El peor concurso de mates de la historia!

Me siento como el dependiente de comics de los Simpson diciendo “El peor episodio de la historia”, pero es que lo de la pasada noche en Orlando en lugar del concurso de mates de la NBA parecía el de la liga rumana. Hasta cuando se hacía el concurso de mates de la liga LEB, hace años, se vieron mates de más nivel que en esta edición. Cuando lo mejor de la noche fue la exhibición en el tiro de un jugador ya retirado en el Shooting Star (el gran Allan Houston demostró que quien tuvo, retuvo) queda claro que el día de los concursos del All-Star Weekend 2012 ha sido flojillo.

Y la noche no empezaba mal. El Shooting Star nos regaló la demostración de que la muñeca de Houston no se ha oxidado (de hecho podría aportar más en la NBA a día de hoy que cualquier suplente de los Lakers), que fue el más destacado de dicho evento junto a otro retirado, el mítico bicampeón con Houston Rockets Kenny Smith (que también formó parte del combo ganador de dicho concurso hace dos años).

De ahí pasamos al concurso de habilidades, un concurso que sería hora de ir redefiniendo. Poner un evento que implique demostrar las habilidades en el manejo del balón me parece una buena idea, pero no creo que el formato sea el adecuado. La dinámica de esta gincana baloncestística se torna maquinal y repetitiva, y tal vez lo mejor sería hacerlo un poco más “streetball”, cambiar las reglas para que en lugar de ser por tiempo sea por votación popular. Eso obligaría a los jugadores a hacer malabarismos con el balón para ganarse el voto del público, y veríamos pases por la espalda y sin mirar, equilibrismo, exhibiciones de manejo y bote… en lugar de la misma serie repetitiva de todos los años, en la que en muchos casos un jugador sabe que si falla uno de los pases ya está desahuciado. El de este año, al menos, tuvo la gracia del desempate entre Rondo y John Wall (primer desempate de la historia en este concurso) pero poco más.

Del concurso de triples casi lo más destacado serían los comentarios de la tropa de enchufados de Cuatro (digo enchufados porque no me explico que no encontraran a nadie mejor para hablar de baloncesto): “Kevin Love, el favorito de nadie”, dijeron. “Lo que no me gusta es las estrellas invadan el concurso”, dijeron (en referencia a Love y Durant, dando a entender que estaban allí sólo por su status estelar en la liga y no por su tiro). No se qué dirían cuando los dos “Kevines” se jugaban el título en el desempate. Y parece mentira no darse cuenta de que este tipo de concursos favorecen a los jugadores altos, pueden entender que no dieran un duro por Durant por su mala imágen el año pasado (6 puntos) pero un tío del tamaño de Love que en liga regular tiene un 37% debería, cuanto menos, ser planteado como posible favorito. Love fue el rey del desempate, ya que tuvo que recurrir a él dos veces: en la primera ronda contra Mario Chalmers (18-18) y en la final contra Durant (16-16), para alzarse con el premio con 17, que aunque algunos la vendan como “vergonzosa” tampoco hay que dramatizar (con esa marca también ganaron en su momento Craig Hodges o Larry Bird).

Y finalmente llega el concurso estrella: el concurso de mates. Aunque este año más que estrella fue estrellado. El teatrillo absurdo se impone, empezando por el homenaje a “Los blancos no la saben meter” de Bundiger, que tuvo que apoyarse para saltar a P-Daddy. El primer mate de Jeremy Evans, con la cámara en la cabeza, es de chiste, los he visto mejores en calentamientos de la liga EBA. El mate sobre la moto de Derrick Williams ya se hizo en el de la ACB en 2002, y lo había hecho Aaron Cuéllar, un tío que no era ni jugador profesional (ese año habían decidido hacer un concurso nacional amateur y llevar al campeón a jugar al de la ACB, cosa que no repitieron porque el amateur se llevó el título) y no necesitó dos intentos para conseguirlo. El mate a oscuras de Paul George parece que fue bonito, parece porque no había dios que viera nada con aquella iluminación (creo que pensó que las prendas blancas con la luz negra harían un efecto muy vistoso, pero fue bastante fake). Salvaría el mate de Evans con dos balones saltando sobre el sentado Gordon Hayward y el de Williams con tres-sesenta tras tiro de Ricky contra la esquina del tablero.

De hecho Williams podría haberse llevado el concuso de calle… si no hubiera hecho ese ridículo de mil intentos en el último, al más puro estilo de Andersen en 2005 o Rudy en 2009 (aunque a Rudy por lo menos le acabó saliendo). Me imagino que intentaba hacer el de J-Rich cogiendo su propio rebote y cambiando el balón de mano pero se le quedó grande, se desquició y acabó haciendo hasta el ridículo.

En definitiva, no se si decir que fue una jornada del all star totalmente prescindible o si marcarla de inolvidable (porque será difícil olvidar este desastre).

 

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