El Bandcamp de la Quincena: Castle – Deal Thy Fate

Esta semana en El Bandcamp de la Quincena nos vamos sacudimos la lluvia y nos vamos a la siempre soleada California, a tomarnos una buena ración de heavy metal con los Castle.

Ya hace 9 años de su primera demo, 7 de su primer disco (In Witch Order) y 6 de su espectacular segundo disco, Blacklands: Castle no son unos desconocidos que vengan a subirse a la ola del rock de temática ocultista ahora que Ghost lo han puesto de moda, son una banda con una carrera sólida que, el pasado mes de octubre, nos entregaban su quinto álbum, Deal Th Fate, para encarar un próximo 2019 que marcará el décimo aniversario de la banda.

Castle

Oscilando entre el doom metal, el heavy clásico y el hard rock más oscuro Castle en este Deal Thy Fate no ocultan haber escuchado más de un disco de Black Sabbath, Pentagram o Danzig, incluso con alguna nota macarruzo-motera de Orange Goblin o algún deje más melódico en las guitarras que recuerda al Ozzy de los dos trabajos de Randy Rhoads. Podríamos emparentarlos también con el sonido de bandas actuales como Duel u Orchid, y por la voz femenina es imposible no añadir también a Christian Misstress.


La dupla formada por el guitarrista Mat Davis y la bajista, vocalista y alma líder de la banda Elizabeth Blackwell funciona con precisión de reloj nuclear: él construye unos riffs tremendamente pegadizos y ella añade una voz melódica, agresiva y muy de la vieja escuela del heavy metal, elaborando una suculenta ración de nueve himnos de metal oscuro, poderoso y de la vieja escuela. No he encontrado información sobre si Al McCartney, que había sido su batería por muchos años, ha sido el encargado de los parches en este trabajo. Un disco redondo hecho con las cosas muy claras, donde desde la portada firmada por Patrick Zoller sabemos perfectamente qué nos encontraremos: heavy metal oscuro.


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El Bandcamp de la Quincena: Iron Hunter – Mankind Resistance.

Hace solete esta semana por las Rías Baixas, así que para allí nos vamos a tomarnos unos copazos de albariño mientras le pegamos una oída al primer largo de Iron Hunter.

Publicado hace cosa de un mes por Fighter Records, la división menos extrema del mítico sello madrileño Xtreemmusic, me veía en el dilema moral de si debía comentar un disco donde toca un ex-compañero de banda mío, ya que muchos dirán que es peloteo y amiguismo. Pero por otra parte, tampoco es que me haya importado un carajo nunca lo que digan cuatro pelagatos amargados, así que vamos a meternos en harina.

Iron Hunter es uno de los múltiples proyectos en los que milita el vocalista y fotógrafo gallego Emi Ramírez, en esta ocasión acompañado de otro pluriempleado del heavy metal gallego como Paco Paz a la guitarra, el guitarrista Alex Sixtrings, el bajista Anxo Silva y el batería Alex Outeiro. La apuesta musical se mueve entre el heavy metal más clásico de herencia NWOBHM y el speed metal de corte europeo de la última mitad de los 80, un poco en la onda de las bandas de la llamada New Wave of Traditional Heavy Metal, con momentos que pueden recordar a otros grupos contemporáneos de ese movimiento como White Wizzard, Cauldron o Skull Fist. En 2017 publicaron un EP titulado Killing Machine y este año nos traen con Mankind Resistance un trabajo de 8 nuevas canciones, más el tema que daba título al citado EP como bonus track.

