jQueryNumeric: Fuerza al usuario a introducir sólo números.

Llevo unos días sin escribir nada por aquí, cierto es. Me alegra ver que por otra parte el número de lecturas no decae. Hoy he decidido hacerme un hueco en la hora de comer para comentar este plugin de jQuery. Lo podéis descargar de aquí e incorporarlo libremente a vuestros proyectos, junto al framework jQuery, indispensable para su funcionamiento.

Una vez insertado sólo tenéis que utilizar el método numeric() sobre los campos de usuario que queráis que no acepten números. Este primer ejemplo muestra su funcionamiento para permitir sólo la entrada de enteros:

$("#input").numeric();

¿Y para floats? (es decir, números reales)… pues metiende una cadena con el separador como parámetro (en el ejemplo una coma, por mantener el formato latino):

$("#input").numeric(",");

Ojo, esto bloquea el teclado sobre el campo del formulario. Es decir, si os hacen la gracia de copiar y pegar algo sí lo tragará, así que una expresión regular para comprobar el formato, como la del ejemplo, no estaría mal. Por aquello de evitar fallos en el envío del formulario:

/[0-9\.,]+/.test()

Y con esto, liquidamos el consejo javascript del día.

Desinstalar Lollipop

Coñazo e incómodo virus que te abre ventanitas de publicidad por todas partes. Esta semana he tenido que desinfectar dos, uno en el trabajo y otro en el ordenador de una amiga.  De dónde ha salido no lo tengo muy claro, el cómo se infecta tampoco, pero he tenido que sufrir la murga que da un rato largo.

Lo primero, lo más probable es que en tu carpeta personal de Usuario de Windows, dentro de la carpeta oculta AppData, y ahí dentro de Local haya una carpeta llamada Lollipop. Si la abres verás el nombre de un archivo con la extensión .exe, que en algunos casos puede ser lollipop.exe y en otros un churro impronunciable. Apunta en nombre. Si pulsas Ctrl+alt+supr y ves los procesos activos, verás que hay uno con ese nombre.

Ahora descárgate el siguiente software, pero de momento no ejecutes nada:

Ok, ahora vamos por partes. Primero deshabilita temporalmente el antivirus que tengas en tu equipo, el antyspyware y demás. Luego ejecuta AT-Destroyer. Debería cargarse algo. Cuando acabe ejecuta MalwareBytes, analizando el disco duro/partición donde tengas la carpeta de usuario. También debería encontrar algo, que mejor te cargas si te deja (si no, a cuarentena).

Ok, todavía no está finalizado. No me digas por qué pero Lollipop se instala como un programa legítimo. Si pulsas Ctrl+alt+supr otra vez verás que el proceso que tenía el nombre del archivo .exe ya no está. O no debería estar. Si todavía está, cárgate el proceso a mano.

Ahora vete a CCleaner. Primero te vas a las opciones de qué programas se cargan en el inicio, buscas por allí el que tiene el nombre del .exe que viste antes y marcas que no se ejecute en el inicio. Ahora te vas a Quitar Programas, buscas Lollipop y lo desinstalas. Todo lo anterior tenía como objetivo dos cosas:

  1. Matar el proceso del exe de Lollipop. Si no te lo cargas no te deja desinstalar porque está en uso.
  2. Borrar el programa que hace que Lollipop se reinstale si logras desinstalarlo… ya, es un cabrón taimado.

Tras desinstalar ejecuta Limpiar y luego la herramienta para reparar el Registro.

Ahora si vas a la carpeta de Lollipop verás que existe, pero está vacía (o debería estarlo). Bórrala y con esto ya debería no quedar ni rastro del coñazo este.

Windows 8 y la posible pérdida de mercado de Microsoft.

Esta misma mañana leía dos artículos sobre las malas ventas de Windows 8 en sus primeros días en la calle. Uno del siempre respetable Enrique Dans y otro de los a veces más sensacionalistas editores de Alt1040.

Aparte del siniestro a la par que cómico aspecto de Ballmer, que daría para muchos chascarillos, la cuestión es que los primeros días de vida de Windows 8 han estado muy por debajo de las expectativas de la empresa de la ventanita.

