Musiqueando 16 (20200210)

Antes de comenzar con la entrada quería disculparme por teneros sin publicar más de un mes. Estoy con mil cosas en la cabeza esta temporada y no tengo apenas tiempo para escribir, cuando pase el estrés volveré a publicar más asiduamente.

Que escuchar música es un placer es algo que comparten todos los que leen el Musiqueando, porque si no ¿para qué lo leerían? Casi podría apostar además que un alto porcentaje de esas personas además encuentran placer en la lectura ¿por qué no combinarlos? La literatura ha sido inspiración de muchas obras musicales. Desde El Cantar de los Nibelungos inspirando a Wagner para su serie de óperas épicas pasando por Kate Bush revisando Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, por Leonard Cohen adaptando a Lorca siguiendo la estela de otros muchos cantautores españoles, por Blind Guardian lanzándose al Silmarillion de Tolkien como años antes lo habían hecho Led Zeppelin o por la excelencia progresiva de Rush nutridos por los panfletos de Ayn Rand que extrañamente encantaban al recientemente fallecido Neil Peart. Hoy vamos a dar un repaso a varios discos conceptuales basados en discos e intentaré no caer en los más tópicos.

Seguramente cuando uno piensa en libros que inspiran discos de rock El Estado y la Revolución de Lenin no aparezca entre las opciones más obvias, pero allá por 2011 los catalanes Eina lo usaron como inspiración para los temas de L’Estat i la Revolució. Nacidos de las cenizas de la mítica banda de punk Inadaptats ya habían publicado previamente otro disco conceptual en 2008: L’Art de la Guerra, inspirado por la obra del militar chino Tsun Tzu. El sonido de la banda es un rock directo y bastante melódico, con mucha fusión, tomando elementos del rap metal, el indie, el punk o la electrónica y cantado siempre en catalán.

Cuando un grupo se inspira en una obra literaria cuyos derechos de autor todavía no han pasado al dominio público puede tener que verse las caras con la desaprobación de los autores o sus herederos… y luego está el caso de Michael Moorcock, que no solo no tenía problema en que lo hiciesen sino que además se acercaba a colaborar con las bandas dado que él también había sido picado por el gusanillo musical (tuvo su propio proyecto en los 70: Michael Moorcock & The Deep Fix). Colaboró con Blue Oyster Cult, con el colectivo Spirits Burning pero, sobre todo, lo hizo con Hawkwind. Los psicodélicos ingleses ya habían inspirado más de una canción en la obra de su buen amigo, quien a cambio les convirtió en personajes literarios en su novela The Time of the Hawklords, pero en 1985, con una formación en la que ya solo quedaba Dave Brock de la alineación original, le dedicaron un disco entero: The Chronicle of the Black Sword. El disco originalmente se iba a llamar Stormbringer pero decidieron no hacerlo para evitar confusiones con una conocida obra anterior de Deep Purple. Está inspirado por la saga de novelas de la saga de Elric de Melniboné aunque también menciona en un tema a Jerry Cornelius, otro personaje de Moorcock y cuenta con una letra del propio autor para el tema Sleep of a Thousand Tears. El grupo en este disco lleva su clásico space rock psicodélico a sonoridades más duras y hard rockeras para surfear la ola del heavy metal imperante en la época.

A mediados de los años 70 un productor, técnico de sonido y teclista de sesión llamado Alan Parson decidió lanzarse a grabar un disco conceptual basado en la obra de Edgar Allan Poe. Sería este el génesis de The Alan Parson’s Project y de su disco debut Tales of Mistery and Imagination. Para ello decidió juntarse con otro teclista, Eric Woolfson, contratar como músicos de apoyo a los miembros de las bandas Pilot y Ambrosia y también a un teclista más que sería Francis Monkman (de los pioneros del rock con ínfulas de música clásica Curved Air y Sky) e invitar a cuatro cantantes: el actor Leonard Whiting, el pionero del shock rock Arthur Brown, el entonces muy popular John Miles y el ex-The Hollies Terry Sylvester, además de los coros de un Jack Harris que sería colaborador habitual de la banda en futuros discos. En la edición original se obvió una narración de Orson Welles como preludio a varios temas que se recuperaría en la reedición de 1987 para su primer lanzamiento en cd. El disco nos presenta un sonido progresivo extremadamente elaborado, con una producción cuidada hasta el último detalle y donde cada tema gira alrededor de un relato del mítico escritor estadounidense, llegando a usar un fragmento de la ópera inacabada de Debussy La Chute de la maison Usher en el tema instrumental inspirado por el mismo relato.