Iron Hunter

El disco se compone principalmente de temas de heavy metal tradicional donde el peso melódico recae sobre las guitarras dobladas, con algún medio tiempo como I’ll Die For you, algunos escarceos con el power/speed en The Deathbringer o Beyond the Black Hole o con un sentido homenaje al estilo de Mark Reale en la instrumental Starchaser. Hay momentos en los que el timbre de la voz puede recordar a Thomas Rettke de Heaven’s Gate, aunque con un deje más nasal y un agudo más suave a lo Jack Rucker de Warlord. Las iniciales In the Heat of the Night y Street Warriors, con un guitarreo que me ha recordado a Tokyo Blade, es un buen avance de lo que ofrecerá el disco en los siguientes 35 minutos: heavy metal donde no se reinventa la rueda y los temas se ejecutan con buen gusto y respeto por el género. Aunque mi tema favorito del disco ha sido Save The World, que me ha tenido un deje muy americano entre Fifth Angel y los Queensryche de The Warning. Como puntos positivos pondría el trabajo guitarrero y la composición de las melodías vocales y, como punto negro y más negativo, la producción de las voces y los coros es lo que me ha sonado más flojo.

Mankind Resistance suena a un disco de heavy metal realizado con un punto de madurez que lleva a los músicos a no buscar la filigrana gratuita, a no pretender abarcar más de lo que pueden morder y a no apuntar a metas a veces fantasiosas en las que caen bandas más jóvenes. Un disco hecho desde el conocimiento y el cariño al género, que no pretende vender nada revolucionario ni novedoso sino una serie de temas sólidos, compuestos con buen gusto y elegancia y perfectamente ejecutados. Es heavy metal que solo quiere ser heavy metal, y está perfecto siendo así.

El Bandcamp de la Quincena: Hypnos – GBG Sessions.

Desde Suecia nos llega esta semana el disco a reseñar en el Bandcamp de la Quincena.

Publicado el pasado 20 de abril por el sello The Sign nos llega una nueva entrega de esta banda de Göteborg, un disco de 2018 pero que suena como si hubiera sido compuesto y grabado 40 años atrás.

Hypnos GBG

Formados en el año 2013 estos Hypnos no tardaron en llamar la atención del sello Crusher Records, publicando dos LP y un 7” con ese sello. Ahora nos traen esta nueva entrega, estas GBG Sessions, donde regraban cinco de esos temas en directo desde un estudio y añaden alguna novedad y alguna sorpresa.

El disco se abre con las dos canciones nuevas: Aint no Fool y Border Patrol, dos piezas cuyo sonido nos transporta a los inicios de la NWOBHM, a un heavy metal primitivo, veloz y melódico, ¿Como la primera entrega de sus compatriotas Enforcer? Mmmmm, no, con un espíritu similar pero en su caso más rockero. Las guitarras podrían estar sacadas del primer disco de Iron Maiden o de los momentos más heavies de Thin Lizzy y la voz suena como una mezcla entre Bruce Dickinson y el Joey Tempest de la época más metalera de Europe. Tras eso llegan las revisiones de sus temas antiguos con piezas como Hands of Evil, donde su sonido se acerca a los Judas Priest de los años 70, una Looking Out donde la velocidad se duplica para ofrecernos una pieza de rocanrol heavirulo y desenfrenado a la Girlschool o temas como Nightmares, The Mountain o 1800 donde el blues se hace con el mando y hasta coquetean con la psicodelia, por una parte con mucho de sus compatriotas Graveyard y por otro con cierto aire a Wishbone Ash en esas dobles guitarras. Como sorpresa final, una versión de Gimme, Gimme, Gimme de Abba, que ya parece obligatorio que todo grupo sueco haga una versión de sus compatriotas eurovisivos (este mismo tema también había sido metalizado previamente por Yngwie Malmsteen)

Se trata de una grabación un poco rara el sacar un directo desde un estudio, pero supongo que tendrá algo que ver con el cambio de sello. En cualquier caso, una buena colección de temas para introducirse en el universo de estos Hypnos.

El Bandcamp de la Quincena: IMARi ToNES – Jesus Wind

En El Bandcamp de la Quincena de esta semana vamos con algo altamente freak, altamente freak y con regusto a heavy metal clásico. Y así damos por cerrada la sección para este 2017, ya que la próxima entrega nos pilla con 2018 despertando.

