Musiqueando 8 (20190720)

Este Musiqueando llega con retraso, pero ya sabéis que yo en julio suelo publicar poco porque es el mes en el que suelo meterme algún curso entre pecho y espalda intensivamente porque no trabajo por las tardes.

Este año no tocaba Resu pero sí Ortigueira y su Festival Internacional do Mundo Celta, que para esta edición contaba con un programa musical de excepción, cumpliéndose 41 años desde la primera entrega del evento. Por trabajo no pude ir el jueves, aunque me comentaron que Gwendal no flaquearon, como es habitual, y que la Yuki Kojima Band resultó una agradable sorpresa desde Japón entre los finalistas del concurso Runas. Para el viernes llegaba con la gasolina justa tras madrugón, oficina y bus pero al final solo me perdí a la última banda, Project Smok. Me quedé encantado con el conciertazo de la Anxo Lorenzo Band, ofreciendo un tremendo directo con jam incluida, y disfruté la fusión de folk con jazz o rock de los irlandeses Moving Hearts, quienes estuvieron precedidos por la tradicional Escola de Gaitas de Ortigueira quienes dieron un concierto cargado de colaboraciones. El sábado, tras la banda de gaitas bretona Bagad Kerlenn Pondi y el espectáculo de danza de la Dominic Graham School los míticos Shooglenifty no fallaron con su fusión de folk con elementos más eléctricos y, a ratos, electrónicos. Les siguieron Flook, ingleses muy sólidos en una línea más tradicional, y unos virtuosos Beltaine desde Polonia, cuyo sonido folk pica de elementos pop, fueron el cierre perfecto para ese tercer día. De nuevo por obligaciones laborales me tenía que volver y no puedo contar nada del domingo ya que me levanté demasiado tarde para ver los desfiles. Como críticas constructivas a la organización haré dos: deberían buscar una fórmula para incentivar la reutilización de vasos en las barras que reduzca el número de residuos y no estaría mal empezar los conciertos una hora más temprano para no tener problemas de retrasos en el horario disfrutando de tiempo suficiente para los cambios. Por lo demás ha sido una edición notable. (El vídeo que adjunto no es de este año, pero ilustra bien el directo Shooglenifty)

El 16 de julio de 2012 el teclista más grande de la historia del rock, Jon Lord, nos dejaba. Tenía 71 años y llevaba casi un año retirado de la música en directo batallando contra un cáncer. Lord comenzó su carrera como músico de sesión muy joven, mudándose a Londres en 1959. Tras ganar fama grabando en estudio con diversos grupos y tras un par de intentos de lanzar proyectos personales como Santa Barbara Machine Head o The Artwoods llegaría en 1968 su gran momento cuando se convierte en uno de los miembros fundadores de Deep Purple, banda en la que estaría presente en todas sus formaciones hasta 2003. Entre medias también militaría en los primeros discos de Whitesnake, montaría el grupo de funk-rock Paice,Ashton & Lord y se labraría una carrera como compositor realizando diversos trabajos orquestales donde la música clásica se daba la mano con el rock y otros músicas populares contemporáneas, siendo además pionero en la fusión de orquestas sinfónicas con bandas de rock con su Concerto For Group and Orchestra que grabó en 1969 con Deep Purple y la Royal Philarmonic Orchestra. Tras dejar Deep Purple cansado del ritmo de las grandes giras se mantendría activo tanto como compositor como realizando pequeñas giras con otra gente veterana como Anni-Frid Lyngstad (ex ABBA), Jimmy Barnes y Bob Daisley (en la banda The Hoochie Coochie Men con la que tocaba estándares de blues) o giras con sus trabajos orquestales acompañado de cantantes de la talla del famoso actor de musicales Steve Balsamo.

