasta en el Burguer King o el PizzaMovil. Lo dicho, la música es como la gastronomía.

Ya que hablábamos antes de combinar, mezclamos rapcore, nü-metal noventero, folk indio y música de Bollywood ¿qué nos sale? Algo, al menos, raro. En el año 2016 nacían los Bloodywood como una banda-parodia que lanzaba versiones metalizadas de temas radioformuleros y solo un año después conseguían hacer ruido en Youtube con una versión de Heavy de Linkin’ Park, pues fueron muchos los que dijeron que el tema sonaba más a los Linkin’ Park originales en la versión de Bloodywood que en la de sus creadores originales. Tras eso logran un segundo éxito en la India gracias a otra versión de un popular tema de música punjabi (Tunak Tunak Tun) contando con la colaboración de otro grupo parodia, los brasileños Bonde Do Metaleiro. El éxito de sus versiones en youtube les anima a empezar a componer temas propios, con una orientación ya más seria abarcando temas como la depresión o el abuso escolar. El grupo sigue cosechando éxito en Youtube y en su país de origen y, poco a poco, se abren hacia mercados extranjeros. De momento están confirmados para tocar en Wacken 2019 y Ubisoft usará uno de sus temas en su videojuego Beyond Good and Evil 2.

Roky Erickson se nos moría el día que empezaba a escribir esto, así que decidí aplazar un par de semanas otra cosa que os iba a comentar para dedicarle unas líneas. Nacido en 1947 en Austin, Texas, fue un músico precoz pues con 19 años ya conocía el éxito con los 13th Floor Elevators, que publicaban el esencial The Psychedelic Songs of the 13th Floor Elevators en 1966. Tres años después, tras una detención por posesión de drogas, acabaría internado en un psiquiátrico de Houston donde se le sometería a un tratamiento por electrochoque complementado con torazina después de ser diagnosticado con esquizofrenia. Su popularidad iría en declive desde aquel momento, pasándose los años 70 bastante desaparecido de los grandes escenarios, aunque su creatividad seguía desbordando, lanzando un par de discos excelentes con su proyecto Roky Erickson and the Aliens entre finales de los 70 y principios de los 80. Tras eso de nuevo volvería a estar desaparecido hasta que a finales de los 80 la prensa reportaba que había sido detenido acusado de robar correo, cargo del que se libró tras demostrarse que solo lo había acumulado pero no lo había abierto. Es en aquel momento cuando varias bandas populares como REM, ZZ Top o Primal Scream deciden grabar un disco tributo que provoca que su carrera resucite, generando un renovado interés por la música de los 13th Floor Elevators y también por su carrera en solitario. El nuevo éxito traería dinero a sus cuentas que le permitiría pagar mejores médicos y medicación para contener su enfermedad y, gracias a eso, volver a los escenarios: en los 90 realizaría algunas grabaciones y en 2005 daría en el festival Austin City Limits su primer concierto completo en 20 años. Casi 40 años después del lanzamiento del debut de los 13th Floors Elevators la carrera de Roky había resucitado, manteniéndose activo hasta sus últimos días. Su legado ha sido reivindicado por mucha gente, desde Billy Gibbons y Alice Cooper hasta Johnny Depp, Eddie Glass de Nebula o Tobias Forge de Ghost.

No soy muy de indie, o como yo lo llamo “pop desganao”, porque me suele resultar un género bastante tedioso, pero tampoco soy un talibán que vaya a desechar un disco solo por una etiqueta. Esta semana en el curro le he estado dando vueltas a Bloco do Eu Sozinho del grupo brasileño Los Hermanos, un trabajo controvertido en su momento pues tras haber cosechado bastante éxito comercial con su primer disco el grupo decidió lanzar algo más íntimo y melancólico. A su sonido muy deudor de gente como Weezer o Radiohead le añadieron elementos brasileños de samba y bossa-nova, una combinación que le daba un plus de originalidad pero que les alejaba de lo que deseaba su discográfica, que decidió no invertir en promoción para el disco. Las ventas cayeron mucho, cierto, pero la crítica quedó encantada y con el tiempo el disco alcanzó un status de culto, considerado por la mayoría de sus fans como el mejor disco del grupo y uno de los mejores discos brasileños de la primera década de los dosmiles.

