Musiqueando 9: Especial Sonic Blast 2019 (20190812)

Esta entrega va completa del Sonic Blast Moledo 2019, como ya es tradicional en el último lustro en este blog. Por seguir con las tradiciones los vídeos están sacados del canal de elgranguru666 quien documentó algunos de los conciertos de esta edición y donde podéis ver más vídeos que los aquí incrustados.

El jueves 8 llegaba al festival del “sun, beach, surf and heavy riffs”, pero el “sun” estaba oculto tras unos nubarrones de oscuro gris que te quitaban las ganas de “beach” y “surf” y que te hacían temer por cómo se desarrollaría lo de los “heavy riffs”. La previsión de lluvia obligaba a la organización a prescindir del icónico escenario de la piscina pasando todos los grupos al escenario principal. Tras escuchar de lejos y de fondo a unos muy interesantes Jesus The Snake (recomiendo profundizar en la trayectoria de esta banda) y tras un rato de relax nos encaminamos varios colegas hacia el escenario con la intención de ver a las suecas MaidaVale… y ahí nos encontramos con el primer punto negro del festival: bajo un intenso chaparrón el concierto no comenzaba, pasaban los minutos, arreciaba el temporal de viento y agua y allí no aparecía nadie. Tras 45 minutos de espera sobre la hora planificada, y tras la confirmación de uno de los técnicos de sonido de que literalmente no sabían a qué hora estaría el grupo, nos fuimos a nuestro alojamiento a cambiarnos la ropa empapada. Lógicamente no estoy diciendo que la organización tenga la culpa de que llueva ni de que el viento provocase retrasos en los vuelos de varios grupos, pero sí creo que visto el panorama y sabiendo que el grupo llegaría tarde (porque MaidaVale publicaron en su facebook que su vuelo se había retrasado y que no podrían llegar antes de las cinco en ningún caso) avisar al público de que habría un parón hasta que la banda pudiese llegar y se calmase un poco el tiempo habría sido lo lógico: había megafonía, había una pantalla encendida en el escenario y había redes sociales. Al final por cambiarnos la ropa y volver al recinto cuando se reanudó el festival, unos 100 minutos después de la hora planificada originalmente, solo pudimos escuchar un tema de las suecas. Tras ellas los fantásticos japoneses de Minami Deutsch hicieron un concierto muy corto, solo tres temas que apenas llegaron a la media hora seguramente recortado en un intento de reducir el retraso que se acumulaba. Rápidamente salían a escena The Devil and the Almighty Blues con su sonido psicodélico, bluesero y pesado estilo Clutch pero con un intenso toque de oscuridad y humedad de su Noruega natal, firmaron un concierto de nivel notable aunque creo que también algo más corto de lo esperado por el retraso que intentaban recortar. Seguíamos por tierras escandinavas, por su vecina Suecia, con Lucifer, el grupo de proto-metal setentero del legendario Nicke Andersson (batería de Entombed, guitarra/voz en Hellacopters, batería y voz en los efímeros pero icónicos Super$hit666 ¿se puede ser más mítico?) y su pareja la vocalista Johanna Sadonis (cantante de los tristemente olvidados y nunca bien ponderados The Oath, que tristemente solo duraron un disco). El concierto comenzaba repasando su segundo y más reciente trabajo mientras la lluvia se hacía más intensa, durante su versión del Snowblind de Black Sabbath puse en una balanza mi devoción por el señor Andersson, que estaba destilando clase tras los parches, y el riesgo de catarrazo por seguir mojándome así… y será cosa de la edad pero huí cobardemente a medio concierto, con mucho pesar y paso ligero para no mojarme más. Segundo cambio de ropa empapada y a esperar a que se calmase el tiempo cenando y comentando los primeros bolos vistos. Cuando paró la lluvia me había perdido a Monolord y ya comenzaban Earthless, quienes se marcaron un concierto que me pareció más ameno que el del año anterior, no se si por estar menos agotado yo o porque realmente sus largas jams salvajemente psicodélicas estuvieron en esta edición más inspiradas. Cerraron su concierto invitando a Nicke Andersson a tocar con ellos City Slang, una versión de Sonic’s Rendezvous Band que ya había versionado en su día con los Hellacopters. Tras ellos seguramente el grupo al que le tenía más ganas de esta edición: Graveyard. Su setlist se nutrió principalmente de su último trabajo, Peace, y de su obra más querida y reconocida, Hisingen Blues, del que recuperaron hitos como el tema título, The Siren o la mítica Uncomfortably Numb. Su añejo y rudo blues rock siempre resulta un regalo a través de la voz de Joakim Nilsson. Acabó el día con los portugueses Solar Corona ya casi a las tres de la mañana, una combinación de stoner y space rock con guitarras cargadas de efectos y el añadido de un saxo que dota de gran originalidad al grupo.