Corría el año 1973 y David Bowie pasaba por un momento de enorme popularidad y, probablemente, por uno de los estilos de vida más excesivos que se recuerden. Con Pin Ups había llegado a su fin su etapa junto a Mick Ronson (una de las más fantásticas duplas que haya existido en la historia del rock) y había enterrado a su personaje Ziggy Stardust. ¿Cual era el siguiente paso? Pues algo más faraónico, más poderoso, más loco, más grandilocuente: Bowie quería hacer su propio musical, un musical que se inspiraría en la obra 1984 de George Orwell. Los herederos del escritor no dieron su permiso pero el camaleónico vocalista decidió seguir adelante para parir Diamond Dogs. Era el primer disco desde 1969 en el que no tocaría ninguno de los músicos que habían formado sus Spiders from Mars, Bowie creaba un nuevo personaje (Halloween Jack, que solo usaría para este disco) y había decidido mezclar la conocida obra de Orwell con una visión post-apocalíptica combinando decadentismo y glam con la que daría carpetazo a esa etapa para avanzar hacia las influencias más blues-soul que rodearían a su siguiente personaje.

Para The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table no fue un libro la inspiración de Rick Wakeman sino que decidió profundizar más y estudiar ocho obras distintas sobre las leyendas artúricas, tomando posteriormente las que le resultaron más “coloridas” y acordes al tono de la obra. Era el tercer trabajo en solitario del mítico y excesivo teclista de los Yes, quien ya había lanzado antes otros dos discos conceptuales. Un disco sinfónico y progresivo que cuenta con narrador, dos vocalistas y orquesta sinfónica acompañando a la banda de Wakeman y donde jamás se escatima en producción, complejidad, pompa y grandilocuencia. Sorprendentemente tuvo bastante éxito comercial en su momento, llegando al número 2 de las listas británicas, al 21 de las estadounidenses, siendo certificado oro en varios países y vendiendo en todo el mundo 12 millones de copias. Incluso el tema Arthur ha sido utilizado en varias ocasiones por la BBC como sintonía para cubrir las elecciones en Reino Unido.

Y acabamos nuestro recorrido en Italia. Si abría el artículo con un disco que nos sorprendía por estar inspirado por El Estado y la Revolución de Lenin la obra elegida para cerrar tampoco se queda atrás a nivel sorpresivo: El Origen de las Especies de Charles Darwin fue la inspiración del disco Darwin! de los progresivos romanos Banco del Mutuo Soccorso. Musicalmente inspirados por los grandes del prog-rock y el art-rock británicos como Gentle Giant, Pink Floyd o sobre todo Emerson, Lake & Palmer estos italianos decidieron que las letras de su segundo trabajo estarían basadas en la obras del histórico naturalista británico. Un disco de gran riqueza armónica y cargado de cambios de ritmo y compás lleno de piezas sublimes y complejas. Completarían así uno de los trabajos definitivos y esenciales del prolífico prog-rock italiano de los años 70, al nivel de otros grandes de aquella escena como los más populares Premiata Forneria Marconi.

El Bandcamp de la Quincena: Church of the Cosmic Skull – Science Fiction.

Por los bosques de Nottingham se forjaba la leyenda de Robin Hood en los tiempos de las cruzadas. En pleno siglo XXI no hay héroes que devuelvan al pueblo lo saqueado por los corruptos, pero al menos hay gente que desde allí nos trae buen rocanrol para desconectar un rato de las cuitas diarias.

En los últimos años la reivindicación de los ’70 se ha vuelto habitual y rentable, y desde que Ghost reventaron el mercado metalero la temática ocultista ha vuelto a la primera línea lírica en las bandas contemporáneas. Church of the Cosmic Skull encajan en esos dos clichés, el de reivindicar los ’70 y el del ocultismo a lo Ghost, pero caeríamos en el más absoluto simplismo si nos limitásemos a etiquetarlos de banda de nicho que intenta hacer caja con dos tendencias en boga. Una escucha superficial de este Science Fiction ya nos lo indica.