Segundo disco de los californianos Sacri Monti,  del que ya avanzamos un tema hace unos meses en otro Musiqueando, al fin a la venta: Waiting Room for the Magic Hour. En menos de un mes espero estar viendo cómo lo presentan en Moledo en el Sonic Blast, si ninguna desgracia lo impide. ¿Qué nos presentan aquí? Pues evolución sin revolución: han cambiado lo justo desde la primera entrega para no repetirse pero manteniendo su esencia de revival musical de los 60-70, aunque ahora los elementos progresivos y de jam-band, como si hubieran añadido un extra de Can y de King Crimson al sonido de su primer trabajo. Tal vez haya perdido algo de frescura respecto a su primera entrega al estar conformado por temas más largos y con mayor carga de psicodelia, complejidad y efectos de space-rock, lo que por otra parte lo puede hacer también más interesante para un público menos rockero pero más ávido de experimentación y saturación en el campo instrumental. La apuesta por el sonido más pesado y experimental de los setenta es clara y patente y la sensación old-school está muy lograda.

Si Quentin Tarantino quisiera dirigir un remake de Alentejo Sem Lei (serie que le encantaría si alguien se la hiciese llegar) seguramente la banda sonora caería en manos de O Bom, O Mau eo Azevedo. Formación natural de Porto, nacidos en 2015, se presentan en formato cuarteto y se mueven entre el surf californiano y el western, elaborando una música instrumental donde las influencias de gente como Link Wray, Dick Dale, The Ventures o The Tornadoes se rodea de alguna ligera influencia más oscura y psicodélica, logrando un sonido 100% banda sonora de la Familia Munster más que disfrutón. Hasta el momento cuentan con un EP aunque ya hay nuevos temas en el horno. Otros que estarán presentes en el Sonic Blast 2019 inaugurando algún día el escenario de la piscina y que merecen una buena escucha.

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Musiqueando 5 (20190523)

La semana pasada recordábamos que llevamos 9 años sin Dio y me entró la vena melancólica. Porque la voz de Ronnie James ha significado mucho para mi durante años, no solo por las horas dándole vueltas a las cintas de Heaven and Hell y Long Live Rock and Roll en el walkman cuando estaba en el instituto, ni por los recuerdos de compartir cervezas con muy buenos amigos en las tres veces que tuve suerte de verle en directo. No, aunque haya tenido un romance con su voz durante más de 20 años, desde que un amigo me grabara en Long Live Rock and Roll de Rainbow, no son los buenos recuerdos los que hacen mi relación con su música tan especial sino los malos: hubo una época en la que tenía una situación laboral horrible, en una empresa/chiringuito en la que trabajaba sin contrato porque el empresaurio decía “estamos pendientes de una subvención de la Xunta para este proyecto, pero hay que ir empezando, cuando llegue la pasta lo formalizamos”, donde las jornadas se estiraban hasta las 12 o 13 horas, llegando una vez a tirarme consecutivas 36 horas en dicha oficina sin dormir, donde no sabía si cobraría o cuánto cobraría a fin de mes (en cuatro meses currando allí cobré de menos en tres)… en fin, una puta mierda con la que tragas porque necesitas dinero sí o sí hasta que de puro agotamiento mandas todo a la mierda. Bueno, pues en esa época me subía al bus todos los días, me enchufaba los auriculares de mi mp3 y ponía The Last In Line, siempre The Last In Line, el disco entero. ¿Por qué? Porque extrañamente me daba energías para afrontar la incierta jornada. Así que no voy a hablar de su influencia en los inicios del heavy metal, de su importancia en la historia del rock o de su rango vocal: para mi Dio es tan grande simplemente porque escucharle me hacía sentirme mejor cuando estaba jodido.

Mi descubrimiento musical excitante de los últimos días son The Main Squeeze, un grupo estadounidense (Bloomfield, Indiana) de funk que no hace ascos al rock clásico ni al soul y que, nueve años después de su formación, ya cuentan con tres discos de estudio, dos directos y un puñado de sesiones en su canal de Youtube donde hacen diversas versiones, desde darle una capa de rock a temas bailables de los últimos años a meterle un groove y una voz a lo Jackson 5 a clásicos del rock setentero, algo heredado de sus inicios como grupo para tocar en fiestas universitarias. Por compararlos con algunos de sus contemporáneos te diría que son más rockeros que Vulfpeck y más funkies que Vintage Trouble pero que la cosa anda entre esas dos bandas. Este verano se lanzarán a una gira Europea por lo que tendremos oportunidad de disfrutarlos a este lado del Atlántico.