No voy a afirmar tan rotundamente como Dans que el fracaso sea inminente, pero creo que la irrupción de los llamados «dispositivos post PC» está dejando a Microsoft sin una de sus mayores armas. Porque no nos engañemos, Microsoft nunca ha logrado los niveles de fidelización de usuarios que tiene Apple, Linux o Android. Quiero decir, el usuario de Android o Apple dice orgulloso «eh, tengo mi cacharro X«, pero no he visto a mucha gente que te venga con «Eh, que mi ordenador tiene Windows«. Cierto es que al estar preinstalado en la mayoría de los ordenadores que se venden en las tiendas más habituales ese componente de exclusividad que hace atractivos a otros sistemas operativos en este caso se pierde. Pero siempre he pensado que el éxito de Microsoft estaba en el principio de «mínima sorpresa«.

Sí, porque para el usuario medio el funcionamiento de Windows apenas cambia entre versiones. Aunque a niveles de administración avanzada o a bajo nivel la cosa pueda cambiar mucho, a nivel de usabilidad la cosa poco ha cambiado entre Windows ’95 y Windows 7. «Mínima sorpresa«. La gente aprende a usar Windows a nivel de usuario porque el ordenador del trabajo, o el que se compra en El Corte Inglés, traen Windows. Y siguen usándolo porque es lo que saben usar, porque les da miedo cambiarse. Más de una vez he reparado un ordenador y he preguntado ¿quieres que te instale Linux o te meto un Windows? y pocas veces la respuesta ha sido Linux, por mucho que últimamente Ubuntu se haya vuelto muy asequible para cualquier usuario. También está el factor del ecosistema de software para Windows, que era mucho mayor que la competencia, pero sobre todo lo que motiva al usuario es el «esto es lo que se usar«.

Pero ahora la cosa cambia. Cambia porque los dispositivos post PC están cada día más extendidos, y ahí Microsoft no tiene un dominio del mercado. Android e iOS se reparten un mercado al que Microsoft no llega. Pero el peligro para ellos no es el no llegar a meterse en el mundo de las tablets y los smartphones, el verdadero peligro es que haya una generación de usuarios que antes de tocar un ordenador se hayan acostumbrado a la interfaz de Android o iOS. Porque ahí el principio de «mínima sorpresa» se va a la mierda. Porque la «mínima sorpresa» para ese nuevo usuario no es Windows. Pensadlo ¿quién tenía un Mac en 2006? Cuatro frikis. Pero se introdujeron en el mercado con el iPod, luego el iPhone… y al final los usuarios de estos dispositivos han comprado Apple (amén de muchos hipsters que pasaron de Linux a Apple, pero esos lo hacen sólo porque lo dice Xataka o cualquier otro de sus popes).

En cierto modo, la nueva interfaz de Windows 8 busca esa jugada. Que la gente use Windows en su equipo y que por ello compre un móvil o tableta con Windows. Pero parecen no tener en cuenta que eso va en detrimento de sus usuarios más veteranos, cuyo único factor de fidelización es el «es lo que sé usar«. El usuario tradicional de Microsoft se encuentra una interfaz nueva, muy distinta, que le descoloca, que le obliga a aprender… para este usuario es posible que KDE o LXDE le resulten más cercanos que Windows 8.

La encrucijada es clara y compleja. Si cambian para intentar acercarse al usuario de tableta y smartphone, pierden su ventaja con una mayoría de usuarios veteranos. Si en cambio intentan mantener esa vieja base no sólo se arriesgan a no subirse al mercado post-PC cada vez más extendido, sino también el perder a usuarios de PC acostumbrados a esto. Y es que el problema real es que Microsoft se acomodó demasiado durante años, no buscaron una ventaja competitiva más allá del «somos los que tenemos más software, somos los que el usuario sabe usar y estamos implantados en todas partes«, han dilapidado el prestigio que tenían en los 80-90 y a día de hoy pocos usuarios asocian Microsoft con calidad. Y eso es lo que tienen que trabajar, porque día a día la competencia les pisa más los talones, y la era Ballmer no ha sido nada productiva para la compañía.

PC Fantacanestro: Manager de basket FIBA gratis

Tal vez los manager sean un género que no pasa por su mejor momento. En la segunda mitad de los 90 estaban en pleno apogeo: PC Fútbol dominaba el mercado en España, y su hermano PC Basket nos entretenía a los que preferimos el parquet al cesped.