Y vamos a acabar la entrega de esta semana echándole un ojo a los Reverend Goat, un grupo del que tengo muy poco que decir… porque no se mucho más de ellos que lo que pone en su página de Facebook: que vienen de la comarca de Valdeorras (Ourense), que les encanta guitarrear, que están preparando un lanzamiento y que han adelantado un tema del mismo. De momento solo he podido escuchar ese tema, The Mask, construido sobre un riff granítico que suena como si lo hubieran horneado los mismísimos Melvins de la época del Stoner Witch. Así que os comparto aquí este adelanto y me quedaré pendiente de más novedades por parte de este prometedor proyecto.

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Musiqueando 4 (20190508)

Hay un puñado de productores que son genios capaces de maximizar la capacidad de trabajo de los músicos y hacerles sacar lo mejor de sí mismos a la hora de grabar sus obras, pero también hay muchos productores que pecan de exceso de conformismo o de solo saber calcar fórmulas que les han traído el éxito a otros. El otro día veía una discusión online sobre el Rocka Rolla, el disco debut de Judas Priest que no está, precisamente, entre lo más destacado de su producción. Una curiosidad respecto a esta grabación es que los temas Tyrant, Epitaph y The Ripper ya estaban compuestos, finalizados y eran interpretados por el grupo en sus directos, mientras que Victim of Changes (en aquel momento titulada provisionalmente Whisky Woman) y Dream Deceiver estaban inacabados pero el proceso de ser finalizados para la grabación. El productor, Rodger Bain, rechazó esas canciones por no ser bastante comerciales. Un año y medio después esos temas conforman el grueso de Sad Wings of Destiny, el disco que daría el impulso definitivo al grupo y que se convertiría en uno de los pilares de la historia del heavy metal. ¿Fue cosa de la discográfica o del productor? Los precedentes de Bain eran excelentes: los tres  primeros discos de Black Sabbath y los dos primeros de Budgie, es evidente que no era un inútil pero con Judas Priest se estrelló, le falló la visión y el oído rechazando canciones que se mantendrían cuatro décadas en el repertorio de la banda.

The Pilgrim es el proyecto en solitario del líder de Black Rainbows y cabeza del sello Heavy Psych Sounds, Gabriele Fiori. Su última entrega, Walking into the Forest, es un trabajo alejado del stoner metal de su banda madre, un proyecto acústico de sonido desnudo y espíritu folk. Nada de casposos MTV Unplugged de los 90 por si lo estabas pensando, lo de Fiori es real, genuino, elaborado, similiar al álbum acústico de Brant Bjork del que ya hablamos en su día, picando del Neil Young desenchufado, del lado más folk de Jethro Tull, de Crosby Stills and Nash o de la etapa setentera de Terry Reid. Moviéndose entre lo onírico, lo bucólico, lo crudo y lo desértico nos deja piezas muy variadas como el rock desenchufado de Brainstorm, el bucolismo pastoril de When I call your Name o la pura morriña en Dragonfly. Kyuss y Fu Manchu dándose la mano con Donovan y Bob Dylan.

Hablando de Dylan, le fui a ver en la última gira en su paso por Compostela. Como bien sabéis soy un gran fan suyo, le tengo una enorme admiración como leyenda de la música del siglo XX y es uno de los músicos más presentes en mi lista de 1100 discos indispensables… pero voy a confesar que salí decepcionado. Es cierto que ya sabía que la comunicación con el público del legendario cantautor es nula, que su voz está muy cambiada por la edad y que con 77 años no le íbamos a pedir un show enérgico, yo todo eso lo llevaba ya asumido. Lo que sí me esperaba es que viniese acompañado de unos músicos sobresalientes, pero el grupo de apoyo me resultó bastante justito y apático. Y los arreglos de las canciones para que encajen en el sonido más blues-rocanrol de la gira tampoco me gustaron, clásicos ya universales como Like a Rolling Stone, Highway 61 o Blowing in the Wind acaban sonando irreconocibles, dando la impresión de que todo suena más como a Roy Orbison que al viejo Dylan. El sonido del pabellón, como de costumbre en Sar, tampoco ayudó a mejorar la experiencia. Por un lado decepcionado, por otro al menos puedo decir que le pude ver en concierto, ya que en su anterior visita a la ciudad me había tocado currar. Y uno tampoco ve todos los días a un premio Nobel tocando el piano y cantando.

