Musiqueando 6 (20190603)

La música es como la gastronomía, esto es algo que razonaba el otro día en el bus. Porque hay muchas formas de disfrutar de la gastronomía: tenemos los platos tradicionales de toda la vida que nunca nos fallan, tenemos cosas experimentales o innovadoras que pueden resultarnos chocantes pero que están sorprendentemente buenos, podemos encontrar el sabor más delicioso en las cosas más sencillas y también en las más elaboradas y tenemos diversas recetas tradicionales del resto del planeta que no conocemos, que recogen la tradición de su cultura. Todo un mundo de comida que disfrutar para que luego muchos se empeñen en gastarse la pasta en el Burguer King o el PizzaMovil. Lo dicho, la música es como la gastronomía.

Ya que hablábamos antes de combinar, mezclamos rapcore, nü-metal noventero, folk indio y música de Bollywood ¿qué nos sale? Algo, al menos, raro. En el año 2016 nacían los Bloodywood como una banda-parodia que lanzaba versiones metalizadas de temas radioformuleros y solo un año después conseguían hacer ruido en Youtube con una versión de Heavy de Linkin’ Park, pues fueron muchos los que dijeron que el tema sonaba más a los Linkin’ Park originales en la versión de Bloodywood que en la de sus creadores originales. Tras eso logran un segundo éxito en la India gracias a otra versión de un popular tema de música punjabi (Tunak Tunak Tun) contando con la colaboración de otro grupo parodia, los brasileños Bonde Do Metaleiro. El éxito de sus versiones en youtube les anima a empezar a componer temas propios, con una orientación ya más seria abarcando temas como la depresión o el abuso escolar. El grupo sigue cosechando éxito en Youtube y en su país de origen y, poco a poco, se abren hacia mercados extranjeros. De momento están confirmados para tocar en Wacken 2019 y Ubisoft usará uno de sus temas en su videojuego Beyond Good and Evil 2.

Roky Erickson se nos moría el día que empezaba a escribir esto, así que decidí aplazar un par de semanas otra cosa que os iba a comentar para dedicarle unas líneas. Nacido en 1947 en Austin, Texas, fue un músico precoz pues con 19 años ya conocía el éxito con los 13th Floor Elevators, que publicaban el esencial The Psychedelic Songs of the 13th Floor Elevators en 1966. Tres años después, tras una detención por posesión de drogas, acabaría internado en un psiquiátrico de Houston donde se le sometería a un tratamiento por electrochoque complementado con torazina después de ser diagnosticado con esquizofrenia. Su popularidad iría en declive desde aquel momento, pasándose los años 70 bastante desaparecido de los grandes escenarios, aunque su creatividad seguía desbordando, lanzando un par de discos excelentes con su proyecto Roky Erickson and the Aliens entre finales de los 70 y principios de los 80. Tras eso de nuevo volvería a estar desaparecido hasta que a finales de los 80 la prensa reportaba que había sido detenido acusado de robar correo, cargo del que se libró tras demostrarse que solo lo había acumulado pero no lo había abierto. Es en aquel momento cuando varias bandas populares como REM, ZZ Top o Primal Scream deciden grabar un disco tributo que provoca que su carrera resucite, generando un renovado interés por la música de los 13th Floor Elevators y también por su carrera en solitario. El nuevo éxito traería dinero a sus cuentas que le permitiría pagar mejores médicos y medicación para contener su enfermedad y, gracias a eso, volver a los escenarios: en los 90 realizaría algunas grabaciones y en 2005 daría en el festival Austin City Limits su primer concierto completo en 20 años. Casi 40 años después del lanzamiento del debut de los 13th Floors Elevators la carrera de Roky había resucitado, manteniéndose activo hasta sus últimos días. Su legado ha sido reivindicado por mucha gente, desde Billy Gibbons y Alice Cooper hasta Johnny Depp, Eddie Glass de Nebula o Tobias Forge de Ghost.

No soy muy de indie, o como yo lo llamo “pop desganao”, porque me suele resultar un género bastante tedioso, pero tampoco soy un talibán que vaya a desechar un disco solo por una etiqueta. Esta semana en el curro le he estado dando vueltas a Bloco do Eu Sozinho del grupo brasileño Los Hermanos, un trabajo controvertido en su momento pues tras haber cosechado bastante éxito comercial con su primer disco el grupo decidió lanzar algo más íntimo y melancólico. A su sonido muy deudor de gente como Weezer o Radiohead le añadieron elementos brasileños de samba y bossa-nova, una combinación que le daba un plus de originalidad pero que les alejaba de lo que deseaba su discográfica, que decidió no invertir en promoción para el disco. Las ventas cayeron mucho, cierto, pero la crítica quedó encantada y con el tiempo el disco alcanzó un status de culto, considerado por la mayoría de sus fans como el mejor disco del grupo y uno de los mejores discos brasileños de la primera década de los dosmiles.

Y vamos a acabar la entrega de esta semana echándole un ojo a los Reverend Goat, un grupo del que tengo muy poco que decir… porque no se mucho más de ellos que lo que pone en su página de Facebook: que vienen de la comarca de Valdeorras (Ourense), que les encanta guitarrear, que están preparando un lanzamiento y que han adelantado un tema del mismo. De momento solo he podido escuchar ese tema, The Mask, construido sobre un riff granítico que suena como si lo hubieran horneado los mismísimos Melvins de la época del Stoner Witch. Así que os comparto aquí este adelanto y me quedaré pendiente de más novedades por parte de este prometedor proyecto.

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