Kaleidobolt

Viernes 9, la lluvia nos da una tregua y solo nos deja unos puntuales chaparrones mañaneros. Mientras comemos escuchamos de fondo a los más que recomendables O Bom O Mau e o Azevedo con su fusión entre surf y psicodelia y, tras ellos, el stoner con enérgicos dejes punk de la banda de Braga Mr. Mojo. Los destrozos del viento del día anterior provocaron que el icónico escenario de la piscina permaneciera cerrado también ese día tocando de nuevo todos los grupos en el escenario principal. Al recinto subí puntual para disfrutar de unos de los pioneros del stoner ibérico: los andaluces Viaje a 800, una banda que lleva activa en el mundillo de la música pesada y psicodélica desde principios de los 90, de depurada ejecución técnica estuvieron sobresalientes en el plano instrumental llevando al público a levitar por dimensiones paralelas (aunque por veces en sus letras sea una banda que me cojea bastante). Con un volumen atronador, puede que la banda que sonó más alta en toda la edición, les siguieron los finlandeses Kaleidobolt que presentaban su reciente trabajo Bitter, publicado en mayo, fusionando complejos elementos de jazz y rock progresivo con descargas más agresivas de rock psicodélico de inspiración retro, alumnos de unos King Crimson a los que rindieron homenaje con una versión extremadamente personal de 21st Century Schizoid Man para cerrar su show. No me fijé en los cambios en los horarios anunciados a través del Facebook del festival y decidí aprovechar el siguiente concierto para buscar una sudadera para protegerme del frío nocturno y comer algo. Pensaba que me perdería parte de Stoned Jesus pero resultó que estos habían intercambiado su posición con Belzebong, por lo que me quedé sin escucahr casi entero el concierto de los polacos, con gran pesar. Tras ellos el refrescante combo entre hard rock y heavy metal macarra y motero de los británicos Orange Goblin puso una nota de color en el festival, repitiendo un enérgico espectáculo como el que dieran dos años atrás en ese mismo escenario, repasando temas de todas sus épocas como Red Tide Rising, Some you Win Some you Lose o Demon’s Whip y rindiendo tributo a sus amados Mötörhead con una versión de No Class. Tras el fiestón de Orange Goblin llegaban unos Stoned Jesus que también repetían en el festival y que realizaron un concierto bastante irregular. Creo que los polacos eligieron un set list demasiado pausado tras la avalancha de rocanroleo anterior y que la coñita del guiño al tan cacareado nuevo tema de Tool durante I am the Mountain arruinó, por lo menos para mi, el que creo que es el tema más destacable de esta banda. Era la cuarta vez que les veía y creo que la que menos me gustó, aunque intentaron levantar los ánimos cerrando con uno de sus temas más directos y sencillos, Here Comes the Robots, yo ya me había venido abajo. Me recogí y el concierto de los quebequeses Dopethrone lo escuché ya desde cama, no soy gran fan de su brutal sludge metal pero reconozco que sonaron bastante enérgicos y que ejecutaron muy bien sus temas. Cuando salía del recinto percibí el otro gran problema de esta edición: la zona de las letrinas apestaba, los baños estaban extremadamente sucios y la empresa contratada para la instalación y mantenimiento de los mismos no se había molestado lo mínimo en limpiar. Una falta imperdonable para un festival de esta trayectoria, con varios años ya a la espalda y que este año encaraba su primera edición de tres días.

