El Bandcamp de la Quincena: Duel – Live At the Electric Church

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos tomamos un vuelo hasta el mítico estado de Texas, cuna de tantas grandes bandas. Desde Austin vamos a pegarle una escucha a lo último de los Duel.

Tras dos discos de gran calidad como fueron Fears of the Dead y Witchbanger, ambos con el sello Heavy Psych Sounds, los Duel regresaron a su ciudad natal para recoger una muestra de su directo en The Electric Church. Si bien habríamos disfrutado más de un show más largo, lo que nos entregaron el pasado mes de abril es solo una pequeña muestra de su directo. Algo más de media hora repartida entre 6 temas, cuatro de ellos del Fears of the Dead.

Duel live

Aunque sea escaso en duración, este Live At the Electric Church es una buena demostración de la energía que el cuarteto de Austin desprende en directo, una “tapita” de lo que es un concierto de Duel. Su sonido proto-metálico primitivo, setentero y pesado podría definirse como ZZ Top meets Pentagram, tal vez con un toque de Danzig en la líneas vocales, y les emparenta con sus compatriotas de The Sword.

Live ath the Electric Church es una buena forma de acercarse al sonido de una de las bandas más excitantes de la escena estadounidense actual, un pequeño resumen de sus dos trabajos previos y una pequeña demostración de su potente directo.

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El Bandcamp de la Quincena: minimál Bogart – Bark Magic

 

Nos tomamos un vuelo a Szeged, en Hungría, para la entrega de esta semana.

La nación húngara está siendo noticia en las últimas semanas por las sanciones de la Unión Europea a su primer ministro criptofascista Viktor Orbán, pero no todo van a ser malas noticias desde ese bello país, del que también salen discazos como el que nos ocupa esta semana.

No es la primera vez que hablamos de los minimál Bogart aquí, una banda tremendamente prolífica que, hará cosa de un mes, lanzaba este trabajo de cuatro temas titulado Bark Magic. No te dejes engañar, ya que a pesar de ser 4 canciones la duración se va por encima de los 40 minutos de disco.

Bark Magic minimál Bogart

El esta ocasión el grupo se presenta en formación de cuarteto, han limitado los instrumentos de viento a solo harmónica (en los anteriores habíamos escuchado flautas, clarinetes y saxos también) y han añadido letras y voz, de la que se encarga el guitarrista The Stoned Hun, abandonando el formato instrumental. Se trata de su segunda entrega este año, tras el single de dos temas The Drinkbeast’s Tattoo que lanzaron en febrero. De nuevo el arte de la portada viene de la mano de Csaba Szőke, que ya había trabajado con ellos en anteriores discos.

Para este Bark Magic los minimál Bogart nos muestran su cara más heavy, con un rock psicodélico de base bluesera más pesado, oscuro y distorsionado que en anteriores entregas, apretando más la distorsión del fuzz. La harmónica les otorga un sonido más americano y desértico, menos folkie/Jethro Tull que en el pasado, jugando ahora en una liga más a la moda de los primeros All Them Witches o hasta acercándose al proto-metal de unos Kadavar. Hay que reconocer que la voz no es la más poderosa o melódica que haya escuchado, pero encaja bien en esta aventura oscura y espacial. El tema Barkolepsy, or A Bestiary of Barkotic Sleep, que cierra el disco con sus 27 minutos de desatada locura psicodélica, es una muestra de que el grupo no ha perdido el espíritu de jam band desenfrenada a pesar de la adición de líneas vocales.

Una banda que sigue una sólida trayectoria, diez años ya, pero sin parar de evolucionar. Seguiremos atentos a las delicias húngaras que nos entregarán en el futuro.

Sonic Blast 2018: La crónica express

Otro año más viajamos a Moledo de Minho para asistir al festival de stoneradas varias referente en el noroeste peninsular, que este año además presentaba un sold-out ya en la venta anticipada (los dos años anteriores se habían agotado pero en taquilla).