Hace un par de días vi una foto en Facebook, en la cuenta de los Lucifer: Johanna Sadonis y Elin Larsson juntas en un estudio. No aclaraban mucho más ¿Qué se viene? ¿Nuevo disco de Lucifer con una colaboración de Elin? ¿Nuevo disco de Blues Pills con una colaboración de Johanna? ¿Nada de eso y simplemente se sacaron una foto juntas? Pues a saber, pero al menos nos da para dejar fluir la imaginación ¿No molaría escucharlas cantar un par de temas juntas?. Lo que parece seguro es que este año Blues Pills grabarán nuevo material, a ver cómo suena el grupo tras la marcha de Dorrian Sorriaux.

Todavía no hay disco nuevo de Sacri Monti, saldrá en julio y tendremos gira europea para poder volver a verlos en directo. Pero para amenizar la espera Tee Pee Records adelanta un tema en youtube con mucho aroma setentero, una canción que me suena entre Cream y Deep Purple como primer mordisco del que será su segundo trabajo. Prometen una buena dosis de sus hard rock protometálico fusionado con psicodelia.

No soy yo muy de hip-hop pero me he enganchado a un grupo de este género: Shabazz Palaces ¿por qué? Porque es como si alguien hubiera mezclado un poco de Run DMC y otro poco de Outkast con el espíritu psicodélico de All Them Witches o Causa Sui. Ciencia ficción, retrofuturismo y fantasía evasiva abrazándose a un susurrado hip hop sobre bases electrónicas con efectos cósmicos y espaciales. En los últimos años han agregado además percusión africana y ritmos afrobeat a sus composiciones ¿Una aproximación musical al Afrofuturismo? Ahí lo dejo. Tienen cuatro discos de los que me he devorado dos especialmente: Lese Majesty y Born on a Gangster Star, además de varios pequeños directos en la icónica estación de radio KEXP que te puedes encontrar en su canal de Youtube.

Y para despedirnos otro adelanto, el del próximo disco de Peter Frampton: All Blues. El mítico ex-guitarrista de los Humble Pie y autor del clásico superventas Frampton Comes Alive! y del pegajoso Baby I love your Way (y protagonista de una mítica escena en Los Simpson, como no) anunció en febrero que dejaría de girar después de este verano, ya que le han diagnosticado una grave enfermedad llamada miositis por cuerpo de inclusión que a medio plazo le acabará afectando a los dedos, impidiéndole tocar. Esto nos hace temer que este pueda ser también el último trabajo que pueda grabar el guitarrista, que nos dejará un repaso por 10 de sus clásicos del blues favoritos versionados por su banda y con varios guitarristas invitados: Larry Carlton, Steve Morse o Kim Wilson. Desde aquí esperamos que la medicina pueda ayudarle con su condición.

Musiqueando 2 (20190409)

Alguien me dijo que Willy DeVille había dicho una vez “al menos me queda el orgullo de no haber grabado nunca un número 1”, pero nunca pude corroborar la veracidad de esa frase que no entendí en su momento. Cuando me lo dijeron pensé que era una “boutadeunderground o una forma de hacer de la necesidad virtud, pero cuando uno ve la identidad y la carrera de Europe totalmente devoradas ante el gran público por The Final Countdown, a Blind Melon eclipsados por su No Rain o a Survivor ocultos tras el Eye of the Tiger la va entendiendo mejor. Al final son muchos los enterrados bajo la pesada losa de haber firmado una canción extremadamente popular, valga el caso de Juan Antonio Canta como ejemplo más literal y terrible de esto llegando a quitarse la vida, después de que su “Rap de los 40 limones” se convirtiera en un éxito del verano y le diera una imagen pública con la que no se identificaba. Otros muchos se tomaron su éxito fugaz de forma pragmática, “las penas con pan son menos”, y se dedicaron a disfrutar de la atención y el dinero, lo que en ocasiones fue tan o más letal que caer en una profunda depresión. Algunos músicos solo han tenido un hit masivo y dan gracias a los dioses de la música por ello pero otros, que podrían haber sido recordados por tener una trayectoria más regular y sólida, se vieron fagocitados por la popularidad de su número 1. Lo irónico de todo esto es que si preguntas en España por Willy DeVille el 90% de los que le recuerden lo harán solo por su hit Demasiado Corazón, que a principios de los 90 tuvo una repercusión masiva.