Viaje a 800

Y llegaba el sábado 10, por fin el sol asomaba entre las nubes y por fin escenario de la piscina. No llegué a escuchar más que apenas dos temas de Maggot Heart, la nueva banda de Linnéa Olson, quien fuera compañera de Johanna Sadonis de Lucifer en la banda The Oath, que presentaba su reciente trabajo Dusk to Dusk donde el heavy metal y el hard rock se dan la mano con el post-punk en una oscura conjunción. La fiesta en la piscina seguía con los mexicanos Cardiel, un power-duo de sludge metal con dejes punk, hardcore y hasta dub en cuyo directo destaca la impresionante presencia y energía de la batería Samantha Ambrosio. Les siguieron los italianos Giöbia para dar carpetazo al escenario pequeño, una veterana banda con más de 20 años de carrera a sus espaldas que tocaba por primera vez en Portugal y que navega entre el space-rock y el sonido kraut de finales de los 60, creando cortinas de sonidos evasivos con los que hacer viajar a la audiencia. Tocaba moverse al escenario grande para la gran traca final del festi. Arranca el post-metal instrumental de zapatilla blanca con dejes progresivos de los madrileños Toundra que hicieron que el público moviera sus cabezas a ritmo fúnebre. Tras ellos volvían también a Moledo los californianos Sacri Monti, presentando nuevo disco donde mantienen su pasión por la psicodelia de corte setentero y donde a base de guitarrazos cargados de fuzz y chaparrones de teclado nos desgranaron los temas de su segundo trabajo, Making Room for the Magic Hour. El doom metal wiccano de Windhand nos llevaba a un relajado paseo por devaneos de satanismo jipi envueltos en sus hipnóticos riffs de guitarra para completar un show tremendamente sólido que habría sido la banda sonora perfecta para un orgía salpicada de magia negra. Les seguían las leyendas del sludge metal Eyehategod desde Nueva Orleans: Jimmy Bower es un grande capaz de crear algunos de los riffs más cabrones del planeta, el batería Aaron Hill es otra tremenda bestia y el cantante Mike Williams aunque es bastante bocachancla en su interacción con el público, puede que como secuela de tantos años de exceso, es la única voz que puede uno imaginar para sus completamente desquiciados y caóticos temas cargados de cambios. Concierto brutal, pero yo diría que corto pues quedaron casi 50 minutos vacíos hasta la hora programada para la salida de Om. El grupo que nació como power-duo y proyecto paralelo de la base rítmica de los legendarios Sleep es ahora un trío donde el legendario Al Cisneros (es mi señor, nada me falta) se lleva el centro del escenario como bajista-vocalista, acompañado de un excepcional Emil Amos que ya hace más de una década que tomó el relevo de Chris Hakius en el grupo. Completa la formación el multiinstrumentista Lichens, quien se encarga de los coros, percusión, sintetizadores o algún instrumento de cuerda según el tema. Durante más de hora y media ofrecieron una experiencia evasiva al público a través de su sonido donde el drone y el doom se dan la mano con sonoridades minimalistas, sinfónicas o folclóricas orientales, indias o mediterráneas. A ratos cerré los ojos y me dejé llevar. Al acabar su concierto me recogí y a Domkraft les escuché ya desde la cama.

Eyehategod

Vamos con el resumen final. Empezamos con los puntos negativos: no avisar a tiempo de los retrasos del primer día por la lluvia, el exceso de celo del personal de seguridad que provocó colas largas por situaciones tan surrealistas como no dejar entrar a una persona con dos plátanos y, por encima de todo, la suciedad y el olor literalmente putrefacto en la zona de los baños. Tampoco habría estado de más una carpa dado que la lluvia se sabía más que probable con dos semanas de antelación, pero no se si era viable técnica y económicamente en ese recinto, aunque deberían tomar nota por si el año que viene se plantea similar.

Los puntos positivos: el cartel como siempre elaborado con un excelente criterio y variado dentro de un género definido, el ambiente tanto por parte de la gente del pueblo como del resto del público, la cerveza Imperial Porter del festival, que era un pelín cara pero deliciosa y con un ligero toque tostado a café (la IPA no llegué a probarla porque siempre que preguntaba en la barra me decían que ya estaba agotada) y los vales de bebida más chulos que haya visto nunca en ningún evento (Iommi manda, punto). 


Hasta aquí lo que ha dado de sí esta edición del Sonic Blast

Sonic Blast 2018: La crónica express

Otro año más viajamos a Moledo de Minho para asistir al festival de stoneradas varias referente en el noroeste peninsular, que este año además presentaba un sold-out ya en la venta anticipada (los dos años anteriores se habían agotado pero en taquilla).

img_20180811_133249_591

Este año el Sonic Blast me pillaba en medio de las vacaciones del curro, así que tras un viaje combinando tren y coche estábamos en Moledo tempranito para pillar las pulseras y meternos en el escenario de la piscina. Bajo un sol de justicia entrábamos con los últimos acordes de los psicodélicos old-school portugueses Solar Corona. Sorprendía lo lleno que estaba el escenario de la piscina para las horas tempranas que eran y nos costó hacernos un hueco con cierta visibilidad desde donde ver y escuchar el stoner instrumental de los también portugueses Desert’Smoke, una banda muy en la onda de Karma to Burn pero con algún toque avant-garde y que, como anécdota, comentaron que se habían conocido años atrás en este festival. Les siguió una banda que, para mi, fue una de las grandes sorpresas del festival a pesar de haber tenido problemas con el sonido en el arranque de su actuación, un grupo de Algeciras llamado Atavismo. Su sonido recoge la esencia del viejo rock andaluz de los años 60-70 pero añadiendo elementos más psicodélicos, fusionando con total naturalidad la influencia de Triana o Smash con la música de The Doors o los primeros Pink Floyd. img_20180810_155448_276Tras eso tuvimos que irnos a realizar las gestiones para entrar en nuestro alojamiento, lo que nos dejó sin ver a los rockeros espaciales portugueses Astrodome, aunque me comentaron que fueron de lo mejorcito que pasó en esta edición por el escenario de la piscina.

