Musiqueando 2 (20190409)

Alguien me dijo que Willy DeVille había dicho una vez “al menos me queda el orgullo de no haber grabado nunca un número 1”, pero nunca pude corroborar la veracidad de esa frase que no entendí en su momento. Cuando me lo dijeron pensé que era una “boutadeunderground o una forma de hacer de la necesidad virtud, pero cuando uno ve la identidad y la carrera de Europe totalmente devoradas ante el gran público por The Final Countdown, a Blind Melon eclipsados por su No Rain o a Survivor ocultos tras el Eye of the Tiger la va entendiendo mejor. Al final son muchos los enterrados bajo la pesada losa de haber firmado una canción extremadamente popular, valga el caso de Juan Antonio Canta como ejemplo más literal y terrible de esto llegando a quitarse la vida, después de que su “Rap de los 40 limones” se convirtiera en un éxito del verano y le diera una imagen pública con la que no se identificaba. Otros muchos se tomaron su éxito fugaz de forma pragmática, “las penas con pan son menos”, y se dedicaron a disfrutar de la atención y el dinero, lo que en ocasiones fue tan o más letal que caer en una profunda depresión. Algunos músicos solo han tenido un hit masivo y dan gracias a los dioses de la música por ello pero otros, que podrían haber sido recordados por tener una trayectoria más regular y sólida, se vieron fagocitados por la popularidad de su número 1. Lo irónico de todo esto es que si preguntas en España por Willy DeVille el 90% de los que le recuerden lo harán solo por su hit Demasiado Corazón, que a principios de los 90 tuvo una repercusión masiva.

Si hablamos de carreras sólidas que no están ensombrecidas por un single de atronador éxito podemos recordar también a Scott Walker, fallecido hace unas semanas, el 22 de marzo. Comenzó su carrera en plena “beatlemania” con los Walker Brothers haciendo un pop al uso del que triunfaba en la época. Poco a poco en sus discos en solitario fue añadiendo elementos avant-garde, de cantautores belgas y franceses, de bandas sonoras… experimentaba tanto con la música como con las letras y se dice que fue él quién hizo que el pop alcanzase la madurez, que se desligase de la imagen de género para adolescentes dándole una pátina más adulta y también más artística. En los 80 ya se había convertido en un músico de culto, a la vez que decidía dejar el mundo de las giras y enterraba definitivamente a los Walker Brothers tras una reunión a finales de los 70. Después se convirtió principalmente en compositor y productor durante la segunda mitad de los 90, después de grabar el aclamado por la crítica Tilt, y no fue hasta mediada la primera década de los 2000 que volvió a grabar discos, teniendo una prolífica racha de trabajos extremadamente experimentales, bandas sonoras y hasta una colaboración con Sunn O)))) que dio lugar al álbum Soused .

Ñu han grabado un DVD en directo y eso para mi siempre es buena noticia porque me flipan los Ñu, llevan más de cuarenta años de carrera y tampoco han grabado nunca un número uno. Con todas las luces y sombras que tiene Molina y su personalidad peculiar han dejado algunos pináculos creativos del heavy rock español, siendo su debut Cuentos de ayer y de Hoy un disco totalmente esencial para mi. Es cierto que en alguno de sus últimos trabajos no estaba tan brillante, o que alguna letra le quedó algo rancia para los dosmiles (sobre todo en el Títeres de 2003, con temas como Mono o Hot Show Girls o una versión en castellano de Have you ever see the Rain de la Creedence ), pero sigue siendo capaz de sacar temas muy buenos. El concierto se grabó en Madrid en febrero de 2018, en un evento con múltiples invitados, y se publicará en mayo de 2019 tras una larga campaña de preventa. El primer adelanto ha sido Viejos Himnos Para Nuevos Guerreros, tema título con corazón Blackmoriano del hasta ahora último trabajo en estudio de Ñu, publicado en un ya lejano 2011 (cuando este blog nacía) y casi premonitorio de en qué se convertiría la política española en ese tiempo.

El sello alemán H42Records lanzaba hace unas semanas, cuando marzo agonizaba, la nueva entrega en vinilo de los suecos Molior Superum: As Time Slowly Passes By… Estos naturales de Göteborg, vecinos y paisanos de los reverenciados Graveyard, practican también un hard rock de corte setentero, bluesero y pesado. Pero no caigamos en el simplismo de meterles en el mismo saco, pues Molior Superum tienen un sonido menos psicodélico y más hard rock, construído sobre riffs de la vieja escuela americana con regusto a Ted Nugent, Montrose, Mountain o Cactus. Parece que en Suecia tienen mucho cariño al viejo rock duro de riffs vigorosos que aquí es homenajeado en un sonoro ritual a doble guitarra. Grupo totalmente recomendable aunque parece haber quedado algo oscurecido dentro de la gran producción rockera sueca de la última década.

