Cinco leyendas del basket que puede que no conozcas

Habitualmente en este blog hablo de jugadores NBA o jugadores destacados de las competiciones FIBA europeas, pero en esta ocasión toca un punto para lo exótico. Porque hay jugadorazos que han quedado un tanto olvidados en estas latitudes occidentales por no haber jugado ni en Europa ni en la NBA, pero que mostraron su calidad en otras competiciones. Por lo que aquí va mi lista de cinco jugadores exóticos:

  • Kosuke Takeuchi: Comienzo con un jugador en activo, un chaval fijo en las ligas de verano de la NBA pero que nunca ha dado el salto. Takeuchi no es un veterano, realmente no se ha ganado el título de leyenda, pero es un jugador muy interesante que pasa totalmente desapercibido, y pega mucho con el perfil de los siguientes. Y es que Japón no es una selección habitual en los torneos de selecciones, y su liga no es demasiado conocida. Nacido en 1985 ha estado en el punto de mira de los T-Wolves, pero ha preferido no arriesgarse y quedarse en Japón tras no haber sido drafteado en 2007. Lideró a  los Aisin Seahorses a varios títulos de la JBL y actualmente destaca en las filas de los Toyota Alvark , además de despuntar en los juegos Asiáticos con la selección japonesa. Es un ala-pivot de 2-05 y 100 kilos muy ágil, con un juego de pies rápico y buena muñeca de media distancia, brazos largos y gran capacidad para el rebote. ¿Llegará al status de los siguientes? Quien sabe, pero creo que es un jugador a tener en cuenta mientras esté activo.
    Kosuke Takeuchi en el concurso de mates de la JBL 2011

     

  • Ruperto Herrera: A principios de los 70, cuando la NBA apenas miraba al extranjero, este alero de 1.98 estuvo en el punto de mira de muchos equipos. Ruperto Herrera comenzó su carrera a mediados de los 60 en la sección de baloncesto del Industriales, donde jugaría hasta 1982 y a los que lideraría a varios títulos de campeón de liga. Herrera era un comunista convencido, por lo que jamás aceptó abandonar Cuba para labrarse una carrera más lucrativa en otros países. Como internacional disputó cuatro juegos olímpicos (entre México ’68 y Moscú ’80), además de varias apariciones en los juegos Centroamericanos y del Caribe y en el campeonato del Mundo. Lideró a Cuba a su mayor hito baloncestístico: la medalla de bronce en loas olimpiadas de Munich. Además cosechó varios éxitos en los Juegos Centroamericanos, un bronce en los Panamericanos del ’71 y una cuarta plaza en el mundial del 74. Se trataba de un jugador trabajador y rocoso, con una capacidad anotadora muy irregular, capaz de partidos de 30 puntos seguidos de otros de 5. Tras su retirada entró a formar parte del comité olímpico cubano.

    Ruperto Herrera
  • Andrew Gaze: Probó suerte en la NBA con los Spurs que ganaron en campeonato del Lock-out pero no consiguió minutos. Antes había estado en los Washington Bullets y los Seattle Supersonics pero tampoco le hicieron hueco. También jugó un año en la liga universitaria, llegando a disputar las finales de 1989. Está claro, Andrew Gaze no tuvo suerte fuera de Australia. Pero en su país es una leyenda, y con razón. ¿Motivos? Por ejemplo el haber formado parte de su selección en 5 juegos olímpicos (entre 1984 y 2000), o el haber jugado más de 20 años en la liga de su país, retirándose con un promedio de más de 30 puntos por partido, el haber logrado 15 nominaciones consecutivas al equipo ideal de la liga australiana o el haber conseguido 7 MVP’s de esta competición. Sí, este escolta de dos metros, con un impresionante tiro exterior se merece el título de legendario, se lo podría dar el mismísimo Barney Stinson.

    Andrew Gaze
    Andrew Gaze
  • Marquinhos: Marcos Antônio Abdalla “Marquinhos” Leite, antes que Splitter, antes que Varejao, antes que Nené, antes que Hettsheimeir el gran pivot brasileño fue Marquinhos. Con sólo 18 años jugó el mundial de 1970, y cuajó una gran actuación en las olimpiadas de Munich ’72. Llegó a la liga universitaria tras su impresionante actuación olímpica y destacó siendo nombra All-America. A pesar de su último año universitario con 18.7 puntos y más de 10 rebotes por partido, no llamó la atención y fue elegido en décima ronda del draft de 1976 por Portland, lo que le llevó a volver a Brasil para desarrollar su carrera profesional, que se movería entre su país natal y el pallacanestro italiano, donde jugó tres temporadas a enorme nivel. También lograría ganar dos medallas en los munudiales de baloncesto (plata en 1970 y bronce en 1978) y cuatro en los juegos panamericanos (oro en 1971, bronces en 1975 y 1979 y plata en 1983). No me digáis por qué, pero no he logrado encontrar una foto que agregar al artículo.
  • Pero Cameron: Con 1.98 y 125 kilos de peso uno veía a este neozelandés y pensaba “qué coño pina un jugador de Rugby en la selección de baloncesto”. Uno de los motivos por los que no perderse los mundiales de basket y olimpiadas en la primera década de este siglo era poder ver a este enorme jugador en acción. Saltó a la palestra en Indianapolis 2002, donde se le eligió como parte de un quinteto ideal huérfano de estadounidenses (él, Ginobili, Stojakovic, Yao Ming y Nowitzki) aunque sobrado de talento (menos Cameron el resto fueron all stars en la NBA). Cameron era un jugador atípico, con un tamaño que le hacía jugar de cuatro pero los fundamentos de un tres: buena muñeca, buen manejo de balón, capaz de jugar de espaldas o de frente al aro indistintamente y gran defensor. La mayor parte de su carrera la pasó jugando entre su país y la liga australiana, donde fue MVP y campeón de liga varias veces. Extrañamente sí se aventuró a recorrer otros países, pero sus primeros destinos fueron Irán, Malasia y Reino Unido, ligas no precisamente fuertes. Probó suerte en Turquía, pero ya con 32 años, y no logró un rendimiento espectacular, si bien a esas alturas la edad ya no ayudaba. Se retiró tras el mundial de 2010 como uno de los mejores jugadors que ha dado Oceanía.
    Pero Cameron
    Los “Tall Blacks” baliando como los All Blacks

    Cinco jugadore que por diversas cuestiones no suelen ser recordados cuando se habla de grandes del baloncesto y con los que siempre tendremos la duda ¿y si hubieran tenido minutos en la NBA? ¿Y si hubieran caído en un grande Europeo? Los eternos “what if?” que siempre estarán ahí.

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