Pero desde PC Basket 6.0 (que, por cierto, estaba cargado de bugs, como sabe todo el que tuvo a Michael Jordan, Shaquille O’Neal y John Stockton juntos en el Xacobeo Ourense pagándoles a cada uno 1 millón de pesetas por temporada) nos quedamos sin un manager de la ACB, y estamos hablado de un juego de 1998. Apareció en una colección de videojuegos de El País un PC Basket 6.5, una mera actualización del 6.0 con las plantillas de la temporada siguiente. Y ya… lo último que se supo de esta licencia es que Korner Entertainment la había adquirido allá por 2010, meses después de haberse hecho con la de PC Fútbol.

El otro día rememoraba las míticas partidas de PC Basket con un amigo y me comentó si no podría intentar meterle mano a la base de datos de alguna versión, ya fuera el 6 o el 4 (por algún motivo no hubo PC Basket 5.0, apareció un 4.5 que era el 4 con las plantillas actualizadas del año siguiente), para actualizarlo. Navegando por foros y más foros sí encontré gente que le había metido mano más o menos a PCBasket 6, si bien era un pelín coñazo, porque la edición de los jugadores era «limitada», tocando el archivo de base de datos binario. Mayormente podías cambiar los nombres a los jugadores y punto. Es decir, si modificabas al Madrid pues convertías a Alberto Herreros en Sergio Llull, a Alberto Angulo en Rudy Fernández… con la limitación de que el nombre nuevo no podría ser más largo que el antiguo (si era más corto rellenaba con espacios) y no poder cambiar la imagen del jugador (y acababas con Felipe Reyes negro y Draper rubio). Pero entre tanto foro llegué a un enlace que dirigía a una web desde la que descargar PC Fantacanestro. 

Era la versión 2011, si bien desde este enlace os podéis descargar la 2012. El juego está originalmente creado para la liga italiana, pero permite el modo «internacional» donde os podréis hacer entrenadores de gran cantidad de equipos FIBA. Por lo que vi, creo que está desarrollado en Visual Basic.

Como realmente a la que jugué es a la versión 11 (pendiente tengo testear la 12) será la que comentaré. Como te puedes imaginar, lo de 11 no es la versión del juego sino el año: la base de datos está actualizada a la temporada 2010-2011 (la última versión del juego hasta el momento está actualizada a Abril de 2012, para los que estén interesados) e incluye las principales ligas europeas: ACB (y también LEB), Italia (primera y segunda división), Grecia, Rusia, Francia, Bélgica, Lituania… además de un porrón de ligas continentales menores. Del continente americano os podéis encontrar las ligas de Uruguay, Argentina, Brasil, Puerto Rico y no recuerdo qué más. De Asia tenéis China, Japón, Korea del Sur… en fin, no me voy a poner a citar todo porque hay un porrón. Si juegas en el modo internacional puedes elegir qué competiciones simular, no hagas como yo que la primera vez las puse todas y al ordenador le costaba lo suyo andar moviendo tantos datos, además de que es un coñazo porque te va informando de los resultados de las competiciones. Desde el panel de administración podrás elegir el programa de entrenamientos, gestionar los temas económicos (patrocinadores, pabellón, merchandising), la plantilla (traspasos, renovaciones, cesiones), el equipo técnico… incluso puedes cambiar la imagen de fondo del juego.

Pero sobre todo es interesante el sistema de simulación de partidos. Por una parte, olvídate de jugar, si quieres un simulador búscate la vida, porque esto es 100% manager. Pero no uno de esos antiguos managers de «le doy a jugar y veo el resultado al final». Al simular el partido puedes elegir cada cuando quieres que se pare el partido para ajustar las tácticas, hacer cambios, etc... eso te permite hacer el parón cada cuarto, cada 5 minutos o ir siguiendo el desarrollo del partido, para poder parar y modificar lo que sea cuando se te antoje (bueno, para cambios en la estrategia hay que pedir un tiempo muerto, tenlo en cuenta).

Incluye además un editor, donde podrás mejorar o empeorar a jugadores, cambiarles de equipo… lo cual permite actualizar plantillas y reflejar la decadencia o evolución de algunos. Además, con esto descubrirás que hay varios jugadores NBA incluídos en el juego (con sueldos que no podrás permitirte pagar, of course) incluídos como agentes libres.