Estos días he estado consumiendo local, tanto verdura como música. A veces con tanta plataforma de streaming que nos deja a mano profundizar en la escena stoner griega o el doom metal indonesio nos distraemos demasiado de lo que tenemos al lado, en nuestra propia ciudad. La facilidad de acceso puede saturar por exceso de oferta. Aquí en Compostela llevamos unos años en los que proliferan las bandas de blues, teniendo varias agrupaciones con un nivel muy aceptable y una producción más que disfrutable. Curiosamente aunque los locales aceptan programar blues luego no es un género que pinchen mucho, lo que es una pena porque bandas como los Lákazans son cosa buena que entran bien en cualquier momento.

Podemos seguir este corto viajecillo por el blues compostelano con Andhrea & The Black Cats, grupo que comparte varios miembros con los antes citados Lákazans. Además este vídeo lo produjo una amiga mía, así que si estáis pensando en grabar un videoclip ya sabéis que no tenéis por qué iros a California pudiendo filmar en Compostela.

Ya para acabar el recorrido de esta semana por el blues compostelano dejamos un vídeo de la Bakin’ Blues Band, un grupo que lleva más de una década picando en el blues más clásico y tocando habitualmente por los locales de la ciudad, además de haber realizado varias giras por la Península.

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Musiqueando 1 (20190403)

Como El Bandcamp de la Quincena pasó a mejor vida al acabar 2018 este blog se había quedado sin una sección musical periódica. Tras un trimestre de espera decidí realizar una consulta on-line en varias redes sociales ¿Quiere la gente una nueva sección musical en este blog? Las respuestas fueron pocas, pero todas positivas y entusiastas así que me vengo arriba. Así que así nace Musiqueando, una sección anárquica donde esbardallaré sobre la música que haya estado escuchando últimamente, sin orden ni concierto (aunque de conciertos también puede que hable)

Arrancamos con un grupo que me produce sentimientos encontrados: Newen Afrobeat. Por un lado una banda chilena haciendo afrobeat me suena a “hippies practicando la apropiación cultural de forma intensa y descarada”, pero por otro hay que reconocerles que musicalmente son impecables y que su fusión de funk, jazz y músicas de inspiración africanas con devoción genuina por Fela Kuti, a la que añaden también elementos del folclore indígena chileno, es tremendamente pegadiza. De momento estos activos luchadores por los derechos del pueblo Mapuche tienen dos discos: un debut autoeditado en 2014 con temas en castellano y un EP tributo a su adorado saxofonista nigeriano. Hoy por hoy este género vive su momento de mayor popularidad desde su despegue en los años 70, tras haber tocado mínimos en los 90.

También llevo un par de días, por recomendación de una amiga, dándole vueltas a Obey, el último trabajo de los suecos Priest. Su debut, publicado en noviembre de 2017, ya lo habíamos comentado por aquí. Aunque el grupo nació de una escisión en Ghost su sonido orientado al synthpop tiene poco que ver con el de las huestes papales, menos guitarreo y más sintetizador, adoración por el pop electrónico de los 80 y constante reverencia a Depeche Mode, cojeando un poco por su falta de originalidad. Siempre he pensado que es la clase de banda que podría poner ambiente sonoro a un local donde gente vestida de látex usa como asientos y mesas a gente desnuda y atada, el título Obey parece indicar que ellos piensan lo mismo

La polémica ha rodeado estos meses en el mundo rockero a Greta Van Fleet, ganadores del Grammy al mejor disco de Rock en una gala donde también estuvieron nominados a otros tres galardones. Para sus fans más acérrimos son los sucesores naturales de Led Zeppelin, para sus detractores son una mala copia de Led Zeppelin sin ninguna personalidad. Yo por ser tocahuevos me suelo posicionar en contra tanto de los fans como de los haters. A mi sus discos me han gustado, pero sin más, tocan bien y hacen un hard rock bluesero que me gusta pero no me parecen una banda que me vaya a tomar como referente, al menos con lo que han presentado hasta el momento. ¿Que beben mucho de Led Zeppelin? Bueno, beben mucho de la rama hard rock de Zeppelin, porque no llegan a tocar estos chavales tantos géneros como tocaron sus maestros, los Van Fleet no se arriesgan tanto a experimentar ni tienen una vena folkie tan marcada, a pesar de haberse marcado una versión de Fairport Convention en su galardonado “From the Fires”. Además parece que sean los primeros que copian a Zeppelin, como si no lo hubieran hecho antes otros ¿Quienes? ¿Cinderella? ¿Kingdom Come? ¿The Black Crowes?¿The Answer? Hay muchos que los critican por poco originales y luego se gastan 20 pavos en ir a ver a un grupo de versiones de los Foo Fighters (es una opinión impopular, pero creo que montarse un tributo a Foo Fighters es el equivalente rockero a votar a Ciudadanos) o de Iron Maiden. Yo les sigo pegando una escucha de vez en cuando si me lo pide el cuerpo, aunque también pienso que gente como Blues Pills, The Vintage Caravan, Radio Moscow o The Black Wizards me aportan más dentro de un género similar.