Si hablamos de carreras sólidas que no están ensombrecidas por un single de atronador éxito podemos recordar también a Scott Walker, fallecido hace unas semanas, el 22 de marzo. Comenzó su carrera en plena “beatlemania” con los Walker Brothers haciendo un pop al uso del que triunfaba en la época. Poco a poco en sus discos en solitario fue añadiendo elementos avant-garde, de cantautores belgas y franceses, de bandas sonoras… experimentaba tanto con la música como con las letras y se dice que fue él quién hizo que el pop alcanzase la madurez, que se desligase de la imagen de género para adolescentes dándole una pátina más adulta y también más artística. En los 80 ya se había convertido en un músico de culto, a la vez que decidía dejar el mundo de las giras y enterraba definitivamente a los Walker Brothers tras una reunión a finales de los 70. Después se convirtió principalmente en compositor y productor durante la segunda mitad de los 90, después de grabar el aclamado por la crítica Tilt, y no fue hasta mediada la primera década de los 2000 que volvió a grabar discos, teniendo una prolífica racha de trabajos extremadamente experimentales, bandas sonoras y hasta una colaboración con Sunn O)))) que dio lugar al álbum Soused .

Ñu han grabado un DVD en directo y eso para mi siempre es buena noticia porque me flipan los Ñu, llevan más de cuarenta años de carrera y tampoco han grabado nunca un número uno. Con todas las luces y sombras que tiene Molina y su personalidad peculiar han dejado algunos pináculos creativos del heavy rock español, siendo su debut Cuentos de ayer y de Hoy un disco totalmente esencial para mi. Es cierto que en alguno de sus últimos trabajos no estaba tan brillante, o que alguna letra le quedó algo rancia para los dosmiles (sobre todo en el Títeres de 2003, con temas como Mono o Hot Show Girls o una versión en castellano de Have you ever see the Rain de la Creedence ), pero sigue siendo capaz de sacar temas muy buenos. El concierto se grabó en Madrid en febrero de 2018, en un evento con múltiples invitados, y se publicará en mayo de 2019 tras una larga campaña de preventa. El primer adelanto ha sido Viejos Himnos Para Nuevos Guerreros, tema título con corazón Blackmoriano del hasta ahora último trabajo en estudio de Ñu, publicado en un ya lejano 2011 (cuando este blog nacía) y casi premonitorio de en qué se convertiría la política española en ese tiempo.

El sello alemán H42Records lanzaba hace unas semanas, cuando marzo agonizaba, la nueva entrega en vinilo de los suecos Molior Superum: As Time Slowly Passes By… Estos naturales de Göteborg, vecinos y paisanos de los reverenciados Graveyard, practican también un hard rock de corte setentero, bluesero y pesado. Pero no caigamos en el simplismo de meterles en el mismo saco, pues Molior Superum tienen un sonido menos psicodélico y más hard rock, construído sobre riffs de la vieja escuela americana con regusto a Ted Nugent, Montrose, Mountain o Cactus. Parece que en Suecia tienen mucho cariño al viejo rock duro de riffs vigorosos que aquí es homenajeado en un sonoro ritual a doble guitarra. Grupo totalmente recomendable aunque parece haber quedado algo oscurecido dentro de la gran producción rockera sueca de la última década.

Estos días he estado consumiendo local, tanto verdura como música. A veces con tanta plataforma de streaming que nos deja a mano profundizar en la escena stoner griega o el doom metal indonesio nos distraemos demasiado de lo que tenemos al lado, en nuestra propia ciudad. La facilidad de acceso puede saturar por exceso de oferta. Aquí en Compostela llevamos unos años en los que proliferan las bandas de blues, teniendo varias agrupaciones con un nivel muy aceptable y una producción más que disfrutable. Curiosamente aunque los locales aceptan programar blues luego no es un género que pinchen mucho, lo que es una pena porque bandas como los Lákazans son cosa buena que entran bien en cualquier momento.

Podemos seguir este corto viajecillo por el blues compostelano con Andhrea & The Black Cats, grupo que comparte varios miembros con los antes citados Lákazans. Además este vídeo lo produjo una amiga mía, así que si estáis pensando en grabar un videoclip ya sabéis que no tenéis por qué iros a California pudiendo filmar en Compostela.