En 2016 estos ingleses sorprendían al mundo con un Is Satan Real? que, de hecho, se coló en mi lista de 1001 discos esenciales. El pasado mes de mayo el septeto nos entregaba su segundo disco, titulado Science Fiction y siguiendo una coherente evolución con lo que había sido su debut.

Church of the Cosmic Skull

Como decía antes, Church of the Cosmic Skull están en la onda setentera y ocultista, pero no son un producto más de nicho para hacer caja de la creciente escena stoner, de hecho no les etiquetaría de stoner como ha hecho algún periodista de esos que redactan sus crónicas a partir de la lectura de notas de prensa en lugar de escuchar los discos. Sí, este grupo está dentro de la onda ocultista, pero su estética no es para nada sombría sino que se muestra con un halo luminoso al estilo de los glammies Angel, de los suecos Abba o incluso de la Kelly Family. Cuando uno ve la puesta en escena de la banda podría pensar, por sus fotos y estética, que está ante un grupo formado por los catequistas de una iglesia noruega. Musicalmente combinan algo de hard rock y algo de AOR con elementos sinfónicos, progresivos y con algo de art-pop. No en vano aparte de guitarra, bajo, batería y órgano, elementos habituales en las bandas de rock psicodélico, añaden también un cello electrificado. Por otra parte las melodías vocales están muy trabajadas, no solo cantan todos los instrumentistas sino que además tienen a dos vocalistas, sumando en total seis voces: tres masculinas y tres femeninas. No verás en este grupo las influencias típicas setenteras de Grand Funk, Black Sabbath, Jimi Hendrix, Lynyrd Skynyrd o Pentagram. Lo más típico en ese sentido sea, quizás, alguna línea vocal y algún arreglo de guitarra con clara reminiscencia a Thin Lizzy, Magnum, Blue Oyster Cult o Gary Moore. Pero aun siendo un grupo rockero sus melodías y, sobre todo, el trabajo de voces y el aura luminosa que envuelve los temas nos llevarían a pensar más en la música de Electric Light Orchestra, Strawbs, Abba, Kate Bush o hasta los musicales de Andrew Lloyd Webber, y puede que si encontramos paralelismos con Ghost estén estos fundamentos, principalmente, en la pasión de ambas bandas por los suecos Abba. Piezas hard rock como Timehole (Gonna Build a Rocket Tonight), Paper Aeroplane & Silver Moon o Cold Sweat (no es una versión de Thin Lizzy, aunque tal vez sea el tema que más recuerde a ellos) serán del gusto de los fans más metaleros y tradicionales. Otras como The Cards that You’re Playing o Revolution cames with an act of love nos acercarán a pasajes más psicodélicos, mientras que Science Fiction o The Others nos trasladarán a la cara más popera de esta banda.

Church of the Cosmic Skull seguramente no son lo que te esperas en un principio, pero una vez le has dado dos escuchas seguidas a sus discos ves que son una banda con un talento impresionante que logran dotar sus composiciones de una magia muy especial gracias al cariño que ponen trabajando hasta el último detalle. Poner el trabajo compositivo por encima de la exhibición virtuosa, un talento que parece olvidado por muchas bandas contemporáneas. Sciencie Fiction está claramente en mi top 10 de lo que llevamos de año, y un año en el que Ghost, Melvins y Sleep han sacado disco es un año en el que entrar en esa lista es complicado.

El bandcamp de la Quincena: Atavismo – ValdeInfierno

Este recién pasado agosto cumplía con la tradición de ir al Sonic Blast a darme una buena ración de psicodelia. Y había una banda que iba marcada en rojo en mi listado para ese festival: Atavismo.

Viaje a 800 fueron una de las bandas más recordadas de la escena del palo stoner/psicodelia español. Fue de las cenizas de ese proyecto de donde salieron Atavismo, una joya de banda que en Moledo, tras sufrir problemas con el sonido en sus primeros minutos, sorprendió al público portugués.

