Grand Magus – Wolf’s Return

Puede sonar arriesgado decir que Grand Magus es la mejor banda de heavy metal de la última década (2002-2012), pero si a los discos me remito es complicado competir con ellos. En 10 años han sacado media docena de discos, desde el inicial Grand Magus de 2002 hasta su último The Hunt de 2012, y mostrando una evolución desde un doom épico a lo Candlemass trufado con algún deje más stoner inspirado por Spiritual Beggars (donde su vocalista JB había militado varios años, y todavía lo hacía en aquel tiempo) hasta su sonido actual, con un deje más NWOBHM, con riffs que podrían haber salido de las mentes de unos Saxon o Judas Priest, pero a su vez con una producción más contemporánea.

Realmente me costó bastante elegir un disco para comentar aquí, dado que la mayoría son grandes trabajos muy disfrutables. Pero puestos a elegir me quedaré con Wolf’s Return, el que fue su tercer disco allá por 2005. Porque suele decirse que el tercero es el disco que confirma a una banda como tal, y en este caso todo lo apuntado en los dos primeros se confirmó. El disco se abre con el riff poderoso y más stoner de Kinslayer mientras la línea vocal nos reporta a un heavy metal más épico acompañada de un doble bombo poderoso. Da paso al riff a lo Candlemass de Nine donde casi te esperas escuchar a Messiah Marcolin, hasta que la voz de JB, más grave y profunda, desgrana lastimosamente la letra y nos transporta a un impresionante solo muy rockero. A estas alturas ya te han atrapado en su red, donde el stoner, el doom y el heavy metal se dan la mano. Blodörn es el primero de tres cortos temas instrumentales que sirven de medio intro/puente entre temas (¿claro guiño al Nightfall de los Candlemass?) y que da paso a Wolf’s Return (part I), una pieza más melódica que las tres anteriores y que juega a mezclar riffs oscuros con estrofas épicas. Blood Oath arranca con un riff 100% heavy metal clásico, casi podría parecer un tema de los Black Sabbath de Dio o hasta recordar a alguna cosa de los Judas Priest setenteros. Järnbornd, con toques de folk vikingo, es otra de las cortas instrumentales/interludio, que llega seguida por Replay in Kind, cuyo vertiginoso e hipnótico riff nos devuelve a la onda Candlemass jugando con melodías muy tensas y un doble bombo omnipresente. Hämnd es la tercera instrumental, comenzando con un bajo cargado de distorsión para dar entrada al resto de instrumentos dando paso a un pesadísimo riff que crea el ambiente para dar entrada a Ashes, con un riff 100% Black Sabbath clásicos que va derivando hacia fragmentos más épicos. Light Hater, penúltima pieza, nos presenta un tema oscuro, stoneriano y con dejes más atmosféricos que se torna poderoso en el estribillo pero que se hace un pelín lineal. Como cierre un outro pomposo pero pesado como Wolf’s Return Part II.

Un disco redondo dentro de una de las discografías más sólidas del siglo XXI. Discazo y grupazo, con la habilidad que pocos tienen de sonar clásicos sin dejar de ser frescos y contemporáneos.

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