Puntos negros hay unos cuantos, desde luego. El primero: no tener versión para Linux. El segundo, que le «cuesta» simular los partidos. El tercero, que «casca» con pasmosa facilidad, e igual te quedas tirado en medio de un partido (hay una opción backup para poder recuperar el juego en un punto concreto). El cuarto, que el espacio entre temporadas pasa «muy lento», con demasiada simulación por medio de partidos de competiciones de selecciones. El quinto, cuesta demasiado ganar dinero y es fácil arruinarse (espera, eso también pasa en la realidad…). El sexto, sólo permite un jugador por partida, olvídate de partidas entre varios colegas. El sépitmo, creo que no es software libre (al menos no he encontrado nada al respecto de la licencia en la web). Recordad, hablo de la versión 2011, no se si han parcheado cosas en la 2012.

Tampoco me convence de todo la opción que permite crear equipos, dado que no es muy flexible a la hora de generar los jugadores y editarlos.

Con todo, el balance es positivo, y además el juego es gratuito (puedes donar si quieres) y está traducido a varios idiomas. Como parece obvio la «producción» muy legal no es dado que tiene pinta de que no están pagando a ninguna federación los derechos por la licencia… pero claro, si hicieran eso no podrían dejar el juego gratis. Es un proyecto interesante, que espero tenga continuidad con una versión 2013 donde sigan mejorando el código y haciéndolo más eficiente y estable.

Y sí, usar el editor es bastante tentador: J.R. Holden, Derrick Rose, Dirk Nowitzki, Mike Batiste, Pau Gasol, Jose Calderón, Bo McCalebb, Rudy Fernández, Fran Vázquez, Donatas Motiejunas, Oriol Junyent, Robin Benzing, Brad Oleson y Ersan Ilyasova. Ese es mi equipo con el Obradoiro… para intentar el ascenso de LEB a ACB (aunque pueda parecer un equipo para intentar ser campeón en la NBA).

Almacenamiento en la nube ¿qué servicio usar?

Dropbox vs Google Drive vs SkyDrive vs SugarSync vs UbuntuOne

A petición de nuevo del Señor Mozano (que ya hace un tiempo que comentó esto) hoy toca hablar de servicios en la nube en los que guardar nuestros documentos. He decidido elegir esos cinco servicios porque son los que creo más competitivos a día de hoy.

  • Dropbox: El campeón. No el campeón de esta comparativa, pero sí el campeón si hablamos de número usuarios. Es fácil de usar, permite compartir archivos con facilidad nivel Megaupload (aunque hay rumores de que esto se va a capar) y es compatible con todas las plataformas, Blackberry incluída. En su contra decir que sólo nos deja sincronizar una carpeta, con subcarpetas, pero sólo una, que de gratis sólo da 2 gigas (ampliables hasta 16 si hacéis mucho spam por redes sociales promocionándolo) y que no indica la velocidad a la que sincroniza. Pagando puedes llegar hasta los 100 gigas, a un precio de 199$ al año. Se han plateado dudas sobre la seguridad de este servicio, sobre todo desde que IBM decidió prohibir a sus trabajadores utilizar tanto este servicio como iCloud para almacenar material relacionado con el trabajo.
  • Skydrive: Microsoft no puede faltar. Ellos nunca llegan de primeros, pero llegan cuando el negocio está a pleno rendimiento. Lo han hecho con los sistemas operativos, las consolas, la ofimática, con los smartphones y tablets y también con el almacenamiento en la nube. Ofrecen gratis 7 gigas (25 para los usuarios más antiguos), pudiendo llegar hasta 100 por unos más que competitivos 50 dólares anuales (sí, la cuarta parte de lo que cuestan en Dropbox), permite además la edición de documentos en la nube haciendo uso de las herramientas de Office. Como contras está el que sólo está disponible para Windows y MacOS (nada para Linux y Android) y el que el tamaño máximo de archivo que puedes subir está limitado a 2 gigas. En todo caso, puede ser una interesante opción para usuarios de Windows.
  • Google Drive: El gigante del buscador también tenía que estar presente en la guerra por el dominio de los servicios en la nube. Ofrecen 5 gigas gratis, los 100 salen a 4.95$ al mes y los 200 a 9.95$ (es decir, también es más barato que Dropbox), además de contar con el pro de la total integración con Google Docs, su potente buscador interno, su gran funcionalidad para trabajo colaborativoy el tener un cliente para Android. El tamaño máximo de archivo está limitado a 10 GB, lo que tampoco debería ser un handicap muy grande (siendo serios ¿cuántos archivos de más de 10 gigas tienes en tu equipo? y que nadie cuente imágenes de máquinas virutales, por favor). El principal contra está en las oscuras políticas de privacidad de Google, ciertamente ambiguas, que no dan mucha seguridad al usuario sobre qué puede hacer y no hacer la empresa con los contenidos alojados en su servicio.
  • SugarSync: Para muchos, un desconocido, para otros el gran tapado. Ofrece 5 gigas de gratis, pero puedes llegar hasta 32 de forma fácil a base de promociones y spameos. Permite sincronizar tantas carpetas como queramos con facilidad y proteger con clave simétrica los archivos y carpetas públicos si así lo queremos, pudiendo ver además qué dispositivos están sincronizados con cada uno. Su robusta seguridad y su flexibilidad en la configuración por otra parte provocan el handicap de ser el servicio más difícil de utilizar, aunque tampoco es que suponga un «reto» ni nada que no se pueda aprender en un par de días de uso. Tiene el defecto, también, de no indicar el tiempo que resta para terminar la sincronización. Su comunidad de usuarios es pequeña, pero muy fidelizada, lo que da una idea de su buen funcionamiento. Además, existen versiones del cliente para Symbian y Blackberry.
  • UbuntuOne: Finalmente aparece Shuttleworth, en su lucha por convertir a Canonical en la Apple del software libre. Su servicio de almacenamiento UbuntuOne es parte del software preinstalado en las últimas versiones de Ubuntu, además de existir también un cliente para Android, iOS y, en versión de prueba todavía, Windows. Cierto que la versión para Windows que probé hace tiempo daba problemas con la sincronización, pero la de Ubuntu funciona perfectamente. Ofrece 5 gigas gratis, ampliables a 20 por 3 dólares al mes o 30 anuales. Pero el verdadero servicio estrella es que pagando 40 dólares anuales permite almacenar 20 gigas de música y disponer de ellos tanto sin conexión como en streaming en cualquiera de tus dispositivos.20 gigas y olvídate de Spotify y otras cuitas.

