El postre

Así llamado porque es para lo que nació, para se un postre. La situación era la siguiente: había invitado a una chica a cenar y al acabar preguntó “¿y de postre?”. Yo me la quería camelar y no quería quedar de cutre diciendo “no hay nada”, pero es que no había nada realmente, ni un mísero yogur. Otro habría puesto cualquier excusa estúpida y habría bajado a comprar algo, pero era domingo y en aquella época vivía en La Almáciga, así que no era una opción. Por suerte mi capacidad de improvisación y mi agilidad mental (menos mal que sólo había bebido media copa de vino con la cena, porque como hubiera bebido más dicha agilidad se habría ido al guano) me permitirieron improvisar esto:

En un vaso ancho 3/5 de crema de orujo fría (si no tienes crema de orujo la crema irlandesa vale perfectamente), 1/5 de licor café (si no tienes licor café gallego el tía María te puede hacer el apaño), 1/5 de leche de soja con chocolate (también vale batido de chocolate normal, pero era por respetar la receta original) , cubres con nata montada y espolvoreas canela y azúcar moreno. Para terminar pones un canutillo de barquillo como decoración.

Se lo serví, le encantó y el resto… tal vez el día que haga una sección de relatos eróticos.

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