Ya para acabar el recorrido de esta semana por el blues compostelano dejamos un vídeo de la Bakin’ Blues Band, un grupo que lleva más de una década picando en el blues más clásico y tocando habitualmente por los locales de la ciudad, además de haber realizado varias giras por la Península.

Musiqueando 1 (20190403)

Como El Bandcamp de la Quincena pasó a mejor vida al acabar 2018 este blog se había quedado sin una sección musical periódica. Tras un trimestre de espera decidí realizar una consulta on-line en varias redes sociales ¿Quiere la gente una nueva sección musical en este blog? Las respuestas fueron pocas, pero todas positivas y entusiastas así que me vengo arriba. Así que así nace Musiqueando, una sección anárquica donde esbardallaré sobre la música que haya estado escuchando últimamente, sin orden ni concierto (aunque de conciertos también puede que hable)

Arrancamos con un grupo que me produce sentimientos encontrados: Newen Afrobeat. Por un lado una banda chilena haciendo afrobeat me suena a “hippies practicando la apropiación cultural de forma intensa y descarada”, pero por otro hay que reconocerles que musicalmente son impecables y que su fusión de funk, jazz y músicas de inspiración africanas con devoción genuina por Fela Kuti, a la que añaden también elementos del folclore indígena chileno, es tremendamente pegadiza. De momento estos activos luchadores por los derechos del pueblo Mapuche tienen dos discos: un debut autoeditado en 2014 con temas en castellano y un EP tributo a su adorado saxofonista nigeriano. Hoy por hoy este género vive su momento de mayor popularidad desde su despegue en los años 70, tras haber tocado mínimos en los 90.

También llevo un par de días, por recomendación de una amiga, dándole vueltas a Obey, el último trabajo de los suecos Priest. Su debut, publicado en noviembre de 2017, ya lo habíamos comentado por aquí. Aunque el grupo nació de una escisión en Ghost su sonido orientado al synthpop tiene poco que ver con el de las huestes papales, menos guitarreo y más sintetizador, adoración por el pop electrónico de los 80 y constante reverencia a Depeche Mode, cojeando un poco por su falta de originalidad. Siempre he pensado que es la clase de banda que podría poner ambiente sonoro a un local donde gente vestida de látex usa como asientos y mesas a gente desnuda y atada, el título Obey parece indicar que ellos piensan lo mismo

La polémica ha rodeado estos meses en el mundo rockero a Greta Van Fleet, ganadores del Grammy al mejor disco de Rock en una gala donde también estuvieron nominados a otros tres galardones. Para sus fans más acérrimos son los sucesores naturales de Led Zeppelin, para sus detractores son una mala copia de Led Zeppelin sin ninguna personalidad. Yo por ser tocahuevos me suelo posicionar en contra tanto de los fans como de los haters. A mi sus discos me han gustado, pero sin más, tocan bien y hacen un hard rock bluesero que me gusta pero no me parecen una banda que me vaya a tomar como referente, al menos con lo que han presentado hasta el momento. ¿Que beben mucho de Led Zeppelin? Bueno, beben mucho de la rama hard rock de Zeppelin, porque no llegan a tocar estos chavales tantos géneros como tocaron sus maestros, los Van Fleet no se arriesgan tanto a experimentar ni tienen una vena folkie tan marcada, a pesar de haberse marcado una versión de Fairport Convention en su galardonado “From the Fires”. Además parece que sean los primeros que copian a Zeppelin, como si no lo hubieran hecho antes otros ¿Quienes? ¿Cinderella? ¿Kingdom Come? ¿The Black Crowes?¿The Answer? Hay muchos que los critican por poco originales y luego se gastan 20 pavos en ir a ver a un grupo de versiones de los Foo Fighters (es una opinión impopular, pero creo que montarse un tributo a Foo Fighters es el equivalente rockero a votar a Ciudadanos) o de Iron Maiden. Yo les sigo pegando una escucha de vez en cuando si me lo pide el cuerpo, aunque también pienso que gente como Blues Pills, The Vintage Caravan, Radio Moscow o The Black Wizards me aportan más dentro de un género similar.

En mis navegaciones por Youtube me sigo encontrando de vez en cuando cosas curiosas. Una de ellas fue la banda angoleña Heavy Band, un grupo de hard rock bluesero/protometal con algún deje de funk de los 70 procedente de la ciudad de Luanda, con un sonido un poco entre el de Deep Purple y el de los primeros Jethro Tull, pero por desgracia hay pocos registros suyos grabados, solo un par de singles de 7 pulgadas editados por Decca, como este Beggar Man. En el vídeo que añado debajo aparecen etiquetados como portugueses, pero hay que pensar que en aquella altura Angola todavía estaba bajo el dominio colonial de Portugal.

