Convair CV-300: El último vuelo de Gaines y Van Zandt

Hace 35 años, el 20 de octubre de 1977, la legendaria banda Lynyrd Skynyrd tomaba un vuelo charter de la compañía tejana L&J, en un avión Convair CV-300 que curiosamente ya había sido inspeccionado por la crew de Aerosmith como posible vehículo de gira. El vuelo debía llevarles desde Greenville (Carolina del Sur) hasta Baton Rouge (capital de Lousiana), pero finalmente acabaría estrellándose sobre Gillsburg, Mississipi, mientras los pilotos intentaban un aterrizaje de emergencia. La causa oficial fue “ahogamiento del motor por falta de combustible”, si bien todas las pruebas apuntan a que ya desde el despegue los pilotos sabían perfectamente que el motor derecho tenía problemas en el sistema de ignición que provocaron un consumo de combustible anormalmente alto. En el accidente fallecieron los dos pilotos, la corista Cassie Gaines, el road manager Dean Killpatrik y los dos músicos citados ya en el título: el vocalista Ronnie Van Zandt y el guitarrista Steve Gaines. La tragedia también provocó graves lesiones en las vértebras al guitarrista Allen Collins, lo que facilitó que tras un accidente de coche en los 80 acabara paralizado de la cintura para bajo; el bajista Leon Wilkeson estuvo a punto de perder un brazo (los médicos recomendaron la amputación, si bien él se negó y finalmente consiguió recuperar la movilidad y en menos de dos años ya había vuelto a meterse en un estudio para grabar) y la corista Leslie Hawkins además de problemas de cervicales también sufrió graves secuelas psicológicas. El resto de miembros y crew (cerca de 20 personas) sufrieron lesiones y fracturas varias, pero de menor importancia.

Tres días antes Skynyrd acababan de publicar Street Survivors y la banda estaba arrancando el que iba a ser su mayor tour como cabezas de cartel. El accidente además de suponer la trágica pérdida de dos importantes miembros de la banda también provocó un parón de 10 años en su carrera, esto siempre generará dudas sobre hasta dónde podrían haber llegado aquellos Skynyrd de mágico talento de no haberse cruzado el infortunio en su camino.

Existen muchas historias curiosas alrededor del accidente: El batería Artimus Pyle, con varias costillas rotas, logró salir arrastrándose de los restos del accidente para ir a buscar ayuda. Encontró al granjero Johnny Mote, que vivía cerca de la zona del accidente y que se estaba acercando al lugar del accidente para investigar el ruído y el humo que percibía desde su hogar. Según la versión de Mote, cuando vio a Pyle disparó al aire porque creyó que podría tratarse de un preso fugado de una prisión cercana, mientra que según la versión de Pyle el granjero le disparó a él, aunque luego se dio cuenta de que no se trataba de una fuga sino de un accidente, y prestó una ayuda clave para salvar varias vidas.

El biógrafo de la banda Gene Odom dijo en uno de sus libros que los pilotos había volado bajo los efectos de la cocaína, si bien la autopsia oficial no reveló restos de drogas en su organismo. Lo curioso es que cuando el personal que trabajaba con Aerosmith había inspeccionado el avión dijeron que, mientras realizaban comprobaciones antes de un vuelo de prueba, vieron a los dos pilotos bebiéndose una botella de Jack Daniels, lo cual fue una de las causas que les inclinó a no optar por aquel avión para la gira.

En todo caso, una de las tragedias más famosas de la historia del rock cumple 35 años, y es un bue momento para poner alguno de los clásicos de Lynyrd Skynyrd, para recordar a los fallecidos a ritmo de ese gran clásico que es Free Bird.

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