Ya a las seis de la tarde volvíamos al escenario grande para la descarga brutal de los Conan. Su sonido, que ellos definen como “caveman battle doom“, es denso, lastimoso, agónico, sucio y arrastrado. Bajo aquel calorazo esa combinación que practican entre doom y sludge se convierte en toda una experiencia épica mientras te preguntas cómo puede resistir la voz de Jon Davis una hora de concierto desgañitándose de esa forma. Una pura demostración de fuerza doom-metalera donde hasta nos adelantaron algún tema del álbum que lanzarán el mes que viene. Tras un cambio donde ya se empezaban a acumular minutos de retraso salieron los italianos Ufomammut, otros veteranos de la escena doom/sludge europea, con casi 20 años de trayectoria y 8 largos a sus espaldas. Su estilo es más técnico que el de Conan, con más cambios de ritmo y estructuras más complejas pero logrando crear atmósferas igual de densas y opresivas. Subyugaron al público con su propuesta aplastante y fuerza destructiva, como un titán aplastando a la propia humanidad.img_20180810_192950_197 Tras dos horas de doom metal tocaba un cambio que refrescara un poco al público y Nebula eran el encaje perfecto para esta situación por su sonido más rockero. Tras haberse deshecho en 2009 parecía que Eddie Glass no tenía interés en recuperar a esta vieja máquina de hacer stoner rock, pero en 2017 anunciaba su retorno a los escenarios siendo este verano de 2018 su regreso a Europa. Sin nada nuevo que presentar repasaron sus grandes éxitos mientras Glass se convertía en el centro de todas las miradas con su energía desenfrenada sobre el escenario.

Los minutos de retraso seguían acumulándose y  los daneses Causa Sui aparecían en el escenario con 20 minutos de retraso. Pero cuando la psicodelia de influencias krautrock de los escandinavos empieza a sonar todo se olvida, su concierto es una experiencia instrumental evasiva, un auténtico viaje musical que actúa sobre tu cerebro como una droga liberadora. Llenaron de color musical el ambiente con sus impresionantes jams y su destreza y virtuosismo como instrumentistas. Pero tras su concierto el cansancio del viaje y de las horas de festival comenzaba a hacer mella y el retraso acumulado no ayudaba, así que me recogí sin ver a Samsara Blues Experiment ni a Mantar.

El segundo día madrugamos para poder disfrutar del directo de la que, para mi, es la mejor banda estatal con la etiqueta metal del último lustro: The Wizards. Su combinación entre epic doom, heavy y proto metal suena genial en disco, pero es que en directo saben defender esa propuesta con una ejecución impecable y una gran presencia escénica. Geniales los vascos.img_20180811_134610_407-animation Les seguían en el escenario de la piscina los tripeiros Talea Jacta, un dúo que apuesta por la fusión entre electrónica, world music y psicodelia para crear una experiencia instrumental evasiva. Ya desde lejos y mientras comíamos pudimos escuchar el sludge metal trallero a lo Crowbar de unos Greengo que me quedó pena de no haber podido disfrutar más a fondo.

Con los últimos acordes de los psicodélicos griegos Naxatras llegábamos preparados para la recta final cargada de stoner del segundo día de festival. The Atomic Bitchwax saltaban a una hora al escenario que para mi, por su trayectoria, era tal vez demasiado temprana. Para mi su disco debut es uno de los pináculos del stoner y su bajista y cantante Chris Kosnik toda una bestia de los escenarios. Culminaban su gira Europea de presentación de su disco Force Field en el Sonic Blast y encendieron a toda la asistencia con su stoner hard rockero, repasando sus clásicos con versión de Deep Purple incluida. Provocaron los primeros pogos y crowdsurfings de la tarde, demostraron tablas, talento y valía sobre el escenario y dejaron al público caliente y con ganas de más rock.img_20180811_192659_631 Y con la papeleta de tener que tocar tras el conciertazo de The Atomic Bitchwax pero con la ventaja de tener ya al público enardecido saltaron a escena los griegos 1000Mods. Dos canciones necesitaron para dejar claro que con su stoner desértico de regusto a Kyuss la fiesta iba a seguir a tope ¿El mejor concierto del festival? Podría admitir discusión entre si fueron ellos, Causa Sui o The Atomic Bitchwax, pero desde luego sí fue el concierto que mantuvo al público más enloquecido y animado.

