Windows 8 y la posible pérdida de mercado de Microsoft.

Esta misma mañana leía dos artículos sobre las malas ventas de Windows 8 en sus primeros días en la calle. Uno del siempre respetable Enrique Dans y otro de los a veces más sensacionalistas editores de Alt1040.

Lo primero, me he escojonado lo mío y más viendo la foto de Ballmer en el artículo de Alt1040. Parece un cruce de Fétido Adams con Coto Matamoros. Pero aparte del siniestro a la par que cómico aspecto de Ballmer la cuestión es que los primeros días de vida de Windows 8 han estado muy por debajo de las expectativas de la empresa de la ventanita.

No voy a afirmar tan rotundamente como Dans que el fracaso sea inminente, pero creo que la irrupción de los llamados “dispositivos post PC” está dejando a Microsoft sin una de sus mayores armas. Porque no nos engañemos, Microsoft nunca ha logrado los niveles de fidelización de usuarios que tiene Apple, Linux o Android. Quiero decir, el usuario de Android o Apple dice orgulloso “eh, tengo mi cacharro X“, pero no he visto a mucha gente que te venga con “Eh, que mi ordenador tiene Windows“. Cierto es que al estar preinstalado en la mayoría de los ordenadores que se venden en las tiendas más habituales ese componente de exclusividad que hace atractivos a otros sistemas operativos en este caso se pierde. Pero siempre he pensado que el éxito de Microsoft estaba en el principio de “mínima sorpresa“.

Sí, porque para el usuario medio el funcionamiento de Windows apenas cambia entre versiones. Aunque a niveles de administración avanzada o a bajo nivel la cosa pueda cambiar mucho, a nivel de usabilidad la cosa poco ha cambiado entre Windows ’95 y Windows 7. “Mínima sorpresa“. La gente aprende a usar Windows a nivel de usuario porque el ordenador del trabajo, o el que se compra en El Corte Inglés, traen Windows. Y siguen usándolo porque es lo que saben usar, porque les da miedo cambiarse. Más de una vez he reparado un ordenador y he preguntado ¿quieres que te instale Linux o te meto un Windows? y pocas veces la respuesta ha sido Linux, por mucho que últimamente Ubuntu se haya vuelto muy asequible para cualquier usuario. También está el factor del ecosistema de software para Windows, que era mucho mayor que la competencia, pero sobre todo lo que motiva al usuario es el “esto es lo que se usar“.

Pero ahora la cosa cambia. Cambia porque los dispositivos post PC están cada día más extendidos, y ahí Microsoft no tiene un dominio del mercado. Android e iOS se reparten un mercado al que Microsoft no llega. Pero el peligro para ellos no es el no llegar a meterse en el mundo de las tablets y los smartphones, el verdadero peligro es que haya una generación de usuarios que antes de tocar un ordenador se hayan acostumbrado a la interfaz de Android o iOS. Porque ahí el principio de “mínima sorpresa” se va a la mierda. Porque la “mínima sorpresa” para ese nuevo usuario no es Windows. Pensadlo ¿quién tenía un Mac en 2006? Cuatro frikis. Pero se introdujeron en el mercado con el iPod, luego el iPhone… y al final los usuarios de estos dispositivos han comprado Apple (amén de muchos hipsters que pasaron de Linux a Apple, pero esos lo hacen sólo porque lo dice Xataka o cualquier otro de sus popes).

En cierto modo, la nueva interfaz de Windows 8 busca esa jugada. Que la gente use Windows en su equipo y que por ello compre un móvil o tableta con Windows. Pero parecen no tener en cuenta que eso va en detrimento de sus usuarios más veteranos, cuyo único factor de fidelización es el “es lo que sé usar“. El usuario tradicional de Microsoft se encuentra una interfaz nueva, muy distinta, que le descoloca, que le obliga a aprender… para este usuario es posible que KDE o LXDE le resulten más cercanos que Windows 8.

La encrucijada es clara y compleja. Si cambian para intentar acercarse al usuario de tableta y smartphone, pierden su ventaja con una mayoría de usuarios veteranos. Si en cambio intentan mantener esa vieja base no sólo se arriesgan a no subirse al mercado post-PC cada vez más extendido, sino también el perder a usuarios de PC acostumbrados a esto. Y es que el problema real es que Microsoft se acomodó demasiado durante años, no buscaron una ventaja competitiva más allá del “somos los que tenemos más software, somos los que el usuario sabe usar y estamos implantados en todas partes“, han dilapidado el prestigio que tenían en los 80-90 y a día de hoy pocos usuarios asocian Microsoft con calidad. Y eso es lo que tienen que trabajar, porque día a día la competencia les pisa más los talones, y la era Ballmer no ha sido nada productiva para la compañía.

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3 comentarios en “Windows 8 y la posible pérdida de mercado de Microsoft.

  1. tonigenil

    Minima sorpresa? Desde Windows XP cada Windows nuevo encierra miles de automatismos que se activan solos en cada actualización y que te hacen por ejemplo desaparecer todos los iconos del escritorio. Windows= Es lo que no se usar porque pide parches hasta para encenderse.

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