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Este año el Sonic Blast me pillaba en medio de las vacaciones del curro, así que tras un viaje combinando tren y coche estábamos en Moledo tempranito para pillar las pulseras y meternos en el escenario de la piscina. Bajo un sol de justicia entrábamos con los últimos acordes de los psicodélicos old-school portugueses Solar Corona. Sorprendía lo lleno que estaba el escenario de la piscina para las horas tempranas que eran y nos costó hacernos un hueco con cierta visibilidad desde donde ver y escuchar el stoner instrumental de los también portugueses Desert’Smoke, una banda muy en la onda de Karma to Burn pero con algún toque avant-garde y que, como anécdota, comentaron que se habían conocido años atrás en este festival. Les siguió una banda que, para mi, fue una de las grandes sorpresas del festival a pesar de haber tenido problemas con el sonido en el arranque de su actuación, un grupo de Algeciras llamado Atavismo. Su sonido recoge la esencia del viejo rock andaluz de los años 60-70 pero añadiendo elementos más psicodélicos, fusionando con total naturalidad la influencia de Triana o Smash con la música de The Doors o los primeros Pink Floyd. img_20180810_155448_276Tras eso tuvimos que irnos a realizar las gestiones para entrar en nuestro alojamiento, lo que nos dejó sin ver a los rockeros espaciales portugueses Astrodome, aunque me comentaron que fueron de lo mejorcito que pasó en esta edición por el escenario de la piscina.

Ya a las seis de la tarde volvíamos al escenario grande para la descarga brutal de los Conan. Su sonido, que ellos definen como “caveman battle doom“, es denso, lastimoso, agónico, sucio y arrastrado. Bajo aquel calorazo esa combinación que practican entre doom y sludge se convierte en toda una experiencia épica mientras te preguntas cómo puede resistir la voz de Jon Davis una hora de concierto desgañitándose de esa forma. Una pura demostración de fuerza doom-metalera donde hasta nos adelantaron algún tema del álbum que lanzarán el mes que viene. Tras un cambio donde ya se empezaban a acumular minutos de retraso salieron los italianos Ufomammut, otros veteranos de la escena doom/sludge europea, con casi 20 años de trayectoria y 8 largos a sus espaldas. Su estilo es más técnico que el de Conan, con más cambios de ritmo y estructuras más complejas pero logrando crear atmósferas igual de densas y opresivas. Subyugaron al público con su propuesta aplastante y fuerza destructiva, como un titán aplastando a la propia humanidad.img_20180810_192950_197 Tras dos horas de doom metal tocaba un cambio que refrescara un poco al público y Nebula eran el encaje perfecto para esta situación por su sonido más rockero. Tras haberse deshecho en 2009 parecía que Eddie Glass no tenía interés en recuperar a esta vieja máquina de hacer stoner rock, pero en 2017 anunciaba su retorno a los escenarios siendo este verano de 2018 su regreso a Europa. Sin nada nuevo que presentar repasaron sus grandes éxitos mientras Glass se convertía en el centro de todas las miradas con su energía desenfrenada sobre el escenario.

Los minutos de retraso seguían acumulándose y  los daneses Causa Sui aparecían en el escenario con 20 minutos de retraso. Pero cuando la psicodelia de influencias krautrock de los escandinavos empieza a sonar todo se olvida, su concierto es una experiencia instrumental evasiva, un auténtico viaje musical que actúa sobre tu cerebro como una droga liberadora. Llenaron de color musical el ambiente con sus impresionantes jams y su destreza y virtuosismo como instrumentistas. Pero tras su concierto el cansancio del viaje y de las horas de festival comenzaba a hacer mella y el retraso acumulado no ayudaba, así que me recogí sin ver a Samsara Blues Experiment ni a Mantar.

El segundo día madrugamos para poder disfrutar del directo de la que, para mi, es la mejor banda estatal con la etiqueta metal del último lustro: The Wizards. Su combinación entre epic doom, heavy y proto metal suena genial en disco, pero es que en directo saben defender esa propuesta con una ejecución impecable y una gran presencia escénica. Geniales los vascos.img_20180811_134610_407-animation Les seguían en el escenario de la piscina los tripeiros Talea Jacta, un dúo que apuesta por la fusión entre electrónica, world music y psicodelia para crear una experiencia instrumental evasiva. Ya desde lejos y mientras comíamos pudimos escuchar el sludge metal trallero a lo Crowbar de unos Greengo que me quedó pena de no haber podido disfrutar más a fondo.

Con los últimos acordes de los psicodélicos griegos Naxatras llegábamos preparados para la recta final cargada de stoner del segundo día de festival. The Atomic Bitchwax saltaban a una hora al escenario que para mi, por su trayectoria, era tal vez demasiado temprana. Para mi su disco debut es uno de los pináculos del stoner y su bajista y cantante Chris Kosnik toda una bestia de los escenarios. Culminaban su gira Europea de presentación de su disco Force Field en el Sonic Blast y encendieron a toda la asistencia con su stoner hard rockero, repasando sus clásicos con versión de Deep Purple incluida. Provocaron los primeros pogos y crowdsurfings de la tarde, demostraron tablas, talento y valía sobre el escenario y dejaron al público caliente y con ganas de más rock.img_20180811_192659_631 Y con la papeleta de tener que tocar tras el conciertazo de The Atomic Bitchwax pero con la ventaja de tener ya al público enardecido saltaron a escena los griegos 1000Mods. Dos canciones necesitaron para dejar claro que con su stoner desértico de regusto a Kyuss la fiesta iba a seguir a tope ¿El mejor concierto del festival? Podría admitir discusión entre si fueron ellos, Causa Sui o The Atomic Bitchwax, pero desde luego sí fue el concierto que mantuvo al público más enloquecido y animado.

