El Bandcamp de la quincena: Black Claw – Thieving Bones (01/05/2017)

Con un día de retraso pero llega ya El Bandcamp de la Quincena de esta semana:

Y esta semana volamos a Canadá con un disco que ya tiene casi un par de años, este Thieving Bones de Black Claw.

Tras este proyecto está un banjista y guitarrista canadiense que se hace llamar Reverend Black Claw y que define su música como Canadian Death Roots. El country en los últimos años ha desarrollado una cantidad de etiquetas y subgéneros que recuerda un poco a lo pasado con el metal, que uno casi necesita un croquis para enterarse. Otros han descrito la música de este mocetón de los fríos bosques del norte de América como black country, dark roots o gothic country.

Black Claw - Thieving Bones

Intro, outro, y en medio seis temas donde la oscuridad se abraza con el folclore americano. Those Poor Bastards o los proyectos más experimentales de Hank Williams III ejercen una suerte de magisterio sobre este album, en una onda similar a sus contemporáneos italianos L’Ira dell’Agnello, los estadounidenses Dog Hand String Band o Jeremiah Crow’s Insufferable One Man Show.

Banjos que se enredan con voces cavernosas, ritmos folkies que evocan a criaturas nocturnas bailando en lo más profundo de bosques por donde no ha pisado pie humano hace mucho. Este Reverend Black Claw nos presenta en este Thieving Bones una banda sonora perfecta para un aquelarre en lo más profundo de las montañas canadienses, genuina y perturbadora oscuridad.

El Bandcamp de la Quincena: Scott Kelly, Steve Von Till & Wino – Songs of Townes Van Zandt vol. 1 (02/04/2017)

Esta semana nos ponemos tan americanos en El Bandcamp de la Quincena que hasta el mismo Ronald Reagan nos daría la ciudadanía.

Lo que traemos esta semana es un “split” a tres bandas, con tres primeros espadas del rollo denso, pesado y psicodélico metiéndose en un terreno más minimalista y acústico. De Scott Kelly, ya conocíamos esta faceta por sus trabajos en solitario o con Blood & Time, alejado de los sonidos más densos que practica con Neurosis, Tribes of Neurot o Shrinebuilder. Kelly es también el nexo de unión con los otros dos músicos del tributo: Steve Von Till ha compartido escenarios con él en Tribes of Neurot y en Neurosis, y al igual que Kelly disfruta lanzándose a una faceta más folkie en sus trabajos en solitario. La leyenda del stoner/doom Scott “Wino” Weinrich, líder de The Obsessed y vocalista de varios trabajos gloriosos de Saint Vitus, también fue compañero de Kelly en Shrinebuilder y también se destapa en este trabajo con una tríada de interpretaciones muy desnudas.

Songs of Townes Van Zandt

El disco se publicó por medio de Neurot Recordings, el sello fundado por los miembros de Neurosis, en 2012 para conmemorar el 15 aniversario del fallecimiento de Van Zandt. En este 2017 se cumplen ya 20 años sin el cantautor estadounidense así que es un buen momento para recuperarlo. Townes es un músico de culto, no muy conocido pero adorado hasta el extremo por sus seguidores: un compositor que conjugaba con maestría su herencia folkie de los cantautores post-depresión como Woody Guthrie o Pete Seeger con los grandes bluesmen como Son House o Lighnin’ Hopkins. Y en la parte literaria fue un poeta cuyos versos  se convertían a veces en puñales y otros en sollozos, como si Bob Dylan se hubiera puesto el negro atuendo de Johnny Cash. Townes Van Zandt es un músico a estudiar, un hombre que ha sido fuente de inspiración  para gente de diversos estilos, reivindicado tanto por gente tan dispar como los músicos que aquí nos presentan este tributo, Norah Jones, Steve Earle, Nanci Griffith o los Mudhoney, y reconocido como genio por contemporáneos suyos de la talla de Terry Reid, Robert Plant o Bob Dylan.