img_20180811_203832_406

El proto-metal setentero de los germanos Kadavar era la siguiente entrega, una banda que en los últimos años ha logrado hacerse un nombre dentro de la escena de los riffs pesados. Músicos de gran técnica y marcada influencia de Black Sabbath, completaron un concierto muy bueno y cumpliendo muy bien teniendo que tocar tras dos conciertazos tan brutales como los de sus predecesores. Aquí os dejo uno de los vídeos de elgranguru666, en cuyo canal podéis encontrar documentos audiovisuales de algunos conciertos más de esta edición (y de muchos otros festivales)

Se acercaba el final del festival y arrancaba la recta final con otra de las bandas más esperadas, los Earthless llegaban a Portugal tras unos años de parón y descanso para presentar su nuevo trabajo, editado con Nuclear Blast. Si bien pensaba que se mandarían un concierto íntegramente instrumental intercalaron un par de temas cantados, pero fueron las largas jams psicodélicas con solos de la vieja escuela recorriendo pentatónicas las que marcaron su actuación. La clausura del festi llegaría de la mano de unos viejos conocidos tanto del festival como de los lectores de este blog: el hard rock setentero de The Black Wizards cerraba una edición más del Sonic Blast, y es que no podían no presentar su …What The Fuzz? y no pasar por la que es su segunda casa.

Y así acababa la edición de 2018, con más público que nunca, mostrando la buena salud del festival, con grandes aciertos como poner rampas y escaleras para acceder a la zona elevada a la derecha del escenario o la reubicación de barras y puesto de merchandising, pero abriendo algunos interrogantes al respecto de logística y crecimiento para la próxima edición ¿Es viable mantener el escenario de la piscina con tanta gente? ¿Por qué se hicieron este año tantas colas para salir del recinto? ¿No debería iluminarse mejor la zona de las letrinas? ¿Hay alguna solución para que el área donde están los puestos de comida esté mejor organizada? Esperamos comprobar todo eso en el Sonic Blast 2019

Sonic Blast Moledo 2017: La Crónica

Otro año más, como ya sabíais por la previa de la semana pasada, me he desplazado a Moledo do Minho con otro buen montón de amantes de los riffs pesados para calzarnos una buena ración de rock pesado, bifanas y Super Bock.

Moledo do Minho

El primer día entre salir del curro, hacer kilómetros, instalarnos en la casa, hacer la cola para las pulseras… nos llevó a perdernos a los grupos de la piscina y a entrar casi al final del concierto de los israelitas The Great Machine, de los que puede ver dos temillas muy doom metaleros y su despedida con una canción de pura energía Motorheadiana. Lo poco que vi, me gustó. Cambio de equipo y saltan a escena los stoner doom estadounidenses The Well, un power-trio llegado de Austin y liderado por la bajista Lisa Alley y el guitarrista Ian Graham, ambos encargados de las labores vocales. Firmaron un concierto sobresaliente y muy blacksabbathiano.

The Well

El space-rock psicodélico, progresivo e instrumental de los suecos Yuri Gagarin nos convertía en cosmonautas y nos transportaba con su sonido a un viaje por el cosmos cuando la noche comenzaba a caer sobre Moledo.

Al final de su concierto hicimos la tradicional parada técnica para juntar al “comando bifana” e ir a degustar esta delicia del fast-food portugués. Voy a puntualizar que tradicionalmente siempre las compramos en el mismo puesto, donde siempre están excelente, y este año decidimos cambiar y probar las de otro… CRASO ERROR!!!! No sólo no estaban tan buenas sino que, además, nos tangaron con una ración de rissões en la que el plural estaba en la carta pero no en el plato: sólo había uno. Al final, con la orejas gachas, volvimos al puesto de todos los años para poder tomar nuestra true-real-bifana, deliciosa como siempre. Por cierto, este año la organización ha tomado nota de la quejas de los asistentes del año pasado: añadieron más baños y más grifos para servir bebida en el recinto, evitando las colas del año pasado.

Tras la cenita era el turno de la piscodelia setentera con toques de folk oriental de los japoneses Kikagaku Moyo, dignos sucesores de grandes bandas niponas como Flower Travelin’ Band, que nos llevaron en un agradable paseo musical hasta los años 60, sitar incluído y con mucha broma entre los colegas porque un tema sonaba extrañamente similar a Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat. Con el cuerpo relajado tras los suecos y los japoneses llegaron otros suecos: Monolord. Este trío de Göteborg es pura economía musical, hacen más con menos: con temas simples y directos de enérgico stoner-doom de regusto sludge construídos sobre repetitivos riffs de tres acordes, lograron completar un concierto apabullante, desencajando los cuellos del respetable público y ganándose merecidas ovaciones y, para muchos, el honorífico título de campeones de esa noche.

