Cinco películas, cinco géneros (vol IV)

Acaban las olimpiadas y continúa el cine en este blog. Es complicado competir en audiencia con las 22 medallas de Phelps, la locura de Usain Bolt convirtiéndose definitivamente en el mejor velocista de la historia, otra final de basket épica al nivel de la de Pekín, el record de 4×100 femenino que llevaba 27 años sin batirse… En fin, han sido unos enormes juegos olímpicos, pero lo que nos atañe ahora es el penúltimo volumen (o tal vez antepenúltimo) de este ciclo de cine. De nuevo 5 películas, de nuevo cinco dispares géneros.

  • Ong Bak (artes marciales): Decía un colega mío que la evolución de las artes marciales en el cine fue Bruce Lee – Jackie Chan – Jet Li – Tony Jaa, suena muy contundente como frase pero realmente no es descabellado. También debatía con él si había sido mejor Ong Bak o Thai Dragon, y es que la secuencia del ataque de múltiples enemigos con múltiples luxaciones es una de las mejores del género, pero con todo me voy a quedar con Ong Bak, puede que porque vino antes. Fue un impacto ver en carteleras de cines comerciales un cartel de una película asiática de artes marciales. Decía mi colega Rubén, el guitarrista de The Brosas Tes que ver Ong Bak, hostias como panes!!!. Y es que Prachya Pinkaew sabía lo que busca el espectador en este género. No se rompe la cabeza con un argumento sesudo (Roban el ídolo religioso de su pueblo, el chaval se va a la capital, su primo el delincuente caradura le intenta tangar, se pelea con mucha gente y acaba recuperando el ídolo), no hay grandes diálogos, no hay ninguna pretensión intelectual ni experimental. Hay las ya citadas hostias como panes. Sirviéndose de la capacidad atlética y el carisma de Jaa, ya desde el minuto uno se nos ofrece una sucesión de proezas físicas, junto a golpes espectaculares y acrobacias increíbles, en muchos casos repetidas desde distintos ángulos para poder apreciar mejor la complejidad de la acción. Un tremendo espectáculo de golpes, saltos y malabares, con momentos de desahogo cómico y momentos de trepidante acción.
  • Conan el Bárbaro (fantasía épica): Glorioso filme de John Milius, con un Schwarzenegger tremendo, aunque realmente su físico no fuera el más indicado para asemejarse al cimmerio (rubio y extremadamente musculoso, cuando conan es descrito en las novelas como moreno y fuerte pero sin una musculatura extrema). Está claro que Arnie no es el mejor actor de la historia, pero clava la interpretación del bárbaro, con un rostro pétreo y una mirada fría. Además, si querías actorazos también los tenías en James Earl Jones interpretando a Thulsa Doom y en Max Von Sydow como el anciano monarca. La falta de diálogos se cubre magistralmente con la banda sonora impresionante de Basil Poledouris, una de las mejores de la historia del cine. Como guionista nada menos que Oliver Stone trabajando junto a Milius para dar vida al universo de Robert E. Howard. La película comienza en la tierna infancia de Conan (interpretado por Jorge Sanz) y nos narra su evolución como guerrero y ladrón, hasta que comienza a intentar cobrar venganza contra Thulsa Doom, mesiánico caudillo que arrasó su pueblo en la secuencia inicial. Milius nos ofrece una aventura épica cargada de acción y momentos memorables, un clásico al que las secuelas no han hecho justicia.
  • The Warriors (acción): Aupa Cyrus!!, estrenada en su día en España como Los amos de la noche (esa manía de cambiar los títulos que tienen en este país) The Warriors fue dirigida por Walter Hill en 1979, adaptando la novela de Sol Yurick del mismo título. A su vez, la novela de Yurick bebía de Jenofonte (Anábasis) y Homero (La Odisea), llevándonos a pensar la universalidad de los clásicos griegos, fácilmente adaptabes milenios después a un contexto totalmente diferente. La epopeya de estos guerreros contemporáneos comienza cuando el mesiánico lider Cyrus, siendo consciente de que todos los pandilleros de Nueva York superan en 3 a 1 a la policía, decide reunir a los principales miembros de las bandas más importantes de la ciudad para pactar una unión y hacerse con el control de la misma. Pero durante esto, el líder de una banda rival le asesina, culpando luego a los Warriors. Estos deciden volvera su territorio, pero para ello tendrán que cruzar una ciudad hostil, perseguidos también por la policía, los Riffs y los Rogues. Un clásico de la acción y el macarrismo consumado.
  • Mystic River (suspense): De magnífica, de incomparable y de excepcional es de todo lo que podemos tachar a la trayectoria de Clint Eastwood en las dos últimas décadas. Si previamente se hizo un nombre como tipo duro del cine en su faceta de actor, sobre todo en el western y el cine policiaco, posteriormente se ha convertido en uno de los directores más sólidos del cine estadounidense: Sin Perdón, Cartas desde Iwo Jima, Banderas de nuestros padres, Gran Torino, Deuda de Sangre, Invictus, Million Dollar Baby, Los Puentes de Madison… un impresionante curriculum. En Mystic River, basado en la novela del mismo nombre, Eastwood nos hace un retrato sobre la amistad, los traumas infantiles y las relaciones entre la mafia irlandesa en los barrios del acomodado noreste católico estadounidense, apoyándose en un impresionante triunvirato interpretativo formado por Sean Penn (Oscar al mejor actor por esta película), Tim Robbins (Oscar a mejor actor secundario) y Kevin Bacon, junto a los cuales también lucen Marcia Gay Harden (nominada a mejor actriz de reparto) y Lawrence Fishburne. El asesinato de Katie, la hija adolescente de Jimmy, que en su día trabajó para la mafia de la zona, despertará viejos fantasmas del pasado, de una historia que parecía enterrada en 1975. Sean, uno de los jóvenes amigos que acabó en la policía, tendrá que hacerse cargo del caso y a la vez evitar que Jimmy se tome la justicia por su mano.
  • El Golpe (robos): Y había quien decía que el clásico en este género es Oceans Eleven… en fin, si no fuera por que en 1973 Georghe Roy Hill dirigió El Golpe puede que eso fuese… no, a pesar de eso tampoco sería cierto. Sólo la escena de Paul Newman y Robert Shawn en el tren jugando al poker vale muchísimo más que toda la megaproducción de estrellitas del cine comercial de los 90. Un guión extremadamente inteligente y bien hilado, con un ritmo y una ambientación perfectos, unas interpretaciones magistrales a cargo de Newman, Retford y Shawn, una banda sonora perfectamente elegida, momentos de tensión, momentos de humor, momentos emotivos y ese final que te deja con la sensación de que también has picado en la estafa. Siete Oscars, y tres nominaciones más, para un clásico que además envejece muy bien. Porque el cine inteligente no tiene que ser aburrido, porque pocas veces la conjunción guión/reparto/dirección ha sido tan buena. Una película que lo tiene todo, no defrauda.

Se acaba así el volumen IV en este ciclo que crece y crece. El V está al caer ¿habrá sexto? Es posible, pero si lo hay tendrá un matiz. Próximamente en estas páginas.

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