¿Cual es el mejor? En fin, Dropbox funciona bien desde luego, lo que lleva a ser el más utilizado. Si quieres mucho espacio, Google Drive tiene los precios más competitivos. SugarSync ofrece más seguridad. La mejor integración con Windows 8 parece que la tendrá Skydrive y con Ubuntu sin duda UbuntuOne. La verdad, yo lo que hago es usar varios con la oferta gratis y vía, que creo que para los usuarios «de infantería» es la mejor opción. Y no veas como una desventaja el tener todo repartido entre varios servicios, sino como la posiblidad de poder usar cada servicio para un ámbito diferente (laboral, familiar, privado…)

Instalar Ubuntu desde Windows (forma fácil)

Todos sabemos que el colega Mark Shuttleworth es un fanático de Apple, siempr ha querido que Ubuntu estuviera más cerca de la experiencia de usuario de MacOS que de la de Windows. Es decir, al tío le encantan los diseños bonitos (lo cual explica Unity) y la informática a prueba de tontos.

En vista de esto, podemos imaginarnos que es totalmente consciente de que la mayoría de los usuarios se compran el PC con Windows preinstalado (al menos en España conseguir un portátil sin Windows es harto complejo, no imposible, pero complejo) y les intimida ponerse a instalar un sistema operativo. Por eso, nuestro amigo Mark decidió ponerlo fácil.

Reconozco que no tengo claro desde cuando existe el Windows Installer de Ubuntu, porque siempre había instalado este por el método tradicional (cd o pendrive live y tira cochero), en todo caso os podéis descargar el ejecutable desde aquí. Basta pulsar el botón gordo GET THE INSTALLER y vía, eligiendo en el combo de encima la versión (entre 12.04 LTS y 12.10). El archivo es ligero (2.4 megas) ya que irá descargando el resto durante la instalación (tenéis que tener el equipo conectado a internet durante la instalación).