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El proto-metal setentero de los germanos Kadavar era la siguiente entrega, una banda que en los últimos años ha logrado hacerse un nombre dentro de la escena de los riffs pesados. Músicos de gran técnica y marcada influencia de Black Sabbath, completaron un concierto muy bueno y cumpliendo muy bien teniendo que tocar tras dos conciertazos tan brutales como los de sus predecesores. Aquí os dejo uno de los vídeos de elgranguru666, en cuyo canal podéis encontrar documentos audiovisuales de algunos conciertos más de esta edición (y de muchos otros festivales)

Se acercaba el final del festival y arrancaba la recta final con otra de las bandas más esperadas, los Earthless llegaban a Portugal tras unos años de parón y descanso para presentar su nuevo trabajo, editado con Nuclear Blast. Si bien pensaba que se mandarían un concierto íntegramente instrumental intercalaron un par de temas cantados, pero fueron las largas jams psicodélicas con solos de la vieja escuela recorriendo pentatónicas las que marcaron su actuación. La clausura del festi llegaría de la mano de unos viejos conocidos tanto del festival como de los lectores de este blog: el hard rock setentero de The Black Wizards cerraba una edición más del Sonic Blast, y es que no podían no presentar su …What The Fuzz? y no pasar por la que es su segunda casa.

Y así acababa la edición de 2018, con más público que nunca, mostrando la buena salud del festival, con grandes aciertos como poner rampas y escaleras para acceder a la zona elevada a la derecha del escenario o la reubicación de barras y puesto de merchandising, pero abriendo algunos interrogantes al respecto de logística y crecimiento para la próxima edición ¿Es viable mantener el escenario de la piscina con tanta gente? ¿Por qué se hicieron este año tantas colas para salir del recinto? ¿No debería iluminarse mejor la zona de las letrinas? ¿Hay alguna solución para que el área donde están los puestos de comida esté mejor organizada? Esperamos comprobar todo eso en el Sonic Blast 2019

El Bandcamp de la Quincena: Brant Bjork – Tres Dias

Esta semana semana no vamos con una novedad sino con una reedición, ya que la buena gente de Heavy Psych Sound Records nos han traído cosa rica este mes de marzo.

El día 21 llegaba la primavera cargada de frío y también llegaba al catálogo de este sello un buen puñado de discos de Brant Bjork, nueve para ser más concretos, diez si sumamos el disco de Ché. El sello italiano va ampliando su catálogo y poco a poco se hace con un listado cada vez más jugoso en lo que respecta a psicodelia y stoner.

Sobre Brant Bjork se puede decir mucho y se puede decir poco, es un músico con una trayectoria tan dilatada que basta citar los nombres de las bandas en las que ha participado como batería para hacerse una idea de su magnitud: Kyuss, Mondo Generator y Fu Manchu. Sumemos a esto proyectos de vida efímera como Vista Chino o Ché y sus distintas bandas en solitario: Brant Bjork and the Bros, Brant Bjork and the Low Desert Punk Band y, claro está, los diez discos de estudio que ha sacado simplemente bajo su nombre.

Tres Dias Brant Bjork

Con este Tres Dias (sí, “Dias” sin acento, así está en la carátula y así lo transcribo yo) nos adentramos en una curiosidad dentro de su carrera. El disco, entonces su quinto trabajoen solitario, se grabó en efecto en tres días, durante las navidades de 2006 en el estudio de Tony Mason de Joshua Three. Son ocho temas en formato acústico que nos presentan a un Bjork intimista, desnudo, minimalista y desértico, casi en un estilo de cantautor cercano a Sixto Rodríguez, Townes Van Zandt o Kris Kristofferson. Muchos de los temas son reinterpretaciones de canciones anteriores y otros serían regrabados, con modificaciones, en discos posteriores: tres temas aparecerían muy cambiados en el Somera Sól de Brant Bjork and the Bros y uno en el Punk Rock Guilt.

