Chicago Bulls: de favorito a decepción.

Desde que la NBA instauró el sistema de 8 equipos por competencia el play offs sólo se ha dado cuatro veces el caso de que el octavo clasificado elimine al primero: Seattle fue eliminado por Denver en 1994, Miami por New York en 1999, Dallas por Golden State en 2007 y la pasada temporada San Antonio por Memphis. Ahora Chicago está muy cerca de entrar en este club, ya que la eliminatoria se ha puesto 3-1 a favor de unos Sixers que no pasaban de ronda desde 2003, capitaneados entonces por el hoy defenestrado Allen Iverson (creo que anda haciendo caja por China con “Starbury” y Rodman).

Pero ¿por qué el mejor equipo de la liga regular se estrella en los play offs?. La clave está en el primer partido. Chicago llega fuerte a las eliminatorias por el título, han sido primeros en la liga regular a pesar de que tanto Boozer, Deng y Rose han pasado durante el año largas etapas lesionados. Se sienten más poderosos que el año pasado al contar con un Rip Hamilton que vuelve a sonreir tras años de ostracismo. El primer partido va como la seda, machacan a Philadelphi enarbolando la bandera de favoritos. Rose hace 23 puntos, 9 asistencias y 9 rebotes, está rozando el triple-doble cuando, de forma escalofriante, se rompe. Basta con ver el vídeo para darse cuenta de que la lesión es grave. A las pocas horas se confirma: ligamentos rotos, bye bye temporada, adiós juegos olímpicos… y dudas sobre si el MVP más joven de la historia verá su carrera muy lastrada por esta lesión.

El mazazo es muy evidente, pierden a su mejor jugador, repentinamente los favoritos dejan de ser favoritos. Pierden el segundo partido y con ello la ventaja de campo, pero de momento no están desahuciados. Al tercer partido salen bien plantados, serios, a defender como gusta a Thibodeau. Y entonces Noah también se lesiona, se quedan sin su pivot titular, pierden el tercer partido, la cosa se pone 2-1 y necesitan ganar el cuarto para recuperar la ventaja de campo. Pero el tercero tienen que afrontarlo sin Rose, sin Noah y con Luol Deng con una muñeca tocada. Decía Trecet en twitter que la plantilla de los Bulls parecía el parte de la batalla de Passchendale.

¿Damos por muerto al que era el principal favorito? Con la eliminatoria 3-1 en contra, sin Rose, sin Noah, sin Luol Deng al 100%, con un Boozer que parece incapaz de asumir la responsabilidad de ser la referencia y con un banquillo que se antoja insuficiente para suplir a los caídos… sí, ahora mismo no doy un chavo. Y no es sólo la pérdida de potencial con las bajas de dos titulares (y no sólo titulares, la principal referencia ofensiva por un lado y el “cinco” por otro), es el pasar de verse favoritos a verse sufriendo para ganar al octavo del oeste y pensar que prácticamente no tendrán opciones de pasar la siguiente ronda. La lesión de Rose dejó a estos Bulls sin optimismo, la de Noah sin corazón. Lo mejor es que empiecen a planificar el próximo año. ¿Miami-Boston en la final del Este? Ahora mismo lo veo como lo más probable.

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