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¿Estaba muerto el rock andaluz de gente como Triana, Gualberto o Smash? No, estaba de parranda, y con Atavismo queda claro que puede estar muy vivo, aunque a algunos les parezca que desde el Omega no se ha vuelto a hacer nada importante en este sentido.

Atavismo Valdeinfierno

En ValdeInfierno se combina con maestría ese viejo rock andaluz, totalmente patente en la inicial La Palmosa, con la psicodelia de Jimi Hendrix y Jefferson Airplane (escucha el guitarreo en Quejigo) o la compleja progresividad de Pink Floyd, Amon Duul II o Gentle Giant (el viaje espacial que nos ofrece el tema título ValdeInfierno, con demostración de percusión y melodía moruna incluidas). Destreza instruumental al servicio de un verdadero viaje lleno de amor cósmico y acidez pura y dura.

Atavismo son una apuesta segura, su trayectoria es sólida y este ValdeInfierno es la última muestra de su maestría. Una apuesta honesta por recuperar lo retro, pero de verdad, profundizando en sus orígenes sin complejo alguno. Rock progresivo, rock psicodélico, rock andaluz pero, sobre todo, rock de calidad.

El Bandcamp de la Quincena: Astrodome – II

Unos viejos de esta sección vuelven con toneladas de amor cósmico, etéreo y sideral desde el sur del Miño, desde el distrito do Porto. Todavía calentito, publicado el cuatro de marzo en formato digital, hace dos semanitas.

Y son viejos conocidos, ya les hemos disfrutado en directo varias veces y ya comentamos por aquí su primer disco hace casi dos años: Astrodome son una buena muestra de la efervescente producción portuguesa en los campos de la psicodelia y/o el stoner y nos traen ahora su segundo largo, titulado simplemente II. El disco se grabó a finales de 2017 en los ya habituales (habituales en esta sección) Hertzcontrol Studios de Caminha por el, también habitual, Marco Lima. La mezcla corrió a cargo del guitarrista y productor danés Jonas Munk, conocido por su militancia en Causa Sui y Manual. Y para redondear la edición el trabajo gráfico ha corrido de la mano de la artista y diseñador portuguesa Clara Pessanha, que ha realizado un trabajo un pelín surrealista y muy de la vieja escuela que me ha recordado a las míticas portadas de Mati Klarwein. ç

Astrodome II

El disco se compone de cinco temas para completar 41 minutos de intensidad psicodélica para construir un vertiginoso viaje por el cosmos, viaje donde nos relajaremos con pasajes idílicos y luego sentiremos como el corazón y el estómago se nos encogen a golpe de guitarrazos vertiginosos. Una lisérgica montaña rusa de riffs y solos a doble guitarra saturados de fuzz sazonados con algún arreglo de teclado que se desparraman sobre una magistral y monstruosa base rítmica conducida por el batería Bruno Silva y el bajista Michael Oliveira.

Musicalmente el grupo ha evolucionado hacia un sonido un poco menos doom metal que en su primera entrega, añadiendo más elementos rockeros y jazzísticos. Se aprecia cierta influencia de bandas como My Sleeping Karma o de Colour Haze con un toquecito más sucio. La intensidad y maestría a las seis cuerdas de José Costa y Kevin Pires es la que conduce al oyente por este psicodélico carrusel de emociones a través de sus guitarrazos nietos del gran Hendrix.

Según anuncian en su página de facebook se esperan próximamente ediciones físicas de este trabajo: una en casette por el sello portugués Ya Ya Yeah, que ya se encargaron de la edición de su primer trabajo, y otra en vinilo por HeviSike Records.

El grupo se encuentra hoy por hoy de gira por Europa, así que si se acercan por tu ciudad intenta pegarles una visual. Y si no pasan cerca, al menos puedes disfrutar de esta entrega discográfica.

El Bandcamp de la Quincena: MCC [Magna Carta Cartel] – The Demon King

Esta semana con El Bandcamp de la Quincena nos vamos a las frías tierras suecas, a hablar de una banda prometedora que desapareció durante un tiempo pero que ahora está de vuelta para alegría de muchos seguidores.