Y siguiendo con piezas protometaleras vamos con los estadounidenses Legend, otra cosa que me apareció por el Youtube con un sonido muy en la onda de nombres legendarios del underground como Manilla Road o Cirith Ungol. Esta banda de nombre poco original (en el Metal Archives hay como diez grupos llamados Legend) parece ser que gozó de cierta popularidad local en el área de Nueva Inglaterra allá por finales de los 70 y que sacó una limitada tirada autoeditada de su único disco From the Fjörds antes de desaparecer/reconvertirse en un grupo llamado Mercenary.

Y hasta aquí llegamos con esta primera entrega de Musiqueando. ¿Cuándo será la próxima entrega? Pues no lo se, he dicho que será una sección periódica pero a estas alturas todavía no se cuál será la periodicidad. Cuando coincida.

El Bandcamp de la Quincena: Duel – Live At the Electric Church

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos tomamos un vuelo hasta el mítico estado de Texas, cuna de tantas grandes bandas. Desde Austin vamos a pegarle una escucha a lo último de los Duel.

Tras dos discos de gran calidad como fueron Fears of the Dead y Witchbanger, ambos con el sello Heavy Psych Sounds, los Duel regresaron a su ciudad natal para recoger una muestra de su directo en The Electric Church. Si bien habríamos disfrutado más de un show más largo, lo que nos entregaron el pasado mes de abril es solo una pequeña muestra de su directo. Algo más de media hora repartida entre 6 temas, cuatro de ellos del Fears of the Dead.

Duel live

Aunque sea escaso en duración, este Live At the Electric Church es una buena demostración de la energía que el cuarteto de Austin desprende en directo, una “tapita” de lo que es un concierto de Duel. Su sonido proto-metálico primitivo, setentero y pesado podría definirse como ZZ Top meets Pentagram, tal vez con un toque de Danzig en la líneas vocales, y les emparenta con sus compatriotas de The Sword.

Live ath the Electric Church es una buena forma de acercarse al sonido de una de las bandas más excitantes de la escena estadounidense actual, un pequeño resumen de sus dos trabajos previos y una pequeña demostración de su potente directo.

El Bandcamp de la Quincena: Castle – Deal Thy Fate

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos vamos sacudimos la lluvia y nos vamos a la siempre soleada California, a tomarnos una buena ración de heavy metal con los Castle.

Ya hace 9 años de su primera demo, 7 de su primer disco (In Witch Order) y 6 de su espectacular segundo disco, Blacklands: Castle no son unos desconocidos que vengan a subirse a la ola del rock de temática ocultista ahora que Ghost lo han puesto de moda, son una banda con una carrera sólida que, el pasado mes de octubre, nos entregaban su quinto álbum, Deal Th Fate, para encarar un próximo 2019 que marcará el décimo aniversario de la banda.

Castle

Oscilando entre el doom metal, el heavy clásico y el hard rock más oscuro Castle en este Deal Thy Fate no ocultan haber escuchado más de un disco de Black Sabbath, Pentagram o Danzig, incluso con alguna nota macarruzo-motera de Orange Goblin o algún deje más melódico en las guitarras que recuerda al Ozzy de los dos trabajos de Randy Rhoads. Podríamos emparentarlos también con el sonido de bandas actuales como Duel u Orchid, y por la voz femenina es imposible no añadir también a Christian Misstress.


La dupla formada por el guitarrista Mat Davis y la bajista, vocalista y alma líder de la banda Elizabeth Blackwell funciona con precisión de reloj nuclear: él construye unos riffs tremendamente pegadizos y ella añade una voz melódica, agresiva y muy de la vieja escuela del heavy metal, elaborando una suculenta ración de nueve himnos de metal oscuro, poderoso y de la vieja escuela. No he encontrado información sobre si Al McCartney, que había sido su batería por muchos años, ha sido el encargado de los parches en este trabajo. Un disco redondo hecho con las cosas muy claras, donde desde la portada firmada por Patrick Zoller sabemos perfectamente qué nos encontraremos: heavy metal oscuro.