IMARi ToNES son una banda ya veterana, con varios discos en su haber y que practican un heavy metal melódico de marcada influencia clásica, con puntos de hard rock o hasta de pop. Son originarios de la ciudad de Yokohama, capital de la prefectura de Kanagawa… y son una banda de metal cristiano. Sí, una banda de metal cristiano japonesa. Aunque Japón es un país mayoritariamente sintoista y budista, el cristianismo tiene mayor penetración de lo que podemos llegar a pensar en la isla nipona: fue introducido en el siglo XVI por los católicos portugueses, que por entonces se instalaban en el Pacífico ocupando Macao, Timor Oriental o Bombai, y expandido posteriormente por los jesuítas y franciscanos españoles. Posteriormente, a principios del siglo XVII, el culto católico en Japón fue prohibido y perseguido hasta el siglo XIX, cuando el inicio de la era Meiji derrogó esa prohibición, que volvería temporalmente durante la II Guerra Mundial. Y de este contexto, de cristianismo como una religión minoritaria y perseguida en el pasado, nace también el sonido de estos IMARi ToNES, que se definen a si mismos como la primera banda de metal cristiano de Japón.

Jesus Wind

Fuera de la cuestión religiosa y centrándonos más en lo musical, Jesus Wind es el disco más metalero en la trayectoria de esta banda que firma ya 15 álbumes. La mención a Stryper no por evidente es menos justificada en este caso, como también lo es, por los modos del frontman Tak con la guitarra, hablar de Van Halen o de Quiet Riot. La influencia del pop asiático combinada con sonoridades más heavies también tienen un deje de B’z o Janne Da Arc, y en los temas más cañeros el peso de los míticos nipones Loudness no falta. Como buen grupo de metal asiático, su desempeño instrumental es impecable, con un metal muy de guitar-hero, dejando el foco en el virtuosismo en los solos y arreglos de guitarra del antes citado Tak, quien toma también las labores de vocalista. La base rítmica, formada por el bajista Hassi y el batería Jake, es sólida y se permite algún guiño complejo y progresivo en algún tema, un poco del palo de los también cristianos King’s X. Como curiosidad, en uno de sus anteriores trabajos el productor fue nada menos que el mítico Sascha Paeth.

En este Jesus Wind nos encontramos 15 cortes donde el heavy de temas como la inicial Jee-You, Repent o Bushido se dan la mano con canciones con sensibilidades más pop como The Peace, God’s People o la final New Jerusalem. IMARi ToNES afirman que este Jesus Wind es un recorrido por el pasado, presente y supuesto futuro de la historia de la espiritualidad y la religión en el país del Sol Naciente.

El concepto “metal cristiano japonés” resulta chocante, sobre todo desde una óptica occidental, pero más allá de cuestiones religiosas Jesus Wind es un buen trabajo de heavy metal, algunos dirían que hasta es divino.

El Bandcamp de la Quincena: The Wizards – Full Moon in Scorpio (26/11/2017)

Esta semana nos hacemos una escapadita a Euskadi para paladear uno de sus más deliciosos platos: una ración completa de buen heavy rock, cocinado al viejo estilo de los 70 y aliñado con un poco de épica.

Wizards gif

¿Habéis visto Wizards, de Ralph Bashki? Es una peli fantástica de animación de 1977 que nos sitúa en un mundo futuro post-nuclear donde los humanos supervivientes a la guerra se han convertido en mutantes degenerados, donde diversas criaturas fantásticas han surgido de las entrañas de la tierra para ocupar las regiones libres de radiación (sí, los creadores de Hora de Aventuras seguro que la vieron como diez o doce millones de veces) y donde los pueblos libres están amenazados por las ansias del poder totalitario. Un mundo donde la magia se da la mano con la tecnología militar pre-apocalíptica y donde se nos presenta el clásico relato de enfrentamiento entre fuerzas del bien y del mal.