Hace unos meses Martin Persner acababa con el anonimato de los Ghost. Tras una salida que podríamos definir como “borrascosa” en verano de 2016, admitió públicamente haber sido durante siete años el guitarrista Ω y, ya de paso, desenmascaró a Tobias Forge como el Papa Emeritus (cosa que era un secreto a voces en el mundillo musical). Y también aprovechó para anunciar el regreso de estos Magna Carta Cartel, obviamente sin contar con Forge en la presente formación, presentar el single Sway y confirmar el lanzamiento de este EP titulado The Demon King.

Magna Carta Cartel habían nacido en 2006 y ya contaban con dos registros discográficos: el EP Valint Visions Dawn de 2008 y el LP Goodmorning Restrained, que sólo apareció en formato digital. La aparición de Ghost dejó el grupo en hiato durante 8 años y las tensiones y disputas tanto creativas como económicas lo han vuelto a sacar a flote. En mayo de 2017 finalmente veía la luz este EP formado por 5 temas.

MCC The Demon King

Algunos definen el sonido de MCC como indie pop, pero en este EP los derroteros se mueven más, creo, por el pop sinfónico y progresivo. Desde luego que si vas buscando un deje más metálico como el de Ghost no lo encontrarás. El arranque con el tema título The Demon King destila influencias de los Pink Floyd de los 80 por todos sus poros, Persner no oculta en ningún momento su devoción por David Gilmour y arranca con una canción que perfectamente podría haber sido cantada por Kate Bush. Sway, un tema antiguo que han regrabado con nueva letra, arranque con un rasgueo de guitarra y una línea vocal propia de los REM para dejar paso a una melancólica melodía de guitarra con marcado acento shoegaze.  Los temas se centran principalmente en la guitarra y los sintetizadores, encargados de crear tanto las melodías como las atmósferas, el bajo es prácticamente inexistente y la batería extremadamente sencilla, aunque los temas tampoco piden una más compleja. El tercer tema, Turn, es otra canción recuperada de las demos y modificada y, seguramente, sea el tema que más pueda recordarte a Ghost, con un riff un pelín más pesado que el del resto de composiciones, un sintetizador oscuramente ochentero y la batería más intensa del álbum. En Jennifer abrazan el folk al más puro estilo Lindisfane y acaban el EP con una instrumental, Mayfire, donde se hace más patente el halo de Mike Oldfield, una influencia que en todo caso impregna todo el disco. Tal vez sean las líneas vocales el punto débil del disco, faltando un gran cantante (lo que podría haber aportado Forge, pero era evidente que el horno para bollos no estaba).

En resumidas cuentas, el regreso de MCC con este The Demon King, publicado por Lövely Records (en cuyo catálogo está todo el material del grupo), nos ofrece pop elaborado al detalle, minimalista, con atmósferas delicada y melodías de guitarra compuestas con mimo. Un trabajo cortito pero donde cada minuto cuenta mucho para nuestro disfrute.

El Bandcamp de la Quincena: Earth Drive – Stellar Drone (13/11/2017)

Desde Montijo, en la portuguesa península de Setúbal, nos llega el disco de esta semana para el Bandcamp de la Quincena:

Nacidos en 2007 estos Earth Drive fueron publicando varias demos, publicando hasta 2015 tres EP’s: Ink StormKnown by the Ancients y Planet Mantra, girando constantemente por locales portugueses y tocando en festivales como Reverence Valada, Vagos Open Air o Under The Doom. Muy dados a los viajes astrales y las descargas de amor cósmico, este verano nos hicieron entrega de este Stellar Drone, primer larga duración que nos llega a través del sello Raging Planet.

Nos encontramos con una formación en cuarteto, con Sara Antunes encargada de las labores de vocalista principal, Hermano Marques a la guitarra y voces y una base rítmica formada por dos Luises: Luis Silva al bajo y Luis Eustáquio en la batería.

EarthDrive

En cuanto a sonido podríamos ser vagos y dejar la descripción del trabajo de Earth Drive en un genérico stoner/psych, pero no haríamos justicia ni honor a la verdad. Hay un gran batiburrillo de influencias en esta banda: la voz de Sara Antunes a mi me tiene muchas reminiscencias al rock alternativo de mediados de los 90, aunque también al sonido de los estadounidenses Windhand. El trabajo guitarrero es lo más stoneriano de la banda, haciéndome pensar en los Masters of Reality muy de primeras, pero oscilando entre la psicodelia de My Sleeping Karma y los cañonazos de intenso rock desértico de Hermano, casi como unos modernos Hawkwind. Pero luego la base rítmica tiene algunas estructuras sincopadas y progresivas que casi me van recordando a Tool. Como ya decía, una curiosa mezcla de influencias que les confiere un sonido intenso, catártico a ratos y visceral en otras ocasiones.