Elder

Del primer día los estadounidenses Elder eran la banda que más interés despertaba en mi, y aunque son un grupo técnicamente impecable y completaron un buen concierto no acabé de de conectar tanto con ellos. Puede que fuera por la mayestática exhibición de los Monolord o puede que sean un poco fríos en directo, pero aunque interpretaron sus complejos y progresivos temas llenos de cambios de ritmo, tensiones armónicas y hasta arreglos barrocos con sublime perfección no acabé de conectar de todo. En cualquier caso tampoco se les puede achacar nada, pues su concierto fue más que correcto. Cerraron la primera noche los escoceses The Cosmic Dead, que escuché ya desde la lejanía antes de irme a dormir. No entendí muy bien por qué no paraban de citar a Black Bombain cada dos por tres, no se si era alguna broma entre las bandas, entre ellos, algún pique… En cualquier caso no fueron los de Glasgow una banda que me interesara en exceso, así que opté por guardar fuerzas para el día siguiente.

Sin madrugar en exceso pero tampoco sin levantarme muy tarde aprovechamos la mañana en dar un paseo cerca de la playa y desayunar en los bares que hay junto a ella. Si sois cafeteros en Portugal disfrutaréis, la mayoría de bares hacen buen café. Tras el desayuno tocó movilizarse en la cocina y preparar la tradicional churrascada doom-metal, que nos entró fetén pero que lleva su tiempo, así que me perdí a Ana Paris y a Vinnum Sabbathi aunque tenía mucho interés en ese grupo. Llegamos a la piscina con los portugueses Löbo tocando su sludge oscuro y atmosférico. Este recito, con la piscina, es muy molón y una de las señas de identidad del festi pero empieza a quedarse pequeño. Tras los portugueses llegaba el turno de los franco-estadounidenses Blaak Heat y su deliciosa locura: combinan surf, psicodelia, progresivo, escalas árabes de influencia mediterránea y hasta elementos de música balcánica y de oriente medio, una extraña fusión sobre la que construyen temas plagados de cambios de ritmo y preciosos arreglos, un bendito manguerazo de colorido musical y originalidad, incluyendo una original jam instrumental a base de percusión y laud.

Blaak Heat

Marchamos a turistear un rato en lo que pareció ser un error, ya que parece que Toxic Shock dieron un show para no olvidar, con salto a la piscina desde la torre incluído. Llegamos ya para el inicio de Sasquatch en el escenario principal, que con su stoner hard rockero de base bluesera y alma de ZZ Top dieron un bolazo que se ganó en el favor del público desde el primer acorde, una banda que sabe estar sobre las tablas y animar a las masas.

Sasquatch

The Machine, en cambio, me dejaron bastante frío. Su sonido a lo Queens of the Stone Age no acabó de conectar conmigo y me fui viniendo abajo. Tras ellos Acid King llegaban al escenario planteando un concierto con mucha jam, muchos largos pasajes instrumentales que dejaron a su frontwoman Lori S. más centrada en las labores guitarreras que en las vocales. Su estilo extremadamente denso y pesado me gusta, pero tras haberme quedado casi de bajón con The Machine no acabaron de entrarme bien. No fue un mal concierto el de Acid King, estuvieron muy bien en su línea, pero para mi estado anímico no llegaban en el mejor momento. Tras su concierto repetimos bifanas y nos sentamos un rato para afrontar el sprint final.

Acid King

Colour Haze llegaban con su alma de jam band y su psicodelia colorida y heredera del espíritu del kraut-rock de los ’60-’70. Comenzando con unos dejes muy Woodstockianos y con unos arreglos casi guiñando un ojo al primer Santana, dejando claro que apostarían por el sonido más retro de sus últimos trabajos que por la rama stoner de sus inicios. Su actuación fue descomunal y sobresaliente, con un desempeño excelente por parte de Stefan Koglek.