¿A qué viene el párrafo de arriba? A que la música de estos chavalotes de Bilbao va muy en sintonía con las sensaciones que transmite esa película. En la música de The Wizards podríamos usar muchas etiquetas: hard rock, heavy metal, doom metal, epic doom, proto-metal, metal setentero, stoner, occult rock... y podría darte una idea aproximada, pero no puedes prejuzgarlos en base a rígidos etiquetados. Ellos tienen momentos en los que rinden pleitesía a la oscuridad de Black Sabbath y Pentagram, tienen otros donde se acercan más al rock de Blue Oyster Cult, los primeros Kiss o Thin Lizzy, y por momentos las líneas vocales nos acercan a los primeros trabajos de Danzig o a Ian Atsbury de los esenciales The Cult. Un sonido pesado, épico y setentero que les emparentaría directamente con bandas contemporáneas como Orchid y The Sword.

Full Moon in Scorpio

Este Full Moon in Scorpio es el segundo larga duración de The Wizards y salió hace unos meses al mercado, a principios del verano, aunque se comenzó a grabar en abril de 2016 en los euskaldunes estudios Gaua y se ha masterizado en los estudios de Jessie Cannon en New Jersey. Han contado con la producción y los arreglos de Dean Rispler, que también toca la guitarra en un tema, y para el artwork no se la han jugado y han apostado por una garantía de trabajo profesional como es Branca Studio.

El disco se abre con dos cañonazos hardrockeros setenteros como Avidya y Calliope (Cosmic Revelations), un tema donde la voz nos lleva a una versión metalizada del Sonic Temple. Con Odinist cambian de tercio y se van a unos terrenos más heavies entre Cirith Ungol y la NWOBHM, un sonido que también muestran en Who are you, Mr Gurdjieff?. Stardust por su parte se muestra como un tema de cadencia pesada, una composición larga y épica que, junto con la final When we were gods nos muestra  claramente la influencia del primer Danzig sobre esta banda, mientras temas como Leaving the past behind (en el que cuentan con la colaboración de toda una leyenda como Ross The Boss) o Halftones to Eternity  encajan más en la onda del primer proto-doom setentero.

Un disco muy completo Full Moon in Scorpio, redondo, muy bien elaborado y finalizado. Un trabajo que guiña el ojo a ese olde 70’s heavy metal pero sin caer en la copia ni en lo repetitivo. Entre tanta banda que ahora pretende mostrarse como “auténtica” y “con raíces” estos The Wizards son una deliciosa píldora de realidad.

Além do Minho: Siete bandas portuguesas que seguramente te estás perdiendo.

El otro día comentaba con un amigo que el estado-nación a veces crea una barrera difícil de saltar. En el estado español cuesta pensar en Portugal: a la hora de hacer negocios, a la hora de internacionalizar empresas, a la hora de plantear viajes vacacionales… Conozco a gente que cuando un grupo viene de gira a la península ignora las fechas en tierras lusas y acaba gastando un día de vacaciones en el curro para ir a Madrid, a ver un jueves a una banda que tocaba en Porto el sábado, una fecha que le convenía más en una ciudad que está más cerca. Pero la frontera, mental más que física o realmente cultural, para muchos está ahí.

Para la prensa musical española esa frontera también está muy presente, rara vez se habla de bandas portuguesas en ella. Dulce Pontes tuvo un cierto éxito mainstream en España a principios de los dosmiles, The Gift en el mundillo indie son importantes y en el metalero Moonspell son la banda portuguesa más conocida, aunque algunos recordarán también a Tarántula por un acuerdo de distribución que habían firmado con Locomotive Music y que les llevó a un par de festivales en España. Y finalmente nos queda la escena del metal extremo, donde sí que ha habido tradicionalmente más contacto y más flujo de bandas, al menos para la conexión concreta entre Galicia y Portugal, no siendo extraño poder escuchar a gente como Sacred Sin, Holocausto Caníbal, Dead Meat o Alcoholocaust, y siendo el SWR Barroselas un festival de referencia para todo fan de los géneros más brutales del noroeste peninsular. Como poco a poco también está convirtiéndose en referente el Sonic Blast para todo amante del stoner y la psicodelia,  y como lo han sido también durante años el NÓS Alive o Paredes de Coura para el público más pop.