El Bandcamp de la Quincena: Church of the Cosmic Skull – Science Fiction.

Por los bosques de Nottingham se forjaba la leyenda de Robin Hood en los tiempos de las cruzadas. En pleno siglo XXI no hay héroes que devuelvan al pueblo lo saqueado por los corruptos, pero al menos hay gente que desde allí nos trae buen rocanrol para desconectar un rato de las cuitas diarias.

En los últimos años la reivindicación de los ’70 se ha vuelto habitual y rentable, y desde que Ghost reventaron el mercado metalero la temática ocultista ha vuelto a la primera línea lírica en las bandas contemporáneas. Church of the Cosmic Skull encajan en esos dos clichés, el de reivindicar los ’70 y el del ocultismo a lo Ghost, pero caeríamos en el más absoluto simplismo si nos limitásemos a etiquetarlos de banda de nicho que intenta hacer caja con dos tendencias en boga. Una escucha superficial de este Science Fiction ya nos lo indica.

En 2016 estos ingleses sorprendían al mundo con un Is Satan Real? que, de hecho, se coló en mi lista de 1001 discos esenciales. El pasado mes de mayo el septeto nos entregaba su segundo disco, titulado Science Fiction y siguiendo una coherente evolución con lo que había sido su debut.

Church of the Cosmic Skull

Como decía antes, Church of the Cosmic Skull están en la onda setentera y ocultista, pero no son un producto más de nicho para hacer caja de la creciente escena stoner, de hecho no les etiquetaría de stoner como ha hecho algún periodista de esos que redactan sus crónicas a partir de la lectura de notas de prensa en lugar de escuchar los discos. Sí, este grupo está dentro de la onda ocultista, pero su estética no es para nada sombría sino que se muestra con un halo luminoso al estilo de los glammies Angel, de los suecos Abba o incluso de la Kelly Family. Cuando uno ve la puesta en escena de la banda podría pensar, por sus fotos y estética, que está ante un grupo formado por los catequistas de una iglesia noruega. Musicalmente combinan algo de hard rock y algo de AOR con elementos sinfónicos, progresivos y con algo de art-pop. No en vano aparte de guitarra, bajo, batería y órgano, elementos habituales en las bandas de rock psicodélico, añaden también un cello electrificado. Por otra parte las melodías vocales están muy trabajadas, no solo cantan todos los instrumentistas sino que además tienen a dos vocalistas, sumando en total seis voces: tres masculinas y tres femeninas. No verás en este grupo las influencias típicas setenteras de Grand Funk, Black Sabbath, Jimi Hendrix, Lynyrd Skynyrd o Pentagram. Lo más típico en ese sentido sea, quizás, alguna línea vocal y algún arreglo de guitarra con clara reminiscencia a Thin Lizzy, Magnum, Blue Oyster Cult o Gary Moore. Pero aun siendo un grupo rockero sus melodías y, sobre todo, el trabajo de voces y el aura luminosa que envuelve los temas nos llevarían a pensar más en la música de Electric Light Orchestra, Strawbs, Abba, Kate Bush o hasta los musicales de Andrew Lloyd Webber, y puede que si encontramos paralelismos con Ghost estén estos fundamentos, principalmente, en la pasión de ambas bandas por los suecos Abba. Piezas hard rock como Timehole (Gonna Build a Rocket Tonight), Paper Aeroplane & Silver Moon o Cold Sweat (no es una versión de Thin Lizzy, aunque tal vez sea el tema que más recuerde a ellos) serán del gusto de los fans más metaleros y tradicionales. Otras como The Cards that You’re Playing o Revolution cames with an act of love nos acercarán a pasajes más psicodélicos, mientras que Science Fiction o The Others nos trasladarán a la cara más popera de esta banda.

Church of the Cosmic Skull seguramente no son lo que te esperas en un principio, pero una vez le has dado dos escuchas seguidas a sus discos ves que son una banda con un talento impresionante que logran dotar sus composiciones de una magia muy especial gracias al cariño que ponen trabajando hasta el último detalle. Poner el trabajo compositivo por encima de la exhibición virtuosa, un talento que parece olvidado por muchas bandas contemporáneas. Sciencie Fiction está claramente en mi top 10 de lo que llevamos de año, y un año en el que Ghost, Melvins y Sleep han sacado disco es un año en el que entrar en esa lista es complicado.