IMG_20170813_000314

Nunca había visto antes a Orange Goblin, pero había leído de todo sobre ellos: desde conciertos apabullantes hasta enormes decepciones. ¿Qué cara mostrarían en Moledo los ingleses? En el primer tema quedaba claro: venían a tomar la plaza por asalto, a arrasar el lugar con su napalm alcohólico-rocanrolero, con rendición a Lemmy incluída al presentar The Devil’s Whip. Y no es para nada superficial ese tributo, ya que Orange Goblin y Motorhead tienen mucho en común: ambas son bandas que beben de muchos estilos sin casarse con ninguno, Motorhead lo hacían del punk, el rock and roll y el proto-heavy setentero y Orange Goblin lo hacen del stoner, el doom, el punk y la NWOBHM. Los ingleses movieron a su gusto a todo el público, incitaron a saltar, a cantar, a hacer pogo y baile pollo y desencajaron cuellos a golpe de headbang. Eran los cabezas de cartel y salieron a demostrar que se merecían ese rango. Apabullantes.

Orange Goblin

Con el cuerpo destrozado intenté hacer el último esfuerzo, gasté mis últimos tokens en una sidra y me preparé a ver a Dead Witches, la superbanda stoner-doom clasicota formada por el ex-batería de Electric Wizard, Mark Greening, y la vocalista italiana Virginia Monti, de Psychedelic Witchcraft. Pero había gastado el último cartucho con los británicos y tuve que recogerme a descansar al segundo tema, mi espalda pedía tregua y a tumbarme me fui aunque la banda estaba firmando un buen concierto. El final de su actuación lo escuché ya desde lejos, descansando.

¿Veredicto? Inmejorable: un cartel variado pero dentro unos parámetros claros, con bandas que no están “quemadas” por la rotación constante entre los mismos festis de siempre, con muy buen ambiente y bien planificado. Tal vez podría haberse mejorado el tema de las colas a la hora de coger las entradas, pero por el resto todo impecable. Para mi el hecho de que cuando Kadavar cancelaron la gira la organización se ofreciera a reembolsar la entrada a quien lo solicitara me pareció un detalle que demuestra el buen hacer de esta gente, más centrada en fidelizar al público con un trabajo bien hecho que en sangrarle la pasta a los asistentes.

Sonic Blast Moledo 2015: La crónica express

Voy a intentar un ejercicio condensado para contaros cómo fue el Sonic Blast de Moledo de este año sin romperme ni romperos mucho la cabeza con largas crónicas. Así que me marco un análisis por partes:

horarios mapa sonic blast moledo 2015

  • Organización y ubicación:
    • La zona de acampada es grande y se pueden encontrar sitios a la sombra. En 10-15 minutos se llegaba caminando, dependiendo del aplomo.
    • Los precios bien, al menos desde el punto de vista de alguien que visita festivales españoles. Cañas a 1.50 en el recinto, te puedes cascar una feijoada en la puerta por 5 pavos. Comer y beber en el pueblo, más barato todavía (3.60 € por tres tercios de Superbock en terraza de primera línea de playa, 7 euros por una bandeja de pollo, ensalada, patatas y arroz que daba para dos personas).
    • El pueblo es bonito, una zona clásica de surf de Portugal. Una lástima el tiempo gris que coincidió este año, con un finde soleado habría sido increíble.
    • Sonido muy bien: le daría un 8/10, incluso en el escenario pequeño se podía escuchar todo con nitidez. El volumen tal vez un poco bajo, pero mejor eso que el que sea molesto o se convierta en una bola ininteligible. Horarios con puntualidad británica, aunque hubo algún cambio excesivamente largo (casi 50 minutos entre The Vintage Caravan y Pentagram, 40 minutos entre Greenleaf y My Sleeping Karma).
    • A mejorar: lo único diría que si hubiesen puesto el doble de duchas en la acampada y algunos retretes más (y los hubiesen limpiado con mayor asiduidad) habría quedado perfecta la zona. Otro fallo fue el no tener al final after party con música hasta el amanecer, porque llegaba la gente con ganas de fiesta al camping y para la gente que quería dormir era una putada. Mi propia experiencia en ese sentido fue que el viernes me metí en la tienda con idea de dormir temprano y ante la imposibilidad de hacerlo acabé quedándome hasta casi las seis tocando canciones de Motorhead con un ukelele junto a los de la tienda de al lado.
  • Bandas del viernes:
    • Pool Stage: El concepto de piscina junto al escenario es cojonudo, una pena que el astro rey no acompañara más para disfrutarlo al 100%. Diría que menos Nervous, que no me agradaron en absoluto con su hardcore californiano, el resto de las bandas cumplieron muy bien su papel. A los The Black Wizards, con un toque muy setentero, y a los The Attack of the Brain Eaters, con un rock guitarrero noventero con buena pegada, les dejo la etiqueta de “bandas a seguir en el futuro”, ya que son grupos jóvenes y que me dejaron buenas sensaciones. Tampoco me desagradaron los Mantra, a pesar de tener un toquecillo muy grunge/alternativo en su sonido stoneriano. De Cuchillo de Fuego no me esperaba gran cosa porque lo que había oído no me había gustado pero su directo cambió totalmente mi percepción: locura y delirio, un directo con mucha fuerza y momentos surrealistas que me sorprendió muy gratamente.
    • Main Stage: Como dije antes, Nervous no me convencían y bajamos al pueblo a tomar unas cervezas. Nos perdimos a High Fighter y llegamos para Belzebong. Los polacos, con su stoner/doom instrumental, pesado y primitivo, mezclado con el humo, las imágenes malrolleras proyectadas detrás y la intensa iluminación verde sobre el escenario lograron un efecto hipnótico muy profundo con su directo. Para mi, los “subcampeones” del día. Vi un rato de Plus Ultra, aunque su propuesta extremadametne experimental no era muy de mi agrado y salí a cenar. Volví justo para ver como el cantante se ponía a destrozar el equipo en una vorágine destructiva. No son de mi gusto, pero desde luego el directo es intenso. Tras estos llegaron los que, para mi, fueron los campeones del primer día: Greenleaf. Los suecos, con una combinación de stoner con hard rock clásico, bromearon con que no eran ZZ Top por tener todos barba y luego nos regalaron una buena ración de riffs digna de Texas. Me quedé enamorado de su sonido y lamenté que no hubieran durado un ratito más. Quedaban My Sleeping Karma, pero 40 minutos de cambio sumados a una noche de camping y un día con mucho caminar y mucha cerveza hicieron mella en mi y me bajé al camping (el resto de la historia, ya la habéis leído arriba).
  • Bandas del sábado:
    • Pool Stage: El tiempo todavía acompañó menos el sábado en el pool stage. Por motivos diversos (gastronómicos) llegué cuando llevaban sólo un par de temas tocados mis vecinos los Puma Pumku, aunque por suerte ya había visto a los Galactic Superlords y a Astrodome el jueves en la warm up party, y he de decir que los primeros me gustaron mucho, otra banda con ticket de “a seguir” que juega con un sonido de rock pesado setentero pero con unas guitarras dobladas muy heavys, muy NWOBHM. Las dos bandas que cerraron este escenario estuvieron excelentes: Lámina descargaron una buena ración de stoner metal de riffs cañeros y ritmos obsesivos, pero la lluvia comenzó a caer más fuerte desplazando a la gente hacia la parte cubierta a la derecha del escenario. La lluvia continuó mientras los ucranianos Somali Yatch Club levantaban un poco el pie de nuestros aceleradores con su stoner rock más psicodélico. Como ya he dicho, estos dos últimos grupos también bandas “a seguir”
    • Main Stage:: Entré con la intención de pillar una camiseta (y pipear si andaba con los Pentagram el inefable Sean Pelletier) y de bajar al camping a por ropa de abrigo, pero Libido Fuzz me convencieron con su apuesta por la psicodelia con dejes clasicotes. Bajé a toda prisa pero a pesar de eso me perdí el comienzo de los Wight, otra banda que apostaba por la psicodelia old school pero jugando con alguna influencia del rock de los 90, muy buenos. Y llegamos a los platos fuertes: los ascendentes islandeses The Vintage Caravan (aunque no hagan tantos solos de ballena como deberían), si no se agotan ni echan a perder, son una banda que puede llegar muy lejos pues todavía son muy jóvenes (a pesar de que ya cuenten con tres discos, si contamos el autoproducido de 2009). Lo de Pentagram fue harina de otro costal. Impresionante el concierto de los discípulos de Bobby Liebling, tremendos. Superaron todas mis espectativas y se cascaron un set list con sus clásicos junto a algunas piezas de su último trabajo. Tras los años de frustración que vimos en Last Days Here al fin las cosas le sonríen musicalmente a Liebling y nos ofrece conciertos dignos de ese talento que las drogas sepultaron por tantos años. Acabaron Mother Engine, pero tras dos temas me recogí. Ojo, que el grupo no está mal, pero cerrar con una banda de psicodelia instrumental a mi no me acaba de levantar, si hubieran tocado a media tarde me los habría visto enteros porque estaban sonando bien, pero era el típico momento que el cuerpo te pideo o caña o cama.

The Vintage Caravan Moledo
Foto del concierto de The Vintage Caravan a cargo de mi colega Gaius Baltar

¿Una conclusión? Pues que si para el año el cartel trae algo de mi gusto (cof cof cof The Sword, Witchcraft o Graveyard sería un puntazo, cof cof cof y Sandford Music Factory cof cof cof) no dudaré en repetir. Un festival que de momento se ha posicionado muy bien entre mis preferencias.