En general parece que todo acaba en lo arriba citado. Bueno, a menos que seáis lectores de este blog donde la presencia de grupos portugueses es más habitual. Ya sea por mi tendencia política a un federalismo iberista, porque estudio portugués o por mi interés constante en ver nuevas bandas en directo, el caso es que me encanta saltar esa frontera. Y aprovechando estos días libres de los que dispongo he decidido preparar un pequeño artículo centrado en bandas portuguesas que, a pesar de ser muy interesantes, parecen pasar desapercibidas para la prensa musical del reino felipista. Un poco en la onda de los artículos que anteriormente había hecho sobre bandas gallegas. He intentado picar un poco entre varios géneros, aunque los lectores veteranos sabéis que dentro de mi eclecticismo hay una cierta línea coherente.

The Black Wizards: Una banda de la que ya hemos hablado varias veces en este blog y estamos viendo crecer. Con los 70 siempre entre ceja y ceja han ido pasando del protometal de su primer disco, Lake of Fire, a un sonido más psicodélico y setentero en …What the Fuzz?, girando por Europa para presentar ambos discos. Es un grupo para el que sólo tengo buenas palabras: su rock duro de tintes retro da la talla tanto en directo como en estudio, apoyándose en la destreza del cuarteto como instrumentistas y en la madurez de sus composiciones. Un caudal creativo donde el magisterio de Cream, Ten Years After, Jefferson Airplane, Black Sabbath o Grand Funk Railroad nos hacen pensar que los setenta están más vivos que nunca.

Billy Lobster: A lagosta do blues, el alter ego del músico portugués de ascendencia moldava Pavel Racu, se marca un “Juan Palomo” con su banda. Él se lo guisa, él se lo come. Guitarra en mano, micro en boca y batería a sus pies, no necesita más banda, él se encarga de todo para regalarnos un blues eléctrico y cargado de distorsión. Un blues honesto, sincero, auténtico, crudo, muy desnudo, directo. Su disco Boogie on the Fly, del que ya hablamos por aquí, es la mejor muestra de lo que te estoy contando. Esta sí que es honestidad brutal, y no la del Calamaro.

Lâmina: Lâmina no son sutiles, no son frágiles. Su stoner-doom es pesado y sólido, directo, el equivalente sonoro a darte de morros contra un bloque de hormigón. Sus canciones se construyen sobre riffs primitivos y monolíticos y ritmos de batería intensos y obsesivos. En su último trabajo, Lilith (que ya reseñamos por aquí) se nos muestran como dignos continuadores de la esencia que parieron en los 90 bandas como Monster Magnet, Melvins y, en general, todos aquellos que intentan alargar el legado musical comenzado en los 70 por Black Sabbath o Pentagram. Metal pesado de verdad, con raíces y mala leche, directo al grano para deleite del oído y perjuicio de las cervicales de sus creyentes.

Midnight Priest: Si algo ha quedado claro pasados casi 40 años del comienzo de la NWOBHM es que el heavy metal clásico, por muchos altibajos por los que pase, acaba perviviendo. El hard rock de pelos cardados, la depresión grunge, el un-metal korneado, el power metal bombástico de orquestas pregrabadas… se los lleva el viento mientras siguen apareciendo bandas clasicotas en el underground metalero. En caso de que el norcoreano y el cowboy irascible de la Casa Blanca se líen a petardazos nucleares sólo sobrevivirán al holocausto las cucarachas, los tardígrados y un centenar de bandas con elásticos de rayas y chalecos de parches. Midnight Priest son de esa raza de bandas, comenzaron siendo más speedicos y cantando en portugués, como una suerte de Running Wild de la costa atlántica. Hoy por hoy se han tornado más maidenianos y cantan en inglés desde su segundo larga duración, Midnight Steel. Aunque pienso que la banda ganaba mucha frescura cuando cantaban el portugués siguen siendo una muy buena banda de heavy metal a la que seguir la pista, con la que cabecear un rato como maníacos.