¿El disco ideal para iniciarse en la carrera de Brant Bjork? Realmente no. ¿Una joya de buen rock acústico? Sí, sin duda.

El Bandcamp de la Quincena: Astrodome – II

Unos viejos de esta sección vuelven con toneladas de amor cósmico, etéreo y sideral desde el sur del Miño, desde el distrito do Porto. Todavía calentito, publicado el cuatro de marzo en formato digital, hace dos semanitas.

Y son viejos conocidos, ya les hemos disfrutado en directo varias veces y ya comentamos por aquí su primer disco hace casi dos años: Astrodome son una buena muestra de la efervescente producción portuguesa en los campos de la psicodelia y/o el stoner y nos traen ahora su segundo largo, titulado simplemente II. El disco se grabó a finales de 2017 en los ya habituales (habituales en esta sección) Hertzcontrol Studios de Caminha por el, también habitual, Marco Lima. La mezcla corrió a cargo del guitarrista y productor danés Jonas Munk, conocido por su militancia en Causa Sui y Manual. Y para redondear la edición el trabajo gráfico ha corrido de la mano de la artista y diseñador portuguesa Clara Pessanha, que ha realizado un trabajo un pelín surrealista y muy de la vieja escuela que me ha recordado a las míticas portadas de Mati Klarwein. ç

Astrodome II

El disco se compone de cinco temas para completar 41 minutos de intensidad psicodélica para construir un vertiginoso viaje por el cosmos, viaje donde nos relajaremos con pasajes idílicos y luego sentiremos como el corazón y el estómago se nos encogen a golpe de guitarrazos vertiginosos. Una lisérgica montaña rusa de riffs y solos a doble guitarra saturados de fuzz sazonados con algún arreglo de teclado que se desparraman sobre una magistral y monstruosa base rítmica conducida por el batería Bruno Silva y el bajista Michael Oliveira.

Musicalmente el grupo ha evolucionado hacia un sonido un poco menos doom metal que en su primera entrega, añadiendo más elementos rockeros y jazzísticos. Se aprecia cierta influencia de bandas como My Sleeping Karma o de Colour Haze con un toquecito más sucio. La intensidad y maestría a las seis cuerdas de José Costa y Kevin Pires es la que conduce al oyente por este psicodélico carrusel de emociones a través de sus guitarrazos nietos del gran Hendrix.

Según anuncian en su página de facebook se esperan próximamente ediciones físicas de este trabajo: una en casette por el sello portugués Ya Ya Yeah, que ya se encargaron de la edición de su primer trabajo, y otra en vinilo por HeviSike Records.

El grupo se encuentra hoy por hoy de gira por Europa, así que si se acercan por tu ciudad intenta pegarles una visual. Y si no pasan cerca, al menos puedes disfrutar de esta entrega discográfica.

El Bandcamp de la Quincena: Comus – Out of the Coma.

Esta semana vamos con un disco que ya tiene unos años, pero que yo descubrí hace poco. Nos ponemos folkies este domingo.

Comus son una banda muy veterana, fundada en 1968 y activa en su primera encarnación hasta 1974. En esa etapa publicaron dos discos: el esencial First Utterance y el también excelente To Keep from Crying. Tras eso desaparecieron y la banda parecería definitivamente enterrada durante años. Durante los 90 algunas bandas reivindicarían el legado de Comus, siendo Mikael Åkerfeldt de Opeth uno de sus más grandes defensores, incluyendo referencias a canciones del First Utterance en algunos de sus temas. Cuentan que el propio Åkerfeldt fue responsable de convencer a Roger Wootton y Bobbie Watson de devolver la vida al grupo. En 2005 llegaba a las tiendas una caja que recopilaba mucho material del grupo y que traía su sonido a una nueva generación. Y así, en 2008 y sin hacer mucho ruido los Comus se reunían para tocar en un festival sueco para grabar un DVD en directo y, ya en 2009, dar su primer concierto en suelo británico 37 años después de su última presentación. Tras más conciertos ganando repercusión decidirían grabar nuevo material, y eso nos llevaría al disco que tenemos entre manos.