Para los amantes de géneros como el afrobeat, el funk brasileño, la bossa-nova o el highlife el sello inglés Mr.Bongo es un referente, una gente que, además de publicar novedades o de importarlas a Europa, lleva treinta años, desde la apertura de su primera tienda física en 1989 en Londres, reeditando trabajos que era extremadamente difícil conseguir, discos que se publicaron entre los 60 y los 80 en África o América Latina en sellos locales en muchos casos ya desaparecidos y que ahora ellos devuelven a la vida a través de sus múltiples subsellos. Lo que nos ocupa hoy es una de sus últimas reediciones, un trabajo de highlife que publicó el sello ghanés Essiebones music en 1982, con los legendarios Ebo Taylor y Pat Thomas, junto a la banda base Uhuru Yenzo, regalándonos media hora de música donde los géneros tradicionales de Ghana se fusionan con el funk y el jazz. Hitsville-Revisited se titula el disco compuesto por cuatro temas, de Ebo Taylor, Pat Thomas & Uhuru Yenzo.

El potencial del arte para transformar la realidad, la fuerza de la música como motor para la evolución y la transformación social, construir un mundo mejor mediante el trabajo artístico, cambiar marcos mentales a través de las producciones de la cultura popular… son cuestione elevadas, temas para el debate filosófico y sociológico. Pero también son el viento que impulsa las velas de Ith, un proyecto que busca trascender lo musical para implicarse en lo social, un grupo que a través de sus composiciones orientadas al rock más clásico busca luchar contra el soterramiento social y artístico del gallego, contra el racismo, el machismo y en general los ataques contra la diversidad y los derechos humanos. Su último vídeo, de la canción Só Eu, es una muestra de esto: una denuncia de la hipocresía de una Europa que deja morir en el Mediterráneo a miles de personas que huyen en busca de refugio y auxilio. Tal vez no sea la canción que mejor define su sonido pero sí lo es de su compromiso social.

Musiqueando 4 (20190508)

Hay un puñado de productores que son genios capaces de maximizar la capacidad de trabajo de los músicos y hacerles sacar lo mejor de sí mismos a la hora de grabar sus obras, pero también hay muchos productores que pecan de exceso de conformismo o de solo saber calcar fórmulas que les han traído el éxito a otros. El otro día veía una discusión online sobre el Rocka Rolla, el disco debut de Judas Priest que no está, precisamente, entre lo más destacado de su producción. Una curiosidad respecto a esta grabación es que los temas Tyrant, Epitaph y The Ripper ya estaban compuestos, finalizados y eran interpretados por el grupo en sus directos, mientras que Victim of Changes (en aquel momento titulada provisionalmente Whisky Woman) y Dream Deceiver estaban inacabados pero el proceso de ser finalizados para la grabación. El productor, Rodger Bain, rechazó esas canciones por no ser bastante comerciales. Un año y medio después esos temas conforman el grueso de Sad Wings of Destiny, el disco que daría el impulso definitivo al grupo y que se convertiría en uno de los pilares de la historia del heavy metal. ¿Fue cosa de la discográfica o del productor? Los precedentes de Bain eran excelentes: los tres  primeros discos de Black Sabbath y los dos primeros de Budgie, es evidente que no era un inútil pero con Judas Priest se estrelló, le falló la visión y el oído rechazando canciones que se mantendrían cuatro décadas en el repertorio de la banda.

The Pilgrim es el proyecto en solitario del líder de Black Rainbows y cabeza del sello Heavy Psych Sounds, Gabriele Fiori. Su última entrega, Walking into the Forest, es un trabajo alejado del stoner metal de su banda madre, un proyecto acústico de sonido desnudo y espíritu folk. Nada de casposos MTV Unplugged de los 90 por si lo estabas pensando, lo de Fiori es real, genuino, elaborado, similiar al álbum acústico de Brant Bjork del que ya hablamos en su día, picando del Neil Young desenchufado, del lado más folk de Jethro Tull, de Crosby Stills and Nash o de la etapa setentera de Terry Reid. Moviéndose entre lo onírico, lo bucólico, lo crudo y lo desértico nos deja piezas muy variadas como el rock desenchufado de Brainstorm, el bucolismo pastoril de When I call your Name o la pura morriña en Dragonfly. Kyuss y Fu Manchu dándose la mano con Donovan y Bob Dylan.