 

Quinta do Bill: Una banda veterana y de las más exitosas en Portugal. Fundada hace 30 años, publicaron su primer disco hace 25 y desde aquella han sumado varios discos de oro a su trayectoria, siendo un grupo que allí suele gozar de mucha presencia mediática, con sus singles en rotación constante por las radios. Su estilo folk rock con tintes pop de profunda influencia estadounidense, muy en la onda de Garth Brooks, te podría llevar a pensar que vienen del propio Nashville si no fuera porque cantan en portugués. Uno de sus temas más exitosos, Filhos da Nação, se convertiría en 2003 en el himno extraoficial del Porto de Mourinho, con la letra convertida en Filhos do Dragão. En 2013, también en Porto, darían un concierto para más de 100.000 personas en la Avenida dos Aliados y, en 2016, repetirían otro concierto masivo en dicha plaza para las fiestas del 25 de abril. Este 2017, durante su trigésimo aniversario, en Galicia han sido condecorados con el premio aRi[t]mar a la mejor canción en portugués.

Vircator: Entre el post-metal y el progresivo se mueven los Vircator, una banda de cuyo primer disco ya os hablamos por aquí y cuyo segundo trabajo, Sar-i-Sang fue publicado el pasado mes de septiembre. Su música atmosférica y compleja hace viajar al oyente por paisajes marcianos envuelto en ondas de amor cósmico, intercalando pasajes etéreos y psicodélicos con intensos crescendos de energía metalera. Un género que algunos etiquetarían de metal intelectual o de banda para mesarse las barbas mientras se degusta un café, pero también una propuesta musical con profundidad y criterio, densa pero no por ello aburrida.

Vítor Bacalhau: Liderando a un power trío cargado de buen blues rock eléctrico, el sureño (del sur de Portugal, no de los USA, que os veo venir) Vítor Bacalhau no pretende disimular la influencia del último Gary Moore, del Albert King más eléctrico, del siempre presente Jimi Hendrix y, de forma más que evidente, de Joe Bonamassa. Hace nada que ha publicado su último disco, Cosmic Atraction, una excelente pieza de blues rock más que disfrutable, con aroma a gasolina quemada y sabor a bourbon de Kentucky. No se pierde en pajas mentales, va al grano, no vuelve a inventar la rueda porque no hay que inventarla, esta ya gira tal y como está, como giran los grandes discos de los grandes guitarristas que le influencian. Un buen disco y un buen guitarrista.

Martin Eric Ain (18/07/1967 – 21/10/2017)

Ayer nos dejaba uno de los pioneros del metal extremo europeo, el bajista Martin Eric Ain. Nacido en los Estados Unidos en 1967 ganó fama como bajista de las míticas bandas suízas Hellhammer y Celtic Frost. Un paro cardíaco segaba su vida prematuramente.

Tuve la oportunidad de verle dos veces con Celtic Frost, ambas en la gira de presentación del que fue el último disco de los suízos, el Monolith. Y fue en la segunda, tocando junto a Kreator en Madrid en 2007, en la que se me quedó grabada una absurda anécdota, una anécdota que me apeteció compartir con vosotros al enterarme de la noticia: Durante todo el concierto era Martin quien se dirigía al público entre las canciones. En un momento dado empezó a bromear con que España era “el país de la inquisición y del Opus Dei“. El público aplaudió. Entonces comentó que él hacía años que no pisaba una iglesia, y que la última vez que lo había hecho fuera para asistir al entierro de su madre. En ese momento el público volvió a aplaudir, a rabiar. Estábamos casi en primera fila y pudimos ver la cara de poker de Martin ante la reacción, mientras tomaba conciencia de que la mayoría del público no entendía una palabra de lo que decía en inglés y simplemente aplaudían a cada pausa. Creo que no volvió a hablar en lo que restaba de concierto. Ahora me pregunto si hoy le habrá tocado pisar de nuevo una iglesia, de cuerpo presente, o si su voluntad sería tener un entierro laico. En cualquier caso, quede para el recuerdo su aportación al black y al thrash metal.