En mis navegaciones por Youtube me sigo encontrando de vez en cuando cosas curiosas. Una de ellas fue la banda angoleña Heavy Band, un grupo de hard rock bluesero/protometal con algún deje de funk de los 70 procedente de la ciudad de Luanda, con un sonido un poco entre el de Deep Purple y el de los primeros Jethro Tull, pero por desgracia hay pocos registros suyos grabados, solo un par de singles de 7 pulgadas editados por Decca, como este Beggar Man. En el vídeo que añado debajo aparecen etiquetados como portugueses, pero hay que pensar que en aquella altura Angola todavía estaba bajo el dominio colonial de Portugal.

Y siguiendo con piezas protometaleras vamos con los estadounidenses Legend, otra cosa que me apareció por el Youtube con un sonido muy en la onda de nombres legendarios del underground como Manilla Road o Cirith Ungol. Esta banda de nombre poco original (en el Metal Archives hay como diez grupos llamados Legend) parece ser que gozó de cierta popularidad local en el área de Nueva Inglaterra allá por finales de los 70 y que sacó una limitada tirada autoeditada de su único disco From the Fjörds antes de desaparecer/reconvertirse en un grupo llamado Mercenary.

Y hasta aquí llegamos con esta primera entrega de Musiqueando. ¿Cuándo será la próxima entrega? Pues no lo se, he dicho que será una sección periódica pero a estas alturas todavía no se cuál será la periodicidad. Cuando coincida.

El Bandcamp de la Quincena: Duel – Live At the Electric Church

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos tomamos un vuelo hasta el mítico estado de Texas, cuna de tantas grandes bandas. Desde Austin vamos a pegarle una escucha a lo último de los Duel.

Tras dos discos de gran calidad como fueron Fears of the Dead y Witchbanger, ambos con el sello Heavy Psych Sounds, los Duel regresaron a su ciudad natal para recoger una muestra de su directo en The Electric Church. Si bien habríamos disfrutado más de un show más largo, lo que nos entregaron el pasado mes de abril es solo una pequeña muestra de su directo. Algo más de media hora repartida entre 6 temas, cuatro de ellos del Fears of the Dead.

Duel live

Aunque sea escaso en duración, este Live At the Electric Church es una buena demostración de la energía que el cuarteto de Austin desprende en directo, una “tapita” de lo que es un concierto de Duel. Su sonido proto-metálico primitivo, setentero y pesado podría definirse como ZZ Top meets Pentagram, tal vez con un toque de Danzig en la líneas vocales, y les emparenta con sus compatriotas de The Sword.

Live ath the Electric Church es una buena forma de acercarse al sonido de una de las bandas más excitantes de la escena estadounidense actual, un pequeño resumen de sus dos trabajos previos y una pequeña demostración de su potente directo.

El Bandcamp de la Quincena: Castle – Deal Thy Fate

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos vamos sacudimos la lluvia y nos vamos a la siempre soleada California, a tomarnos una buena ración de heavy metal con los Castle.

Ya hace 9 años de su primera demo, 7 de su primer disco (In Witch Order) y 6 de su espectacular segundo disco, Blacklands: Castle no son unos desconocidos que vengan a subirse a la ola del rock de temática ocultista ahora que Ghost lo han puesto de moda, son una banda con una carrera sólida que, el pasado mes de octubre, nos entregaban su quinto álbum, Deal Th Fate, para encarar un próximo 2019 que marcará el décimo aniversario de la banda.

Castle

Oscilando entre el doom metal, el heavy clásico y el hard rock más oscuro Castle en este Deal Thy Fate no ocultan haber escuchado más de un disco de Black Sabbath, Pentagram o Danzig, incluso con alguna nota macarruzo-motera de Orange Goblin o algún deje más melódico en las guitarras que recuerda al Ozzy de los dos trabajos de Randy Rhoads. Podríamos emparentarlos también con el sonido de bandas actuales como Duel u Orchid, y por la voz femenina es imposible no añadir también a Christian Misstress.