Out of the Coma salía a la luz en 2012 y traía nuevo material de la banda 38 años después de su última entrega: tres canciones nuevas, grabadas en estudio, y un largo tema en directo inédito rescatado de uno de sus conciertos de los 70. Uno podría tomarse como algo decepcionante que tras tantos años para su siguiente disco sólo compongan tres temas, que en total suman algo más de 22 minutos de nueva música, pero la primera escucha borra toda sombra de decepción: cada canción es una pieza de orfebrería musical finamente arreglada, cuidada con detalle y mimo, cargada de locura y perfeccionismo. Sí, son solo tres temas, ¡Pero qué tres temas! Las voces masculina y femenina armonizándose, trepando como una enredadera por tu oído en todos los temas, dando el contraste de lo bello y angelical con lo brutal y mundano. Los ambientes logrados a través de las combinaciones melódicas de guitarras, violines e instrumentos de viento nos trasladan a paisajes aterradores propios de un película de horror rural inglesa. La percusión cuasi ritual en temas como Out of the Coma o The Sacrifice bien podría ser la banda sonora del clásico The Wicker man. Y en The Return hasta nos insertan un  pasaje más jazzero en medio de una pieza de folk preciosista, en la que de golpe unos susurros nos llevan a un ambiente de bosque hechizado o casa maldita.

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El tema que cierra el disco es una pieza de 15 minutos, como ya dije arriba rescatada de uno de sus conciertos de 1972, titulada The Malgaard Suite. En este caso hay que reconocer que el sonido de la grabación desluce el tema, a fin de cuentas es un bootleg de principios de los 70, poco se puede hacer en producción para arreglarlo. Podrían haberlo regrabado, pero por otra parte habría perdido valor documental por tratarse de una pieza grabada por aquella formación con Lindsay Cooper tocando el fagot (posteriormente se uniría a proyectos como los míticos Henry Cow o las reivindicativas Feminist Improvising Group y grabaría flautas y oboes en el sobrasaliente Hergest Ridge de Mike Oldfield).

El sonido de Comus combina folk, rock progresivo y psicodelia. En una primera escucha mi impresión es que sonaban como si Luar Na Lubre practicaran ritos de magia negra puestos de setas. Podría compararlos con los Straws por su folk progresivo, pero en Comus hay una vena más oscura, como si Pentangle se dieran la mano con The Velvet Underground o The Doors, casi como si fueran el punto intermedio entre dos de sus legendarios contemporáneos, como si ellos fueran lo que hay entre Black Sabbath y Fairport Convention, lo que quedaría justo en medio. Sus letras y ambientes oscuros son más propios de una banda de metal que de una de folk.

La recomendación de hoy no es solo este Out of the Coma, la recomendación es que hagáis todo lo posible por escuchar todos los discos de estos Comus, una decisión de la que no os arrepentiréis.

El Bandcamp de la Quincena: Naxatras – II

A la cuna de la civilización nos lleva esta semana El Bandcamp de la Quincena:

Este jueves llegaban las primeras confirmaciones para el Sonic Blast 2018 y uno de los cuatro grupos confirmados era este trío psicodélico griego, que cuenta con dos largos, un EP y un single. El disco que nos ocupa, II, es obviamente el segundo, publicado en abril de 2016.

Naxatras

El grupo fue fundado en 2012 en Salónica pero su sonido e influencias son totalmente setenteras. De hecho afirman grabar todo de forma analógica y en directo en el estudio, cosa que puede apreciarse en una grabación que no tiene apenas retoques y postproducción. Y es que su energía y estilo encaja con esto perfectamente, siendo una jam-band en toda regla, un grupo de esa raza que gusta de improvisar y extenderse. Nos presentan una intro seguida de cinco piezas, de las cuales cuatro son instrumentales. Con un sonido cargado de fuzz y sobre la base rítmica formada por el batería Kostas Harizanis y el bajista John Vagenas, que también se encarga de las voces, se explayan los riffs y arreglos del guitarrista John Delias. El grupo juega con sonoridades psicodélicas, funk, stoner, jazz, space rock y hasta con elementos del folclore balcánico y de oriente medio, con una vibración muy Blaak Heat.

Valga como ejemplo de lo antes afirmado el tema Garden of the Senses donde el grupo arranca con una melodía de corte oriental y desarolla durante diez minutos un tema que podría estar firmado por los geniales germanos de Colour Haze. En Sisters of the Sun podremos escuchar la voz de Vagenas, que siendo sinceros no es el fuerte del grupo pero que a su vez nos deja un toque garage a The Brian Jonestown Massacre. En otros temas como en The Great Atractor o Proxima Centauri incorporan sonoridades jazzeras, casi acariciando el sonido de los clásicos griegos de principios de los 70 Aphrodite’s Child, comandados por Demis Roussos y Vangelis.

Una banda prometedora que publicará nuevo material en 2018 y que espero poder disfrutar este verano. Un disco denso por su producción cruda y por sus largos temas instrumentales, pero con mucha chicha, ideal para freaks del género.