Sobre las interpretaciones de los temas, son mayormente versiones acústicas (menos en el caso de la revisión de The Snake Song que hace Von Till donde usa distorsiones para conseguir un sonido atmosférico) en casi todos los casos con poca instrumentación adicional sobre la voz y la guitarra, muy en la onda de la producción que hizo Rick Rubin para los American Recordings de Johnny Cash. Como apunte más personal diría que de las tres voces es el tono más desgarrado y lastimero de Von Till es el que mejor pega con los temas, aunque los tres realizan buenas ejecuciones de los mismos.

Tres leyendas del sludge/doom/stoner metiéndose a hacer americana para homenajear a uno de los grandes del country. Tres canciones para cada uno. Un disco que puede servir para traer la música de Van Zandt a los seguidores de sonidos más brutales y pesados, o que puede hacer que los amantes del cantautor se interesen por las carreras de los que aquí le rinden tributo. Pero, sobre todo, un disco minimalista que es una pequeña y sincera joya. Un trabajo para disfrutar en casa, con una buena pinta de cerveza negra.

Hank III – Damn Right, Rebel Pride

Banjos, steel guitars, contrabajos, acústicas, acordeones, violines… country rebelde de la vieja escuela mezclado con actitud punk e intensidad metalera. A Hank Williams III le viene de casta el ser músico, no en vano lleva el nombre de su abuelo, leyenda del country.

La carrera de Hank III se mueve por varios frentes: sludge, doom rock, hardcore.. la música que le enganchó en su adolescencia, pero donde realmente destaca con maestría es con su country old schoool. Esto no es Dolly Parton, Garth Brooks o Billy Ray Cirus, Hank III hace country rebelde, macarra, con un toque oscuro. Busca sus raíces en los discos de su abuelo Hank Williams, en los de su padre Bocephus o en el Johnny Cash más oscuro. Está claro que este chaval ha mamado country y buena música sureña desde la cuna.

El disco comienza con una reinvidicación familiar, con el tema The Grand Ole Opry (Ain’t so grand), donde ataca al veterano programa de radio criticando, muy visceralmente y sin ahorrar insultos, que sólo den cancha al country más comercial y dejando fuera a los músicos más rebeldes, su padre y su abuelo incluídos, y criticando que en su día no querían ni al mismísimo Johnny Cash. Al escuchar Wild & Free no puedo evitar pensar en los discos más clásicos de Johnny Cash, con un toquecillo más blues en la parte final. Me & My Friends es toda una reividicación de su orgullo rebelde, del rock and roll way of life en clave de suaves sonidos sureños. Tras esta relajación una fiestera Six Pack of Beers nos devuelve un toque de desenfreno y humor. I Wish I know, en cambio, es un clásico tema de desamor, de borrachera en una barra lamentando un amor perdido, preguntándose qué hizo mal, qué la hizo escapar. Stoned and alone y 3 Shades of Black son dos temas country muy apañaditos, que podrían sonar en cualquier emisora comercial del estilo (como el Grand Ole Opry criticado al principio), pero con un deje sufridor y depresivo. Pero para mi el momento más intenso del disco viene con la dupla de temas If you can’t help your own y Candidate to Suicide. Suenan seguidas en el disco, y si la primera nos introduce en un country con dejes de folk blues la segunda deriva hacia un country más oscuro. Marcan como un punto de inflexión en el disco, ya que los temas más optimistas están en la primera parte y los más oscuros comienzan a partir de la segunda. Vale la pena destacar también H8 Line, con una producción bastante agobiante y psicodélica, y PFF, un homenaje a GG Allin donde la palabra fuck se repite constantemente.

Este Damn Right, Rebel Pride puede ser un buen disco para que un amante del rock se introduzca en el sonido country, asequible pero sin la babosidad comercial de algunos artistas hit del estilo. A fin de cuentas, Hank además de venir de una familia country es un tío que toca con Phil Anselmo y gente de Eyehategod. ¿Un metalero haciendo country? ¿un músico country haciendo metal? ¿un punky amante de los banjos? ¿o simplemente un músico con influencias muy variopintas que intenta abarcar todos los palos que disfruta?