La dupla formada por el guitarrista Mat Davis y la bajista, vocalista y alma líder de la banda Elizabeth Blackwell funciona con precisión de reloj nuclear: él construye unos riffs tremendamente pegadizos y ella añade una voz melódica, agresiva y muy de la vieja escuela del heavy metal, elaborando una suculenta ración de nueve himnos de metal oscuro, poderoso y de la vieja escuela. No he encontrado información sobre si Al McCartney, que había sido su batería por muchos años, ha sido el encargado de los parches en este trabajo. Un disco redondo hecho con las cosas muy claras, donde desde la portada firmada por Patrick Zoller sabemos perfectamente qué nos encontraremos: heavy metal oscuro.


El Bandcamp de la Quincena: Mandibulla – Bleeding Black

Os debía una entrada musical, pero el finde pasado rockeando en Porto con Wucan, Black Mirrors y The Vintage Caravan influyó en que esta crítica os llegue con retraso.

Pero tranquilos, que aunque pasasen unos días el primer disco de estos brasileños Mandibulla está todavía calentito, salió el 31 de octubre listo para la noche de Halloween. ¿Qué nos ofrecen en este Bleeding Black? Pues un trabajo que hace honor a su título, un disco que combina stoner con doom metal un poco en la misma onda que sus compatriotas de Black Witch pero con un aire menos retro, más metalero y sin tanto elemento de occult rock.

Mandibulla

Los riffs de Felipe Knoller que, según leo en los créditos, se ha encargado de guitarras y bajos para la grabación rugen y chisporrotean cargados de fuzz construyendo sólidos muros de vez en cuando salpicados con algunos punteos de influencia más rockera de la mano de Ricardo Siqueiro. Los cimientos los pone la contundente batería de Helder Tiso, músico polifacético que también se encarga de los pianos y arreglos y una apisonadora golpeando nuestras cabezas y llenando cualquier atisbo de silencio con sus platos cuando coge las baquetas, creando así la atmósfera adecuada para que Cristiano Maffra añada el peso melódico a los tema con su voz.

La tipografía del logo de la banda podría llevarnos a pensar que se trata de una mera imitación de los Pentagram, y aunque el magisterio de estos y el de Black Sabbath es evidente (algo por otro lado habitual en esto del stoner/doom) se aprecian otras influencias, como el hard rock oscuro de The Cult en la voz y determinados pasajes de A Dream Within a Dream o los riffs de influencia Black Label Society en Underwater Grave. También hay reminiscencias a los trabajos más sludge metal de Corrosion of Conformity y los Melvins, ¿puede ser por la mezcla de Jack Endino? El que fuera productor de Mudhoney, Nirvana y Soundgarden parece haberle cogido el gusto a Brasil, y tras trabajar con Titãs y Nando Rei ha mezclado el disco de estos paulistas.

Mandibulla es una nueva promesa del metal brasileñoa la que habrá que seguir la pista.

 

 

El Bandcamp de la Quincena: Church of the Cosmic Skull – Science Fiction.

Por los bosques de Nottingham se forjaba la leyenda de Robin Hood en los tiempos de las cruzadas. En pleno siglo XXI no hay héroes que devuelvan al pueblo lo saqueado por los corruptos, pero al menos hay gente que desde allí nos trae buen rocanrol para desconectar un rato de las cuitas diarias.

En los últimos años la reivindicación de los ’70 se ha vuelto habitual y rentable, y desde que Ghost reventaron el mercado metalero la temática ocultista ha vuelto a la primera línea lírica en las bandas contemporáneas. Church of the Cosmic Skull encajan en esos dos clichés, el de reivindicar los ’70 y el del ocultismo a lo Ghost, pero caeríamos en el más absoluto simplismo si nos limitásemos a etiquetarlos de banda de nicho que intenta hacer caja con dos tendencias en boga. Una escucha superficial de este Science Fiction ya nos lo indica.

En 2016 estos ingleses sorprendían al mundo con un Is Satan Real? que, de hecho, se coló en mi lista de 1001 discos esenciales. El pasado mes de mayo el septeto nos entregaba su segundo disco, titulado Science Fiction y siguiendo una coherente evolución con lo que había sido su debut.