En fin, descargáis, ejecutáis, concedéis permisos cuando os lo pidan y os saldrá esta pantalla:

wubi ubuntu windows installer
Pantalla con opciones de instalación

 

Explicado rápidamente: En el primer combo (arriba a la izquierda) elegís el disco duro donde queréis instalar, en el de debajo el tamaño que queréis dar a vuestro sistema Ubuntu, en el tercero el escritorio que queréis (Ubuntu lleva Unity, Lubuntu LXDE, Kubuntu KDE…), en el de arriba a la derecha el idioma, debajo metéis el nombre de usuario que queréis (no vuestro nombre de usuario de Windows, sino el que queráis tener en Ubuntu) y finalmente la contraseña (tampoco la de Windows, sino la que queráis para Ubuntu). Le dais a install y ya se pondrá a descargar todos los datos necesarios. Entre mientras podréis entreteneros haciendo cualquier otra cosa, porque la descarga va en segundo plano.

Al acabar la descarga os dejará elegir si queréis reiniciar ahora o si queréis reiniciar más tarde. Tened en cuenta una cosa: para finalizar la instalación tenéis que reiniciar, y le lleva un rato, así que si estáis con tiempo hacedlo en el momento, y si no dejadlo para cuando tengáis un rato libre.

Lo dicho, al reiniciar os saldrá el selector de arranque de Windows, donde podéis elegir entre iniciar Windows o Ubuntu. Para finalizar la instalación elegid arrancar Ubuntu, se tirará un rato copiando archivos (en mi caso creo que fue alrededor de media hora) y finalmente lo tendréis en vuestro equipo.

A mi me dio un problemilla con el soporte de idiomas, que estaba incompleto y tuve que meterlo por mi cuenta, pero mayormente porque lo había instalado en español y luego quería meterle la traducción a gallego, no se si dará algún problema a los usuarios que no quieran instalar más idiomas. Tras el primer inicio debería avisaros de que hay un montón de paquetes sin actualizar, en principio se gestiona automáticamente y sólo tenéis que aceptar en una ventana de aviso y poner vuestra contraseña.

Y así, facilito, tenéis Ubuntu Instalado. Como además tiene el software center de Canonical por allí el instalarle lo que necesitéis es simple. Entráis por allí, buscáis y le dais al botón instalar (obviamente, esto tenéis que hacerlo con el equipo conectado a internet, si no malamente podrá descargar nada).

Se me olvidaba (y edito) que no hace falta que montéis una carpeta para acceder a los datos almacenados en vuestro disco. Dentro del sistema de archivos en la carpeta /host tenéis acceso al disco duro donde esté instalado.

Instalar GNOME clásico en Ubuntu 12.10

Apunte rápido para usuarios recién llegados a Ubuntu 12.10. ¿Os encontráis con que os gustaba más GNOME que Unity? Bueno, pues no es difícil conseguir volver a tener el escritorio GNOME instalado en Ubuntu.

La opción cómoda es irte al centro de software de Ubuntu, buscarlo por allí y descargarlo, ya te lo instala solo a base de todo p’alante (como los de Alicante). La opción elite consiste en teclear en un terminal la siguiente instrucción:

sudo apt-get install gnome-session-fallback

Y ya está. En el siguiente inicio ya puedes escoger qué escritorio utilizar.

Criptografía básica: diferencia entre clave simétrica y asimétrica

Una cuestión que siempre se pregunta todo el que se empieza a introducir en el mundo del saber oculto, en el mundo de la criptografía, es qué diferencia hay entre la criptografía simétrica o de clave secreta y la de clave pública o asimétrica. Al contrario de lo que mucha gente piensa, la criptografía asimétrica no proporciona una seguridad más robusta que la simétrica, simplemente ambas tienen una función distinta. Aunque la criptografía existe  ya desde la Roma Clásica, en los últimos años con las comunicaciones informatizadas se ha vuelto una pieza presente en nuestras vidas, aunque para los usuarios suela ser algo transparente su uso.

La criptografía simétrica es simple de explicar (bueno, de explicar por encima, que es lo que voy a hacer aquí): se trata de algoritmos que hacen uso de una sola clave para encriptar y desencriptar mensajes. Dado que en un buen algoritmo criptográfico la fuerza ha de estar en la clave, esto es que da igual que el atacante conozca el algoritmo pues no ha de servirle de nada si no tiene la clave, se nos plantea el problema de cómo compartirla entre dos usuarios de forma segura. Es decir, si yo mando un archivo encriptado a un amigo, este necesita la clave para poder acceder a su contenido, por lo que se nos plantea el ¿cómo le hago llegar de forma segura la clave?.