Centrándonos ya en el contenido de este Stellar Drone, el disco se abre con una intro de tintes space rock para dar paso a media docena de temas largos, oscilando entre los poco más de 5 minutos del más corto y final Magical Train  hasta los casi 11 de la pieza que da título al disco, Stellar Drone. La longitud de las canciones les permite dividirlas en distintos pasajes y oscilar entre varios sonidos en cada canción, creando atmósferas tranquilas y psicodélica para, de golpe, sacudirnos con ondas de guitarrazos salvajes y desatados. Una muestra puede ser el tema We Are Drowning in digits, donde empiezan con un sonido cristalino que nos lleva a un estado letárgico del que nos despiertan con una ración de riffs maníacos e intensos de pura escuela Melvins.

Una interesante colección de temas y un apasionante viaje musical el que nos ofrecen Earth Drive en este Stellar Drone. Un trabajo notable y una banda a tener en cuenta para futuras visitas a festivales al otro lado del Miño.

 

El Bandcamp de la Quincena: Squadra Omega – Altri occhi ci guardano (29/10/2017)

Son italianos y contemporáneros, pero suenan a alemanes de hace 50 años. Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos embarcamos rumbo a los delirios de Squadra Omega.

Altri occhi ci guardano es un disco que tiene un par de años y de hecho no es ni siquiera el último trabajo de los italianos, que el pasado verano publicaron no uno sino dos discos titulados “Materia Obscura” y “Nervosa“. Pero he preferido centrarme en esta entrega, un disco doble de 2015 donde el grupo mostró una formación con dos baterías, al estilo de los Melvins o los Allman Brothers.

La banda se sustenta sobre los hombros de sus dos líderes y fundadores, OmegaMatt y OmegaG8, y nos ofrece en este trabajo una colección de temas donde diversos géneros se van dando la mano: la psicodelia, el jazz, el space rock, el krautrock, el progresivo o hasta el surf.

Squadra Omega

El crisol de influencias de estos italianos se hace patente desde el arranque del disco: tras una intro de más de cuatro minutos, IL BUIO DENTRO, perturbadora y casi de peli de John Carpenter, se arrancan con un tema de 8 minutos titulado SOSPESI NELL´ OBLIO donde los aires western oscilan entre las bandas sonoras de su compatriota Ennio Morricone y el sonido original de los míticos rockeros instrumentales ingleses The Tornados. Se sienten cómodos con los temas largos, metiendo tres piezas de más de once minutos que recorren distintos paisajes musicales: IL LABIRINTO, IL GRANDE IDOLO y el tema que da título al disco ALTRI OCCHI CI GUARDANO. Las influencias de Hawkwind, Magma o Amon Düül II están a flor de piel en esta Squadra Omega, para dar a luz un sonido que ellos denominan “Spaceage Cubist-Free-Jazz clashes with Pygmy-Percussion-No Wave-Kraut Rock“. Incluso no temen a componer piezas delicadas con arreglos acústicos y escalas mediterráneas en la onda de los Blaak Heat, como en HYOSCYAMUS. Por momentos hasta el sonido de Mike Oldfield, de las bandas sonoras de Fabio Frizzi o de los germanos Faust parece haberles tocado. Hasta por momentos diría que hay guiños que me recuerdan a los españoles Bloque o a Nik Pascal Raicevic.

En este Altri occhi ci guardano son diversas las sonoridades con las que se experimenta: al bajo, las guitarras y la batería se le unen sintetizadores varios, efectos electrónicos, percusión electrónica o saxo. Todo para lograr un efecto de viaje ácido a la par que cósmico. Un disco profundamente complejo y experimental, denso y difícil de clasificar.

Un disco para escuchar cuando necesites una completa evasión, la banda sonora para una tarde de pura y dura atrapada.