Church of the Cosmic Skull

Como decía antes, Church of the Cosmic Skull están en la onda setentera y ocultista, pero no son un producto más de nicho para hacer caja de la creciente escena stoner, de hecho no les etiquetaría de stoner como ha hecho algún periodista de esos que redactan sus crónicas a partir de la lectura de notas de prensa en lugar de escuchar los discos. Sí, este grupo está dentro de la onda ocultista, pero su estética no es para nada sombría sino que se muestra con un halo luminoso al estilo de los glammies Angel, de los suecos Abba o incluso de la Kelly Family. Cuando uno ve la puesta en escena de la banda podría pensar, por sus fotos y estética, que está ante un grupo formado por los catequistas de una iglesia noruega. Musicalmente combinan algo de hard rock y algo de AOR con elementos sinfónicos, progresivos y con algo de art-pop. No en vano aparte de guitarra, bajo, batería y órgano, elementos habituales en las bandas de rock psicodélico, añaden también un cello electrificado. Por otra parte las melodías vocales están muy trabajadas, no solo cantan todos los instrumentistas sino que además tienen a dos vocalistas, sumando en total seis voces: tres masculinas y tres femeninas. No verás en este grupo las influencias típicas setenteras de Grand Funk, Black Sabbath, Jimi Hendrix, Lynyrd Skynyrd o Pentagram. Lo más típico en ese sentido sea, quizás, alguna línea vocal y algún arreglo de guitarra con clara reminiscencia a Thin Lizzy, Magnum, Blue Oyster Cult o Gary Moore. Pero aun siendo un grupo rockero sus melodías y, sobre todo, el trabajo de voces y el aura luminosa que envuelve los temas nos llevarían a pensar más en la música de Electric Light Orchestra, Strawbs, Abba, Kate Bush o hasta los musicales de Andrew Lloyd Webber, y puede que si encontramos paralelismos con Ghost estén estos fundamentos, principalmente, en la pasión de ambas bandas por los suecos Abba. Piezas hard rock como Timehole (Gonna Build a Rocket Tonight), Paper Aeroplane & Silver Moon o Cold Sweat (no es una versión de Thin Lizzy, aunque tal vez sea el tema que más recuerde a ellos) serán del gusto de los fans más metaleros y tradicionales. Otras como The Cards that You’re Playing o Revolution cames with an act of love nos acercarán a pasajes más psicodélicos, mientras que Science Fiction o The Others nos trasladarán a la cara más popera de esta banda.

Church of the Cosmic Skull seguramente no son lo que te esperas en un principio, pero una vez le has dado dos escuchas seguidas a sus discos ves que son una banda con un talento impresionante que logran dotar sus composiciones de una magia muy especial gracias al cariño que ponen trabajando hasta el último detalle. Poner el trabajo compositivo por encima de la exhibición virtuosa, un talento que parece olvidado por muchas bandas contemporáneas. Sciencie Fiction está claramente en mi top 10 de lo que llevamos de año, y un año en el que Ghost, Melvins y Sleep han sacado disco es un año en el que entrar en esa lista es complicado.

El Bandcamp de la Quincena: Dusthead – No. 3

A Colonia nos vamos esta semana en El Bandcamp de la Quincena, a cabecear a golpe de riff guitarrero.

Dusthead no son una banda novata, este No. 3 es, como su nombre indica, su tercera entrega. La primera, Rust, llegó en 2009 y la que hoy nos ocupa tampoco es una novedad pues data de 2016. Una banda que lleva una década girando de forma continuada por su país.

Dusthead

Nos encontramos con un cuarteto que define su sonido como Groove Rock y que muestran un gran cariño por el metal alternativo y por el rock de los 70.  El guitarrista Dirk Eckel es de la vieja escuela, en sus riffs alterna influencias muy variadas, desde cosas que me recuerdan a Jack White hasta riffs que parecen una versión un poco desmetalizada de los de Victor Griffin con  Pentagram, momentos de rock sureño propios de ZZ Top o Lynyrd Skynyrd, partes atmosféricas a lo All Them Witches (el interludio psicodélico de The Road), macarreo elegante como Danko Jones y partes muy noventeras que podrían haber sido extraídas de Soundgarden o de la época de los Load/Reload de Metallica. En cuanto al vocalista Dejan Miladinovic, en los temas más lentos parece queren seguir la senda de los “crooners” del rock: Danzig, Iggy Pop, Jim Morrison, Ian Atsbury… pero también tiene partes donde canta en un tono más agudo y agresivo, y ahí de nuevo me remito a James Hetfield, o a Danko Jones en temas como Secret Obsession o Shines Like Gold. La base rítmica formada por Ralph Schmitter al bajo y Jörg Philipps a la batería es, por su parte, cumplidora y compacta sin alardes destacados.

Un más que válido disco de rock cañero conducido por riffs a cargo de una banda que no pretende reinventar la rueda, que en su veteranía tiene muy claro su papel y que parece disfrutar mucho con ello. Muy recomendable acercarle una oreja.