Pioneras de la programación

“Deberíamos pensar en internet como una escuela a la que muchas chicas como nosotras nunca tuvieron la ocasión de asistir, utilizándola precisamente para superar el miedo de no ser lo bastante guapas, lo bastante cultas, lo bastante fuertes, lo bastantes bellas, lo bastante despiertas o lo que sea. puede que las mujeres no sean tan buenas en la batalla física, pero de lo que estoy segura es que son buenísimas tecleando como una ráfaga de metralleta.

Esta frase es de Jude Milhon, autora fundamental en la cultura hacker y una de las madres del término y género cyberpunk.

En su día, con motivo de la muerte del genial Dennis Ritchie, incidía en que en la mitología creada alrededor de la informática el sistema prefiere resaltar a los empresarios por encima de a los perfiles más técnicos, a pesar de que estos últimos sean los verdaderos artífices de la innovación y la genialidad. Pero el capitalismo necesita mitos para sostenerse, y Gates, Jobs y Zuckerberg son más vendibles que Stallman, Torvals, Berners-Lee y Ritchie.

Entre esos nombres de millonarios tecnológicos la presencia femenina no es muy amplia. En el campo técnico, al menos en España, la presencia masculina también es mayor. Pero eso no quiere decir que en la historia de la informática no haya habido mujeres importantes, al contrario, en los cimientos de la historia de la programación está la contribución de dos excepcionales mujeres.

Ya en el siglo XIX, la matemática Augusta Ada Byron (hija de Lord Byron, poeta esencial en el romanticismo británico), condesa de Lovelace, nos avanzó múltiples conceptos de la computación y la informática en su trabajo sobre la máquina analítica de Charles Babbage. Originalmente se consideró qúe Ada sólo fue la traductora del trabajo del ingeniero italiano Luigi Menabrea, pero posteriormente se comprobó que la matemática inglesa había añadido las notas fundamentales a este trabajo para darle consistencia, definiendo conceptos como subrutina o análisis antes incluso de la existencia del ordenador y del concepto “software”.

La contribución de Ada Lovelace puede parece muy “primitiva” por haberse dado en una etapa que podríamos describir como “prehistoria de la informática“, pero inspiraría años después a otra mujer fundamental en la historia de la informática, la estadounidense Grace Hopper. Durante la II Guerra Mundial ingresó en el ejército estadounidense, tras haberse doctorado en matemáticas en Yale. La marina la destinó a Harvard para que trabajase en el Mark I de IBM, y allí desarrolló FLOW-MATIC, el primer lenguaje de programación de alto nivel, creando posteriormente A-0 y B-0, los primeros compiladores. Fuera de su trabajo en el ejército (se mantuvo años en la reserva naval, volviendo puntualmente para trabajos con el ejército hasta su jubilación en 1986, con el rango de contraalmirante y siendo en ese momento la oficial de más edad de las fuerzas armadas estadounidenses) llevó los conceptos de FLOW-MATIC, un lenguaje de programación que utiliza palabras clave en inglés para facilitar su comprensión, a un lenguaje de uso empresarial: el popular COBOL. Posteriormente también fue parte del comité de estandarización del lenguage Fortran. Como curiosidad, bastante paradójica, ganó el premio a Hombre del Año en Ciencias de la Computación de la AITP.

Grace Hopper en 1952

Casi contemporáneamente a Hopper, en el desarrollo de ENIAC, el primer superordenador de propósito general, trabajaron como programadoras un grupo de mujeres, las cuales contaban con la dificultad de tener que trabajar sin manuales ni referencias teniendo que desarrollar su propio método para programar. Para la historia siempre quedaron los nombres de John Mauchly y John Eckert, los ingenieros desarrolladores del hardware, mientras que Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence permanecieron en el anonimato, e incluso durante años hubo quien afirmó que se trataba de modelos que sólo posaban para la foto, despreciando su papel fundamental para el funcionamiento de la máquina.

Programadoras del ENIAC

Como decía al principio, en la historia de la informática, en los últimos años, se ha resaltado más el papel de aquellos que triunfaron en el campo económico y se ha relegado al ostracismo a los perfiles más técnicos, y esto ha dejado fuera de la ecuación a estas pioneras. ¿Puede ser esto la causa de que a día de hoy haya más hombres interesados en la programación que mujeres? Tal vez sea más necesario que nunca reivindicar a estas pioneras, en lugar de a hipsters que se hicieron millonarios a base de vender teléfonos fabricados por obreros explotados en Asia.

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