Hablando de Dylan, le fui a ver en la última gira en su paso por Compostela. Como bien sabéis soy un gran fan suyo, le tengo una enorme admiración como leyenda de la música del siglo XX y es uno de los músicos más presentes en mi lista de 1100 discos indispensables… pero voy a confesar que salí decepcionado. Es cierto que ya sabía que la comunicación con el público del legendario cantautor es nula, que su voz está muy cambiada por la edad y que con 77 años no le íbamos a pedir un show enérgico, yo todo eso lo llevaba ya asumido. Lo que sí me esperaba es que viniese acompañado de unos músicos sobresalientes, pero el grupo de apoyo me resultó bastante justito y apático. Y los arreglos de las canciones para que encajen en el sonido más blues-rocanrol de la gira tampoco me gustaron, clásicos ya universales como Like a Rolling Stone, Highway 61 o Blowing in the Wind acaban sonando irreconocibles, dando la impresión de que todo suena más como a Roy Orbison que al viejo Dylan. El sonido del pabellón, como de costumbre en Sar, tampoco ayudó a mejorar la experiencia. Por un lado decepcionado, por otro al menos puedo decir que le pude ver en concierto, ya que en su anterior visita a la ciudad me había tocado currar. Y uno tampoco ve todos los días a un premio Nobel tocando el piano y cantando.

Hace un par de días vi una foto en Facebook, en la cuenta de los Lucifer: Johanna Sadonis y Elin Larsson juntas en un estudio. No aclaraban mucho más ¿Qué se viene? ¿Nuevo disco de Lucifer con una colaboración de Elin? ¿Nuevo disco de Blues Pills con una colaboración de Johanna? ¿Nada de eso y simplemente se sacaron una foto juntas? Pues a saber, pero al menos nos da para dejar fluir la imaginación ¿No molaría escucharlas cantar un par de temas juntas?. Lo que parece seguro es que este año Blues Pills grabarán nuevo material, a ver cómo suena el grupo tras la marcha de Dorrian Sorriaux.

Todavía no hay disco nuevo de Sacri Monti, saldrá en julio y tendremos gira europea para poder volver a verlos en directo. Pero para amenizar la espera Tee Pee Records adelanta un tema en youtube con mucho aroma setentero, una canción que me suena entre Cream y Deep Purple como primer mordisco del que será su segundo trabajo. Prometen una buena dosis de sus hard rock protometálico fusionado con psicodelia.

No soy yo muy de hip-hop pero me he enganchado a un grupo de este género: Shabazz Palaces ¿por qué? Porque es como si alguien hubiera mezclado un poco de Run DMC y otro poco de Outkast con el espíritu psicodélico de All Them Witches o Causa Sui. Ciencia ficción, retrofuturismo y fantasía evasiva abrazándose a un susurrado hip hop sobre bases electrónicas con efectos cósmicos y espaciales. En los últimos años han agregado además percusión africana y ritmos afrobeat a sus composiciones ¿Una aproximación musical al Afrofuturismo? Ahí lo dejo. Tienen cuatro discos de los que me he devorado dos especialmente: Lese Majesty y Born on a Gangster Star, además de varios pequeños directos en la icónica estación de radio KEXP que te puedes encontrar en su canal de Youtube.

Y para despedirnos otro adelanto, el del próximo disco de Peter Frampton: All Blues. El mítico ex-guitarrista de los Humble Pie y autor del clásico superventas Frampton Comes Alive! y del pegajoso Baby I love your Way (y protagonista de una mítica escena en Los Simpson, como no) anunció en febrero que dejaría de girar después de este verano, ya que le han diagnosticado una grave enfermedad llamada miositis por cuerpo de inclusión que a medio plazo le acabará afectando a los dedos, impidiéndole tocar. Esto nos hace temer que este pueda ser también el último trabajo que pueda grabar el guitarrista, que nos dejará un repaso por 10 de sus clásicos del blues favoritos versionados por su banda y con varios guitarristas invitados: Larry Carlton, Steve Morse o Kim Wilson. Desde aquí esperamos que la medicina pueda ayudarle con su condición.