Y para solventar ese problema de intercambio de claves se creó la criptografía asimétrica. Esta nos ofrece dos posibilidades: enviar un mensaje que sólo puede ser leído por el destinatario y comprobar también que un mensaje no se ha modificado desde que sale del remitente. Como te puedes imagina, la criptografía asimétrica no utiliza una sola clave como la anterior, sino dos: una pública, que puede ser conocida por cualquiera, y una privada, que sólo conoce un usuario (de aquí en adelante llamado UserA para los ejemplos). Ok, ejemplos prácticos: Un amigo de UserA quiere mandarle un archivo con una foto suya en la que le pintaron un pene en la frente mientras dormía, y obviamente no quiere que nadie más la vea. Entonces utiliza la clave pública, que puede estar colgada en un repositorio de claves públicas por ejemplo, de UserA para codificar el archivo. Cuando UserA reciba el mensaje y quiera leerlo le bastará con usar su clave privada, que sólo él conoce, para desencriptarlo. La clave pública no permite desencriptar el mensaje, por lo que da igual que un atacante la tenga y, por otra parte no ha tenido el problema de enviar la clave a su amigo por un canal potencialmente inseguro. Otro ejemplo: UserA quiere responder a este mensaje enviándole al colega la dirección de otro de la pandilla para que le pase la foto. Obviamente necesita poder demostrar que el correo ha sido enviado por él. En este caso usa su clave privada para firmar digitalmente el correo, de forma que cualquiera con acceso a su clave pública puede verificar que la firma es auténtica y que el documento no se ha modificado entre medias. La criptografía asimétrica es esencial para las comunicaciones seguras entre usuarios, partiendo de los preceptos establecidos en el protocolo de intercambio de claves Diffie-Hellman.

El problema es que los algoritmos de clave asimétrica suelen requerir de más recursos del sistema para hacer su trabajo, son más pesados, más lentos, se tarda maś tanto en encriptar como en desencriptar, lo cual hacía muy engorroso encriptar mensajes o archivos muy grandes. Eso hizo que naciera la criptografía híbrida, basada en una idea sencilla: se envía el mensaje en dos bloques: uno encriptado de forma simétrica con el mensaje grande y otro de forma asimétrica sólo con la clave simétrica que desencripta el mensaje largo. Esto permite combinar la ligereza del algoritmo simétrico con la seguridad en el intercambio de claves del asimétrico.

En fin, espero que como aclaración esto os haya servido de algo. Un saludo y a seguir seguros.

Instalar Oracle Java en Ubuntu

Hasta hace unos años Java, de Sun Microsystems, estaba totalmente disponible en los repositorios de Ubuntu. Tras la compra de Sun por parte de Oracle la cosa cambió, se bifurcó entre la versión OpenJava y la OracleJava.

En principio Ubuntu nos proveerá de la versión OpenJava, que debería cubrir todas las necesidades del usuario medio. Pero para el desarrollador puede ser interesante disponer de la versión de Oracle, o simplemente puede darse en algún momento el caso de que un usuario la necesita. Así que la cosa es tal que así:

#Añadir el repositorio a la lista
sudo add-apt-repository ppa:webupd8team/java

#actualizar repositorios
sudo apt-get update

#Instalar OracleJava 7
sudo apt-get install oracle-java7-installer

#Si quieres comprobar que se ha instalado correctamente puedes con
java -version

Listo y sencillo.

Instalar KDE en Debian NetInst

Lo prometido es deuda, y tras el instalar KDE en Ubuntu toca la instalación en Debian, como prometía en el artículo. Por cuestiones «técnicas» para el experimento me vi obligado a utilizar Debian NetInst, una versión compacta de Debian (la versión i386 ocupa sólo 180 megas) que sólo incluye los paquetes básicos. Lo cual para este experimento no es un handicap, ya que el entorno gráfico de escritorio lo vamos a meter por nuestra cuenta.

Bueno, tras instalar Debian y todos los paquetes básicos (siguiendo, por ejemplo, la guía de instalación que viene en la página oficial de Debian), sin entorno de escritoriom desde la versión compacta, tocará ejecutar la siguiente línea para instalar KDE:

# aptitude install kde-full kde-l10n-es

Tras acabar la instalación tocará loguearse y agregar repositorios a /etc/apt/souces.list, y una forma muy facilita es utilizar esta página que te facilitará mucho la vida, con un formulario que te generará el código que has de pegar en la lista de sources.list y te dirá qué comandos debes ejecutar.